¡Hola, sexys y sensuales lectoras/es!

Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto

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Me la quiero dar a ella

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El ramen estaba listo.

El ambiente era notablemente más apacible y quería saber por qué la Hyûga de un momento a otro estaba más sonriente y relajada; y por qué Madara tan sólo pasaba de ellos, simplemente ignorándolos. Pero claro, el dobe andaba por el pueblo buscando quién sabe qué cosa. En vez de 'ayudarlo' a convivir, era demasiado incómodo no saber ni qué hacer en situaciones como esas, especialmente si nunca se había llevado con la Hyûga o no había tenido una "gran" relación con Madara.

-Sa-Sasuke-kun...-llamó al verlo algo incómodo, obteniendo su atención-¿Te gustaría entrenar un rato?

-¿Para qué?

-Bueno, primero que nada para que te relajes y no estés incómodo-dijo sonriente-y segundo, para que tengas en que entretenerte en lo que llega Naruto-kun.

-Quiero descansar, Hyûga. Es lo único que quiero hacer estos días.

-Bien... Si quieres puedes ir a darte un baño relajante y después un masaje o una mascarilla.-río levemente después de mencionar aquello. No parecía que Sasuke fuese alguien que se preocupara por su físico, de más estaba decir que siempre había sido un hombre bastante atractivo así que no lo necesitaba.-Conozco un lugar muy bueno para eso.

-¿Y por qué no me lo das tú?-le sostuvo la muñeca acercándola, dejando una pequeña distancia entre ambos.

-Bueno, e-es que yo...-intentó soltarse pero él no se lo permitió.

-Yo lo sé, mocoso. Lo sé...-tomó a Hinata y la atrajo hacia él con una mano y con la otra alejo a Sasuke de la ojiperla-es la mujer más linda que podrás ver en toda tu existencia, pero... ¿Qué dijimos de esos acercamientos?

-Hmph.

-Sí ella llega a ser Uchiha, será por mí, mocoso. No por ti.

Hinata se sonrojo al oír aquello y no pudo evitar sonreír ocultando su rostro para que no fuera perceptible, y aunque la emoción la quisiese hacer correr como niña en el parque, decidió retomar la postura y volvió el rostro solo para ver a esos dos matándose con sus "sutiles" miradas.

-Madara, se llama Sasuke, no 'mocoso'.-corrigió llamando la atención de ambos.

-Bueno... 'Sasuke', me alegraría estar seguro que no intentarás besar, acercarte o querer comerte a mí, déjame repetirlo... A MÍ MUJER, ¿entiendes?-cuestiono-MÍA de mí... Que estamos juntos-rodeo a Hinata por sobre los hombros-MÍA-resalto por tercera vez-Para ser más claros y que no quede duda... Ella es Hinata Hyûga de Uchiha Madara; y yo soy Madara Uchiha de Hyûga Hinata. Yo no escuché ningún Sasuke después de Uchiha, ¿tú sí?

Ese hijo de puta... ¡¿Acaso creía que no le iba a quedar claro con una, UNA bendita vez que se lo dijera?! Sí, sí... Admitía que en parte era su culpa; pero no iba a negar que le reventaba que lo trataran como un mocoso. Además, no era su culpa que la ojiperla fuera tan linda y tentadora, y por otro lado; el prohibirle de esa manera acercarse a Hinata solo lo hacía quererse acercar más a ella.

-Bien, par de Uchiha, tranquilos. Ahorita no vamos a ver quién es mejor candidato para pertenecer al mundo y que apreciemos de su belleza, así que ahora tranquilos. Calmémonos, y esperemos a Naruto-kun.

-Tienes razón, Hinata. No vale la pena discutir.

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Claro, tener que aguantar a los dos Uchiha y tratar de calmar las cosas entre ellos era más difícil que lidiar con su clan. ¡Kami-sama! Necesitaba entrenar un poco y olvidarse de lo demás, pero no pudo evitar sonreír mientras descansaba en el piso del dôjo. Aquello era divertido, ahora que lo veía desde otro punto, Madara sólo estaba molestando a Sasuke por quien sabe qué cosa. Y parecía divertirse a su muy retorcida manera, pero finalmente, divertido y eso era lo que en verdad importaba.

-Hinata, ¿qué haces aquí?

-Descansando de ti.-rió levemente al sentirlo junto a ella.

-Ayer no me dirigiste la palabra desde que llegaron esos mocosos, y hoy apenas me ves y ya te canse, vaya que eres cruel.

Se recargó en su pecho, cerrando los ojos.

-Nunca me cansaré de ti, pero no te niego que a veces me sacas de mis casillas.

-¡Ay, enana! Tenemos que hacer que ese tipo se aleje de ti.

-¿Sasuke-kun?

-¡Agh, no!-la cara de desagrado la hizo reírse.

-El otro idiota que quiere "todo" contigo.

-¿Takeshi-kun?

-Sí... No quiero verlo aquí ni alrededor de ti.

-¡Hey, grandote! Takeshi-kun es mi amigo. Entiendo, no dejaré que me coquetee, pero tampoco lo alejaré de mi es un gran amigo. Bien, bien, bien... Pero...

-¿Pero...?-probablemente lo que le dijera no le gustaría, pero lo soportaría. Tendría que ser fuerte. (Sí, ¿cómo no? Bola de dramáticos)

-Debes dejar de andarle coqueteando a media aldea... Ya hasta empiezo a creer que hasta los hombres son víctimas de tu flirteo.

-¡Deja de decir tonterías!-por todo el dôjo se escuchó la risa de Madara.-Además si lo hiciera, tendría a todas y todos a mis pies.

-Y conquistarías el mundo, ¿no?

-No...-se puso serio y ocultó el rostro con su flequillo-Ya te tengo a ti-la abrazo poniéndola sobre sus piernas y recargó su barbilla sobre la cabeza de la chica.

-Te a-amo-aquella declaración fue tenue, casi insignificante al oído humano pero sabía que la había escuchado. El aferrarse a ella se lo demostraba.

Se sentía cursi... Pero esa enana le había cambiado la vida y... ¿Cómo hubiese sido si hubiera tenido una familia con su ex amada? Ahora no tendría a la ojiperla entre sus brazos, ni la hubiera conocido.

-¡Hinata-chan!-la voz del rubio retumbo por toda la casa.

-¿Cuánto tiempo más se van a quedar?

-Lo que necesiten...-iba a levantarse pero él la detuvo.

-No vayas... Que se lo coman los perros; que se lo coma Sasuke; que esté agonizando; es más que se lo trague Kurama pero quédate aquí, conmigo.

-No... Cuando se vayan hasta nos podemos quedar acostados en el piso en medio de la sala, sin hacer nada en todo el día pero hoy tenemos "visitas" y no podemos hacer cómo que no están.

-Yo sí...-hizo un puchero o al menos un intento pero él bien sabía que en vez de convencerla iba a lograr que se riera de él.

-Noooooo... Anda, suéltame.

-Hyûga...

-Uchiha...

-¡Hinata-chan!-otra vez la voz del rubio perturbo la poca paz del Uchiha mayor.

-¡Voy, Naruto-kun!

-¡Hyûga, por favor! Ni que fuera tu hijo.

-No, pero es mi amigo y si puedo ayudarlo lo voy hacer... Así que, por favor... Suéltame-lo empujo para poder soltarse y al lograrlo cayó de rodillas sin lastimarse pero algo agitada por el esfuerzo de soltarse del fuerte agarre de Madara.

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Bien, decir ajetreado era algo insignificante con el día que había tenido hoy. En verdad, no imaginaba que convivir con Naruto, Sasuke y Madara juntos sería tan pesado.

Ahora sólo quería dormir y descansar un buen rato.

Vio a Madara salir del baño, portando sus pantalones para dormir y una toalla sobre sus hombros para evitar mojarse el torso, se sonrojó y sonrió para sí.

-Ven aquí.-señaló la cama y así lo hizo, sentándose en la orilla.

Tomó la toalla y comenzó a secar su cabello; debía de admitir que estaba siendo un poco tosca, pero si no lo hacía así, mucho dudaba de que éste llegara a secarse. Tomó un cepillo y comenzó con la pequeña y difícil tarea de dejar decente esa larga cabellera.

-En verdad espero que ya se vayan.

-Bueno... Se quedarán el tiempo que necesiten.

-Okay, eso lo entiendo... Pero ¿en verdad deben estar aquí todo el día?

-No los culpes, no conocen la aldea... Y no creo que Sasuke se quiera arriesgar a tener otro grupo de "fangirls".

-Sí, pero... Hyûga, en verdad, si no quieres cepillarme el cabello no tienes por qué hacerlo.-se quejó después del tirón debido a un nudo que tenía.

-No seas delicado. Ni te jale tan fuerte, además tú querías el cabello largo, ¿no? Ahora te aguantas.

-¡Claro! Como a ti no te están dando de tirones...

-Deja de quejarte o te voy a jalonear el cabello-amenazó.

-Bueno, bueno. Pero, retomando el tema. Sasuke no es la gran cosa.-soltó indiferente.

-Eso dices tú... Pero la mayoría de la población femenina del mundo-recalcó lo último-no piensa lo mismo o... ¿Acaso estás celoso porque tiene mayor sex-appel que tú?

-¡Já! Buen chiste, Hinata. Soy visiblemente más atractivo que ese mocoso.

-Sí, eso no te lo niego... Pero al menos puedes caminar tranquilo por la calle sin que te estén atosigando, pero al 'pobre' de Sasuke-kun no lo dejan en paz.-su voz melosa cumplió su gran objetivo de fastidiar al Uchiha.

-Tengo más experiencia que él...

-Ufff... Ni que lo digas... ¿Cuántos tienes? ¿2000 años?-frunció el entrecejo al oírla mofarse de él aunque dejó que siguiera cepillando su cabello. Al menos ya dormiría con él.-Y de esos 2000... ¿Cuántos años dejaste de 'practicar'?-aquella pregunta más que molestarlo le regocijo al tener una respuesta que la colocaría nerviosa; y la manera tan única y seductora que la había hecho a su oído colocaba esa retorcida sonrisa en su rostro.

-Lo que bien se aprende, nunca se olvida, Hi-na-ta.-la jaló hacia él, mientras se giraba un poco para tenerla más de frente.-Además, gracias a ti he recuperado más práctica de lo que alguna vez ese chico tendrá en su vida.-se sonrojó al oírlo decir aquello pero se compuso alejándolo antes de que este besara su cuello.

-¡Aléjate de mí, pervertido!-lo acomodo nuevamente y siguió con su tarea, intentando evitar el tema, menos porque por alguna razón estaba exageradamente sensible y caía muy fácil a sus encantos.

-Por cierto...-llamó su atención después de unos segundos en silencio.-Mandaron esto-le enseñó un pergamino-quieren que los ayudemos con la apertura de una academia ninja.

-¿Qué? Estás bromeando, ¿verdad?

-Al parecer no... Ya lo habían hablado antes, pero no tenían ni idea de cómo manejar el chakra, ya sabes, lo básico. Pero ahora que estamos aquí, ayudamos a que terminarán decidiendo que una academia ninja era la mejor opción para la aldea.

-No creo que sea lo mejor.

-Mañana podemos ir a exigir una reunión con el consejo de la aldea, si quieres.

-No sé... Debo pensarlo.-nunca había visto las posibilidades de que aquella aldea quisiera entrar en aquello. Le iba muy bien como una aldea comercial, era altamente productiva; y a pesar de que varias aldeas que 'colindaban' con ella se dedicaban al ninjutsu, era raro ver a un ninja deambulando por allí, por ello había sido sencillo establecerse.

-Puedes pensar mejor en ello después de discutirlo.

-¿Crees?

-Bueno, finalmente. Después de saber el porqué, vas a estar más tranquila.

-Sí... Pero... No sé... Les debemos mucho.

-Claro que no. Nosotros pagamos la casa, ellos tan sólo nos aceptaron como parte de ésta aldea sin hacer muchas preguntas y varias veces los hemos protegido... Así que ellos nos deben a nosotros.

-¡Madara!

-¿Qué? Es verdad.

-Bien, mañana voy a la aldea y pido que nos dejen hablar con ellos.

-Yo lo hago.

-Está bien, de todas formas tengo que ir para comprar unas cuántas cosas… Y aprovecho para que Sasuke y Naruto conozcan la aldea.

-Como quieras.

-Mira... Hasta peinado te ves guapo.-admitió con un leve rosado en sus pómulos.

Se levantó de la cama, camino al espejo, se vio; tenía una larga trenza y el cabello cuidadosamente amarrado para que éste no se saliera de aquel agarre.

-Mientes…-se quejó-¡Me veo horrible!

-¡Claro que no! Tienes la cara completamente visible y la trenza la hice floja para que no te quejaras.

-Aun así...

-¡No es cierto! ¡Te ves muy guapo!-sonrió al ver logrado su objetivo de peinar aquella enorme y complicada cabellera.

-¿Sí?-ella asintió haciendo un leve puchero al verlo quejándose de su 'gran' logro-¿qué tan guapo?

-Mucho.-lo vio acercarse lentamente, como un depredador a su presa, cosa que no le agradó demasiado; es decir, ya sabía más o menos a dónde iban con aquellas insinuaciones.

-No estoy tan seguro.-se posiciono sobre ella, sujetando ambas muñecas.

-Madara... No pensarás...

-No, sólo quiero comprobar qué tan atractivo me veo con ésta trenza.

La besó lentamente, aunque bien, aquel tacto estaba cargado de deseo y eso en verdad no le gustaba nada.

-O-oe... Espera...-lo alejó suavemente-¿Qué ha-haces?

-Pienso que es buena idea "reconciliarnos" como se debe.

-N-no...-intentó sonar firme, pero el tenerlo sobre ella y que besara su cuello de esa forma no ayudaba-Naruto-kun y Sasuke-kun están en las otras habitaciones, no podemos hacerlo con ellos aquí.

-Claro que podemos... Es cuestión de que te relajes y me dejes hacer lo mío.- ¿¡Hacer lo suyo!?

-No... Con ellos aquí no podría...-sin quererlo soltó un leve gemido al sentir una suave y atrevida caricia sobre su 'punto G'.

-Vamos, lo deseas tanto como yo. Y no soy quién para negarte algo como eso.-siguió acariciándola y besándola, esperando que no se negara nuevamente.

-P-pero...-los labios de Madara sobre los suyos le prohibieron continuar.

No se negó, profundizó el beso y se abrazó a su cuello sin negarse a las caricias del azabache. Pero no podía negarlo, a veces su fuerza de voluntad flaqueaba demasiado fácil más al encontrarse indiscutiblemente sensible desde hacía unos cuantos días atrás; y en verdad, ahora se admiraba por tener tanto autocontrol.

Su mano se deslizó lentamente desde la blanquecina y larga pierna hasta el encaje que marcaba el inicio y fin del pequeño vestido lila sencillo con encaje en la parte inferior, para comenzar a subirlo lentamente hasta dejarlo arriba de su ombligo. Bajó para besar y lamer sin restricción alguna aquella sedosa piel.

No logro ocultar aquel gemido al sentir aquella mano acariciándola suavemente cerca de su intimidad.

Volvió a su boca para besarla lentamente, disfrutando de aquellos delicados y dulces labios. Al dejarlos, bajó lentamente por su mandíbula y cuello hasta llegar al inicio de sus senos; acarició su cintura y termino de subir aquel vestido dejando expuesto su cuerpo a excepción de la braga que impedía darle una mejor imagen de Hinata.

Se acomodó sentándose en la cama y tomo a la ojiperla para sentarla sobre su regazo; quitó por completo el vestido y ella se pegó a él para volver a besarse; mientras él acariciaba su pierna izquierda, ascendiendo hasta su seno izquierdo, el cual masajeo.

Deshizo el contacto para aferrarse al cuello de Madara y morderse el pulgar con la esperanza de no soltar un gemido que pudiera ser perceptible para los invitados.

Acostó al Uchiha y se deshizo de sus pantalones y su ropa interior, sonrojándose al notar su erección; se quitó sus bragas y se acomodó sobre él, besándolo y bajando hasta su cuello, en el cual dejo varias mordidas mientras acariciaba su torso. Bajo hasta su pecho para dejar un camino de besos.

Al terminar aquello, empezó un movimiento de caderas en el cual sus sexos se rozaban, expuestos y ansiosos de mezclarse y brindarse placer mutuo.

-Ah... Mmmm... M-Ma-Mada...- se vio interrumpida por un gemido al sentir la boca de Madara apoderándose de uno de sus senos y juguetear con su pezón.

-Hi-Hinata...-un gruñido salió al intentar parar con aquella pequeña tortura al tomarla de las caderas para dejar que la penetrara, pero al parecer ella era quien tenía el control de la situación.-Hinata...

Lo regresó a su posición, haciendo que quedara completamente acostado en la cama y ella se acomodó para ser penetrada por el azabache; comenzó con unos leves sentones, disfrutando de aquello. La tomó de la cintura para invitarla a subir el ritmo de los movimientos. Aumentando el placer de ambos.

Se aferró a su trasero para moverla a su gusto y placer. Ella entendió la 'invitación' con la mirada para recostarse sobre él y besarse apasionadamente, mordiéndose el labio un par de veces. Hasta que sintieron que estaban a punto de llegar al límite. Apretó su trasero; ella se aferró a sus brazos y eyaculó dentro de ella.

Como pocas -y contadas veces- habían terminado juntos y a la par. Ella reposo su cabeza sobre el pecho de Madara, mientras él regularizaba su respiración y sonreía satisfecho de tenerla con él otra vez. De más estaba decir que hacia como una semana que no hacían el amor.

Salió de ella y la abrazó.

-¿Entonces...? Muy guapo, ¿verdad?

-Pervertido.-dijo bajo y sonrojada; sin alzar la vista.

Volteó a verlo y sonrió sonrojada.

-Te despeinaste... Tanto trabajo que me costó... Ni modo.

-Tú también te despeinaste, quejumbrosa.-agregó viendo su trenza desecha y acariciando su mejilla.

-Te amo, pervertido.-aceptó sonrojada y con una amplia pero tímida sonrisa viéndolo a los ojos.

-No más que yo, tonta.-Se acercó para besarla después de admitirle aquello.

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Sintió más grande la cama y despertó lentamente; giró al despertador y vio que eran las seis en punto. Cansada, intentó abrazarse a Madara pero al no sentir nada a su lado abrió los ojos para encontrarse con ese espacio vacío.

Se levantó pesadamente; tomo sus bragas de un cajón, se puso una playera negra de manga larga del Uchiha y, por qué no, también su bata de dormir. Se vio al espejo y tenía el cabello alborotado por lo que se hizo un chongo rápido y entró al baño para mojarse la cara y despejarse un poco.

Camino por el pasillo, bajo las escaleras llegando a la sala, siguió hasta el comedor y al llegar a la cocina se sonrojó hasta las orejas ante esa imagen: Madara completamente desnudo con el mandil rosa cocinando y el cabello amarrado en un chongo alto, dejando completamente al descubierto su trabajada y ancha espalda, al igual que dejando expuesto su trasero.

Negó sonrojada, no era momento para fantasear. Naruto y Sasuke podían salir en cualquier momento, pero... ¡Kami! ¡Esa imagen era letal para su 'pura y casta' imaginación!

-¿¡Qu-qué haces!?-alarmada, corrió hacia él, poniéndole la bata de dormir sobre los hombros.

-Perdiendo el tiempo.

-N-no me refiero a eso, sino... A...-él se giró de soslayo para observar como lo miraba de arriba abajo para después desviar la mirada con las mejillas teñidas de aquel inusual sonrojo.

-¿Esto?

-S-sí...

-Bueno, Hinata... Si tú no lo usabas, alguien tenía que hacerlo.

-¡Vaya! Y déjame adivinar... Tú decidiste hacer ese sacrificio.-soltó sarcásticamente.

-¡Claro!

-Ponte la bata y... Y... Y ve a ponerte a-algo de ropa.

-¡Vamos, Hyûga! No me digas que no te gusto, eso sería cruel de tu parte.

-¿Cru-cruel? –nunca iba a entender el por qué le llamaba cruel cada que ella no hacía lo que él quería, y para ser sinceros, tampoco tenía mucho interés en ello.

-Sí, sólo usas mi cuerpo para satisfacer tus necesidades.-para hacer más dramática su escena, fingió estar sumamente dolido.

-N-no... Yo... Claro que me gustas-aceptó sonrojada-sólo que deberías vestirte, si no recuerdas, tenemos visitas.

-Ya son lo suficientemente maduros para entender nuestra situación actual-por su mente cruzó la imagen del rubio-al menos Sasuke lo es.-corrigió.

-Eso no lo dudo...-se recargó en los cajones de la cocina mientras veía lo que preparaba Madara.-Pero tampoco es para que estés exhibiéndote por toda la casa.

-No para ellos...-la tomó de la cintura y la acercó a él; quedando su boca cerca de su oído-sí para ti.-dicho eso, besó su cuello para después subir y besarla.

Rompió el contacto repentinamente al darse cuenta que si ella no lo detenía, terminarían haciendo algo más íntimo en medio de la cocina y dando un traumante espectáculo a Naruto y Sasuke.

-S-sólo acomódate la bata y después hablamos de tus fetiches.

-Está bien, Hinata.

Se acomodó la bata y la tomó de la cintura mientras cocinaba. Se veía tan bien con su playera.

Ambos se encontraron en el pasillo, uno listo y otro apenas levantado.

-Dobe, al fin despiertas.

-Ah...-bostezo y talló sus ojos- Sasuke...-alcanzó a pronunciar antes de bostezar-¿Ya vamos a desayunar? Huele muy bien.

-No lo sé, dobe.

Bajaron al comedor y vieron como Madara sostenía a Hinata y la reveladora playera que estaba usando.

Vaya sorpresa. Jamás imagino que además de una cara bonita, la Hyûga tuviera un cuerpo espectacular. Sus largas y torneadas piernas podría decir mucho de su trasero, y aunque le quedara grande la playera, no le llegaba ni siquiera a las rodillas; tan sólo le llegaba un par de centímetros abajo del trasero.

-Bu-buenos días, Hinata-chan.-llamó la atención de la pareja, un tanto sonrojado por lo que significaba esa "vestimenta" de ambos.

-¡Na-Naruto-kun!... ¡Sa-Sasuke-kun!-se alejó del azabache sonrojada.

-Hyûga.-soltó en forma de saludo con una sonrisa ladina.

Madara salió al comedor acomodando todo en la mesa.

-¡Genial! Ya vamos a desayunar.

-¡Aléjate, mocoso! Esto es para Hinata y para mí, si quieren desayunar allí está la cocina.

Sasuke sin problema alguno entró; encontrándose con Hinata.

-S-si quieren yo podría.

-No, Hinata-soltó Madara-que ellos lo hagan, ya tienen edad para hacerlo solos.

-Pe-pero...

-Hazle caso, Hyûga. No quiero problemas.

-¡Pero, teme! No es un secreto para nadie que soy pésimo cocinando.

-Pues te las arreglaras solo, dobe. Ese no es mi problema.

-Naruto-kun-el rubio viró hacia ella-en el refrigerador hay un poco de ramen, es cuestión de calentarlo.

-¡Gracias, Hinata-chan! Eres a la única que le importo, dattebayo.

Salió de la cocina y se sentó junto a Madara, viendo el desayuno: el plato de go-han junto al miso-shiru, un poco de natto, el korokke, tsukemono, el shoyu y yaki-zakana, claro sin olvidar el o-cha. Probo un poco de todo, saboreando lo bien que sabía cada cosa. No recordaba que él hubiese hecho un desayuno o comida completa; tan sólo una que otra cosa.

-Quedo delicioso, Madara.

-Bueno, sólo calenté el arroz y la salsa es la que hiciste ayer; así que el crédito no es todo mío.

-Pero lo demás lo hiciste tú así que...-se acercó e hizo un pequeño roce de labios y sin importarle mucho lo demás se sentó en el regazo de Madara quien sonrió levemente ante aquella mínima acción.

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-¿Seguro que no vienes, Naruto-kun?-insistió desde la puerta, a punto de salir junto con Madara y Sasuke hacia la aldea.

-Seguro, Hinata-chan. Quiero dormir todo el día.-aceptó nerviosamente.

-Supongo que tu recorrido por la aldea fue desastroso-conocía a Naruto y seguramente antes de poder llevarse bien con alguien, ya estaba causando algún problema.

-No tienes idea, teme.-admitió afligido y nervioso.

-Entiendo-sonrió levemente-No te preocupes, Naruto-kun. Entonces nos vemos al rato y si te da hambre sólo calientas lo que está en el refrigerador.

Antes de que saliera Hinata preguntó: -¿Tienes ramen instantáneo, Hinata-chan?

-Ah...-iba a continuar, pero Madara regresó a sacarla de la casa.

-No, mocoso. Nosotros somos más de comida casera y ya deja a Hinata.

Rodó los ojos al ver al Uchiha cerrar la puerta; vaya que eso del mal genio parecía ser una característica esencial en los Uchiha. Por ello agradecía que su linda amiga fuese tan tranquila, ella bien podría calmar a ese sujeto en cuestión de segundos.

Definitivamente la extrañaba, pero si Hinata decidía quedarse lo aceptaría sin intentar convencerla de lo contrario. Ahora lucía radiante y Madara parecía inofensivo para con ella.

Pero debía admitir que había veces que tenía el deseo de robarle un beso, a pesar del tiempo que había pasado seguía sin olvidarse de ese dulce beso robado por la ojiperla. Sin embargo, sabía que era una de esas cosas que deseas y que al cumplirlas no esperas nada más allá de eso. Y por otro lado ella sólo era su amiga, no la veía como algo más, era sólo que le gustaría volver a sentir la calidez de alguien que le amo tanto; y también era cierto que si se atrevía, seguramente Uchiha Madara le patearía el trasero en un abrir y cerrar de ojos.

Un poco aturdido de pensar en aquellas diminutas cosas que compartió con su amiga, de sentirla un tanto lejana -bueno, los años no pasan en vano-, y de rememorar la imagen que les había ofrecido la pareja, se revolvió el cabello y caminó hacia el enorme baño para poder relajarse un rato y después dormir como perezoso. Además, los pequeños incidentes del día anterior en aquella aldea le tenían realmente agotado.

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-Aquí nos separamos.

-No olvides ningún detalle-pidió preocupada.

-Tranquila, no sirve de nada que te angusties por estas bobadas. Si algo me da mala espina te lo haré saber.

-Está bien. Cuídate.-recargó su cabeza en el pecho de Madara como afecto ya que él no solía ser muy expresivo frente a tanta gente.

-Ni se te ocurra excederte, mocoso.

-Hmph.-camino alejándose de la pareja, detalle que aprovecho Madara para darle un roce de labios.

-Suerte.-sonrió y caminó hacia Sasuke.

-Ni se te ocurra alejarte de mí, Hyûga. Ese grupo de allá no me da buena espina.

-Está bien, Sasuke-kun.-rió bajo al ver al Uchiha tan desconfiado y cuidadoso para con las chicas, especialmente ese grupo que lo veía atentamente y se lo comía con los ojos. Bueno, ahora entendía por qué se ponía tan a la defensiva.

Caminaron por la aldea, ella le mostraba unas cuantas cosas e iban comprando lo que necesitaría, y de vez en vez Sasuke la rodeaba por sobre los hombros para evitar la innecesaria cercanía de cualquier otra mujer, lo que en vez de molestarle le causaba gracia.

-Y... Dime, Hyûga... ¿Qué tal dormiste anoche?-cuestionó con cierto interés.

-Mmm... Bien, gracias, Sasuke-kun. ¿Tú?-sonrió con inocencia al saber que se interesaba en los demás, al menos un poco.

-Bien. Pero dime, ¿te divertiste anoche?

¿¡QUÉ!? ¡Oh Kami! ¡Él estaba... hablando de... De... De ella y Madara! ¡Eso no...! ¡Ella... Ella... Él... Él...!

-N-no sé de... De qué hablas, Sasuke... Yo, yo sólo.

-No eres buena mintiendo, Hi-na-ta. Y es un hecho que lo de ésta mañana los delato.

-Lo... Lo lamento-su rostro estaba teñido de un rojo tomate envidiable y su corazón quería salir de su pecho para quitarle ese peso de encima al saberse descubierta.

-Hmph. Es tu casa, Hyûga y no dudo que fuera Madara el que comenzara con el encuentro, ¿o me equivoco?

Negó ante la indiscutible verdad recientemente expuesta por el Uchiha menor; ahora entendía la incómoda actitud del rubio, normalmente no era así, pero si se había percatado de la realidad, daba por hecho que ninguno se sentiría muy cómodo. Al menos Naruto y ella, porque tanto a Madara como a Sasuke parecía ser algo de lo más normal y ella no decía que no, sólo que el crecer en una familia tan tradicionalista podría cambiar la manera de pensar de muchos aunque no tanto si tenías un Madara cerca, lo que le había ayudado a ser firme lo que últimamente no funcionaba muy bien debido a unos cambios de humor tan repentinos que asociaba a las hormonas, hecho por el cuál le urgía llegar al médico, esperando los resultados de examen médico.

-Por cierto, Sasuke-kun.-la miró de soslayo-¿Podrías acompañarme al médico?

-Si eso me aleja de mujeres, ¿qué esperas?

Entendiendo el mensaje tomó rumbo a la pequeña clínica con los pocos víveres que había ido a buscar.

Entraron al lugar, no era muy grande y lo que menos le agradaba era la forma en que la enfermera, quien estaba en la sala de espera, lo desnudara una y otra vez con los ojos. ¡Já! Y todavía las mujeres se atrevían a quejarse de la indiscreción masculina.

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-Sigo sin entender por qué el cambio tan repentino.

-No es repentino, Madara-sama. Esto se ha discutido desde hace tiempo, lo explicamos en el pergamino.

-No.

-¿No?-uno de los asistentes se atrevió a preguntar ante la firme negativa.

-No venía la verdadera razón. Quiero saber la verdad.

-Bien-contestó el señor feudal de aquellas tierras.-Toda la verdad podrá saberla, Madara-sama. Sólo puedo adelantarle que necesitamos aprender a protegernos de las demás aldeas y de mercenarios.

-No quiero que se me prohíba el acceso a la información; todo lo que crea que es necesario saber, lo sabré tarde o temprano.

-No lo dudo, Madara Uchiha.-el ser tan despectivo al pronunciar su nombre entendía que aquel sujeto sabía muy bien quién era él y no le aspiraba ni un atisbo de confianza... Pero, no recordaba a nadie que hubiese conocido antes.

-Me llevo esto.-no omitiría ningún pergamino, no dejaría nada a la suerte ni al tanteo. Ya tenía algo que proteger y no lo arriesgaría por algún descuido suyo.

Salió con la guardia en alto, no le temía a nadie, pero aquellos sujetos lo único que lograron fue incomodarlo y hacerlo desconfiar que aspirarle aunque fuese una gotita de confianza. Tan sólo veía el vaso lleno de mierda y misterio y aquello no era algo que le tuviese muy alegre.

Llegaría a encerrarse al pequeño templo y si Hinata no estaba en casa cuando el llegara, mejor. Así no la preocupaba por la dichosa situación. Incluso él deseaba no encontrar algo que pudiese comprometerlos a ambos; según habían llegado para descansar y alejarse del mundo shinobi y ahora le estaban casi exigiendo la apertura de una academia con la mayor brevedad posible.

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-Puede pasar, Hinata-sama.-autorizó la enfermera acercándose a ellos pero sin apartar la vista del Uchiha.

-Gracias.-al ponerse de pie notó lo tenso que se encontraba Sasuke por aquella enfermera y por los halagos de algunas cuantas mujeres que quedaban maravilladas ante aquel hombre tan atractivo.-Vamos, Sasuke-kun.

Lo tomó de la mano mientras él cargaba las bolsas. Y aprovechando la jaló hacía él, besándola teniendo la reacción indicada por parte de ellas.

-Vamos, amor. Hay que ver cómo sigues.-a pesar del desasosiego, se molestaron al oír la manera tan caballerosa y agradable con la que le hablaba a la ojiperla.

Entraron al consultorio: ella apenada y él conforme con su victoria, no todos los días se deshacía de tantas mujeres al mismo tiempo.

-Hinata-chan, me alegra verte.-la doctora sonrió amable al ver pasar a la desconcertada joven frente a ella.-No me digas que tú y Madara dejaron todo por la paz.

-¿Eh?-entendió al ver a Sasuke a pocos metros de ella.-Ah... No, Nozomi-san, Sasuke-kun es un amigo.

-Ya veo... Vamos al grano, ¿cómo te has sentido?-preguntó mientras los invitaba a sentarse.

-Bien, aunque un poco cansada... Más de lo normal, pero he estado algo ocupada.

-No deberías de hacer todo por el dobe, Hyûga. Él debe aprender a valerse por sí mismo.

-No es eso, Sasuke-kun... Hace días me siento así, por eso vine a que me hicieran un examen completo.

-Hmph.

-Pues espero que de ahora en adelante descanses; comas bien, nada de saltarse alguna comida, Hinata;-resaltó seria-nada de sobre esforzarte y creo que nos veremos más seguido.

-¿Acaso estoy tan enferma?

-Ves, Hyûga... El sexo en exceso también es dañino.-agregó Sasuke antes de que la doctora pudiese contestarle a la ojiperla, quien atinó a ponerse roja de pies a cabeza ante la indiscreción del joven.

Rió al ver a la chica reclamándole al azabache ante su imprudencia.

-Hinata... Espero que tu casa no sea solo para dos personas porque vas a necesitar más espacio.

Entendió el mensaje; no necesitaba más aclaraciones... Pero no podía creerlo... ¡¿En verdad?!

Se aprensó del Uchiha; emocionada, nerviosa, indescriptiblemente feliz. No cabía de la emoción por lo que su agarre era firme sin ser tosco o violento, simplemente cálido y lleno de alegría y unas cuantas emociones de por medio.

Sintió sus hombros un poco húmedos, entendiendo que Hinata estaba llorando; pero ni modo, ya había correspondido el abrazo, qué más daba si ella lloraba sobre él.

-Felicidades.-sonrió levemente al verla tan emocionada.

Con las manos secó las cristalinas gotas que aún recorrían su rostro antes de atreverse a voltear.

-¿Cuánto tengo?-estaba ansiosa por esa información.

-Llevas unas 3 semanas y por lo que pude notar todo está perfectamente bien, así que no se te ocurra arriesgarte. Debes ser constante con tus chequeos.

-¡Hai!... Pero... No tuve algún síntoma previo, es decir... No hubo náuseas ni mareos y...-sabía que algunos embarazos eran más sencillos que otros pero no tanto ¿o sí?

-El cansancio es alguno de los síntomas, también llegamos a ser muy pero muy sensibles, ya sabes... Cambios hormonales.

-Oh... Ya veo, eso podría explicar el p-porque ca-caigo tan fácil...-se explicó a sí misma al entender porque a casi cualquier roce o contacto más íntimo del Uchiha, ella no podía decir que no.

-Incluso podemos llegar a tener orgasmos con el mínimo contacto.

-¡¿E-eh?!-su cara no tardó en colorearse por completo; ella no quería experimentar un orgasmo en cualquier lado ni frente a medio mundo.

-¿En verdad?-eso nunca lo supo y ni siquiera lo imaginó, pero no podía evitar reírse ante la escena que ahora estaba en su cabeza.

-¡Ni se te ocurra!-amenazó al ver las oscuras intenciones de Sasuke de "experimentar" un poco con ella.

-Está bien, no te pongas así, hime.-rió mientras ella marcaba una prudente distancia entre ambos.

-Quiero que mañana vengas con Madara o...-giró la vista al Uchiha menor-con tu amante-resaltó lo último al sospechar que ambos eran más que amigos-para que ambos sepan los riesgos en un embarazo, lo que debes comer, si necesitarás algunas vitaminas o ácido fólico, entre otras cosas.

-Se equivoca... Sa-Sasuke-kun no... N-o... ¡No es mi amante!-aclaró confundida y avergonzada.

-Vamos, hime. Admítelo de una vez-la atrajo hacia él tomándola por la cintura-Debemos confiar en ella, así sabremos quién es el padre de este hermoso bebé-acarició el vientre de la ojiperla.

-¡Sasuke-kun!-se soltó del agarre y lo alejó con ambas manos sobre la cara del Uchiha.-Mañana vengo con Madara. ¡Gracias, Nozomi-san! Nos vemos mañana.-salió seguida por el azabache, quién en pocos segundos la alcanzó y la tomó de la cintura para así alejar a las otras mujeres.

Ya afuera dejó una distancia prudente entre ambos... No había hecho nada y se sentía infiel; pero ahora lo importante era que Madara lo supiera...

-No debiste hacer eso, Sasuke.-acto seguido giro el rostro "ofendida".

-No pude evitarlo, Hyûga. La situación lo ameritaba, ya sabes, no todas las mujeres van con "amigos" a recibir la noticia de que están embarazadas.

-E-eso lo sé... Pero no me imaginaba eso, de haber sido así ni siquiera te hubiera traído.

El puchero de Hinata no hacía más que hacerle gracia y vaya que una sexy carcajada los acompañaba a casi todos lados. Y sin importarle las quejas de la chica lo evitaban, es más, aumentaba la gracia.

-Además, debes admitir que sería el mejor amante, Hyûga.-extrañada giró hacia él buscando una explicación a dicha conclusión.-A pesar de que vivo bajó el mismo techo de tu amado, él no sospecha; te acompañé hacer las compras sin peros; recogimos los análisis juntos y no me quejé al saber que te importaba más él saber cómo reaccionará sin siquiera tomar en cuenta que probablemente pueda ser mío-señaló el vientre-llevo las cosas para que no te esfuerces demasiado y lo más importante... Vengo desde quién sabe dónde sólo para estar contigo.

-A-admito que viéndolo de esa manera, serías excelente.-admitió sonrojada-Pero... Pero... Para empezar yo no podría serle infiel a mi pareja... ¡Baka!-sacó la lengua sonrojada ante lo dicho por Sasuke.

-Sólo digo que si quisieras podríamos regresar juntos a Konoha y nadie sospecharía de que ese niño no es mío, finalmente yo también soy un Uchiha.

-Va-vámonos...-ordenó caminando rápido, negándose una y otra vez a pensar que aquello lo hubiese escuchado.

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N/A: ¡Aún no acaba, sensualidades humanas! ¡Pero prometo que pronto no volveré a molestarlos con mis cosas! Jajajajajajaja, neeeeehhhhh… Yo creo que aquí seguiré :D

Agradecimientos:

fan Hinata hyuga: ¡Esos Uchiha posesivos! xD Eso que ni qué… Le sirvió la estadía con Madara. ¡Mil gracias!

Diana Marcela Akemi: ¡Jajajajajajaja! ¡Sí! Le tocó agua y ajo al pobre de Madara, pero ni modo, si la quiere… no la dejará ir :´) No, al contrario… ¡Mil gracias por tu review! Saludos

93Hikarikei: Prometo hacerlo más seguido ;D xD ¡Gracias!

Blacklady Hyuga: Hubiera estado genial, pero… Preferí que él interviniera a que permitiera que le tocaran un pelo a su amada Hinata xD… No sé, me imagino a Madara tan así, no sé si me explico, muy, muy, muy Uchiha (?). ¡Gracias!

RukiaNeechan: ¡Oh! ¡Detente! Me ruborizó n/n ¡Mil gracias por tu lindo review! Y te apoyo… ese Sasuke se anda metiendo a la boca del lobo y de gratis xD

: ¡Gracias por el review!

nali-neechan: Ya ves, ahora los patos creen que le tiran a las escopetas xD ¡Ay, ese muchacho! Sí, me es difícil apartar mi lado SasuHinesco de los fics… Y jamás lo dejaré… Muajajajajajajajaja xD

No me molestas, es más, se agradece que tomes tu tiempo para comentar :´) ¡Gracias!

jhossietaisho: ¡Gracias!

cinthya: ¡Deseo concedido! xD

Violetamonster: Jajajajajajajaja…. Espero darte mejores imágenes del sexy de Madara desbordando sensualidad xD ¡Gracias!

michaelis aro: Espero te haya gustado… ¡Gracias!

mukii: ¡Gracias!

Antoinette Gray: Y créeme, lo seguiré haciendo :D ¡Gracias!

Uchiha Mei: Ese Madara es un loquillo… Jajajaja… ¡Gracias!

kds: ¡Gracias! Espero también te haya gustado éste capítulo.

Maryl-sama: ¡Mil, mil gracias por tan bello review! Estaba inspirada, es más lo estoy, pero luego una cosa me lleva a la otra y les quería dejar los dos capítulos al mismo tiempo, pero como estoy queriendo hacer una continuación de éste mismo fic, pero en otro… pues me costaba algo de trabajo decidir entre qué poner aquí y qué dejar para lo demás… Pero ya qué pude decidir, pues tengo bastante por escribir xD ¡Gracias otra vez! Saludos :D

Aka Uchiha: ¡Aquí está! (Tarde pero seguro… jejejeje… no me mates) ¡Gracias!

¡Mil gracias por sus rewviews, favs y follows! ¡Los llevó en mi corazoncito!

¡Nos leemos luego, sexys y sensules lectores/as!