Notas de Ge: ¡Oh por Circe! Esto se siente condenadamente bien —volver a escribir y eso—. Este año tuve la mala suerte de pasar la mitad del año en la Clínica, y la otra mitad en cama, entre tomar pastillas, antibióticos y el tiempo restante en mis estudios... ¡¡Hacia tanto tiempo que quería seguir escribiendo!! Este año fue la obligación darle una pausa a mis oscuras dotes de escritura, pero creo que no alcancé mucho sin crearme una cuenta y volver a plasmar ideas. No los entretengo más xD. ¿Les dije que lamento la demora?
...
Harry se apareció nuevamente en el cuartel central de Aurores, su rostro agotado hizo que Bill Weasley le pasara un café bien cargado mientras murmuraba algo que pretendió escuchar. Bill era —como todo Weasley— expresivo a reventar, y su hijo Ronald sacó aquella cualidad de su padre; si bien Bill no estaba ni cerca de rondar su edad, él era un treintañero bastante cuidado y simpático junto a su esposa, una hermosa francesa que Harry rara vez podía ver debido a la vida ocupada que llevaba, si no fuera porque Weasley estuviese en su escuadrón seguramente lo vería tan poco como a Molly.
En el cuartel se podía apreciar el caos de la reciente captura de Yaxley y el otro idiota del cual Potter no tenía conocimiento, sus pensamientos derivaron en los apuntes que no pudo recolectar —porque estaba más que seguro que el idiota de Yaxley no diría nada comprometedor—, pero él estaría más que feliz de practicarle Legeremancia al muy cabrón. Que el destino del nuevo ataque sea Hogwarts no era otra medida de frío cálculo entre los Mortífagos restantes, y él ya se daba por enterado de aquel retorcido juego, Voldemort lo hizo con los suyos y era más que obvio lo que los parias restantes querían.
—Ya no hay dudas —la voz de Kingsley lo trajo de vuelta a la mesa en donde los escuadrones especiales de Aurores llevaban el caso —, quieren reclutar a jóvenes dentro del colegio. No nos supondría un problema de no ser porque ya hay infiltrados en Hogwarts, me comuniqué con Dumbledore y comenzará a tomar medidas. Es innegable que los nuevos reclutas pueden ser en una gran posibilidad de Slytherin.
—Nott —habló Harry.
—¿Nott?
Potter, demasiado ensimismado para darse cuenta de sus actos, convocó el informe que había realizado según los datos que obtuvo del mismísimo Theodore.
—Se unió a los Mortífagos bajo la insistencia de su madre, claro como el agua al verme en el colegio fue a pedirme ayuda. Quiere convertirse en espía doble a pesar del peligro —los archivos duplicados mostraron la foto del muchacho, joven y con un aire demasiado pasivo como para sospechar de él, había un informe de personalidad, sus notas, gráficos de su magia y algunos apuntes hechos por Harry.
—Es muy joven —recriminó Travers.
—¡Oh cierto, eso es justo lo que pensó Yaxley! ¿Cómo no se me ocurrió antes que es muy joven como para incluso lanzar imperdonables? —el sarcasmo en Harry no era recurrente en las reuniones, generalmente dejaba los papeles e informes que le daban y se dedicaba a escuchar para luego tranzar un plan, mas ahora parecía estar de suficiente mal humor como para semejante respuesta.
—Bien, creo que es hora de actuar.
3– El papel de un Auror
Rayando el alba Harry ingresó a Hogwarts, le habían dado dos días libres para que recuperara energías producto de las ajetreadas semanas anteriores, caminó hasta su habitación y la encontró tan desordenada que el agotamiento se hizo doble, aún quedaban dos horas para que comenzara el día escolar, pero estaba seguro que si dormía no despertaría hasta entrada la noche o incluso el otro día y no podía permitirse más faltas. Caminó a pasos perezosos al baño en donde preparó un relajante baño con sales y pociones de relajación, tiró su ropa roída y sucia al canasto mientras su desnudez comenzaba a enfriarle la piel. Observó sin ánimos los hematomas que aún conservaba debido a que no se cuidaba ni tomaba las pociones que le daba Neville.
Estando dentro se dedicó a limpiar cualquier rastro de suciedad y sangre con tiempo, tiñendo el agua de un inquietante tono borgoña. Se salió de la tina para poder sacarla y volverla a llenar con abundante agua caliente, quería que los músculos tensos de su espalda dejaran de quejarse cada vez que hacía un movimiento inocuo, se jabonó el cuerpo laxo, demasiado obnubilado por el vapor y las horas no dormidas. Se lavó el cabello maldiciendo el nido de ratas que tenía por pelo, y para cuando salió del baño acicalado por completo ya era hora del desayuno.
Camino al gran comedor se topó con Hermione, la joven profesora de Runas Antiguas que le esperaba con una sonrisa maternal y una caricia tenue en su espalda.
—¿Día duro? —indagó caminando a su lado.
—Ni lo imaginas Mione —estaba claro que ella no estaba allí porque quisiera. Su amiga de toda la vida, de profesora de Runas poco tenía, pero la necesitaba allí escuchando lo que él no podía, averiguando cosas que el tiempo no le permitía.
—¿Tomaste lo que te recomendó Nev? Deberías hacernos caso, estás trabajando mucho —el regaño nunca estaba de más, pensó con una sonrisa en su cansada cara.
—No jodas más Mione. ¿Averiguaste algo? —el cambio abrupto de tema coloco sería a su amiga de indomables cabellos castaños, quien asintió entregándole una carpeta.
—Está sellada para que sólo tú la leas, y en el caso de que alguien la abriera, los papeles no mostraran nada —le volvió a sonreír otorgándole ánimos que no poseía. Harry asintió dándole un fugaz apretón en su hombro.
—¿Te he dicho que eres la mejor Inefable que he podido encontrar? —preguntó a son de broma.
—No, pero siempre hay una primera vez.
Su conversación derivó a temas triviales cuando el alumnado comenzó a hacerse más patente a medida que caminaban por los pasillos, su entrada por la puerta de profesores fue absolutamente tranquila sin dar señas de nada, se sentaron uno al costado del otro y siguieron hablando de las anheladas vacaciones que no habían tenido en tres años. Harry se las tomaría cuando finalizara toda la persecución de Mortífagos entre los territorios, cavilando si su destino fuera dentro de Inglaterra o fuera del continente. Tendría meses para los cuales escoger —porque a los Aurores les daban un mes completo de vacaciones para desligarse por completo de su trabajo—, su amiga, por otro lado, le otorgaba dos meses de absoluta tranquilidad por año.
Tres años sin siquiera poder posar sus pies en una playa y disfrutar el ambiente.
—Deberíamos topar unas semanas juntos —ideó Potter —, nos haría bien salir como antes sin tener la imperiosa necesidad de hablar de trabajo, más trabajo y planes malvados —Harry rió un poco ante aquello, desde que salió de Hogwarts pocas veces había salido de paseo, y ya había desechado la idea de vacaciones normales.
—¡Oh por supuesto! ¿Deberíamos llamar a algunos de los chicos, podríamos hacer aquellas antiguas fiestas Gryffindor —Harry carcajeó más fuerte negando con su cabeza.
—¡Por Merlín Mione!, si tú eras la que nos jodía con irnos a dormir —rebatió con gracia.
—Aquello era por los exámenes, Harry, además...
Lejos de toda aquella conversación librada, en la mesa de Slytherin, Draco comenzaba a cavilar cada uno de sus siguientes pasos para obtener lo que quería.
Como todo buen Malfoy.
El heredero sangre pura movió su comida sin dar señales de lo maquinado, hablaba unas cuantas palabras con Pansy, molestaba a los de primero y discutía posiciones políticas con Blaise, hasta que de reojo observó al recién llegado Theodore Nott pasivo —como suele ser— pero peligroso. Últimamente lo había visto poco en la sala común, como también estaba más abstraído observando los ánimos de Slytherin, nada fuera de lo habitual de no ser que tenía la ligera sospecha que Theodore sabía algo que él no.
A Draco le molestaba no saber.
—¿Sucede algo, Theo? —en aquellos momentos el rubio daba gracias que Pansy fuese tan metiche en varias ocasiones.
—Nada... solamente veo —murmuró dirigiendo su mirada nuevamente al libro.
"La pregunta" Comenzó Draco "Es qué piensas, mi querido Theodore".
—Cierto, Theo —interrumpió esta vez Blaise —, has estado demasiado raro desde comienzos de año.
Raro era decir poco.
Theo les miró fijamente, para posteriormente sonreírles suavemente según los patrones de comportamiento de los Nott. Negó con su cabeza y dejó salir un suspiro antes de añadir:
—Madre —explicaba toscamente — y sus ideas raras...
Pansy frunció el ceño descontenta por no entender, pero Blaise y él claramente comprendieron: Mortífagos. Desde la caída del Lord habían familias sangre puras, como los Nott y Parkinson, quienes seguían con sus férreos ideales. Para Draco, que había perdido a su padre y orgullo familiar, aquello sólo otorgaba causas perdidas para sumirlos en la depresión, lo único que conseguían los padres de ellos eran que el Ministerio los tuviera en su ojo, que todo fuera confiscado ante la menor duda y que, como si no fuera poco, la muerte les siguiera las espaldas.
Draco no quería perder más.
Blaise, por otra parte, estaba en una disyuntiva emocional ya que a él le daba absolutamente lo mismo todo aquel litigio.
—¡¡Ahh!! —el chillido de Pansy los acababa de sacar de sus pensamientos —, ya entendí —murmuró en tono confidente —, Padre me estuvo dando una charla en verano —comentó como quien no quiere la cosa —, y me dijo que para las vacaciones tendría mi hermosa marca.
Feliz por lo acontecido Parkinson se despidió para ir a su aula de clases, hoy en la mañana tenía Adivinación por lo cual, seguramente, llegaría alardeando de sus nuevos conocimientos.
Draco la dejó ser —siempre que no le afectara a él poco le importaba— y lo mismo sucedió con Blaise mientras ellos caminaban a Aritmancia. Por otra parte Nott se quedó sentado allí, cavilando lo recién escuchado con un grave conflicto de intereses.
Tendría que hablar con Potter.
...
Aquella era ya su quinta clase del día. Los niños de segundo año estaban entusiasmados por saber algunos hechizos de defensa y contrahechizos sencillos y Harry se los daba con paciencia —ya que sabía cuán excitado uno podía estar por ello—.
Matthew Milles había lanzado un poderoso Rictusempra que tenía a su compañero de duelo revolcándose en el suelo, con un movimiento de varita el pobre joven Smith respiraba aún con su rostro completamente rojo, respirando agitado y con leves calambres en su estómago.
—Bien hecho, Matt. Ahora chicos practiquen los contrahechizos —los niños lo tranquilizaban, llegó a la conclusión cuando se vio entretenido en enseñar los movimientos de la varita o la correcta pronunciación de algo. Ellos no tenían mayores preocupaciones que simplemente existir, sonreír y ayudarse cuando no podían por algo. Aún podían lanzarse bolas de nieve y decir mentiras que no rompieran una relación, para Harry aquello era único; hacia tiempo había dejado de lanzarle bolas de nieve a Mione cuando tenían días libres, demasiado ocupados solucionando su vida, cada mentira era pagada con un reproche o sentimiento de culpabilidad que lo atenazaba, pero la vida de Auror no era sencilla.
Para cuando llegó la noche sus párpados estaban luchando contra sus deseos, y cada vez le costaba más abrirlos, más pesados y cansado. Decidió saltarse la cena y se dirigió a su cuarto mas no esperaba ver allí al pequeño Nott abstraído como suele ser, aquello era realmente tonto, el buscarlo de una manera tan impulsiva, como también reconocía que Theodore no haría aquello si no fuera urgente; No dijo nada más y lo hizo pasar a su despacho con una señal, su cama tendría que esperar.
Estuvieron en silencio unos segundos, el menor apreciando la habitación en silencio, había muchos libros que no dudaba eran de Arte Oscura u de otro tipo, también había un rincón donde descansaba un caldero y algo muy parecido a un mini laboratorio de pociones, los muebles eran normales, menos los artilugios que descansaban a las espaldas del Profesor Potter.
—No creo que sea conveniente que te vean llegar tan tarde, Nott —Harry descanso en su silla, apoyando el codo en el poza brazos sujetando su quijada sutilmente esperando.
Porque era lo único que podía hacer si quería ganarse la confianza.
—En el desayuno —comenzó firme y titubeante a la vez —... Pansy y Blaise me preguntaron cosas —cavilaba nuevamente.
—¿Cosas? Sea específico, señor Nott. Creo que usted sabe que no soy adivino, mas puedo darle 'cosas' que lo hagan hablar —declaró.
—Sí, lo sé —más silencio—. Me preguntaron que por qué estaba tan extraño, mas les dije que era por la presión que me estaba dando Madre. Pansy al entender me dijo... me dijo que su padre ya había hablado con ella —Harry seguía atento comprendiendo lo que aquello significaba —... nos dijo que su padre pensaba marcarla para Vacaciones —soltó sin ceremonia.
Theodore Nott se quedó silencioso, había pensando aquello durante todo el día, sintiéndose culpable por delatar a los que eran sus amigos mas aquello era peligroso, y si Pansy estaba del bando contrario ella moriría porque los Aurores no subestimarían a nadie, salvarían sí, mas si la decisión estaba tomada era otra cosa.
Él no quería ver a Pansy morir, aunque lo odiara, prefería verla viva y lejos, que cerca y muerta.
"Su cabeza es un caos" Razonó para su adentros afilando su mirada. Lejos estaba aquel chico enclenque y confiado de sus días de Escuela. La guerra le había abierto los ojos, y su entrenamiento como Auror le enseñaba a nunca bajar la guardia incluso con aquellos que amaba; Siempre se podían suplantar con poción Multijugos, o también con un Imperius bastaba. Potter miró fijamente a Nott durante lo que parecieron horas, fijándose en los movimiento de sus manos, en sus ojos, en el pequeño tic que tenía al apretar el libro y pasear sus dedos por las hojas antes de cerrarlos, como queriendo esconderse allí.
Era un niño.
Pensó si él se vería igual cuando le contaron sobre la Profecía, si se había visto similar tras los arduos entrenamientos que hacía con Dumbledore y Snape, que se vería igual de destrozado cuando traicionó a Hermione y la dejó a un lado en su búsqueda del más peligroso Horrocrux.
No era justo para Nott estar en una guerra que no le correspondía.
—¿Sabes que lo que haces Nott podría llevarte a la muerte? —preguntó suavemente, dándole la confianza que lo había abandonado cuando entró a su despacho —; Traicionas a tus amigos, matas a tus conocidos, pones en peligro tú vida y la de aquellos que amas, vives inseguro hasta que esto acabe y desconfías si lo que hay en tu jugo de calabaza efectivamente es jugo de Calabaza o Acónito.
El Slytherin asintió más serio que de costumbre, dejando aquella pasividad a un lado, Theodore tenía rasgos bastante curiosos cuando quería.
—Podemos protegerte, Nott, no necesariamente tienes que ser espía.
—Esto es lo que quiero hacer. Sé que soy joven, pero y...
—Lo eres —cortó Harry por primera vez —. Estuvimos viendo tu caso anoche en el Cuartel de Aurores, Nott, aún no parecen muy convencidos pero lo estarán si les haces un pequeño "favor" —informaba con parsimonia desconocida en él.
—¿Cuál?
—Nombres, Nott, nombres que ya están perdidos.
...
Para el Lunes de la última semana de Noviembre Draco Malfoy recibió una inesperada carta que iniciaría su proyecto para este año
Para el señor D. Malfoy.
Del Profesor H. Potter.
Sr. Malfoy:
El comienzo de su castigo comenzará mañana Martes 24 a las 17:30 horas. Los días serán completamente aleatorios por lo cual esté atento al envío de Lechuzas.
Atte. Profesor Potter.
—Pero qué asquerosa letra —espetó más tarde cuando hubo descifrado el mensaje —, debería practicar su caligrafía.
Draco esperó con ansias el día martes.
La clase que más le gustaba a los Gryffindors era DCAO, claro, cuando no estaban los estúpidos de Slytherin con ellos. En su última hora los chicos de quinto año de Gryffindor se encontraron con los cobardes y oscuros miembros de la casa de Slytherin llegando tan asquerosamente altaneros como de costumbre, apropiándose del espacio que ellos ocuparon como si fueran simples piedrillas en el camino. Un denso silencio se apoderó del pasillo que no fue roto hasta que el aula mágicamente fue abierta, la nueva posición de los bancos, los nuevos artilugios y cuadros aún sorprendían a los alumnos. Su antigua clase de DCAO era más abierta y cerrada, mas esta sala era amplia, casi sin ventanas y con variopintos artículos que aún no sabían si eran oscuros o no.
—Buenos días clase —por la puerta del corredor Harry ingresó con un aspecto si no bien desgarbado, bastante desordenado. No había tenido la posibilidad de colocarse sus lentes por lo cual sus esmeraldas orbes se dejaron ver tras aquellas cejas pobladas y cabello revuelto, tenía pequeñas magulladuras que parecían estar cicatrizando y arrastraba los pies ligeramente —. Espero que se hayan portado bien, como también quiero creer que hicieron sus deberes —los jóvenes magos en entrenamiento asintieron con ansias, con un movimiento de varita los pergaminos de tarea de los alumnos volaron hasta el escritorio de Potter.
La clase estaba atenta a cualquier movimiento de que hiciera el proclamado héroe de Guerra quien con desdén trataba de sacar el nuevo libro de textos que estaba enredado con otro. Mascullando por lo bajo estuvo allí lo que fueron minutos y para cuando logró sacar el artículo media clase —considerados Slytherins— le miraban con extrañeza por aquel pequeño espectáculo.
—Pasaré la lista primero.
Aburrido, eso era lo que sentía Draco. Miró hacia delante apreciando a Profesor San Potty quien aún se enredaba con algunos apellidos, revolvía aún más aquel nido de Búhos y se rascaba su insipiente barba, supuso que no se había alcanzado a afeitar en la mañana y consideró que se veía lo suficientemente desordenado como para ganarse una detención con McGonagall. Para cuando terminó Draco ya tenía una amplia lista de las cosas que definitivamente tendría que mejorar Potter antes de ser considerado un ente de este mundo, pensó que ni los muggles se verían tan asquerosamente zarrapastrosos y se río levemente ante aquel pensamiento. Volteó su gris mirar a Pansy quien hablaba por lo bajo con Millicent, Theo con la vista fija en un libro demasiado ensimismado y Blaise contándole quién sabe qué porquería acerca de su última conquista. ¿La clase no podía ser más aburrida?
—Habrán sus libros en la página 78, Capítulo 3. Hoy aprenderemos el Obliviate, sus consecuencias y aquellas cosas, ahora si ustedes miran la panta...
Draco dejó de escuchar la lección del día para prestarle más atención a los movimientos corporales del Potter, tenía que investigar al enemigo. Al parecer tenía una herida en la pierna izquierda que le impedía moverse con soltura como correspondía, también sus movimientos torpes, el parpadeo seguido y su lengua silbante y baja que a muchos los sumió en una especie de letargo debido a lo suave que podía llegar a ser pese a lo masculina que sonaba, todo aquello eran consecuencia de unos días sin sueños debido a que en más de una ocasión terminó pidiendo que alguien le dijera dónde se había quedado. Media hora después Potter se terminó sentando en su silla en un estado que gritaba cansancio mas seguía allí hablando sobre las consecuencias de practicar mal un hechizo que ya ni recordaba, lo vio pasear su mirada por los alumnos y recaer en él cuando su mirada se hacía demasiado intensa, para guardar las apariencias, Draco pedía una nueva explicación con arrogancia ante palabras como "Me podría explicar mejor aquel punto, es que no entendí lo que dijo" o simples bufidos de descontento cuando realmente las palabras que ocupaban eran demasiado ordinarias para repetirlas.
Harry no estaba mejor, Malfoy resultó ser un mocoso bastante caprichoso aunque aquello firmemente se debía a que pasó más tiempo con Narcissa Malfoy, lo cual agradecía. Aquel chico sólo respondía a un gran dolor de cabeza y caprichos por doquier. Para cuando la clase finalizó Harry pidió un metro de tarea con las virtudes y consecuencias del hechizo, cómo funcionaba a nivel cerebral y los tres casos más desastrosos de la utilización de aquel hechizo, así también su contraparte. Despidió a la clase de quinto esperando irse sin altercados a su cómoda cama.
El joven rubio le envió una mirada ceñuda antes de partir y escabullirse por los pasillos cercanos sin sus amigos antes de sacar su capa de invisibilidad mirando a sus costados y esperó a que Potter caminara para poder seguirlo. Estuvo aburrido quince minutos antes de que el deseado profesor saliera arrastrando los pies completamente agotado, caminaron por extensos pasillos hasta llegar a las afueras del castillo en donde su querido profesor se dirigía al patio. Draco lo vio alejarse lentamente sin que nadie lo viera —todos estaban ya en el comedor ingiriendo su cena—, caviló si seguirlo o no pero al distinguir paupérrimamente la espalda Draco se apresuró antes de siquiera pensar en la consecuencia de su impulsivo actuar.
Lo único que importaba ahora era seguir a Potter.
...
Caminaron hasta el sauce boxeador quien al sentir la cercanía comenzó a agitarse, por unos momentos el joven heredero se cuestionó si su profesor de Defensas contra las Artes Oscuras no estaba loco, pero aquel sencillo movimiento de varita y unas palabras masculladas dejó al árbol completamente quieto, casi como si aquello no fuera más que otro burdo árbol por aquella parte del castillo, lo vio caminar directamente hasta quedar frente al tronco y pronto San Potty se perdió en una estrecha entrada que lo recibió sin decirle nada.
Draco quedó maravillado por aquella simple acción, espero lo que fueron unos minutos antes de juntar el valor suficiente para decidirse y dejarse caer por aquella abertura, después de todo él llevaba una capa y Potter sería siquiera sabía que estaba allí.
Caminó por el estrecho y rocoso pasillo, húmedo, sucio y lleno de telarañas. No le sorprendió encontrar pequeñas acromántulas bebés que esquivó nauseabundo, subió y bajó por peldaños antes de descubrir una puerta roñosa, de madera pútrida y rota. Trató de hacer menos ruido posible hasta que descubrió el piso con grandes manchas de sangre que dejaba un rastro por el suelo, subía por las escaleras y sintió aquel lugar estremecerse mientras caminaba. No tuvo que ser genio para saber dónde se encontraba.
La casa de los Gritos.
Un estremecimiento cubrió el cuerpo del rubio, sus pisadas chirriaban, pero la casa entera se movía ante su sola respiración, las puertas se abrían y cerraba con saña, la madera chirriaba a su paso y en los pisos superiores escuchaba incesantes susurros, el viento corría y aquella sencilla acción hacia su cuerpo tensarse, el saber que estaba en un lugar prohibido, en un lugar donde siempre se escucharon plegarias, la sed de muerte, la casa más embrujada de Gran Bretaña, aquel pensamiento no ayudaba con su escasa valentía y tragando duro siguió caminando como un Malfoy. Subió por las escaleras suavemente, esperando no hacer tanto ruido, mientras apreciaba todo su exterior memorizando pasillos, puertas y sonidos, estaba seguro que aquello sería una experiencia digna de contarle a sus hijos, nietos o lo que sea que tuviera en un futuro.
Algo gritó, y era horrible.
El horrisonante sonido atravesó aquel silencio devastador, la casa se meció peligrosamente y todo parecía sucumbir ante pasos acelerados, más gritos, maldiciones y luego silencio.
Definitivamente no había sido buena idea, pero Draco sí quería saber lo que Potter se traía entre manos.
Siguió subiendo hasta el último piso, todo estaba oscuro y tétrico; Draco Malfoy dudó de su decisión, tenía la imperiosa necesidad de estar sentado en el gran comedor preguntándose por qué no había seguido a Potter o cuestionándose por qué —en un lugar más seguro— tenía que ser tan jodidamente curioso. Él no era precisamente valiente o le gustaba meterse en aquellos líos, prefería beber Whisky de Fuego con Blaise y debatir sobre el mundo mágico que buscar malos o arriesgar su vida.
Algo en la esquina se movió.
Entre el eterno ébano Draco afirmó su varita algo tembloroso, la levantó a pesar de que llevaba su capa que se deslizó por su cuerpo y apareció aquel espectro más asqueroso que haya conocido.
Dementor.
Comenzó a hiperventilar antes de siquiera llegar a razonar que era absolutamente imposible que algo como aquello estuviera cerca de Hogwarts, el viejo loco no lo permitiría. Rápidamente pensó en aquellas palabras que le dijo su madre sobre cómo alejarlos, lo encontró inútil en su momento debido a que él no haría nada malo para estar cerca de uno pero definitivamente creía que seguir a un profesor era suficientemente malo como para que un Dementor lo siguiera. La figura se acercó nauseabunda como recordaba en las imágenes, comenzó a tener frío, los gritos de una guerra lejana le llegaron de improviso y la imagen iracunda de Lucius lo golpeó de repente dejándolo quieto.
—E-expee... —trató de bisbisar dificultosamente quedando al final completamente mudo. Se deslizó por el piso tratando de alejarse lo más posible de aquel lúgubre ser mientras un sudor frío lo bañaba sutilmente.
—Riddíkulus —la voz a su costado sonó fuerte y demandante y Draco comprendió pese a su letargo lo que sucedía.
Potter bajó veinte puntos en su escala de "Héroe simplón". Apretó sus puños mirando cómo el Boggart era dirigido a un destartalado armario al fondo de la habitación y Potter iluminó la instancia con un poderoso Lumus, lo miró con cansancio, algo enojado pero no tan fuerte como la vez que lo mandó al despacho, miró su capa de invisibilidad omitiendo su avergonzado estado y suspiró nuevamente.
—Te dije que no lo hicieras —murmuró agotado de toda aquella persecución.
—¿Cómo? —curioseó Draco antes de ver aquella extraña sonrisa que tenía Potter. Vio la varita muy cerca de él antes de que todo se oscureciera.
—Obliviate.
...
A/N: Sé que no tengo excusas por la demora, pero en mi defensa diré que escribí esto con mucho... ¿Amor? Gracias por sus comentarios, no saben cuánto me alegra recibirlos, también agradezco su paciencia y comentando el capítulo he de decir que Draco es condenadamente curioso y aquello nos llevará a la gloria xD. Bien, toda mi escritura tiene un propósito, como también está cierta idiotez por parte de Harry que no mencionaré hasta el próximo capítulo, aunque es notable ;)
Himextina: Muchas gracias por comentar, y sí, puede que me demore pero no olvidaré esta historia, es la primera que subí tras no escribir durante mucho tiempo. Nos estamos leyendo.
Paulina: Hola. Es un agrado que te guste el fic, lo he hecho con mucha paciencia e investigación. Me demoré en actualizar pero ya lo he hecho :D Espero que este también te haya gustado.
Shadow Lestrange: Oh, muchas gracias por tu sinceridad. Realmente me paso por el arco del triunfo el tema de las edades pero me gusta aquella perversión de alumno-profesor, lo hace más atractivo, sobre todo en la parte en la cual Draco no es precisamente alguien que tiende a ser sumiso. Espero que te haya agradado el capítulo.
Sephy malfoy Uchiha: Gracias por comentar, es un gusto que te haya agradado el capítulo anterior. Si bien este no contiene mucha acción entre ambos, sí da pie para mi próximo capítulo.
Saludos a todos.
