Ichimoku Ren y Honne-Honna estaban sentados en la banca de un parque, observando a unos niños pequeños que jugaban felices.
-Ya se está haciendo tarde- suspira Honne
-Es mejor que volvamos o la señorita se molestará- Responde Ren.
Miró un momento a las personas que pasaban, tan tranquilas y contentas. Volteó a ver a su compañera y le preguntó:
- Oye, ¿A ti te gustaría ser humana?
-¿Por qué preguntas eso, a ti si?
-Algunas veces- Contesta él sonriendo
-Pero los humanos son seres miserables, lo que hacen no tiene perdón
-No todos son así... es que, a veces me gustaría tener una vida como la de ellos
-Las personas sufren, no creo que sean felices
-Pues esos niños dicen lo contrario- Replicó señalando a los pequeños
Se quedaron un momento en silencio. Al ver que ya todos se iban, quedándose ellos dos solos en el parque, decidieron volver también
-¿Se van tan pronto?- Pregunta una voz masculina. Ellos voltearon rápidamente y se sorprendieron al ver quién era.
-Tú...
-¿Qué haces aquí?
-ja... ¿En verdad son tan estúpidos para no saberlo? Es obvio que no recibieron mi petición; quería darles tiempo para que se prepararan y en lugar de eso andan en el parque como un par de noviecitos- Contestó riendo malignamente
-¿Fuiste tú el que envió esa carta?- Pregunta ella sorprendida
-Debemos advertirle a la señorita- Ordena Ren volteando a verla
-Lástima que yo no se los permita- Contesta el chico infernal lanzándole rayos de energía oscura. Ellos los esquivaron, pero uno logró golpear a Honne-Hona dejándola un poco herida
-Las mujeres son como siempre tan débiles...- ríe perversamente
-Maldito...- Ren corrió a ayudarla
-Gracias...- Logra pronunciar Honne-Hona mientras él la levantaba -¡Cuidado!
Otro rayo iba directamente hacia ellos, pero el ojo gigante del chico los protegió. Sin que se dieran cuenta, una puerta se abría hacia el infierno por detrás de ellos
-¡¿Qué diablos..?!- Fue lo único que logró pronunciar Ren, porque estaba siendo arrastrado junto con Honne-Hona hacia ese sitio tan horrible
-Fue más fácil de lo que pensaba- Ríe Gil mientras veía cómo los otros dos se hundían en las llamas rápidamente
-¡No me iré sin herirte por lo menos!- Grita Honne-Hona desde el fuego al tiempo que lanzaba varias de sus cuchillas ardientes hacia su enemigo, que logró esquivarlas; pero sin que se diera cuenta otra cuchilla le llegó por la espalda, hiriéndolo en el brazo
-¡Ahh! Mereces quemarte en las penumbras ahora mismo, pero no sería divertido si te mato ahora
La puerta del infierno se cerró. El chico infernal se queda viendo fijamente su brazo herido, y sonríe demoníacamente
-Sólo faltas tú, mi querida Ai Enma...
