Y TACHAAAAAAN. Ya tenéis el segundo capítulo. Sí, sé que me amáis por subirlo tan rápido. Resulta que después de tanto tiempo de espera, la inspiración me ha hecho un Haduken y me ha dejado K.O. completa, así que no he podido hacer otra cosa más que escribir (¡EN ÉPOCA DE EXÁMENES! No se lo contéis a mi madre…). Después de leer lo reviews que me habíais dejado para el primer capítulo tenía tanta adrenalina en mi cuerpo que no he podido parar hasta terminarlo, así que este va dedicado a AmaterazuHime y a Yoya13 por su rapidez en contestarme. MUCHAS GRACIAS.

Disclainer: Ninguno de los personajes ni la historia de Dentro del Laberinto me pertenece, pero mataría por que eso cambiara xD.

Capítulo 2: Persecución.

Cuando Sarah se despertó, no supo donde se encontraba. Recordaba haberse ido a la cama después de haber estado ojeando aquel libro rojo tan extraño y de haber tenido un sueño…inquietante. No podía dejar de pensar en aquel enigmático rey y le dolía el corazón por ello. Estaba segura de que le conocía, pero por alguna razón no podía recordar de dónde.

- Creo que al final he terminado por volverme loca. Primero aquel extraño sueño, y ahora esto… debo de seguir dormida. – Dijo en voz alta Sarah, intentando tranquilizarse. – Espero que al menos no empiece a llover. Nada más decir esas palabras se encontró mucho mejor. Era lo único que podía explicar que aún estuviera ataviada con el vestido de la fiesta.

Se levantó sacudiéndose la tierra y miró a su alrededor. Se encontraba en medio de lo que en algún otro momento podría haber sido un frondoso bosque, pero que ahora se encontraba yermo y marchito. No había ni un pequeño trozo de verde en aquel lugar, todo era del color de la tierra y de la madera vieja. Ni la hierba crecía en aquel lugar. El cielo estaba cubierto de nubes grises y oscuras, y de vez en cuando caía un pequeño rayo seguido por un trueno que sonaba en la lejanía. Era completamente desolador.

A lo lejos se veía un claro, y Sarah no dudó en ir hacia este. Al menos así conseguiría salir de aquel bosque que le estaba empezando a dar mala espina. Andando se dio cuenta de que entre la tierra y el follaje aparecía de vez en cuanto un trozo de lo que antes pareció un camino.

- Al menos parece que voy por el buen camino- Se dijo, pero cambió de opinión cuando al llegar al claro lo único que vio ante sí fue una gran muralla que le impedía avanzar. Sarah no estaba segura de por qué pero aquel lugar le parecía sospechosamente familiar. Empezó a caminar bordeando el muro, intentando encontrar alguna forma de entrar pues no parecía haber ninguna puerta. No tardó mucho tiempo en encontrar un boquete por el que adentrarse. Aquel muro tenía varias paredes caídas y un sinfín de trozos de paredes decoraba los pasillos.

- ¿¡Hola!?- Preguntó Sarah.- ¿Hay alguien por aquí?...

Ni un alma le contestó. Aquello tenía pinta de llevar varios años abandonado. Sarah miró alrededor y no pudo evitar un mohín. Tan sólo había dos caminos a sus lados, izquierda o derecha. Había escuchado en algún sitio que en los laberintos se tenía que torcer siempre a la derecha, pero el camino se encontraba lleno de escombros de las paredes, por lo que no tuvo más opción que tomar el camino de la izquierda.

Estuvo andando durante años, o eso le pareció, ya que el camino se hacía completamente monótono, lo único que variaba eran los trozos de muro derruido que tenía que ir sorteando. En realidad tan sólo estuvo andando durante media hora, cuando a lo lejos escuchó un fuerte trueno. Y otro más fuerte lo coreó. No, aquello no podían ser truenos.

-¡¿Hola?!- volvió a preguntar al aire. Estaba vez, fue el mismo trueno el que le respondió. Con la salvedad de que no era un trueno, sino un rugido. Y el causante de semejante sonido había aparecido a lo lejos, por el mismo camino por el que ella acababa de pasar.

Sarah no pudo evitar sentir miedo. A tan sólo 50m de distancia de ella se encontraba un ser oscuro, formado por sombras, y con la forma de lo que parecía ser una bestia de ojos blancos.

Sarah no se lo pensó dos veces, y empezó a correr como alma que lleva el diablo, alejándose de aquella cosa. No miró atrás en ningún momento, pero podía sentir como aquella bestia había empezado a correr tras ella.

"¡No puedo seguir corriendo siempre hacia delante! ¡Me va a alcanzar!" "Debe de haber algún pasadizo por algún lado…" Pensó Sarah. Pero por más que miraba tan sólo veía pared y más pared. "¡Maldita sea!". Sarah seguía corriendo tan rápido como sus pies y aquel maldito vestido le permitían, pero cada vez notaba más cerca a aquella bestia, que no paraba de perseguirla. Entonces, por el rabillo del ojo, vio algo que le había pasado completamente desapercibido antes. La pared delante de ella a su derecha se encontraba derrumbada en el suelo, pero la pared que había al otro lado le había hecho creer que seguía en pie. "¡Es un efecto óptico!" Pensó esperanzada.

La bestia estaba ya a un palmo de distancia de ella, corría demasiado rápido. Sarah hizo un esfuerzo sobrehumano por alcanzar la apertura de la pared, y cuando estaba justo a su altura, saltó hacia ella, cayendo de forma aparatosa en el suelo y haciendo un desgarrón en la falda del vestido. Al menos había conseguido quedar oculta por el mismo efecto óptico que antes la había despistado tanto.

Aquella maniobra había sido suficiente como para que la bestia se confundiera momentáneamente por su desaparición. Sarah la escuchó frenar en seco cuando se dio cuenta de que su presa había desaparecido y volvió a rugir, poniéndole los pelos de punta.

"Es ahora o nunca… ¡CORRE!" Sarah no tuvo tiempo de alegrarse por su ingenio, sabía que aquello no podría despistar durante demasiado tiempo a aquella cosa, así que empezó a correr de nuevo. Sintió una inmensa alegría cuando delante de ella apareció una ciudad en miniatura. Todas las casas eran pequeñísimas, y la mitad estaban destruidas. Parecía que aquello seguía la misma dinámica de abandonado que el resto de lo que había visto hasta ahora pero no pudo pararse demasiado a contemplarlo pues tras ella volvía a escuchar los rugidos de aquella cosa.

Sarah miró frenética a su alrededor. ¡Debería haber un sitio donde pudiera esconderse! Pero aquellas minúsculas casas no le parecían la mejor opción, cualquiera podría terminar de destrozarlas o colarse en ellas, mucho más aquella bestia que la seguía. Sarah alzó la vista y a lo lejos pudo ver un imponente castillo que se alzaba sobre la ciudad. No se lo pensó dos veces y corrió hacia él para refugiarse. No le fue difícil llegar hasta la inmensa puerta del castillo, que estaban reforzadas por dos gruesas cadenas de metal. Tenían pinta de pesar toneladas. Intentó empujar aquellas pesadas puertas, pero apenas consiguió que se movieran un milímetro. Habría tenido que tener la fuerza de una montaña para haber podido abrir aquella cosa. Intentó encontrar alguna especie de mecanismo que le ayudara a abrirla pero no encontró nada, ni siquiera un mísero timbre. Aunque la verdad, duda que alguien le fuera a abrir.

A su espalda escuchó de nuevo los rugidos de la bestia. Sarah no pudo evitar darse la vuelta para verla. Casi se le saltan las lágrimas del miedo cuando en lugar de ver a una sola bestia se encontró con tres y que corrían atravesando la pequeña ciudad hacia ella. Con desesperación, Sarah empezó a empujar de nuevo, con todas las fuerzas que el miedo le prodigaba, pero ni aun así fue capaz de mover aquellas pesadas puertas de madera y metal, y las bestias se encontraban cada vez más cerca. Las lágrimas empezaron a caer por su cara y el corazón le latía tan rápido que casi se le salía del pecho.

-¡ÁBRETE MALDITA PUERTA!- Gritó con todas sus fuerzas. Y como por arte de magia… las puertas se abrieron lo suficiente como para que pudiera pasar.

Sarah se quedó sorprendida de que de verdad ocurriera aquello, pero tardó apenas un segundo en serenarse e internarse corriendo en el hall de aquel castillo, cerrando de una patada las puertas con tanta fuerza que cayó al suelo. Bueno, nunca estuvo segura de sí fue la patada o los contrapesos que había a los lados de los goznes lo que hicieron que las puertas se cerraran de golpe, evitando que aquellas bestias pudieran alcanzarla, pero tampoco le importaba.

Sarah tuvo que recordarse que los humanos necesitaban oxígeno para vivir, pues desde que había caído al suelo y las puertas se habían cerrado de golpe había estado manteniendo la respiración, esperando que su corazón dejara de latir de aquella manera descontrolada y escuchando lo que ocurría tras aquellas puertas. No podía evitar imaginarse que aquellas cosas pudieran echar la puerta abajo.

En el exterior, las bestias empezaron a rugir cuando alcanzaron el portón. Sarah se llevó las manos a la boca para evitar soltar un alarido cuando empezó a sentir que las bestias intentaban empujar las puertas para abrirlas. El corazón le iba a explotar de la angustia.

No fue hasta que sintió que las bestias rugían de frustración y empezaba a alejarse que empezó a relajarse. ¿Qué narices estaba haciendo ella en un sitio tan peligroso como este? Si era un sueño, tenía muy seguro que quería despertar. Se llevó la mano de la boca a la mejilla derecha para propinarse un soberano pellizco. Dolió. Pero por desgracia nada había cambiado a su alrededor. Seguía en aquel extraño castillo abandonado y polvoriento en lugar de en su mullida y calentita cama. Y encima para colmo llevaba un vestido de princesa completamente manchado y andrajoso por culpa de su huida. No pudo evitar sentir cierta lástima por el vestido.

Se puso de pie sin muchas dificultades, a pesar de que sentía que las piernas le iban a dejar de responder en cualquier momento por culpa de la carrera que acababa de hacer. "Tengo que hacer más ejercicio" pensó.

Miró a su alrededor y se encontró en medio de una sala casi vacía. Tan sólo quedaban algunos telares ajados y descoloridos en las paredes, muchos de ellos se encontraban caídos en el suelo y cubiertos de polvo. En el fondo se levantaba una majestuosa escalera de piedra que llevaba a los pisos superiores y tras ésta había algunas puertas. Primero se acercó a revisar las puertas de la parte baja, pero todas ellas se encontraban cerradas con llave. Suspiró. Tendría que ir a la parte de arriba.

Empezó a subir las escaleras de forma lenta y con cuidado mientras una extraña sensación le corroía las entrañas. Sentía que algo iba a suceder pero no podía saber que era. De cualquier manera no volvería de nuevo a preguntar en voz alta si vivía alguien en aquel castillo, no fuera que volviera a aparecer algún ser monstruoso. No, mejor pasar desapercibida. Aunque ya de por sí sus preciosos y nada adecuados zapatos de baile hacían ruido contra la piedra pulida. Estaba claro que no estaba echa ninguna ninja.

Los pasamanos se encontraban completamente cubiertos de polvo, y a cada paso que daba, se levantaba una pequeña polvareda. ¿Cuántos años hacía que aquel lugar se encontraba abandonado? Sarah no lo sabía pero estaba segurísima de que habían sido muchos. Cuando llegó a lo alto de la escalera se encontró con otra puerta enorme, cerrada a cal y canto. Pero cuando Sarah pasó sus manos por delante acariciando la madera con vacilación, las puertas se abrieron por arte de magia y sin ningún esfuerzo. Bueno, no de forma literal, porque los goznes chirriaron de forma escalofriante por el esfuerzo de abrir la puerta después de años sin engrasar.

Ante ella se encontraba la sala del trono. Era una sala muy peculiar, algo pequeña, con un socavón en medio de la sala y un trono muy poco ostentoso. Aquello no se parecía en nada a las películas sobre reyes y reinas que había visto en las películas.

Pero lo que realmente la dejó sin aliento, fue que en el trono se sentaba el rey de sus sueños. Sarah no pudo evitar tragar algo de saliva, pues de repente su garganta se había quedado completamente seca. Ahí estaba aquella maldita sensación de mariposas en el estómago.

Aquel rey tenía el pelo de color rubio platino, pero el color apenas lucía con la cantidad de polvo que tenía encima; y tenía la cabeza gacha y los ojos cerrados, como si durmiera. Si no fuera por aquella sensación, hubiera jurado que se trataba de un muñeco.

Lentamente, Sarah se acercó al trono. El rey no se movía en absoluto… ¿Estaría muerto? No sabía porque pero aquel pensamiento le partió el corazón. Se había situado justo delante del trono, y apenas unos centímetros le separaban de aquella persona. Con miedo, Sarah se atrevió a acercar la mano a aquel rostro y apartar algunos mechones de pelo que le entorpecía la contemplación. Apenas podía creerse que alguien tan atractivo pudiera existir en sus sueños.

Con lentitud y sin que su mano abandonara en ningún momento el rostro de aquella persona, Sarah se acercó a ella hasta que sus labios casi se rozaron. No sentía ningún aliento de vida en aquella persona, pero se sentía increíblemente atraída por ella.

Si se hubiera parado a pensar, a lo mejor no hubiera hecho lo que estaba pensando hacer, pero en aquel momento tan sólo pudo dejarse llevar por el instinto, y cerrando los ojos, lo besó.

Fue un beso dulce y suave con el que las mariposas de su estómago parecieron salir a volar. No sabía lo que estaba haciendo, pero ella había nacido para besar aquello labios, que empezaron a calentarse por su contacto. Entonces de repente algo se encendió en su cabeza y se alejó de un salto de aquella persona. De repente se acordaba de él y de su anterior aventura en aquel lugar. ¡¿Cómo podía haberlo olvidado?!

Entonces para su desgracia, él abrió los ojos.

Jareth. El malvado rey de los Goblins.

YAAAAAAAA, ¡JARETH APARECIÓ POR FIN! Lo cierto es que me está entusiasmando escribir esta historia, aunque creo que por culpa de ello pueda llegar a suspender algún examen xD. ¿Qué les pareció? La verdad quise hacerlo un poco dramático, pero no os preocupéis que es sólo el principio de la historia. Si mi inspiración no me falla, espero que esta historia de para mucho y haya muchos momentos divertidos (y puede que incluso algo picantes jujujuju). Por favor espero vuestros reviews porque me hacen muchísima ilusión y son el motor por el que no puedo dejar de pensar en la historia para que la tengáis cuanto antes subida. Si escribís mucho (y si no, posiblemente, también) cuando termine los exámenes, que será a mediados de este mes, me pondré con el tercer capítulo, que será un emocionante Sarah vs. Jareth. ¡No os lo perdáis!