Nunca dejes de Sorprenderme…

-Buenos días señorita.- le tapa los ojos a la chica

-Hola Haruka

-Pero…

Aquella hermosa mañana sabatina, el chico de ojos verdes se había levantado muy temprano para ir a casa de la chica de cabello aguamarina. Llevaba ya ahí varias horas esperando el momento en que ella saliera de su casa, y cuando esta por fin lo hizo trato de sorprenderla, sin embargo, al parecer no lo consiguió.

-Pero ¿Cómo supiste que era yo?

-El olor que llenas en el aire cuando estas cerca

-Es que soy el viento.- le destapa los ojos

-Además…como olvidar tu voz

-¿Qué insinúas?

-¿Yo? Nada jaja. ¿Y…a que se debe el honor de tu visita?

-Tan pronto lo olvidaste….acompañarte a tu casa, caminata por el parque, una cena, ya te acompañe, ahora solo me debes lo otro

-Vaya, que memoria tienes

-Solo cuando me conviene.- sonríe maliciosamente

-¿Y te conviene? .- imita la sonrisa de Haruka

-Por supuesto…no todos los días estoy con una chica como tu

-jaja si como no, si ya me entere en la escuela que siempre andas bien acompañado, jaja digamos que siempre tienes que tener una linda acompañante.

-jaja reitero lo que dije, no todos los días estoy con una chica como tu, tu eres mas hermosa que cualquiera que haya conocido antes, simplemente mas hermosa que la misma luna y que la rosa mas bella-dijo Haruka poniendo su cara de Casanova.

La chica de cabello aguamarina se sonrojo y sin saber que decir prefirió cambiar de tema-¿Desde que horas llevas aquí Haruka?

-Mmm pues lo suficiente para haber visto el sol salir

-Creo que nunca terminare de conocerte

-Me encanta poder sorprenderte aun.- La mira seriamente. -¿Y a donde ibas?

-Mmm…de compras, a caminar

-Que bien que me cruce en tu camino, para que hagamos algo interesante

-¿Estas diciendo que mis planes son aburridos?

-Pues…

-Oye…- Michiru le da un golpecito en el hombro

-No.- extiende los brazos mientras cierra los ojos y pone una clásica cara de despreocupación. -Solo estoy diciendo que una caminata por el parque conmigo seria mas entretenido

-¿Buscas entretenerme?

-Tal vez…pero lo que realmente quiero es estar a tu lado

Ambos se quedaron mirándose fijamente por unos instantes. Algo extraño sucedía cuando estaban juntos. La violinista sonrió y su acompañante le devolvió el gesto.

-Esta bien, creo que el día de hoy esta destinado a hacer mejores cosas que ir de compras

-Vamos Sirena

Comenzaron a caminar hacia la banqueta. El chico de ojos verdes abre la puerta de un convertible amarillo para dejar subir a la joven de cabello aguamarino.

-Haruka…- guarda silencio por unos instantes mientras el viento ondea sus cabellos. -Puedo preguntarte…

-¿Si?.- Mira desconcertado

-Dijiste… ¿Para que quieres estar a mi lado?

-Michiru…- observa como la chica lo mira fijamente. -No se…pero me gusta estar contigo, a pesar de que tengo muy poco tiempo de conocerte algo me dice que puedo confiar en ti

-Gracias.- dice tiernamente

-¿Por qué?

-Por creer esas cosas maravillosas de mí

-Nunca des las gracias por algo que te mereces ¿Va? Anda vamos, mira, ya llegamos

Ambos se bajaron del automóvil. Comenzaron a caminar por aquel parque. Por el día, y quizá por la hora, este se encontraba repleto de niños jugando por los jardines al lado de sus padres, a pesar de ello, no había ningún ruido molesto, todo estaba en el ambiente perfecto para estar con una persona querida.

-Creo que nunca había venido aquí

-¿Bromeas Sirena? Si este lugar es muy conocido

-No, es la verdad, a pesar de que viví muchos años en la ciudad, no conocía este lugar, es muy hermoso

-Si que lo es, cuando yo era un niño solía venir mucho con mis padres, a mi mama le gustaba mucho los espacios abiertos, el aire fresco

-¿le gustaba?

-Ella murió hace ya varios años en un accidente

-Lo siento mucho

-No tienes porque preocuparte, fue hace mucho tiempo. Además.- Mira fríamente. -Hace mucho que dejo de tener importancia para mi

-Haruka…

-Lo siento, no me hagas caso

-Esta bien, no te haré caso.- pone una pose fingiendo ignorarlo

-Oye…

-tu fuiste el que me dijo que no te hiciera caso

-No era en serio

-Bueno, luego no digas que no obedezco lo que me dices jajaja

-Disculpe joven.- se acerca un niño que vende rosas. -¿No me compra una rosa para su novia?

-¿Novia? .- contesta Haruka con cara de desconcertado

-Si, su novia es una chica muy linda, y toda niña hermosa debe tener una rosa

-¿Tu crees? En ese caso, te compro todas porque ella es una mujer preciosa Toma, aunque ella no es mi novia, es solo una amiga

-gracias.- el niño se va corriendo feliz por haber realizado una gran venta

-Toma Michiru, de ahora en adelante creeré en todo lo que me dicen los niños

-Gracias.- coge las rosas. -Pero no deberías creer tanto en ellos o te quedaras tan pobre que ya no habrá gasolina para el regreso a casa

-No hay problema, ya que eres toda una atleta dejare que empujes el coche

-Jeje que poco caballeroso me saliste, el lugar de que te ofrecieras tu a hacerlo

-Si soy caballeroso…solo que soy un caballero muy flojo jaja

-Oiga.- el niño regresa de nuevo

-¿Si?

-Se me olvido decirle, si no es su novia ¿No cree que debería serlo? Píenselo….-se vuelve a ir corriendo

-Que niño más extraño

-¿Te parece Haru? A mi me parece lindo

-¿Lindo?

¿No estarás celoso de un pequeño niño?

-Talvez….

-Lo tendré en mente

-Bueno, pero me preocupa menos que todos tus demás admiradores

-¿Cuáles admiradores?

-Todos los chicos que se te acercan en la escuela, o todos los que te están mirando en este momento jeje

-¿Cuáles? No sabía que las moscas contaran como chicos jaja

-Ojala fuera, pero eres una niña que llama mucho la atención a donde quiera que vaya

-Si tu dices…aunque si a esas vamos, creo que tienes muchas admiradoras, a ti si que te persiguen las niñas, y no lo niegues que el día que me acompañaste a mi casa me querían matar con la mirada solo por andar del brazo contigo

-Es que soy encantador jeje

-Y poco modesto, olvidaba que esa virtud no es lo tuyo

-Es para que no pierdas la costumbre

-Y…¿Te interesa alguien?

-Eh

-Alguna niña en especial

-Yo.- Traga saliva. -No, no estoy interesado en nadie. No creo que….- Haruka se quedo en silencio pensando- si una hermosa sirena que me maltrata por el simple hecho de ser yo un simple mortal y ella una diosa

-jaja si como no, ahora resulta que yo

-jaja bueno como digas, si quieres no me hagas caso

-Vez, tu eres el que me obliga a que lo ignore

Así transcurrió el día, entre pláticas y distintas actividades. Comenzaba a oscurecer, la luna se asomaba brillando con intensidad, y se hacia tarde, pero ninguno de los dos le importaba, en verdad estaban disfrutando su compañía.

-Creo que se esta haciendo un poco tarde ¿No te regañan tus padres por la hora Michiru?

-Me estas corriendo por lo que veo

-No, no es eso, pero me preocupo por ti

-Pues no te preocupes tanto, vivo sola

-¿En esa enorme casa?

-Si, mis papás están en París, fui la única que se regreso a Japón

-¿Y no te sientas sola viviendo tu únicamente en una casa tan grande?

-La casa ya estaba aquí, así que era un buen lugar para regresar, además tú me has hecho compañía desde que estoy aquí, como el día que te conocí que salí a caminar porque me sentía invadida de soledad, me encontraste, y hoy convertiste un sábado aburrido en algo especial

-pues el sábado aun no termina

-¿Cómo?

-Te falta algo en la promesa, la cena, aun no lo olvides

-No te preocupes, aun no lo he olvidado

-Muy bien, vámonos

-¿A dónde vamos?

-Es una sorpresa

-Creo que te gusta sorprenderme

-Ese es mi trabajo Michi

Ambos subieron al vehículo. Haruka le vendo los ojos a la violinista mientras recorrían la ciudad. La joven de cabello aguamarina no tenia la menor idea a donde iba, y eso le emocionaba, el saber que cosa le había preparado aquel chico para sorprenderla.

-Llegamos

Haruka abrió la puerta del coche para que la chica de profundos ojos azules bajara. La tomo de la mano para que no cayera o tropezara al caminar, y sin decir palabra alguna se dirigieron a algún lugar.

-¿no te parece hermoso?.- le quita la venda a la chica

Desde aquella vereda se alcanzaba a tener vista de toda la ciudad. Las casas se observaban como pequeñas luces en la oscuridad, la luna brillaba con intensidad, un peculiar olor invadía el aire que refrescaba al acariciar sus cuerpos como una tierna brisa.

-Todo desde aquí se ve precioso

-Bueno, no es un restaurant de 5 estrellas pero es el mejor lugar que conozco para cenar.- Extiende una manta larga en el pasto y comienza a sacar comida de una canasta que traía cargando. -Además esta comida la prepare yo, no es tan mala como se ve

-No te preocupes Haru, esta noche prefiero este lugar sobre todas las cosas

Cenaron, platicaron de temas sin importancia, y al terminar Michiru le faltaba aun una última sorpresa.

-Ahora falta lo ultimo

-¿Mande?

-Lo ultimo que prepare para ti

-¿Aun hay mas?

-Toma

El chico de ojos verdes le entrega a la joven de cabello aguamarina una caja pintada de negro con pequeños puntos blancos. Esta la abre y ve como por dentro esta pintada una luna rodeada de la oscuridad de la noche.

-Este es mi ultimo obsequio del día de hoy ¿Vez esa luna?.- señala la luna que esta en el cielo. -No puedo bajártela y dártela, así que te regalo esta, para que la tengas guardada, y la puedas llevar a todos lados contigo, ella te cuidara y velara tus sueños

-Haruka tu…- abraza al chico sin poder decir nada mas

-Ahora abre tus manos

La chica extiende las palmas de su mano. El chico de ojos verdes deposita unos pétalos de rosa sobre ellos.

-Pide un deseo, el que gustes, y después sóplala para que el viento se las lleve, desde esta altura caerá en al algún lugar de la ciudad y tal vez recorra el mundo hasta que tu deseo se vuelva realidad

Michiru sonrió, cerro los ojos por unos instantes, alzo sus manos a nivel de su boca y soplo con intensidad. Solo vio como estos se alejaban siendo llevados por la brisa nocturna que ondeaba sus cabellos.

La violinista no pudo evitar abrazar a Haruka, se lanzo a sus brazos casi por inercia y este le correspondió. Una extraña sensación recorrió sus cuerpos al estar juntos, una calidez como si tuvieran años de conocerse. Ambos se quedaron así por varios minutos, juntos, protegiéndose del frió pero al mismo tiempo agradeciéndose el día tan maravilloso que habían pasado juntos.

-hoy no has dejado de sorprenderme

-Escuchar eso me hace feliz, quiere decir que cumplí mi cometido

-¿Qué quieres decir?

-Dicen que el día que uno deje de asombrarse con lo que hace una pareja, un amigo...que ese día ese algo especial se terminara

-Entonces nunca dejes de asombrarme

-no te preocupes Michiru, eso espero también yo, luchare por conseguirlo

Y ambos chicos se quedaron así abrazados en silencio mientras el viento acariciaba sus rostros