-Los personajes de South Park no me pertenecen, son propiedad de Trey Parker y Matt Stone-

Capítulo 3: Amando el nuevo sentimiento.

¿Cuántas veces había invitado a alguien a salir por un simple helado? Eso mismo se preguntaba mientras caminaba tranquilamente con un peculiar rubio. Aunque éste chico le había dicho que prefería un café y eso le había llamado la atención; vamos, todos elegían siempre un helado, absolutamente todos, ¿es que acaso no era más romántico compartir aquello entre los dos? Tan inocente y a la vez tan provocador, ¡era la mejor forma para dar un primer paso! Oh, pero qué equivocado estaba.

A penas entró a la cafetería se le inundaron en las fosas nasales aquel aroma embriagador, amargo pero dulce a la vez e increíblemente adictivo. Pudo sentir al momento un ambiente cálido, apacible y silencioso, algo totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado. Pero él en realidad era una persona que podría relacionarse con ese tipo de lugares sin problemas, claro que jamás había tenido la posibilidad de sentirlo porque sabía que sus amistades no lo acompañarían allí ya que lo consideraban aburrido y hasta marica. A lo mejor ahora podría experimentar cosas nuevas.

El pequeño rubio a su lado se dirigió casi involuntariamente hacia una mesa para dos que se ubicaba hacia el fondo del local, parecía ser que era su lugar predestinado; el pelinegro simplemente lo siguió.

Stan se sentó frente a Tweek, aún un poco hipnotizado sobre la fuerte fragancia del café, pero luego encontró algo más mágico que lo hechizaron por completo, y fueron los enormes y encantadores orbes oliva que se encontraban frente a él.

El azabache tomó el menú y lo miró atentamente, intentando concentrarse y decidir por alguna cosa. Su compañero en cambio no necesitaba agarrarlo, pues ya sabía de antemano qué elegir. Cuando al fin decidió, se encontró accidentalmente con aquellos ojos que no habían dejado de observarlo.

Ellos no decían nada, simplemente permanecían callados, tornándose un silencio que no fue incómodo, para nada, al contrario era más bien un silencio que los unía por completo, una cosa muy extraña según Stan.

No fue sino hasta que una hermosa camarera castaña se acercó con una sonrisa, que tuvieron que dejar de observarse intensamente.

-Caballeros, ¿ya decidieron qué pedir?- Preguntó ella cortésmente.

-¡S-sí!- Respondió algo nervioso y apresurado el rubio.-Un c-café.

-Yo quisiera un capuchino, por favor.- Pidió amablemente Stan, otorgándole una dulce sonrisa a la chica, quien se sonrojó levemente.

-¿Y-y algo para acompañar?-

-No, estoy bien con esto, ¿y tu Tweek? ¿Deseas algo?-

-N-no, también ¡gah! estoy bien con e-esto.- Dijo cabizbajo, temblando, como siempre.

-¿Estás seguro? Tú no debes preocuparte por nada Tweek, dije que yo invitaría, así que pide lo que quieras.-

-No, e-en verdad estoy bien S-Stan.- Aquella respuesta no pareció gustarle mucho al azabache, pues él quería complacer al rubio con lo que quisiese, pero sólo había pedido un simple café. Bueno, ya vería cómo convencerlo la próxima vez que salgan juntos; un momento, ¿habría una próxima vez?

-Mmm, como quieras entonces.- Dijo con mala gana; se dirigió a la camarera.- Con esto está bien, gracias.-

La joven sonrió y asintió mientras anotaba el pedido, seguido se marchó, dejando solos nuevamente a aquel par.

-Así que, adicto al café, ¿verdad?- Sonrió con gracia el mayor, apoyando su mejilla sobre la palma de su mano. Tweek lo miró, y se avergonzó un poco por el tono de voz que usó su acompañante y simplemente asintió. Stan soltó una pequeña carcajada.-Ya veo, eso explica muchas cosas.-

El cafeinómano lo contempló unos segundos, y entonces se tensó al momento, había olvidado que hacía ya mucho tiempo que no salía así con alguien. A veces Craig lo acompañaba, pero éste se asqueaba bastante rápido con el olor al café tan fuerte, aunque sin embargo se quedaba ahí sólo para no dejar solo a su amigo, y Tweek realmente se lo agradecía; sí…Craig siempre fue amable con él, siempre se comportaba de una manera totalmente diferente con el rubio que con el resto de las personas, siempre ayudándolo y protegiéndolo… ¡Esperen! ¿Qué hacía recordando en un momento como ese? Por Dios, estaba en una cafetería, sentado con alguien a quien conoció ese mismo día, no podía bajar la guardia y confiarse por aquel chico con hermosos ojos azules como el mar, el cabello tan profundo como la noche y una dulce sonrisa que lograba salvar a todos de sus preocupaciones… ¿eh? Diablos…en verdad necesitaba un café, y urgente…

Stanley observaba todo a su alrededor con suma atención, veía tantas parejas tan concentradas en su Mundo, sin importarles lo que les enseñaba el exterior y transmitiéndose todo con una simple mirada, era algo tan…mágico. A lo mejor se había equivocado cuando dijo que un helado era lo más romántico, sí, definitivamente estaba muy equivocado. Y ahora que lo pensaba…se encontraba en ese lugar mágico, silencioso y malditamente romántico con un rubio extraño pero sin embargo adorable, ¿y por qué? Pues porque necesitaba saber qué demonios le pasaba con aquel chico nervioso que de alguna manera lo hacía sentir diferente y cuando estaba junto a él parecía que todo el resto se borraba, sólo estaban ellos dos, justo como pasaba con las parejas en esa cafetería. Pero no, no podía estar pasándole eso, era lógicamente imposible, ¿empezar a gustar de una persona el mismo día que lo conociste? Por favor, eso no existe, pero entonces sus latidos de corazón tan fuerte no tendrían explicación.

-Disculpen chicos, aquí está su pedido.- Interrumpió a ambos de sus pensamientos la camarera, que les entregó a cada uno su respectiva taza. Luego de una reverencia cortés y una mirada coqueta hacia Stan, quien por cierto lo notó, se retiró.

-E-eres bastante ¡ack! popular con l-las mujeres, Stan.- Pronunció el rubio, un poco nervioso y mirando hacia su café. El azabache lo miró, frunciendo levemente el ceño.

-¿Por qué lo dices?-

-P-pues porque no es la primera que t-te ve así.- Continuó, empezando a temblar aún más.-Ngh en el hospital al-algunas enfermeras también ¡gah! te observaron.- Se pudo ver una leve tristeza en su rostro. Stan se sorprendió, en verdad el paranoico había observado a cada una de las jóvenes que miraban al pelinegro, por alguna razón ese detalle lo había hecho feliz.

-Ninguna de ellas me interesa, sólo me gustan las personas que hablan de frente como corresponde y que no se acerquen a mí sólo por mi apariencia.- Le sonrió, y Tweek enrojeció un poco; ahora sí necesitaba tomar ese café sin esperar un segundo más, cosa que hizo.

El mayor notó la velocidad con la que tomaba la bebida amarga y quedó con los ojos abiertos, pues aquel cafeinómano prácticamente de un trago se había terminado su amado café. Hizo una cara de completa sorpresa y Tweek lo vio, al momento éste empezó a alterarse.

-¡Oh Dios mío! ¡L-lo lamento! N-no debí hacer eso. Ahora crees q-que soy un fenómeno y ¡gah! no querrás volver a ve-verme y me odiarás ¡Oh no, de-demasiada presión!-Estaba a punto de levantarse y salir corriendo hacia otro país, o tal vez otro universo, pero Stan fue más rápido y lo detuvo, tomándolo de los hombros.

-Hey Tweek, tranquilízate, ¿sí? Jamás se me podría ocurrir odiarte.- Lo intentó calmar y lo logró, aunque el rubio, ahora sonrojado, miraba hacia abajo. A Stan aquello le dio ternura y le acarició un poco los cabellos tan torpemente despeinados, haciendo sobresaltar un poco al otro, pero nuevamente volvió a estar tranquilo, se sentía extrañamente cálido sólo por las suaves manos del pelinegro.

Stan, al ver que su acompañante no se iría, se sentó nuevamente.

-¿Quieres otro café?- Le preguntó con una linda sonrisa, y Tweek lo observó, bastante sorprendido.

-Em…yo…en verdad n-no hace falta.- Se apenó un poco.

-¿Pero qué estás diciendo? Sé que te gusta el café, además yo todavía no probé mi capuchino y no me siento muy cómodo si mi "cita" no está tomando nada, así que…- Levantó una mano, y de inmediato una camarera que pasaba por ahí se acercó hacia ellos.-Disculpe, ¿podría pedirle otro café?-

-Claro, en un momento se lo traigo.- Le sonrió y se fue.

Tweek quedó impactado, ni siquiera le había dado tiempo para poder negarse completamente, pero sin embargo aquel detalle del pelinegro le había gustado, aunque claro, seguía apenado y avergonzado.

-Bien, ahora podremos seguir tomando juntos.- Y le regaló una sonrisa encantadora al rubio, cosa que hizo que terminara de sonrojarse por completo, pero aún así con toda su voluntad pudo mirar al azabache y le sonrió levemente, ocasionando que Stan no pudiera quitarle los ojos de encima; aquella era una sonrisa delicada, inocente, pero sobre todo demasiado tentadora.

-Gracias, Stan- Perfecto, ahora era el mayor el que se había ruborizado. En verdad algo muy malo estaba ocurriendo entre ellos, o tal vez por el contrario, algo muy bueno.

...

Le estaba dando el último bocado a su comida; diablos, en verdad la comida del hospital era horrible, ni siquiera lograba distinguir lo que era, sólo sabía que todo lo que le dieran contenía el mismo sabor.

¿Hasta cuándo se quedaría en aquel lugar? A penas si había pasado un día y ya sentía que estaba allí hacía una eternidad. ¿Por qué nadie le decía nada? Sabía que su estado no era el mejor de todos, pero tenía el derecho de saber qué era lo que le estaba ocurriendo, es decir, bien sabía que conllevaba un problema cardíaco, pero a diferencia de otros momentos, ahora no le decían que en unos días se podría ir a su casa ni nada de esas cosas. No podría ser que…

Sacudió la cabeza, no quería pensar en nada precipitado, lo único que lograría sería deprimirse y no quería eso. Aún así, rogó porque no fuera lo que él creía, todavía no estaba preparado, sólo quería un poco más de tiempo.

Miró a su costado por inercia, ya se estaba acostumbrando a ver a aquel azabache. Cada vez que lo veía siempre se hacía las mismas preguntas, ¿cómo será? ¿Cómo sería su voz? ¿Sería alguien amable, arrogante? ¿De pocas palabras? ¿Molesto? ¿Interesante? No paraba de imaginarse el momento en que despertara y al primero al que viera sería a su compañero de habitación, quien lo estuvo observando en todo momento, y quien lo recibiría con una enorme sonrisa y probablemente un suave abrazo. Anhelaba tanto que llegara ese día, tan solo quería hablar con él antes de que muriera, quería verlo despertar, quería…ver su sonrisa.

"Debes de ser fuerte, sólo resiste y sigue la luz" Kyle había escuchado que cuando alguien se encontraba en coma, podía escuchar en su cabeza a quien se encontrara fuera, y que debía de enfrentarse a desafíos y meditar sobre sus problemas, que cada uno podía decidir si debía quedarse o no.

-Si puedes escucharme, entonces regresa.- Habló el pelirrojo, mirándolo con suma intensidad.-Aunque no me conozcas, yo…yo…- Extendió su mano, intentando conseguir la del azabache, pero antes de alcanzarlo se retractó y cerró fuerte sus puños. No podía ser, no podía estar ocurriéndole aquello. Parecía que estaba empezando a volverse loco por estar encerrado en esa cárcel, pues no era muy normal el observar tanto a un compañero de un hospital, más si se tiene en cuenta que éste está en un estado muy delicado. Alguien a quien apenas conoces de rostro, y joder, ni siquiera sabía el color de sus ojos. ¿Aquello era realmente importante? Pues no, pero se moría de ganas de saber esos pequeños detalles.

Tal vez necesitaba hablar con alguien, la falta de comunicación probablemente le estaría afectando.

Agarró su celular, a lo mejor si llamaba a Stan o hasta incluso a Kenny pudiera sentirse un poco mejor, pero… ¿no estaría siendo algo egoísta? Sabía que no era el único en aquella habitación quien no conversaba con nadie, había alguien quien no pudo hablar con nadie durante un mes.

Dejó su celular en la mesa. Por lo menos intentaría acompañarlo en sus infortunios. Si había una forma de que pudieran estar más unidos, entonces él lo haría.

Nadie desea estar solo, nadie desea terminar en ese estado, y Kyle Broflovsky probablemente era el que más lo entendía en aquel momento.

Sí, él lo sacaría de allí.


Dios, me costó un montón terminar este capítulo! Y para ser sincera, no me gustó tanto cómo quedó :/ Pero ya qué, hice mi mejor esfuerzo :'c

Puede que el Cryle no haya tenido mucha participación, pero es bastante complicado ponerlos a ellos en escena, bueno, ustedes ya saben xD

Quiero agradecer a DAST Crush por haberme ayudado y por haber escuchado mis desdichas (?) Gracias ;w;

Espero terminar pronto el próximo capítulo.

Nos veremos~