Capítulo 3: Ichimatsu y la pócima

-Bueno, al fin se durmió – soltó Karamatsu saliendo de la habitación a la vez que entre cerraba con cuidado la puerta corrediza que dividía el salón para estar pendiente en cualquier ocasión.

Se sentó junto a sus hermanos en la mesa y una vez más, todos suspiraron juntos. Esta situación era bastante problemática.

-Y bien, ¿qué era lo que decían antes sobre saber la cura Choromatsu niisan? –preguntó fastidiado el de rosa al hermano que parecía ser el más cuerdo de aquella habitación pues los dos mayores se miraban con chispas saliendo de sus ojos.

Justo después de que los hermanos recién llegados presenciaran la escena del beso entre Karamatsu y el pequeño Ichimatsu el mayor de los sextillizos se había lanzado al de sudadera azul en plan de guerra mientras gritaba enfurecido.

-¡KA-RA-MAT-SUUUU! –gritó una vez posicionado a horcajadas encima de él sujetándole por el cuello de la ropa mientras lo zarandeaba.

-¡E-Espera! ¡No es como lo piensas, brother! –intentaba sujetar con miedo las manos de su hermano que sostenían su sudadera, le apretaba tan fuerte que estaba empezando a inquietarse por la falta de aire.

-¡¿Y qué es lo que debería pensar, Kusomatsu?!

-¡¿P-por qué estas tan enojado, Osomatsu?! –le gritó en respuesta cuando vio que era inútil intentar aflojar el agarre. Él no había hecho nada malo, todo era un gran malentendido de su hermano o eso pensó.

-¡Se supone que yo debía tener su primer beso, idiota! ¡Iba a esperar a que Ichimatsu fuera un poco más grande, pero tú…! ¡Tú, maldito shotacon! –y sin más lo golpeo en la cara. Por supuesto que rápidamente recibió una fuerte respuesta por parte del otro, que lo veía sumamente molesto, cosa rara puesto que Karamatsu nunca se enojaba por muy mal que ellos lo trataran, pero que no intimidó en lo más mínimo al mayor de los Matsuno, dando inicio así a una pelea sin sentido entre los mayores que solo se detuvo cuando los hipidos de miedo del ahora no tan pequeño Ichimatsu se hicieron lo suficientemente fuertes como para no poder seguir ocultándolos a sus hermanos.

Luego de eso se vieron obligados a pedir disculpas con una estricta reverencia al más puro estilo japonés al furioso Choromatsu que los miraba desde arriba mientras a sus espaldas Jyushimatsu y Todomatsu intentaban calmar al lloroso pequeño.

-Osomatsu oniichan… Karamatsu oniichan no hizo nada malo –habló el niño entre sollozos por primera vez luego de que todo el escándalo se calmara – No… no me gusta que peleen… -y nuevamente aquellos gruesos lagrimones caían por sus mejillas mientras intentaba, sin resultados, limpiarlos con sus manitas tan rápido como caían.

Los dos culpables tuvieron que animarlo diciendo que todo estaba bien mientras se abrazaban por los hombros y reían como si nada hubiera pasado y ninguno de los dos tuviera severas magulladuras o rastros de sangre por toda la cara, finalmente Ichimatsu dejó de llorar una vez que Karamatsu lo levanto en sus brazos y le aseguró un par de veces más que todo estaba bien. Luego de eso los seis se dispusieron a terminaron de cenar entre risas y uno que otro golpe dado con saña bajo la mesa.

Ahora ambos estaban sentados en lados opuestos de la mesa, cada uno viéndose con más recelo que el anterior, se veían bastante magullados a decir verdad, Osomatsu por un lado con las mejillas hinchadas y el ojo morado de aquella tarde ahora tenía una tonalidad mucho más oscura mientras que el otro hermano se veía mucho más entero ya que solo se le veía desarreglado pero el labio inferior roto e hinchado resaltaba en su cara.

-Eres un acaparador – escupió con desdén mal disimulado el primogénito mientras un puchero se instalaba en sus labios.

Las cejas del aludido se fruncieron aún más y su boca hizo una mueca de disgusto, chaqueó la lengua y miró hacia otro lado mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho, sabía que si contestaba a su hermano nuevamente iban a terminar enzarzados en una pelea sin sentido y él no quería volver a ver esa expresión compungida en la cara de Ichimatsu, ni menos que fuera su culpa.

-Ya basta ustedes dos. Sobretodo tú, Osomatsu. –el severo tono utilizado por Choromatsu no daba espacio a una negativa, pero Osomatsu y su nulo sentido de la supervivencia ignoraron por completo ese hecho y continuó su berrinche.

-Se supone que también tendría que haberme llamado oniichan primero –dijo con un sollozo mientras notorias lágrimas de cocodrilo colgaban de sus ojos- ¡Ahora también robaste su primer beso! –su antebrazo tapó dramáticamente su cara mientras su monólogo seguía – Eres injusto, Karamatsu.

El aludido no alcanzó a responder cuando un ya muy harto Choromatsu respondió - ¿De qué demonios hablas, estúpido hermano mayor? Eres de lo peor, solo muere.

-¿Que de qué hablo? ¡Es el deber de un buen hermano mayor tener las preciadas primeras veces de sus hermanitos! Ya tengo el primer beso de Choromat- iba a comenzar a enumerar algo con su mano cuando una feroz patada del tercer hijo de los sextillizos en su abdomen lo hizo doblarse sobre si mismo por la falta de aire y el dolor.

Una gota escurrió por la nuca de los otros presentes, realmente su hermano mayor era un idiota suicida.

-¡Choromatu niisan! ¡Dinos la cura para Ichimatsu niisan!

El comentario de Jyushimatsu los trajo a todos nuevamente a la realidad –Tienes razón –volvió a sentarse y con una expresión seria volvió a hablar- Pero no es realmente una cura

-¿Qué quieres decir? –se atrevió a preguntar el de rosa con una expresión inusualmente preocupada.

-Lo que escuchaste, no es realmente una cura y tampoco nos asegura que Ichimatsu realmente volverá a la normalidad.

Por un momento sintió que el aire abandonaba sus pulmones, sabía con certeza que Choromatsu no mentiría con algo así jamás pero aún así se atrevió a buscar algún indicio que le mostrara que aquello era mentira y que se encontraba coludido con Osomatsu para esa broma de mal gusto, lamentablemente la expresión en su rostro le indicó lo contrario. Karamatsu tragó duro – Explícate, Choromatsu.

-Ichimatsu no tomó una poción para entender los sentimientos de otras personas como la vez anterior, esta vez fue una para entender sus verdaderos sentimientos –bajo la cabeza apesadumbrado y calló un momento breve antes de seguir- Eso lo devolvió a su estado de más pura honestidad con el resto y consigo mismo: un niño. Para volver a la normalidad es necesario que acepte sus propios sentimientos, eliminar todas las trabas que tiene entre él y su verdadero yo. Una vez supere algunas, ira recuperando la edad que tenía cuando tomara la pócima.

- ¿Eso es bueno no? Significa que Ichimatsu puede volver a la normalidad –hablo por primera vez esperanzado el de sudadera azul, sintiendo que por fin veía la salida de aquel túnel.

-¡Cierto! Ichimatsu niisan puede volver a ser adulto

-¡Ichimatsu niisan será otra vez Ichimatsu niisan!

Los tres se sonreían con confianza hasta que Choromatsu tomó la palabra de nuevo -¿Acaso no lo recuerdan? – podían notar claramente un brillo de preocupación en sus ojos- Ni siquiera cuando ocurrió lo de Nyanko pudimos lograr que fuera honesto siendo que era su mejor amigo.

-Ngh… -abatidos agacharon la mirada, no lo querían aceptar pero Choromatsu tenía razón, Ichimatsu realmente podía ser muy terco y si esto se trataba de hacerlo ser sincero aunque sea consigo mismo iba a ser un esfuerzo titánico y aún así era probable que les costara un buen tiempo lograrlo.

Todas las miradas se dirigieron a la puerta entreabierta que dividía la habitación, con la esperanza de que al abrir aquella delgada barrera de papel y madera se encontrara su hermano, el huraño, arisco, de humor ácido y amante de los gatos que ahora les hacía tanta falta.

-¿Pero no es una buena señal que ya haya habido un cambio el mismo día que bebió la pócima?

La voz del mayor de los sextillizos los sacó de su ensoñación y atrajo las miradas del resto para verlo recostado sobre su costado mientras se picaba la nariz despreocupadamente ¿hace cuanto había vuelto en sí? – Eso quiere decir que Ichimatsu ya está poniendo de su parte, nosotros no podemos darnos por vencidos en el comienzo ¿no creen? –la sonrisa animada que les dedicó volvió a subir la moral de los hermanos que no tardaron en responder más animados.

-¡A veces si suenas como un hermano mayor, Osomatsu niisan!

-¡Sí! ¡Tenemos que ayudar a Ichimatsu niisan a volver a ser Ichimatsu niisan!

-Si cooperamos entre todos es posible que lo logremos

-Nuestros corazones unidos por nuestro little Ichimatsu pueden crean un miracle

-Sigues siendo un dolor en el trasero, Karamatsu

Las risas de todos no se hicieron esperar, al fin había vuelto el ambiente distendido que los caracterizaba y se sentía bien volver a ser los de siempre después de aquellas horas de locura, con una pequeña excepción, la cual casualmente se encontraba parada en el marco de la puerta desaliñada y frotándose los ojos intentando despejarse el sueño.

-Tengo pipí…

-¿Eh? –respondieron a coro los cinco hermanos a aquella inocente afirmación sin atinar a reaccionar puesto que los había dejado en blanco.

-Pipí… -repitió nuevamente el niño haciéndolos reaccionar y colocar caras de espanto que lo hicieron bajar la mirada con la amenaza implícita en el rostro de querer llorar mientras apretaba en un puño su pantalón del pijama.

-¡Ah! ¡S-sí, claro! –Karamatsu fue el primero en salir del shock inicial y correr hacía el niño para tomarlo en sus brazos y luego dirigirse hacia el baño a toda velocidad ante la mirada atónita del resto.

-¿D-desde cuando Karamatsu esta tan preparado para hacerse cargo de un niño? –Osomatsu preguntó al aire lo que casualmente rondaba por la cabeza desde hace un rato desde que toda esa locura comenzó.

~ O ~ O ~ O ~ O ~ O ~ O ~

Después de que volvieran del baño, al que por cierto llegaron por poco, se encontraron con que sus hermanos ya habían puesto el futon en la habitación y se preparaban para ir a dormir.

-Oh, ya volvieron –dijo Choromatsu colocándose la parte superior del pijama.

-¡Ichimatsu, duerme con oniichan! –gritó Osomatsu intentando abalanzarse sobre su hermanito con los labios y los brazos estirados hacia el niño que, afortunadamente, seguía en los brazos de Karamatsu, siendo detenido por Choromatsu desde la gorra de su sudadera

-¿Qué eres? ¿Un acosador?

-¡Claro que no! Solo quiero dormir al lado de mi lindo Ichimatsu –decía en un irritante tono meloso intentando sin éxito alcanzar al pequeño.

Karamatsu volvió a sentir por milésima vez en el día que aquel molesto tic se instalaba en su ceja y nuevamente gracias a su hermano mayor.

-Quiero dormir con Karamatsu oniichan… -habló bajito pero lo suficientemente fuerte para que el otro lo escuchara.

La cara descolocada que tenía Osomatsu en ese momento era impagable, tanto que Totty raudo y veloz no tardó en inmortalizarla con su celular antes de que reaccionara. Él no solía reírse de sus hermanos pero en ese preciso momento la sonrisa que quería asomársele en los labios era muy difícil de ocultar igual que el pequeño sonrojo de felicidad que sentía arder en su cara. Y si los demás hubieran sido más observadores habrían notado que detrás de los lentes oscuros, que aún traía puestos, sus ojos se habían cristalizado un poco producto de aquella explosión de euforia que le inflaba el pecho. Se sentía tan bien ser elegido por su hermano, pero no por cualquiera, por Ichimatsu.

Los puños de Ichimatsu apretando la camiseta en su pecho llamaron su atención y lo distrajeron del melodrama que su hermano mayor había comenzado- Bien, es hora de dormir –le sonrió mientras caminaba hacia su lado del futon y lo sentaba sobre la cubierta para empezar a ponerse su pijama. Se dio la vuelta para dejar sus lentes y chaqueta en una esquina de la habitación junto a su otra ropa cuando nuevamente la vocecita de su hermano lo llamó.

-Karamatsu oniichan, uhm… -dijo esquivando su mirada nervioso y estrujando sus dedos nervioso

-¿Qué pasa? ¿Te duele el estómago? –se acerco nuevamente al pequeño colocándose en cuclillas y lo vio negar efusivamente con la cabeza -¿Entonces?

-Es que… ¿T-tú también quieres dormir conmigo, oniichan? –levantó la cabeza al fin para mirarlo y podía ver en sus ojos expresada la preocupación que le causaba que él no estuviera de acuerdo con su decisión. Parpadeó un poco sorprendido antes de bufar risueño para esconder la carcajada producto de la ternura que se le atoraba en la garganta e inmediatamente se dio cuenta que, contrario a relajar al pequeño, lo puso más nervioso al punto que sus ojos comenzaron a aguarse y su boca se transformaba en un puchero

-¿Entonces no quieres…?

-¡No! No me refiero a eso –se apresuro a aclararle cuando las primeras lágrimas iban a comenzar a caer y que se apresuro a limpiar con su pulgar ¿acaso Ichimatsu lloraba tanto de pequeño? No podía recordarlo - Claro que podemos dormir juntos, siempre lo hemos hecho así ¿no recuerdas? –la pequeña cabecita volvió a negar efusivamente y cayó en cuenta que quizás el pequeño Ichimatsu no tenía todos los recuerdos que poseía el Ichimatsu de mayor.

-¿Entonces está bien? –dijo más calmado con un sonrisa discreta en su rostro mientras se frotaba contra la mano con la que le había limpiado las lágrimas. "Parece un gatito", pensó el mayor con ternura antes de responderle.

-Sí, está bien –asintió con la sonrisa más confiada que tenía para transmitirle de una vez por todas la seguridad que al parecer el pequeño no tenía.

-¡No, no está bien! –ese grito los sacó de su pequeña burbuja y se giraron para encontrar a Osomatsu mordiendo dramáticamente un pañuelo –¡No es justo, Karamatsu! El más amado aquí debo ser yo, yo soy el mayor –sollozó dramático y ahí estaba, nuevamente el maldito tic en su ceja -¡Choro-chan, haz algo! –gritó lanzandose al regazo del susodicho.

-¡Quítate, estúpido niisan!

-¡Porque no puedes ser así de lindo, Choromatsu!

-¡Idiota, tenemos la misma cara!

Bufó un poco harto de la actitud de Osomatsu y aprovechó el alboroto para terminar de vestirse al igual que los demás y se acercó al futon para acostar a Ichimatsu pero este había ido hacia el lado de los dos hermanos menores que se mantenían alejados de drama que causaban el primer y tercer hermano.

-Buenas noches, Jyushimatsu y Todomatsu –dijo para después darles un rápido beso en la mejilla, alejándose igual de rápido que como llegó, dejando a ambos con la mandíbula desencajada por la sorpresa.

Se acercó con pasos indecisos a Choromatsu que estaba recostado sobre su espalda y apoyado en sus antebrazos con Osomatsu aferrado a su regazo, ambos siguiendo sus movimientos con la mirada, expectantes, después de que observaran la escena anterior–B-buenas noches, Choromatsu oniichan… Osomatsu oniichan –y repitió la misma acción antes de huir, presa de una súbita timidez.

En medio de la sorpresa general que se adueño de todos, se acercó a un Karamatsu que lo miraba shockeado y que boqueaba sin decir nada realmente, como pez fuera del agua, lo miraba de reojo mientras entre sonrojos y jugueteos de sus manos se armaba de valor –Buenas noches, Karamatsu oniichan –y, como en un deja vú, sintió unas manos pequeñas que se aferraban a sus mejillas y lo atraían hacía unos labios que, aunque le costara admitirlo en un principio, esperaba que se volviera una costumbre encontrarse.