Hola de nuevo a todos y muchas gracias por sus reviews, me suben el autoestima, no dejen de hacerlo. Perdón también por la tardanza, tuve algunos problemas, pero ya tengo escrito hasta el capítulo 9 (a mano) y las cosas parecen ir bien. Bueno, les presento ahora el tercer capítulo de este mi primer fic, espero les guste ¡y no olviden dejar reviews.!
Capítulo 3
El llanto de Draciel.
"¡Max!" Gritó una voz desconocida "¡Max¡Espérame por favor!"
"¡Daryl" exclamó con sorpresa el chico rubio "Pensé que tu madre había venido por ti."
"No, no sabía que el autobús de la escuela estuviera descompuesto, así que no pude pedirle a mi madre que viniera por mí."
"Ah, ya veo"
"¿Y qué hay de ti Max¿Por qué no vino tu madre por ti?"
"Bueno" dijo Max encogiéndose de hombros "tú sabes, mi mamá es una persona muy ocupada y no tiene mucho tiempo disponible, además, ella dice que ya soy lo suficientemente grande como para regresar a casa solo después de la escuela"
"Entonces…" dijoDaryl con cierta timidez "Ya que nuestros caminos son similares… ¿Puedo hacerte compañía?"
"¡Claro!"
Ambos chicos empezaron a caminar distraídamente, sin atreverse demasiado a proponer un tema de conversación. Finalmente, fueDaryl quien se decidió a romper el hielo.
"Oye Max… ¿Puedo hacerte una pregunta?"
"¿Por qué me preguntas que si puedes hacerla? Adelante, solo habla."
"Bueno… Max… ya pasó un año desde el campeonato mundial y… eh…"
"Oh, ya veo" dijo el chico rubio dejando escapar una leve carcajada "lo que quieres saber es si participaré otra vez este año ¿No es así?"
"Eh… sí, eso es lo que te iba a preguntar"
"Me gustaría saber la respuesta a ella…" Max lanzó un profundo suspiro antes de continuar. "Pero no he sabido en absoluto sobre algún nuevo torneo que se esté planeando, mi mamá no ha podido tener contacto con la BBA…"
"¿Qué tal si BEGA…?"
"No sabemos nada sobre BEGA tampoco…"
"Entonces Max ¿Qué piensas hacer?"
"Ah, no estoy seguro" Max dejó escapar otro profundo suspiro. "continuaré con mi vida normal, supongo"
"¿Y qué hay de tus amigos? Es decir, los Blade Breakers.
"Verás… no he sabido mucho acerca de ellos últimamente, yo estoy seguro de que ellos están viviendo sus vidas también, desde que decidí estudiar aquí en los Estados Unidos… tan sólo regreso a Japón a ver a mi padre en vacaciones y Tyson es al único al que veo. Él me dijo que Kai regresó a Rusia y Rei regresó a su pueblo."
"Ah, ya entiendo… pero aún juegas Beyblade ¿verdad?"
"Sí, por supuesto."
"¿Quieres probar conmigo?"
"¡Claro! Cuando quieras, Draciel y yo estamos un poco fuera de condición, así que una práctica nos vendría muy bien"
"¿Qué te parece en una hora en el parque?"
"Eh… tengo que hacer algunas cosas, pero te veré a las 5:00."
"De acuerdo. Aquí es donde nuestros caminos se dividen. Te estaré esperando en el parque Max.
"Sí Alex, te veré ahí."
Max sonrió levemente y continuó su camino de regreso a casa.
Mientras caminaba, Max se dio cuenta de que el día había comenzado a nublarse lentamente y unos cuantos minutos después, una llovizna ligera comenzó a caer. Hacía frío y pensó que lo mejor que podría hacer sería tomar un atajo para llegar a su casa antes de que la lluvia se hiciera más fuerte. El atajo consistía en atravesar un viejo parque abandonado.
Las gotas de lluvia se hicieron más grandes conforme pasaban los segundos y después se hicieron acompañar por algunas piezas de granizo, lo que hizo que Max comenzara a caminar más rápido y después a correr. De pronto, escuchó, en medio del caer de la lluvia y de su propio caminar acelerado, un ruido, algo que sonaba como pasos en la hierba seca. Giró su cabeza lentamente hacia atrás, pero no pudo encontrar a nadie. De alguna forma sintió miedo y se arrepintió de haber tomado ese atajo. Hubiera sido mejor seguir caminando por las calles transitadas, y no en ese lugar tan solitario. La lluvia no tardó en convertirse en aguacero y Max usó su mochila para intentar cubrirse del agua cuya temperatura helada le calaba hasta los huesos. Una vez más, los pasos en la hierba, ahora húmeda, se dejaron escuchar y en ese preciso instante, Max sintió un brazo que se ceñía alrededor de su cuerpo, privándolo de cualquier movimiento. También sintió, sobre su cara, un trozo de tela con un extraño olor. Ni siquiera pudo intentar gritar cuando perdió el dominio absoluto de su cuerpo y de su mente, cayendo en la plena inconsciencia.
La lluvia entonces, en tan sólo unos minutos, se encargó de borrar toda huella de lo acontecido.
Max abrió sus ojos lentamente y trató de aclarar su vista usando sus muñecas, pero encontró que éstas estaban firmemente atadas a su espalda, posición que le resultó incómoda e incluso dolorosa.
Era un lugar muy oscuro, por lo que difícilmente pudo ver dónde estaba. Sólo pudo distinguir que estaba dentro de un cuarto que no parecía tener muchas cosas y muebles en su interior. Max se encontraba sobre una cama y junto a ella había una mesita de noche, sobre la cual estaba una lámpara apagada.
Su ropa estaba húmeda, por lo que su cuerpo temblaba sin detenerse. No se había dado cuenta en un principio, pero una mirada más detenida le permitió ver que había una persona sentada en un sofá en una esquina de la habitación. No parecía tener rostro, dado que se encontraba escondido en las sombras, pero parecía ser un hombre.
Max giró su cabeza hacia la sombra de esta persona y le dijo con cierto miedo:
"Déjeme ir"
El hombre ni siquiera se movió.
"¡Déjeme ir!" Repitió el chico, esta vez enérgicamente.
El hombre movió la cabeza hacia los lados y replicó:
"Lo dices como si pensaras de verdad que lo voy a hacer tan sólo porque tú me lo estás pidiendo"
"¿Qué es lo que quiere de mí¡No tengo nada!"
En ese momento, un ruido llamó la atención de ambos. La puerta de la habitación se abrió y una mujer, vestida de negro, entró y se acercó a Max.
"Buen trabajo" le dijo al hombre "ahora empecemos "la mujer sacó de su bolsillo un teléfono celular y le dijo a Max: "Ahora jovencito, dime cómo puedo encontrar a tu madre"
"No" Contestó secamente el chico rubio.
La mujer ni siquiera le dio una segunda oportunidad y le dio un fuerte golpe en la cara, casi haciéndolo caer de la cama. Max sintió desesperación al no poder limpiar la sangre que había empezado a escurrir desde su nariz, y las lágrimas que habían comenzado a brotar de sus ojos.
"Ah, señorita" dijo tímidamente el hombre "no tiene que preocuparse por eso, yo mismo me tomé la libertad de investigar el número del trabajo de la madre del muchacho"
"¡Estúpido! Si me hubieras dicho esto antes, no hubiera tenido que ensuciar mis manos con la repugnante sangre de este niño. ¡Rápido¡Dame el número!"
La mujer lentamente, pero con impaciencia, presionó los botones en el teléfono y esperó a que alguien contestara del otro lado de la línea.
¿Hola? dijo una voz en el teléfono.
"¿Judy?"
Eh… no. Ella se retiró temprano del trabajo. ¿Quiere dejarle un…?
La mujer ni siquiera esperó a que la persona del otro lado de la línea terminara de decir su frase, colgó con furia el teléfono y le dijo a Max:
"Maldición… Max, tendrás que darnos el número de tu casa, o decirnos dónde podremos encontrar a tu madre en este momento."
"Ya le dije que no le diré nada…"
La mujer le dio otro fuerte golpe a Max y, con furia, le dijo al hombre vestido de negro:
"¡Dámela!"
"¿Qué cosa?" Contestó él, desconcertado.
"¡Ya sabes de lo que estoy hablando¡No te hagas el estúpido!"
El hombre, habiendo entendido lo que la mujer extraña le estaba pidiendo, sacó de su bolsillo un revólver negro y se la dio a su compañera, quien la tomó y con decisión apuntó hacia Max.
"¿Qué dices ahora jovencito¿Me dirás lo que te estoy pidiendo?"
Max no contestó, se limitó a observar detenidamente el cañón del arma. Había quedado paralizado por el miedo.
"Espera…" continuó diciendo la mujer "Tengo una mejor idea… No te mataré ahora, así que no te preocupes por ello… Pero… si no me dices lo que quiero saber… quizá sea ella… tu madre, la que tenga que pagar las consecuencias de tus acciones…"
"¡NO!"
"¡Parece que he encontrado tu punto débil, joven Max!"
"Si la matas a ella… ¿Quién te dará lo que quieres?"
"Sé que ella no es la única interesada en ti… y tampoco es la única que nos dará lo que queremos. De cualquier forma muchacho, la decisión está en tus manos: Dime el número que estamos buscando y no la lastimaremos…"
Max sintió ira correr por sus venas, lo que hacía que brotaran lágrimas de sus ojos y que apretara fuertemente sus puños, aún así; sabía que nada podía hacer, no podía permitir que alguien lastimara a su madre. Contra todos sus deseos, lentamente, dictó el número telefónico de su casa a su captora.
"Eres un buen niño… ahora…"
¿Hola? dijo la voz del otro lado de la línea telefónica.
"Judy ¿Verdad?"
Ella habla. ¿Quién es usted y qué desea?
"Quiero hablarle sobre Max"
¿Max¿Dónde está él?
"Él está aquí con nosotros."
Pero…
"Ya sabe a lo que me refiero. Hará lo que yo le diga o su hijo no verá otra vez la luz del día… Y no se gaste, hemos intervenido cada una de sus líneas telefónicas. Si llama a la policía… le garantizo que tendrá que buscar pieza por pieza el cadáver de su hijo."
Y sin decir una palabra más, colgó.
"¡Pero no lo dijiste lo que querías!" dijo el hombre con cierto miedo a la reacción de su compañera.
"¡Claro que no estúpido¿Acaso crees que no sé lo que hago? Esa es una forma de ejercer presión sobre ella. Sin saber que hacer sentirá miedo. Llamaré nuevamente en cerca de una hora. Y tú tonto, cuida de este chico. Si se escapa o algo más sucede, te mataré usando mis propias manos. ¿Entendiste?
El hombre extraño se limitó a asentir mientras observaba cómo la mujer dejaba la habitación. Max quedó sollozando, en una mezcla de rabia y miedo y se sintió sorprendido al sentir que su captor usaba un pañuelo para limpiar sus lágrimas mezcladas con sangre.
"¿Por qué hacen esto?" Preguntó Max sin dejar de sollozar.
"No puedo decírtelo… ¿Tienes frío?"
"Sí."
El hombre usó una manta vieja y cubrió el cuerpo tembloroso de Max, quién cerró sus ojos y deseó que todo aquello fuese un sueño.
Una hora después, ya había dejado de llorar y sintió un aterrorizador escalofrío recorrer todo su cuerpo al ver la silueta de la mujer entrar por la puerta.
"Max" comenzó a decir ella con una sonrisa macabra en el rostro "Esta vez voy a necesitar tu ayuda"
Usando la memoria sobrehumana que poseía, ella marcó nuevamente el teléfono de la casa de Max. Usaba un teléfono diferente, usar el mismo podría implicar ciertos riesgos.
¿Sí? dijo la voz de Judy que sonaba temerosa.
"Judy"
Usted nuevamente… ¿Qué es lo que quiere?
"No seas tan impaciente…"
¿Cómo puedo saber que Max está realmente ahí? Déjame hablar con él.
"Eso es demasiado pedir Judy… me temo que no puedo permitirlo"
Entonces, no te creeré.
"Así que lo que quieres son pruebas ¿eh? Quizá pueda mandarte algunas… "
Si lastimas a Max…
"No puedes hacerme nada… tú sales perdiendo de cualquier forma. Aún así, te dejaré escuchar la voz de tu hijo. No es necesario complicar las cosas demasiado… Vamos Max, demuéstrale a tu madre que estás aquí, y hazle saber lo mucho que necesitas su ayuda"
El chico rubio cerró los ojos y negó con la cabeza.
"¡Vamos niño¡Di algo!"
Max permaneció en silencio.
"¡Habla estúpido!"
Judy sólo pudo escuchar un golpe y un grito de dolor que le heló la sangre.
¡Max!
"¡Mamá!"
"Suficiente" dijo la mujer, alejando el teléfono del chico "¿Estás convencida ahora Judy?"
¿Cuánto quiere?
"No quiero dinero"
¿Entonces qué demonios quiere?
"Tan sólo quiero el juguete de tu hijo. Quiero a Draciel."
Judy no contestó, no podía creer cómo alguien podía hacer algo así tan sólo por un objeto que aparentemente carecía de valor para cualquier persona.
"¡Responde!"
Lo tendrás… Pero no lastimes a Max.
"Bien… te estaré esperando a media noche en el parque abandonado. Tendrás que ir sola. Liberaremos a tu hijo tan pronto como Draciel esté en nuestras manos… y no trates de engañarnos..."
La mujer colgó el teléfono y sin decir ni hacer nada más se retiró de la habitación. Max estaba en silencio, parecía que ya no podía seguir llorando. Tan sólo pensaba… que nada de eso tenía sentido. Draciel era su amigo, a pesar de que era considerado tan sólo como un juguete para cualquier persona. ¿Por qué esas personas querían adueñarse de él con tanta insistencia?
Max eventualmente se quedó dormido y todo lo que había acontecido lo hizo soñar con la despedida de Draciel. Pudo ver una sombra llevarse a su amigo, mientras él permanecía atado sin poder evitarlo. Sin embargo, no pudo recordar después ese sueño.
Un movimiento fuerte lo trajo nuevamente al estado de alerta. La mujer lo tomó por los hombros violentamente, haciéndolo sentarse en la cama y puso sobre sus ojos una bufanda vieja que despedía un fuerte olor a humedad. Después de esto, desató sus pies.
"Camina" Le ordenó dándole un empujón que casi lo hace caer al piso. "¡Date prisa!"
Max a penas podía poner un pie delante del otro y caminar; el frío del lugar y la posición incómoda habían entumecido sus piernas. La mujer lo condujo con brusquedad a través de innumerables pasillos, naturalmente, tratando de confundirlo. A pesar de no poder ver, Max se dio cuenta de esto y de cómo era introducido dentro de un auto en el cual viajó más de una hora, tan sólo dando vueltas aparentemente sin sentido tantas veces, que hubiera sido imposible para él recordar al menos la mitad de ellas, aún si lo hubiera deseado, pero en su mente tan sólo estaba el deseo de que todo ello terminara cuanto antes.
Finalmente llegaron y Max fue conducido fuera del auto aún si desatar sus manos y con los ojos aún cubiertos. Sabía que habían llegado ya al parque abandonado, puesto que había un fuerte y agradable olor a hierba húmeda. No hacía mucho tiempo que había dejado de llover.
Finalmente, una mano dejó que Max viera lo que había a su alrededor. El ambiente estaba casi completamente oscuro, sin embargo, sus secuestradores parecían no tener problemas con esto, a pesar de no llevar linternas o alguna herramienta semejante. De hecho, ellos podían ver perfectamente en la oscuridad.
No tuvieron que esperar demasiado, tan sólo unos minutos después, una débil luz apareció en la distancia y se estaba acercando cada vez más.
La luz se detuvo a unos ocho metros de donde Max estaba. Era Judy con una caja en una mano y una linterna de mano en la otra.
"¡Max!" exclamó ella al ver a su hijo.
"¡Cállate¡Muéstranos a Draciel!"
Como toda respuesta, Judy abrió la caja mostrando su contenido a ambos captores.
"Ahora ponla en el piso y camina hacia atrás"
Judy hizo todo cuanto le fue pedido y el hombre fue finalmente a recoger la caja.
"¡Ahora liberen a Max!" Pidió Judy, con voz enérgica.
"Lo haremos… tan pronto como estemos seguros de que no tratas de engañarnos con un juguete falso..."
La mujer tomó la caja y la abrió, examinando con gran cuidado su contenido… finalmente, tomó algo de su bolsillo y lo acercó al bit chip.
"Es real" Dijo ella al mismo tiempo que Max se liberó de las manos del hombre corriendo hacia los brazos de su madre.
La mujer se percató inmediatamente de esto y le gritó con furia a su compañero:
"¡Rápido¡No lo dejes huir!"
El extraño apuntó con su arma hacia la espalda de Max, y un único disparo llenó el aire. Fracciones de segundo después, el arma cayó al piso cubierta de sangre.
Cinco sombras cuya presencia había pasado desapercibida, salieron de entre los arbustos y persiguieron a los ahora fugitivos, quienes lograron llevarse a Draciel y escapar con él. A pesar de los esfuerzos que se hicieron, no fue posible encontrar ni siquiera huellas o pistas de ambos.
Continuará…
Y helo aquí. Pensaba dividirlo en dos partes, pero siento que eso le restaría dinamismo. Bien, en cuanto a los nombres, creo que lo mejor será usar los nombres en inglés, pero los apellidos en japonés, no sé ustedes qué opinen. No olviden dejar reviews y no se pierdan el próximo capítulo... es acerca de cierto personaje que todas aman... y les prometo sangre... je je je...
