Tres: Cartas Mágicas.

Poke–Universo CCS. Torre de la Alianza, Ciudad Paleta, Zona Añil.

La chica iba retrasada, y lo sabía. Tras cruzar el Jardín de la Esperanza, cercano a su destino, pudo posar su azulada mirada en éste: una alta torre blanca, con detalles en dorado y plateado, en cuya punta ondeaba una bandera que desde el suelo, era casi imposible de distinguir. Ignorando a todo aquel que la miraba, la chica de uniforme escolar azul oscuro se detuvo un momento para tomar aliento, miró el magnífico paisaje que ofrecía la torre y acto seguido, siguió corriendo.

Al llegar a la entrada de la torre, encontró que la esperaban, lo que no era un detalle extraño. Lo extraño era que quien aguardaba su arribo no parecía impaciente.

—¿Qué sucede? —preguntó la chica, ladeando un poco la cabeza, provocando que algunos mechones de cabello negro rojizo le cayeran sobre un hombro.

—Cinco minutos tarde —respondió su interlocutor, un chico de su edad de cabello castaño y cuyos ojos, del mismo tono que su cabello, se entrecerraban por el sol que brillaba sobre su cabeza —Vas mejorando, Marine Ash.

La chica, sonriendo con nerviosismo, se encogió de hombros, acomodándose mejor la mochila que cargaba a la espalda. Enseguida, el chico se echó a reír.

—Lo siento, no pude evitar fijarme —se disculpó él —Será mejor entrar.

La joven asintió, sacó algo del bolsillo y se lo colocó en la parte superior izquierda de la blusa azul marino de cuello blanco. El chico, que por cierto vestía con un uniforme escolar muy similar, la imitó.

Cruzaron las puertas corredizas automáticas y se dirigieron sin titubeos al fondo de un pasillo que ostentaba al inicio un letrero que decía Sólo personal autorizado. Un guardia de uniforme color verde turquesa oscuro iba a detenerlos, pero al ver lo que traían prendido en la ropa, se limitó a hacerles una reverencia y hacerse a un lado.

—Tardaré en acostumbrarme a eso —confesó el chico al seguir caminando.

—Dímelo a mí —la chica se rió brevemente —Y eso que seré la reina algún día. Se supone que a estas alturas ya debería haber aprendido todos los protocolos, pero no. Aún se me olvidan algunos.

Ahora le tocaba a ella reír. Tras un largo recorrido, llegaron al final del pasillo, que mostraba las puertas metálicas de un elevador. La chica presionó un botón a la derecha de las puertas y éstas se abrieron casi de inmediato.

—De acuerdo, vamos por ellos —murmuró con cierto aire bromista y se metió al elevador seguida de cerca por el muchacho —Al, ¿crees que te acostumbres pronto?

El joven pareció meditarlo un segundo antes de asentir.

—Por ti lo haría, Marine Ash —afirmó, sonriente.

Sintieron que el elevador comenzaba su ascenso y se quedaron callados. Como aquel era un elevador directo, no hubo demoras en alguna escala. Pronto llegaron a su destino, el cual se mostró al abrirse las puertas: una sala que contenía una gran mesa ovalada, varias sillas alrededor de ésta y tres de las cuatro paredes hechas de ventanas exclusivamente. A través de dichas ventanas, podía observarse el magno panorama que la cima de la Torre de la Alianza podía ofrecer.

—Siento la demora —se disculpó en el acto la joven, dirigiéndose a quienes en ese momento ocupaban las sillas, un sinnúmero de personas de las que el chico castaño solamente había escuchado sus nombres —Práctica del club de última hora.

—Lo supuse, Charizard —soltó en tono divertido un hombre joven de cabello rojo anaranjado y ojos castaños, de aspecto demasiado serio.

—No es el momento, tío —le soltó la chica, con sus azules ojos entrecerrados —Y por cierto, ¿cómo te las arreglaste tú para venir aquí?

El pelirrojo sonrió un poco.

—Recuperaré mi clase mañana —se limitó a contestar.

La chica movió la cabeza de manera resignada y tomó asiento a la derecha de quien ocupaba la cabecera, un hombre de semblante sereno, pelirrojo y de ojos azules. La corona plateada en su cabeza con una pokebola dorada y plateada hablaba mucho de su rango en aquella reunión. El chico castaño, por su parte, tomó asiento a la izquierda del pelirrojo de ojos azules, y a la derecha del pelirrojo de ojos castaños.

—Damas y caballeros, bienvenidos —comenzó el pelirrojo de la corona —La reunión de hoy es para presentarles oficialmente a la legítima heredera al trono de La Unión, Marine Ash Aquarium,. Y de paso, a su prometido, Al Ming.

Todas las miradas pasaban de la chica de cabello negro rojizo al joven castaño, como en un partido de tenis bastante rápido. Ambos jóvenes se intimidaron ante eso, hasta que el pelirrojo de ojos castaños, que por cierto ostentaba una corona azul en la cabeza, rompió el silencio.

—Entiendo la presentación de Marine Ash, Mark, ¿pero y la del enano?

Mientras Marine Ash miraba a su tío con el ceño fruncido, el pelirrojo de la corona plateada sonrió con benevolencia.

—Es el prometido de Marine Ash —el hombre respondió aquello como si fuera algo obvio —Tiene que acostumbrarse a los protocolos.

—¿Y qué garantía hay de que llegue a ser de la Familia Real en el futuro? —se escuchó preguntar desde el otro extremo de la mesa. Un hombre de cabello castaño claro y ojos rosados miró a los presentes con curiosidad.

—Señor King, agradezco que lo pregunte, pero no creo que haya una respuesta en estas fechas —el pelirrojo de la corona plateada sonrió con suavidad —A la larga, eso lo decidirán únicamente mi hija y el joven Ming.

El señor King, considerado un hombre respetado en esa mesa, asintió y no dijo más. Muchos se sorprendieron ante eso, pero fue una mujer pelirroja de ojos color verde neón quien habló al respecto.

—Perdone, su Majestad, pero eso es extraño. No es que no viera cosas más raras, pero creo que necesitamos alguna explicación un poco más… convincente.

—Oye, Paré, no le hables así —espetó el pelirrojo de ojos castaños.

—Disculpe, su Alteza Alterna, pero es lo que pienso —replicó Paré hábilmente, sonriendo con cierta rebeldía —Desde el gobierno de su Difunta Majestad se nos permitió hablar con franqueza en estas reuniones y no pienso ahora echarme para atrás.

El pelirrojo de ojos castaños, pasándose una mano por la corona azul que lucía, hizo una mueca de fastidio y soltó un leve gruñido.

—Mish, si fueras tan amable, quisiera que no te pelearas con los demás Consejeros —pidió el pelirrojo de ojos azules, haciendo que el otro pelirrojo le lanzara una mirada asesina —Jackeline, te lo encargo.

Una joven sentada a la izquierda de Mish, de cabello caoba y ojos violetas, asintió con una leve sonrisa.

—Lo que necesitamos ahora es organizarnos —tomó la palabra alguien sentado frente a Jackeline, una mujer de cabello negro y amables ojos color azul oscuro, los que destacaban a pesar de los anteojos ovalados que usaba —Primero que nada, ¿qué hay acerca de las habilidades de su Alteza Real?

Marine Ash, al escuchar eso, dio un respingo.

—Ha estado practicando con todo su ahínco —aseguró Mark, sin inmutarse.

—¿Ya domina lo básico? —continuó interrogando la mujer de anteojos.

—Por supuesto, señorita Doherty —asintió Mark.

—¿Y qué hay de su… otra mitad? —soltó inesperadamente una mujer de cabello azul oscuro y ojos de un tono azul grisáceo claro.

—Está en las mismas condiciones, señorita Combs —aseveró Mark —Nada de qué preocuparse. Yo mismo me encargo de orientarla. Y el joven Ming ayuda también.

Al oírse nombrar, Al se irguió más en su silla.

—Ah, lo olvidábamos —dijo con ironía un hombre sentado junto a la pelirroja Paré, de cabello negro y ojos extrañamente negros, sin distinción alguna entre su pupila y su iris —Hablamos con el mejor informado sobre el tema, ¿no?

—¿Sabes, Áxuki? Desde que estás entre nosotros, andas insoportable —le hizo ver el señor King, quien se ganó una mirada de censura de la señorita Doherty, sentada a su lado —No es ofensa, solamente una opinión.

Áxuki frunció el entrecejo y se encogió de hombros. Todos los presentes en la mesa, incluso Mish, sonrieron levemente, conteniendo una débil risa.

—Por el momento es todo —el pelirrojo en la cabecera se puso de pie —A menos que tengan algún inconveniente…

No pudo continuar, ya que a través de las ventanas, veía cómo el sol se opacaba al ser cubierto por una densa nube. Frunció el ceño.

—Magia humana —musitó, desviando la vista hacia Marine Ash —Hazte cargo.

La chica asintió y caminando hacia una ventana, la abrió de par en par. Se descolgó del cuello una pequeña llave rosada con un círculo en la parte superior que encerraba un corazón dorado y una pokebola dorada y plateada en la parte que unía la llave con una fina cadena plateada. La chica extendió una mano con la llave y recitó.

—Llave que guardas los secretos de La Unión contra la oscuridad. Muestra tu verdadera forma ante Marine Ash, la heredera de dos mundos que te ordena cumplas con su contrato… ¡Libérate!

Casi al instante, la llavecita levitó unos segundos, giró sobre su eje y poco a poco, se alargó lo suficiente como para convertirse en una especie de bastón. La joven lo tomó del centro, para luego empuñarlo con ambas manos.

—Ahora vuelvo, papá —le indicó a Mark, para luego salir por la ventana abierta, en un salto al vacío.

A los pocos segundos de empezar a caer, la joven cerró los ojos un momento y una ráfaga de aire salió de ella, haciéndola levantar el vuelo, por decirlo de alguna forma. Realizó un amplio arco en el aire antes de ascender y encaminarse a la nube, no sin antes asegurarse de que en tierra, nadie la veía. Volvió a cerrar los ojos y en un instante, pareció desvanecerse en la nada.

Pero la verdad, es que estaba invisible. En ese estado, se acercó lo más posible a la nube en cuestión, rodeándolas con cuidado y analizando la situación. Finalmente, al percibir que había una presencia mágica en su interior, decidió forzarla a salir. Metió una mano a un bolsillo de su falda, de donde sacó una especie de carta de tarot, rosa con detalles dorados y plateados. En una cara, podía verse un complejo símbolo mágico que incluía un corazón, y por el otro, podía verse la figura de un Raikou, teniendo debajo de él un letrero en idioma orange: The Thunder.

—Carta Unión, une tu elemento al mío —comenzó, lanzando la carta por encima de su cabeza, donde la misma se quedó flotando y girando al tiempo que la señalaba con el bastón rosado sostenido en alto —Libera el poder que se te ha dado y conviértete en mi aliada… ¡Thunder!

De la carta, surgieron relámpagos que le dieron de lleno a la chica, quien no se inmutó para nada. Cuando los relámpagos dejaron de golpearla, fijó su vista en la nube y extendiendo su mano libre, apuntó a la nube.

De inmediato, un potente relámpago amarillo surgió de su mano y fue a atravesar la nube, iluminando tenuemente su interior. Marine Ash observó atentamente cualquier cosa que ocurriera, aunque su sorpresa fue enorme al ver que la nube se disolvía y que nadie parecía salir. Frunció el ceño con cierta frustración, y cerrando los ojos, emitió un destello violeta y se fue de allí. Reapareció en el interior del sitio de reuniones que ocupara minutos antes en la Torre de la Alianza, asombrando a unos cuantos.

—No entiendo —le dijo a su padre, en cuanto regresó su bastón a ser una pequeña llave mágica y colgársela al cuello —Había una presencia mágica, pero no había nadie.

Mark frunció el ceño, pensativo, para acto seguido volverse hacia Al Ming.

—Sentí lo mismo, su Majestad —el muchacho habló sabiendo que Mark esperaba que lo hiciera —La presencia mágica estaba allí, pero se desvaneció.

El hombre asintió y se encaminó a las puertas del elevador.

—Este asunto se discutirá después, ahora cada uno debe cumplir sus obligaciones. Nos veremos dentro de una semana.

Acto seguido, abordó el elevador y se retiró.

Poco a poco, los presentes se retiraron, dirigiéndole algunas miradas de soslayo a Marine Ash. La chica no se inmutó, pero cuando el último de los adultos se marchó, soltó un suspiro de alivio.

—Les cuesta trabajo creer que yo seré reina —confesó, volviéndose hacia Al —Seguramente creen que no seré ni la mitad de buena que era mamá.

Marine Ash volvió a suspirar y le tendió una mano a Al.

—Salgamos de aquí —pidió.

El chico asintió, le tomó la mano y abordaron juntos el elevador.

Mientras bajaban, pensó en lo extraño que se habían dado las cosas. Hacía aproximadamente dos años había llegado él desde Ciudad Acertijo, en la Zona del mismo nombre, para acatar una orden familiar: recuperar las legendarias Cartas Pow, creadas por una pariente lejana, la hechicera Holy Pow. Sin embargo, al llegar a Ciudad Paleta, se encontró con que ya había alguien buscándolas: una insignificante niña, que no parecía muy buena en magia, y que respondía al nombre de Marine Amantium.

O al menos así la conoció, porque poco a poco quedó de manifiesto que esa niña no era tan normal como parecía, sobre todo cuando escuchó cómo la llamaba un pequeño peluche volador que parecía un hado: Marine Ash. Si mal no recordaba, Marine Ash era el nombre de la heredera al trono de La Unión, ¿qué hacía poniendo bajo control un montón de cartas mágicas traviesas?

La respuesta no se hizo esperar. Resulta que el dueño anterior de las Cartas Pow había sido ni más ni menos que Mark Aquarium, actual rey de La Unión y padre de Marine Ash. Y eso era porque los Aquarium eran descendientes directos de Holy Pow, emparentados con ella a través de su único hijo, Michael, cosa que Al no esperaba. Se suponía que la casa Ming, a la que él pertenecía, era la única familia actual que tenía algo que ver con la fallecida hechicera, pero al parecer, no era así.

La forma en que las cartas pasaban de un dueño a otro era complicada: tenían que ser selladas por la persona elegida por el guardián pokemon de las mismas, ese duende alado de peluche llamado Celebi, y si el Aquarium en turno, al terminar de sellarlas, no lograba con ellas vencer en un duelo mágico al guardián pokemon de forma humana Pol, entonces se le retiraba el control de las cartas, acarreándose un severo castigo: olvidar por completo que alguna vez tuvo magia y a quien quisiera más que a nadie. Eso había sido así por siglos, pero Mark Aquarium hizo algo insólito: renunció a su derecho sin dar mayor explicación. Nadie supo porqué lo hizo, pero eso le ocasionó perder su magia, aunque por alguna razón, no olvidó al amor de su vida.

Esa era la parte más rara de la historia, porque quienes conocían al rey de cerca (y eran pocos los que gozaban de ese privilegio) aseguraban que poco después que éste perdiera su magia, la reina había muerto de una misteriosa enfermedad. Nadie sabía cómo era que la reina, una mujer que en el pasado había sorteado grandes peligros, ahora era acometida por una simple dolencia, pero así había sido. O era lo que todo el mundo decía. Ni siquiera Marine Ash recordaba de qué había muerto su madre, lo que tal vez se debía a que ella tenía tres años cuando eso ocurrió.

Sin embargo, eso no ocupaba la mente de la joven princesa en esos momentos. Lo que ahora le intrigaba era esa presencia mágica que había sentido. No era de nadie que ella conociera, aunque la verdad, desconocía qué tantos magos quedaban en el mundo actual, que por las investigaciones del Centro de Inteligencia Real, sabía que eran pocos.

—¿Preocupada por la presencia? —la interrogó Al en ese momento, que salían de la Torre de la Alianza.

—Sí, porque no la conozco. Sé que no debemos ser los únicos capaces de usar magia humana en el mundo, pero… esta presencia… era como si la conociera…

—No puede ser —soltó Al algo incrédulo —Nunca la habías sentido.

—Lo sé, y es lo que me inquieta. ¡Vaya! —Marine Ash suspiró —Ojalá que las cosas no se compliquen justo ahora.

—¿Porqué? —se intrigó Al.

—Bueno, porque ahora que papá anunció mi título y nuestro compromiso al Consejo, lo que sigue es el anuncio al reino entero.

El joven respiró profundamente. El reino entero implicaba todas las Zonas. Lo que significaba que su familia por fin vería que su relación con la princesa iba en serio.

—Lo que tu padre disponga, está bien —se decidió a decir —Y espero, por el bien del Consejo, que Pol deje de comportarse como lo hace.

Marine Ash, al oír eso, se echó a reír.

—Vamos, compréndelo —trató de explicar —Apenas se está acostumbrando a ser un humano ordinario. Se requirió de mucha magia nuestra y de Jeremy para lograrlo.

A la mención de Jeremy, Al hizo una mueca.

—Sí, sé que sin Pinedo, no lo habríamos logrado —comentó de mala gana, refiriéndose a Jeremy Pinedo, último descendiente del clan Pow —Aunque aún no entiendo porqué Pol quiso volverse humano. Eso es raro incluso para él.

Marine Ash rió de nueva cuenta, esperando que no se notara que ella sabía la respuesta a esa incógnita.

—Lo mejor por el momento es vivir la poca vida normal que nos queda —dijo de pronto, sonriendo con nostalgia —Tengo el presentimiento de que pronto nuestras vidas cambiarán de golpe.

—¿Lo presientes o lo soñaste? —quiso saber Al.

Sabía perfectamente que por medio de su magia humana, Marine Ash podía tener predicciones; o sea, sueños algo bizarros (aunque sumamente acertados) sobre el futuro. Pero por su magia pokemon, podía incluso vislumbrar ese futuro.

—Lo presiento —matizó Marine Ash, desviando su vista al cielo —Solamente que quisiera saber qué significa algo que escuché anoche mientras dormía… Era una frase misteriosa dicha por una voz que me pareció conocida… Pero no la recuerdo bien —añadió, sacando la punta de la lengua en señal de vergüenza.

—Celebi te oye decir eso y te dirá que eres una despistada —bromeó Al.

—Hablaba del destino de alguien, pero ahora nada más recuerdo que era una voz muy tierna. Y que sonaba muy triste.

—Y quisieras ayudarle.

—Ahí está lo extraño. Quisiera hacerlo, pero por alguna razón, sé que no debo.

—Oye, un caso digno para enviarle a Pinedo. Él es bueno en eso de los misterios.

—Lo pensaré —musitó Marine Ash, aunque por su tono, se notaba que hablaba en serio —Además, hace mucho que no veo a Jeremy. Sería una excusa para traerlo de vuelta a la Zona Añil.

—Debe estar muy contento en Isla Shamuti —replicó Al.

—Lo sé, pero sería agradable verlo, ¿no?

El chico no hizo comentarios. No quería manifestar precisamente en ese instante, que paseaban por el Parque de la Esperanza tomados de la mano y admirando los árboles en flor, lo que creía ver en Pinedo cada vez que éste observaba a Marine Ash.

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Bienvenidos a un nuevo capítulo de esta extraña locura. No sé ustedes, pero me estoy divirtiendo de lo lindo con esto. A mi parecer, es bastante claro qué series relacioné esta vez y ya se va viendo las coincidencias en los universos, ¿no les parece? Por el momento éste es el último universo que presentaré antes de lo que sigue, un concepto por completo diferente que anda rondando en mi cabeza desde hace un par de días, así que ojalá les guste. Cuídense mucho y nos leemos pronto.