LA CARRERA
Las carreras de Pods son el evento más importante de Tattoine. Uno de los torneos más significativos de la Galaxia por la cantidad y calidad de los pilotos que participaban en ellas. No eran famosas solamente por la adrenalina y la emoción del espectáculo, sino porque era para los habitantes de Tatooine era la única manera en la que podían olvidar, al menos por un momento, que no había dolor o esclavitud.
Adrenalina pura y por supuesto… muerte.
Un pequeño error en las carreras de Pods podía significar la muerte. Muchos pilotos parecían cada año por pequeños errores en el motor o por asfixia causada por el calor, lo que provocaba que los pilotos se desmayen. En Tatooine, una carrera sin muertes se consideraba un evento aburrido.
La velocidad solía ser el menor de los problemas en la pista. Disparos de Hombres de Arena a los Pods cuando entraban a su territorio o pilotos deshonestos que escondían artilugios en la carrocería, era parte de la diversión.
Anakin sabía que era una loca idea intentar entrar en las carreras pero era la única opción que tenían. Con el premio mayor podían comprar las partes que necesitaban y mucho más.
Pero sin un Pod, era imposible participar.
"¿Crees que podamos ganar?," le preguntó Padme a Relya.
"¡Por supuesto! Con el collar creo que podremos comprar un Pod de segunda mano," contesto la muchacha con alegría mientras caminaba de prisa hacia el punto de inscripción de las carreras.
"Ok, entonces encontremos un comprador de mi collar y manos a la obra," dijo Padme elevando sus brazos en el aire. Ella tenía la confianza de que con motivación todo era posible. Obi Wan y Anakin, por su parte, la miraron con incredulidad.
Tiempo después lograron vender el collar y compraron un Pod de segunda mano que apenas podía volar. Sin embargo, era su única oportunidad de salir de ese desdichado planeta.
"¿Y ahora? ¿Qué vamos a hacer con esta chatarra?," dijo Obi Wan al ver el destartalado artefacto.
"Lo arreglamos," dijo Anakin mientras se dirigían al lugar donde habían estacionado su nave. El muchacho sabía que ahí tendría todas las herramientas para repararlo.
A él le encantaba arreglar cualquier tipo de artefacto, era su afición, sobre todo un proyecto como ese. Mientras más se acercaban a su nave, más emoción sentía de empezar a trabajar.
"La carrera será en pocas horas. ¿Crees que tendremos tiempo suficiente para terminar?," preguntó Padme algo preocupada.
"Tal vez, si nos tomamos todo el día y la noche," dijo el joven piloto. Sus palabras no pudieron calmar el nerviosismo que sentía Padme al ver el óxido que se había formado en la parte externa del Pod de segunda mano.
Obi Wan y Padme estaban preocupados, sin embargo Qui-Gon y Reyla tenían toda la confianza de que la idea funcionaría.
"Ánimo, si ponemos todos nuestros esfuerzos estoy seguro que lo lograremos," dijo Qui-Gon mientras ayudaba a empujar la nave. Nada podía calmar su tranquilidad exterior.
Todos se pusieron manos a la obra, taladrando, arreglando y pintando. La carrera era la mañana siguiente y solo tenían poco tiempo para lograrlo. Si fallaban, la próxima carrera sería en un año y estarían destinados a permanecer ahí.
Las horas pasaban y aún no eran capaces de arreglar los convertidores. Todos estaban cansado, pero Anakin no, él se mantendría despierto toda la noche de ser necesario.
Cuando era niño, todos los habitantes de la capital lo conocían como el mejor mecánico y eso le encantaba, lo hacía sentirse valioso. Arreglar lo que estaba roto era su pasatiempo favorito en el mundo, sin embargo, como no pagaban bien y tenía que cuidar de su hermana, tuvo que dejar ese pasatiempo para ser piloto comercial. Lo que no esperaba era que el pilotaje sería su segundo pasatiempo favorito.
Después de un tiempo, empezaron a caer las primeras víctimas del cansancio, quienes decidieron ir a dormir al interior de la nave para retomar energías.
Solo Obi Wan se quedó acompañando a Anakin mientras trabajaba. Por su cabeza seguían circulando las imágenes de los últimos días y no podía dormir. Trataba de imaginar lo que sería de su vida de ahora en adelante; los caza recompensas que vendrían tras ellos y lo que podría suceder si el testimonio en el Senado no era lo que esperaban. Se preguntó si podrían salvar a Naboo a tiempo y que sería de la vida de Padme después de estos terribles acontecimientos.
"¿Sería el Consejo Jedi capaz de ayudarlos? ¿Le permitirían quedarse al lado de Padme?," se preguntó a sí mismo.
"¿Necesitas ayuda?," le preguntó Obi Wan a Anakin mientras le entregaba una tasa de café para mantenerlo despierto.
"Gracias. Estoy bien," dijo Anakin mientras tomaba un sorbo de la tasa y la colocaba en el piso a su lado.
El joven piloto no era bueno con palabras pero podía reconocer un acto de amabilidad y no dejaría en el olvido la forma en la que se había comportado anteriormente.
"Lamento… la forma en la actué, al no ayudarlos como debería. Es solo que… mi hermana es mi mundo," dijo Anakin mientras mantenía su mirada fija en el motor, "agradezco lo que dijiste. Que protegerías a mi hermana. Nadie se había preocupado por ella... excepto yo por supuesto."
"Es importante para ti," dijo Obi Wan mientras se sentaba a su lado en el piso, "Si hay algo que pueda hacer lo haré. Entiendo como te sientes... Padme es todo para mi"
"Pensé que lo Jedi no podían enamorarse," dijo Anakin, lo que provocó que el joven Padawan se sonrojara. El joven piloto se dio cuenta del silencio incómodo que su comentario provocó.
"Si la amo. Pero no como tu piensas," mintió Obi Wan, "Pero hay cosas más importantes para un Jedi. A veces la necesidad de la mayoría sobrepasa la necesidad de los individuos"
"O la de uno solo," dijo Anakin un poco triste por las palabras de Obi Wan. Había notado la forma en que la veía. ¿Y quién podría resistirse? Era una mujer hermosa y generosa.
"Así que eres Jedi..." dijo Anakin tratando de cambiar de tema.
"Aún soy un Padawan,. Tengo mucho por aprender. Viste cómo reaccionó mi maestro cuando sugerir lo del sable de luz," dijo Obi Wan recordando aún como lo había regañado su Qui-Gon cuando estuvieron solos.
"¿Es tan importante? Es solo una lámpara luminosa con filo," dijo Anakin en tono burlón.
Obi Wan se rió con la descripción de Anakin, "Es más que eso. Un sable de luz es una extensión de tu alma"
"¿Estabas dispuesto a dar un pedazo de tu alma? Maldición, realmente te importa esa chica," dijo Anakin con cara de sorpresa y provocando de nuevo otro silencio incómodo.
"Nunca había visto un sable de luz tan de cerca," dijo Anakin, "Pero es todo lo que podría haber imaginado. Realmente es una obra maestra"
"Si, lo es," dijo Obi Wan. Podía recordar todavía la primera vez que lo sostuvo en sus manos y lo orgulloso que sentía de sí mismo.
Por un momento le pareció extraño en ese momento lo fácil que fue para él conversar con Anakin de cosas tan privadas y profundas. Se sentía cómodo a su lado.
"Y bueno, ¿Qué puedo hacer para ayudarte?," dijo Obi Wan mientras miraba en que podía ocuparse para ayudar al joven piloto.
"Pásame el convertidor," dijo Anakin mientras levantaba una de las tapas del motor.
Obi Wan se perdió, no sabía nada de mecánica. Empezó a apuntar cosas al azar esperando que alguna de ellas sea el convertidor, causando que Anakin sonriera.
"El convertidor, la cosa amarilla," dijo Anakin, riéndose de la situación. No podía levantarse el mismo a recogerlo ya que tenía las manos ocupadas.
Al ver que su "asistente" no podría por lo más sagrado encontrar el objeto, realizó un movimiento con la mano y atrajo el convertidor con su mente.
"¡Cómo demonios lo hiciste!," gritó Obi Wan con cara de sorpresa al ver el objeto volar.
"¿Qué?," dijo Anakin algo extrañado.
"Eso, mover el convertidor con la mente tan fácilmente. Ningún ser humano normal puede hacerlo. Incluso los Jedi tienen problemas con ello. Tienes acceso a La Fuerza" dijo Obi Wan, tratando en su mente de explicar lo que había sucedido.
"¿La Fuerza?," dijo Anakin sin una remota idea de lo que se trataba.
"La Fuerza, la energía que mantiene unido a todo el universo. Eres sensible a la fuerza Anakin, así como el maestro Qui-Gon y yo. La verdad es que incluso es muy fuerte en ti. Podrías ser un Jedi muy poderoso", dijo Obi Wan entusiasmado.
Sin embargo, Anakin empezó a reírse a carcajadas de solo pensar en la idea, "No hay manera de que yo pudiera convertirme en Jedi. No tengo disciplina, no tengo paciencia y la verdad, me gustan mucho las chicas"
El Padawan se rió, "No es solo eso. Se trata de proteger al inocente, encontrar el balance. Habrán cosas muy buenas en tu futuro si escoges ese camino"
"Paso. La idea es demasiado loca para mi. Además, tengo a mi hermana, no puedo dejarla," dijo Anakin. La idea de convertirse en Jedi era descabellada, una locura, jamás podría… no podía dejar a su hermana.
…..
Tras una noche larga de trabajo, estaban listos para la carrera. Reyla y Anakin se pusieron sus máscaras para prevenir que los reconocieran los hombres de Jabba, su antiguo maestro esclavista. El resto se colocó andrajos para pasar desapercibidos. Eran un grupo de fugitivos de maravilla. No había ninguno que no estuviera en peligro.
Sin embargo, Padme lucía hermosa. Incluso con esa facha, brillaba con su presencia. Anakin no podía evitar sentirse extraño cada que la veía, como si tuviera una extraña atracción hacia ella que iba más allá de la amistad. Pero no podría. No podría hacerle eso a Obi Wan después de haber comprendido lo que el Padawan sentía por la muchacha.
Prefirió concentrarse en la carrera. Además no podía darse el lujo de ese tipo de emociones.
"¡Hagan sus apuestas! ¡La carrera del siglo esta por comenzar!," dijo el comentador. La gente se volvía loca en las gradas al sonido de las trompetas y los aplausos. "¡El campeón! ¡Zebulba!," gritó el comentador y la multitud enloqueció por completo.
Zebulba era el mejor corredor de la Galaxia, invicto hasta la fecha. Once victorias como local y cuatro campeonatos mundiales seguidos. No había mejor piloto que él en el mundo, al menos no por ahora.
Anakin lo admiraba. Era el primer esclavo en participar en carreras de Pod que había obtenido su libertad. Alguien como él que había logrado salir de la prisión de los maestros.
"Nombre," dijo la asistente de inscripciones en la puerta de registros.
"¡Maldición!," pensó Anakin. Se había distraído con la llegada de Zebulba mientras hacía fila, que había olvidado ese pequeño detalle. No era tan creativo como para que se le ocurriera un nombre.
"Vader," dijo Padme con confianza, como si fuera su promotora, "Su nombre es Vader y es uno de los mejores pilotos de la Galaxia"
"¿Vader? No he escuchado de ti," dijo la mujer. Anakin se ponía cada vez más nervioso. Si la mujer hubiera podido ver debajo de su máscara, hubiera notado que algo no andaba bien.
"¿¡Cómo!? Es el mejor de todos," dijo Padme, sujetando el brazo del joven piloto. Esto hizo que los nervios que sentía aumentaran mucho más.
"Me vale, ¡INSCRIPCIÓN!," gritó mientras extendía su mano solicitando el dinero de la entrada para participar.
"Por supuesto," dijo la joven mientras ponía el dinero en la mano sudorosa de la asistente, que ni siquiera se inmutó con la cantidad. Anakin pudo evidenciar un leve rasgo de tristeza en la mirada de Padme mientras colocaba el dinero. Recordó en ese instante de donde lo habían sacado.
"Número 8," dijo la mujer y cerró de golpe la reja de cabina de inscripciones.
"Lamento tanto que hayas perdido tu collar. Cuando gane será lo primero que recupere," dijo Anakin con tristeza. Padme solo le sonrió amablemente.
"Prepárate, debes calentar los motores," dijo su hermana mientras retiraba el número de las manos de Padme y lo colocaba en su espalda.
"La carrera de exhibición lo es todo. Lúcete hermano," le dijo Reyla con una abrazo. Anakin se dirigió hasta el Pod y empezó a verificar los mecanismos, teniendo cuidado en cada uno de ellos.
"¿Con que Vader?," escuchó a sus espaldas Anakin en el idioma natal de Tatooine. Era Zebulba, tan feo como siempre.
"Es un honor señor," dijo Anakin en ese mismo idioma
"No puedo decir lo mismo… No conocía a un extranjero que conociera nuestros dialectos," dijo Zebulba mientras revisaba la nave del joven.
"Maldición, que idiota soy" pensó el muchacho. "Soy más listo de lo que crees," le dijo Anakin.
"Lo dudo," dijo Zebulba en tono burlón, y con una mirada de desprecio, se marchó. Toda la admiración que algún momento sintió Anakin por ese individuo se esfumó en el aire. Tenía que demostrarle a ese maldito con quien se estaba metiendo.
La carrera de exhibición fue fantástica para Anakin, y por la cara de estúpido que tenía Zebulba, sabía que tenía la ventaja sicológica. No había nada más terrible para Anakin que una persona arrogante; tenía que demostrarle que con él no debían meterse.
"¡Eres fantástico!," dijo Padme con un abrazo. De nuevo volvió a sentir ese sentimiento extraño en el pecho.
"Si, esta vez creo firmemente que terminarás la carrera," dijo Reyla entusiasmada.
"Espera… ¿terminar la carrera?," dijo Obi Wan con cara de shock.
"Bueno, nunca ha terminado. Pero se que esta vez ganarás," dijo la joven. Obi Wan no podía creer lo que escuchaba. Padme no podía quitarse la cara de sorpresa.
"No se desanimen. Yo sé que Anakin no solo terminará la carrera, sino que ganará. Confíen en él," dijo Qui-Gon al ver la cara de desesperanza de los jóvenes.
"Si no lo hacemos..."
"Lo haremos Obi Wan," dijo su maestro con una palmada en la espalda.
"Sí, lo lograré," dijo Anakin, aunque sonaba más como si estuviera tratando de convencerse a sí mismo. El resto no lucía tan convencido.
"¡CORREDORES A SUS PUESTOS!," gritó el organizador a través de los parlantes.
"Buena suerte hermano," dijo Reyla mientras abrazada a Anakin con fuerza, "Prométeme que tendrás cuidado. Prométeme que ganarás"
Anakin sostuvo el rostro de su hermana entre sus manos, "te lo prometo"
"Cuídate mucho," dijo Padme mientras le daba un abrazo, "no olvides que es todo lo que tenemos. No tenemos más dinero para invertir en otra carrera"
"Tranquila niña, lo lograremos," dijo Anakin con una sonrisa picarona, haciendo que Padme se sonrojara un poco y lo golpeara de manera juguetona en el brazo. Sin embargo, la princesa sabía que podía colocar toda su confianza en él. "Se que lo lograrás," pensó.
(Para la descripción de la carrera creo que es mejor que veamos la carrera completa de la Amenaza Fantasma - Episodio 1. Es uno de los pocos momentos que me gustan de la precuela. Solo imaginen que Anakin es mayor y la madre de Anakin es Reyla)
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Part 2 watch?v=hjj4MBDpbOY
Part 3 watch?v=0lVCO4gW940
Anakin ganó, fue una carrera fantástica y un increíble despliegue de destreza. Padme y Reyla corrieron entre la gente que empezaba a aglomerarse junto al campeón. Nada podía interponerse entre ellas y Anakin. Empujaron a los que se atravesaban en su camino y lo abrazaron con fuerza.
"¡Lo hice!," gritó Anakin mientras abrazaba a su hermana. La tierra aún cubría su visor, estaba sudando y sin embargo, no podía dejar de abrazarla. Era el momento más feliz de su vida.
"Estoy tan orgullosa de ti Anakin," respondió su hermana. No le importaban todas las personas a su alrededor. Lo único que valía en ese momento era estar junto a su hermano.
De repente escucharon que la multitud se puso en silencio y se escuchaba un único aplauso lento y burlón.
"Pero miren a quién me encontré aquí. Mi querido Anakin, mi niño. Mi esclavo favorito," Reyla y Anakin se voltearon para ver de dónde venían esas palabras. Era Jabba, aquella terrible criatura monstruosa con cara de sapo que había arruinado su vida, rodeado de sus hombres, y a su costado Zebulba.
Obi Wan quiso tomar su sable láser, pero Qui-Gon lo detuvo al percatarse que los hombres de Jabba apuntaban sus armas contra el grupo. Estaban rodeados. No había cómo escapar.
"¿Creíste que no te reconocería con esa máscara? o ¿Tal vez que no escucharía a tu hermana gritar tu nombre a todo pulmón?," dijo. Reyla no podía creer lo estúpida que había sido al hablar de esa manera tan descuidada. Lo había echado todo a perder.
"¿Acaso no sabes lo que pasa con los esclavos que corren en las carreras? Creo que me va a gustar ver tu cabeza embarrada en el suelo," dijo Zebulba. Los demás soldados rieron con su comentario.
"Se equivoca," dijo Padme mientras se colocaba entre Jabba y los hermanos Sywalker.
"¡Pero miren quien está aquí. Es la princesita!," dijo Jabba, "Dos pájaros de un tiro. Que suerte tengo. ¿Acaso creías que no hay un precio en tu cabeza"
"¿Princesa?," dijo Anakin. Una jóven, escoltada por dos caballeros Jedi. ¿Cómo pudo ser tan estúpido y no darse cuenta? Por supuesto que tenía que pasarle esto a él.
Los soldados tomaron a Padme y Reyla del brazo, apuntando sus armas contra ellas.
"No somos aquellos que estás buscando," dijo Anakin mientras movía su mano frente a la cara de Jabba.
"¡Tu truco no funciona conmigo dos veces esclavo! No insultes mi inteligencia," dijo Jabba mientras empujaba al muchacho contra el suelo.
"No la insulto. Niego su existencia," dijo Anakin. De pronto sintió un fuerte golpe contra el rostro que casi lo noqueó.
"Podemos negociar," dijo Qui- Gon levantado las manos en el aire.
"¿Quién diablos eres?," dijo Jabba mientras sostenía a Anakin contra el suelo con su asqueroso pie.
"Se los compraré. Al muchacho, a su hermana y a la princesa," dijo Qui-Gon mientras caminaba despacio frente a Jabba.
"No hay dinero en el mundo que pueda cubrir esa deuda," dijo Jabba mientras ordenaba a sus hombres que lo rodearan, "No solo escapó y se robó dinero, se llevó a la puta de su hermana con él y me hizo perder mucho"
"¡Desgraciado!," gritó Anakin, solo para ser golpeado de nuevo contra el suelo. Sentía una furia impresionante, quería matar a este bastardo.
"Controlate Anakin," le dijo su hermana mirándolo a los ojos, "por favor, te lo ruego Ani." Se notaba que estaba asustada de que algo provocara a su hermano.
"Puedo comprarlos," dijo Qui-Gon con un tono de voz firme y claro, "dos sables de luz, más el dinero que Anakin ganó las carreras y una nave; además de un generoso pago cuando lleguemos a la ás más dinero de lo que valen."
Obi Wan no podía creer lo que decía su maestro. Hace unas pocas horas lo había regañado con furia por ofrecer su sable de luz y ahora ofrecía dos. Mientras tanto, Padme estaba indignada. No podía creer que hace este tipo conversaciones sucedieran en la vida real.
"El dinero que ganó MI ESCLAVO en las carreras es mío," dijo Jabba.
"El dinero que te ofrezco es más de lo que cualquiera pudiera ofrecerte por ellos," dijo Qui-Gon. Firme en su palabra.
"Escoge a dos. No te ofrezco más. Y considerame generoso de que no te mate y me quede con todo," dijo Jabba.
Obi Wan sabía que escogería a Padme, era su deber, ¿pero a cuál de los hermanos escogería?
"Bien," dijo Qui-Gon mientras colocaba el sable de luz en su palma.
"Mi hermana Qui-Gon. Llévatela," gritó Anakin, pero sus gritos fueron ensordecidos por otro golpe.
"Si, el muchacho es bueno y me hace mucho dinero. La chica es útil, pero el chico es más caro. Sus truquitos me han sido muy útiles," dijo Jabba pensativo. Obi Wan sintió asco de ese hombre. Un bastardo que usaba los poderes de los Jedi para su beneficio económico.
"¡Sí! escogeme a mi!,"dijo Anakin, "deja en paz a mi hermana"
"¡Que te calles malnacido!," gritó Jabba, golpeando al muchacho de nuevo. De repente los cristales de los locales empezaron a temblar y el suelo se estremeció.
"¡Anakin, basta!," gritó su hermana y todo se calmó de nuevo. Todos miraron extrañados el singular suceso.
"Olvidé que solo tu hermana puede calmarte cuando tienes un berrinche," dijo Jabba mientras se acomodaba la ropa, "Tiraremos un dado. Rojo para la chica, azúl el chico"
"De acuerdo," dijo Qui-Gon.
Jabba lanzó un dado que tenía en su chaqueta al aire. Los segundos hasta que cayera al suelo se sintieron eternos. Todos las miradas estaban en el dado.
Cuando cayó al suelo y se detuvo, todos tenían los ojos clavados en el color que mostraba.
"Azúl," dijo Obi Wan con tristeza
"Tomo al fenómeno y lárguense," dijo Jabba. Se sentía un poco decepcionado de su pérdida, pero no iba a arriesgar su vida si es que el muchacho no podía controlarse.
"No, no lo acepto. Por favor Qui-Gon, moviste el dado. ¡Era rojo!" le rogó Anakin furioso, "llévate a mi hermana, te lo ruego"
"¡Vamos!," dijo un soldado mientras se llevaba a la muchacha a la fuerza.
"¡No la toque!," gritó Anakin y el soldado salió volando por el aire. Reyla corrió junto a su hermano. Las ventanas temblaban.
"Cálmate y escúchame Ani. Si vives, tendrás más oportunidades de rescatarme, por favor, ve con ellos," dijo Reyla mientras sostenìa el rostro de Anakin entre sus manos.
"No puedes pedirme eso Rey. Nuestra madre me rogó que te cuidara. No me pidas que te abandone aquí en este infierno," sus ojos se llenaron de lágrimas. Se sentía inútil. Cómo pudo permitir que esto pasara. ¡Se trataba de su hermana!
"Conviértete en Jedi Anakin. Pelea y regresa por mi," dijo Reyla limpiando las lágrimas de los ojos de su hermano.
"Escúchala," dijo Padme con tristeza. Ella también estaba llorando. Toda la situación era abrumadora. Ella deseaba con todas sus fuerzas que las cosas fueran diferentes. Que nada malo hubiera pasado en Naboo para que pudiera tener los recursos para salvarlos.
"Ven con nosotros Anakin. Te prometo que regresaremos," dijo Qui-Gon mientras sujetaba a Anakin del brazo. El joven piloto no quería saber nada del maestro Jedi. Era su culpa que su hermana no fuera escogida.
Mientras el resto intentaba convencer a Anakin, Obi Wan empezó a sentir un aire frío en la espalda como si algo siniestro se acercara. De repente, entre la multitud, divisó una sombra oscura que se acercaba sigilosamente. El joven Padawan sintió el terror apoderarse de él.
Era Darth Maul...
