Buenos chicos, otra vez es una gusto hablaros desde esta página. Antes que nada quiero agradecerles a los que comentan y a los que no comentan denle animense y haganlo porfavor...que es lo que mantiene la fuente de mi inspiración..:D
CAPITULO 3: ¡OTRO MISTERIO APARECE!
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Cinco días han pasado desde que entré a aquella habitación. Decidí mejor evitarla a cualquier costa, por el miedo de volver a verlo, aunque no se haya aparecido en esto días, eso no significaba que del todo no existiera. Algo me decía que fue realidad lo que viví con él, y la curiosidad me era más.
-En qué piensas oni-tan?
-En nada, mei…¿ya estás lista?
-Hai – respondió eufórica.
-Muy bien, entonces es hora de irnos ¿está bien?
-Sí
Hoy iba a ser nuestro primer día de clases, no digo que no era emocionante, pero simplemente no me importaba en qué lugar este, siempre las cosas serían iguales. Decidimos caminar para ir al colegio, después de todo estaba a algunas cuadras.
konoha era grande aunque sencilla, algo que me dejaba a pensar en ¿qué hacia una mansión aquí?, tal vez la gente era vanidosa, según se, siempre los pueblos llegan a ver más lo físico, por lo que la gente tiende a cuidar su apariencia. Si eso era así, yo no encaba aquí, y peor en el nuevo colegio, que de por si maya se "esforzó", por matricularme en él. La pensión era cara pero en vista que tengo buenas calificaciones decidieron becarme, igualmente a mei, claro pero a diferencia ella iba a la escuela.
Al girar a la derecha, nos encontramos con nuestro nuevo colegio, grande como dijo maya, y mucha gente con buena ropa entraba. Caminé con mei agarrada de mi mano y me dispuse a entrar. Tenía un patio espacioso, por no decir enorme. Fije mi vista en cada persona que pasaba, a simple vista era gente de plata. ¡Qué más da! (dije comenzando a caminar). La gente que estaba a nuestra alrededor nos miraba como si fuéramos unos bichos raros.
-No quiero estar aquí – comentó mei, aferrándose a mi brazo.
-Tranquila todo estará bien – le dije mientras le sonreía.
No dijo nada más, solo siguió como si nada. Me fije en el letrero que indicaba la parte de la escuela y la del colegio. Observé una maestra a lo lejos y me acerqué a ella, para que le pueda explicar a mei donde ir, de inmediato la profesora guió a mei y yo me dirigí a mi salón. Como era de costumbre camine a paso lento sin poder imaginar que podía esperarme en mi nuevo año lectivo. Abrí la puerta y para mi sorpresa había un gran bullicio, los alumnos estaban parados y corriendo, mientras otros tiraban papeles, las chicas se pintaban las uñas, y otros simplemente estaban leyendo un libro.
Al dar un paso adelante todos se detuvieron y de inmediato sus miradas me inspeccionaron, muecas y asco, aparecieron en sus caras, pero para lo que a mí me importa, no dejaría que unos niñatos me intimiden, y peor siendo unos niños de mamá.
-¿Qué pasa? – Dije en voz alta – díganme – exigí de modo autoritario.
-Agh! – murmuró una chica, y luego volvió a su trabajo de pintarse las uñas.
-El circo no está aquí – bromeó un chico a mi lado, mientras reía y chocaba sus palmas con sus compañeros.
-No me digas, lo estas buscando – dije irónica, observando donde sentarme.
Todos se dieron cuenta, y comenzaron a cerrar los espacios en sus asientos, por excepción de una peliazul, que estaba en la última fila, sin nadie a su lado. Caminé hacia ella, evitando las bromas de los otros alumnos.
-¿Me puedo sentar? – dije, viendo como la chica levantaba la vista para observarme.
La vi sonreírme cálidamente, y luego asentir la cabeza.
-Mi nombre es sakura – dije extendiéndole la mano.
-Mucho gusto, ni nombre es h-hinata – dijo con una voz suave.
-Parece que los dos monstros de han unido – dijo un chico alto mofándose.
Le dedique una mirada fulminante para luego desviar mi vista hacia hinata la cual estaba con la cabeza agachada y una expresión triste. ¿Será que siempre la molestan?, era una muy buena pregunta, porque al parecer no dijo nada respecto a los apodos despectivos por el cual la llamaron a ella y a mí. Tal vez así era aquí y tenía que acostumbrarme a vivir así, no (pensé), nadie me trata así, ya me las pagarían, por el momento dejare que pase esto.
-¿Estás bien? – le pregunté.
-Claro que s-si.. – respondió bajito.
Definitivamente convivir con la gente de konoha va a ser una verdadera experiencia. Será difícil acostumbrarse pero bueno, con el tiempo por lo menos lograré encajar un poco.
-Estudiantes presten atención! – De repente habló el profesor, que recién había entrado - ¡ah! Veo que ya conocen a la señorita haruno – dijo observándome ya sentada – entonces comencemos con las clases.
Así se paso toda la mañana en el colegio, escuchando clases, tratando de participar y hacer meritos, para no perder la beca. Hinata era una buena estudiante según lo había notado, aunque muy tímida, sin embargo parece que los profesores ya conocen su forma de ser por lo que le tienen paciencia, al momento de realizarle una pregunta. Las horas pasaron y llegó el recreo, el único, el cual decidí pasarlo con hinata, ella gustosa accedió a pasar el recreo conmigo. A simple vista se veía que era un buena persona por lo que no entiendo, como la gente la puede tratar tan mal. Los insultos no cesaron en el recreo más bien empeoraron.
-¡Vaya, vaya! No creí que dejaran a entrar cualquier cosa – dijo un moreno mirándonos despectivamente.
-Es que no se cansan – refunfuñé molesta.
-¡Uy! La niñita está molesta – se burló.
-Mira más te vale que dejes de hablar o te parto la cara – lo amenacé.
Todos: uuhh!
Las risas de inmediato hicieron su aparición, y aquel chico mostró claramente su enfado.
~Ring,Ring~….sonó la alarma, que indicaba que el recreo se había acabado. Inmediatamente hinata y yo nos volteamos para irnos, pero algo nos jalo del brazo.
-¿Qué haces? – le pregunté al moreno que nos tenía agarradas fuertemente.
-Hacerlas pagar por su insolencia – dijo riéndose, mientras nos jalaba a otro lugar.
-¡Déjame! – chillé tratando de romper su agarre.
Vi a hinata y la pobre intentaba lo mismo, pero no podía hacer nada.
-Dile hinatita lo que va a pasar – dijo melosamente.
-¿A qué te refieres? – pregunté con furia.
-Ahora me las pagas hinata, y tu – dijo deteniéndose y volteándose – me las pagas por tu insolencia – y de repente nos soltó bruscamente haciendo que cayéramos al piso.
-Muy bien, justo como las querías – dijo acerándosenos.
-¡Bravo! – se escuchó una voz masculina gruesa, seguida de aplausos.
Y de la nada apareció un rubio, vestido completamente de negro, a la par con sus gafas. Se acercó al chico y con una sola mano lo levantó.
-Creí que te lo había dejado claro la vez anterior – dijo propinándole un golpe en el estomago - ¡Aléjate de mi novia! – le gritó – o lo pagarás muy caro – esta vez le pego directamente a la cara y luego lo soltó para acercarse a nosotras.
-¿Están bien? – nos preguntó.
-S-Sí – dijo hinata, el rubio le sonrió y con su mano acaricio su mejilla.
-Deberían estar en clases – nos dijo ahora con el semblante serio.
Agache la cabeza, al recordar que no estábamos en clases. Mi primer atraso (pensé).
-Tienes razón, es que ese tipo nos… - y antes de concluir al alzar la cabeza me tope con que el rubio no estaba.
-Hinata y el chico? ¿Dónde está? – pregunté sorprendida al no encontrarlo.
-Es mejor ir a clases, antes de que se despierte este – dijo mirando al moreno que se retorcía de dolor.
-Está bien – respondí todavía con la duda de que paso con el rubio.
Como era de esperarse al golpear la puerta nos llevamos una tremenda repelada, a la cual no supimos que decir, por lo que el castigo fue peor. A pesar de ello, no era lo que más me importaba en este momento. Konoha tenía demasiados misteriosos, y yo no sabía cómo descifrarlos, aunque algo me decía que hinata sabía más de la cuenta. Pase en todas las clases preguntándole a hinata por el rubio pero ella simplemente evitaba la pregunta y cambiaba de tema. Me enfurecía en solo pensar que era lo que me ocultaba, aunque pensándolo bien ese podría ser el motivo por lo que la llamaban rara? ¿por el chico rubio? ¿es eso?. Tal vez a alguien le sucedió lo mismo que a mí, y hinata no quiso responder sus preguntas, por lo que la vieron como una persona extraña.
Pero bueno la duda no va a quedar en mi cabeza, a cualquier costa le saco la información. Pasaron las horas y toco el timbre del salida, a la cual acompañe a hinata a la salida.
-Hinata quien era el rubio? – volví a preguntar.
-Sakura, te pido que dejes de hacerme preguntas por favor – suplico.
-Es solo que no consigo explicar su desaparición inmediata – refunfuñe.
-Entiende que esas cosa pasan – me dijo otra vez evadiendo el tema.
-No, no pasan. Desde que he llegado aquí cosas muy extrañas me han pasado, primero en esa estúpida mansión y ahora aquí, que ni….. – de repente me interrumpió
-Hablas de la mansión que está aquí a unas cuadras? – preguntó con los ojos como platos.
-Así es ¿por? – pregunté confundida.
-Por nada – exclamó agachando su cabeza.
Antes de poder volver a hablar, un carro completamente negro con los vidrios polarizados de ese mismo color, se puso en frente de nosotras.
-Me tengo que ir – dijo despidiéndose con la mano pero antes de que abra la puerta volví a hablar.
-Hinata – la llamé seria.
-No todo es lo que parece – fue lo último que dijo antes de entrar al auto y marcharse.
¿Por qué dijo eso?, entonces ¿a ella también le han pasado cosas raras?, ¿Quién manejaba el auto? ¿Quién era el rubio?, aunque bueno esa pregunta esta media respondida, obviamente que era su novio, porque él dijo: ¡Aléjate de mi novia!. Entonces son novios, pero eso no explica el extraño comportamiento de ese chico.
-Oni-tan no vamos? – preguntó mei, quien recién se colocaba a mi lado.
-Claro – respondí pensativa.
No era normal, que solo a una persona le pasen este tipo de cosas. En fin, como soy yo creo que es normal que siempre este metida en líos, me salgo de uno y entre en otro. Debería acostumbrarme.
En menos de diez minutos, llegamos a la mansión. Se veía solitaria.
-Ya llegamos – avisé desde la puerta.
-Ya veo – dijo maya – ¿cómo les fue?
-Bien – dije empezando a subir las escaleras.
-¿A dónde vas? – me preguntó maya.
-Arriba ¿no lo notas? – dije sarcástica.
-Ya está la comida – avisó.
-No tengo hambre – respondí de inmediato.
Terminé de subir las escaleras, y me detuve en qué dirección tomar. Es verdad que no quería saber nada sobre la habitación de ese chico, por lo que me había mudado a una habitación bastante lejana, que para llegar a ella, debía girar a la derecha. Pero la curiosidad de volver a entrar a ese cuarto me era más. Regrese a mirar a los lados, percatándome que no había nadie, y me dispuse a ir por la izquierda. Las piernas me temblaban con solo pensar que me esperaba, y una vez al frente de la puerta me detuve.
-¿Lo hago o no lo hago? – pregunté en voz alta.
-Lo haces.. – dijo una voz varonil, al instante en que la puerta se abría y un brazo me jalaba adentro de la habitación.
-Pero que demo…. – me paré en seco al ver quien me agarraba el brazo – sabía que no eras un sueño – dije anonada.
-Hmp – murmuró mientras le ponía seguro a la puerta.
-¿Qué quieres?
-¿Para qué viniste? – me interrogo.
-Tú me jalaste – refunfuñe.
-Pero tú querías entrar – me contradijo
-Es..so es muy di…diferente – los nervios comenzaba a aparecer – quiero que me digas si ya nos hemos visto antes – dije sin tartamudear.
-Tal vez si, tal vez no …quien sabe – dijo juguetón.
-Responde –exigí.
-Y si no qué?, no querrás que sueño se haga realidad ¿no? – sonrió divertido.
-Entonces si fue un sueño? – Comenté confundida – pero entonces como sabes de él, ¡explícate!
-Hmp…¿Quieres respuestas, no? – alzo una ceja.
-Así es – respondí seria.
-Entonces hagamos un trato – dijo, y de repente despareció.
-¡Oye! – lo llamé, mientras con la mirada los buscaba. Hasta que sentí una respiración en mi cuello.
-Aceptas o no? – susurró en mi oído – tú decides lo hacemos por las buenas o por las malas.
-De…Depende
-Yo te explico todo, si tú te cambias de cuarto, y vienes a este – volvió a susurrar.
-No – me negué, sentía que sudaba frío.
-Entonces lo hacemos por las malas – comentó, y de una sentí que algo me empujo y caí al piso fuertemente – creo que le haré una visita a mei – añadió.
-Noo! – grité de inmediato – n-no lo hagas, por favor – susurré incorporándome pero fallé y volví a caer.
El rió y hablo.
-Entonces esta misma noche te cambias acá ¿entendiste? – dijo con un expresión fría en la cara.
-S-Sí – respondí, y al momento en que apoye mi mano derecha en piso algo se me clavo – auch! – murmuré sacándome el alfiler que se me había clavado. Un pequeña gota de sangre salió de la herida, y antes de que la retirara, él cogió mi mano.
-¿Q..Qué haces? – pregunté viendo como acercaba su boca a mi dedo.
-Ayudarte – sonrió de forma maliciosa.
Hasta que acercó su boca a mi dedo, y lamió donde se encontraba la gota de sangre. Me quedé atónita al verlo. Y él al terminar de hacerlo con esa mirada imponente y fría me miró.
-Nos vemos – susurró y desapareció.
¿Qué fue eso?, el probó mi sangre. Él es un…
Bueno chicos hasta aqui es el capi...y etto...a ver. Para ser sincera me siento un poco decepcionada ya que esta historia la tengo publicada en otra pagina también y por capitulo yo recibo 15, 16, 20 comentarios y aquí por capitulo recibo 4 minimo y maximo 6. Bueno eso en verdad me decepciona, me hace pensar que no les ha gustado mucho esta historia T_T . Asi que ahora lo haremos así.
La continuación la pondré cuando haya 10 comentarios o más ( claro si se puede *-*)!
PD:si los comentarios estan completos en tres dias...ese mismo dia subo la conti.
