Titulo:
Sin Venganza
Autora:
Vera Rouge
Narrador:
Tercera persona
Adaptación:
Tercer año, mundo de BNHA
Advertencias:
-Puede contener spoilers.
-Esta historia irá avanzando en el tiempo.
-Puede haber escenas para adultos R+18.
-Puede haber lenguaje sensible para algunos usuarios.
Escenarios:
Musutafu, Japón.
Pareja:
TodoMomo
Aclaración:
Los personajes de Boku No Hero Academia no me pertenecen, son obra del maestro 堀越耕平 (Horikoshi Kōhei).
Capítulo 3.- Confrontación parte I.
Las noches parecían más largas y los días avanzaban más tranquilos a comparación. Esa noche en particular la luna parecía desaparecer entre nubes, aún así su fulgor lograba llegar a todos los rincones. Midoriya veía por fuera de su balcón pensativo. Ese mismo día Aizawa les había avisado que Yaoyorozu ya se encontraba estable y fuera de peligro, sin embargo, no se aceptaban visitas pues aún no recobraba consciencia. En palabras de Aizawa, los doctores habían dicho que la chica había sufrido una hemorragia cerebral, que no requería de cirugía ni drenaje, simplemente esperarían a que se reabsorbiera por si misma con algo de ayuda de Recovery Girl, y el sangrado activo que presentó no había sido más que causa directa del pedazo de metal que se impactó contra ella causando el sangrado tan escandaloso que vieron cuando Todoroki la sostenía en brazos, siendo esto porque se habían roto unos vasos sanguíneos superficiales de la piel que tardan demasiado en coagular. Afortunadamente nada pasó a mayores. Habían pasado unos cuantos días de angustia, pero al escuchar esas palabras su corazón se sosegó un poco. Esperaba con ansias el despertar de su compañera.
Recordó las palabras que Kacchan le había dedicado el día que sucedió el incidente, y aunque le dolían, sabía que tenía razón en todos los aspectos. Debía mejorar para ser más fuerte, y poder salvar a todas las personas que sus brazos pudiesen alcanzar.
Agarró una pesa que se encontraba a su costado, y comenzó a ejercitarse. Sin darse cuenta con el transcurso de los años, pasó de unas simples mancuernas a unas pesas enormes, que habían sido modificadas por Hatsune, porque las que vendían en las tiendas ya le eran insuficientes.
Por su mente volvió a cruzar Todoroki, el cuál seguía igual que el día que ocurrió el incidente. Más callado de lo usual, más serio de lo normal, y con una mirada de tristeza que hacía tiempo no veía en él. Bakugō igualmente, se encontraba más irritable que de costumbre. Jirō lloró mucho el primer día, y los días posteriores se dedicaba a limpiar la habitación de su amiga para cuando saliera del hospital. Se veía triste y sin ganas de convivencia, aunque a veces soltaba una risa apagada cuando Kaminari buscaba hacerla reír. Aún así quien más le preocupaba era el bicolor, y aunque muchas veces intentó hablar con él nunca encontró algo adecuado que decirle. Hablaban de clases, a veces de la situación actual de salud de Yaoyorozu, pero más allá de eso todavía no, y no entendía el por qué le estaba costando tanto trabajo. Recuerda haber hablado con sus amigos sobre eso, sin embargo, Iida mencionó que, aunque lo veía preocupado era normal, una compañera faltaba en el salón y todos compartían el mismo sentimiento de angustia, Asui concordaba con él, diciendo que hacía tiempo no pasaban por una situación traumática de ese calibre. Pensó que a lo mejor y le estaba dando demasiadas vueltas al asunto por lo cual desistió de pensar en ello por unos cuantos días.
Sin embargo, recordó que Todoroki le había mencionado que había tenido unos mal entendidos con Momo, además de con Bakugō. Tal vez y se sentía culpable por lo que había pasado entre ellos, que al igual que él, quería que la chica recobrara la consciencia para ir a disculparse. Mencionó también ver a la chica de manera diferente, y recordó como la había adulado cuando hablaban con Trece. Shōto es de pocas palabras, y pocas veces externa sus pensamientos. El que haya hablado de la forma en la que lo hizo sobre Yaoyorozu era algo que lo había impresionado. Sin duda, la chica era alguien a quien el bicolor reconocía y admiraba, eso se notaba desde primer año, y él lo sabía. Pero el modo en el que la miró cuando la tenía entre sus brazos, el modo en el que miraba a Kacchan con enojo palpable, su mirar decaído de estos últimos días, le hacía pensar que Todoroki apreciaba profundamente a la chica, al igual que todos, pero él tenía una admiración demasiado grande por ella. Lo comparó por un momento con su admiración por All Might, aunque sabía que el chico no era un fanático empedernido como él. Sonrió nostálgico.
Seguía tan ensimismado en sus pensamientos que no notó la presencia de Aoyama a un lado de él.
-'' Esas son cosas del amor, Midoriya Izuku''—interrumpió con una sonrisa la concentración del peliverde. Este dio un brinco del susto.
-'' Aoyama-kun, me asustaste''—dijo el peliverde mientras se llevaba una mano al pecho intentando acompasar los latidos de su corazón. Aunque para el rubio ya se había vuelto un hábito llegar cuando Izuku hacía ejercicio. Simplemente el portador del One For All aún no se acostumbraba a su presencia. –'' ¿Cosas del amor, dices?''. – El rubio asintió.
-'' Si, esa mirada lo dice todo, ¿no lo crees?''—El ojiverde se comenzó a sonrojar de sobremanera, claramente confundido por los comentarios del rubio.
-'' ¿A qué te refieres?''—tartamudeó mientras desviaba la mirada, claramente avergonzado. Pensó por momento que tal vez el verdadero kosei de Aoyama era leer el pensamiento, o saber desconcertar a las personas. A su mente vino la imagen de Todoroki sosteniendo a Momo en brazos.
-'' Esa, ¿no la ves?''—sonrió el rubio apuntando al frente. El peliverde le siguió el dedo con la mirada y vio a Aoyama con un espejo tapizado de swarostki frente a él, al cual le sonreía y le lanzaba un guiño. Al parecer el chico estaba demasiado enamorado de sí mismo. Midoriya soltó una risa incómoda al ver a su compañero haciendo poses. Un pensamiento lo desconcertó.
-'' Enamorado…''—pensó con un dejo de voz. Soltó la pesa de golpe, sorprendido y sonrojado hasta las orejas, asustando al rubio, haciendo que brincara y se le resbalara el espejo de las manos, cayendo desde el segundo piso en el que se encontraban, rompiéndose en varios pedazos. Midoriya no reparó en eso, ni siquiera escucho el ruido del espejo al romperse, estaba demasiado ensimismado en sus pensamientos, mientras que Aoyama miraba el suelo mientras unas lágrimas se desprendían de sus ojos. –'' Entonces, él… ''—se interrumpió mientras llevaba su mano a la altura de la boca, estupefacto por el camino en el que estaban yendo sus pensamientos. –'' No, no, no, él no es de ese tipo de persona, jamás ha mencionado nada, ni se ha visto que se moleste en esas cosas''—comenzó a hablar tan rápido y tan bajo que Aoyama no le pudo seguir el paso, se encontraba tan enojado porque su espejo se había quebrado, que volvió a su habitación sin que Midoriya lo notara.
El peliverde salió de su habitación a paso veloz, y se dirigió al cuarto piso del edificio de las chicas. Tocó la puerta al estar frente a la habitación de quien buscaba.
Estaba claramente confundido y sobresaltado, ya que no podía concebir la idea de un Todoroki enamorado. Negó rápidamente con la cabeza, tal vez era solo su imaginación, aunque todo tuviera sentido ahora y tal vez era esa la pieza que le faltaba para armar el rompecabezas del estado de ánimo de Shōto esos últimos días. No podía decir que esa era la verdadera razón. Para empezar, él desconocía lo que era estar enamorado. Necesitaba respuestas, y esas las podría tener de alguien que conozca cosas del amor. Una castaña abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, hasta que notó la cara roja de Izuku, quien agarraba pequeñas bocanadas de aire para recobrar la respiración. Trago saliva sonoramente.
-'' Deku-kun, ¿qué sucede?''—mencionó Ochako mientras se preocupaba por el semblante de su amigo.
-'' Vengo a hablar de amor, Uraraka-san''—la chica se quedó anonadada después de escucharlo decir esto. Su rostro se tiñó de todas las gamas de rojos existentes, y cayó al suelo desmayada siendo atrapada por Midoriya, quien no entendía que era lo que le había sucedido a su compañera.
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Últimamente se encontraba más irritado que de costumbre. Casi todo y todos alrededor le molestaba. Las misiones no salían como él las planeaba. Los días eran más largos de lo usual, y aún no podía entender las causas de sus problemas. Casi siempre el culpable de todo su enojo era Deku, pero después de haber hablado con All Might sobre ellos dos, su coraje se había apaciguado un poco. Se molestó al recordar esto. Su meta no había cambiado, se convertiría en el héroe número uno, y nada ni nadie lo alejaría de su objetivo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta siendo abierta. Se inclinó hacía el frente apoyándose sobre sus codos y vio a Kirishima entrando a la habitación. Bakugō le lanzó una pequeña explosión a la cara.
-'' Mierda, Kirishima, te he dicho que toques la puta puerta antes de entrar''—espetó mientras volvía a recostarse con sus manos detrás de su nuca, mirando el techo.
-'' Lo siento, se me olvido''—dijo mientras sonreía de oreja a oreja. –'' igual, no hay necesidad de recurrir a la violencia''—empezó a empujar el humo de la explosión con su mano, restándole importancia. Ya estaba acostumbrado, pero si había notado que esta fue un poco más fuerte que en ocasiones pasadas.
-'' A que carajo vienes, ¿qué no ves que estoy ocupado?''—refunfuñó mientras fruncía aún más el ceño. El pelirrojo le dedicó una mirada de desaprobación al saber que simplemente lo quería fuera de la habitación y en realidad no estaba haciendo nada, más que estar tumbado viendo el techo.
Había notado a su amigo más distante que otras ocasiones, y más estresado de lo usual. Cuando intentaba preguntarle sobre lo que sentía o porque se encontraba con ese estado de ánimo, solo explosiones y groserías tenía como contestación. Resopló resignado. Sabía que a Bakugō simplemente se le terminaría pasando el coraje.
Pensó en invitarlo nuevamente a practicar con él, generalmente su humor cambiaba mucho cuando entrenaban juntos, pues solo él y su kosei podían soportar las explosiones de frustración del rubio, sin embargo, al día siguiente del incidente de Momo lo había invitado, pero este le rechazó con una mirada de muerte, así qué deshecho la idea de volver a intentar invitarlo.
-'' Te toca cortar las verduras para la cena de hoy, ¿recuerdas?, ya puse la carne a cocer, ve adelantando lo demás''—El rubio resopló molesto.
-'' No me digas lo que tengo que hacer, maldita sea. Ya lo sabía. Iba a ir cuando a mí se me diera la puta gana''- dijo poniéndose de pie. Kirishima sabía de antemano que se le había olvidado. Estos últimos días su amigo había estado despistado, algo difícil de ver en el rubio y creía saber la razón. Así que se aventuró a intentar sosegarlo, aunque sea un poco.
-'' Bakugō, ella va a estar bien''—mencionó el pelirrojo a su amigo, y notó en los hombros del rubio como este se tensaba. –'' Todos estamos preocupados, es normal...''
-'' Yo no estoy preocupado por nada, imbécil''—le interrumpió el rubio mientras le dedicaba una mirada asesina por arriba de su hombro—'' Deja de estar jodiendo tratando de adivinar lo que pienso, y no me estorbes, tengo verduras que cortar''—dijo cerrando la puerta detrás de él de golpe. Kirishima se encogió de hombros.
El día que sucedió el accidente, notó que Bakugō llegó echando lumbre. Tuvo que calmarlo e intentó hablar con él, pero el rubio comenzó a lanzar explosiones al aire mientras maldecía una y otra vez. Se veía claramente frustrado.
Todos en la casa habían llorado el accidente de Momo y todos se encontraban sumamente preocupados por no tener suficientes noticias sobre la morena. Más que amigos eran como una familia. Y sabía que, aunque su amigo no supiera exteriorizarlo se preocupaba por los demás.
Se sentó un momento en la cama del rubio y exhaló sonoramente. No sabía cuál era la razón exacta por la que Bakugō se encontraba en ese estado emocional tan caótico, y quería encontrar una forma de ayudarlo y aconsejarlo, pero sabía que iba a ser demasiado difícil conseguirlo. El rubio casi nunca se mostró vulnerable ante nadie. Rascó su cabeza esperando que le llegara una pista sobre como ayudar en esa situación.
Bakugō se encontraba bajando las escaleras en parsimonia con las manos metidas en sus bolsillos. El recordar los comentarios de su amigo lo ponían demasiado molesto.
Decidió despejar su mente; hacer labores de cocina no le molestaban, le ayudaban a sacar un poco del estrés acumulado de los últimos días. Atribuía todo su coraje a que había fallado en las últimas misiones, y que el ambiente alrededor de él aún se encontraba tenso por la situación de salud de su compañera de clase. El pensar en ella volvió a irritarlo. Desconocía por qué ella lo ponía de esa forma. Enlistó en su cabeza las posibles razones: su forma de hablar y creerse una sabelotodo, el gran avance que ha tenido en esos años escolares, el que sea una exhibicionista sobre todo si él esta presente, el que haya sido tan estúpida como para hacer ese plan tan alocado, que no midiera el peligro. '' ¡Mierda!'' exclamó mentalmente mientras tensaba sus manos en puños. Se detuvo en seco mientras trataba de entender cuál era la razón en específico de su molestia. Y aunque le costara trabajo admitirlo estaba preocupado, porque fue una de las pocas veces que vio a un compañero caer delante de sus ojos a punto de morir y él no pudo hacer nada al respecto. Le frustraba pensar que había alcanzado la cima, llegar ahí y descubrir que aún le faltaba camino que recorrer. Aparte seguía molesto con Deku de que no la haya alcanzado a rescatar, porque con un kosei tan poderoso como el que tiene, era inadmisible esa clase de error.
Recordó la última misión que tuvo contra un ladrón de una tienda de electrónica, el cuál tenía el inútil kosei de controlar la salida de líquidos fuera del cuerpo, pudiendo llegar a intoxicar a una persona con dióxido de carbono al no dejar exhalarlo. Para su mala suerte bloqueo la salida de su sudor con alto contenido de nitroglicerina en él, no permitiéndole usar sus explosiones. Intentó detenerlo a toda costa, pero se encontraba tan molesto que cometió el error de usar su granada, cargada con nitroglicerina con anterioridad, en un lugar cerrado. Aunque había atrapado al villano, la pérdida de varios artículos electrónicos fue descontados de la agencia donde trabajaba, además de ser regañado y castigado por la escuela por los gastos. Todo esto solo lo irritó más en ese momento.
Su irritación se incrementó al entrar a la cocina y ver a Todoroki preparando fideos para la cena. Siempre le había molestado la presencia de su compañero, pero estos últimos días había sido un suplicio el solo verlo. Le molestaba. Más que molestarle, odiaba cuando se encontraba con él. A su mente vino la imagen del bicolor mirándolo iracundo diciendo que no se acercara a Yaoyorozu. Se frustró, pero decidió no dirigirle la palabra, sin embargo, todo su cuerpo emanaba esa incomodidad de estar a solas con él. Abrió el refrigerador y sacó las verduras que necesitaba para la cena, pero se percató que no serían suficientes.
-'' Trajimos más verdura. Las bolsas están sobre la mesa''—mencionó Shōto sin voltearlo a ver en ningún momento, dedicándose a su labor.
-'' Cállate mitad-mitad, nadie te preguntó''—gritó molesto mientras iba por las bolsas, a checar que todas las verduras que ocupara estuviesen ahí. –'' ¿Dónde está el idiota de Pikachu? A él es a quien le toca hacer esto''—mencionó. Sus tareas casi siempre le tocaban compartidas con Kaminari y Kirishima, y lo decía con toda la intención de que el bicolor saliera de esa habitación. No soportaba el hecho de tenerlo cerca.
-'' Esta con Jirō. Le debía un favor y por eso estoy aquí''—respondió de más, intuyó que la pregunta del rubio se debía a que su presencia ahí lo irritaba. Todoroki también se encontraba incómodo con la presencia de Bakugō, pero tenía su mente tan ocupada en otras cosas que preocuparse por lo que, el que él estuviera cerca le daba igual.
-'' Ese bastardo de chispitas me las pagará caro''—pensó con un dejo de voz. No le preocupo el que el bicolor lo hubiese escuchado. Aún así, el otro tampoco dijo nada. Permanecieron en silencio más tiempo, mientras solo se escuchaba el cuchillo del rubio siendo estrellado contra la verdura y la tabla de cortar.
-'' Es cortar, no trozar''—se burló Todoroki aun conservando la templanza de su voz. Todos esos años conviviendo con el rubio le habían hecho ver que era demasiado fácil sacar a Katsuki de sus casillas.
-'' Las estoy cortando bien, carajo, cállate y déjame trabajar a gusto''—espetó en un grito, claramente irritado. El bicolor volteó por encima de su rostro y vio que la verdura estaba siendo muy bien picada por su compañero, de mala manera y no perfecta, pero mínimo estaba haciendo su parte.
-'' Al parecer el ayudar en el comedor de la escuela está rindiendo frutos''—recalcó Shōto. Sabía que Bakugō estaba castigado ayudando en el comedor, entre otras tareas más, por la deuda que causo a la agencia y en parte a la escuela por sus descuidos.
-'' ¡Cállate pendejo o te mato! No tuve la culpa de que esa mierda pasara''—gritó exasperado el rubio, lanzando una pequeña explosión al aire.
-'' Al parecer tu nunca tienes culpa de nada''—murmuro por lo bajo, pero con la intención de que este le oyera. El rubio le escucho, pero sabía a lo que iba, y no tenía ganas de seguir peleando. Ya estaba suficientemente molesto con lo que le estaba pasando esos últimos días, que soportar el humor del bicolor era de las últimas cosas que quería hacer.
-'' Hoy estás excepcionalmente parlanchín, Icy-Hot, ¿acaso quieres morir?''—masculló Katsuki en un intento de que ya no le dirigiera la palabra. Shōto ya no le contestó, pues estaba buscando como decir sus próximas palabras.
Permanecieron en silencio mientras se distraían cada uno en su tarea. Aunque lo intentaran no parecían poder hacer de lado la situación. El ambiente ya era de por si tenso, y el rubio solo estaba buscando terminar lo más pronto posible para salir de ahí. Pensó el decirle a Kirishima sobre ir a entrenar juntos, pero últimamente prefería ir a entrenar solo, tanta tensión y preocupación por parte de su amigo le molestaba.
Se escuchaban las voces de sus compañeros haciendo otras actividades en la sala o en el comedor. No estaban animados como siempre, pero mínimo se distraían en cosas triviales.
A la mente del rubio volvió la imagen de Momo, y pensó que el que no estuviera presente cambiaba radicalmente el ambiente. No había nadie regañando, corrigiendo ni mandando a nadie, y todos extrañaban eso. Intentaban participar en clases, pero no era la misma, hacía falta esa persona que siempre quisiera lucirse con la respuesta correcta. Suspiró audiblemente molesto. Estaba pensando nuevamente en ella y eso le desagradaba más.
-'' Bakugō''—interrumpió Todoroki sus pensamientos. El rubio no se inmuto en contestarle, y decidió ignorarlo—'' Le debes una disculpa a Yaoyorozu''. —sentenció con voz autoritaria.
-'' Pedazo de mierda, no te metas en lo que no te importa. Yo no le debo ninguna jodida disculpa a nadie, y mucho menos a ella''—espetó entre dientes, conteniéndose de no gritar.
-'' ¿El faltarle al respeto por haberla visto en una situación vulnerable no es motivo de una disculpa?''—su tono de voz grave aún no cambiaba, se mantenía inescrutable ante la situación. –'' Deja de ser una mierda por una vez en tu vida''. – Bakugō no quiso perder los estribos, respiró hondo por lo bajo y soltó aire sin que el bicolor lo notara.
-'' Ella tiene la culpa por no haber visto por donde caminaba, si ella quiso enseñarme las tetas es su problema''— Notó como Shōto se comenzaba a molestar por el comentario, así que decidió echar sal a la herida que había abierto. —'' Aunque no la culpo, tiene buenas tetas que presumir''- Una llamara cruzó por un costado de su cabeza, rozando su mejilla izquierda. Bakugō en ipso facto volteó a su derecha e intento propiciarle un puño en la cara al bicolor, pero un pequeño muro de hielo se interpuso entre ellos. El rubio notó esto e hizo una pequeña explosión, rompiendo el hielo y estirando el brazo, alcanzando a agarrar al bicolor de la solapa de la camisa, atrayéndolo hacía él. Todoroki no pudo responder a tiempo, en cuanto a reflejos Bakugō le ganaba en creces. —'' Deja de estarme jodiendo, esto no tiene que ver contigo''—espetó entre dientes. Se encontró con su mirada iracunda heterocromática, y lo irritó más, lo soltó y lo empujó dándole la espalda, continuando con su tarea de cortar verduras.
-'' ¡Bakugō-kun esta es la 5, 314 vez que te digo que no explotes nada aquí en la casa''—entró Iida irritado alzando la voz, regañando al rubio. Se detuvo en seco al ver que también había hielo en el suelo de la cocina y al ver como sus dos compañeros se veían uno al otro, furiosos—'' ¡Todoroki-kun, tú también! Recoge ese hielo''—espetó molesto—'' No puedo creer que se estén peleando a estas horas, par de rebeldes''—iba a continuar con el regaño, pero fue interrumpido por el bicolor.
-'' No me estés jodiendo, Iida. No estoy de humor.'' —murmuró entre dientes Todoroki mientras derretía el hielo con su mano izquierda. El mencionado tragó saliva sonoramente mientras le dedicaba una mirada de preocupación, al parecer su amigo estaba peor de lo que pensaba, pero no quiso decir nada para no agravar la situación. Ahorita no era el momento adecuado para hablar con él. El bicolor salió de paso firme de la cocina por un trapeador, y notó que fuera de esta estaban algunos de sus compañeros escuchando lo que sucedía. No se molestó en voltearlos a ver. Al regresar, terminó de secar el piso.
-'' Todoroki…''—Le llamó Tokoyami en un intento de calmarlo, pero se congeló al sentir la fría mirada de este.
-'' Ahí dejé soba lista, perdí el apetito''—mencionó saliendo de la cocina sin dirigirle la mirada a nadie. Todos se quedaron en silencio hasta que dejaron de escuchar sus pasos.
-'' Maldita sea, Bakugō, ¿qué fue lo que dijiste esta vez?''—cuestionó Mina con un extraño tono mezclado entre burla y miedo. El rubio no le contestó a la pregunta y ni siquiera la volteó a ver cuándo fue, lavó el cuchillo en el fregadero, dando su tarea por terminaba. Se disponía a irse—'' ¡Hey! Bakugō''—le volvió a llamar, pero se encontró con unos ojos rojos oscurecidos, cargados de ira.
-'' Quítate extra, me estorbas''—masculló en tono más bajo de lo normal, sin gritar. Mina se hizo a un lado por instinto, sintiendo miedo por la intimidación del chico. El rubio le pasó por un costado, dejando a todos sus compañeros anonadados por el aura tan oscura cargada de ira que llevaba encima. Claramente pudieron escuchar cuando el rubio estrelló la puerta de su habitación.
-'' ¿Qué fue lo que sucedió por lo que Bakugō iba tan molesto?''—preguntó Kirishima entrando al ambiente pesado que tenían en la cocina. Nadie le respondió, seguían sumidos cada uno en sus propios pensamientos. El pelirrojo volvió a preguntar, pero se distrajo al ver a Mina con unos ojos llorosos. Se acercó a ella, y esta solo pudo cobijarse en el pecho de su amigo, ocultando sus lágrimas. Kirishima guardó silencio y solo colocó su mano en la cabeza de la pelirrosa en un intento de sosegarla.
Sin ánimos y con el apetito perdido, los compañeros de la clase A se dispusieron a intentar cenar, para no irse con los estómagos vacíos a la cama, pero la comida les sabía demasiado amarga, además de que la soba que había preparado Todoroki estaba demasiado caliente. Iida pensó en que su amigo estaba más allá de molesto. Se dispusieron guardar los sobrantes de la cena para, a lo mejor, utilizarla al día siguiente.
En su habitación, Bakugō solo pudo aventar la silla que tenía para estudiar, se contuvo de lanzar explosiones, y se tiró en la cama. Estaba furioso, y no sabía controlar todo lo que estaba sintiendo. Odiaba con todo su ser que le dijeran que hacer, y más que le marcaran sus errores, y odiaba más reconocer que probablemente Todoroki tenía razón. Le molestó más la idea de disculparse con la morena. Volvió a mirar al techo, mientras pensaba en algo que lo abstuviera de pedir disculpas o por lo menos encontrar un motivo y demostrar que él tenía razón.
Mientras que en la habitación del quinto piso Todoroki no podía dejar de pensar que la última frase que le dedico Bakugō fue la misma frase que le dijo Yaoyorozu hace días. Le molestaba, porque, aunque trataba de no meterse en situaciones ajenas a él, no podía dejar de lado el que su compañera haya sido molestada por el rubio. Su instinto de héroe no se lo permitía.
Sacó su celular buscando en su lista de contactos el nombre de Jirō, cuando lo encontró le mando un mensaje de texto, preguntándole si aún necesitaba ayuda para limpiar el cuarto de la morena. El día que a la chica le había tocado a hacer la cena le había ayudado a limpiar la habitación de Yaoyorozu junto con Kaminari. Ese día se había vuelto a ofrecer para volver a limpiar, pero Kaminari aprovechó la oportunidad para zafarse de su responsabilidad en la cena del día de hoy, cambiando lugares con Shōto. Al bicolor no le molestó la acción, creía que con el hecho de ayudar a que su compañera llegara a una habitación limpia el día que saliera del hospital era más que suficiente, y no importaba quien realizara esta acción. Kyōka contesto casi de inmediato, negando la oferta, alegando de que ya habían terminado. El chico respondió el mensaje diciendo que había dejado Soba lista abajo. Al enviarlo bloqueó el celular y lo dejó en su mesa. Lo escuchó vibrar y vio un ''ok'' como respuesta de Jirō.
Sacó su futón y lo colocó sobre el tatami, se recostó sobre él mientras miraba el techo. Se encontraba furioso, pero sabía que tenía que sosegarse. No podía caer en las provocaciones de Bakugō. Se recriminó mentalmente por esto.
Después de varios minutos se estaban dormitando aún con la ropa que llevaba puesta, hasta que escucho nuevamente su celular vibrar. Dudo en ver el mensaje, y después de hesitar por algunos segundos, se puso de pie, perezosamente y tomó el celular de la mesita, leyendo en la mente el mensaje que le quitó el sueño.
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Uraraka estaba sentada sobre sus piernas mientras intentaba acompasar la taquicardia que estaba teniendo en esos momentos. Seguía sonrosada de recordar las palabras con las que la sorprendió Midoriya, aparte del hecho de que se encontraban solos en su habitación. Últimamente la tensión entre ellos era más notoria, pues no podían ocultar lo que sentía él uno por el otro. Sin embargo, eran demasiado inocentes como para dar el siguiente paso y admitir sus sentimientos. Levantó la mirada y vio al peliverde aún haciendo reverencias mientras pedía disculpas, diciendo que no había sido su intención asustarla. Ochako se sintió un poco decepcionada, pues, aunque se haya desmayado, su corazón se había llenado de jubilo y se sentía feliz pensando en una posible declaración de su amigo, pero ahora, no podía sentir más que decepción combinada con tristeza e incomodidad. Deshizo sus pensamientos sacudiendo la cabeza con vehemencia esperando que esos pensamientos se fueran de su mente, y poder concentrarse en todo lo que él le estaba diciendo, pues desde que empezó a disculparse, no les había prestado atención a sus palabras. Se sonrojo al volver a verlo, más alto, más musculoso, y más lindo de lo usual. Volvió a sacudir su cabeza tratando de alejar sus pensamientos. Él era su amigo, de sus mejores amigos, tenía que empezar a madurar y dejar sus sentimientos de lado.
-'' Deku- kun''—decidió interrumpirlo. El chico la miró con pena—'' No te preocupes, no debes disculparte por nada. Simplemente estaba algo mareada, no desayune el día de hoy''—mintió mientras sonreía de oreja a oreja.
-'' ¿Por qué no desayunaste, Uraraka-san?''—le recriminó con pena—'' El desayuno es la comida más importante del día, no puedes hacer eso''—la chica sonrió mientras volvía a colorearse su rostro de rosa, pensando que tal vez él pudiera descubrirla en su mentira.
-'' Dieta''—volvió a mentir con pena. –'' Estoy en una dieta para bajar de peso y comer más proteína para tornear mis músculos''—extendió la mentira esperando que con esto el chico le dejara de llamar la atención.
-'' ¿Dieta?''—cuestionó sorprendido—'' Pero, Uraraka-san, tienes un buen cuerpo, muy bien torneado''—dijo esto mientras se sonrojaba y desviaba la mirada claramente avergonzado por sus palabras, las cuales no las había pensado bien antes de decirlas—'' No creo que necesites hacer dieta''—finalizó mientras se ponía la mano sobre la barbilla, cubriendo su boca con sus dedos, sin mirarla a los ojos aún. La chica solo se sonrojo más de lo que ya estaba, se sintió un poco mareada por el calor que subía hacía su rostro nuevamente. Se despabiló. Decidió centrar la atención en otro tema de conversación que no fuera vergonzoso para ambos.
-'' Deku-kun, ¿pasó algo?, dijiste que querías hablar de amor, ¿a qué te referías?''—preguntó mientras con sus dedos hacía pequeños círculos en la alfombra, intentando sosegar sus emociones, con sus mejillas rojas claramente apenada y sin dirigirle la mirada. Midoriya salió de su vergüenza.
-'' Si, es que no lo entiendo muy bien''—comenzó mientras colocaba su mano detrás de su nuca, rascándose—'' Creo que Todo… que tengo un amigo que pudiera estar enamorado''.
-'' ¿Enamorado?''—reiteró Ochako con duda, a lo que Izuku se limitó a asentir con la cabeza.
-'' Si, bueno, no lo sé, es solo una suposición. No le he preguntado directamente, pero antes de hacerlo quisiera saber, ¿cuáles son los síntomas de estar enamorado?''—La chica soltó una carcajada ante la pregunta, Izuku la miró confundido.
-'' ¿Síntomas? Deku-kun, lo dices como si estar enamorado fuera una enfermedad''—volvió a reír. El peliverde se sonrojo nuevamente. —''No lo sé muy bien, pero...''—comenzó levándose la mano apuñada a la altura del pecho—'' Estar enamorado es… es sentir que cada vez que ves a esa persona sientes como el corazón te late tan rápido que pareciera que en cualquier momento se saldrá de tu pecho. Que sientas que no puedes respirar bien. Sientes vergüenza hasta de tu propia sombra. Pero mucho más que eso, enamorarse es preocuparse por la otra persona. Admirarla. Querer estar cerca, y querer ver a esa persona salir adelante y que cumpla sus sueños. Que te inspire a querer mejorar, es…''—levantó la mirada para encontrarse con los ojos de Midoriya, que brillaban con un fulgor singular, como si se hubiese dado cuenta de algo. Las mejillas del peliverde se encontraban ligeramente sonrosadas, mientras clavaba su mirada intensa en los ojos de Ochako. La chica se sonroso también, y le entraron unas ganas inmensas de llorar, pero se contuvo. Lo tenía ahí de frente, mirándola, hablando de sus emociones. Sabía que lo que le estaba diciendo no era algo sacado de un manga shōjo, eran sus sentimientos que habían tomado posesión de su boca. Lo sabía, desde el primer año escolar juntos, lo sabía, estaba enamorada de Midoriya, con todo y sus imperfecciones, y le dolía que no podía decírselo abiertamente, por temor al rechazo, y más que el rechazo, ser un obstáculo en los sueños de él. Sentía como las lágrimas que amenazaban con salir le quemaban los ojos, volvió a bajar la mirada ocultándola del chico hacía la alfombra, y exhaló sonoramente para terminar de decir—'' estar enamorado es un bello caos que pone tu mundo de cabeza''.
Guardaron silencio por unos segundos, que parecieron minutos. El tiempo carecía de sentido en esos momentos, ambos estaban tan absortos en sus propios mundos, que el silencio no era incómodo a pesar de la situación, si no reconfortante.
-'' ¿Te has enamorado alguna vez, Uraraka-san?'' –preguntó Midoriya después de tragar saliva sonoramente. Vio que la chica se sobresaltó por su pregunta y comenzó a ponerse roja. ''Como un tomate'' pensó para sí mismo. Ella comenzó a negar con vehemencia.
-'' ¡No! Por supuesto que no, yo, yo no conozco nada de eso''—comenzó a reír de los nervios—'' Son cosas que las chicas vemos en los mangas shōjos, ¡sí, eso! Mangas''—comenzó a rascarse la nuca nerviosa mientras reía un poco más alto. El peliverde sonrió con dulzura, haciendo que la chica calmara sus nervios.
-'' Lo que dijiste, creo que lo he sentido antes. Pero no sé si aplica igual para Todoroki-kun, hasta ahorita, todas son conjeturas mías. Y no soy nadie para interpretar los sentimientos de las demás personas, menos para cuestionarlas''—dijo mientras suspiraba un poco aliviado y aún con las mejillas rosadas.
-'' ¿Todoroki-kun?''—preguntó Ochako sorprendida por las palabras de su amigo. –'' ¿El amigo que crees que está enamorado es Todoroki-kun?''—volvió a cuestionar estupefacta por las conjeturas de Izuku. Este se limitó a asentir levemente con la cabeza. –'' ¿Por qué piensas eso?'' –el chico guardó silencio por un momento tratando de reunir sus ideas en la cabeza. Aunque no lo haya demostrado, las palabras de la chica lo habían dejado anonadado y con un torbellino de emociones arrasando dentro de él. Sentía que su corazón saldría disparado en cualquier momento de su pecho, porque mientras ella hablaba los pensamientos sobre Shōto se disiparon, y solo la imagen de la castaña venía a su mente. Lo había dejado confundido, aunque entendió la explicación se pregunto que era lo que realmente sentía él. Pero ahora que la plática había regresado al centro de sus conjeturas, la razón por la que había ido a ver a Uraraka para pedirle consejo, su confusión pasó a segundo plano. Ya tendría momento de ordenar sus ideas respecto a él mismo y sus sentimientos, por el momento estaba más centrado en ayudar a su amigo.
-'' Últimamente Todoroki-kun ha estado muy serio y lo he notado algo triste, y pienso que es por la situación de Yaoyorozu-san''—dijo un poco más relajado—'' Al principio pensé que estaba exagerando, pero días antes había tenido unos malos entendidos con ella y estaba muy preocupado por ello, llegando al punto de estar distraído, como si fuera lo único que tuviera en la mente. Además de otras actitudes que ha mostrado. Como cuando alabó a Yaoyorozu-san mientras limpiábamos con Trece. Él no suele ser así, y sin embargo lo dijo muy normal. Sinceramente me sorprendí, son cosas que no me espero de él. Entonces, pensé que tal vez, solo, no lo sé''—sonrió avergonzado—'' Pensé que a lo mejor Todoroki-san tenía un crush en Yaoyorozu-san''—se mostró más convencido con su resolución. La castaña lo miraba aún dubitativa.
-'' No lo sé, Deku-kun, creo que podrías estar malinterpretando todo''—objetivó la chica mientras se mostraba con su actitud normal de siempre—'' Todos en la casa estamos preocupados por la situación, y todos nos estresamos. Ya teníamos tiempo sin vivir algo así. Creo que pudo ser el shock del momento, no deja que él fue quien la salvó, es normal que este preocupado pensando que a lo mejor puede ser su culpa el no haber llegado a tiempo''—dedujo mientras no trataba de darle vueltas al asunto—'' Todoroki-san y Yaoyorozu-san son muy cercanos desde primer año. Les toca muchas prácticas juntos, ambos son los recomendados del salón, y hacen buen trabajo en equipo''—Midoriya asintió dándole la razón a su amiga. Pensó nuevamente en la castaña, y sabía a que se refería, el compartía ese mismo sentimiento de amistad y de trabajo en equipo. La castaña continuó hablando sacándolo de su ensimismamiento—'' No estoy negado un crush, al final del día, yo no conozco lo suficiente a Todoroki-kun como para interpretar sus acciones o sus palabras. Solo trato de ser lo más lógica y objetiva posible''—Tal vez y esto la hizo sonar un poco como el peliverde, pero no quiso reparar en eso.
-'' Creo que tienes razón, tal vez y si lo malinterprete''—reflexionó el chico mientras colocaba sus dedos en sus mejillas, queriendo volver a adentrarse en sus conjeturas.
-'' Y si aún no te convences, puedes hablar con él''—le aconsejó Ochako. El chico se sonrojo y comenzó a negar con la cabeza.
-'' Yo no sabría que decirle, como preguntarle, no sé nada de esas cosas''— comenzó a hablar demasiado rápido, claramente nervioso, la chica lo tranquilizó tomándolo de la mano. No se percató demasiado de su acción, y no notó lo nervioso que se puso Midoriya al contacto, comenzando a sudar un poco más de lo normal.
-'' Es tu amigo, ¿no? Algo que si sé es que Todoroki-kun es un chico muy raro. Se toma todo tan literal, que a lo mejor ni él sabe lo que siente''—rio mientras le brindaba a Midoriya una sensación de sosiego. El chico sonrió y en respuesta apretó levemente la mano de ella. Uraraka ahí fue cuando reparo en su acción. Su sonrojo era tan escandaloso que se quedo hecha piedra de la vergüenza. El peliverde no reparo en eso, se sentía tan relajado que se dejó llevar.
-'' Muchas gracias, Uraraka-san. Hablar contigo siempre me da valor''—declaró mientras le dedicaba una sonrisa. La chica, en su petrificación solo puso asentir levemente con la cabeza, mientras se dejaba enredar en esa atmosfera que el chico había cambiado con su simple sonrisa, relajándola.
oOoOoOoOoOoO
Esperaba poder alcanzar a sus compañeros para cenar, pero se le había hecho tarde hablando con Ochako. Le preguntó sí comería, y la chica negó justificando su dieta. Él no quiso insistir más y se retiró de su habitación. Tenía la mente atiborrada con las palabras de la castaña. Sentía su corazón lastimándole el pecho cada vez que pensaba en ella, causándole una extraña sensación de miedo y emoción a la vez. Se miró la mano con la que apretó la de ella, recordando lo suave que era su piel al contacto, cosa que le llamo demasiado la atención haciendo que un calor se acumulara en sus mejillas, reflejándose un ligero sonroso. ''Su piel es suave, y su mano pequeña'' pensó para si mismo haciendo que su corazón latiera más rápido. Nuevamente la chica le había enseñado algo nuevo, y le había dado el valor que necesitaba para hablar con su amigo de un tema incómodo para ambos. Ella había cambiado su mundo y la forma de ver la vida, que lo hizo sonreír emocionado. Compartir tiempo con una chica era demasiado genial para él, y no dejaba de pensar en ello, y si esa chica era Uraraka lo emocionaba más. Su sonrisa reflejó la nostalgia del día que la conoció, ese día donde creyó que probablemente no entraría a la escuela de sus sueños.
Llegó a la sala común y notó a sus compañeros más deprimidos de lo normal. Se respiraba un ambiente tenso, que fácilmente hubiese podido ser cortado con el filo de una navaja. Se sorprendió al ver a Ashido lagrimeando en el hombro de Kirishima.
-'' Cálmate, Mina, no te lo tomes a pecho. Bakugō simplemente está siendo Bakugō''—sonrió mientras la chica moqueaba un poco sobre su playera. –'' Ignóralo, solo está estresado''—escuchó justificar el pelirrojo a su amigo.
-'' Ashido-san, ¿qué sucedió?''—preguntó Midoriya acercándose a la sala donde se encontraban algunos de sus compañeros.
-'' Ah, Midoriya, no fue nada, simplemente es que Bakugō ha estado muy explosivo estos últimos días''—mencionó Kirishima rascándose la nuca. El peliverde asintió levemente. Él conocía a su amigo y rival de la infancia, y sabía que desde el incidente del otro día había estado estresado, llegando al punto de fallar misiones simples. Al parecer el acontecimiento de Momo lo había afectado más de lo que él creía.
-'' Eso fue culpa de Todoroki, algo debieron de haberse dicho''—supuso Mineta mientras se distraía cambiándole a la televisión de canal, sin dejar ninguno en especial.
-'' Eso no lo sabemos, a lo mejor fue Bakugō quien provoco a Todoroki''—le justificó Shoji mientras permanecía de brazos cruzados en el sillón a un lado de Mineta, quien al parecer quería pagar por los canales para adultos. Maldijo por lo bajo a U.A. por colocar el parental control. Shoji simplemente negó con la cabeza por su acción. Todos los años intentaba lo mismo.
-'' No, Todoroki estaba demasiado enojado. Nunca lo había visto así''—murmuró Iida quitándole el control a Mineta y apagando la tele.
-'' ¡Me estás matando, viejo! Ocupo material para masturbarme el día de hoy''—reclamó Mineta mientras que Iida alzaba el control para que no pudiera alcanzarlo—'' Si estuviera Yaoyorozu aquí no tendría que recurrir al porno. Las yaoyoroppai son suficientes para mis fantasías''—insistió haciendo que el ambiente alrededor se pusiera más tenso. Sero usó kosei, poniéndole una cinta en la boca para que dejara de hablar. Shoji le recordó lo asqueroso que era, mientras el moreno trataba de quitarse la cinta de los labios. Midoriya ignoró todo lo que estaba pasando alrededor, sentándose a un lado de Tenya.
-'' Iida-kun, ¿podrías explicarme qué sucedió?''—preguntó el peliverde, suponiendo más o menos lo que había sucedido entre sus dos amigos.
-'' No sé qué se dijeron, si eso es a lo que te refieres, Midoriya-kun''—aclaró Tenya mientras acomodaba sus lentes con un dedo. –'' Yo entré a la cocina y Bakugō tenía agarrado de la solapa de la camisa a Todoroki-kun. Ambos habían usado sus kosei, porque había hielo regado por el piso de la cocina, y Todoroki-kun dejó la soba ardiendo''—recriminó el delegado de la clase. –'' Todoroki-kun fue el primero en subirse a su habitación enojado, después Bakugō subió a la suya tratando mal a Mina por cuestionarlo''—finalizó haciendo ademanes con las mano mientras que la pelirrosa ya se había quitado del hombro de Kirishima y se mostraba solamente triste.
-'' Maldito Bakugō, tiene problemas para hacer amigos''—recriminó la pelirrosa mientras con el cuello de su pijama secaba el rastro de lágrimas que se había trazado en sus mejillas. Kirishima solo resopló por el comentario sin decir ninguna palabra, pues sabía que, aunque era su amigo, si tenía problemas para relacionarse con las personas.
-'' Chicos, ¿ya leyeron el mensaje de Aizawa- sensei?''—preguntó Jirō quien bajaba las escaleras con Kaminari detrás de ella. El rubio traía en sus brazos una escoba y una bolsa de basura. Todos los demás se voltearon a ver y sacaron su celular de su bolsillo.
A las 21:40hrs estén en el área común.
A.
-'' ¿Qué querrá?''—preguntó Mina desconcertada.
-'' No lo sé, a lo mejor serán instrucciones sobre un nuevo entrenamiento''—supuso Tokoyami quien terminaba de comer una manzana.
-'' Lo que sea, no tarda en llegar, ya casi es hora''—afirmó Kirishima mientras mostraba a los demás la hora en su celular.
Se escuchó que a la sala llegaban los demás compañeros que faltaban, entre ellos Todoroki y Bakugō. Cada uno se fue a un extremo de la habitación, alejado uno del otro. El ambiente se respiraba aún más pesado que antes. Todos guardaban silencio esperando que llegara el profesor al dormitorio.
-'' Diablos, Todoroki, ¿calentaste esto en el mismo infierno o que rayos''—gritó Kaminari desde la cocina. Había agarrado la soba que sus compañeros habían guardado en el refrigerador.
-'' Y eso que ya lleva en el refrigerador varios minutos''—dijo Hagakure por lo bajo. El bicolor no respondió nada y se quedó en silencio. Le dedico una mirada a su mano izquierda. Al parecer había quemado el caldo sin querer cuando estaba discutiendo con Bakugō.
-'' Al parecer me deje llevar''—murmuró para sí mismo. Nadie lo escucho. Midoriya le dedicó una mirada de soslayo al bicolor que seguía mirando su mano izquierda. Sonrió de lado al adivinar los pensamientos que este estaba tenido ante el comentario de Kaminari.
La última en llegar a la sala fue Uraraka, pero nadie reparó en esto porque llegó y se sentó a un lado de Asui, no prestando atención en el ambiente que se tenía. La chica le dedicó una pequeña sonrisa, que hizo que los pensamientos que tenía Midoriya sobre Shōto se disiparan.
-'' Ochako-chan, tardaste en bajar''—recalcó la chica rana, esperando a que su amiga le contara la razón. Esta le contestó con una sonrisa, alegando que estaba adelantando tarea.
Exactamente a la hora mencionada en el mensaje de Aizawa la puerta del dormitorio se abrió. Todos guardaron silencio mientras veían a su profesor colocarse delante de ellos, vestido aún con su traje de héroe.
Eraserhead palpó el ambiente tenso, le dedicó una mirada a cada uno de sus alumnos y se percató de Todoroki y Bakugō, cada uno en una esquina con un semblante tenso y hastiado. Se pudo dar una idea de más o menos lo que acontecía, después de haber visto como se comportaron los dos después de la declaración de culpa de Midoriya con respecto a su alumna Yaoyorozu. No quiso aventurarse a nada, pero por algo había decidido ir a esa hora.
-'' Esto que les diré se los iba a decir hasta probablemente mañana, pero creí conveniente hacerlo ahorita por diferentes motivos''—comenzó mientras sus alumnos escuchaban atentos y serios—'' Yaoyorozu está consciente y fuera de peligro''—Las caras de alivio no se hicieron esperar. Los alumnos sintieron como el estrés salía de todo su cuerpo, siendo ahora llenado de alegría. Su compañera que llevaba inconsciente desde hace varios días al fin había despertado. Algunos chicos se les salieron las lágrimas. Jirō, por ejemplo, se abrazó de Hagakure no pudiendo ocultar su emoción. Algunos ya comenzaban a celebrar. Se notaba que Mineta era de los más dichosos con la noticia.
Midoriya sintió un jubilo embargarle desde lo más profundo de su ser. No cabía en la dicha de que su compañera de clase al fin haya despertado. Iba a mirar sobre su hombro, pero se encontró con la mirada de Ochako, quien le sonreía de oreja a oreja como si supiera todo lo que él estaba sintiendo. Le levantó el pulgar en señal de aprobación, y esto lo hizo sentir emocionado.
Aizawa les dedicó especial atención a las reacciones de dos de sus alumnos. Primero notó como Bakugō relajaba completamente sus hombros mientras sus ojos aún seguían estupefactos por la sorpresa. Se llevó una mano a la barbilla y después rasco su nuca, mientras resoplaba de alivio. El profesor sabía que le había quitado un peso de encima.
Por otro lado, Todoroki aún seguía con los ojos abiertos como platos, mientras parecía que había dejado de respirar por varios segundos, no pudiendo dar crédito a las palabras que había dicho. Midoriya lo sacó de su ensoñación al colocar su mano en su hombro. El bicolor tardó en reaccionar, pero solo pudo voltear para encontrarse con los ojos verdes de su amigo. Después de esto bajo la mirada mientras una pequeña sonrisa de lado se dibujaba en su rostro.
Curiosamente al profesor le habían llamado la atención ambas reacciones, pero no dijo nada.
-'' La razón por la que decidí hacerlo ahorita fue porque son buenas noticias. Yaoyorozu ya mostraba signos de consciencia desde el tercer día, pero por razones médicas la mantuvieron sedada unos días más y hoy mostró mucha mejoría. A partir de mañana les darán permiso de poder visitarla''—se escucharon murmullos por toda la sala con ideas de como alegrar la estancia de Momo, que podían llevarle a una chica tan adinerada como ella y como la pudieran hacer sonreír por su mejoría. –'' Que esto sirva de lección para todos, presten atención en sus internados. Si, lo digo también por tu caso, Bakugō''—se escuchó solo un chasquido de lengua por parte del rubio, los demás seguían tan contentos, que se olvidaron de todo lo que había pasado ese día. –'' Eso es todo, vayan todos ya a dormir, ya es toque de queda. Mañana planean todo lo que quieran. Los llevaremos al hospital después de clases''—Dijo el profesor mientras esperaba que todos sus alumnos se pusieran de pie. Iban tan pasmados por estar hablando de la recuperación de la morena, que no notaban que su profesor comenzaba a exasperarse –'' Suban a sus cuartos de una vez o me encargo de no darles permiso para ir mañana''—sentenció. Más tardo en contar hasta tres que en ver como todos subían a sus cuartos.
El moreno suspiró aliviado y salió del dormitorio del grupo 1-A, pensando que, a pesar de ser tan estricto, no podría prohibirles el derecho de ir a ver a su compañera y amiga. Después de noches de angustia, por fin sus alumnos podrían dormir en paz.
To be continued…
Pues bueno, ahí está el nuevo capítulo. Espero lo hayan disfrutado.
Gracias por sus comentarios, créanme que me motivan mucho.
¡Y de nuevo, gracias por leerme :D!
