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Criminal
Capítulo 3: El rebelde con un corazón podrido
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¿Cómo termino cargando al inglés hacia su cama?
Ahh verdad, luego de discutir por lo mal que jugaba Arthur. Lo acostó suavemente al pequeño debajo de las sabanas sin despertarlo, sin querer su mirada se posó en su rostro.
—De verdad, eres demasiado…hermoso—Murmuro, miro los labios que se separaron levemente y el cuerpo del rubio empezó a acurrucarse como si fuera un reflejo.
Alfred se quedó un largo rato mirando el perfil del dormido y pensando en que es lo que hará con él. Le podría traer problemas y muy graves, recordando de quien lo salvo y de donde lo recogió, sabía que este sería buscado prontamente… ¿Podría dejarlo ir?
O podría usarlo para después matarlo, no sonaba para nada mal eso. Se llevó las manos a la cara para despertar de su ensoñación con el rostro del anglosajón, se paró y se fue a los lockers que había cerca de la cama. Abrió una de ellas, sacando un arma. Su arma, la primera que tuvo y con la que por primera vez quito la vida de alguien.
Para él, que no tenía a nadie en el mundo. Huérfano y con un hermano débil además de inocente, fue duro. Aprendió a las malas que la vida era muy dura, como decía Matthew luego de que le confesó que había matado a alguien para poder pagar los medicamentos tan caros.
—"Eres un tonto con un arma"
Pero ahora Alfred sabía que era malo, no solo un tonto, era estafador, ladrón…asesino. Ya había aprendido a aceptarlo y cuando murió su única familia en el mundo, supo que la vida que había elegido, la seguiría y nunca pararía por nada ni por nadie.
Con esos recuerdos y pensamientos, fue hasta la cama y apunto a la persona dentro, puso el dedo en el gatillo y apunto bien a la cabeza para que no sufriera, le había caído bien y no le daba ganas de dañar ese cuerpo tan…tentador.
Un minutos, dos, tres…
No pudo dispararle, ¿Por qué?
Ya lo había hecho tantas veces, pero quería ver esos ojos esmeralda otra vez, quería escuchar ese acento inglés regañándole y con un tono de molestia, quería reírse de él y lo mal que jugaba, quería…besarle y fundirse en sus labios y en su cuerpo.
¿Qué pensamientos eran esos?
Alfred F. Jones, tú no puedes enamorarte de un niño rico y mucho menos retenerlo en este departamento abandonado, ¿qué le puedes ofrecer? ¿Una vida llena de fugas, robos, muertes, adicciones? Además este chicho, es eso…un chico, tú amas las tetas, amas la vida fácil.
Pero lo sabes, te encanta como te mira él, te encanta como te habla, te encanta su aroma, su cuerpo, hasta sus deformes y enormes cejas. Por eso no puedes matarle, por eso lo subiste a tu moto, lo robaste de ese estúpido pelirrojo, lo arrastraste a tu mundo.
—Lo siento, Arthur, pero no te iras tan pronto— Susurro sentando en el sillón que daba vista a una ventana totalmente abierta dejando ver las luces de la ciudad y de la luna, lo disfrutaría por un rato más y luego taparía esa ventana. Como le gustaba acariciar esa arma, le traía tantos recuerdos.
El americano sintió una vibración en su pantalón, ya era hora de saber noticias de Gilbert. Saco su teléfono del bolsillo y lo contesto sin mirar el número.
—Alfie, el grandioso yo te tiene una nueva tarea y también quiero que me expliques unas cosas…
— ¿Qué quieres Gilbo? —Odiaba ese apodo.
—Tienes que asaltar una tienda— Soltó casi riéndose el muy hijo de puta.
— ¿Tú crees que soy un novato? Manda a otro imbécil para eso, yo no hare esas niñerías.
—También quiero que lo mates, la persona que atiende en ese asqueroso lugar se ha querido pasar de vivo, está vendiendo mi asombrosa mercancía y alguno de mis soldados están teniendo problemas…esa es la razón, y no te lo estoy pidiendo. Te lo ordeno, Alfred.
—Por la puta madre, Gilbert. Está bien—Maldito infeliz.
—Otra cosa, ¿Cómo es eso de que te robaste al hijo de la familia Kirkland? No sabía que le dabas a ese bando —Que rápido corren los chismes.
—No me lo robe, él se subió a mi moto y ¿Cómo diantres te enteras de todo?
—Digamos que alguien muy amigo mío, te vio y ya le había puesto ojo a ese chico. ¿Es cierto que es bonito? —Ahí estaba ese tono de interés del albino, ese tono que nunca me gusto.
—No lo es, tienes unas cejas horribles y un carácter tan horrible. Ese dude se quedara solo por mucho tiempo.
Solo conmigo, con nadie más.
—Francis me comento que era una preciosura, quería que me lo trajeras. Además su familia es importante podría decirse, pero si es como dices, no quiero ni conocerlo. Algo más, ten cuidado con Scott. Ese es el idiota a quien dejaste mal Alfufu.
— ¿El idiota pelirrojo?
—Cuidado con ese tipo, es alguien muy rencoroso y lo más probable es que no parara de buscarte hasta encontrarte y matarte.
— ¿Lo conoces?
—Claro que se quién es, un pobre diablo que con mucho "esfuerzo" salió adelante. Es uno de mis aliados, pero lo más probable es que ya lo mate. Como yo soy tan genial y grandioso, te dejare matarlo para que no tengas problemas. Ese tipo ha decido en invertir en comprarse un niño de familia que en mi negocio.
Sonreí, si ese hombre moría. Arthur seria libre…libre para mí
—Yo mismo haré eso.
—Bueno, mi querido Afie. Adiós, el grandioso yo tiene que batallar con un señorito que me acaba de llegar y ya sabes a lo que me refiero—Y colgó.
Dejo su teléfono al lado de una mesa para continuar mirando por la ventana y seguiría haciéndolo si no hubiera escuchado ese ruido de algo cayéndose. Cogió su arma y apunto a su espalda, pero solo era él.
Con una mirada asustada, con los brazos elevados y con su camisa semi-abierta, estaba parado ahí. Se veía tan bien. Y pensó que si el también tuviera dinero, lo hubiera comprado a cualquier precio.
—Baja esa arma, please—Pidió el anglosajón, tratando se acercarse más al americano, este solo hizo lo que le dijo este y volteo para posar su mirada otra vez en la ventana.
— ¿P-Por qué tienes un arma, Alfred? —Pregunto cuando estuvo al costado de ventana. No podía mentir, temía la respuesta y le temía a él.
— ¿Tú para que crees? — Contesto con ironía y lo miro, —Para matar.
—Claro, esa respuesta era natural, viendo en donde estamos, viendo el periódico en donde aparece tu rostro, escuchando esa llamada que acabas de recibir… ¿Piensas en matar a mi prometido?
—Sí, Arthur. Yo te entregare el cuerpo muerto de ese, yo soy un ladrón y un asesino. No te confundas, eso no quiere decir que no pueda matarte ahora mismo —Se puse de pie y lo apunto con el arma como hace un rato, que mentira le había dicho. No podría matarle aunque se lo pidiera.
—Estoy seguro que no te tiembla la mano, pero no me importa. Solo quiero que entiendas que el cuerpo de Scott me lo des en un ataúd.
El sonido de una fuerte carcajada se escuchó en el departamento, el americano le causo tanta alegría esa respuesta que no sabía que decir ni que hacer, este chico parecía un ángel pero alguien malo lo estaba corrompiendo…alguien como él.
Pero si Arthur era un ángel, como el americano pensó en algún momento que él parecía uno, pues él mismo le arrancaría sus alas para que nunca se vaya de su lado, le quitaría esa pureza para que se manche como él lo está, le quitaría todo lo que fuera necesario para que él estuviera a su lado.
—Así lo tendrás, pero todo tiene un costo, pequeño Arthie— Tiro su arma al sillón y se acercó a ese cuerpo, puso su mano en la pared y con la otra acarició el rostro. Es tan suave, como lo imagine.
Arthur solo se limitó a cerrar sus ojos, dejando que la mano del americano recorriera su rostro, su cuello y si fuera posible su cuerpo, porque le encantaba lo que Alfred representaba.
Peligro y adrenalina
Algo que nunca en su vida había sentido con alguien, su vida tan aburrida y tan completa pero cuando este hombre se acerca a él, le mira, le toca sabe que no puede resistirse. ¿Esto es lo que su madre le dijo del amor a primera vista? Era ridículo pensar en eso, pero todo indicaba eso.
El más bajo abrió los ojos y atrajo el rostro del más alto para besarlo, claro que el otro no se quedó atrás. Se besaron tan intensamente, como si hubieran esperado mucho tiempo para hacerlo. No pensaron el que podría pasar, solo vivieron el momento, ambos como si estuvieran sincronizados se desconectaron de la realidad.
Alfred levanto a Arthur y este enrosco sus piernas a la cintura del más alto, empezaron a caminar sin separarse hacia la cama. El más bajo pensaba en lo estúpido que estaba siendo, él nunca había hecho eso y mucho menos con un hombre, pero con Alfred y con sus labios posados en los suyos y su lengua jugando con ella, no pensaba, se dejaba llevar y había decido que se quedaría con él.
El americano se separó de sus labios y le pregunto algo que esperaba que fuera afirmativo. Quería mostrarle al más pequeño un lado mejor de él.
— ¿Estás seguro de esto? Si me dices que sí, créeme que nunca te dejare ir —Cogió el rostro de rubio entre sus manos.
—No te hubiera besado si no estuviera dispuesto y yo no me iré—Basto esas palabras para fundirse otra vez en sus labios.
Alfred en ese momento supo que ya tenía una debilidad y Arthur supo que se había enamorado de ese tipo desde ese momento en que lo salvo de ese mundo en el que él viva, no sabía que pasaría mañana o la siguiente semana, solo quería pensar en ellos dos.
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Esa noche para ambos, podría decirse que fue la mejor que tuvieron.
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Nota: No puse el hard porque no me sale y además en el video se ve que es muy explicito y no quiero escribir tonterías xD
