DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a La saga crepúsculo, de la autora Stephenie Meyer, la trama es de mi autoría. Está prohibida su adaptación parcial o total y su traducción a cualquier idioma.
Capítulo beteado por Manue Peralta de Betas FFAD.
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Capítulo 2: Pasado
Era viernes quince, Forks amaneció nublado pero sin lluvias y con una temperatura no tan baja. Aquel era el último día que Isabella asistía al colegio de Forks, el Jefe Swan lo había avisado la tarde anterior y en la reserva estaban encantados de recibirla.
Para la castaña, haber hablado con James en la madrugada había sido de mucha ayuda para su paz mental, pues comenzaba a hacerse una idea de lo que podía enfrentar con todo el mundo paranormal en el que estaba comenzando a entrar. La sombra era una de las pocas cosas que a la muchacha todavía le tenía reticencia, pues si era una especie de "ángel de la muerte", lo quería lejos de ella.
En el desayuno, Charlie e Isabella estaban conversando de los planes que, como familia, desarrollarían durante el fin de semana.
—Con tu madre queríamos ir a Port Angeles, estábamos pensando en cambiar las alfombras de los dormitorios. —Para Bella, esto fue un alivio, no quería que su padre se le ocurriera salir de pesca.
Con un toque de humor se lo expuso.
—Gracias a Dios, porque con todo el pescado que hay en el congelador tenemos para el resto del año. —Reneé se rio apenas entró a la cocina y agregó algo al comentario de Bella.
—Bells, cariño, es que para tu papá el andar detrás de las truchas significa lo mismo que para un científico buscar un tema por el cual ganar el premio Nobel.
—Ya, basta las dos. —Era en esos instantes cuando la frente del Jefe Swan se poblaba de arrugas, las cuales se marcaban cada vez más conforme transcurrían los años—. Cuando entiendan el significado de lo relajante que es el salir de pesca, comprenderán por qué a Billy, Harry y a mí nos apasiona.
Aquel día muchos profesores le preguntaron el por qué se marchaba a La Push y la respuesta que ella les daba: no quiero que mis compañeros me sigan dejando de lado y quiero a verdaderos amigos a mi lado. Dejó a varios docentes impresionados, pues las personas tímidas como Bella generalmente soportaban cosas así. Pero todo tiene su límite, y el de la castaña ya lo habían superado.
En el horario de almuerzo ella llegó y sacó su termo, el cual contenía unos deliciosos ravioles. También extrajo otro recipiente con ensalada de lechuga y un poco de atún. Se sentó donde siempre lo hacía, pero hoy en vez de oír lo que todos los que se sentaban a su alrededor, sacó su walkman que tenía un cassette de su grupo favorito del momento. Westlife y The Rose fue lo que comenzó a inundar sus oídos.
Después de una hora más de clases, Isabella partió camino a la estación de policía para que su padre la llevase a casa. Iba por donde siempre, inesperadamente cuando ella estaba casi por llegar a la tienda de los señores Newton, James apareció e hizo que se frenara.
—Bella, cambia de ruta, hay dos vampiros en la tienda de los Newton y pueden hacerte daño. —La decisión fue prudente, si bien los vampiros siguieron su camino para ir "de excursión" al bosque, no se toparon con Bella.
—Gracias. —Fue lo que la castaña le murmuró al viento, sabiendo que James escucharía.
Apenas llegó al lugar de trabajo de su padre, la chica se sintió más protegida y saludó a todos sus "tíos", policías colegas de su papá. Tocó dos veces la puerta de la oficina de Charlie y, después de que él diera el consentimiento, entró sonriendo.
—Definitivamente, me tendrás que hacer un contrato —comentó la chica con gracia—. Tener que ordenar tu oficina dos veces a la semana porque no sabes acomodar los papeles me tiene que dejar alguna ganancia.
—¿Qué te parece si te compro un libro mensual? —Los ojos de la castaña brillaron de felicidad—. El precio máximo son cuarenta dólares.
—Entonces, haré mi primer pedido. —Charlie sonrió ante la actitud proactiva de su hija, él sabía que ella era feliz leyendo y por esa razón sabía que era algo justo—. Quiero el cuarto libro de Harry Potter.
—¿Sacaron otro libro del mago? —preguntó Will Yorkie, el padre de Eric, que trabajaba como policía de tránsito.
—Exacto, en julio salió en Gran Bretaña, por lo que ya deben estar por llegar aquí —respondió Bella.
Bella, tal como lo prometió, estuvo en la oficina de su padre ayudándole a ordenar los archivos esparcidos en el escritorio y en el mueble que estaba detrás. Totalmente distraída en su misión, la castaña comenzó a preguntarse si algunos de los fantasmas que ella vería serían algo así como los de sexto sentido.
Pero lo tuyo es algo real, apuntó su conciencia.
—Definitivamente es algo real, pero tienes que tener cuidado con la oscuridad de algunas almas humanas. —James, como siempre, llegó a interrumpirla.
—¿Pueden llegar a controlarme? —El miedo de Isabella se podía palpar.
—No, pero pueden perseguirte. —James le explicaba—. Y aún no tienes la destreza suficiente como para bloquear tu mente. Lo que es más peligroso es que pueden invadir tus sueños. —El fantasma del vampiro quedó meditando unos segundos y prosiguió—: Eso fue lo que terminó por destruir a tu tía Gaelle.
—Espero que seas tú quien me mantenga cuerda. —Fue lo que comentó Bella antes de que el fantasma se despidiese y ella terminara con su labor.
El último montón de papeles eran los últimos casos que el grupo policial estaba investigando, le entró curiosidad y leyó un poco del primer informe.
Según el procedimiento regular, se da paso a la búsqueda de Tim Hyatt y Jeremy O'Connor, quienes se extraviaron el día 3 de septiembre en los bosques que unen la comuna de Forks y Port Angeles dentro de la Reserva Nacional de Olympic.
Después aparecían los datos personales de ellos y de sus familias, también se adjuntaba una foto y radiografías dentales. Bella leía absolutamente concentrada, y no se dio cuenta de que uno de los chicos de los cuales estaba leyendo, apareció súbitamente al lado del mapa del estado de Washington que el Jefe Swan tenía en el otro extremo de su oficina.
—Disculpa, creo que tú podrías ayudarme. —La castaña abrió desmesuradamente los ojos al ver a uno de los chicos que andaban buscando al frente de ella—. Mi amigo y yo caímos por un barranco, yo ya no estoy vivo, pero él sí lo está.
Bella dejó varios papeles en el suelo y en el escritorio de Charlie extendió el mapa del territorio de búsqueda que faltaba por cubrir.
—Dime exactamente donde hay que buscar —ordenó Isabella y Tim Hyatt le apuntó el lugar; apenas lo hizo, desapareció.
Debo decirle a papá, era lo que se repitió varias veces antes de crear una base sólida para no tener que decirle "veo fantasmas".
Lo tengo, murmuró de pronto, ella recordó todo lo que trató en su trabajo de geografía, que por tema tenía el parque nacional Olympic.
Cuando Isabella terminó de ordenar, llamó a Charlie para que viniese a ver su "teoría".
—Papá, creo que antes de que oscurezca los equipos de rescate deberían revisar los riscos que se encuentran aquí, pues según lo que investigué para geografía, los accidentes en esos riscos han sido muchos y los turistas que hacen descenso por rapel tienden a confiarse.
—¿Crees que puedan estar ahí abajo y que no pudieron volver a subir? —Fue la consulta del jefe Swan y la chica asintió.
Cuando Charlie por radio comunicó el posible lugar donde podían estar los turistas extraviados, Bella comenzó a sentir una sensación de paz, la cual se magnificó después de que el guarda parques que lideraba la expedición le comunicó que iban de camino al sector.
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Edward venía aterrizando en suelo americano, pero aún quedaba bastantes horas para llegar a Alaska, pues allí se encontraban con su familia. Sabía que podría bajar ahora y correr el resto del camino, pero no se arriesgaría.
El vampiro estaba concentrándose firmemente en la música que se oía en sus auriculares procedente de su walkman, las mentes de las personas que iban viajando con él estaban demasiado activas para su gusto, él había aprendido a "bloquear" las voces mentales, pero cuando se encontraba en situaciones como aquella, no había forma.
El casette terminó su primer lado, Edward lo dio vuelta e Iris de Goo goo dolls comenzó a oírse y, tal como hace unos años atrás se había preguntado, su mente volvió a aquellos cuestionamientos: ¿Existirán los ángeles? ¿Reconoceremos a un ángel si se nos presentara? Él tenía claro que eran preguntas que nunca tendría derecho a que se le respondiera, como bebedor de sangre, él no se veía merecedor de tener un alma y en su cabeza solo a los seres con alma Dios les respondía.
El avión volvió a emprender vuelo para ahora dirigirse a Vancouver, Canadá, en donde Edward se bajaría y tomaría el siguiente vuelo hasta Alaska.
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Cuando los rescatistas comenzaron a descender por los riscos, se encontraron con cosas que los turistas suelen ocupar y un poco de sangre seca. Ante un grito al vacío y la respuesta del excursionista que quedaba vivo, siguieron bajando suavemente.
El panorama al llegar al fondo de los acantilados fue bastante impresionante.
—¿Jeremy O'Connor? —preguntó el rescatista y el joven asintió—. Soy el oficial Finn. ¿Cómo te encuentras?
—Yo estoy bien, tenía bastantes provisiones que me mantuvieron con vida y a salvo. —Comenzó a explicar—. Mi compañero se cayó y bajé a ayudarle, pero al tener un esguince de tobillo era imposible que volviéramos a subir y hoy, cuando quisimos hacerlo porque él se sentía mejor, el mosquetón de seguridad de él falló y se golpeó contra una roca. No lo quise abandonar.
—Está bien, ya no tienes nada qué temer.
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Bella recibió la información del rescate de los turistas extraviados e internamente deseó que el fantasma al que ayudó encontrara la paz. La familia de ambos jóvenes le agradeció telefónicamente y ella le dio la explicación racional que le había dado a su padre, porque era obvio que nadie le creería que el fantasma de Tim Hyatt vino a dar a conocer la ubicación donde estaba su amigo.
Al llegar a su casa, Bella se dispuso a leer su parte favorita de Colmillo Blanco, cada palabra que contenía aquel libro ella lo disfrutaba como si fuera un tesoro incalculable. Luego de aquello, comenzó a escribir en uno de sus tantos cuadernos una de las frases que más le llegó del libro.
—Bella, pequeña, baja a cenar. —La voz de Reneé se escuchó desde el primer piso—. Hay sopa de verduras.
Justo en el blanco, pensó la castaña, pues le encantaban los vegetales aunque nunca rechazaba un trozo de carne. La chica, tal como acostumbraba, bajó con cuidado las escaleras; no era preciso tentar al destino bajando rápido; la coordinación a veces le fallaba.
Bella ingresó a la cocina y se quedó blanca como papel al ver que La sombra estaba cerca de la puerta que daba al patio. ¿Alguna tragedia sucedería en su familia?, es lo que dominó en la mente de la castaña.
—¡Hey! —El jefe Swan llamó la atención de la chica—. Belly-Bells, siéntate.
La chica se sentó y comenzó a comer, pero su mente vagaba por cada uno de los malos recuerdos que El ángel negro le traía.
—Intentaré ver qué es lo que sucede. —La voz de James la oyó a lo lejos—. No te preocupes. —Ante esto, bastantes insultos mentales fueron los que Bella lanzó, pues si algo le pasaba a cualquiera de sus progenitores, sabía que no podría contener el llanto.
Un perro aulló a lo lejos.
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La noche estaba iniciando y Edward comenzó a caminar entre la gente para recoger su equipaje, estaba cansado, pero recibió de buen ánimo a su "hermana" Alice, quien lo abrazó y le dio un comentario de su estancia en Italia.
—No debiste darle parte de tu veneno a Aro.
—Sabes que no tengo opción —aclaró firmemente el joven—. Es un poco de mi veneno o mi libertad.
Alice asintió y se quedó callada, una visión se cruzó en su mente y Edward la pudo ver al mismo tiempo de ella.
—¿Qué sucede, hija? —Fueron las palabras de Carlisle.
—Carmen y Eleazar vendrán de visita.
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La desesperación de James fue horrible, se enteró que Bella y sus padres tendrían un accidente mañana camino a Port Angeles y que habrían víctimas fatales qué lamentar.
—¡No puedes decir nada de la muerte de sus padres! —La sombra le gritó; era una orden clara.
—Sabes que a ella le debo bastante, y que las almas vampíricas agradecemos y nos apegamos a quienes nos realizan algún favor.
—Lo sé, pero no puedes interferir, si le dices lo que pasará caerá sobre ti el castigo vampírico. —El terror fue lo que llenó la mirada de James.
Todos los espíritus vampíricos tenían claro qué pasaba si alguno desobedecía una orden de los espíritus mayores, que eran los que dirigían todas los que habitaban en el otro lado.
"El espíritu del vampiro que se enfrenta a los ángeles mayores, enfrentarán su sed otra vez y no habrá forma de pararla". Ese era el primer mensaje que él había recibido apenas atravesó hacia este nuevo mundo.
Si eso ocurría, Bella sería la mayor perjudicada, pues ella necesitaba ayuda para controlar todo lo que podría llegar a enfrentar y él sabía que la sangre de Bella era intensa y no quería matarla; le había tomado un gran cariño.
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Después de esa cena, en que Bella estaba concentrada en la información que podría obtener James, la castaña ayudó rápidamente a ordenar toda la cocina y subió a su habitación.
James estaba ahí.
—¿Qué es lo que pasa? —Isabella pronunció nada más verlo.
—No te puedo decir nada, uno de los espíritus mayores me lo ordenó.
—¿Qué son ellos? —Las dudas se acrecentaron en la adolescente.
—Ellos son los que están a cargo de todos los que habitamos en el otro lado y, si yo desobedezco, me regresarán la sed de sangre y es posible que te mate. —La alarma en los ojos de Bella se encendió y comprendió lo reservado que James estaba.
Quizá fue un milagro, en el que Dios interfirió, pero tras darle algunas vueltas a lo que La sombra le dijo, comprendió que no le ordenó que no persuadiera a otra alma humana y que no cambiase el futuro.
—Necesito que escribas algo por mí. —El vampiro le dijo a la niña—. Tengo que hacer algo.
La sensación de paz que le otorgó el pedido de James a Isabella fue lo que la convenció de hacerlo. James tenía claro que gastaría mucha energía con lo que intentaría hacer, el mover objetos no era algo sencillo.
La nota expresaba lo siguiente: Es necesario que mañana viajen a ver a sus parientes, su sobrina quiere verlos y no quiero excusas.
Charlie.
—Espérame con la nota aquí.
James se movió con sigilo, y apenas vio que el Jefe Swan estaba viendo el televisor, comenzó a persuadir su mente para que creara la fantasía de que él le escribió a su hermano de Seattle.
Una vez entregó la nota en la puerta de los tíos de Isabella, se aseguró de que llamaran por teléfono hacia Forks.
—Aló, ¿Bells? ¿Cómo has estado?
—Excelente, tío George, con ganas de que se aparezcan por aquí. —Isabella sabía que esa llamada telefónica tenía que ver con James, pero no pensó mucho en ello—. Mi papá quiere hablarte, un saludo para todos.
—Espero que llames para avisar que vienes para acá—comentó Charlie.
—Sí, las niñas quieren ver a Bella. Por cierto, tendrás que comprar carne, yo llevaré la sal para preparar carne en la parrilla. —Charlie se rio levemente y su hermano hizo festejo de ello.
Las diferencias entre los hermanos Swan siempre fueron bastante grandes, Charlie hacía valer su seriedad, lo que lo llevó a entrar en la escuela para policías. Por otro lado, George después de sus estudios se quedó en la universidad del Estado de Washington como docente y a diario emitía bromas con sus colegas profesores.
—Carne sabes que no tengo, pero hay varios kilogramos de pescado. —Fue la respuesta de Charlie ante la última frase de su hermano—. Entonces, ¿nos vemos mañana?
—Por supuesto.
Isabella subió a su habitación nuevamente, allí comenzó a oír uno de los tantos discos de música en español que le gustaba, no lo dominaba a la perfección el idioma, pero podía vocalizar perfectamente sus canciones favoritas.
La muchacha comenzó a pensar en lo que James le había ocultado, pero prefería quedarse en la ignorancia porque sospechaba que no era algo bueno. Nunca es algo bueno si la sombra está presente, fue como concluyó aquella meditación.
James miraba a lo lejos a la castaña, no tenía la energía suficiente como para llegar y dejarse ver. Él salió de ahí para vagar por los bosques de la Reserva de Olympic, para pasar por el lugar exacto donde hace poco más de un año había partido.
La memoria de James comenzó a llenarse de recuerdos sobre los vampiros que él había creado para poder combatir a su enemigo más grande, Daniel Thompson, que junto con su clan, residía dentro del Parque Nacional Banff de Canadá. El problema mayor fue que el enemigo de James fue hasta Italia y los Vulturi se enteraron de su ejército y vinieron en su búsqueda.
Lo que siempre agradeció, fue que su amada Victoria había ido de "visita" hasta Sudamérica antes de que él comenzara a crear este ejército y, cuando lo mataron, ella permaneció viva.
Un gran puma comenzó a acechar a un ciervo que pastaba tranquilamente en medio de un claro; James, de manera mecánica, inspiró profundamente y no pensó en otra cosa que en saciar el terrible ardor en su garganta, el ciervo y el puma fueron sus víctimas.
Respondiendo algunos comentarios...
Cary: Hay cosas que paralizaran y otras que necesitarán de su extrema atención porque influirán más adelante
Pili: Es una trama bastante diferente, como dijiste, pero espero que siga cumpliendo tus expectativas.
Disculpen el atraso, pero por fin tuve un día libre, estuve un poco atareada con la universidad, pero esta semana de vacaciones (por las fiestas patrias) me permitió actualizar.
Un abrazo y saludos cariñosos.
