Parte 3: No importan.
El día se ve oscuro, y el reactor esta a medio camino de terminarse, la gente le felicita cuando logra restaurar la luz del puerto y los pescadores pueden internarse entre la niebla sin temor a nunca encontrar la costa, pese a estar en un lago.
Chris se siente feliz, y lo estaría aun mas, sino fuer aporque Jared Padalecki aun sigue allí, con deseos de comenzar una expedición con todo su equipo de chicos a las montañas, "Porque ahí que conquistar, Hemsworth" le dijo un día, a el, quien solo quería encajarle su navaja suiza en su encantador rostro.
No entiende porque el chico no se despega de el, ni siquiera sabe porque le hablo en primer lugar, el simplemente estaba sentado en a la puerta de su cabaña, uniendo dos pares de cables de conexión, cuando el hombre moreno se le acerco sonriente. "No luces de por aquí" le dijo, y Chris se vio tentado a electrocutarlo con el cable de tensión que tenia encendido a su izquierda.
Se le hace difícil comprender que quiere de el, o cual es su propósito en trabar amistad con un ermitaño gruñón como sabe que es con los extranjeros.
"No seas tan duro con el" susurra Elisa, peinando su largo cabello rubio en la cocina, su piel es blanca como la nieve que se acumula en el techo de la cabaña, y sus ojos frívolos sin dejar de mirarlo. "Tiene tu edad por cierto"
No dice nada, como es lo usual, Elisa deja de insistir rápido, y el niño esta dos días después de vuelta con uno de sus amigos con una pierna herida.
"Necesitamos refugio, no hay lugar en la posada" Le dice, y Dios le ayude para no matarlo con el hacha de cortar leña, y ya comienza a hacérsele sospechoso que siempre tenga algo a la mano para cometer un asesinato.
Dice que si, extraño para su naturaleza, pero su respuesta es positiva y Jared y su compañera se quedan.
Esta tan jodido cuando pasa al baño a media noche y se consigue con kilómetros de piel desnuda y morena en su sala, y un perfecto cuerpo desde la punta de los pies hasta las puntas de su fino cabello.
