Reflexiones
Era una calurosa tarde en la ciudad de Nueva York. Pero en uno de los conjuntos residenciales más elegantes de Manhattan no era más que un sábado como cualquier otro.
En la residencia Granderson, sus habitantes disfrutaban del día soleado, y de la fresca brisa de la tarde.
-Querido, Gilberto tiene razón. Esa bola cayó dentro-replicó la única mujer en el patio.
Los Granderson decidieron disfrutar del día. Ambos hombres, padre e hijo, jugaban un entretenido set de tenis, mientras que la Sra. Granderson se asoleaba bajo la sombra de una sombrilla muy colorida, bebiendo un refrescante vaso de limonada.
-Gracias, mamá-el hijo mayor, Gilberto, hizo un gesto con su raqueta en señal de agradecimiento antes de volverse a su adversario-. ¿Lo ves, papá? Te dije que cayó dentro de la cancha, eso fue un punto. Por lo tanto, yo gano el set.
-Bien, reconozco que tienes habilidades. Juguemos un partido real en vez de un set. Así será más justa la victoria para el ganador-el Sr. Granderson ajustó su visera antes de tomar la típica posición de ataque de un tenista.
-¿Quieres una revancha? Bien, después de todo, sea un set o un partido, siempre te gano, papá.
-Terry, ¿no quieres jugar un partido con ellos?-la mujer se volvió al muchacho que estaba junto a ella.
El hijo menor de los Granderson estaba junto a su madre, pero su atención estaba volcada completamente a la lapto que yacía sobre la mesa frente a él. Un par de audífonos evidenciaban que el joven prestaba muy poca atención, si es que nada, a lo que ocurría a su alrededor.
-¿Dijiste algo, mamá?-desajustó uno de los auriculares para hablarle.
-Hijo, no me digas que estás escuchando música otra vez-la mujer se quitó los lentes que usaba para proteger sus ojos del sol-. Es sábado, deberías estar descansando.
-Estoy descansando, mamá. Sólo estoy escuchando una nueva melodía de bajos por internet.
-Estoy escuchando una melodía de bajos, estoy componiendo una nueva canción, estoy arreglando un soneto en piano-recitó ella sus más frecuentes excusas-. Siempre dices lo mismo, Terry. ¿Por qué no haces algo diferente y dejas la música por un día?
-¿Qué sugieres que haga, mamá? ¿Qué discuta con Gil sobre quien ganó un estúpido partido de tenis? ¿O que me asolee para quejarme mañana por lo oscura que estará mi piel? ¿Quieres que los imite a ustedes?
-¡Terry Granderson! ¡¿Cómo puedes hablarle así a tu madre?!-preguntó escandalizada.
-Olvídalo, mamá. Mejor me voy antes de arruinarles su "perfecto día familiar"-argumentó el castaño antes de cerrar su portátil para alejarse del lugar.
-Eliot, ¿lo escuchaste? De verdad, mi cielo, no sé que le sucede a ese hijo tuyo-dijo dirigiéndose a su marido-. Es como si no encajara en nuestra familia.
-No es que no encaje en nuestra familia, madre. Es que nosotros no hemos aprendido a escucharlo a él. Estamos demasiado involucrados en nuestras frivolidades para prestarle atención a Terry-contradijo el joven tenista.
-¡Gilberto!
-Si, mamá. Tal parece que la persona menos superficial en esta familia es Terry-dejó su raqueta sobre la mesa y se dispuso a seguir el camino que tomó su hermano.
-¡Gilberto, regresa!-al notar que su hijo no la escuchaba, se dirigió a su marido- ¡Eliot, haz algo!
-Querida, ¿qué quieres que haga? Siempre es la misma discusión-el hombre avanzó hasta la mesa y tomó su propio vaso de limonada-. Terry nunca concuerda con nosotros, Gilberto siempre lo defiende a él. ¿Sabes?, a veces pienso que los dos se han confabulado para contradecirnos.
-¿Tú crees?
-Es una acorazonada. Terry siempre quiere llevarnos la contraria, y Gil no hace más que apoyarlo a él. Al final siempre terminan saliéndose con la suya. Como ahora, por ejemplo. Los dos se retiraron.
-¿Crees que deberíamos tomar otra actitud con ellos? El último ejemplar de la revista Familia que recibí ayer por correspondencia, dice que los padres deben aprender a no complacer a sus hijos en todo lo que desean.
-Cristina, Gilberto y Terry son buenos hijos. Puede que sean algo mimados, sí, pero no son malos. Terry está sufriendo los caprichos de adolescencia, eso es todo. Se le pasará con el tiempo.
-¿Por eso debemos consentirle todas sus groserías?
-Mira, le damos todo lo que quiere y cuando lo quiere. Y cuando haga estos berrinches simplemente lo ignoramos. Así de simple.
-Bueno. Le pediré a Gilberto que hablé con él más tarde. Tal vez lo convenza para que nos acompañe a la fiesta de compromiso de los Bontecou.
Los dos volvieron a sumergirse en sus asuntos, y así pasó la tarde para ellos.
& & &
-Hola, hermano.
-¿Qué tal, Gil?
Terry había entrado a la mansión. Hubiese preferido volver a su habitación, pero la tarde era muy temprana aún para ello. El salón principal era el mejor lugar para pasar las horas.
-¿Qué haces, Terry? ¿Navegas en páginas no censuradas?-bromeó el muchacho antes de sentarse junto a él.
-No juegues, Gil. Estoy terminando un trabajo.
-De la academia, ¿verdad?
-¿Tú también?-preguntó con aire de fastidio.
-No, hermanito. No tengo planes de criticar tus actividades para los ratos libres.
-Entonces, ¿para qué me seguiste?
-Sólo quería invitarte a tomar una cerveza conmigo. Pero si no quieres…-dejó la frase inconclusa, con la intención de hacerse el desentendido.
-Muy bien, Gilberto. Te acompaño-aceptó él después de suspirar en son de derrota.
Los dos bajaron al salón privado de su padre. Era un salón de trofeos y condecoraciones, enmarcado con una gran mesa de billar y un impresionante bar acondicionado para llenar la esquina de la sala.
-¿Qué te sirvo?-preguntó Gil despreocupado antes de tomar el lugar del barman.
-Lo mismo de siempre-respondió él sentándose en uno de los banquillos.
-Sale un whisky doble-se dispuso a preparar la bebida, pero ante el mutismo de su acompañante, decidió hablar él-. Entonces, hermano… ¿por qué tan molesto esta semana?
-Por nada en especial, Gil. Es sólo que a veces mamá me exaspera.
-Sí, te entiendo-dijo él antes de tenderle el vaso y beber del suyo propio.
-Puede ser tan superficial cuando se lo propone. Es como si no pudiera ver más allá de las fiestas y toda esa basura de la sociedad de la que tanto se congratula.
-Ya la conoces, ella siempre ha sido así. Así la criaron sus padres, y…ya conoces el viejo refrán, ese que dice que "un perro viejo, no aprende trucos nuevos".
-Sí, lo sé-afirmó él resignado.
-Pero, Terry, sospecho que tu rabia no está relacionada con ella. ¿No hay algo más que te esté incomodando?
El castaño pensó bien sus posibilidades. Contarle a su hermano sobre lo que había vivido en la pasada semana no era la idea que tenía en mente. Sabía bien cómo reaccionaría, y el ser "regañado" por él no era lo que más deseaba en ese momento.
-No-negó antes de acabarse su bebida de un solo trago-. Pero gracias por tu interés, Gil. Creo que eres el único en esta familia que realmente me pone atención.
-No hay por qué agradecerlo, Terry. Pero… ¡espera, ¿a dónde vas?!-preguntó al verlo levantarse y caminar a la salida.
-Tengo un trabajo que terminar, Gil. Gracias por el whisky-levantó su mano en señal de despedida pero no se volvió ni una sola vez para verlo.
-Esta familia mía-se lamentó el muchacho a la vez que terminaba su bebida-. Cada uno es un caso, y cada caso es más raro que el anterior.
& & &
El más joven de los Granderson regresó al salón principal para recuperar su lapto. Pensó en quedarse un poco más, pero estaba la posibilidad de cruzarse otra vez con su madre. Entonces decidió volver a su habitación y hundirse en su mundo interior.
Al abrir la puerta un escenario conocido desfiló por sus ojos. La moderna TV con DVD, el piano eléctrico, el equipo de audio con planta moduladora, el escritorio amplio lleno de libros, y la amplia cama. Todo se le hacía tan…monótono.
Entró a la habitación y dejó la lapto sobre el escritorio. El piano siempre lo había ayudado a calmar su ansiedad, pero no había sido el caso después de lo vivido en los últimos días.
&-FLASH BACK-&
Eran las 3:45 PM en la academia CAEMSA. Todos los estudiantes de la clase 04 habían salido de la cátedra de escritura melódica; pero uno de ellos, la joven Whiton se había quedado en el laboratorio, terminando una última composición para tocar el piano.
-Listo. ¡Termine!-gritó de felicidad cuando tuvo la melodía culminada.
Se apresuró a llegar al piano y colocó el escrito en el lugar más visible y comenzó la tonada.
-Hola, Whiton-cierta voz en el umbral de la puerta la alertó.
-¡Granderson!-volcó su mirada sobre él y su grupo, por lo que sus últimas notas fueron erradas.
-Tienes serios problemas de enfoque, ¿sabías?-puntualizó el ya conocido Brandon
-Parece que no aprendiste nada en la clase. Aunque hoy me siento amable, creo que te puedo ayudar-dijo Terry.
-¡No te me acerques!-se alejó hasta el extremo del banquillo al verlo caminar en su dirección.
-¿Qué es esto?-arrancó la hoja de papel que usaba para tocar- Ah, el escrito de lo que estás tocando.
-¡Esa es mi melodía, devuélvemela!-se levantó para quitársela, pero al ver que era superada en número sólo se quedó frente a él impotente.
-Ya veo el problema. Esto está lleno de errores. Y si a eso le sumas tu problema de afinación…
-Vaya que es una mala composición, ¿verdad, muchachos?-inquirió Brandon después de tomar la hoja en sus manos y mostrársela al resto del grupo.
-¡Es mía, que me la devuelvan he dicho!
-Y claro que lo haremos-aseguró Terry recuperando el papel-. Pero, como debe ser.
Acto seguido, el castaño procedió a romper la hoja hasta hacerla pedazos ante la mirada atónita de la chica y las caras sonrientes de sus compañeros.
-Rota, y en pedazos. Porque una melodía escrita por ti, debe terminar de esa manera.
-¡Mi composición! ¡Tardé mucho en terminarla!-se lamentó ella al hincarse para recoger los pedazos.
-Espero que no tardes demasiado en recogerla del suelo. Ninguno de nosotros desea que el laboratorio tenga las huellas de la basura que tú creaste-habló de nuevo Brandon.
-Haznos un favor a todos y recógelas del suelo. No querrás violar las reglas del laboratorio dejándolo en mal estado, ¿verdad?
La rubia cerró los ojos con mucha fuerza, reprimiendo las lágrimas que pugnaban por salir. No quería darles el gusto a unos pelmazos como ellos. Pero cuando no escuchó más sus risas, rompió a llorar como una niña.
&-FIN DEL FLAS BACK-&
Al notar que el piano no le daba la tranquilidad que buscaba en ese momento, pensó en cambiar de instrumento. Un buen rato con el bajo le ayudaría a dejar de redundar en los mismos pensamientos.
-No…eso propiciaría pensar en eso de nuevo.
No era malo tocando el bajo, incluso podía tocar la guitarra como un profesional. Pero pensar en tocar en ese momento le provocaba la misma mala sensación que experimentó cuando tocó el piano.
&-FLASH BACK-&
-¿Qué les parece si vamos a beber una soda, eh? Yo invito, claro.
-Terry, mira quien está ahí-señaló Brandon.
Cuando se disponían a dejar la academia Terry y su grupo, una persona bastante repudiada por ellos se cruzó con sus miradas.
-Whiton-reconoció Oscar.
-Está tocando la guitarra.
-¿Qué tal si la molestamos antes de irnos?
-Suena bien. Pero, ¿qué podríamos hacerle?-preguntó el castaño ante la sugerencia de uno de los suyos.
-¿Que tal si le dañamos su guitarra, cielo?-insinuó Susana con una sonrisa malvada- Sólo lo suficiente para que no pueda tocar nada más por hoy.
-Déjenmelo a mí. Sé como arruinarle su guitarra-pidió Brandon.
-Bien. Acerquémonos entonces.
-Yo no-se negó Oscar-. No pienso ser parte de esto.
-Ay, por favor, Oscar, no seas un aguafiestas.
-No, amigos. No sé que tengan en contra de ella, pero no lo tengo yo, y eso es suficiente excusa para no hacerle nada.
-Ay, ella te gusta, ¿verdad, Oscar?-preguntó la amiga de Susana, cambiando su voz para sonar cursi.
-No, Whiton no me gusta. Pero no tengo nada contra ella, así que no tengo ninguna intención de hacerle daño.
-Como quieras. Nosotros sí le haremos una visita a nuestra querida amiga-concluyó Terry antes de comenzar a avanzar hacia la rubia.
Candy, que estaba con sus amigas, terminaba de tocar una melodía suave. Ellas aplaudieron cuando concluyó la canción.
-¡Bravo, Candy! Que buena eres-la felicitó Ruby.
-Sí, por esa canción que tocaste, yo diría que puedes ser la mejor guitarrista de la academia-la secundó Carola.
-Gracias, chicas. Pero hay que tomar en cuenta que no es una guitarra eléctrica. Por lo tanto no ha de ser tan bueno el sonido-refutó la rubia dejando el instrumento a un lado del banquillo.
-Te equivocas, Whiton. Tus amigas tienen razón-la voz de Terry en el patio llamó la atención de varios-. Eres la mejor guitarrista, pero en la lista de los perdedores.
El comentario ocasionó la risa de sus compañeros mientras que varias miradas perversas y curiosas se volcaron sobre ella.
-Granderson, no sabía que era el día del idiota. Ya entiendo por qué te presentaste a clases hoy-se burló Ruby.
-Susana, tu cabello se ve diferente. Tienes que decirme a qué peluquería fuiste, para no cometer el "error" de entrar-Carola también agregó su insulto, y así cambiaron varias expresiones.
-Esto no es con ustedes, "niñas". Háganse a un lado-las previno Brandon.
-No-se negó Ruby y ambas chicas se levantaron de su lugar para quedar a la misma altura-. Si se meten Con Candy, se meten con nosotras.
-Así que si sus planes son molestarla, podemos asegurarles que nosotras también sabemos cómo molestarlos a ustedes-precisó Carola.
-Chicas, por favor. No vale la pena pelearse con estos. Por favor no armemos un escándalo-la rubia se colocó frente a ellas, olvidándose de su instrumento.
-¿Qué es esto?-Susana se apresuró a tomar la guitarra.
-¡Suéltala, es mía!-Candy trató de recuperarla, pero ella se apartó y se la dio a Brandon.
-Es muy bonita. ¿Tendrá algún valor sentimental?
-¿Cómo crees, Brandon? Es una guitarra muy fina. Ella no tiene dinero para comprarse una así. Seguramente la ha robado-sugirió la chica junto a Susana.
-En ese caso, deberíamos reportarlo, ¿verdad?-preguntó Terry.
-¡Devuelve la guitarra de Candy, Brandon!-reclamó Ruby.
-¡Claro que le pertenece! ¡Era de su madre, así que devuélvela!-explicó Carola.
-Con que de su madre, ¿eh?
-¡Sí, devuélvemela!-exigió Candy.
-Muy bien. Pero creo que tiene un pequeño desperfecto. ¿Me permites arreglarla?
-¡No, no, Brandon, la vas a dañar!-gritó Candy al ver como ajustaba las cuerdas.
-Sólo es un problema de afinación. Ajustó la cuerda un poquito más y…-la tensión venció a la cuerda y la rompió- Ups, la rompí. Temo que la ajusté demasiado.
-¡Oh no. mi guitarra, la guitarra de mi madre!-la rubia sintió como sus ojos se llenaron de lágrimas cuando la tuvo en sus manos devuelta.
-Es una pena. Era tan lindo el instrumento.
-Y muy cara seguramente. Es de esas guitarras que ya no se encuentran, ¿verdad cielo?-inquirió Susana con una sonrisa de satisfacción.
-Así es. Pero descuida, Whiton. Seguramente tu mamá puede darte una nueva, ¿verdad?
Las risas del grupo, las miradas del resto de los estudiantes, y ése último comentario del castaño quebraron el mundo de control de la rubia. Su primera y única reacción fue alejarse del lugar. Sus amigas la siguieron no sin antes dedicarles una mirada de odio y desaprobación al grupito frente a ellas.
&-FIN DEL FLASH BACK-&
-Definitivamente, tocar no va a ayudarme a deshacerme de esos pensamientos-se dijo por segunda vez desviando su vista del instrumento.
El micrófono sobre la planta moduladora de audio llamó su atención. Practicar para la próxima lección de canto de la academia podría ayudarle.
Apenas tuvo el micrófono en mano, recordó una más de las cavilaciones que quería olvidar.
&-FLASH BACK-&
Era miércoles, y la clase de canto de ese día consistía en una demostración grupal. Por lo que el profesor reunió a todas las clases, y entre ellas, la 04.
Susana se colgó del brazo de Terry y le pidió que formaran un cuarteto. Él lo hizo así por complacer a la rubia, y su equipo se completó con la amiga de su novia y Brandon.
Oscar, siempre unido a ellos, no se molestó por no ser incluido en el grupo. Había empezado a guardar distancia desde que Susana comenzó a hacerle indirectas acerca de su desacuerdo en cuanto a molestar a Whiton se relacionara.
El profesor les pidió que subieran al pequeño escenario que caracterizaba el laboratorio de canto y que dieran la primera demostración, ya que ningún otro grupo se definía completamente.
-Bueno, hacemos un excelente grupo-comentó Brandon tratando de coquetear con la linda amiga de Susana-. ¿Qué vamos a cantar?
-Decidan pronto. El profesor está esperando nuestra decisión para buscar la pista-dijo Terry.
-¿Qué tal si cantamos una de RBD? Es actual y todos conocemos las letras-sugirió la rubia.
-No lo sé, Susy. Ellos son 6, y nosotros solo 4.
-Por mi esta bien-dijo Brandon.
-Dos voces menos no importa. Yo quiero hacer la voz de Dulce María-dijo la integrante del grupo.
-Yo haré la voz de Cristian. Tú puedes hacer la voz de Alfonso, Terry-decidió Brandon.
-De acuerdo. Yo haré la voz de Anahí. Cantaremos "Celestial".
-¿Celestial?-preguntaron los dos a coro.
-Susy, ¿por qué esa?-preguntó el castaño.
-Simple. Es la canción que nos ayudará a molestar a Whiton de nuevo.
-A ver. ¿Cómo? Dinos cómo, Susana-demandó Brandon ansioso.
-Bueno, les explico. Éste es el plan...-comenzó ella reprimiendo una risa de burla.
Después de manifestar la pista que cantarían el profesor la buscó y la seleccionó en el equipo de audio. Al escuchar la melodía, varios estudiantes aplaudieron a favor.
Candy y sus amigas habían logrado sentarse en la primera fila; pero eso sólo contribuía al plan que habían confabulado contra ella.
Si algún día me vez caer nunca pienses que estoy a tus pies.
Si Algún día me vez llorar no alucines que voy a rogar.
Aunque tenga en los bolsillos el conjuro de tu olvido aunque ya no Estés con migo me vas a extrañar
-¿Por qué habrán escogido una canción de RBD?
-No lo sé, Carola- Deja que llegue nuestra interpretación. Les vamos a dar una lección de canto, ¿verdad, Candy?-presumió Ruby.
-Sí. Una lección de canto...-repitió la rubia.
Si te dicen que sigo mal te lo juro se me va a pasar
Si tú piensas que no soy feliz que me voy a sobrevivir
Aunque escarbes en la herida y te burles de mi vida pronto desde Mis cenizas me veras volar
Aunque Susana estaba nerviosa, no lo demostró. Confiaba en que la voz sensacional que pertenecía a la chica que antes había ocupado su cuerpo, le daría el resultado q ue deseaba obtener como parte de su plan contra Whiton.
A pesar de no simpatizar con el grupo, Candy tuvo que reconocer que tenían un talento especial para la música y el canto. Especialmente la voz de su enemigo más petulante: Terry Granderson.
Sumergida en el estupor de la música y la demostración, no pudo notar que todos ellos, comenzaron a acercarse al centro del escenario, quedando frente a ella, dando la idea de que le dedicaban la canción. Para cuando se percató de ello, ya era muy tarde.
Porque amar es algo celestial y tú no tienes alas
Porque amar es algo celestial y tú no tienes alas
Se ama con la vida sin miedo y sin medida
Se ama a cielo abierto de frente y sin complejos
Se ama hasta con rabia como si fuera un karma
Se ama sin pensarlo porque el amor es celestial...Celestial…
Las miradas maliciosas que le dedicaron los cantantes del momento, evidenciaron por completo que, la canción iba dirigida para ella. Fue claro para todos cuando la propia rubia cambió su semblante.
Si te cuentan que muero por ti ten cuidado te pueden mentir
Si algún día te vuelvo a ver te prometo que voy a estar bien
Aunque escarbes en la herida y te burles de mi vida pronto desde Mis cenizas me veras volar
-Candy, ¿estás bien?
-…Sí, Carola-trató de sonreír para parecer convincente-. Sé que…lo que dicen no es cierto.
-Entonces, ¿por qué estás gimoteando?-replicó Ruby.
-…Yo…
Porque amar es algo celestial y tú no tienes alas
Porque amar es algo celestial y tú no tienes alma
Se ama con la vida sin miedo y sin medida
Se ama a cielo abierto de frente y sin complejos
Se ama hasta con rabia como si fuera un karma
Se ama sin pensarlo porque el amor es celestial...Celestial…
"Se ama sin miedo y sin medida…sin complejos…yo no puedo amar así…". Aunque no la conocían lo suficiente como para saber de sus problemas personales, sabían darle justo en la herida que más le dolía. Todo en esa interpretación le recordaba que ella no era una chica normal.
El laboratorio de canto estalló en aplausos cuando los 4 terminaron su interpretación. Otra idea más para la rubia de que todos concordaban con la opinión de ese cuarteto.
Con disimulo y cuidado se levantó de su lugar y se acercó hasta el profesor sin decir palabra alguna a sus amigas. Aún así, todos supieron porque había dejado su puesto y qué le había dicho al profesor antes de retirarse del laboratorio: Se sentía mal, y probablemente se iría a llorar a algún rincón de la academia, donde nadie pudiera burlarse más de ella.
Otro plan contra Whiton que había surtido su efecto.
&-FIN DEL FLASH BACK-&
-Es inútil. Todo lo que se relacione a la música me recuerda eso-se lamentó Terry resignándose a únicamente sentarse en el borde de su cama-. Tal vez comer algo me ayude a distraer mi cabeza.
El castaño se levantó y cerró la puerta de su alcoba antes de bajar las escaleras.
-Buenas tardes, joven Terry-lo saludó la cocinera.
Para la clase social a la que pertenecían los Granderson no era muy común visitar la cocina, pero a la vieja mujer se le hacía ya muy normal ver al más joven de los Granderson merodeando por su área de trabajo.
-Buenas tardes, Gladis. ¿Tienes algo de comer?
-Por supuesto, joven. Dígame qué le apetece merendar.
-No lo sé. ¿Qué se supone que debo comer?
-Pues…lo más correcto sería que tomara el almuerzo.
-¿Almuerzo?-repitió el.
-Sí, joven. ¿Quiere que le sirva en el comedor?
"Almuerzo...otra cosa más que me trae esos recuerdos", pensó con fastidio tratando de alejar sin mucho éxito los sucesos del pasado día anterior.
&-FLASH BACK-&
El viernes en la academia CAEMSA parecía ser un día prometedor. Todos los estudiantes se habían conglomerado en la cafetería esperando poder saborear el patillo nutritivo del día.
-Pudín de vainilla-dijo Susana estudiando la comida en su charola.
-¿Qué pasa, Susy? ¿No te gusta?-preguntó la chica frente a ella.
-No es eso, Marcela. Es que el pudín de vainilla no es mi favorito.
Terry y su grupo se habían sentado en una de las mesas más grandes. Habían llegado primero que todos por lo que guardar un par de asientos para Susana y su amiga no había sido difícil.
-¿Cuál es tu favorito, entonces?
-El pudín de chocolate. Pero se terminó para cuando yo escogí mi postre-se lamentó la rubia.
-Intercambiemos entonces. Ten, el mío es de chocolate-Terry colocó el suyo en la bandeja de Susana.
-Gracias, Terry-la chica no dejaba de sorprenderse con las atenciones que tenía el castaño para con ella.
Susana cambió su sonrisa por un gesto de disconformidad cuando vio que alguien se aproximaba a ella.
-¿Qué pasa, Susy?-Terry se extrañó de ver su rostro cambiar en menos de un minuto.
-Whiton…-su voz sonaba resentida.
El muchacho giró su mirada hasta el lugar que los ojos de su novia señalaban. Candy y sus amigas venían caminando por el pasillo:; acababan de escoger su comida, por ello traían sus bandejas, buscaban un lugar para sentarse a almorzar.
-Alguien debería quitarle esa sonrisa estúpida del rostro-dijo Susana.
-¿Quieres que lo hagamos nosotros?-sugirió Terry.
-¿Lo harías por mí?
-Sí eso es lo que quieres, sí.
-Terry, piensa bien lo que vas a hacer antes de hacerlo-le advirtió Oscar, sentado en el extremo de la mesa.
-No empieces con tu moralismo, Oscar-lo detuvo uno de los demás del grupo.
-¿Cómo vas a molestarla sin que sea evidente? La Srita. Eduina esta vigilando lo que hacemos.
Esa tarde en particular, una de las personas con autoridad de la academia se presentó en el área más concurrida por los estudiantes, para tratar de descubrir que los estaba alarmando últimamente, y evitar que ocurriera de nuevo de ser posible.
-Tú no te preocupes por ella. ¿Quieres que lo haga, o no?
-Pues…sí-admitió ella sonriendo pícaramente-. ¿Cómo vas a hacerlo?
-Obsérvame-se movió de lugar hasta quedar en el extremo de la mesa.
Unos segundos después la rubia pasaba junto a ellos, pero no pudo avanzar demasiado porque algo inesperado la tomó por sorpresa.
-¡Candy, cuidado!-le gritaron sus amigas, pero fue muy tarde.
Terry la había hecho caer al piso con todo y bandeja después de estirar las piernas "casualmente" justo cuando ella pasaba junto a su mesa.
Las risas de los demás estudiantes no se hicieron esperar. La Srita. Eduina trató de acallarlas con poco éxito.
-Candy, ¿estás bien?-Carola y Ruby estaban junto a ella.
La rubia notó que su camisa se había manchado por la comida que cayó con ella al suelo, y valiéndose de la poca dignidad que le quedaba se levantó en medio del asombro de todos.
-¡Srita. Whiton, ¿qué fue lo que ocurrió?!-la voz fuerte de la Srita. Eduina acalló por completo las risas.
-Nada, Srita.-negó Candy con voz firme sorprendiendo a todos- Tropecé accidentalmente y me caí. Es todo.
-Nadie tiene la culpa, Srita. Eduina. No se puede culpar a nadie de la torpeza de otros-insinuó "sutilmente" Susana mirándola con desprecio.
-Modere sus palabras, Srita. Marnell-la frenó la mujer.
Candy giró sus ojos hacia ella, y le devolvió la mirada de odio que le estaba dedicando.
-Terminemos con este alboroto. Srita. Whiton vaya a limpiarse, y en cuanto a los demás, vuelvan a lo suyo-ordenó la mujer.
Ninguno puso oposición, pero el grupo de Susana seguía mirándola con burla.
Al saber que no obtendría otra expresión por respuesta, Candy desvió sus ojos a la única persona responsable de su "accidente". Los ojos de Terry Granderson no la miraban diferente, pero en vez de mirarlo con odio le dedicó una mirada de compasión. Sus ojos se llenaron de lágrimas por un momento, y el castaño sintió que le hacía una muda pregunta: "¿Por qué me haces daño? ¿Por qué a mí?".
&-FIN DEL FLASH BACK-&
"¿Por qué me haces daño?...Me hacía esa pregunta aunque ni siquiera abrió los labios para hablar".
-¿Quiere que lo haga, joven?
-¿Hm? Perdón, Gladis, ¿qué dijiste?
-Dije que si desea almorzar en su cuarto puedo ordenar que le suban la comida.
-No, no gracias, Gladis. Creo que ya no tengo apetito.
-Pero, joven, ¿no desea nada más?
-Descuida, Gladis. Cuando tenga hambre te lo haré saber-insistió él saliendo de la cocina.
"¿Por qué me haces daño? No tengo forma de contestar esa pregunta porque en realidad no tengo una respuesta. Oscar tenía razón. Tenía que haberlo escuchado".
Después de pasar todo el día meditando el asunto, Terry decidió que su mejor opción era hablar con Oscar, la única persona que lo escucharía sin atreverse a juzgarlo.
& & &
Era lunes, un día muy agitado en toda Manhattan, y aún así tan quieto en la academia CAEMSA. Eso, al menos en los salones.
-¡Oscar! ¡Oscar!-la voz de Granderson llamó la atención de varios en el pasillo.
-Hola, Terry-lo saludó él casualmente.
-Oscar…tengo que…hablar contigo-se detuvo junto a él, tratando de recuperar el aliento que la carrera le había quitado.
-Seguro. ¿De qué quieres hablar?
-Quiero hablar contigo…pero en privado.
La mirada de Terry, su tono de voz y esa petición le hicieron ver a Oscar que era algo serio lo que tenía que hablarle.
-De acuerdo, vamos a la biblioteca. Seguro estará vacía a esta hora.
-¿Y la bibliotecaria? No nos dejará hablar en voz alta.
-Cierto. Vamos entonces al laboratorio de guitarra.
Los dos estudiantes marcharon hasta el lugar, pero al abrir la puerta se llevaron una sorpresa.
-Whiton-la voz de Oscar reveló el asombro de los dos por verla ahí.
Ambos la miraron con curiosidad, pero la rubia sólo atinó a recoger sus libros y dejar el laboratorio tan rápido como un parpadeo.
-Está asustada.
-Eso es por tu culpa, Terry-Oscar siguió y dejó sus libros sobre una de las mesas cercanas.
-Lo sé, lo sé. He sido un tonto, Oscar. Debí escucharte cuando me previniste-reconoció él sentándose frente a su amigo.
-Vaya, es la primera vez que aceptas tus errores tan rápido.
-Tenías razón. No tengo nada contra ella, no sé por qué le hice todas esas cosas.
-Lo hiciste por venganza, Terry. Te dio coraje que te rechazara delante de todos en la cafetería, y por eso decidiste desquitarte.
-¿Qué dices?
-¿Ya lo olvidaste? Fuiste tú quien la hirió primero. La tocaste aquél día que bromeábamos sobre lo que pensaban las mujeres de ti. Fue un roce accidental pero no te disculpaste. Al contrario, presumiste de haberlo hecho a propósito y eso hizo que se molestara.
-Ella iba a golpearme-recordó el suceso.
-¿Y cómo querías que reaccionara? Tú la detuviste y comenzaron a forcejear, por eso los dos cayeron al piso. Y Contrariamente a lo que haría cualquier chica en su lugar, ella te rechazó. Con eso, hirió tu ego, e inconcientemente te propusiste idear una batalla contra ella para vengarte.
-Lo dices como si yo fuese el culpable de todo.
-¿Y no lo eres? ¿Quién crees que es el culpable aquí, eh?
-No soy el único que está involucrado en esto. Ella también me ha insultado a mí.
-Tienes razón, no eres el único que tiene parte. Susana también es perversa, y disculpa que lo diga porque sé que es tu novia, pero te digo la verdad.
-Lo sé. He notado que tiene algo contra ella, y no sé que es.
-Tal vez es por tu actitud. Seguramente piensa que quieres humillarla y por eso se ha declarado como su enemiga.
-No lo sé. Te juro que ya no sé ni lo que hago, Oscar-se pasó las manos por el cabello en un gesto de impotencia.
-Te daré un consejo, amigo. Si quieres llevar la fiesta en paz, debes disculparte con ella.
-¿Qué?
-Sí, pedir disculpas aligerara el ambiente de odio que creaste contra ella.
-Oscar, no le pediré disculpas, ella debe pedírmelas a mí.
-Por Dios, Terry. La acusaste de ser lesbiana delante de todo CAEMSA.
-¿Y qué? Es muy probable que lo sea. ¿No te has fijado que no sale con nadie? Ni siquiera se le acerca a otros muchachos.
-Eso no te da derecho a juzgarla. Puede que tenga razones para no salir con nadie. ¿Qué tal si es casada, eh?
-¿Casada? Debe tener más o menos nuestra edad. ¿Crees que alguien podría pensar en casarse poco después de cumplir la mayoría de edad en el siglo XXI?
-Mira, el caso es que sus razones para ser soltera y sin compromisos son de su única incumbencia, no nuestra. Por lo tanto, no tienes derecho a decir que es lesbiana por sólo desquitarte.
-¡De acuerdo, Basta!-se levantó abruptamente de la mesa- No quería hablar contigo para que me dieras una lección de modales y etiqueta.
-No te doy lecciones de modales ni etiqueta, sólo quiero ayudarte para que vuelvas a ser el de antes, Terry-la voz sensata de Oscar lo hizo cambiar su actitud. Antes nos divertíamos componiendo música, tocando como una banda. Ahora sólo te dedicas a idear planes para molestar a Whiton.
-Tienes razón. No volveré a molestar a Whiton. Pero tampoco me disculparé con ella.
-Entonces, ¿qué harás?
-Ignorarla. Hacer como si ella no existiera, y trataré de que Susana haga lo mismo.
Oscar suspiró en son de molestia y resignación. Pero no fue capaz de refutar la decisión que había tomado su amigo.
Desde aquella tarde, las cosas comenzarían a marchar muy diferente en la academia CAEMSA.
Notas finales: ¡Hola a todas de nuevo! Sé que llego un poco pasada de las dos semanas que prometí tardar en actualizar pero espero que el cap haya podido compensar eso, jijiji. Y hablando entre nos, ¿no creen que, en vez de enviarme a mí a la horca deberían enviar a Terry por ser tan terco? Jajaja, al menos a mí mientras revisaba el cap me daban ganas de meter las manos en el doc y sacudirlo para que reaccionara de una vez (plop). Y dando algunos detalles sobre el cap, la canción que canta Terry y compañía, como muchas seguro saben, es interpretada originalmente por el recién disuelto grupo RBD. Por si quieren escuchar la canción les dejo la dirección del video: http// www. youtube. com/ watch?v=CVKoFmoBFCw (sin espacios)
Ahora la parte que más disfruto: los agradecimientos. A todas las que me siguen, aún sin escribirme, muchas gracias por su presencia, y también les envío mi gratitud a:
Ivett, amiga que gusto que me sigas también por aquí, me encanta tenerte por lectora ^-^. Pues como tú yo también quiero matar a Susana y aunque quiero que Terry ya la dejé pues…en el próximo Cap veremos qué hace la sangrona cuando Terry la confronte (risa maléfica) xD
Ángeles Grandchester, muchas gracias por tu comentario, en verdad me animas a continuarlo, y pues espero que este Cap 3 te anime a continuar leyendo esta locura mía ;-)
Tania, gracias por tus comentarios, tanto para el Cap 1 como para el Cap 2, me alegra mucho que mi historia aunque diferente te haya gustado y pues seguiré esforzándome para complacerte a ti y a todas.
Violet Romina Antella Romanov, lamento mucho que esa bofetada te desagradara, pero si te sirve de consuelo yo también lloré cuando lo estaba escribiendo (normalmente siento lo que los personajes sienten en cuestiones de sentimientos para cuando escribo el Cap), y para tu consuelo futuro la Susana tendrá que enfrentarse a la rabia de Terry, te invito a que me sigas para que sepas por qué.
Terryfan1, te confieso que Terry a mi me está decepcionando bastante pero al menos en este Cap 3 ya confesó que en verdad no quiso hacerlo y pues pareció encendérsele el bombillo (al fin, ¿verdad? xD). Para el próximo Cap veremos cómo y por qué empieza a dudar de su perfecta novia Susana (risa maléfica).
Annita, que lindo de tu parte pensar así de mis locuras, la verdad yo misma siento que esta es diferente y pues supongo que pienso así por qué nunca antes había leído de una en la que la pecas y Terry fueran enemigos declarados :P Lo bueno es que ya para el próximo Cap Terry podrá empezar a descubrir la clase de chica que tiene por novia (risa maléfica).
Elhyzha, como tú estoy molesta con Terry por lo que hizo pero al menos ahora empieza a reconocer que no debió hacerlo, y quién sabe, algo me dice que en el próximo Cap la que le ayuda a "quitarse la venda de los ojos" es la propia Susana (risa maléfica).
Valerys, me da gusto saber que le diste una oportunidad a mi historia y que en el proceso hayas quedado envuelta en ella. Para responderte un poco te digo que la idea me surgió con un…"y si talvez…", luego me bastó imaginar un escenario donde la situación que leíste fuera común de ver y el resto fluyó solo. Para hablarte de mis nociones de música, en 1ra no me ofendes, al contrario me pareció lindo de tu parte que quieras saberlo. Mis conocimientos de música no son muchos (lo más formal musical que he hecho es pertenecer a una banda en mi antiguo colegio), pero si tengo varios amigos que ven a la música como una forma de vida y gracias a ellos cada día aprendo más tics. En fin, si algo más quieres saber no dudes en preguntarme ;-)
Avances del próximo Cap:
Terry se asegura de ignorar a Candy, y de que los suyos sigan su ejemplo. Susana no está de acuerdo con la opinión de Terry y decide usar su posición para perjudicar a la rubia. ¿Alguien fue en contra de su decisión? Terry atará cabos para saber la respuesta.
Una vez más, gracias por seguirme. Ya saben, los tomatazos, invitaciones a la horca y demás los pueden enviar a través de un review. ¡Nos leemos prontito!
