Capitulo 2: Inconcebible

Era martes y tenía un día agotador por delante. Tenía que llevar a cabo barias cirugías y decidí ir temprano al hospital para asegurarme de que todo estaba en orden, antes de comenzar. Dejé a Bella durmiendo en la cama, deseaba más que nada quedarme con ella, rodeándola con mis brazos, seguro y cálido. Pero, por desgracia, la realidad no me lo permitía, así que me fui a trabajar, con la esperanza de ser capaz de volver a verla a una hora decente.

"Dr. Masen, la operación de Michael Brake está programada para las nueve."Me recordó Karen, mi enfermera quirúrgica cuando entré en la sala de enfermeras que me pillaba de camino en mis visitas a los pacientes.

"Gracias. Me encontraré contigo en quince minutos. Déjame terminar estos gráficos."Acabé las anotaciones en los archivos de mis actuales pacientes, luego caminé por el pasillo a la habitación de Michael, donde su familia y él estaban esperando.

"Hola, Sr. y Sra. Brake, Michael."Sonreí a la vez que les daba la mano a sus padres.

"Michael ¿Cómo te encuentras hoy?"Le pregunté sentándome al pie de su cama. Era un muchacho de seis años con un soplo cardiaco grave que no se corrigió en su crecimiento, sino que empeoró. Tras varios años de observación, sus padres, el pediatra y yo decidimos seguir adelante con la cirugía para corregirlo.

La madre de Michael contestó por él."Está bien, solo cansado de estar en el hospital. Todos estamos listos para terminar con esto y llevarle a casa."Alisó el pelo da la frente del niño.

Volví al chico."Michael, ya lo hablamos, vas a dormirte un rato. Pero no hay nada por lo que preocuparse, porque voy a estar contigo todo el tiempo. Cuando despiertes te dolerá el pecho y no te sentirás muy bien. Pero en una semana o así, te levantarás e iras con tu hermano y tu hermana."Le expliqué. Él asintió con la cabeza mientras miraba a sus padres para encontrarse más cómodo. Le devolvieron sonrisas llenas de amor.

"Bueno, si no tienen preguntas, Karen le preparará y nos pondremos en marcha."

"Gracias Dr. Masen."Respondió el Sr. Brake mientras me marchaba.

Cuando pasé por la sala de las enfermeras, Karen estaba sentada frente al ordenador."Karen, Michael está preparado para el preoperatorio siempre que estés lista."

"Gracias. Lo estoy."Caminé a la sala de vestuario quirúrgico para ponerme el traje de quirófano y prepararme para la cirugía, tuve un momento de pánico, dudando de mis capacidades. Madres y padres me confiaban los corazones de sus hijos, sus vidas. ¿Qué ocurriría si me precipitaba demasiado en un corte? ¿O si mi mano temblaba? Todo el tiempo en que me desinfecto repaso todo lo que puede ir mal, pero en el momento en el que paso las puertas dobles de acero inoxidable de la sala de operaciones, dejo de dudar. He entrenado años para esto y estoy listo.

Hoy no es diferente. Me detuve a pensar y luego entré en el cuarto. En ese preciso momento, una de las enfermeras quirúrgicas estaba encendiendo su iPod y los sonidos relajantes de Claro de Luna llenaron la sala. Michael ya estaba bajo los efectos de la anestesia. Si era la rutina de una cirugía menor, pero podía haberme acompañado mi jefe de residentes, el Dr. Oates. Sin embargo se trataba de un procedimiento bastante común, por lo que estaba volando solo.

Comencé la operación y todo iba sin problemas. Había entrado en la cavidad torácica de Michael por la vía laparoscopica, lo que reducía drásticamente el tiempo de recuperación, cuando el teléfono de la sala sonó. Una enfermera, que yo no conocía, fue a responder.

"Sr. Masen, Alice Whitlock pregunta por usted."Dijo la joven enfermera con el auricular en la mano.

"Podrías decirle que me llame mas tarde. No es un bueno momento para recibir llamadas telefónicas."Trasmitió la información por el auricular e hizo una pausa para escuchar la respuesta de Alice. Seguí con el procedimiento. ¿Por qué me llamaba Alice cuando estaba en medio de una operación?

"Dr. Masen."Dudó."Dice que es una emergencia, se trata de su esposa."La preocupación era evidente en su voz. El pánico estaba asolándome rápidamente, inseguro de qué hacer. Tenía que completar el procedimiento. Los instrumentos médicos estaban dentro de la cavidad torácica de mi paciente, manipulando ya su pequeño y frágil corazón. Podía ver el agujero en una de las paredes del corazón a través del monitor.

"Dr. Masen."Dijo la enfermera otra vez.

"Por favor, pregúntale a la señora Whitlock si podría esperar un momento hasta que pueda ponerme al teléfono. Karen podrías comprobar si el Dr. Oates está disponible para suplirme."Karen asintió con la cabeza y fue hasta el teléfono de la pared del fondo, mientras la enfermera hablaba con Alice. Intenté aclarar mis ideas a la vez que procedía.

El teléfono de Karen sonó y contestó."Sí, Dr. Oates, el Dr. Masen tiene una emergencia con su esposa y no puede continuar. Necesita inmediatamente su ayuda si está disponible."Se detuvo y por el rabillo del ojo vi como asentía con la cabeza."Sí, señor, se lo haré saber."Y colgó.

"El Dr. Oates estará listo en dos minutos."Me transmitió Karen. Miré hacia la otra enfermera, al otro lado del cuarto, esperaba pacientemente."Por favor, dígale a la señora Whitlock que la llamaré en cinco minutos. Gracias."Dije bajando mis ojos de vuelta al paciente y luchando contra mis impulsos de salir corriendo de este cuarto tan rápidamente como pudiese para llegar cuanto antes hasta mi Bella.

Como dijo, el Dr. Oates llegó a mi lado en cuatro minutos. Cogió el equipo laparoscópico de mis manos."Ve, Dr. Masen, ve a ver a tu esposa."

"Gracias Dr. Oates."Dije con un suspiro de alivio. Ya estaba quitándome la primera capa de mi traje de quirófano cuando entré en la sala del preoperatorio. Tomé el teléfono de inmediato y marqué el número del móvil de Alice.

"¡Oh, Edward, gracias a Dios!"El pánico era palpable en la voz de soprano de Alice."¡Necesito que vengas al Northwestern Memorial Hospital ahora! No sabía qué otra cosa hacer y a ella le dolía tanto, y la sangre, sucedió tan rápido…"Hablaba tan deprisa que apenas podía captar las palabras.

"¡Alice! ¡Alice! más despacio. No te entiendo ¿Qué ha sucedido tan rápido?"Necesité de todas mis fuerzas mantener mi voz calmada y controlada.

Ella respiró profundamente y soltó la palabras."Bella esta de parto."Cuando las palabras entraron por mis oídos y llegaron a mi cerebro, estuve seguro de que había oído mal.

"¡¿Qué?! ¡Apenas tiene veinte semanas!"Pero antes de darle tempo a responder, seguí."No digas mas, estoy de camino. Estaré allí en diez minutos."Golpeé el auricular contra la pared y salí corriendo de la sala hacia el vestuario. Mis piernas no podían llevarme lo suficientemente rápido mientras el peso y las insinuaciones de la noticia se derrumbaban a mí alrededor.

Su médico encontraría alguna forma de detener el parto, había muchas medicinas que podían usarse para frenar las contracciones; estará bien. Tal vez tendría que reposar en la cama durante lo que quedaba de embarazo, pero eso estaba bien. Yo podría tomarme algún tiempo libre, si tuviera que hacerlo, y estaba seguro de que Rose y Alice ayudarían…

No entres en pánico, Edward. No es lo que ella necesita ahora.

Seguía repitiendo este mantra en mi cabeza mientras serpenteaba entre el tráfico en la Fullerton Parkway de la ruta 41, por el camino al Northwestern. Agradecí que no hubiese demasiado tráfico al ser media mañana. Aparqué en el primer hueco libre del aparcamiento que pude encontrar, sin preocuparme si era legal o no, empujé las puertas de entrada, traspasé las puertas de vidrio y corrí hacia la escalera. El pabellón de maternidad estaba en el cuarto piso.

Empujé con fuerza la pesada puerta metálica del cuarto piso, oyéndola golpear tras de mí. Giré en la esquina y vi que Alice estaba agachada en el suelo junto a una puerta.

"¡Alice!"La llamé corriendo hacia ella. Se levantó lentamente, sus ojos estaban rojos y llenos de preocupación.

"¡Oh, Edward, gracias a dios que estas aquí!"Rodeó mi cuello con los brazos mientras la abrazaba reconfortándola., pero no deseando otra cosa que ver a mi esposa."No sabía que otra cosa hacer el residente de gineco-obstetricia está ahora ahí dentro con ella."

"Alice, lo hiciste bien, en serio. Me alegro de que la trajeses aquí."Le contesté mientras la soltaba y entraba a la habitación. Descorrí la cortina que estaba alrededor de su cama.

"¿Edward?"Oí su suave voz, llena de dolor llamarme.

Eché la cortina a un lado y vi al doctor examinándola. Una tela plástica cubría sus piernas, que estaban en unos estribos. Corrí a su lado, agarrando su mano.

"Hola amor."Murmuré contra su frente besándola. El doctor alzó la cabeza y la reconocí."Hola Dr. Masen."

"Hola Dra. Jones."Contesté, advirtiendo la mirada confusa en la cara de Bella. Volví mi atención hacia ella para explicárselo."Susan y yo fuimos juntos a la misma universidad de medicina. Estas en buenas manos."Intenté sonreír, pero no tuve éxito sentía que mi boca era una línea firme.

"Bueno, estoy segura que la gineco-obstetra de tu mujer también querrá verla."Respondió Susan quitándose los guantes.

"¿Cuál es la situación?"Pregunté con la voz apenas calmada mientras veía el rostro de Bella contraerse de dolor, supuse que se trataba de una contracción. Puse mi mano sobre la suya para tranquilizara a la vez que ella respiraba acompasadamente. Era tan fuerte.

La medico levantó los pies de Bella de los estribos, volvió a colocar la zona final de la camilla y colocó las piernas de Bella sobre esta, cubriéndolas con la sabana."Bella tiene un parto prematuro. Casi está completamente dilatada. Mi mejor estimación en estos momentos es que tiene el cuello del útero incompleto."

"¿Qué significa eso?"Preguntó Bella con expresión asustada apretando mi mano. Traté de calmarla apartando el cabello de su rostro, a la vez que intentaba no entrar en estado de pánico. Sabía perfectamente lo que significaba que un cuello uterino estuviese incompleto, y no era bueno, era realmente terrible.

"Significa que el cuello del útero no es lo suficientemente fuerte como para sostener el peso del bebé, ya crecido. Por lo tanto, una vez alcanzado un punto de demasiado peso, simplemente no se dilata. Una vez que esto ocurre es muy poco lo que se puede hacer para prevenir que el nacimiento se produzca."Dijo Susan solemnemente.

"¿Qué quieres decir?"Chilló Bella mientras intentaba hacer todo lo posible por evitar que se me escapase alguna lágrima. Íbamos a perder al bebé y no había nada que pudiésemos hacer al respecto, pero no podía ser yo el que le dijese eso.

"Significa que lo más probable es que vuestro bebé nazca hoy y, por desgracia, no tienen una alta tasa de supervivencia con diecinueve semanas y media. Sus pulmones apenas están completamente desarrollados. Si, por alguna razón, lo están podríamos poner al bebé en una incubadora, con una maquina que le ayudase a respirar, pero incluso así las oportunidades de supervivencia son muy escasas."Dijo colocando las manos de Bella sobre sus piernas confortándola."Tenemos una muy buena unidad de UCIN y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar al bebé una vez que llegue el momento."Yo había estado en su lugar antes, diciéndole a un paciente y a sus padres que no había nada que pudiese hacer para salvarlos, que era irremediable. Se trataba de un sentimiento horrible, miserable.

Levanté la mano y me cubrí los ojos, el dolor que estaba surgiendo en mi era insoportable. ¿Cómo podía estar pasando esto? Ella lo había hecho todo bien durante su embarazo. Pero, al ser médico, ya sabía las respuestas a las preguntas de mi corazón. No había nada que hubiésemos podido hacer para evitarlo, a menos que hubiésemos sabido que tenia predisposición a esto, e incluso de esa forma habría sido difícil.

"¡Edward! ¿Qué significa? ¿Qué el bebé se va a morir?"Ahora Bella estaba cerca de la histeria. No me permitió responder ya que volvió a la Dra. Jones.

"¿No puede darme algo para detener las contracciones y coserme o algo para mantener al bebé dentro?"Las lágrimas bajaban por su cara y todo lo que pude hacer fue acariciar su cabello. Me sentía tan inútil, pero al mismo tiempo me llenaba de agonía, la realidad me desesperaba.

La Dra. Jones me miró y asentí ligeramente con la cabeza comprendiendo y, a continuación, abandonó la habitación para darnos algún tiempo. Me levanté de la silla y sujeté las manos de Bella con firmeza. Casi estaba hiperventilando de lo alterada que estaba."Bella, amor, necesitas respirar de forma profunda. Desmayándote por falta de oxigeno no hará que te sientas mejor."Dije acariciando su frente y el brazo.

Ella me miró de la forma más desgarradora."Pero quizá entonces me despierte y descubriría que todo esto no es más que una pesadilla, un sueño horrible."Comenzó a sollozar de nuevo. Permanecí quieto y me senté al borde de la cama, inclinándome para cubrir mi cuerpo con el suyo, con la esperanza de protegerla del dolor que sabía que solo podría empeorar. Se aferró a mí con desesperación, clavando las uñas en mis hombros. Estuvimos allí sentados varios minutos, tratando de confortarnos el uno al otro, a la vez que por fin escuchaba su respiración calmarse.

Oí abrirse la puerta y me incorporé para ver a su habitual ginecóloga."Dra. Bradley."Asentí a la mujer de mediana edad."Hola Bella, Edward."Contestó solemnemente mientras colocaba una mano sobre la pierna de Bella al otro la do de la cama."La Dra. Jones acaba de informarme. Dijo que era bastante probable que la culpa de este parto prematuro fuera un cuello uterino incompleto, pero quería examinarlo yo misma para poder estar de acuerdo con su diagnostico."Habló suave y sin alterar la voz a Bella y a mí. Asentí de acuerdo. Tal vez por alguna razón la Dra. Jones se equivocaba. Asentí. Bella me miró con ojos interrogantes y yo simplemente asentí para hacerle saber que pensaba que era una buena idea.

Me deslicé de la cama hasta la silla, Bella agarró fuertemente mi mano llena de dolor."Bella, estás teniendo una contracción."Dijo la doctora mirando al monitor."Parece que han sido bastante irregulares."Bella dejó salir un suspiro cuando cesó.

"Sinceramente no he prestado mucha atención. Antes de que llegásemos aquí, mi amiga Alice las midió y eran cada cinco minutos. Sin embargo ahora parece que tardan mas."Mientras Bella hablaba, la doctora quitó la parte final de la camilla otra vez y colocó los estribos. Puso los pies de Bella sobre ellos y ajustó la sabana. Cuando comenzó su examen, Bella dio un respingo incómoda."Lo siento es un poco molesto. El cérvix no ha bajado todavía."Cuando terminó el examen tenía una expresión triste en su rostro. Reajustó las piernas de Bella sobre la cama y la tapó.

Ambos la miramos fijamente expectantes, esperando que por algún milagro esto no se tratase de nuestra pesadilla. Nos miró, pasando sus ojos de uno a otro."Siento mucho tener que decir que el diagnostico de la Dra. Jones es correcto. Tu cuello uterino está incompleto y al límite de su dilatación. Puedo sentir que el liquido amniótico comenzará a salir."Dejó salir un suspiro."La mejor opción es dejar salir al bebé y esperar lo mejor."

Bella dejó escapar su agónico llanto a la vez que se volvía hacia a mí. Nunca había oído hablar de un bebé de veinte semanas sobrevivir más de unos días. Si, por algún milagro lo hiciese, lo más probable es que sufriese de discapacidades mentales y físicas para el resto de su vida. Sentí las lagrimas correr por mi rostro mientras la sentencia se establecía, su peso más doloroso que si un camión se hubiese caído sobre mí. El dolor surgió tan rápidamente que me dejó sin aire en los pulmones, apretándose y retorciéndose en mi interior como un oportunista parasito. Tras unos momentos para recomponerme, pregunté."¿Cuánto tiempo tenemos hasta que nazca el bebé? Usted dijo que las contracciones eran esporádicas"

"Tan pronto como rompa aguas el bebé saldrá. Es muy pequeño en la mayoría de casos apenas pesan quinientos gramos, es probable que ni siquiera tenga que empujar. Antes de esto, ustedes tienen que decidir qué medida están dispuestos a tomar para mantener al bebé con vida si es que llega a nacer así; que, con sinceridad, es un porcentaje muy pequeño. El nacimiento es demasiado traumático para ellos. Si él o ella nace vivo el porcentaje de supervivencia es de un once o quince por ciento."

Bella me miró con los ojos llenos de repugnancia, el dolor que había en sus siempre cálidos y reconfortantes ojos era más de lo que podía soportar. Sabía lo que estaba pensando ¿Cómo podemos hacer para decidir lo que hacer para salvar a nuestro bebé? Mi respuesta era ¡Cualquier cosa! Lo sabia sin lugar a dudas."Dra. Bradley ¿Podría darnos a mi esposa y a mí unos momentos para discutir esto? Será rápido."

"Sí, por supuesto. Entraré cuando estén listos."Señaló hacia la cortina y salió. Devolví mi atención de nuevo a Bella.

Respiró lentamente, exhalando dijo."¿No tenemos ninguna oportunidad, verdad?"Su voz era tan baja y débil. Desde que había conocido a Bella, había sido mi roca, con fuerza y coraje. Ahora, cuando ella más me necesitaba, me sentía como si no tuviese nada que ofrecer para consolarla. Solo eso me causó tanto dolor como lo que estaba ocurriendo. Ella tenía razón – no teníamos ninguna oportunidad. Si el bebé nacía vivo lucharíamos para mantenerle con nosotros, si no era así… ni siquiera podía terminar el pensamiento.

"No, amor… tienes razón, no tenemos ninguna oportunidad."Ambos nos mantuvimos en silencio y rezamos por la vida de nuestro hijo que todavía no había nacido.

Incluso cuando mi cardiólogo me había dicho que mi única opción era un trasplante, cuando tenía muy pocas esperanzas de vivir, ni quería sin el amor de Bella, no había pasado por este miedo. El tiempo había llegado a ser nuestro verdugo, no quería que se detuviese y cesar su lento avance hacia algo tan horrible, pero el tiempo pasaba a pasos agigantados, introduciéndonos completamente en nuestro infierno personal.

Salí para contarle a Alice lo que estaba sucediendo y pedirle que se marchase a casa. No había nada que pudiese hacer en estos momentos y Bella la necesitaría cuando la hubiesen dado de alta. Ella entró rápidamente y se despidió, tratando de contener desesperadamente sus lágrimas por nuestro bien.

La doctora entró e hizo que rompiese aguas. Las horas siguientes pasaron sombreadas por la incredulidad y una profunda angustia. Nada que no fuese el dolor y la tristeza que sentíamos estaba claro. Como habían predicho el bebé salió inmediatamente, sin que Bella tuviese que hacer esfuerzos. Su pequeña forma ni siquiera concedería un leve soplo de aire a sus pulmones subdesarrollados. Su pequeño cuerpo no podría sobrevivir el viaje fuera de su madre. Por alguna razón inconcebible la perdida pareció infinitesimalmente más fácil que si hubiésemos podido comenzar a intentar tratar que resistiese unos días en la UCIN mirando como nuestra niña luchaba por su vida solo para perderla inevitablemente.

Bella lloró mientras la tenía en el pecho. Todo lo que podía hacer era pensar – como había sido tan ingenuo de creer que nada podría doler tanto como perder a mis padres – y sin embargo esto era exponencialmente peor.

Los momentos siguientes, estuve tumbado en la cama del hospital con Bella. Todo mi ser se sentía adormecido, completamente vacío de todo lo que había dado por sentado unas pocas horas antes. Todo lo que quería hacer era reconfortar a mi esposa, y no sabía cómo. Las imágenes de las últimas horas estaban difuminadas, todo excepto el dolor que resistía permanentemente en los rasgos de mi amor, y en el rostro de nuestra dulce niña, Olivia. La hermosa Bella de ojos marrones tenía una mirada vacía por lo que acabábamos de sufrir. No parecía justo que alguien tan dulce, cariñosa y maravillosa como mi esposa tuviese que vivir con una pérdida de esta naturaleza.

Los padres de mis pacientes me habían dicho que la idea de perder a sus hijos les resultaba incomprensible, que darían su propia vida para que sus niños sobreviviesen. No es la manera correcta – los padres tienen que dejar el mundo en primer lugar. Me pregunto si habría alguna diferencia si ese niño nunca tuvo una oportunidad de vivir. Nuestra nena todavía era pura, intachable, con todas las posibilidades… Creo que nunca lo sabré.

Bella se quedó en el hospital otro día más, me quedé en la cama junto a ella, sosteniendo su mano toda la noche. Despertó en varias ocasiones gritando de agonía, pidiéndome que le dijese que todo era una pesadilla. ¡Edward, dime que todo era un sueño, dime que Olivia está bien! Pero entonces dejaba que su mano bajase hasta su estómago casi plano y sin una vida dentro, y sabía la verdad.

Cuando volvimos a casa, pasé el resto de la semana con ella. Los días y las noches se fusionaban mientras nuestros amigos intentaban darnos cierto nivel de consuelo. Me recordé una y otra vez que yo también había experimentado una perdida, no solo Bella, y que no debía cargar con todo el peso de su dolor. Pero, no tenía ningún inconveniente en hacerlo. Estaba en este mundo para adorar a mi mujer, y en estos momentos era todo lo que quería hacer. Lo pensaba a cada segundo, a cada minuto, hasta el día siguiente que finalmente lo intenté.

Bella llamó a sus padres para hacerles saber las noticias. La oí hablar por teléfono con Renée.

Su voz se elevaba, muy molesta."¿Por qué no te pareció que fuese algo que necesitaba saber mamá? Tal vez se hubiese podido hacer algo para evitarlo."Hizo una pausa resoplando y se limpió una lagrima que caía de su ojo."Sí, me doy cuenta de que fue hace mucho tiempo y que después pudiste tenerme a mí, pero de verdad mamá ¿Cómo pudiste ser tan egoísta?"Estudié su rostro preocupado.

Renée y Charlie habían vivido la misma tragedia, y si eso fuese así ¿por qué no sintieron la necesidad de decírselo nunca a Bella? ¿Había nacido el niño vivo? ¿Qué había hecho el médico para prevenirlo? Ahora, había unos pocos procedimientos diferenteptes que podían ayudar aprevenirlo si se sabía que la mujer corría ese riesgo."Bien, hablaré contigo mas tarde. Adiós."Cerró el teléfono y se giró a mí con ojos incrédulos. Caminé rápidamente y la abracé, apretándola contra mi pecho.

Al lunes siguiente tuve que volver al trabajo. Una parte de mi se sentía aliviada por el cambio, por poder tener la cabeza en otras cosas, pero la mayor parte se sentía horrible por pensar de esa forma. Bella estuvo cercana al estado de catatonia la mayor parte del tiempo. Sus ojos estaban abiertos pero no veía nada. Caminada dentro y fuera de la cocina pero no comía nada. No lloró desde el primer día que volvimos a casa. Me aseguró que solo necesitaba tiempo.

Nunca me había sentido tan inútil en la vida. Soy médico; mi trabajo era arreglar los cuerpos humanos. Pero nunca había soñado con que pudiese haber este tipo de naufragio emocional, evocando cada sentimiento y cada movimiento, estaba perdiendo. Solo había tenido mi corazón poco más de un año y, sin embargo, de alguna manera lo sentía más débil y roto que el primero, que con sus enfermedades y malformaciones, nunca me hacía sentir así. ¿Cómo podíamos solucionar este problema – ya que no había intervención quirúrgica o tratamiento médico que pudiera emplear para reparar este nivel de daño?

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Pues sí, sintiendolo mucho así de pronto comienza el drama
Bueno aun así espero que os haya gustado.