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Hola gente, bueno, he aquí un nuevo capitulo de esta cursed, para ser sincero me, desde que termine el segundo capitulo de este fanfic, me puse a trabajar con este, se podría decir que la emoción por ser la primera historia y quieres que esta llegue a lo alto, pero ya he escrito cosas antes y se que eso se optiene con el tiempo y que la gente vea valor en el, pero mi mente me dice una cosa "¿que importa?" hago esto mas por entretenimiento persona, una manera de sacar mis ideas a flote y dejarme ser.
Dejando la charla sin sentido, espero que les guste este capitulo y que disfruten de la lectura ¡PLUS ULTRA!
- (POV Midoriya)- Vista/narrativa del personaje.
– ¿Entonces quieres ser un héroe? – Dialogo de personajes.
– "Creo que exagera bastante" – Pensamientos del personaje.
((Salón 1-A)) Cambio de lugar o escenario.
¡BOOOMM!* Efecto de sonido.
– Aun estaré aquí contigo… por siempre. – Voz en la mente de Izuku.
:::888:::888::: Inicio/final de la explicación de Quirk de Present Mic.
Todos los personajes y derechos de Boku No Hero Academia son propiedad de Kōhei Horikoshi.
– (POV Midoriya) –
Sentía el aire golpear en mi rostro al igual que mi aliento entroncado, llevo más de una hora corriendo desde que deje el tren, tenía que llegar a mi hogar. Esta tarde estado demasiado movida para mi gusto, estar cerca de la muerte hoy me daba la escusa necesaria para no hacer algo por el resto de la tarde y la noche, pero enfrentar a un villano para salvar a Bakugo, eso era un tema completa mente diferente. Era algo completamente raro para mí, sabía que Bakugo se merecía barias cosas por todo el mal que me ha hecho, pero ese mal solo se reducía a una dosis de su propia medicina, no una experiencia cercana a la muerte y ser usado como un disfraz barato de feria claro que no… no sabía por qué mi cuerpo se movía solo. De un momento a otro estaba en un callejón colocándome una sudadera verde, guantes, unas gafas y un cubre bocas con un diseño de un yelmo de un caballero, pasado entre las multitudes y usando mi Quirk en contra de esa persona lodo, no tenía que pensar mucho para saber en qué problemas me estaba metiendo, tuve la suerte que los héroes no fueran tras de mi de inmediato y más, cuando All might no fue a por mí, salvado, sin duda alguno fui salvado por eso, ahora tenía que enfrentar a dos personas que eran peor que cualquier héroe…
– (POV Normal) –
A La distancia se encontraba un edificio muy parecido a una mansión de alta clase, pero no era así, la fachada deteriorada por el tiempo y el clima le daban lo mas cercano a la apariencia de un lugar histórico, para nuestro joven protagonista tenía una visión de dicho lugar de una manera diferente, ese lugar era más un hogar que cualquier cosa, paso en ese lugar por más de 5 años y solo le faltaban dos para abandonarlo, no era algo que le causaba emoción o alegría, pero así tenía que ser.
El orfanato Musufato era conocido por la seriedad que se toman, sea con el cuidado y bienestar de los niños que se encuentren en ese lugar, en las cuestiones de educación, ya que contaba con los niveles de primaria y jardín de niños y en lo que más destacan y a la vez tanto respetado y temidos, al momento de las adopciones, ya que ellos toman seriedad total al darle un niño a una pareja, ya sean asuntos: legales, económicos y sociales. No dejan el cuidado de uno de "sus" niños al cuidado de personas no aptas para estas responsabilidades, han existido rumores sobre el lugar, pero cada uno de esos rumores fueron destruidos al confirmar lo contrario. En sus grandes puertas de madera se encontraba Izuku con la mano en la perilla de la puerta, no tenía mucho tiempo desde que llego pero aun así hacía tiempo en la puerta, con suspiro abrió la puerta y se introdujo dentro del lugar, serrando la puerta tras de él, pudo ver a dos personas esperándolo, eran dos mujeres una de ellas portaba un traje de negocios gris, camisa blanca y tacones negros, su cabello estaba suelto ya arreglado, además de que su fleco estaba recogido para que sus cabellos lilas no opacaran su vista, su semblante estaba calmado con las manos tras la espalda. La otra persona a diferencia de la otra esta era un tanto más grande que la otra un medio centímetro más grande y su musculatura estaba más tonificada, tenía un vestido azul, una camisa blanca de mangas cortas y unas zapatillas negras, su cabello castaño estaba recogido en una cola de caballo, a excepción de un mechón que sobre salía y su semblante mostraba seriedad y su porte era firme.
– Ye regrese. – Dijo sin preocupación Izuku, ya sea por costumbre o enseñanzas.
Ambas se quedaron en silencio y una de ellas busco en la bolsa de su vestido y pudo sacar un teléfono inteligente y mostro lo que estaba en la pantalla. Era lo que había pasado en la zona comercial en ese día, no era algo que le sorprendiera a Izuku, no era algo que trataba de ocultar o fingir ignorancia sobre el tema.
– ¿Tienes algo que decirnos Izuku-kun? – Hablo la mujer de cabellera lila si perder la calma o dar una mirada dura asía el chico.
Soltó un suspiro, la verdad este tipo de cosas eran algo que no le gustaba hablar, ya que él era consciente de la represarías que surgían de sus acciones "heroicas" – No diré que "tuve que hacerlo" por qué no es así… – Iba dar el resto de su explicación, pero la segunda mujer lo detuvo.
– Sabiendo eso niño ¿Por qué hiciste eso? No es tu trabajo, si no de héroes certificado CERTIFICADOS. Escuchaste, pudiste hacer las cosas más complicadas para los demás o peor, tu dentro de ese problema o el peor escenario pudo haber ocurrido. – Hablo con toda autoridad y seriedad, entre los tres presentes esta persona sabe más cosas del mundo de los héroes – Tus intenciones tal vez fueron las correctas, pero tus acciones fueron las incorrectas muchacho, tuviste suerte de que las cosas no se pusieran más complicadas durante esto, pudiste ser arrestado, no sé cuántas veces te lo tengo que decir, pero el uso público de tu Quirk es en contra de la ley. –
– ¡Era Bakugo el que estaba atrapado! – Reventó, era rara la vez que el levantara la voz. – Perdonen… no quise gritar, es solo que… no podía dejarlo así, tal vez sea un egocéntrico y patán, pero él no se merecía ser el muñeco de ese tipo, mi cuerpo reacciono por si solo y actuó para que fuera a ir a dar le mi ayuda. – Miraba sus manos con una mirada decaída ¿cómo alguien que necesita ayuda, dará ayuda? Ni él lo entendía del todo.
Ambas se les quedaron mirando, si bien lo que hizo no era digno de alabanzas, pero su sentido de la justicia era algo que estaba escondido y que salía muy pocas veces de aquel chico, ambas lo miraron resignadas aquel chico que se negaba a su sueño de ser un héroe, era un hecho que les consta a las dos, no era la primera vez que su Quirk era un titular o parte de una de las noticias.
La mujer castaña sobo la parte trasera de su cabeza y cerro sus ojos – Diablos chico, siempre nos tienes preocupas a mí y a Hibiki. –
– Aun es joven Akiyama-san es normal que haga locuras, pero hablando enserio Izuku-Kun no vuelvas hacer eso. – levanto uno de sus dedos y mostrando un leve rostro de estar "enojada".
No pudo contener una pequeña risa tanto por la actitud de la Sra. Fujioka y por la vergüenza que le causaba, ya que ella le trataba aun como un niño de 6 años. Algo que sabía Midoriya, era que la Sra. Fujioka era que ella veía a todos los niños del orfanato como sus niños, cosa que lo incluye a él y no negaba y desagradaba esa idea, ya que teórica mente ella era como una madre para él, debido por su actitud serena y dulce, además de alegre, por el lado de Akiyama-san era vista más como la hermana mayor de la Sra. Fujioka, su sentido de la responsabilidad, el orden y ser estricta era algo para dar respeto, pero eso no significaba que ella trataba mal o les daba un trato in diferente a los niños, era la que más los cuidaba a todos por igual.
– Bueno chico, esto no significa que te salvaste del todo y lo sabes. – Nueva mente se cruzó de brazos – Esto tómalo como un "castigo" tendrás que ayudar con la guardería en las mañas durante todos los fines de semana sin excepción antes y después de tu trabajo ¿entendido? – Le señalo con su dedo.
No puso en contra, había tareas más pesadas o tediosas en el orfanato, pero a él no le importaban. – y una cosa más, chico… dame tus cosas. – Esto le extraño a Midoriya, con algo de duda le entrego su mochila.
Pudo ver como sacaba lo que era su "Traje" de héroe y le regresaba el resto de sus cosas. – No hay discusión sobre esto chico, me orillaste a hacer esto, pero si esto te mantiene alejado de los problemas estará bien para mí. –
Si bien se esperaba algo así o parecido, era algo doloroso perder esas cosas.
En la calle enfrente del orfanato se encontraba una figura recarga en un árbol, viendo aquel lugar con una sonrisa.
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– (POV Midoriya) –
Si bien estaba algo contento debido que las consecuencias no fueron a mayores, al haber perdido esas cosas llevaba mis ánimos al mínimo, no soy alguien de esconder cosas, pero hay algo que Akayami-san no sabía, que no tenía todas las cosas sobre ese traje. Mi traje era muy sencillo y fácil de remplazar, solo dos cosas eran importantes de ello, una de ellas era un visor modificado y un yelmo echo a medida. El yelmo, era lo único que no tenía ella, me dirigí a una habitación en específico, estar en un orfanato tenía muchas cosas varias, muchas personalidades y actitudes de parte de los niños. Si bien era difícil que ellos se adaptaran, los más afortunados eran los bebes, no saben quiénes fueron sus padres. Los otros eran los más difíciles, es difícil aceptar el perder a tus padres o que ellos te dejaran. Enojo, tristeza, furia, rencor y depresión era lo que más está en los chicos y chicas. Lo sé, yo tuve que vivir eso… y algo más.
Llegue a una habitación no muy concurrida, pero si ruidosa y era debido al chico que está en esta habitación, muchos lo dejan de lado debido a que el chico es muy serio, pero eso es debido a sus ideales. Los chicos en un orfanato por lo general sus sueños más grandes mueren al cruzar una puerta, pero este chico no, es algo que me alegra mucho, ya que él no está cometiendo lo mismo que yo.
*toc, toc, toc*
– Lesh… soy yo Izuku ¿puedo pasar? – No hubo respuesta de inmediato, era algo que no me sorprendía, por lo general él era tímido.
Una serie de ruidos de una bóveda abriéndose se escucharon entre las paredes. Si podía decir algo sobre ese chico es que él tiene un futuro muy grande ante él, a mi opinión sus padres fueron unos imbéciles al abandonarlo, era joven 8 años y el chico ya tenía luciente conocimiento para ir a los primeros años de secundaria. Era algo triste cuando llego él no se acercó a nadie y los primeros meses fueron muy duros ya que él se la pasaba llorando ante el hecho que estaba en este lugar. Nadie lo culpaba y le daban su tiempo para desahogarse. Renuncio a su nombre y apellido, hizo lo que muchos asían, algunos lo mantenían ya sea cariño o no sabían que ponerse, pero la mayoría se aplicaba al nombre, los apellidos eran muy reducidos a 1 de 6 chicos lo mantenían.
La puerta se abrió, mostrando a un chico con lentes cuadrados no lo bastante grande, mientras llevaba una camiseta blanca, unos pantalones beish y su cabello algo desordenado.
– Lesh ¿te quedaste despierto otra vez? – Era un trabajo auto impuesto ver por el bien de los chicos y chicas era prácticamente el hermano mayor del lugar y ver que ellos no estén bien de salud es algo que me preocupaba.
Pestaño una vez y regreso al interior de la puerta sin cerrarla, una manera en la que él te decía: "entra" al entrar pude ver diversas maquinas algunas grandes, mediana y en su mayoría pequeñas por todo el lugar diferentes diagramas en las paredes, para muchas personas esto es impresionante, pero para mí es lo más normal y es debido a su Quikr de Lesh.
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Nombre: Kô (Lesh)
Quirk: Maquinaria.
Puede crear máquinas de manera instantánea mientras que este, cómpreda como se haga dicha máquina y si tiene los elementos que necesita para crearla (Hierro, cobre, acero, plástico, etc.)
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Por este tipo de cosas era el mejor, una cosa que supe sobre Lesh era que su padre trabajaba, en crear artículos que les ayudaran a los héroes en sus trabajos, pero debido a diversas cuestiones este se fue a la bancarrota y dejo a Lesh en este lugar. Miraba los rincones de la habitación hasta que di con una mesa de trabajo, diferentes partes y engranajes se encontraban en ese lugar y para mi sorpresa mi yelmo completamente reparado y ¿mejorado?
– Lesh… ¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en esto? – Me acerque a la mesa y levante el yelmo.
Podía ver en su mirada cansada su nerviosismo, era claro para mí que el hizo lo más habitual de él, no dormir.
Negaba con la cabeza, este chico ya ha tenido problemas de sueño y se ha quedado dormido en sus clases– Lesh… No te debes forzar de esta manera. – Deje el yelmo nueva mente en su sitio y me hinque para estar a su altura – Agradezco el empeño que pusiste en ello, pero no debes poner en riesgo tu salud para complacer a alguien y mucho menos a mí. –
¿Era duro? Tal vez, pero tenía que ponerles nueva mente un límite y que hay cosas que ellos no deberían hacer. El colmo de la ironía, pero así tienen que ser las cosas, soy el mayor y mi responsabilidad es cuidarlos… es lo menos que puedo hacer.
Recosté a Lesh sobre su cama para que así descansara ya ha tenido mucho trabajo por el día de hoy, fui a la mesa de trabajo y tome lo que me correspondía y deje algo, la libreta que Bakugo chamusco, esto no le gustara, pero no podía hacer mucho a ahora, después de ello me fui a mi habitación, tenía cosas que pensar, aun andaba en mi mente la idea de ira Yuuei, porque ese lugar me afectaba tanto, si no tenía la intención de ir y ya lo había decidido, pero seguía ahí.
– Sera porque tú en verdad quieres ir a ese lugar ¿no? – Era dulce aquella voz que estaba en las cercanías.
Suspire, entre todas las voces que escuchaba en mi alrededor, esta es la que menos quería escuchar, ya que nunca existió.
– Soy tan real como tu Izuki, lastima un poco que te digan inexistente. – No demostraba el tono inocente y dolido que trataba de dar.
– "¿Tengo que decirte que existes? Solo estas en mi cabeza, como siempre y apareces con los asuntos que no te importan." – Las palabras que pensaba eran la única manera de comunicarme con esa voz, sin parecer un desquiciado o loco.
– Sabes que odio que me margines a un vil pensamiento mundano de tu estúpida cabeza. – Ahora estaba enojada cosa que me alegraba.
– "Eres eso, un vil pensamiento que surgió cuando yo estaba en un estado débil." – Rodé los ojos remarcando una obviedad.
– Je "débil" dices. Eso es completamente una mentira Izuku, soy lo que querías, fuerza, para escapar de ese lugar. – Recriminaba, dándome mentiras para seden ante ella.
– "Y esa fuerza ¿para qué me ha servido? Lastimar a alguien y ser torturado por esas personas." – Ya estaba perdiendo la paciencia, no quería escuchar más a esa bastarda voz, ya no más.
– Te mantuvo vivo hasta el día de hoy, sin ella sería solo un perro arrastrado por la calle rogando por comida, no lo entiendes me necesita. – Si pudiera dar le una imagen de cómo se sentía seria: que ella está enojada, tomándome del rostro mientras que su pupila se retiraba, mientras me mostraba una sonrisa de oreja a ore, mostrando sus dientes.
Negué con la cabeza, el mismo azuelo, la misma carnada y el mismo arpón, eran sus trucos para que explotara y sucumbiera al poder de mi Quirk. No quería, no quería pasar por lo mismo… no de nuevo. Llegue a mi habitación, podía sentir mis respiraciones pesadas, como si perdiera el aire en un santiamén, el sudor por mi rostro y espalda eran fríos. Gire la perilla e ingrese lo más rápido que pude y comencé a buscar una medicina que necesitaba.
– No te vas a deshacer de mí, Izuku-chan, no aún. –
– "Cállate" – Buscaba apurado entre mis cajones en busca de esa medicina. –
– Te engañas a ti mismo Izuku-chan, te has engallado todo este tiempo, creyendo que estarás bien, que no es necesario usar ese gran Quirk, que estas curado de mí, ninguna de esas palabras, son ciertas y ya que tu espalda demuestra que aun sufres por eso. – Malicia era lo único que escuchaba de esa voz, estoy bien, estoy bien, estoy… bien….
– Donde mierda esta esas condenadas pas… –En mi mano ya estaban las pastillas que necesitaba para callar esa voz, las estrujaba como si fuera una salvación para mi… Relaje mi mano, luego fui soltando ese pequeño embace amarillo hasta dejarlo caer en mi mesa de estudios. No tenía que caer en sus palabras venenosas, estaba en su tablero de juegos, antes de pisar la salida para iniciar este tonto juego, restregué mi mano por mi rostro para regresar mi mente a la realidad. Llene por completo mis pulmones y lo deje ir el aire de ellos, así calmándome con ello. – "… No caeré en tu juego, no regresare a esos días oscuros nueva mente. Recupere una parte de lo que creía perdido y no lo quiero perder." – Estaba sereno, miraba nueva mente el pequeño recipiente con píldoras, la tome nueva mente y la tire a la basura. Tenía que alejar mi mente de aquellos problemas y problemas que pude dejar atrás, tome mi mochila y saque lo que hay en su contenido, mis libretas y materiales escolares, pero me alegro encontrar algo que no pareció estar arruinado, lo saque y lo coloque en mi escritorio, mañana tenía muchas que hacer después de la escuela.
– Niegas lo innegable, un día tendrás que aceptarlo y será cuando menos te lo esperes. – Sonaba tranquila, pero era fría, si ese momento el cual ella dice que vendrá, espero que no sea pronto.
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((Día siguiente) (Secundaria Orudera))
– Com permiso. – Salía de la sala de maestros un tanto divagante, entregue mi hoja de lo que planeaba para el futuro y por los acontecimientos de ayer me olvide completa mente de ella, las opciones que tenía en ellas eran lo más normales, maestro o medico eran las dos principales, pero algo que llamo la atención de mi maestro fue: "Ir a Yuuei" Olvide que eso estaba ahí y se quedó, recibí las dudas de mi maestro y pude escuchar pequeñas risas por ese hecho, dado que yo "no tenía una individualidad", pero no me importaba en lo más mínimo ya que fue la única molestia que recibí hoy.
La escuela no era ajena a las noticias de héroes y más si se trataba del héroe No. 1 All Might, pero la noticia de Bakugo siendo rehén de un villano lodoso y rescatado por el mismo héroe No. 1 y un vigilante, se rego como agua por todos los lugares, varios de mis compañeros fueron a felicitarlo por su "valentía al luchar con ese villano", pero yo y él sabemos que eso es una gran mentira, desconozco el cómo obtuvo ese villano la oportunidad de controlar su cuerpo, pero algo estaba seguro, Bakugo está molesto y demasiado, las palabras de felicitaciones para él eran palabras de burla e insulto así su persona, algunos de mis compañeros se acercaban a mí y decía: "Hey, ve a felicitar a un verdadero héroe" Claro que esto lo hacían con malicia y que me sintiera ofendido o algo por el estilo, me limite a decir una simple cosa: "Creo que lo mejor sería no hacerlo, no quiero morir, no ahora." No me sorprendía que ellos me miraran como un bicho raro, claro, hasta que vieron desde mi punto de vista la cara de Bakugo que parecía como la del mismísimo demonio que no estaba muy contento y aquel que insinúen en molestarlo, no tendrán compasión, un gran trago de saliva se escucharon de ellos.
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((En el tren))
Ya estaba en camino al centro de la ciudad, estaba más animado que antes, ya que toda la atención se fue asía Bakugo, claro no digo que lo que paso fuera lo mejor o algo bueno, pero con eso tengo la mente más centrada en lo que voy a hace… solo espero que no pase lo de las otras veces.
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– (POV Normal) –
– Bienvenida Ojou-sama. – Hablo un chico con elegancia y calma, llevando consigo un traje de mayordomo mientras que en su antebrazo descansaba una tela blanca, mientas que su mano sostenía dos menús y en su rostro ya se una pequeña, pero cálida sonrisa, mientras que sus ojos se abren poco a poco mostrando dos gemas verdes detrás de unos lentes.
– ¡Kyyaaaa~! – Gritaron exaltadas dos chicas, completamente felices mientras que pequeños corazones imaginarios brotaban a su alrededor.
Aquellas chicas seguían al caballero que las llevo a una mesa sin dudarlo, después que a ambas se les ofreciera el asiento y dado un menú, su camarero se retiraba, mientras que estas solo se perdían en la miraba al chico mientras suspiraban. Llego a la barra donde un hombre canoso, se encontraba limpiando unos bazos con una manta blanca.
– Creo que no poder continuar con esto Nagano-san. – Hablo aquel chico abatido, sintiendo las diversas miradas de las chicas que se encontraban, mientras una pequeña lagrima salía de uno de sus ojos.
– Izuku-kun has estado en este trabajo por 4 años, lo cual agradezco, ya que, debido a ti, este café sigue en pie. – Hablo un señor no más de los 55 años de edad, pero se notaban las canas en su cabello negro, mientras que este sonreía. – Pero me sorprende que este tipo de cosas te afecten. –
– Nagano-san lo dices porque usted no tiene que ser usado como promoción de este lugar. - Dijo un cansado Midoriya por el uso constante de su imagen para promocionar el lugar.
– Pero eso paga tu sueldo ¿no? Mi-do-ri-ya-. – Hablo una voz femenina, golpeando el costado del chico con su codo, mientras ella tenía una sonrisa en el rostro.
– Yuko-san, deje a Midoriya-sempai. – Hablo otra de las empleadas del lugar, mientras reprendía a la otra manteniendo un puchero en su rostro.
– (POV Midoriya) –
Estoy en mi trabajo de medio tiempo, un café con temática de sirvientes y sirvientas de la época victoriana, aun inicio no iba muy bien, pero a palabras de mi jefe: Nagano Sho, es debido a mí que más clientes llegaran (sobretodo chicas). Cuando conocí el lugar era muy calmado el único ser que hacia ruido era: Mami Yuko, una chica que me supera por 2 años (actual mente) ella por lo general lleva su cabello atado en una cola, cabello rojo y es más alta que yo por unos 8 cm, por lo general es muy calmada, pero cuando se aburre me usa como una "manera de des aburrirse" pero hasta ahí, es algo sarcástica y un sentido del humor algo… excéntrico. En el caso de mi otra compañera: Kasumi Akari a diferencia Mami-san ella entro a este trabajo hace un año, una chica de secundaria al igual que yo, 15 años, cabello morado y no muy alta, su actitud es lo de una chica muy alegre y que se preocupa por los que le agradan y da su esfuerzo en este trabajo.
– ¿Por qué no me dices "Yuko-sempai" Akari-san? –Se comportaba como una niña regañada, mientras jugaba con sus dedos índices y hacia un puchero, yo solo negué mientras sonreía por esta escena.
– Porque no te comportas como una Yuko-san, el único que me ha ayudado a sido Midoriya-sempai. – Sonaba molesta, pero por su voz algo aguda era difícil de distinguir.
– Ya chicas, olvidemos eso ¿okey? Mami-san tiene razón, aunque odie esos "servicios" que el jefe y ella hacen, me dan un buen salario, muy a mi pesar. – trataba de calma un poco a Kasumi-san, cosa que no lograba bien.
– Calma a tu novia Midoriya. – Pude ver sus malas intenciones desde un inicio, y más por su sonrisa burlona.
– n-n-nov-novi-¡novia! – Vi como Kasumi-san se volvía un tomate y media ante los nervios y la vergüenza.
– De verdad te gusta torturarla de esa manera Mami-san. – Negaba mientras mis ojos estaban cerrados, este tipo de actos ya eran costumbre para mí, respeto a mis compañeras, pero a veces pienso que soy el mayor de nosotros tres.
– Si ya dejaron de jugar, hay clientes esperando señoritas y caballero, en su hora de descanso podrán resolver cualquier asunto que tengan ustedes tres. – mire a Nagano-san, el por lo general era muy calmado y lo que hacemos no le afecta, pero sabe que el trabajo, es trabajo y cuando toma esa actitud nadie dice nada y tomamos nuestras labores con seriedad. Dicho esto, todos solo asentimos y comenzamos a atender a los clientes del lugar y después de muchos intentos de que las clientas quisieran tomarse una foto conmigo (sin pagar por el derecho), mi suerte me sonrió, ya que fui el elegido para ir por unas cosas faltantes a un mercado comercial, entre las suplicas de barias chicas y las amenazas de Mami-san, yo me retiré despidiéndome de todos con una pequeña en el rostro.
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Estaba caminado por las calles mientras llevaba dos bolsas con algo de crema, azúcar y café, mientras analizaba algunas cosas, inconsciente mente pase por la zona comercial, la cual estaba cerrada por reparaciones por el incidente del día de ayer, de una manera me sentí triste por esto, muchas personas se vieron afectadas por aquel villano, hubo personas con varias heridas, pero eran leves… deje de mirar aquel lugar y regrese con mi camino, alejando mi mente de aquel incidente, si no fuera por All Might las cosas pudieron ser peores debido a aquel hombre lodoso.
– Oye, tu eres ese vigilante de sudadera verde. – Mi cuerpo se tensó, un gran escalofrío recorrió todo mi cuerpo, ya estaba dejando la zona comercial atrás y en un callejón escuche esa voz. Fui descuidado, alguien me vio, me giré lentamente para ver a aquella persona, pero… no estaba, estaba solo ¿será mi cabeza jugándome una broma?
– A tu Izquierda. – ¿Mi izquierda? Hasta donde sé a mi izquierda solo hay una pared, no entendía el por qué, pero me di vuelta para ver a mi izquierda… sorpresiva mente, vi una cara sonriente en la pared… literal mente, era un rostro humano en una pared.
– Fuiste muy valiente, en enfrentarte a aquel villano. –
– ¿Ehhhh? ¿Gracias? – Estaba confundido, no es normal encontrarse rostros en la calle. Después desapareció en la pared mientras se hundía sin perder esa sonrisa.
– "¿pero que acaba?" -
– Veo que tienes varias cosas de tu trabajo, el café debe estar entre esas cosas. – volvió a hablar aquel rostro saliendo del suelo, sorprendiéndome, de verdad nadie en su vida se espera a que un rostro salga del suelo. – ¿Qué te parece si hablamos en un lugar donde nadie nos molesté? – volvió a desaparecer en el concreto del suelo, yo por mi parte estaba confundido, giraba mi cabeza en todas direcciones buscando esa cara, hasta que vi, pero esta estaba en un cuerpo completo, un chico de cabello rubio y ojos azules, además de ser bastante alto, portaba un traje de héroe. Le seguí, si él sabia de lo que hice puedo estar en peligro, lo último que quiero es que me encierren.
((En un callejón))
– ¿De qué te gustaría a hablar? – Tome una actitud tranquila, tratando de mostrar muchas emociones en mis gestos o expresiones.
– Antes de preguntar a tu pregunta, te puedo hacer otra, ¿Qué fue lo que te motivo a salvar a ese chico? – Se escuchaba serio, pero en su rostro ya hacia una leve sonrisa, mostrando determinación y en espera de una gran respuesta.
– "¿Por qué salve a Bakugo?" – La pregunta en si me tomo con la guardia baja, desconocía ese detalle, no podía recordar un por qué. No entendía su pregunta, porque quería saber un motivo que es incluso desconocido para mí. – "¿Quién es este tipo?" –
