Los personajes de este maravilloso manga no me pertenecen, son propiedad de Katsura Hoshino. Todos aquellos que no conozcan son de mi propiedad. Esto es solo por diversión y no lucro de ninguna manera con esto.
Capítulo 2
Arcángeles
Ruido, muchos sonidos extraños en su cabeza la hacían moverse en su cama como si tuviera una pesadilla. Todo era oscuridad, no había sueño alguno ni pesadilla, solo ruido, gritos. Entre toda esa oscuridad se podían distinguir los gritos de una chica, una que parecía gritar más que los demás en ese extraño lugar.
— ¡Mihael! ¡Mihael! Levante por favor, levante…
— ¿Mihael? —Annia seguía con sus ojos cerrados, sabía que si los abría entonces todo lo que oía se iba a olvidar apenas despertara. A pesar de ser todo oscuridad parecía ser ella la única que brillaba ahí, como un pequeño foco de luz— ¿Quién es Mihael?
—No llores Ciel…
—Mihael, tienes que levantarte y pelear junto a mí…
—Lo siento…
— ¡MIHAEL! —Annia se levantó gritando ese nombre con toda la tristeza del mundo—otra vez, ¿Qué me pasa? —se tocó la mejilla por instinto y sintió algo húmedo sobre ella—¿Lagrimas? ¿Por qué estoy llorando?... ¿Qué me está pasando?
Annia terminó de limpiarse las mejillas y enseguida sus pensamientos volaron al día anterior cuando hablaron con Hevlaska, las palabras de la exorcista la hicieron pensar bastante. No había entendido completamente lo que había dicho Hevlaska, sí creía en las vidas pasadas pero jamás había visto alguna, ni sus hermanos tampoco.
La relación de los tres hermanos con la exorcista era secreta para algunos. Ellos si habían estado ahí antes pero pasó hace tantos años que dudaban que alguno que estuviera trabajando ahí los reconociera, después de todo solo eran unos niños en aquel entonces.
— ¿Qué hora es? —Annia estiró su brazo hacia su mesa de noche y tomó el despertador—las nueve de la mañana… dormí bastante—estaban acostumbrados a despertar a las cinco para entrenar sus Inocencias pero había sido un viaje muy pesado y sus cuerpos pedían reposo.
Se levantó de su cama y lo primero que hizo fue estirar sus extremidades los mas que pudo hasta soltar un gritico, siempre era bueno comenzar su día estirándose un poco y más aún después de haber dormido tanto. Giró su cabeza y vio su Inocencia sobre la mesa de noche, hoy tenían que ir a mostrárselas a Komui.
—Iré a desayunar primero—sin apuros se metió al baño y, sin que pasaran los mismos sucesos de la noche anterior, logró terminar rápidamente.
No había tenido tiempo de acomodar sus cosas en el armario así que tuvo que buscar más ropa dentro de la maleta. Como iría a entrenar después del desayuno sacó un short de entrenamiento negro y otra camisa blanca junto a su cinturón donde colocaba su biblia y las botas que le subían hasta un poco más arriba de la rodilla. Ya que su cabello estaba corto no había problema con llevarlo suelto, se secaría en el camino, y sus guantes sin dedos.
El entrenamiento cuerpo a cuerpo los había vuelto muy ágiles en al momento de correr o defenderse, siempre se les fue enseñado que no solo los akumas eran seres de los cuales debían tener cuidado, también los humanos cometían pecados todos los días tales como matar a su prójimo.
Annia soltó un bostezo luego de vestirse y se fue hasta la puerta del cuarto.
—Hoy es un nuevo día—los rayos del sol se filtraron por la ventana. Se paró frente a la puerta y la abrió de una sola patada— ¡Gracias Dios!
— ¡AH! —sintió que el alma se le había ido a los pies. Por andar creyendo que era la única persona en el mundo entero, abrió la puerta de una patada sin importarle si pasaba alguien por ahí, después de todo esas puertas no abrían hacia adentro, al menos no la de ella y eso era muy raro.
— ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! —Annia fue hasta el otro lado de la puerta y se tiró junto a la persona que había golpeado la cual estaba tirada en el piso—perdóname por favor, no debí hacer eso. No me acorde que la estúpida puerta abría hacia afuera, mi descuido.
—… —el chico quedó petrificado al escuchar a la chica hablar tan rápido y pedir disculpas tantas veces—descuida, descuida, fue solo un golpe pequeño.
—Ah… —por supuesto que no le creyó nada, el chico tenía un hilo de sangre saliéndole por la nariz y toda la cara roja por el golpe. Annia sintió tanta pena que bajó su cara en señal de vergüenza—estas sangrando, no me mientas que no soy ciega.
— ¿Ah? Bueno… disculpas aceptadas—Annia miró al chico de arriba abajo. Cabello blanco, ojos grises y una marca de maldición en su ojo izquierdo—¿Eres nueva no? Yo llegué de una misión apenas hace unas horas pero me contaron algunas cosas de anoche.
—En verdad lo siento, me llamo Annia Delacroix, ¿y tú?
—Allen Walker—el chico le regaló una sonrisa amistosa al ver como la rubia le tendía la mano para ayudarlo.
—Mucho gusto, Allen Walker—el peliblanco estiró su mano hacia ella y al momento de tocarse Annia sintió como nuevamente era jalada hacia otra parte.
Esta vez se encontraba como en un desierto, vasto y debajo de un sol imponente. Habían varias personas, hombres y mujeres; estaban abordando un pequeño barco donde se veían subir unas siete personas si no es que adentro habían mas. La última mujer en subir miró hacia atrás como si estuviera esperando que alguien llegara.
—Yo sé que tú puedes, tenemos que irnos—un hombre alto vestido de cruzado intentaba hacer que la mujer entrara al barco.
—Ya lo sé, pero… no quiero dejarlo…
—Él ya está bien, ahora nosotros debemos seguir, vamos Aiza. Su memoria estará en todos nosotros para siempre. Fue un hombre admirable y siempre le recordare.
—Tienes razón, es momento de seguir nuestro rumbo...
Annia sintió su alma volver a su cuerpo y miró al chico como si esperara algo. Habían pasado unos segundos tal vez, lo supuso al ver como aún seguían en la misma posición y el chico no parecía extrañado por nada. Debía actuar con naturalidad.
—Vamos, tengo un poco de hambre, no he comido en dos días mas o menos—Annia disimuló muy bien lo que había pasado, no había pasado nada y así debía seguir haciendo creer—… perdóname otra vez.
— ¿Por qué?
—Agarro confianza muy rápido, de seguro tú no querías ir a comer.
—No, en realidad tengo mucha hambre, fue una misión un poco difícil.
—Que bien… ¿Cómo llegamos al comedor? —dijo Annia deteniéndose en una de las escaleras mirando a todos lados.
— ¿Cómo pretendías llegar?
—… no sé, supongo que me perdería y luego buscaría a alguien que me ayudara—su inocencia de niña era un arma de doble filo según el mismo Ariel. Su hermano mayor decía que la usaba en algunas ocasiones y que después no se sabía si la seguía usando ya que fingía de maravilla.
—Vamos, es fácil perderse pero una vez que logras acostumbrarte ya no es un problema, lo mejor es que sigas el olor de la comida.
Annia rió al verle la cara a Allen, parecía que hablar de la comida le provocaba una especie de excitación fuerte. Fue en ese momento cuando Annia volteó y le vio el brazo izquierdo.
—Tipo parásito—pensó para si misma—eso significa una cosa… no tiene fondo…—Eso le recordó mucho a Danko, su tío por parte de su madre. Tenía una Inocencia tipo parásito y no había manera de llenarle la barriga—Me parece un buen plan, lo tomaré en cuenta para cuando me pierda—Annia caminó a un lado del chico. Por alguna razón el recuerdo que tuvo no la impresionó mucho como el de la noche anterior. Allen se veía que era una persona de confianza, no era que fueran a ser mejores amigos pero era bueno comenzar con buen pie en ese nuevo hogar.
Comedor.
—Eres una mierda, Ariel—dijo la menor de los Delacroix a su hermano mayor—debiste ir a despertar a Annia.
Ariel no le prestó mucha atención a las quejas de su hermana menor, le importaba más terminar su desayuno "en paz" y agarrar un poco de paciencia ya que no había pasado una buena noche después de ver a Hevlaska y al parecer la única que había dormido como un ángel había sido Avia.
—No soy su niñero—dijo el rubio tomando un poco de café—no voy a gastar más energías de las que gasto para ir a despertarla, además su cuarto está más cerca del tuyo.
—No, eres su hermano mayor y un maldito flojo—si de bocas sucias se trataba, Avia terminaba en primer lugar aunque Ariel y Annia ya se encargaban de corregirla cada vez que una maravilla de esas salía de su boca.
— ¿Y por qué no la levantaste tú? Y deja de maldecir, el único que puede maldecir es Dios.
— ¡Porque pensé que tú lo habías hecho! Y los akumas también pueden maldecir hermanito, no te olvides de eso—Ariel rió por lo bajo, su hermana era astuta e inteligente, al igual que él y Annia—idiota...
— ¡No me hables así que soy tu hermano mayor!
— ¡Pregúntame si me importa!
Ambos hermanos peleaban como si no hubiera nadie a su alrededor cuando en verdad todos los buscadores y exorcistas los escuchaban. Como no estaban acostumbrados a convivir con muchas personas no les importaba mucho que los demás los vieran discutir, así fuera por una estupidez.
—No entiendo cómo puedes ser nuestro hermano—Ariel solo hizo una señal de tampoco entender—me sacas de quicio…
—De nada… —Avia golpeó su cabeza contra la mesa con frustración. Era difícil hacer molestar a Ariel, solo se lograba cuando se metían con sus hermanas o cuando lo interrumpían en una batalla; la nueva era cuando Komui fastidiaba de más y eso que solo llevaban unas horas ahí—Ahí viene… y con el chico maldito…
—Déjalo en paz, Ariel—dijo Avia ya harta de su hermano. Volteó a ver al chico unos segundos—él no tiene la culpa de nada.
—No, la tiene el Conde del Milenio pero ese ya sería un asunto que no nos interesa—Ariel a veces podía ser frío pero también tenía razón—… bueno, ya que Annia está aquí es hora de irnos—Avia miró a su hermano levantarse de su asiento e ir hasta Annia que iba aun con Allen a ordenar la comida.
— ¿Qué demonios pretende Ariel con esto? —Avia habló demasiado rápido cuando vio a Ariel tomar a Annia por el brazo y jalarla hacia la otra dirección con mucha fuerza sin importarle las quejas de su hermana y sin importar que Allen quedara petrificado en el lugar.
Avia no veía más opción que seguirlos y evitar que la vergüenza que les hacía pasar sus hermanos no la detuviera ni un solo instante. Los amaba pero la hacían pasar mucha pena en ocasiones.
— ¡Déjame ir, Ariel! ¡Tengo hambre, animal de dos patas! —Ariel siguió arrastrándola sin importarle si lo insultaba o si lo golpeara, lo cual estaba haciendo— ¡Déjame!
— ¡Ya cállate, me pones enfermo!
— ¿Se pueden callar los dos, por favor? —Avia les pasó por un lado tranquilamente y con mucha parsimonia de su parte los calló—después de que terminemos esto comerás porque te levantaste tarde y ya es hora de ir a ver a Komui.
— ¡¿Qué?! Sin comida no podré hacer nada, no tengo energías y no dormí muy bien anoche—dijo Annia con desespero— ¡Ya suéltame, Ariel!
—Ya verás cómo te las arreglas allá entonces pero por los momentos mueve el trasero hacia las salas de entrenamiento.
Ariel podía ser duro con ellas a veces pero así era la forma en que él vivió, siempre lo regañaban y era eso lo que lo hacía mejorar y al mismo tiempo le arrebataban eso llamado humanidad junto a sus recuerdos de una niñez feliz, algo que con la compañía de sus hermanas había recuperado un poco. No siempre era así, otras veces era peor.
—Ahí esta Komui—caminaron hacia donde estaba parado el supervisor dando vueltas como una bailarina de la emoción. Al verlos cerca entró con todo el equipo científico— ¿me pueden decir cómo es que él llegó a ser supervisor?
—Es inteligente—dijeron ambas hermanas, lo cual resumía bien todo.
—Gracias.
Los tres entraron sin rechistar y miraron el lugar de arriba abajo, era enorme y tenía todos los equipamientos necesarios para ellos poder entrenar cómo debían. En medio del lugar había tres arenas de combate cuerpo a cuerpo que de seguro también servían para entrenar con sus Inocencias.
— ¡Ahora sí actívenlas! —Komui seguía emocionado por verlas funcionar.
—Supervisor… ¿no está exagerando un poco? —preguntó Reever al notar cómo los hermanos Delacroix se echaban hacia atrás al ver a Komui casi explotando de la emoción—los está asustando—le dijo al oído.
— ¡Haga silencio, jefe de sección Reever! —el resto del equipo científico también se echó hacia atrás al escuchar a Komui gritarles con reclamo—ustedes lo que harán será tomar nota de todo lo que vean en las Inocencias.
—…
— ¡Ariel Delacroix, tu primero! —el rubio pasó al frente con cara de molestia, no le gustaba que le mandaran y menos si le gritaban—actívala.
—Inocencia actívate… "Cruz de los Cielos" —la pequeña cruz que colgaba en el pecho de Ariel comenzó a brillar hasta convertirse en el báculo de cruz con las cadenas y las inscripciones en latín.
— ¡Saca al Arcángel! —todos quedaron extrañados con esa declaración de Komui. El equipo científico se dio cuenta como Komui se iba acercando sospechosamente al aérea de entrenamiento, lo cual se veía que se iba a poner un poco peligroso.
— ¡Supervisor cálmese! —Reever y el resto del equipo científico tuvo que detenerlo porque estaba a punto de saltar al área de entrenamiento— ¡está loco! Johnny, tómale las piernas y no dejes que siga avanzando.
—Sí, jefe de sección Reever—el pequeño joven se lanzó a las piernas de Komui e intentó sostenerlas junto con Tapp— ¡Supervisor, cálmese!
—Oh Dios, padre creador de la vida, concédeme el honor de ver la luz de uno de los arquitectos del Universo—Ariel citó una pequeña oración con su báculo entre sus dos manos, se hizo una pequeña herida en el dedo y las cadenas junto a las inscripciones se tornaron rojas—Despierta, Miguel—de repente una luz envolvió todo el lugar.
— ¡JA! —Komui estaba en un éxtasis de emoción— ¡¿Están anotando?! ¡Esto es fascinante!
— ¡¿Cómo quiere que anotemos si va hacia el peligro?! —Reever seguía agarrando a Komui por el torso ya que andaba casi arrastrando a todos hacia el área de entrenamiento— ¡¿Qué demonios lo pone as…?! Oh Dios santo…
—Jefe de sección Reever… —Johnny quedó impactado con la imagen que tenía frente a sus ojos— ¿Qué es eso?
—No tengo la más mínima idea Johnny…
—Es… es…
— ¡ANOTEN! —gritó Komui al ver las caras de asombro de todos.
— ¡USTED CÁLLESE! —dijeron varios del equipo científico.
— ¡Komui! —el aludido loco volteó a ver al rubio que señalaba lo que acababa de hacer—¿ya lo puedo guardar?
— ¡¿Estás loco?! —gritó Komui desde la lejanía— ¡No todos los días se ve esto así que mantenlo mientras el equipo científico hace las anotaciones!
—… qué más da, solo será un momento Miguel—dijo Ariel sin mucha emoción a la figura que estaba parada a su lado.
Ariel se paró al lado del Arcángel. Miguel era la materialización de la Inocencia, un hombre alto de largo cabello rubio, con el torso, los antebrazos y las piernas cubiertos por una armadura platinada con detalles en blanco tornasol, una cinta roja amarrada a la cintura y debajo de su armadura un traje largo color azul marino junto a una espada que iba amarrada a su cintura. Tenía dos enormes alas blancas llenas de hermosas plumas. La cara no se le veía ya que cargaba un casco donde solo se le podía ver parte de la boca casi tapando la nariz completamente.
Miguel estaba parado ahí sin decir ni hacer nada en especial, no podía hablar pero entendía lo que le decían. Ariel vio como Komui se acercaba a saltos de bailarina a él y a Miguel, algo que puso al Arcángel un poco tenso.
— ¡Esto es hermoso! —Komui se acercó más a ambos y miró la figura más alta de arriba abajo con ilusión—igual que lo describía tu abuelo Godric, el Arcángel Miguel de la Cruz de Dios—Komui estaba en un éxtasis más fuerte que antes al ver la materialización de la Inocencia— ¡Anoten!
— ¡¿Qué demonios quiere que anotemos?! —preguntó Reever levantándose del suelo junto a los demás—pensé que no podía ponerse más loco de lo que ya era, esta es una situación muy nueva para todos y él lo toma como si fuera el desayuno—dijo a los demás del equipo científico a los cual asintieron todos al mismo tiempo.
—Todo lo que diga Ariel—dijo el supervisor a todos—quiero que todo lo que salga de esa boca quede grabado en papel y lápiz—señaló a Ariel y Reever y los demás tuvieron que prepararse para escuchar todo.
— ¿Qué quiere saber? —Ariel tenía una mueca de fastidio y con mucho disimulo iba apartando a Miguel de Komui ya que lo estaba acosando y el Arcángel al parecer no le gustaba mucho.
— ¿Qué ataques tiene tu Inocencia?... ¡Anoten! —Reever y los demás se colocaron a un lado de Komui y sacaron sus libretas de apuntes.
—"Barrera del Edén" es defensa; "Espada de Dios" es ataque y Miguel—dijo señalando al Arcángel que ya estaba parado detrás de Ariel huyéndole a Komui—no intentes hablarle porque no lo hace.
— ¿Y qué ataques tiene?
— ¿De qué hablas?... —Ariel se extrañó con la pregunta—que lo invoque no significa que sepa como pelear junto a él, me imagino que algún momento lo haré pero por ahora desconozco como hacerlo. Me falta ser más fuerte.
—… eres un desperdicio de exorcista…
— ¡MIRE SUPERVISOR DE LA PORQUERÍA! —Annia y Avia veían venir un problema y por eso ya estaban preparadas para cualquier ataque de ira que le diera a Ariel.
—Provocándolo no va a hacerlo más fuerte, supervisor—dijo Annia intentando contener a su hermano—va a ser peor.
—Escúcheme bien supervisor Komui, Miguel es solo la representación de la Inocencia a imagen y semejanza de mí, no es una arma como tal y no es el verdadero Arcángel Miguel, es solo una forma que toma, su espada es parecía o es mi "Espada de Dios"—Annia y Avia asintieron afirmando lo que acababa de decir Ariel—él solo es la Inocencia y no sé por qué tiene esa forma o para que sirve esa forma.
—Entonces… ¿no sirve para nada? —las chicas volvieron a agarrar a su hermano al ver que estuvo a punto de lanzarse sobre él para matar a Komui.
—No hará nada pero… pero él… —Ariel bajó la mirada unos segundos y su tono de voz cambió—Miguel…—Komui se interesó mucho en la reacción del chico pero un golpe en la cabeza lo hizo distraerse de acosar al chico y a su Arcángel.
— ¡Sigo yo supervisor Komui! —dijo Avia con una sonrisa inocente. La patada en la cabeza había sido cortesía de Reever al ver que estaba incomodado a Ariel.
—Dale… Avia—Komui se estaba sobando la cabeza por la patada dada por Reever.
—Ahí voy—Avia tenía su rosario enredado en la mano, la estiro hacia delante para que todos vieran y comenzó a brillar—Inocencia actívate "Rosario de las Lágrimas" —el rosario dorado se desenredó solo de la mano de Avia y aumentó su tamaño. Era tan grande que empezó a flotar alrededor de Avia y las piedras preciosas se salieron de sus lugares y quedaron colgando desde el rosario por unas finas cadenas de oro y ya no tenían forma circular, ahora eran cruces—cada una representa un elemento, solo se me permite usar dos de ellas, supervisor.
—Oh, ¿y que hace el rosario?
—Esto… —Avia tomó la cruz del "Rosario de las Lágrimas" y este empezó a brillar con mucha fuerza—"Lamento de María"… —al tomar la cruz esta se convirtió en el mango de una espada y la gema azul se incrustó en el centro del mango y las demás a lo largo del filoso metal. La imagen era una espada color plateado con detalles en azul y dorado junto a las demás gemas que estaba incrustada en la espada—puedo controlar los elementos con esto pero, como ya dije, solo puedo usar dos de ellos. Al mismo tiempo la gema del viento se activa en mis piernas lo que me puede hacer más rápida pero hay un precio por eso. No se olvide supervisor, que esta arma le perteneció a mi abuela.
— ¿Qué precio es ese? —preguntó Komui con curiosidad.
—No tiene importancia—dijo Avia con una sonrisa inocente qué a la vez parecía muy oscura y malvada.
—Ya veo… ¡Invoca al Arcángel! —la emoción en Komui volvió y el equipo científico volvió a lanzarse sobre él. Se había calmado cuando Miguel desapareció pero ahora estaba volviendo.
—Oh Madre de Dios, tu que has llorado por tu hijo en la cruz concédeme el valor y la serenidad para ver el camino guiado por la mano de Dios atreves de los seres celestiales—Avia tomó la espada y se hizo una herida en la mano a lo cual toda la espada cambio de color a uno rojo—Guíame, Jofiel—otra luz iluminó todo el lugar dejando a todos a la espera de ver al nuevo Arcángel.
— ¡ANOTEN! —dijo Komui con emoción.
— ¡CÁLLESE!
La luz fue bajando hasta que dejó ver la figura de una mujer alta, piel blanquecina y larga cabellera rubia amarrada en una trenza colocada sobre el hombro derecho. Tenía un vestido color rosa pastel largo que tenía hendiduras a los lados dejando ver unas largas piernas, no poseía mangas y sobre el vestido una armadura color rosa-dorado que le cubría pecho y parte del torso, los antebrazos, unas hombreras, las piernas también estaba cubierta por el hermoso metal.
El rostro tampoco era muy visible, la armadura llegaba a taparle la boca y sobre sus ojos tenía unas vendas blancas. En la parte de arriba de su cabeza estaba el "Rosario de las Lágrimas" y la cruz quedaba justo en medio de la frente del Arcángel. Tenía dos enormes alas iguales a las de Miguel pero sin espada alguna.
—Les presento a Jofiel—dijo Avia con mucho orgullo al ver como la hermosa mujer se posaba a su lado—al igual que Miguel ella no dice nada y a pesar de la venda en sus ojos ella si puede ver bien lo que pasa… así que deje de hacerle caras estúpidas, Supervisor Komui—el aludido paró de hacer las caras al Arcángel.
— ¡Esto es tan excitante, divino, embriagador, est…! —otra patada más fue dada a Komui al ver que se estaba acercando mucho a Jofiel.
—No le haga caso, él solo es raro—dijo Reever antes de que Komui se lanzara sobre la hermosa figura de esa mujer con alas— ¿Ah?
— ¿Qué haces, Jofiel? —Avia notó como el Arcángel dio unos tres pasos y se arrodillo frente a Komui el cual estaba impactado de ver de cerca a esa perfecta criatura—Dios, se me olvidaba que tiene una personalidad amable—el equipo científico se quedó viendo la imagen de Komui con Jofiel, todos estaban de piedra al ver que el Arcángel le estaba estirando la mano para ayudarlo a levantarse luego de haber recibido la patada.
—Siempre es lo mismo—dijo Ariel mirando toda la situación desde lejos—con corazón de pollo.
—Déjala, Jofiel siempre ha sido así, supongo que aún conserva la personalidad de abuela, recuerda que son Inocencias—dijo Annia. Komui tomó la mano de Jofiel y esta lo ayudó a levantarse como si nada.
—Oh… ¡ANOTEN!
— ¡Podría no ser tan fastidioso con eso, anote usted con los ojos! —gritó Reever ya desesperado por la actitud de Komui.
—Creo que es suficiente—dijo Avia alejando a Jofiel de Komui.
—Muy bien, ahora tu Annia—la rubia de cabellera corta se tensó un poco—vamos que no tenemos todo el día para que te quedes ahí parada sin hacer nada, después de esto tendrán que entrenar con los demás exorcistas—los tres hermanos tuvieron el presentimiento que ese día iba a ser largo y tedioso.
—Ya voy, ya voy—Annia se paró en medio del área de entrenamiento y sus recuerdos la llevaron al momento y lugar donde Kevin Yeegar era su maestro junto a sus hermanos, nunca nadie como él los trató mejor ni los comprendía como él lo hacía. Annia sacó su biblia y respiró profundamente—Inocencia actívate… "Libro de los Días" —la biblia se abrió y las hojas salieron volando alrededor de Annia dejando a la biblia con pocas hojas—les presento a Santiago el Mayor mejor conocido como Jacobo—las hojas de una lado se juntaron y mostraron la figura del apóstol con traje de exorcista y sus ojos vendados—y a Juan, hermano de Santiago el Mayor—las otras hojas formaron la figura de otro hombre con gran parecido a Jacobo.
Annia se acercó a ellos y la parte de arriba de sus manos comenzó a brillar. De la biblia la gema azul y la roja se incrustaron sobre las luces de sus manos y los cuerpos de los hombres volvieron a ser hojas de papel las cuales fueron absorbidas por las gemas en las manos de Annia formando así dos espadas, una de plata y la otra de bronce.
—"Espada de la Penitencia" y "Espada de la Redención" así se llaman separada pero unidas son "Castigo de Judas" haciendo referencia al traidor. Las puedo usar de manera separada, no es necesario usar las dos al mismo tiempo pero al juntarlas se vuelven una—a Komui le brillaban los ojos de emoción y estaba casi volando si no era que Reever y los demás lo amarraron usando sus batas de laboratorio como sogas.
—Esto es el colmo con el supervisor—dijo Reever al tener que pisarle la bata para que no siguiera arrastrándose hacia Annia—no se acerque, supervisor.
— ¡Libera la Arcángel! ¡Déjeme en paz jefe de sección Reever! —todos los sujetaron y lo lanzaron hacia atrás para que se alejara del peligro.
—…
—Annia, no tienes que hacerlo—dijo Ariel al ver a su hermana dudar.
—No, ustedes siempre lo hacen ver tan fácil, para mi va a ser igual—las espadas se convirtieron en papel y regresaron para formar nuevamente la biblia—Oh Dios, padre todopoderoso, dame la valentía y la fuerza para ayudar y santificar a todos aquellos cuyas almas se han perdido en el camino de la oscuridad—Annia se hizo un corte con una de las hojas de la biblia. Las hojas volvieron a salir volando y todas las letras doradas que poseían se tornaron rojas como la sangre—Purifica, Uriel.
— ¡Supervisor quédese aquí! —todos jalaron al emocionado supervisor antes de que saliera lastimado.
Las hojas se fusionaron haciendo que la luz que desprendían se fuera apagando dejando ver la figura de otra mujer. Al igual que los otros era alta, de cabellera rubia larga y lisa que tenía varias trenzas formando un hermoso peinado junto con algunas flores blancas adornándola. Su vestido era blanco como la nieve y su armadura era dorada con adornos plateados.
La armadura, al igual que la de Jofiel, cubría pecho, hombros, antebrazos y sus piernas que se dejaban ver por los lados del vestido. Lo diferente era que ella no usaba zapato cerrado como Miguel sino cono una sandalia que después se convertía en la armadura a media que iba subiendo. Tenía una cinta de color naranja alrededor de su cintura donde estaba una hermosa espada en su funda.
—Oh… —Komui se siguió arrastrando hacia Uriel con emoción.
A diferencia de los otros dos, a Uriel si le podían ver los ojos y su boca y nariz estaban tapadas por el dorado metal. Sus ojos eran tan azules como el cielo y miraban con compasión a todos los presentes y a la vez parecía sorprendida. Sus alas eran blancas al igual que las de los otros dos Arcángeles.
—Es hermosa… —dijo Reever viendo fijamente a Uriel la cual no se inmutó para anda, solo miraba el suelo.
— ¿Qué es todo este escándalo? —todos voltearon a ver quién había entrado a la sala de entrenamiento.
—Kanda, en estos momentos estamos atendiendo un asunto urgente, ¿no lo ves? —no sabían como ni cuando pero Komui se había soltado del fuerte nudo hecho por las batas de laboratorito y ahora estaba más cerca de Uriel—vuelve más tarde.
—Ni lo piense, es mi hora de entrenamiento—dijo Kanda seguido por Daisya. Ambos llevaban sus ropas de exorcistas y Kanda su cara de mal humor—no puedes impedirme tener mis horas de entrenamiento solo porque llegaron unos exorcistas que se ve pronto morirán.
—… ¡Ahora lo mato yo! —Ariel iba a darse de golpes con Kanda cuando fue detenido por Avia— ¡Suéltame enana! Ya vera ese idiota cuando lo agarre.
—No vas a agarrar a nadie a golpes, tienes que calmarte y encontrar tu lugar feliz—dijo Annia acercándose a detener a su hermano ya que Avia no podía sostener a ese hombre de 1,90 cm sola—Ariel, ya pasó, recuerda tu lugar feliz.
—Pues me lo llevare a mi lugar feliz para golpearlo ahí y entonces si será mi lugar feliz, ¡Suéltenme! —mientras los tres hermanos peleaban y el resto de los presentes esperaban que alguno diera el primer paso.
—Apuesto a que gana Kanda—fijo Johnny apostando junto con Tapp.
—El chico nuevo se ve fuerte también, le voy a él—ambos se chocaron las manos cerrando el trato.
— ¡Nada de apuestas aquí! —dijo Reever al escuchar lo que ambos acababan de decir—¿No tienen vergüenza?
—No—dijeron ambos científicos al mismo tiempo.
—Ya basta por favor… ¡Arg! —Annia se tomó las manos con fuerza e hizo una mueca de dolor que paró todos los gritos dados por sus hermanos— ¡Ariel! —lágrimas empezaron a salir de sus ojos mientras seguía gritando de dolor.
—No otra vez… —Ariel se tiró al suelo antes de que su hermana llegara a golpearse. Annia lloraba de dolor y Ariel no podía hacer nada para calmarla—Annia mírame, Annia.
—Déjame verte las manos hermana—Avia le logró abrir las manos para ver qué pasaba—Por Dios…
Las manos de Annia estaban ardiendo, como si estuvieran puestas en fuego. Se pusieron rojas y desprendían un poco de humo.
— ¿Qué sucede aquí? —Komui corrió hasta ellos y vio todo lo que sucedía — ¿Qué es eso que tiene en las manos?
—Son estigmas, por alguna razón siempre le salen cuando invoca a Uriel—unas heridas con forma de cruz empezaron a salir sobre sus manos a la vez que Annia seguía llorando de dolor—tranquila ya pasara, tranquila.
Annia volteó a mirar a Uriel, estaba ahí parada mirando a alguien o algo. Los demás ayudaron a levantar a la rubia, necesitaba ir con su Arcángel.
— ¿A dónde vas, Annia? —Ariel vio cómo su hermanase levantaba del suelo y caminaba lentamente hacia Uriel.
—Tengo que hablar con ella—dijo la rubia acercándose mientras aguantaba el dolor en sus manos.
—Para, no debes levantarte, tienes que dejar que tus heridas pasen—Avia siguió a su hermana y la sujetó antes de que volviera a caer a causa del dolor tan grande que tenía en las manos.
—Uriel… ¡Uriel te estoy hablando! —el Arcángel no prestaba atención a lo que le decía su dueña—¿Qué te pasa? —las manos de Annia comenzaron a sangrar un poco a causa de las heridas que se estaban abriendo— ¡Queman! ¡Uriel, mírame!... ¿Uriel…? ¿Estas llorando? —el Arcángel volteó su mirada azulina hacia Annia mostrándole como lloraba sangre—¿Uriel?
— ¿Qué sucede aquí? —Kanda se acercó junto a los demás con Mugen desenfundad—te diré que desde ayer no me diste buena espina niña, por algo al verte me hiciste tener un mal presentimiento.
—Déjame en paz… —otro dolor más y la mueca de dolor volvió a ella. No le importaba humillarse frente a Kanda, no lo conocía y no le importaba tampoco que la estuviera amenazando con la espada— ¡Aléjate de mí!
— ¡AH! —para sorpresa de todos Uriel gritó lleno de dolor, algo tan horrible y hermoso al mismo tiempo. Se tocaba el rostro y la sangre que salía de sus ojos se la restregaba por toda la cara. Uriel miraba a Kanda con dolor al ver como amenazaba a Annia con Mugen—… de… dej…
—Uriel cálmate—Uriel siguió llorando sangre mientras veía a Kanda; por el otro lado, Kanda miraba a esa hermosa criatura llorar, como si fuera una mártir. Annia intentó acercarse a ella pero fue detenida por Ariel—hermano déjame ir, ella me necesita.
—No te necesita, tú… Annia… estas llorando sangre también—Annia se tocó el rostro y de un momento a otro los estigmas dejaron de sangrar y Uriel desapareció ante la mirada de todos—ya pasó Annia, ya pasó—Ariel la abrazó y la meció entre sus brazos como si fuera un bebé—ya no llores, todo está bien hermana.
— ¿Qué fue todo eso?... ¡¿Anotaron?! —preguntó Komui luego de ver como Uriel desaparecía ante la mirada atónita de todos—hay que llevarla a enfermería, sus heridas son graves.
—No es necesario, ya dejaron de sangrar—Ariel tomó a su hermana entre sus brazos con más fuerza hasta que dejó de llorar sangre—creo que no va a haber entrenamiento hoy, supervisor Komui.
—No, no lo creo.
—… —todos voltearon al escuchar un sonido un poco fuera de lugar con la situación vivida hace poco segundos.
— ¿Eso… fue su estómago? —preguntó Kanda mirando la escena.
—Al parecer… —dijo Avia con un poco de vergüenza. Daisya soltó una carcajada muy fuerte al escuchar la afirmación.
—Pobrecita, de seguro se le salió de control por tener el estómago vacío—el turco se limpió las lágrimas causadas por el gracioso momento.
—Puede ser, ¿Por qué no la llevas al comedor mientras el equipo científico limpia este desastre? —dijo Komui como si nada.
— ¡¿QUÉ?! —gritaron todos los involucrados.
—Buena idea—dijo Ariel ayudando a Annia a levantarse con cuidado, la rubia estaba un poco débil después de lo que había pasado con su Inocencia—vamos hermana, no tengas vergüenza que todos sufrimos de tener el estómago vacío a veces.
—Cállate, Ariel—dijo una muy sonrojada Annia.
— ¿Ya puedo entrenar? —preguntó con fastidio Kanda al ver retirarse a los tres hermanos.
—Sí limpias el lugar… sí—dijo Komui con su típica sonrisa—pero tiene que quedar muy limpio.
—Olvídalo, me iré a entrenar a otro lado—Kanda y Daisya salieron de la habitación dejando al equipo científico a merced de las órdenes de Komui.
—Supervisor, ¿Qué fue todo eso? —preguntó Reever al ver que los exorcistas se habían retirado.
—Eso, jefe de sección Reever, es algo que no creo podamos entender en mucho tiempo y es algo que al parecer ellos no pueden controlar, al menos no todavía—dijo Komui mirando el suelo—según informes sus padres y sus abuelos murieron hace unos 10 u 12 años atrás, las Inocencias estuvieron guardadas por Hevlaska un tiempo hasta que no se sabe cómo desaparecieron.
— ¿Cómo dice?
—Sí, a los años aparecieron nuevamente y ya ellos estaban intentado sincronizarse con ellas pero con poco éxito, les tomó unos años más lograr sincronizarse con ellas y este es el resultado de esos jóvenes, Reever—Komui soltó un suspiro pesado y salió por la puerta con mucha calma—buena suerte chicos…
— ¡VUELVA PARA ACA!
Comedor.
Annia estaba en una de las mesas mirándose los estigmas que le salieron hace solo unos minutos. Parecían cruces peor en realidad parecían otra cosa, no sabía que era pero no le preocupó mucho ya que no era la primera vez que las veía.
— ¿Estas bien? —Annia levantó la mirada y se encontró con el chico que acompañaba a Kanda en el cuarto de entrenamiento—perdón por llegar así de la nada, ¿estás bien?
—Descuida, estaba un poco distraída… eso es todo… —volvió a bajar su mirada y se tocó las heridas que ya estaban cicatrizando de forma muy rápida, lo normal.
— ¿Te duelen? —Annia rió al ver al chico, parecía un niño curioso cada vez que preguntaba algo.
—No, ya no me duelen desde que Uriel desapareció—le sonrió y el chico pareció que le quitaran un peso de encima, ya no se veía tan tenso— ¿Cómo te llamas?
—Daisya, ¿y tú?
—Annia—el chico le estiró la mano en forma de saludo y ella la recibió con gusto. Le gustaba conocer personas nuevas, era algo que no hacían mucho y la emocionaba más saber que iba por buenos pasos en el cuartel general.
—Me tengo que ir, dejé solo a Kanda, si se entera que te vine a ver me corta en dos—Annia se sorprendió al escuchar eso.
— ¿Por qué habría de matarte?
—No le agradas—dijo como si nada el chico.
—Pero eso no es culpa mía, yo no lo conozco y él fue muy grosero conmigo.
—Él es así con todos, no te preocupes. Aquí hay muchos buscadores y algunos exorcista que son muy amigables, que los comentarios de Kanda no te dejen por el suelo porque si no él habrá ganado—sus consejos parecían estrategias de superviviencia con Kanda—que tengas un buen día—el chico se retiró rápidamente dejando a Annia con las palabras en la boca.
—Adiós…
— ¡Hora de comer! —Ariel sorprendió a su hermana con una bandeja llena de comida a la cual Annia miró como si fuera el Santo Grial.
—Es lo más hermoso que he visto—Ariel y Avia rieron ante la cara de enamoramiento que tenía Annia al ver la comida—buen provecho.
—Buen provecho—dijeron los hermanos en respuesta.
Annia comía como si llevara meses sin probar un bocado. Cada trozo de carne lo devorada con poca elegancia mientras sus hermanos solo tomaban una taza de té de jazmín. Entendía que lo que había pasado con Uriel era algo realmente nuevo para ellos ya que desde que poseían sus Inocencias y de que se enteraran de la existencia de estos "Arcángeles" jamás los habían escuchado gesticular nada, ni un solo sonido salía de sus bocas a pesar de ver que sí les entendían lo que les decían.
—Buen provecho—la glotonería fue interrumpida por un chico de cabellos blancos y ojos grises—ah…
—Lo siento… —Annia se sonrojó al ver a Allen y se tapó la cara con una pañuelo.
—Annia… te esta chorreando algo por un lado de la boca—dijo Avia burlándose de su hermana.
—Cállate niña.
—Perdón por interrumpirlos pero Komui me dijo que quiere verlos en su oficina, después de que termines de comer claro está—dijo Allen con mucha educación y al parecer con nervios también.
—Entendido chico, iremos apenas mi hermana deje la gula—dijo Ariel avivando más el fuego en Annia. La rubia se puso bastante roja de la vergüenza.
—Nos veremos allá entonces—dijo Allen antes de retirarse.
— ¿También te llamó a ti? —preguntó la rubia con la boca llena—… lo siento.
—Sí, nos vemos allá—Allen se despidió con la mano y dejó a los tres hermanos pensando todo.
— ¿Sera alguna misión? —preguntó Avia con nervios.
—No creo, no nos mandarían juntos así como así—dijo Ariel mientras tomaba su té—debe ser con algo relacionado a lo que pasó en la salón de entrenamiento.
—Ni nosotros sabemos muy bien que pasó ahí—dijo Annia sonrojada ya que todo había sido por culpa suya.
— Eso no importa ahora, ¿Entonces por qué el chico maldito iría? —dijo Avia con tono despectivo.
—No le digas así, se llama Allen Walker.
—Tratare de recordarlo—dijo Ariel con una media sonrisa—recuerda hermana, un chico con un ojo maldito no creo que sea de fiar. Debes mantenerte alerta ante todo, recuerda que yo no me fio de nadie aquí.
— ¿Ni de Komui?
—Ese esta tan loco que hasta le creo lo que me diga—dijo Ariel riendo—es buena persona pero tú sabes cómo es esto, los altos jefes siempre se meten en lo que no les interesa.
—Lo que tú digas, a mi Allen me parece alguien muy normal—dijo Annia defendiendo a Allen, no le gustaba que hablaran mal de las personas sin conocerlas primero—yo ya no tengo más hambre.
— ¿Y cómo no? Si te comiste medio suministro de comida—y las burlas seguían hacia la pobre chica.
—Cállense y vamos antes de que los patea a la oficina—Ariel se levantó y caminó de primero, él si recordaba bien el camino a la oficina de Komui.
— ¿Te siente bien? —pregunto la menos a su hermana.
—De maravilla.
Continuara.
Holiwiiiiiz! Ya que algunas me decían que querían ver la Inocencias pues aquí las tienen y espero que sean de su agrado :3 cualquier pregunta ya saben a dónde ir :3 (pal chat privado puesj)
Espero que les siga gustando la historia. Ya que este es un semi AU es obvio que hay cosas que van a cambiar un poco, para el próximo capi se verán esas cosas antes de que Allen y Lenalee se vayan a la misión en donde conocen a Miranda. No se preocupen que la historia si va a tener un rumbo luego de esto :3
Espero que lo disfruten y si son tímidos pues… dejen de serlo y dejen un hermosos review :3
Besos, Althea de Leo.
