Hola de nuevo. Me alegra mucho que el fic haya logrado más de 5 reviews en el capítulo pasado; es que hubieron fic en los cuales me dejaban 1-3 reviews y de verdad me sentía mal, pues sentía que el fic no tenía nada de éxito y qeu no valía la pena seguirlo. Pero, creo que éste será la excepción...¡Disfruten el capítulo, nos vemos abajo! -PASS- ¡Perdon Inu!

Fantasma de Amor

-…- (diálogos de los personajes)

-"…"-(pensamientos)

:-:-:-: (cambio de escena)

(…) (algunas aclaraciones de la autora)

-cursiva.-(anotaciones del diario o cartas)

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, a pesar de mis planes de un siniestro secuestro del protagonista ;3 jajaja

Cáp. 2: Sombras

Año 2000, Highlands Inglaterra, Finca Higurashi.

Leves temblores recorrían el cuerpo de la chica, su piel estaba más pálida de lo normal, y de sus ojos las lágrimas no paraban de salir. Su abuela acariciaba tiernamente su cabeza, intentando que la chica se calmara un poco, pero no podía culparla, no que había visto la pudo haber muerto.

-Kagome...

-Abuela¿qué fue lo que pasó?-

-Es mejor que salgamos de aquí, hablemos en la casa.

:-:-:-:

-Sra. Kaede¿qué fue lo qeu paso en el invernadero?-preguntaba Sango corriendo hacia ellas.

-Sí, se escuchaba como si estuvieran peleando en él-decía el niño asustado.

-No pasó nada, sólo una rata.

Kagome sólo miro a su abuela¿qué no pensaba decirle a sus amigos lo que en verdad sucedió? Miró a Miroku, él no había comentado nada, pero sólo con ver su semblante se daba cuenta de que ya había formulado alguna teoría.

-Miroku, ven conmigo, Sango, trae un poco de agua para Kag.

La chica sólo asintió, antes de salir corriendo hacia la cocina. Abrieron la puerta del cuarto antes de que entraran los tres, necesitaba hablar.

:-:-:-:

-Bueno, Kaede, explícate.

-¿Qué querías que dijera? estaba el niño.

-¡Pero una rata!, Oh vamos Kaede, los gatos y los perros no dejan que las ratas entren a la finca, hace más de 5 años que no veo una.

-Pero, se les podría escapar una.

-¡Una en un millón¡Tenemos 10 perro y 5 gatos!-

-No te exaltes Miroku, lo mejor será que lo dejemos así.

-¿Qué opción tenemos?...-decía en un suspiro.

-Oigan, me podrían explicar ¿¡Qué demonios pasó en el invernadero!?-grito la chica ya bastante enojada.

-Kag, bueno, es difícil de entender.

-Necesitas leer el diario.

-¿El diario? Para hacerlo más sencillo¿No me lo pueden contar?-

-No, lee.

-TOC TOC-

-Adelante...

Sango entró con el vaso con agua, seguida del pequeño que traía una resortera en mano.

-Gracias Sango.

-¿Y eso Souta?-preguntaba Kagome mientras tomaba el vaso.

-Es para matar a esa rata.

-Oh-dijeron Miroku y Kaede sonriendo tontamente.

-Souta, ve a matar a la rata.

-¡Sí, nos vemos!-gritó el niño antes de salir rápidamente.

La habitación quedó en silencio, todos voltenaod a verse. Kagome tomaba el agua calmadamente, todos sabían algo más que ella, y como "futura heredera" de la casa debía de saberlo. La anciana le dio una mirada un poco extraña y movió su cabeza indicándole que debía de salir.

-Pero que no me iban a explicar que pasaba...

-Cambio de planes querida.

-Pero..

-Necesito hablar con Sango y Miroku, cuando terminemos hablo contigo.

-Pero...

-He dicho.

Abrio la boca en forma de asombro, no podía creerlo. Se levantó indignada y salió cerrando con un golpe. Está bien, de momento se habían salvado, pero aún le quedaban dos largos meses para sacarles toda la información que necesite.

:-:-:-:

En cuanto la habitación quedo en silencio, Sango habló.

-¿No creen que ya deberían de decirle todo a Kag?-

-Hmp...-murmuraba Kaede.

-Bueno, lo mejor es que se entere por el diario.

-¡Al diablo con eso Miroku, no ves como estan las cosas!-

-Sango tranquila, pero Miroku tiene razón.

Inflo sus mejillas, detestaba cuando esos dos se unían. Se creían los más sabios, bueno, Kaede si era sabia, pero Miroku sólo aparentaba.

-¡Huy, está bien!-grito fastidiada.

-Me alegra que entendieras querida.

-Pero, no vayan a salir llorando cuando no sólo exploten las macetas, sino la cabeza de alguno de nosotros.

-Él no sería capaz de hacerlo.

-¡Él no, pero quien sabe los demás!-

-Bueno, pues la suerte dirá nuestros destinos.

-¡Esto es frustrante!-

:-:-:-:

Miraba a las golondrinas revolotear sobre su cabeza; estaba sentada en la fuente, frente a su cuarto. Quiera o no, había escuchado muy poco de la conversación, sobretodo los gritos de su amiga, que al parecer se encontraba de muy mal humor.

-Quiero saber, que está pasando aquí...

Un escalofrío le recorrio la espalda, haciéndola voltear rápidamente.Nada. De seguro fue una corriente de aire frío, estaban en lo más alto de la colina, y por lógica el aire que pasaba por allí era mucho más frío. Sí, eso debió ser. Escuchó como la puerta se abría y salía una chica maldiciendo en voz alta.

-¡No los entiendo, si quieren arriesgar así la vida de Kag, es su problema, a mí no me metan!-finalizó caminado hacia la sala.

-¿Qué, fue eso?-se decía la chica mirando el aura maligna que expulsaba la chica.

-Sango no cambiará nunca, siempre ha sido muy exagerada.

-Abuela¿qué quizo decir Sango con eso de arriesgar mi vida?-

-Nada nena, sólo que se ha vuelta muy paranóica.

-¡¡No es verdad!!-se escucha un grito desde la cocina.

-Bueno, creo que es el turno de Kag.

La chica se levantó muy alegre, lista para escuchar todo lo que su abuela tenía que decirle.

-Creo que será otro día, me siento muy cansada.

-¡Pero abuela!-

-Tenme compasión, tengo ya 80 años.

-Pero...

-Ve a descansar Kaede, Kagome entenderá.

-Gracias Miroku.

La anciana se alejó del lugar, seguida por el joven. Gruño para sus adentros, al ritmo que iban las cosas jamás se iba a enterar de lo que sucedía. Miro hacia su cuarto, ahí, sobre la cama estaba el diario. Refunfuño mientras entraba y la puerta se cerraba tras sí.

:-:-:-:

-¿Dónde estará esa rata?-se decía el niño caminando en el invernadero.

Sus manos temblaban, desde muy pequeño ese lugar le daba pavor, aunque ni siquiera conocía la razón. Simplemente con el echo de estar encerrado y que sólo haya una salida, le provocaban temblores en todo el cuerpo.

-Creo que la rata se ha ido...

Salí corriendo de allí, dejando la resortera tirada. Bajo corriendo por la pendiente, sin darse cuenta de aquel niño que salía del invernadero, con la resortera en la mano.

-¿Por que todos corren de mí?-

:-:-:-:

06 de Febreo de 1897

Pocos días han pasado desde las desgracias que hemos vivido. Todos en la finca tememos por nuestras vidas, pues según algunos ancianos, en la casa siemrpe rondaran los espíritus de las personas que querían a mi hija o al joven. No podemos hacer nada, sólo mantener la calma y nuestra fe.

15 de Febreo de 1897

¡Desgracia tras desgracia! Mi hijo ha muerto, mi alma ya no lo soporta más, todos me dejan, como si quisieran que mi alma pagara todos los males que cometí cuando vivía en Suecia.

28 de Febrero de 1897

Me ha llegado un telegrama, mi hija Kiseki vendra a vivir aquí, pues sabe que la finca no se puede quedar tan sola, sin contar que ella es la heredera legítima de las riquezas, pues mi hijo mayor ha fallecido.

-Esta familia está llena de tragedias...

03 de Marzo de 1897

Mi hija ha llegado y me ha dado una gran sorpresa. ¡Tiene una hija! Se llama Aoi, y tiene 6 años. Lo que no entiendo es la razón de guardarme tal alegría. Es mi segunda nieta¿por qué debería enojarme?

15 de Marzo de 1897

En una semana es el cumpleaños de la pequeña, pero ciertamente hay cosas que no me agradan nada. Siento que la están merodeando, pero a la vez la protegen de algo. ¿Qué pasará?

22 de Marzo de 1897

¡Felicidades pequeña! Fue una celebración no muy grande, pues nuestros familiares están dispersos por Europa y no todos pudieron venir. A pesar de todo eso, estoy segura que la niña se divirtió bastante, pero hay una cosa que no he llegado a entender. Cuando partió el pastel, tomo una rebanada y lo llevo a un pilar, donde lo dejo y se fue, diciendo "Gracias por venir". Y lo más extraño fue que cuando fui a recoger el plato, ya no estaba el pastel y había un pequeño bouqué de rosas,´con una notita que decía "No hay de que, gracias a tí por venir a la finca". Al parecer mi nieta, puede ver a los fantasmas, y ellos la quieren.

-¿¡Qué!?-grito asustada, dejando el diario sobre la cama.

No podía ser cierto¿una niña que veía fantasmas? Y lo peor esos fantasmas vivían en la finca. Un minuto, si eso era cierto, entonces el niño que vio en el invernadero era...¡Oh por Dios!

-¡Abuela!-grito mientras salía corriendo de la habitación, buscando a su abuela por toda la finca.

:-:-:-:

-Al parecer ya llegó a la parte del cumpleaños-decía Miroku tomando un sorbo de té.

-Sí, eso parece-respondía Sagno mientras mezclaba su plato de avena.

:-:-:-:

La anciana estaba recargada en una de las almohadas, con un libro en manos. Escuchaba los gritos de su nieta por toda la casa, así que dejo el libro, tomo aire, y se preparó para el gritarero.

La puerta se abrió de golpe, entrando una chica que respiraba con dificultad y venía un poco pálida.

-¡Fantasmas¿¡En la finca hay fantasmas!?-

-No lo tomes así querida, mejor diles almas en pena.

-¡No me importa como se llamens, son espíritus que rondan en la casa!-

-En efecto.

-¿¡Y por que demonios no me dijeron nada!?-

-No queríamos alarmarte.

-Pues mucho gusto, por que ya lograron ponerme no alarmada, sino histérica.

-Perdón, pero era lo mejor.

-¡Lo mejor! Ja, pues abuela, déjame decirte que eso de los fantasmas no hay que tomarlo a la ligera.

-Hija, por favor siéntate.

La chica se sentó en la silla que estaba cerca de la puerta, mientras miraba a su abuela con cara de zombie andante, mezclado con un perro rabioso.

-Bueno, por lo que veo apenas haz de ir en el cumpleaños de la pequeña Aoi¿no es cierto?-

-Sí.

-Faltan poco más de 10 fechas para que el diario finalice.

-¿Por?-

-Por que cuando muere la abuela y la niña, nadie vuelve a entrar en la finca.

-¿Que...?-preguntaba asombrada-¿Aoi, muere?-

-Necesito que termines de leer.

-Pero...¿por que, que tiene que ver conmigo?-

-Más de lo que crees nena.

:-:-:-:

La noche hacía que la finca tomara un colro negro fantasmagórico. Todos se encontraban en el comedor principal, donde a su alrededor estaba colgados los cuadros de los antiguos dueños de la finca. Kagome miraba uno por uno, intentando relacionarlos con lo relatado en el diario. A la única que reconocía era a Kikyou.

-Ya termine, buenas noches abuela.

-Buenas noches Souta.

El pequeño se levanto, tallándose un ojo mientras contenía un bostezo. Camino hacia el pasillo y se perdió de la vista de todos, quedando el comedor en un profundo silencio.

-Bueno, ahora quiero que todos ustedes me digan desde cuando saben de los fantasmas, en años.

-Yo desde que llege a trabajar aquí-contestó Miroku-Unos 6 años

-Yo igual-dijo Sango-unos 5 años

-¿Y tú abuela?-

-Yo desde siempre.

-¿Y por que yo era la única que no sabía nada?

-Te fuiste de aquí hace 7 años, estudiaste en Inglaterra, de allí a España y de ahí a Paris. Por lógica no estabas enterada.

-Pero, si viví toda mi infancia en la finca¿por qué nunca tuve un espanto?-

-Te digo que termines de leer.

-¿¡Qué no me pueden decir!?-

-No grites hija, las paredes oyen.

Un escalofrío recorrió la espalda de la chica al entender a lo que su abuela se refería. Miro alrededor, intentando encontrar algo fuera de lo normal, pero lo único que lograba era ponerse más tensa.

-Ve a dormir, pero termina el diario antes.

-Sí...-decía levantándose-pero te aseguro que no podré dormir en toda la noche.

:-:-:-:

Caminaba por los pasillos oscuros. No le gustaban para nada que estuvieran abiertos a la fuente, a pesar de que la Luna alumbrara levemente el lugar. Una corriente fría paso, haciéndole temblar levemente, esa noche haría frío. Miro hacia afuera, antes de escuchar algunas hojas crujir, su autocontrol se esfumo, haciéndole caminar más rápido.

-No, otra vez no...

Escucho claramente los pasos de alguien tras ella. Ya no caminaba, casi corría. La risa de un niño cerca de ella, y luego un llanto. Miraba hacia atrás, intentado ver si la seguía. Cuando estaba cerca de su cuarto, levanto la mirada para encontrarse a aquel niño recargado en la puerta de su habitación, llorando amargamente.

Se detuvo en seco, mirando al pequeño llorar. Sus labios temblaban levemente, intentaba moverse y salir corriendo, pero su cuerpo no obedcía lo que su mente le decía a gritos. Estaba paralizada.

-No te vayas...

Miro al ñiño, que tenía la vista puesta en ella. Se podía relfejar en esos tristes ojos llorosos. El pequeño tenía el cabello castaño claro y unos ojos verdes aceituna muy bellos. Sus ropas eran muy antiguas, estaban algo sucias y con rasgaduras.

-Por favor no me dejes.-decía poniéndose de pie.

Logro caminar hacia atras, lentamente para que no se viera muy obvio y terminara todo como en el invernadero.

-¡No te vayas como lo hizo él!-grito el niño mientras corría hacia la chica, atravesándola.

Aguanto la respiración, un frío interno cubrió su cuerpo, subiendo por toda su columna, terminando en su cabeza provocándole soltar un leve quejido. Escucho al niño sollozar atras de ella, se volteo levemente, encontrando al niño tirado en el piso.

-¿Estás bien?-

El niño simplemente levanto la cabeza y la miro. Se mordió el labio inferior, mientras acercaba su mano, intentando levantarlo un poco más, pero le fue imposible, ya que su mano con lo único que topo fue con el suelo.

-No te vayas, ya no quiero estar solo.

Algo le hizo voltear rápidamente, encontrándose con varias sombras que recorrían los pasillos de lado a otro. Pasaban por el jardín a gran velocidad, rodeándola. Algo estaba mal, muy mal.

-No me iré pequeño.

El niño la miro, le conmivió su triste mirada.

-Te prometó que estaré contigo.

-Eso me dijo mi padre, y ahora está muerto. Lo mismo me dijo la señora Midoriko y también murió...y...

-Pero yo te juró que lo haré.

-¿Lo juras?-

Las sombras empezaron a revolotear con más fuerza, haciendo que le comenzara a carcomer el miedo. Miro al pequeño, intentando que entendiera, pero al ver su tierna mirada comenzaba a dudar en su respuesta. Miraba al pequeño y luego a las sombras que comenzaban a formar un aura oscura a su alrededor.

-Yo...yo...

Una sombra pasó rápidamente cerca de ella, provocando una fría brisa. Mientras el niño abría los ojos sorprendido, antes de cerrarlos fuertemente y desaparecer de allí junto con la sombra, dejando a una chica bastante sorprendida y a la vez asustada.

-¿¡Pero que...!?-

Desapareció en la oscuridad. Lo busco con la mirada, lo único que escuchaba era su llanto. Se puso de pie, pero entonces, pudo ver como aparecía sentado en una vieja butaca cerca de la fuente, con el rostro agachado y una mirada triste mientras movía sus pies.

-No te debo hacer jurar, me lo ha recordado.-susurraba el pequeño.

-¿Quién?-preguntó mientras se sentaba junto a él.

-Él me dijo que no debo de hacerte jurar nada, pues si lo hago tu alma terminaría sellada, como la nuestra.

Miro al pequeño e intento ubicar a las sombras, pero ahora solo estab una, muy cerca de ellos, vigilando cada uno de los movimientos del pequeño y de la chica.

-Ese que esta ahí¿es él?

-Sí, me está esperando-decía mirando a la chica tristemente.

-¿Cuál es tu nombre pequeño?-

-¿Eh?-

-Sí, para poder encontrarte cuando necesite a alguien que me ayude con "ellos"-decía moviendo su cabeza, intentando señalar a aquella sombra.

-Soy Shippou ¿y tú?-

-Soy Kagome, mucho gusto Shippou.

Ambos se sonrieron, antes de que Shippou se alegrase por haber recordado algo antes mencionado por su compañero.

-Pero, él me dijo que podíamos ser amigos, sin juramente ni nada por el estilo.

-Me parece una estupenda idea pe...Shippou-dice rectificando.

El pequeño la miro ilusionado y se pego a su cuerpo, sin tocarla para no terminar atravesándola y con la cara contra la madera de la butaca.

-Bueno, amiga, nos veremos mañana,. cerca del roble.

-¿Cuál roble?-pregunto

-El que está detras de los invernaderos, a unos cuantos metros de los campos de sembradíos.

-Bueno, entonces en el roble-decía intentando ubicar ese árbol, pero automáticamente le vinieron a la mente algunas frases del diario.

"En el viejo roble es donde InuYasha y yo tenemos nuestros encuentros secretos, para que mi padre no se entere de nuestro romance secreto."

"Bajo la sombra del viejo robla hemos encontrado el cuerpo del joven InuYasha con una daga atravesándole el pecho, no encontramos razón alguna para haberse quitado la vida de esa cruel manera."

-Kagome...-pregunto el niño al ver a la chica tan perdida en sus pensamientos.

-¿Sí?-

-Buenas noches.

-Buenas noches Shippou.

El niño le sonrio, desapareciendo frente a ella. Miro hacia la fuente, y la otra sombra también desapareció. Se levanto y camino hacia su cuarto, apenas llevaba un día viviendo en la finca, y ya conocía gran parte de la historia de los fantasmas que ahora habitaban en ella. Respiro hondamente, ese mes iba a pasarse muy lento.

Tomo la perilla de la puerta y la giro, entrando en la habitación. Se cambió de ropa y se metió a la cama, intentando conciliar el sueño. Miro el diario de reojo, no tenía muchas ganas de terminarlo, mejor mañana en aquella banca que estab tan cerca de su cuarto, que tenía algo más que la luz del sol, sino también un aura protectora que le hacía sentir muy bien.

Sus ojos se fueron cerrando lentamente, dejándose llevar por el sueño. Sin darse cuenta de aquella sombra cerca del espejo, que la miraba atentamente, sin moverse mucho para que no la distinguiera entre las demas sombras.

-Buenas noches, mi amor...-se escucho una voz, que resono levemente en el cuarto.

La chica se removió en sus sábanas, mientras aquella sombra se movía rápidamente, saliendo del cuarto por la puerta, o mejor dicho atravesándola.

Una fría corriente recorrió el cuarto, apagando la vela que alumbraba la habitación de la chica, provocando una total oscuridad, dejándola sola en aquella habitación, que era protegida por esa sombra que velaba por su descanso.

continuara...

Eso es todo, espero que haya sido de su agrado y que me dejen reviews. Agradezco a...

...:::...-Mitsuki Himura...:::...Kaorumar...:::...Lina...:::...inuyasha070887...:::...

...:::...serena tsukino chiba...:::...Izayoi san...:::...Ninde Black-...:::...

¡Gracias!

Bueno, me despido de momento, espero contar con sus reviews para el próximo capítulo, cuídense mucho.

-Ejem...¿tan rápido te vas, gatita?

-¿Qué?-pregunta antes de dar por terminada la conti-¿Bebiste?-decía dejando la computadora a un lado y prestando más atención en el hanyou.

-Mmm, no sé, adivina.-decía el chico acercándose y tomándola de la cintura.

-¿Qué, que haces?-decía nerviosamente.

-Nada-responde intentado besar su cuello.

-¡¡Por Kami, InuYasha, suéltame!!-grita al sentir los labios del chico sobre su cuello.

-No...

-¡¡ABAJO!!-grita lo más fuerte que puede, terminando junto al chico en el suelo, pues al tenerla sujeta por la cintura, ambos calleron.

Mientras, por la puerta se asoma una chica, que está más que sorprendida por lo que acababa de ocurrir. No podía creer que ese idiota haya echo eso. Esta a punto de entrar, cuando escucha a alguien reir cerca de allí.

-Jo jo jo, me lo agradecerás luego, InuYasha.

-¿Qué le dio, Miroku-samma?-

-Nada, sólo una "ayudadita" con la Srita. Kagome-

-¡Pero si no fue con Kagome, sino con Tania!-

-Upps-fue lo único que dijo al ver como la exterminadora truena sus nudillos.

-¡¡Miroku!!-se escucha el grito Sango, antes e golpearlo.

-Pero como iba a saber.

-Baka, Kagome vuelve en unos minutos, no ves que está en la grabación.

-Oh¿pero y nosotros? también estamos.

-Sí, pero nosotros ya terminamos por hoy.

-Oh.

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-Mi cadera...

-Tania¿cómo salió to...do?-comienza a decir la miko, antes de ver la pose en la que estaban.

-¿Qué me paso?-decía viendose junto a la autora, antes de sonreir con picardía.

-¡¡InuYasha no baka!!-grita la chica muerta de ira.

-¡Kyyya, quita tu mano de ahí!-grita Tania dándole un golpe en el estómago.

-¡¡¡¡ABAJO!!!!-gritan las chicas al unísono, dejando a un semi-muerto hanyou estampado en el piso.

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atte:...:::...TanInu...:::...

(REVIEWS)