A la mitad de una estantería en la Biblioteca, Hermione desplegó el papiro sobre un escritorio.

Harry y Ron, de pie, se inclinaron hacia la hoja con el dibujo de la llave, acompañado por una frase.

-Tu Oscuridad es tu aliada, si te alías con tu Oscuridad –Hermione leyó, en voz baja–. Y si me dejas terminar, Ron, y te haces el favor de leer una vez en tu vida, creo que esas palabras pueden entenderse como una escena.

-¿Cómo sería? -Harry susurró.

La frase y el dibujo se habían hecho visibles por su tinta especial; se ocultarían al guardar el papiro o si asomaban otros ojos.

Hermione señaló la frase.

-Esa manera de usar la palabra "oscuridad" significa que no es la negrura de la noche o de una habitación -aclaró-. Es un sentido figurado y por tanto debe escribirse Oscuridad, con mayúscula inicial... Lo Oscuro es el ámbito de los deseos egoístas, es tu ser tenebroso, el que haría todo para conseguir lo que desea, sin importarle dañar a los demás. Es tu Otro Yo, diferente del ser del Día, es decir, diferente del amor.

-De acuerdo –asintió Ron-. ¿Qué sigue?

Absorta, ella no captó lo hosco de él y continuó:

-Imaginen que la parte "Tu Oscuridad" representa una figura... Vean cómo se escribe, las letras tienen una altura destacada. Es como si fueran dos columnas porque "Tu Oscuridad" está al inicio y al final de la oración. Lo demás, en minúsculas, es como una superficie plana, más baja.

Harry entendió.

-¡La frase representa un altar! -susurró, interesado-. Es una mesa, con columnas en los extremos.

-O velas -Hermione asintió.

Ron juntó las cejas con desconfianza.

-¿Altar? ¿Están hablando de esas cosas que hacen los muggles con lo que llaman Dios?

Hermione iba a asentir, pero al acabar de oír a Ron, negó con la cabeza.

-... Un altar, sí, pero no muggle -explicó-. No es religión, es magia. No nuestra magia, por eso usa altares. Que se diga de esta manera es una forma característica, ajena a Hogwarts... En pocas palabras, es una forma de hablar exclusiva de las Artes Oscuras. Las vemos muy por encima, aunque DCAO resulte pesada de aprender. Hoy las estudiamos nada, pero pese a lo que repite Umbridge, existen. La dimensión de las Artes Oscuras es muy amplia, con lenguaje propio.

Harry observó el dibujo, de la cabeza de la llave:

-Adquirió esos colores cuando aumenté la imagen -comentó Hermione, un poco ausente.

-Resulta tenebroso -opinó Haarry-. Y tiene Serpiente y Cáliz... Slytherin... qué raro -ironizó-. No identifico todos los símbolos. ¿Y ese número 4?

Ella iba a responder, pero Ron los interrumpió porque no supo si elogiar a Hermione o desaprobarla; se le tradujo en la cara como desagrado, visible en su boca.

-¿Cómo sabes tanto, has estudiado Artes Oscuras?

Ella olvidó responder a Harry y molesta alzó la vista hacia Ron, desabrida. Bajó más la voz, pero enfatizó, rápida:

-¿Recuerdas que estuve en la Sección Prohibida? -soltó- ¿Lo recuerdas? Cuando busqué lo que necesitábamos no pude evitar interesarme, hojeé el libro y revisé títulos por encima. En páginas encontré esta manera de expresarse, entiendo hasta ahora que en Artes Oscuras condensan su saber en imágenes complejas, lo hacen para que no todos entiendan.

Harry se extrañó:

-¿Cómo es hablar para que no entiendan todos?

-Entre esa clase de magos el saber no se transmite libremente como con nosotros –aclaró Hermione-, ellos se guardan lo que pueden porque creen que el saber es poder, y una de sus bases es que el poder no se comparte. Incluso creo que toman aprendices y si pueden los matan o el aprendiz lo hace con ellos.

Ron alzó las cejas, deteniendo hasta la cara al parar la palabra.

-¿Los m...?

Ella asintió y guardó el papiro en su alforja, porque Minerva cruzó por un extremo de las estanterías. En ese segundo los dos captaron que bastante más habría hojeado Hermione en la Sección Prohibida o vio libros abiertos, pues ella les comentó cómo era un mago de Artes Oscuras:

Por sus palabras, Harry y Ron visualizaron a un hombre vestido de negro, que caminaba por páramos áridos, buscando ocultarse en una torre o catacumba, para practicar... De él emanaba un aire enigmático. Se dedicaba a aumentar su poder sin detenerse ante nada. Le atraía lo lunar. Sus armas eran el miedo, la violencia. No tenía Patronus. Los detestaba.

Algunos magos oscuros a veces iban como maestro y discípulo. El maestro daba conocimiento para que el discípulo cumpliera misiones, pero era una educación a cuentagotas. El maestro lanzaba un Avada al discípulo después de sacarle suficiente provecho o cuando comenzaba a sentirlo poderoso. Harry y Ron imaginaron a un discípulo oscuro al tanto de la amenaza, pero que aprendía lo que podía y escapaba, o si era destacado lograba hacerse imprescindible, hasta que reunía poder y mataba al maestro, en defensa o a traición. Posiblemente no podía llamársele traición, pues no existía una pizca de sentimiento o lealtad entre ellos. Era acechar y protegerse, pero los unía la ambición. Por eso la mayoría de los magos en Artes Oscuras no tenían seguidores, sino esclavos.

Hermione finalizó:

-Es muy difícil ser de Artes Oscuras, se requiere mucha ambición y la verdad, vocación. Se debe nacer mago oscuro.

Harry se alarmó ante esas revelaciones. Claramente, Hermione había reflexionado sobre temas que no les comentaba, de seguro por no considerarlos importantes, pero hoy...

-Herms... -él se sentó a su lado, frente a libros apilados en el escritorio- Te digo que tu encuentro con eso puede ser una trampa. ¿Quién dice que esa... cosa... no te quiere de discípula para dañarte?

El pelirrojo, rayando en la alerta, jaló una silla, al sentarse miró atrás y volvió a la castaña, apremiante, pero en susurro. Intentó convencerla de que el suceso no era importante.

-... de acuerdo, Herms, imaginemos que es como dices... ¿De qué nos sirve? ¡Ahora mismo tenemos varios problemas! ¡No nos veo descifrando frases retorcidas!

Ella cambió su tono, suspirando como si fuera a ceder, pero en cambio afirmó, también mirando atrás un segundo y volviendo hacia ellos, inclinándose:

-Creo que desea ayudarnos.

Ron abrió los brazos y miró al cielo, como buscando apoyo.

-¡Lo dicho! Señorita Lógica Inapelable, inaugura ¡su fe...! ¿Qué les parece?

Exasperada, Hermione hizo brusco ademán de levantarse.

Harry la retuvo de un brazo suavemente, mirándola fijo sobre los anteojos.

-... aguarda, Herms... Ron y yo queremos entender, solo es eso... Dinos, por favor, ¿de qué modo estás segura que no es una trampa? Muchísimo puede estar en juego si tomamos una mala decisión.

Alguien soltó un ¡shhh!

Ella se sentó de nuevo, bajando la voz, explicándose con calma, pero sin mucha paciencia.

-Porque si encontré a alguien que está en Artes Oscuras, ese alguien no necesitaría tomarse este trabajo para liquidarnos. Porque si ese alguien estuvo en Artes Oscuras y pretende ayudarnos, no me podía dar esta llave físicamente. No podía hablarme con claridad. Quiere que yo llegue a ello.

Ron dudó:

-¿Y si te quiere para que liberes a un monstruo que él no puede soltar? Ya ha sucedido.

-Si es así, no abriremos lo que esta llave abra –cortó ella–. Además, por si no te has fijado –le mostró el papiro–, esto es un dibujo. Habría que encontrar primero la llave, ¿no lo crees? Es muy temprano para preocuparse por el final.

El pelirrojo se frotó la nuca.

-Es una forma retorcida de ayudarnos, ¿no crees tú? ¿Quién sería ese mago, un renegado de Quien Tú Sabes? ¡Já, ya lo creo...! ¿Por qué no hablar a las claras?

Hermione se frotó los ojos con los dedos, lento, pero con impaciencia:

-¡No sé, Ron! -susurró- ¿Qué quieres que te diga? ¡No sé cómo actúa alguien que estuvo en Artes Oscuras! ¡Únicamente deduzco! ¡Deduzco que las Artes Oscuras son las pasiones, la valentía exaltada, la venganza en frío, el dolor sublimado! ¡Posiblemente lo que ocurrió conmigo fue la única manera que tuvo de darnos una pista! ¡No lo sé! ¡Por eso debo descubrirlo!

Se levantó con sus libros, dejando a los chicos asombrados y con la palabra en la boca; la castaña salió de la Biblioteca, con el papiro en la alforja.

-¡Lo sabré, con ayuda de ustedes, o sola!