Disclaimer: Todos todos los personajes de Harry Potter pertenecen a su autora J.K. Rowling, yo solo los utilizo porque quiero y me conviene y me gusta hacerlo... ¿alguna duda?Muaaajajajajajjaajaja xP
No tenia internet desde el viernes, por eso no pude subir nada, bueno, aqui esta el nuevo capitulo... espero les guste.
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Aparece la Marca
Después de estar sentado por un buen rato a la orilla del lago, Harry se puso de pie y comenzó a caminar hacia el castillo, venía pensativo y algo cansado ya que no le gustaba el que ahora Draco estuviera pasando la mayoría de las noches en sus clases de legeremancia, comenzaba a sospechar que eso solo era un pretexto que ocultaba algo más; y simplemente no le agradaba el hecho de que el rubio le estuviese ocultando información. No quería que el hermoso chico se estuviera metiendo en problemas al estar escuchando al viejo de Dumbledore, o quizás, el que ese anciano estuviera lavándole el cerebro con tal de que le ayudará, pues era seguro que si Voldemort se enteraba de esas cosas, el rubio sufriría grave peligro.
Harry caminaba por uno de los corredores del castillo cuando sintió que era llamado por el Señor Tenebroso. Sabía que la guerra estaba cada vez más cerca y que ahora más que nunca, Voldemort necesitaba de su presencia mucho más seguido que otros tiempos. Sonrió satisfecho y camino un poco más aprisa por aquel lugar, hasta llegar a las mazmorras. Se abrió paso entre sus demás compañeros.
-¿Tendremos práctica de quidditch hoy, Harry? –le preguntó el pelinegro de Zabini mientras dejaba a un lado su libro de pociones.
-¿Draco no les a informado aún?
-¿Acerca de qué? –le preguntó Nott algo intrigado, al cual se le unieron las miradas de Goyle y Crabbe.
-Mmmmh… de modo que no les ha dicho, bien, las prácticas serán una hora después de comer… espero verlos a todos¿entendido?
-Claro Harry –le trató de sonreír Zabini- ¿cuándo hemos dejado de ir a una práctica de quidditch?
-Lo sé… por cierto, Theo me gustaría hablar contigo un momento.
Nott asintió y ambos chicos se dirigieron a un rincón apartado de los demás slytherins. Harry después de percatarse que nadie los escuchaba, miró fijamente a Nott mientras éste lo observaba algo extrañado por su actitud. -¿Qué sucede Harry?
-Theo, tu sabes muy bien que eres la persona en la que más confío en todo Slytherin… y por esta razón necesito confesarte algo muy importante.
-De que se trata Harry –lo miró intrigado.
-Antes de decírtelo, necesito saber primero si me vas a apoyar en todo Theo… pues no deseo obligarte a nada, pero sí me es necesario el poder contar con alguien de mi lado.
-Harry… -le puso una mano sobre su hombro- sabes que confío en ti ciegamente, tu solo dime que sucede… te juro que no te traicionaré y pase lo que pase, siempre estaré a tu lado apoyándote…
-Eso es lo que quería escuchar Theo –le sonrió Harry- he recibido un llamado de Voldemort y es necesario que me cubras¿me entiendes?
-¿El señor tenebroso te ha llamado? –le preguntó algo temeroso- ¿te va a mandar a una misión?
-No lo sé aún Theo… pero necesito que mantengas ocupado a Draco en mi ausencia…
-¿A Draco? –lo miró extrañado- pero que Draco no es parte de todo esto? Pensé que por ser hijo de Lucius el Señor Tenebroso lo miraba con buenos ojos… ¿porqué desconfías de él?
-Theo… tengo mis razones para hacerlo y no es que desconfíe de él; es solo que pienso que Dumbledore esta tratando de meterse entre nosotros y no deseo poner a Draco en peligro… ¿me entiendes?
-Claro… -le sonrió Nott- y no te preocupes Harry, yo cuidaré a tu Draco… pierde cuidado y espero que todo te salga bien con el Señor Tenebroso.
-No tiene porque salir mal, Theo… nos vemos en la hora de comida en el Gran Comedor… y no digas nada de esto a Draco, no quiero ponerlo nervioso.
-Lo sé…
Harry vio como el chico castaño se alejaba llevándose a Zabini, Crabbe y a Goyle con él; dejando a Harry solo en la habitación. Éste se dirigió a su dormitorio y cerrando la puerta tras de sí, puso un hechizo de seguridad en la puerta para que nadie entrara y tomando su varita, desapareció de ahí. Harry en poco tiempo y con ayuda de Voldemort se había convertido en un experto en la aparición, esto debido a que el Señor Tenebroso lo encontraba muy necesario para que el joven Potter no tuviera problemas en cuánto a tener que escapar a hurtadillas del castillo. Así cada vez que necesitara verlo, solo el muchacho necesitaría concentrarse en la guarida del Tenebroso y aparecer ahí.
Mientras en Hogwarts; Nott, Goyle y Zabini caminaban por el campus. Nott aún seguía pensando en lo que su amigo Harry le pidiera, sabía que el ojiverde confiaba en él y estaba seguro que nunca lo traicionaría; solo que había una cosa que no lograba entender… ¿porqué Dumbledore andaba metido entre Harry y Draco? Sabía que desde hacía tiempo, para ser más precisos desde mediados del tercer grado, el anciano director se había distanciado poco a poco del ojiverde, hasta el grado de alejarse completamente de él. ¿Acaso tenían algo que ver las nuevas clases de legeremancia que ahora impartían clandestinamente al joven Draco? Estaba seguro que algo raro estaba sucediendo y Harry no se lo diría pues al ojiverde no le gustaba tener demasiado informados a sus compañeros pues también trataba de protegerlos de Voldemort y sus posibles llamados. Theodore sabía que Harry era un mago muy poderoso y un líder nato, debido a esto todos los estudiantes de Slytherin confiaban en él ciegamente.
-¿Qué piensas Theo? –le preguntó Zabini.
-En Harry… el señor tenebroso le ha mandado llamar…
-¿Una misión? –le preguntó Goyle.
-No lo sabe aún, pero me pidió que mantuviera ocupado a Draco hasta que el llegase…
-¿A Draco? –Zabini lo miró extrañado- pero porqué a él?
-Por el momento no se los puedo decir, solo debemos ocultarle dónde está Harry y no decirle nada de esto… ¿entienden?
-Claro… -le contestaron a una voz- por cierto… mira Theo, ahí viene Draco… y se ve enojado.
-Ya saben… no digan nada que ponga en evidencia a Harry.
-Bien –le contestaron al unísono nuevamente. Draco se acercó a ellos hasta quedar frente a sus amigos mirándolos algo molesto.
-¿Se puede saber dónde diablos estaban metidos?
-Venimos de las mazmorras Draco… ¿porqué? –le preguntó Zabini- ¿nos estabas buscando?
-¿Tu que crees, estúpido? –le espetó molesto, y de pronto se percató que el chico de ojos esmeralda no venía con ellos- … y donde está Harry?
-No lo hemos visto… ¿lo has visto tu, Theo? –preguntó Goyle haciéndose el desentendido.
-No… ¿cómo lo voy a ver si hemos estado juntos todo este tiempo Goyle??
-Mmmm… buen punto…
-¿Tu lo has visto, Draco? –preguntó Zabini sonriéndole al rubio.
-¿Tu crees que si lo hubiera visto estaría preguntándoles por él, imbécil?
-Oye… -le respondió molesto- no es necesario que ofendas, Draco.
El rubio muy molesto paso aventándolos muy ofendido, abriéndose paso entre ellos, se dirigía al castillo. Nott corrió hacia él, deteniéndolo de un brazo.
-Bien… te diré donde esta… -le dijo en un gesto cansado.
-Vaya…comienzas a pensar razonablemente, Theo… -le sonrió el rubio- dime dónde esta.
-Fue a Honeydukes, me dijo que iría a comprarte de tus chocolates favoritos pues deseaba darte una sorpresa esta noche, después de la cena y que hubiéramos regresado a nuestras habitaciones.
-¿Una sorpresa?... –lo miró frunciendo el ceño confundido, luego sonrió satisfecho- bueno… seguramente ha de querer seguir intentando convencerme de que me acueste con él…
-¿Es que todavía no lo hacen? –le sonrió el castaño- vaya Draco, y yo que llegué a pensar que sería con Harry con quien te enlazarías…
-Aún no cumplo la mayoría de edad, Theo –le sonrió- y de igual forma, aún no sé que pensar de esto, pues tu sabes que recibiendo la herencia veela, no sé si Harry solo vaya a estar atado a mi por la atracción o si en verdad vaya a estar conmigo porque me ame; tal vez por eso lo he pensado tanto…
-Pero aún faltan días para que heredes tus dotes Draco y yo he visto que Harry a estado junto a ti desde quinto grado… es por eso que ahora no veo en que pueda llegar a afectar.
-Cómo lo has dicho, ha estado junto a mí desde quinto y aún no me ha dicho nada… solo demostrarme cuánto es lo que desea acostarse conmigo. Y ahora que faltan solamente unos días en que reciba "completamente" la herencia, pues, estoy seguro que el deseo que tiene hacia mí va a aumentar mil veces y no me gustaría enlazarme con él hasta no estar seguro de que en verdad sienta algo por mi o solo es simple deseo. Además, quiero probar a Harry cuando esto llegue a suceder…
-¿Probarlo? –lo miró confundido- y cómo supones que harás eso Draco…
-Sí Theo… -el rubio le enseño un frasco con una poción- ¿ves esto?
-Sí… no me digas que es…
-Así es… la preparé anoche –la volvió a guardar- se la daré a beber a Harry y así cuando reciba la herencia Veela, él estará inmune a los efectos de ésta y así pienso probarlo…
-Draco… en verdad que tu solo te complicas las cosas.
-Yo se lo que hago… -le guiñó un ojo.
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Mientras en un lugar apartado de Hogwarts, habían pasado solamente unos segundos desde que el joven Harry Potter apareciera ante la presencia del Señor Tenebroso dejando una estela de espeso humo negro tras de sí, se hizo visible a los ojos de Voldemort inclinándose respetuosamente ante él. Vestido con su larga túnica negra y la capucha larga en pico que casi le ocultaba el rostro por completo escondiéndolo en la sombra. Solo el brillo de sus ojos esmeralda resaltaban entre tanta oscuridad -¿Me mandaste llamar?
-Harry… -le siseó aquel ser de piel escamosa y profundos ojos rojos, estaba sentado en una enorme silla negra que asemejaba a un trono antiguo; acariciaba la cabeza de Nagini mientras ésta le siseaba levemente, el lugar estaba en completas penumbras haciendo más terrorífica la presencia del mago oscuro en el- … me es grato verte de nuevo…
-Usted es quien me honra con su llamado mi señor…
-Sabes que solamente te llamo cuando es indispensablemente necesario; ya que no me gusta molestarte si no es por alguna buena razón…
-Lo sé, mi Lord… -Harry podía ver y sentir como era que el Señor Tenebroso le temía, aún no sabía cual sería la razón por la que lo hacía. Pero le gustaba ver que Voldemort no era del todo fuerte como muchos suponían –debo decir que aunque me encuentro muy halagado por la preferencia que siente por mí y por todas sus consideraciones, no es ninguna molestia el cumplir con sus llamados, mi señor.
Voldemort sonrió complacido ante el comentario del joven postrado frente a él. Se puso de pie dejando a Nagini retorciéndose en la silla vacía, mientras la tela negra vaporosa de su vestimenta parecía flotar estática por aquella habitación de paredes oscuras y podridas con olor a muerte. El tenebroso caminó lento alrededor de Harry mientras se acariciaba sus huesudas manos con sus largos dedos. No dejaba de ver al de ojos esmeralda postrado a sus pies, le complacía en sobremanera el que Harry Potter le fuera leal, pues era hijo de unos magos poderosos y ahora, que él había depositado parte de su alma en el joven hijo de los Potter, éste se había convertido en alguien digno de temer debido a su fuerza ya que superaba con creces al mismísimo Voldemort. Éste lo sabía y se sentía orgulloso de ser aquel quien manejaba al hermoso muchacho. ¿Manejaba? Bien, Voldemort quería creer eso, pero sabía que Potter era demasiado fuerte para dejarse influenciar por él; así que solo se concentraba en "mostrarle" el camino que debía de seguir, tratando de ser sumamente protector y considerado con el muchacho. Sabía que como el chico había crecido solo desde bebé, era seguro que buscara la confianza que solamente un padre podría darle a un hijo y era por esa razón que Voldemort trataba de que Harry Potter viera a un tutor en él, y no era que le agradara hacerlo, sino que le era conveniente esto.
-Harry… -le dijo el tenebroso mientras parecía pensar lo que deseaba decirle- hay algo que necesito que hagas por mí… -sonrió funestamente- … es algo que hará muy feliz a Dumbledore…
-Sólo dígame que es lo que desea que haga y lo haré, mi señor.
Voldemort sonrió y levantó el mentón de Harry con su mano mientras le acariciaba la cicatriz en la frente. Plantó sus macabros ojos rojos y lentamente fue acercando su escamoso rostro al del joven muchacho, viéndolo directamente a los ojos, tan cerca de él que Harry pudo probar el aliento fétido de ese maligno ser. –Sin duda eres mi favorito Harry… sabes que no te dejaré sin recompensa…
-Lo sé, mi señor… -Harry sonrió malévolamente mientras fijaba más sus ojos esmeraldas imponiéndose a los rojos del tenebroso, éste sonrió orgulloso.
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El joven Potter apareció nuevamente en su dormitorio, encontrando que al parecer todo había resultado bien. Nadie había intentado entrar a la habitación. Salió del dormitorio hacia la sala común de Slytherin, encontró sentado frente a la chimenea al pelinegro de Zabini quien al verlo se levantó inmediatamente yendo a su encuentro.
-Harry… Theo nos comentó acerca de lo que le pediste…
-¿Y? –le preguntó algo molesto.
-Pues que a sido algo difícil el mantener a Draco tranquilo… Theo le dijo que habías salido a escondidas a Honeydukes a comprarle sus chocolates… ya sabes cuales, como una sorpresa para él y me encargó que te diera estos –le entregó una caja con los finos chocolates que eran los más caros que existían- …estos los estaba guardando para él, pero me pidió que te los diera para que se los regalaras a Draco esta noche, ya que los dos estuvieran en su habitación y así no levantar sospechas de donde habías estado realmente…
-Entiendo… -Harry sonrió complacido viendo la elegante caja de dulces-… dile a Theo que luego hablaré con él, por cierto¿dónde están todos?
-En el pasillo, Theo y Goyle aún están entreteniendo a Draco mientras yo me venía a advertirte…
-Bien –Harry hizo un movimiento y la caja de chocolates desapareció de sus manos, sonriendo salió de las mazmorras al lado de Zabini, encontrándose con los tres chicos afuera. Draco no pudo evitar una mueca de disgusto (falso, por cierto) al ver salir a Harry. Se dirigió a él encarándosele furibundo.
-¿Se puede saber a dónde demonios fuiste y porqué tardaste tanto, Potter?
-Atendiendo unos asuntos importantes, Malfoy. –Harry le sonrió pero el rubio pudo notar algo en los ojos esmeraldas del chico.
Draco guardó silencio y se le quedó viendo a Harry con una mirada sospechosa¿acaso era verdad lo que le había dicho Nott en cuanto al paradero del ojiverde?, apenas había participado en algunas clases de legeremancia con Snape y aún encontraba bastante difícil el penetrar en la mente de Harry, quien le sonreía algo burlón. Draco pudo darse cuenta de que en verdad el hijo de los Potter era un experto en la oclumancia.
-Creo que aún te falta mucha práctica para tratar de enterarte en lo que estoy pensando, Draco…
-Eres un tramposo, Potter –le contestó molesto, encontraba bastante divertido el hacerse el ofendido frente a Harry, pues sabía que tarde o temprano el ojiverde estaría tratando de contentarlo.
-¿Yo tramposo, Draco? –le sonrió mientras se acercaba sugestivamente y le hablaba al oído, haciendo que el joven hijo de los Malfoy se estremeciera- bien, si dices que yo soy un tramposo, entonces… ¿cómo podría llamarte yo al saber que te entrevistaste con Dumbledore y que me lo querías ocultar?
Draco no supo que contestarle, le fijo más la vista y torciéndole la boca le dio la espalda a Harry encaminándose rápidamente hacia el Gran Comedor. El ojiverde sonrió, le encantaba hacer enfadar al rubio pues después estaba seguro que la reconciliación sabría mucho mejor con ese bello y presumido niño rico. Haciéndose compañía de Zabini y Nott se dirigieron también al Gran Comedor. Apenas iba a abrir la puerta cuando tropezó con alguien antes de entrar.
-Weasley…
-Potter… -Ron giró la vista viendo a los otros dos Slytherins parados al lado de Harry- …veo que olvidaste traer a tu serpiente albina ¿o es que la ofendiste nuevamente?
-Weasley… -le sonrió dulcemente el ojiverde- …cuéntame que tal esta tu padre… ¿aún continua tratando de que tu madre recupere la cordura tras la muerte de Bill, o es que por fin se dio cuenta que no vale la pena el tratar de que tu madre recupere la razón… ¡Oh, es verdad!... tu madre estaba loca desde antes que ocurriera eso¿verdad?
-Eres un imbécil, Potter –el pelirrojo con la mirada cristalina y mostrando todo el odio que tenía iba a golpear al slytherin de ojos verdes cuando fue detenido por Hermione.
-Al menos habemos algunos estudiantes que "aún" contamos con familia… Potter –le respondió la castaña haciendo que el ojiverde la mirara con odio.
-¿Estás segura, Granger? –le preguntó Harry mirándola con un brillo malicioso en sus ojos. Hermione sintió un frió recorrerle el cuerpo.
-Lo estoy, Potter… -le respondió tratando de oírse firme y ambos Gryffindors entraron al comedor dejando aún afuera a los tres Slytherins.
-Esos Gryffindors… -dijo Zabini mientras veía a la pareja perderse entre los demás estudiantes buscando lugar en su respectiva mesa-… Granger se siente muy fuerte al tener el respaldo de Dumbledore tras ella, si no fuera así…
-No te preocupes, Blaise –le respondió Harry sonriendo malicioso- en verdad me dan lástima.
Los tres chicos entraron al Gran Comedor, Harry sonrió al ver sentado en la mesa de las serpientes al dueño de sus más de mil fantasías. Draco se encontraba sonriendo, platicando atentamente con Goyle, Crabbe y Pansy quienes al parecer tenían una conversación muy agradable. El rubio pasó su lacio y suave cabello platinado tras la oreja, dejando ver su exquisito y delicado perfil que tanto amaba el de ojos verdes. Sin tiempo que perder los tres chicos se dirigieron a su mesa. Harry se sentó exactamente frente al rubio de Draco Malfoy, quien al verlo lo ignoró haciéndose ver más interesado en la plática de Crabbe que en el chico sentado frente a él. Harry sonrió y trató de poner atención a lo que el robusto chico contaba.
-…y Snape les quitó diez puntos a esos torpes chiquillos de Gryffindor por andar corriendo por el pasillo.
-¿A quién le tocaba guardia, Crabbe? –le preguntó Pansy.
-A la "sabelotodo" de Granger…
-Menuda suerte –sonrió Draco- estoy seguro que Snape no dejará pasar la oportunidad de castigar a la "sangre sucia".
-Potter… -Harry volteo hacia un lado viendo a un trío de lindas chicas de Ravenclaw sonriéndole muy coquetas, sobre todo la chica oriental de cabello largo llamada Cho- …¿tendrán práctica de quidditch hoy?
-Sí Cho, practicaremos después de haber comido.
-¿Aceptarían algo de público? –le sonrió algo provocativa. A la chica le gustaba Harry Potter desde hacía tiempo y no se le podía culpar ya que el slytherin estaba de muy buen ver.
-Por supuesto, Cho –le sonrió Harry sugestivamente. Las chicas se alejaron con esas risitas traviesas, mientras Draco miraba fijamente a Harry, realmente enfadado. El ojiverde notó la mirada del rubio y girando la cara hacia él, le sonrió dulcemente.
-¿Sucede algo, Draco? –le preguntó inocentemente sonriendo ante tal situación.
-No Harry… no pasa nada –le sonrió el rubio tragándose los celos que sentía al ver que esa estúpida de Cho Chang anduviera de coqueta ofrecida con SU Harry.
-Creí haber visto que te habías molestado… -le guiñó un ojo el chico- estoy seguro que me equivoqué entonces…
-Claro Harry… seguramente viste mal.
-Sí, debió haber sido eso… -Harry se llevo el jugo de calabaza a la boca, mientras sonreía triunfal.
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Slytherin había apartado el campo para sus practicas, los chicos comenzaban a llegar con sus escobas en mano dispuestos a pasar una tarde divertida y a fortalecerse pues deseaban sin duda en ganar al patético equipo de Gryffindor en el partido de mañana. En las butacas se podía ver a un trío de chicas de Ravenclaw muy risueñas, saludando a cierto chico de ojos esmeraldas quien les devolvía el saludo sonriéndoles amigablemente.
-Se ve que Chang está que se muere por ti, Harry –le dijo sonriendo Nott poniéndose al lado de Potter, flotando en su escoba. Nott era un cazador del equipo, al igual que Draco (quien por cierto no dejaba de ver a Harry y a Cho muy molesto) y Zabini, mientras Crabbe y Goyle eran golpeadores del equipo. Harry era el buscador, cosa por la cual casi siempre ganaban la victoria al final de cada partido.
-No es que sea presumido… pero lo sé –le sonrió el ojiverde mientras le guiñaba un ojo a la chica oriental y esta se sonrojaba.
-¿Podrías dedicarte a buscar la estúpida sntich, Potter, y dejar de ver a esa… horrible Ravenclaw? –le preguntó muy serio el rubio parándose frente a Harry y ocultándole a Chang de la vista.
-Creí haberte oído decir que no te habías molestado, Draco… -le sonrió Harry divertido.
-No estoy molesto, estúpido… y si sigues distrayéndote seguro perderemos mañana ante esos Gryffindors!!
-Ah vaya… no estás molesto… -se le quedó viendo- de todas maneras no sé porque te preocupas, si siempre le ganamos a los Gryffindors.
-Sólo cállate y juega, Potter – el rubio se alejó de ahí volando muy aprisa en su escoba, iba enojado y sin importarle casi tumbaba a Zabini de su escoba. Harry sonrió satisfecho. Escucho un aleteo a un lado de él y solo levantando el brazo, atrapó la snitch rápidamente y sin verla; pues seguía con la vista fija en el rubio.
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Era tarde, Harry había dicho a sus compañeros que iría a dormir un rato a su dormitorio, y encaminándose ahí, cerró la puerta. Fue directo a su cama y acomodando un par de almohadas y tendiéndoles la colcha encima, tomó su varita y agitándola hizo un hechizo ilusionador, haciendo que cualquiera que entrara al dormitorio, viera aquellas almohadas tendidas en la cama como si fueran Harry Potter dormido. Puso un hechizo de seguridad en su cama, por si alguien intentaba acercarse. Sonrió complacido al ver, acostado en su cama, a Harry Potter "la ilusión". Escuchó ruidos y se escondió tras su capa de invisibilidad. Vio que era Draco quien entraba al cuarto, viendo al supuesto Harry dormido.
-¿De modo que ya te dormiste, Harry? –sonrió el rubio y camino de puntillas hasta su ropero, sacando un suéter delgado, pues comenzaba a sentirse algo de frió. Dio vuelta y volviendo a sonreír al doble de "Harry" se salió del dormitorio sin hacer ruido. El ojiverde se quitó la capa y no pudo evitar el sonreír ante lo considerado del rubio. Sabía que en la noche que estuvieran juntos de vuelta en el dormitorio, tendría que contentar al rubio quien se había molestado por su tardanza de la mañana y por lo de la linda chica de Cho. De verdad que le iban a servir de mucho los chocolates que le diera Nott para el rubio. Harry sonrió y partió pues tenía una misión que cumplir.
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Hagrid caminaba por el bosque prohibido, venía de dejarle comida a Aragog. Caminaba silbando muy concentrado en la melodía que producía mientras venía viendo a su alrededor, muy precavido de lo que le fuera a salir. De pronto escucho un silbido, guardó silencio tratando de escuchar nuevamente. No paso mucho tiempo en volver a oírlo, Hagrid bajó la tina donde llevaba el alimento y tomando su arco y flecha comenzó a apuntar hacia la copa de los árboles, a dónde se había escuchado aquel sonido. No lograba ver nada, por más que trataba de buscar a su alrededor, no encontraba nada sospechoso. Levantando su tina y girando sobre su propio pie, dio vuelta para irse al castillo cuando una figura se le atravesó al frente dándole tremendo susto.
-¡Harry! –el gigante se llevó la mano al pecho- me asustaste… ¿qué haces fuera del castillo?
-Pues… nada en realidad… -le contestó caminando hacia el gigante, quien dio un paso atrás- … ¿tu qué haces aquí, Hagrid?
-Vengo de darle de comer a Aragog… -le contestó mostrándole la tina vacía- … ya está muy viejo… no creo que nos duré mucho tiempo.
-¿Hablas de Aragog o de Dumbledore? –le sonrió el ojiverde, a lo que el gigante se molesto por tremenda grosería hacia su adorado mago.
-¡Harry! –le regañó- no estés jugando así con Dumbledore… sé que ya es viejo, pero es muy poderoso… además, te quiere mucho…
-¿Quererme?
-Sí Harry… siempre ha tratado de ayudarte… -el gigante se quedó pensativo y serio- últimamente ha estado muy triste por tu distanciamiento Harry; al igual que todos aquí… sé que ahora eres el estudiante más avanzado de Hogwarts y que por lo mismo estás más ocupado en tus estudios, pero esa no es razón para haberte vuelto distante con nosotros, Harry…
-Lo siento Hagrid –bajó la vista al piso el ojiverde- sé que me he aislado… pero, todo tiene una explicación… además, yo también he estado triste… y voy a seguir estando así por varios días…
-Pero… seguro todo tiene solución Harry –le dijo el gigante tratando de animarlo y apoyando su grande mano en su hombro- … dime¿porqué estás triste?
Harry levantó la vista entristecida hacia el gigante, viéndolo con un brillo muy especial en sus ojos esmeraldas -… estoy triste por tu muerte…
-¿Por mi muerte? –Hagrid le sonrió- que cosas dices, pero si no estoy muerto "tontillo"…
-Ahora lo estarás… -el ojiverde le sonrió macabro, el gigante se hizo hacia atrás viendo como el muchacho sacaba su varita y lo apuntaba con firmeza mientras caminaba hacia él altivo y sin vacilar.
-Harry… no estés jugando… guarda eso… -le advirtió el gigante sintiendo como un escalofrió le recorría el cuerpo, en realidad comenzó a sentir miedo ante aquel bello joven frente a él.
-No es un juego Hagrid… no sabes cuánto me pesa… pero así tiene que ser –le sonrió el chico. Vió como el gigante iba a levantar su arco y flecha pero el muchacho fue más rápido - ¡Avada Kedabra!
Un rayo verde salió disparado de su varita envolviendo al gigante. Un fuerte golpe hizo vibrar algunos de los árboles cercanos haciendo que miles de aves volaran asustadas por el cielo. Un relámpago se dejo ver en el cielo, las nubes negras comenzaron a cubrir el lugar mientras grandes gotas de lluvia caían al piso, mojando al gigante quien yacía en el piso muerto. Solo una gran calavera junto a una serpiente se dibujo en el cielo sobre el bosque prohibido, pareciendo disfrutar de aquella escena.
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Harry salió del dormitorio tallándose los ojos y bostezando a más no poder. Un grupo de chicos lo vio entrar a la sala común, mientras le sonreían.
-¿Cómo dormiste, Harry? –le preguntó Zabini sonriéndole mientras veía al rubio sentado a un lado de él. Harry se sentó al lado de Nott, acomodándose el cabello.
-Seguro que durmió muy plácidamente… -dijo el rubio- … debió estar soñando con esa "resbalosa" de Cho, si hasta estaba sonriendo en sueños…
-Vaya, no sabía que te habías quedado a cuidar mi sueño, Draco… -le sonrió el ojiverde.
-No digas tonterías, Potter –le respondió molesto. En eso la puerta se abrió dejando entrar al maestro de pociones a la sala común.
-Me acompañarán en este momento y sin decir una sola palabra, ahora… -les ordenó. Los chicos de Slytherin se formaron en parejas tras de su profesor y salieron de entre las mazmorras caminando por los pasillos. Los chicos vieron como también todos los Gryffindor, Ravenclaws y Hufflepuffes bajaban también dirigiéndose al Gran Salón. Todos tenían una cara de curiosidad y nerviosismo, nadie sabía para que era que les habían llamado a todos y el porqué el viejo director Dumbledore tenía una cara triste. Todos se sentaron en unas grandes bancas que atravesaban lo largo de aquel salón, y guardando silencio, prestaron atención a lo que el mago anciano fuera a decirles.
-Mis queridos niños… -el mago suspiró-… es una época muy difícil la cual nos toco vivir a todos nosotros… La oscuridad a medida que pasa el tiempo se hace más densa y temible; y me llena de sorpresa el ver como a veces está tan cerca de nosotros que no alcanzamos a encender ninguna luz que nos ilumine y nos guardé de tanto mal. Hoy, mis queridos muchachos, es para mi muy lamentable el tener que informarles de una terrible noticia… -el mago pareció tomar aire- … Hogwarts, hoy se encuentra triste tras la pérdida de nuestro amado gigante y profesor del cuidado de las criaturas mágicas, Rubeus Hagrid…
Unos murmullos y leves llantos se dejaron oír en la habitación. Hermione tomó la mano de Ron, tratando de hacerse fuerte, pero una lágrima salió de sus ojos. Los estudiantes de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff lloraban en silencio, mientras Snape al igual que los estudiantes de su casa, Slytherin, permanecían con la vista fija en el piso en señal de respeto ante el dolor de sus compañeros.
-Mis queridos niños –siguió diciendo el mago- deben saber que Hagrid no murió por alguna enfermedad… Hagrid fue asesinado –el mago hizo una pausa para ver la reacción de sus estudiantes, sobre todo en la reacción de los chicos de Slytherin- hemos encontrado la "Marca Tenebrosa" demasiado cerca de Hogwarts lo cual nos hace estar en completa alerta… ya que Voldemort al dar muerte a nuestro querido Hagrid en el bosque prohibido, nos está haciendo saber que no está muy lejos de nosotros… que la guerra ya esta muy cerca… casi palpable… Es por eso que debido a estos sucesos recientes, queda estrictamente prohibida a todos los estudiantes, sin excepción, la salida del castillo… no habrá más viajes a Hogsmeade, pues el peligro esta acechando fuera de Hogwarts y no deseamos exponer más vidas.
Dumbledore bajó del estrado caminando hacia la puerta del Salón, seguido por todos los demás profesores y tras de ellos, todos los estudiantes de las distintas casas de Hogwarts los seguían de cerca, para acompañar al entierro del gigante.
El cementerio de Hogwarts se veía oscuro, lúgubre y triste… la lluvia acrecentaba más ese sentimiento de pérdida y de soledad. Dumbledore parado frente a donde se enterraría al gigante, daba un discurso de despedida, rodeado de los maestros y de los alumnos del instituto. Draco estaba pensativo… //¿quién pudo ser el que dio muerte a Hagrid?, mi padre me hubiera avisado si algo así se iba a cometer para que estuviera prevenido, pero no me dijo nada… y la marca –volteó hacia el bosque viendo en el cielo algo ya borrosa la "marca" del señor tenebroso- esto definitivamente está mal… ¿quién pudo ser…?//. Sus ojos se abrieron asustados, sintió un escalofrío al recordar al chico de ojos esmeraldas… sí, todo estaba claro, su salida tan sospechosa en la mañana… seguro había notado algo extraño en el brillo de esos ojos verdes; pero… si al gigante le dieron muerte apenas hacía un momento… entonces… ¿cómo era que Harry estaba dormido en su cama? Él mismo lo había visto. No, tal vez estaba tomando conclusiones apresuradamente, levantó la vista hacia Harry; lo vio como tenía la cara baja y la mirada completa en el piso. Se le veía tan triste y casi a punto de llorar. Draco recordó como era que Harry hablaba con el gigante, seguro la estaba pasando mal, suspiró. De pronto vio como el chico de ojos esmeraldas levantaba la vista y lo miraba. Draco pasó saliva con dificultad, Harry le sonrío en una forma que el rubio sintió temor, después el ojiverde le guiñó un ojo y como si nada hubiese ocurrido, volvió a bajar la vista al piso, con una mirada llena de tristeza. Draco aún estaba asustado ante el cinismo del ojiverde. Una pregunta nuevamente cruzó su mente… //¿Acaso Harry…?//…
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Bueno, podrán ver que Harry es malo muy malito, actúa como un inocente cuando es bien mañoso xP... bueno eso parece ser... pero aun puede tener una oportunidad de salvarse... aunque el que ya no se salvó fue Hagrid jajajajajaajaja xP...
Gracias por sus reviews a: Haruko FLCL, Jack Dawson, LittleSweet Malfoy Oh, Dark Guy, Fami...
Ya saben... sigo esperando sus reviews!!!!
