Mi suegro se llamaba Craig Tucker.
De nuevo, un amigo me inspiró en este capitulo. Es extraño lo peligrosos que pintan a los suegros… y una hija apenas y se entera de la verdadera naturaleza de su padre XD
South Park no me pertenece, ni sus personajes ni la historia original… solo lo tomé prestado porque amo a Craig Tucker, pero no me gustaría pretender a sus hijos.
…
Todos me miran de una forma extraña cuando pregunto que clase de persona es el señor Tucker… el hombre que me gustaría, fuera mi suegro. Clyde Black me saca la lengua y alza los hombros, diciendo que "no lo entendería". Kenneth McCormick dice que estaría molesto de verme en la familia del señor Tucker. Christophe Delorn dice que soy muy afortunado. Y ninguno termina de explicarme nada.
– Es el diablo… – Fue lo único que Kyle Cartman me dijo. – Pero no creo que tenga problemas contigo.
Kyle es mi mejor amigo, juntos vamos a clase de física y calculo. Él siempre cuida que no me golpeen en la escuela o que los otros chicos no intenten acosarme. La única persona que me defiende más amenazadoramente es Bebe Testaberger, mi amiga desde la secundaria. Ella si que es violenta.
– Ya veo… – Fue todo lo que le contesté.
Estoy enamorado de Tweek Tucker… el hijo mayor del señor Craig. Es una persona que me hace sentir cómodo y seguro. Aunque siempre está temblando o metiéndose en problemas que casi nunca comienza él, su personalidad es bastante agresiva y jamás lo he visto acobardarse frente a nadie. El también cuida de mí… pero siempre tiene problemas con Kyle. No se porqué ambos no pueden llevarse del todo bien. Siento como si siempre se miraran con enojo.
¿Porqué todos me aconsejan que me aleje del señor Tucker?, siempre ha sido una persona amable y bastante respetuosa. Quizá sea por su semblante severo…
En cambio, mi padre si que es todo un caso.
Cuando los chicos van a mi casa, papá Damien suele hacer arder las cosas en llamaradas de fuego negro. Me prohíbe cerrar la puerta del cuarto y no me deja llegar a la casa después de las 5 de la tarde. Cuando un chico me invita a salir… misteriosamente desaparece y después papá Damien me regala una nueva mascota… he llegado a pensar que lo hace para que no me entristezca mucho por ser plantado… pero con Tweek el no es así.
Quizá el entiende cuanto lo quiero... pero me pregunto que haría si descubriera que…
– Hola-a Phil. – Ese era Tweek. Siempre tembloroso y con el rostro cubierto por su enorme cabello alborotado color amarillo. Saludando al moreno en la entrada de su casa. – ¿Estás li-listo?
Tras de él estaba la camioneta de Craig. El moreno miraba la escena con una ceja arqueada. ¿Por qué tenían que ser esos dos tan "pasivos"?
– Ya casi… ¡papá Damien, ya me voy!
El nuevo anticristo se asomó por la puerta de aquel enorme departamento en pleno centro del pueblo. Phillip lo había convertido casi en humano, llevándolo a vivir sobre al tierra y aprendiendo las "tácticas" humanas de supervivencia. Pero su instinto era bastante malo frente a aquel rubio… no odiaba a Tweek del todo… si, era un chico que andaba siempre junto a su Phil, pero era imposible para él saber sus verdaderas intenciones… si es que había intenciones en todo eso. Miró por encima de los chicos, en dirección de la camioneta aparcada más allá del jardín. Supuso que para Tucker las cosas eran iguales. Estaban en jaque.
– Está bien… cuídate. – Damien acaricio los cabellos de su hijo y permitió que se fuera junto a Tweek. No podía torturar a aquel muchacho de temblores y manías por el café y los gnomos… pero se le dificultaba mucho creer que su hijo, el Phil que ni siquiera podía defenderse de otros chicos, sería quien fuese el activo en la relación. De cualquier forma, la esperanza es lo último que muere. Para su mal, Craig Tucker tenía la misma esperanza.
– Recuerda que me quedaré a dormir en casa de Tweek…
–… y que regresas mañana a primera hora. Lo sé.
Así ambos chicos subieron a la camioneta.
Craig intentaba no prestar atención a su instinto. ODIABA tener a cualquier sujeto revoloteando alrededor de alguno de sus cachorros… lamentablemente, a Tweek le había entrado un "nosequé" por ayudar a sus hijos para salir con Kenneth, Clyde y Christophe. Eso lo estaba matando lentamente… aun así se las ingeniaba para torturarlos a su manera. Con Kyle Cartman tenia un problema mayor… su suegro en persona le ordenó dejar al chico tranquilo. Por eso sería a él al primero que matara tan solo llegada la oportunidad.
Por el espejo retrovisor vio a Tweek y Phil platicando felices de la vida, intercambiando archivos en sus celulares.
¿Debía cuidarse de Phil Thorn también?...
– Nosotros nos bajamos aquí, papá. – Tweek abrió la puerta antes de que Craig metiera el carro a la cochera. El moreno se recargó sobre el manubrio con cansancio y suspiró intranquilo… aquello no se vería fácil. Entonces encontró algo con que desestresarse.
– ¡Buenas noches, señor Tucker! – Con toda su buena actitud, Clyde estaba llegando a la casa Tucker por el lado de la cochera. Tan solo verlo ahí, con esa sonrisa torpe y esa actitud desprevenida de siempre, a Tucker le hirvió la sangre por saber que estaba ahí para cenar con su cachorro Tweak.
Pisó el acelerador a fondo, viendo en cámara lenta como era que el rostro ligeramente moreno del castaño se teñía blanco y corría en dirección de la entrada. Se tropezó con los escalones de la entrada y golpeó con la boca la puerta de madera. Se hizo un corte sobre la frente.
El sonido del golpe fue tan fuerte que 3 de los cachorros Tucker salieron al escuchar el estruendo.
– ¡Clyde! – Tweak era uno de ellos. Corrió a abrazar al castaño e inspeccionar el corte. – ¿Que te pasó?
– ¡Ah!... Dios… – El dolor era horroroso. El castaño miró el coche estacionado junto a él y, bajando de lo más relajado, Craig Tucker se acercaba a los chicos. No podría hacer nada en esa ocasión tampoco. – Pisé mal las escaleras…
– Cuñado, si que eres torpe… – Dijo el pequeño Craig. Tweekers se rió junto a él, mientras Tweak se teñía de rojo. Clyde se dio cuenta que en cuanto el rubio mencionó su "futuro parentesco", Craig Tucker se volvió más sombrío aun.
– No… digas eso… – Con eso, se refería a "cuñado", por supuesto.
– Siempre te accidentas cuando vienes a la casa… ¿será mala suerte? – Dijo Tweekers pensativo. Craig pasó por un lado de todos y abrió la entrada de la chochera con el peor humor que pudiera tener para aquel día. Clyde era el primero de todos los tipos que invadirían su casa.
Una vez que los chicos entraron para ayudar a Clyde, Craig se quedó solo en la entrada, cerrando la puerta corrediza de la cochera. Entonces una voz lo hizo sentir aun mas molesto.
– Es mas peligroso de lo que creía, señor Tucker… casi atropella a Clyde, pero no creo que sea suficiente con "casi", ¿cierto? – Era Kyle Cartman. Aquel judío tan maldito.
– ¿Atropellar?... – Iba a desmentirlo, pero igual sabía que con aquel chico no tenía porque fingir. Ambos sabían que se odiaban. – Al menos ahora tienes una idea de lo que te espera. – Amenazó "cortésmente".
– ¿A si?, bueno… su suegro le manda saludos… seguro que le va a encantar esta historia, sobre todo la futura esperanza de homicidio. Eso si que hablará bien en su favor. – Entregó de golpe una botella de vino al moreno, disfrutando con entera malicia el verlo tan molesto. – Guárdese sus amenazas para Kenneth o Christophe… SUEGRO.
Lo iba a matar… LENTA y DOLOROSAMENTE. Ese era el juramento de Craig Tucker.
De lo más tranquilo, Kyle entró en la casa por la puerta principal y dejó al moreno ahogándose en su cólera. Craig tardó segundos en contener su verdadera personalidad, pues sabia que al entrar, sus Tweeks estarían esperando a "papá Craig"… el hombre de azúcar y café.
Tan solo al cruzar la puerta, la primera persona con la que se topó fue precisamente Kenny. El rubio sintió un escalofrío tremendo sobre su nuca, pero antes de poder correr en dirección de donde fuera que Tucker no lo alcanzara, el mayor lo detuvo del cuello de la camisa y lo empujó contra el muro. Tenía la mirada de una fiera.
– Creí haberte dicho que no te quería cerca de mi Tweek.
– Yo-o lo… no es… yo vine por… – El chico vió a través de sus ojos azul marino (herencia de Stan) como aquellos ojos negros lo miraban encolerizados. – No quiero hacerle daño a Tweek, señor ¡AGHF! – Con muñeca sobre su garganta, Craig comenzó a hacer presión en contra de Kenny. Él fue el primero que llegó para acosar a uno de sus Tweek. Si el no hubiera tomado el valor, probablemente no tendría que soportar a Black y Delorn.
– Ah… ¿señor Tucker? – Y ahí estaba el último desgraciado. Christophe miraba con verdadera indignación y pena ajena al rubio sostenido por Tucker. Chris no era estúpido… sabia que Tucker no le tocaría un solo cabello e incluso fingiría ser cordial hasta cierto punto… pero si lo molestaba solo un poco… la mas diminuta de las molestias. Entonces si, su padre (Christophe JAMÁS permitiría que lo llamara "madre", aunque eso mismo era), volvería de donde fuera que estuviese y lo arrastraría hasta un punto recóndito del pueblo y le aplastaría la cabeza a golpes con la pala.
– ¡AGHUDAME! – Intentó suplicar McCormick. Christophe lo vio con una enorme gota de sudor sobre su cabeza. No podía hacer nada a su favor, estaba atado de manos.
– Sigue tu camino, Delorn… no estoy de humor. – Fue lo único que dijo el mayor. Christophe en serio quería ayudar al otro, pero temía mas a lo que Tucker pudiera decirle a su padre… así que siguió con su camino.
– ¡GRAIDOR! – Pronunció Kenny, aun retorciéndose.
– ¡Papá Craig!... no podemos encender el carbón. – Entonces uno de los ángeles de cabellera rubia que Craig tanto custodiaba, llegó en rescate de su futuro esposo. – ¿Que sucede?
Lo único que vió fue a Tucker cerrando la puerta, mientras Kenny se retorcía y tomaba todo el aire posible, amando a su Tweekers el triple por ayudarlo a sobrevivir. Christophe pasó a su lado con un semblante sombrío.
– Nada… ¿Dónde está tu papá Tweek?
– Afuera… nadie quiere encender el fuego… ¿¡y si luego nos quemamos!? ¡O nos rociamos algo por error y terminamos en llamas!... ¡o…!
– Ya voy, Tweekers.
Con una ultima mirada de advertencia, Craig Tucker dejo finalmente a los chicos en el recibidor.
…
– Papá Craig…
– ¿Que pasa?
Eran aproximadamente las 10 de la noche. Tweek preparaba dentro de la casa todo lo que fuera necesario para comer aquella deliciosa carne asada que Craig hacia sobre el asador que tenían en el jardín trasero. Christophe hablaba con Kyle y Phil muy seriamente temas de música actual y libros. Tweak, Tweekers y Kenny escuchaban a Clyde, poniéndolos al tanto de los chismes mas recientes. Craig Jr. y Tweenky intentaban encontrar un disco para poner algo de música en el estéreo; mientras que, en el asador, Craig notó el tono tan serio que su Tweek empleaba. Eso era bastante regular, pues Tweek resultó ser el más tranquilo de sus hijos, pero también el que más lo preocupaba.
– ¿Cómo supiste que debías casarte con papá Tweek?
Craig miró extrañado al pequeño rubio. Era una pregunta difícil, con una respuesta bastante sencilla.
– Solo lo supe… yo era novio de Tweek desde preparatoria… después el fue a estudiar la Universidad a Canadá y yo lo seguí… cuando volvimos no me quedaba mas que pedirle que viviera conmigo… sobreviví a tu abuelo y logré que se casara conmigo.
– ¿El abuelo no estaba de acuerdo? – Tweek dejó de mirar con recelo al judío cercano a su Phil. Jamás había escuchado eso.
– ¡Claro que no!… mientras estábamos en preparatoria, tu abuelo hizo de todo para que yo me alejara de tu padre… me amenazaba todo el tiempo, me atropelló con el carro en dos ocasiones, habló con mi padre y este me dio una paliza por "acosar a mi compañero"… en una ocasión me "secuestró" dentro de la camioneta y me dejó en Boston, sin dinero ni celular… estaba loco…
– Jajajajaja, ¡no te lo creo, papá! – Tweek comenzó a reír a carcajadas. No podía imaginar ninguna de esas cosas, mucho menos viniendo del abuelo mas amable del mundo. – ¿Es en serio?
– ¡Claro que si!... tuve que pedir a los choferes en la carretera un aventón. Pero pasaron muchas cosas antes de eso… aunque, básicamente, eso hizo.
– ¿No lo odiabas? – Los ojos verde pino del rubio miraron directamente a los orbes negros de su padre. Quería ver si era capaz de mentirle en ese momento.
Craig dio vuelta a la carne y se mantuvo serio, observando la parrilla como si hubiera ciencia en ella. Tweek pensó que jamás le respondería, pero después de unos minutos de silencio, Craig sonrió de una forma que, se podría considerar, era casi inocente. Tweek vio incluso a su padre mucha mas joven.
– No… no podía. Tweek lo quiera mas que a nadie… y yo no podría odiar alguien tan preciado para él. – Después sonrió de una forma claramente malvada y divertida. – Además… yo era un buscapleitos que se la pasó mas tiempo en la dirección que en el salón de clases… nadie querría alguien así para su hijo, ¿no?
Tweek miró sorprendido a su padre y después volvió a mirar en dirección de Phil. Damien iba a matarlo sin dudas… pero tenía que casarse con aquel moreno. DEBÍA.
Era un precio justo.
– Pero, reconoces que el abuelo fue injusto, ¿cierto?... digo, porque, independientemente de ser un "buscapleitos", tu siempre has querido a papá Tweek de verdad.
– Eso es cierto… tu abuelo fue bastante injusto.
– Bueno… si lo sabes… – Entonces, tomando con cuidado las pinzas para girar las salchichas rojas, Tweek pellizcó por encima de la camiseta a su papá y sonrió con aquella diversión malvada que solo Tucker poseía… o eso había creído siempre. – Entonces deja en paz a esos 4… ¡eres muy malo, papá Craig!
El moreno se quedó atónito de la sorpresa. Miró asustado a su cachorro… el más grande y el primero a quien cargó en sus brazos el día en que nacieron sus "cachorros". Había pensado que se parecía a Tweek aun más que los otros 4… pero al contrario, era quien se parecía más a él.
– ¿Por qué…?
– ¡No soy tonto, papá Craig!... ¿los accidentes de Clyde?, ¿Kenny haciéndose encima cada vez que te ve?, y ni te atrevas a negar que hablaste con el señor Fields hace dos semanas, ¡porque te oí!… – El moreno se tiñó de rojo. Uno de sus cachorros lo había descubierto… ¿los demás lo sabrían?
– ¿Tus hermanos…?
– No… ni papá Tweek, son bastante torpes y no se atreverían a pensar mal de ti… no te preocupes, si prometes comportarte, no diré nada… además, hay algo que me molesta demasiado… – Los ojos del rubio se posaron en el judío de apariencia amable, pero oscuras intenciones. No le gustaba su cercanía… ni con Phil, ni con su hermano. Además, se estaba burlando de su padre… ¡de papá Craig! – Y no quiero dejarlo pasar.
El moreno siguió la mirada de su hijo, pero no comprendió del todo esas palabras… no lo hizo, hasta que Tweek le mostró con otras acciones lo que quería decir.
JAMÁS se atrevería a decirlo en voz alta… pero Tweek era su preferido.
…
Todos sacaron sillas del comedor para cenar al aire libre en el jardín. Justo en un momento divino para Craig Tucker, solo él y Kyle quedaron en la cocina. Cualquier otro yerno se habría muerto del miedo, pero no él. Aquel judío no temía en lo absoluto a Tucker, no con el señor Tweak de su lado.
En un momento dado, Craig detuvo el envase de refresco de dos litros que Kyle se servía en un vaso. El castaño podía comer tanto o más que su padre Eric, pero no subía ni un solo kilogramo.
– Escúchame bien, sabandija… te quiero lejos de mi Tweenky lo antes posible y si te atreves a tocarle un cabello, TE MATO.
– ¿De nuevo con lo mismo, suegro?... creo que debería avisar al señor Tweak que me sintió un poco "incómodo" con su forma de hablarme… y veremos quien mata a quien.
Era lo único que esperaba… Craig Tucker nunca estuvo más orgulloso de sus cachorros.
– ¿Vas a decirle?, que bien… de paso, le dices que fuiste tu quien robó el club a donde mi suegra va por las mañanas… – Kyle sintió que le temblaron las piernas, pero no vaciló ni un segundo. No admitiría nada, no había pruebas… – Porque eres tan estúpido que te confiaste tan solo con destruir las cámaras y deshacerte del dinero, pero el vagabundo al que le pagaste fue testigo de cómo robaste la tienda y encima te grabó haciéndolo… tuviste suerte de ser a el a quien diste el dinero para fingir el asalto, pero eres demasiado estúpido como para regalar al club el mismo té que robaste, el que tiene un código de barras registrado para los proveedores y que, con tan solo una llamada, no tardarán en confirmar que son las robadas.
– Es la palabra de un vago contra la mía… la grabación puede no existir y el té me lo podría haber vendido el ladrón. – Contestó tan sereno como le fue posible. Era astuto, reconocía Craig… pero no era Eric Cartman.
– Y supongo que tienes una coartada para la noche del asalto… porque si no es así, entonces esta llamada te va a poner en aprietos. – Con el celular colocado justo en el centro de la mesa, en modo de altavoz, Craig esperó sentado del otro lado de la cocina, con su característico rostro frío. Kyle no sabia que tenia entre manos, pero toda su valentía se fue al carajo una vez que escuchó la voz contestando.
– ¿Bueno…?
Corrió en dirección de la mesa, muerto del miedo, pero Craig tomó el celular y lo alzó sobre su cabeza. Tenía el poder… de nuevo tenia el poder…
– ¿Quién es?... ¡Hola!
Sus ojos suplicaron piedad, pero sus labios no eran capaces de admitir la derrota. Craig arqueó las cejas y se acercó el celular a la altura de la boca. Kyle agachó la cabeza y cerró los puños con fuerza. UNA MALDITA COARTADA… todo por un error tan estúpido. Porque podía decirle a cualquiera una mentira… pero la persona al otro lado del teléfono sabia que no había estado en su casa aquella noche.
Craig sonrió malvadamente y colgó la llamada. El castaño lo miró enfadado y humillado… pero sobre todo, muy decepcionado de si mismo.
– De acuerdo… no le diga nada a mi padre… – Kyle Broflovski… su miedo mas grande. No importaba la edad que tuviera, para el joven Kyle, su padre judío siempre le recordaría a su abuela Sheila. Eran tercos y fastidiosos… pero sobre todo, severos. Saber lo que había hecho en el club lo haría llevárselo del cabello a la casa… gritándole lo mismo de siempre: "Eres igual de cabrón que tu culón padre", "siempre haciendo pendejadas, como el maldito racista que tienes de padre". Eso siempre intrigó al castaño… su padre Eric rara vez le respondía a Kyle en momentos como ese. Parecía ser que oírlo gritar era suficiente para no meterse en lo absoluto… ¿le tendría miedo?
– Bueno… entonces, va de nuevo… no te quiero cerca de mi Tweenky…
– Yo lo quiero… y no me puedo alejar de el. – Lo único honesto que había dicho en toda su vida. Y Craig lo sabia… pero no por eso lo odiaba menos.
– No le vas a faltar al respeto… – ¿Lo estaba dejando estar junto a su hijo? – Ni lo harás llorar, porque te juro entonces que yo te haré sufrir a ti… y por supuesto que no te quiero lejos de su vida… – Fue turno de Kyle para arquear las cejas, eso era demasiado sospechoso. – Todo lo contrario… quiero que visites mas a mi suegro y que no olvides mencionar NUNCA lo buen padre que soy y el yerno perfecto que obtuvo conmigo. – Lo iba a usar… eso era todo. Entonces Kyle comprendió porque su padre Eric le advirtió con tanto cuidado sobre Craig Tucker. Era un cabrón. – Oh, pero no te preocupes ni te avergüences… en cuanto comiences a hablar bien de mi, su simpatía hacia ti se irá perdiendo, así que no te usaré por mucho… finalmente, terminará odiándote, como es normal y podrás seguir con tu vida…
– De acuerdo…
– Y una última cosa… vuelve a llamarme suegro y te corto las bolas. – Terminó con una enorme sonrisa de triunfo. Kyle lo miró desde abajo, pero sabía que sería temporal. Algún día encontraría la forma de ganarle a Craig Tucker. Craig pudo ver por primera vez al chico de arriba abajo. Tenia mucho del físico de Cartman, pro seguramente guardaba algo de la bondad de Kyle en el fondo. Aun así, LO ODIABA.
– Esto jamás le habría pasado a mi padre… – Murmuró el castaño. Otra decepción en su vida.
– Así es… Cartman habría matado al vagabundo y quemado el club entero. Pero te pareces mas a Kyle de lo que te favorece.
Fue lo último que dijo el moreno antes de salir a cenar con su familia. Kyle lo miró alejarse con aquella aura de superioridad que se cargaba siempre que lograba atemorizar a los pretendientes de los cuyos en tamaño familiar.
Tuvo que reconocer que lo admiraba.
– ¿Y que te dijo? – Tweek llegó rápido al encuentro con su padre. Moría de curiosidad por saber si su plan había funcionado.
– Pues nada en realidad… pero le dejé claro que no lo quiero en mi casa. Ahora lo tengo igual o peor que a Delorn… – La sonrisa de Tweek fue inmensa. Así Kyle estaría en control por un tiempo. – ¿Pero como conseguiste dar con el vagabundo?
Tweek miró extrañado a su padre, como si no entendiera de qué le estaba hablando, luego soltó la carcajada.
– ¡Ah, eso!... la abuela me platicó todo… saqué mis propias conclusiones, además, vi a Cartman siguiéndonos durante varios días al abuelo y a mi… ¿de donde se supone que un vagabundo sacaría una cámara de video o un celular?
– ¿Sabes algo, mi Tweek?... todos estos años pensé que te parecías mas a tu papá Tweek… creo que eres el mas grande Tucker en la casa… después de mi, claro.
– Eso no puede ser bueno…
Craig comenzó a reírse divertido, pero de inmediato notó a Tweek mirando seriamente en dirección de Phil y este último lo miraba de la misma forma.
– ¿Sucede algo?
– ¿Sabes qué, papá Craig?... creo que tienes razón…
– ¿En que?
– Nos parecemos demasiado.
– Eres mi hijo, eso es natural.
– Pero también es malo…
– ¿Porqué?
– Porque creo que voy a pagar tus "crímenes"…
…
…
Eran las 6 de la tarde en punto. La casa Tucker estaba casi vacía, solo Tweekers y Tweenky estaban en la sala, mirando la televisión. De repente, un golpe aterrador los hizo dar un brinquito del sofá.
Era la puerta de la entrada abriéndose de golpe. Afuera estaba nevando como nunca, sin embargo, la gabardina acolchonada con peluche que el rubio llevaba encima, tenia todo el exterior corroído, como si hubiera escapado de un incendio. Tenía partes colgándole de la parte inferior y olía igual al plástico quemado. El rubio cerró la puerta de golpe tras de sí y caminó rápidamente hasta la cocina, metiendo sus manos en agua tibia. Sus hermanos lo contemplaron todo en silencio, hasta que Tweekers habló.
– ¿Necesitas ayuda?
– NGH… no… ¡ah!... no, aun no…
Tweenky se puso de pie y tomó su taza de café para rellenarla. Pasó al lado de su hermano, echando una mirada veloz para evaluar la situación.
– Pues casi no te quemaste la piel…
– ¡Y volviste con zapatos! – Bromeó el otro rubio, pero de inmediato lo reprendieron sus hermanos. Era difícil, complicado, cansado y casi imposible… ser yerno de Damien Thorn.
– Míralo por el lado bueno… faltan 3 meses para la boda… – Dijo Tweenky, limpiando la cafetera y pasándole un par de servilletas a su hermano Tweek, el futuro yerno de Damien Thorn… el hombre mas atormentado sobre la tierra.
– Y 4 para el bebé… – Dijo Tweekers entre risa y preocupación mal fingida. En verdad se divertía con su hermano mayor. – Aunque con nuestro antecedente, podrían ser "bebés".
– No me lo recuerdes siquiera… el señor Thorn me amenaza todo el tiempo… si algo le pasa a Phil, a quien arrastrará al infierno es a mi…
– Es una pena que el señor Damien no sea un suegro como papá Craig. – Dijo Tweenky con pena.
– Cierto. – Confirmó Tweekers.
Tweek los miró consternado… PRECISAMENTE, el problema era que SI SE PARECÍA A SU PADRE… pero con poderes sobrenaturales. Y el le dio un motivo perfecto al darle la noticia del año… iba a ser abuelo… pero precisamente como no desearía serlo.
No entiendo porque los otros chicos no quieren al señor Tucker tanto como yo. El siempre es muy dulce conmigo. Me ha dicho (en secreto, claro está) que soy su yerno favorito. En primavera me casaré con Tweek y probablemente tenga a mi hijo un mes después… papá Damien luce bastante tranquilo al respecto y papá Phillip grita de emoción junto al señor Tweek siempre que están juntos. Ambos compran toda clase de regalos para el bebé… y papá Damien parece hacerse a la idea con felicidad también.
Solo algo me parece extraño… creo que las malas intenciones de los otros, se han pegado a mi Tweek. Siempre que viene a casa, algo malo termina por pasarle… eso, además de los extraños acontecimientos sobrenaturales que rodean todo lo que esta con el… papá Damien dice que debe ser algo así como mal de ojo. Lo que sea, espero que se le quite pronto… para poder darle la sorpresa… ¡vamos a tener gemelos!... cuando papá Damien se entere, va a amar el doble a Tweek. Estoy seguro.
Así que concluyo, no importa lo que el resto diga…
… ¡ser yerno de Craig Tucker es maravilloso!.
Existe una maldición en el pueblo de South Park que afecta a los hombres que se atrevan a enamorarse de los bellos y dulces hijos de Craig Tucker. Porque esos rubios temblorosos pueden ser amorosos y bastante atractivos... pero su padre es el demonio en persona. ¿Vale la pena soportar tal calvario?...
…Tweek no estaba seguro al respecto. Pero había algo que si podía asegurar… NADA estaba comparado con ser el yerno de Damien Thorn. Porque su hijo puede ser un dulce moreno amoroso bastante atractivo… pero su padre es el anticristo.
Y con esto doy por concluido el Fic.
Gracias por leerlo, me encantaría ver eso en la serie jaja, claro que, con un poco de yaoi/slash de por medio.
Nos leemos.
By: Roglia15
