Atención: Este capitulo contiene violencia. Bueno os explico un poco, a partir de aquí aparecerá un nuevo personaje, que se llamará Deivid. Lo he escrito así, por que mi intención es que suene como si lo pronunciara un persona de habla inglesa. Pero en España, se escribiría y se pronunciaría David. Bueno una vez aclarado esto, os dejo con el tercer capitulo de este fanfic. Disfrútenlo.

Capítulo 3 Una pobre chica (I)

Llegó el día en que Oliver vería a todos sus amigos y amigas reunidos para jugar el partido de fútbol, y así verlos a todos antes de irse a Brasil… También estaba Roberto y el señor Adriano para verlos jugar, ellos estaban sentados en el banquillo, hablando animadamente. Las chicas se abrazaron ilusionadas al verse y mientras los chicos calentaban, decidieron irse un rato a hacer un café a una terraza algo separada del campo de fútbol.

Todos los jugadores empezaron a hacerse pases con el balón por parejas…

Por otro lado muy cerca de allí, paseaba una chica llamada Marian, iba pensando en sí habría acertado con la ropa que había escogido para la entrevista de trabajo que tendría en una hora… Había elegido un vestido gris, con algo de escote, de manga larga, ajustado hasta la cintura y luego se ensanchaba un poco, justo por encima de las rodillas, con una cinta del mismo color que se anudaba por detrás justo debajo de sus pechos… se había puesto unas medias claras hasta la mitad de los muslos y llevaba unas botas planas altas de punta del mismo color del vestido… Se había rizado su larga melena castaña y se había maquillado un poco… En España era normal vestir así, pero no sabía sí allí en Japón resultaría apropiado.

Algo la sacó de sus pensamientos, de pronto, sintió como alguien le cogía la cabeza y la tiraba contra una pared, se incorporó con algo de dificultad, algo en su cara no le dejaba ver con claridad, estaba mareada y desorientada, no sabía exactamente qué había pasado, pero al mirar al suelo y ver un charco de un líquido rojizo lo entendió, era sangre, su mano rápidamente se dirigió a la cabeza y con la vista algo borrosa supo que esa sangre era suya, tenía toda la parte derecha de la cara cubierta de sangre, que suavemente iba deslizándose por su cuello y recorriendo aún más camino hacia abajo.

Algo la agarró fuertemente del cuello y la apoyó violentamente contra la pared. Al intentar fijar la vista, lo vio, su ex Deivid, otra vez… la había encontrado otra vez…

- Hola querida… rió burlonamente. He venido a buscarte, ¿no te alegras de verme?

- Suéltame, y no… no me alegro de verte…

- Dame un beso.

- ¡Nunca! Dijo dándole un bofetón.

Deivid la miró furioso apretó más el amarré en su cuello -a pesar de los intentos de Marian por conseguir con sus manos que él la soltara- y le dio un fuerte bofetón…

- ¡Vas a besarme te guste o no! -dijo acercándose a la boca de Marian, con la intención de forzarla para que le besase.

Como respuesta Marian le mordió fuertemente, provocando que el sangrara por el labio, la respuesta de él fue darle otro bofetón, y le gritó:

- ¡Zorra! Ahora aprenderás -dijo Deivid, dándole un puñetazo en el estómago… después la tiró unos cuantos metros más hacía allá, quedando algo más arriba de las gradas donde los chicos japoneses jugaban un partido de fútbol.

Marian se cogió el estómago con una de sus manos y la otra la dirigió hacía su pierna derecha, cuando la había empujado violentamente, se había hecho un corte en el muslo, bastante largo y profundo con una de las piedras en punta que formaban parte de una escultura… rápidamente el corte empezó a sangrar.

Marian sentía como Deivid se acercaba de nuevo hacía ella, a pesar del ruido podía notar sus pasos cada vez más cerca de ella, así que intentó levantarse del suelo apoyando su mano derecha para ayudarse a ponerse en pie… pero antes de que pudiera hacerlo Deivid le pisó fuertemente la muñeca, causándole seguramente la rotura de algún hueso…

- ¡Ahhhhhh! -gritó Marian intentando aguantarse las lágrimas de dolor.

El gritó hizo que Roberto y Adriano se pusieran de pie y giraran las cabezas buscando de donde provenía ese grito… lo encontraron… y se quedaron atónitos y horrorizados por lo que veían.

- Ahora vendrás conmigo y no hay nada más que hablar -dijo Deivid con una sonrisa de triunfo...

- Jamás iré contigo a ningún sitio… ¡eres un ser despreciable!

- ¿A sí? Pues toma esto -dijo dándole una patada en el estómago que hizo, que ella cayera rodando por la hierba hasta quedar al lado del campo de fútbol, dislocándose el hombro derecho con la caída.

- Ahhhhhh -gritó Marian. Había caído boca arriba, empezó a toser sangre por el golpe en el estómago y con la mano que no tenía lastimada se agarró el hombro.

Deivid bajaba tranquilamente para llegar al lado de Marian, la agarró nuevamente del cuello levantándola del suelo, Marian movió su mano de su hombro hasta el brazo de Deivid intentando soltarse.

- ¡Suéltame! -repitió Marian.

Un grito algo lejos de ellos captó la atención de Deivid, que no soltó a su presa.

- ¡He dicho que ya es suficiente, suéltala!

Todos los jugadores giraron la cabeza para ver qué pasaba y pronto supieron lo que ocurría… un hombre tenía violentamente agarrada del cuello a una chica, y estaba totalmente lastimada… con sangre en su cabeza, en su cara y en su pierna…

- ¿Y tú quién demonios eres? ¿Quieres pelea? -dijo tirando fuertemente a Marian contra otra pared, dándose un fuerte golpe en la espalda y quedando sentada en el suelo. Deivid volvió hacía Marian para volver a cogerla…

- Me llamo Roberto Zedinho y te acabo de decir ¡qué ya es suficiente!

- ¡No la toques otra vez o…! -dijo con cara de enfado Adriano.

- Y a vosotros que más os da, esta chica no es japonesa, así que esto no os incumbe… -dijo golpeando de nuevo a Marian en el estómago y dándole un fuerte bofetón en la cara…

- ¡Y qué, que no sea japonesa!, eso no quiere decir que podamos quedarnos de brazos cruzados mientras la pegas una y otra vez…

Deivid empezó a acercarse a ellos para pegarles… pero Marian hizo un gran esfuerzo por levantarse del suelo, balanceándose totalmente mareada y dijo:

- No te acerques a ellos Deivid, te lo advierto… esto es un asunto que tú tienes conmigo, así que no les toques uno solo de sus cabellos… dijo agarrándose con la mano que no tenía lastimada el estómago…

Roberto, Adriano y todos los jugadores miraron asombrados a la chica… era muy valiente enfrentándose a él aún en esas condiciones, tenía una entereza y una fortaleza sorprendente…

Deivid paró de caminar en seco y le dijo con tono burlón:

- ¿A síííí? ¿Y tú que vas a hacerme si se puede saber? -solo eres una zorra, una chica a la que hay incluso que forzar para que se acueste contigo… -sonrió victoriosamente, al darse cuenta que la intención de humillarla con sus palabras estaba haciendo efecto… - y dime tantos años dedicados a las artes marciales y no te han servido para nada… eres una inútil… jajaja -rió.

Marian apretaba los dientes y el puño de la mano que no tenía herida con rabia e impotencia…

- Tú no mereces llamarte hombre, eres un ser despreciable, cruel y eres… eres un cobarde… siempre me golpeas por la espalda y lo primero que haces es estamparme la cabeza contra una pared, un muro o un pilar para que no pueda defenderme. Yo soy valiente, aunque no lo creas, porqué te dejé la primera vez que me pegaste… me pegaste tan fuerte que me rompiste tres costillas y un brazo… y aún y así no entiendes que jamás volveré contigo, jamás tendrás mi amor y aún menos mi corazón… ¡eres un monstruo!

- Grrrrrr…. Deivid se puso furioso, fue corriendo hacía Marian y volvió a agarrarla del cuello apretando su mano cada vez con más fuerza y violencia…

- ¡Suéltala te he dicho! -gritó furioso Roberto.

- ¡Déjala ya! -dijo Adriano.

Todos los chicos del equipo de fútbol empezaron a gritarle:

- ¡Monstruo! -soltó Bruce Harper.

- ¡Suéltala! -soltó Mark Lenders.

- ¡Déjala en paz! -soltó Benji Price.

- ¡Basta! O empezaremos a chutar balones hasta que la sueltes -gritó Oliver.

Todos los chicos, Roberto y Adriano apretaban furiosamente sus puños diciendo cosas como esas…

- ¿Queréis que la suelte? Está bien -dijo Deivid tirándola fuertemente contra la pared del banquillo…

Roberto y Adriano intentaron cogerla para evitar el golpe pero no lo consiguieron… se golpeó de nuevo fuertemente la espalda y la cabeza…perdiendo por unos segundos el conocimiento… Roberto y Adriano se acercaron a ella rápidamente mientras los otros miraban furiosos a ese hombre, que estaba de pie retándolos con la mirada…

Las chicas que habían visto cuando regresaban, parte de lo que estaba ocurriendo, llamaron a la policía y se acercaron a sus respectivos novios… Patty, Amy y Jenny y les dijeron a sus respectivas parejas:

- ¿Estáis bien?

Pero cuando estaban llegando al lado de sus parejas, Deivid cogió a Patty y Jenny por la cintura… Oliver y Phillip sorprendidos y asustados por si ese tipo les hacía algo a sus parejas, se enfadaron muchísimo y ambos gritaron:

- ¡Suéltalas ahora mismo!

- ¿Y sí no qué? -dijo con ironía Deivid.

Marian intentaba levantarse pero Roberto y Adriano le decían que no se moviera…

- Tengo que hacer algo, déjenme por favor… -suplicaba Marian.

- Pero…

- ¡Deivid suéltalas ahora mismo!, ellas no tienen nada que ver… ¡suéltalas! -dijo Marian enfurecida.

- ¡No! -gritó Deivid.

Marian apretaba fuertemente y con rabia los dientes y dijo dejando escapar un suspiro de resignación:

- Está bien… iré contigo… pero suéltalas ahora mismo…

- ¿Qué? ¡No debes hacerlo! -dijeron Roberto, Adriano y los demás.

- Está bien pero ven tú primero…

Marian empezó a caminar balanceándose y moviendo sus piernas con mucha dificultad, cuando le quedaban un par de metros para llegar a Deivid le dijo:

- Ya cumplí mi parte, cumple tú la tuya, suéltalas ahora…

- Muy bien… dijo Deivid soltando a las dos chicas, que corrieron a los brazos de sus parejas, Oliver y Phillip…

Deivid agarró violentamente a Marian…

Cuando Marian vio con el rabillo del ojo que las dos chicas estaban bien y estaban siendo consoladas por sus respectivas parejas, le dijo a Deivid:

- Jamás volveré contigo Deivid, que no se te olvide.

- ¿Cómo? Te atreves a tomarme el pelo ¡Zorra! -dijo golpeándola de nuevo en el estómago y cogiéndola del pelo fuertemente, le dijo:

- ¡Me las vas a pagar!

- ¡Basta ya! -gritó Roberto. Como vuelvas a tocarla el que te va a dar una paliza soy yo.

- ¿Tú y cuantos más? -dijo Deivid vacilándole.

- Deivid, té denunciaré otra vez, y las veces que haga falta hasta conseguir que se haga justicia -dijo Marian con la mano en el estómago y tosiendo sangre por el golpe.

- ¡Ja! -rió. Como si fuese a servirte de algo, ¿qué tengo tres ya? ¿Y me ha pasado algo? no verdad… dijo cogiéndola del cuello nuevamente.

- Un día te arrepentirás de todo esto y lo pagarás bien caro, Deivid.

- ¿Y qué harás volver a huír? Jajaja rió. Sabes de sobra que tengo el dinero y los medios adecuados para encontrarte sin problemas…

- Quizá me encuentres y me pegues de nuevo, pero jamás me tendrás… ni aunque me mates estaré contigo.

Deivid estaba muy enfadado por sus palabras y le dio otra bofetada.

- ¡Suéltala de una maldita vez! -dijo Roberto caminando hacía ellos completamente furioso, pero se paró en seco cuando apareció la policía preguntando:

- ¡Qué demonios está pasando aquí! Deivid volvió a tirar a Marian a un lado pero esta vez entre Roberto y Adriano pudieron cogerla antes de que volviese a golpearse…Todos dijeron:

- Ha sido él.

- Este monstruo acaba de golpear violentamente a esta mujer - dijo Roberto.

- Queda usted detenido señor, me tendrá que acompañar - le dijo el policía a Deivid.

- Volveré a encontrarte Marian y volverás conmigo.

- Jamás regresaré con alguien tan despreciable como tú.

El coche de policía se fue, y todos se acercaron hacía la chica que estaba sostenida por los brazos de Roberto y Adriano…

- ¿Quién habrá sido quién llamó a la policía? -preguntaron Julian y Mark.

- Fuimos nosotras -dijo Patty, vimos a lo lejos parte de lo que pasaba y sin pensarlo la llamamos.

- Bien hecho chicas -dijeron varios de los chicos.

- ¿Cómo está? -preguntaron Benji, Oliver, Patty, Ed, Julian, Phillip y algunos más…

- Por lo que veo -dijo Roberto, no muy bien, seguramente tiene la mano derecha rota, el hombro derecho dislocado, un fuerte golpe que no deja de sangrar en la cabeza, la herida de su pierna es bastante profunda, y seguramente que tendrá un montón de morados en el estómago por la violencia con la que ese imbécil le ha pegado, tenemos que llevarla a un hospital.

- No por favor, tengo que irme ahora mismo.

- No puedes irte a otro sitio que no sea un hospital, mira cómo estás… -dijo Roberto.

- Él saldrá del calabozo en tres días más o menos… tengo que recoger mis cosas y irme a otro país, he de huir… por tercera vez -dijo con un aire de tristeza e impotencia- tengo que irme ya, antes de que sepa dónde encontrarme… me ducharé en casa y… todo… y todo estará bien -respiro con dificultad.

- No podemos dejar que te vayas así -dijo Adriano esta vez.

Se puso de pie con dificultad… se intentó limpiar la sangre de su cara con la manga del vestido, ya que no la dejaba ver con mucha claridad y les dijo:

- Gracias por todo… siento que hayáis tenido que presenciar algo así… y dirigiéndose a los chicos, les dijo:

- Gracias a vosotros también y por favor nunca dejéis de cuidar y respetar a vuestras parejas. Sabéis una cosa, dicen que la mujer nació de una costilla de Adán, justo debajo de su brazo para ser protegida y al lado de su corazón para ser amada… nunca maltratada. No lo olvidéis ¿de acuerdo? Y gracias de nuevo… Adiós…

Bueno aquí está el tercer capitulo, ¿que os ha aparecido?, se me ocurrió hacerlo así, se que es un poco heavy, pero sin algo de drama luego no podría haber una bonita historia ¿no creéis? Creo que la última frase del capitulo es muy bonita. Bueno espero que os este gustando el fanfic. Gracias por los reviews! y saludos a todos/as los lectores!

Por supuesto no al maltrato de la mujer, que es una historia de ficción, lo aviso para que nadie pueda indignarse o sentirse mal. De nuevo, gracias por leer!