3. Declaraciones

PARA Ginny no fue tan terrible como había imaginado encontrarse al día siguiente con Luna cuando ésta se reunió con ella en el Gran Comedor para desayunar, el rostro de su amiga estaba iluminado por una sonrisa y sus enormes ojos resplandecían con emoción y curiosidad.

- ¡Te lo tenías bien escondido! - Exclamó en un tono acusador - Cuando te vi con Draco en los jardines no pude decirte nada, pero casi me caí de espaldas, al menos podrías haberme dado un pequeño indicio. ¡Y todo este tiempo hablándome de Harry como para despistarme! Yo preocupándome cuando aparecio con nueva novia y tú haciendo de las tuyas...¡tramposa!

- Oh no Luna, te equivocas - Se defendió Ginny mientras probaba un enorme bocado de salmón ahumado - Lo de Draco es...es muy reciente.

- Quizá tú te hayas dado cuenta apenas pero estoy segura que él alimentaba esa pasión secreta por ti, la misma que tuvieron el año pasado.

Ginny se atragantó tan violentamente que escupió todos los restos de comida de vuelta al plato.

- ¡SHH! ¡Baja la voz!

-Si es la pura verdad. No fuiste muy linda con Harry al engañarlo de esa forma. - Ginny rodó los ojos - Pero bueno, ¿supongo que ya están a mano ahora que él te ha hecho lo mismo, no?

- Luna por Dios, deja de hablar de lo que viví con Draco que alguien podría oírte, además eso quedó en el pasado.

- Pues a mi no me parece...menos ahora que volvieron a ser pareja. Dime la verdad, ¿besa mejor que Harry? O quizá tiene otras cualidades ocultas...

- ¡Ya está bien! - Ginny se levantó de la mesa bruscamente y la miró de una forma escrutadora - Por favor Luna, te ruego que mantengas tu boca cerrada, Hermione no tiene idea de esto y no quiero que piense mal de mi.

- ¿Pensar mal de ti? - Luna no entendía - Hermione es tu amiga, Ginny.

- Lo sé pero también es la mejor amiga de Harry y la novia de mi hermano, no tengo ninguna intención de pelear con ella por una estupidez como ésta.

- Lo que viviste con Draco no fue ninguna estupidez.

Ginny iba a contestar pero no pudo. Luna tenía razón, siempre la tenía, no entendía ese extraño don de su amiga de ser tan sincera y directa a la vez, sin una pizca de verguenza, Luna era sumamente especial y adorable.

- Creo que podría confiarle algunas cosas...pero no ahondaré en detalles. Es verdad, Hermione es mi amiga y diga lo que le diga sabrá entenderme ¿Para eso son las amigas, no?

Luna amplió enormemente su sonrisa.

- Exactamente.

Al pasar el día y las clases de turno, Ginny se dio cuenta de que se cruzaría con la presencia de Draco a la hora de Pociones. Slytherins y Gryffindors compartían esa clase, por lo que no pudo evitar la tensión cuando la sesión llegó. Hermione no dejaba de mirar de un lado a otro analizando la situación y Draco le sonreía debilmente cada vez que cruzaba sus ojos. Por suerte el muchacho no buscó su compañía cuando el profesor Slughorn ordenó un trabajo grupal, pero sí se le acercó para susurrarle al oído tenemos que hablar, a lo que Ginny respondió con un vacilante asentimiento de cabeza.

- Te veo en la sala común Hermione - Indicó Ginny al finalizar la clase.

- Creí que ibamos a repasar Herbología junto a Neville - Indicó reprochantemente.

- Lo siento, es verdad, lo había olvidado - Ginny dudó si decir la verdad o no, finalmente optó por ser sincera - Quedé en encontrarme con Draco pero tienes razón, lo dejaré para otro momento. Vamos.

- ¿Con él? - Reflexionó Hermione - No Ginny, ve tranquila, adelantaremos lo más que podamos con Neville y después te paso el pergamino.

Ginny se sorprendió de que su amiga melenuda tomara la situación tan bien por lo que se sintió muy agradecida, la abrazó fuertemente y se dirigió a su cita, en el séptimo piso. Draco estaba esperándola desde hacía rato, quería tener una charla a solas con su novia, pero en ese castillo estar solo de día era casi imposible. Una vez que Ginny llegó a su lado, la tomó de la mano y la condujo a la pared que antes solía transformarse en la sala de Menesteres.

- Draco... - Susurró ella en cuanto se dio cuenta de adonde pretendía ir su acompañante - quedó destruída... - Dijo tristemente.

- Lo sé.

Draco suspiró y pasó una mano por sobre la pared mirándola con dolor. Ginny había hecho una acotación estúpida, Vincent Crabbe murió dentro de esa habitación, uno de los amigos de Draco, sintió ganas de golpearse a sí misma por haberle hecho recordar al muchacho aquella horrible situación.

- Creo que deberíamos irnos de aquí - Sugirió ella.

- No - Dictaminó él-, quiero entrar.

- ¿Entrar? - Se alarmó Ginny - O no Draco, no sabemos como está la habitación, ni siquiera sabemos si aun puede seguir utilizándose. Además... - intentó ser un poco delicada al decir lo que quería decir - No hay muchos...eh...buenos recuerdos dentro de ella.

- Los elfos la habrán arreglado - Prosiguió él - Quiero entrar, quiero estar contigo a solas y este es el mejor lugar que se me ocurre - Ginny vaciló un poco - No te pongas mal - Sonrió él - Sé lo que estás pensando, lo de Crabbe fue algo horrible, sí, pero aprendí a superarlo - Dijo y sonrió débilmente, no muy convencido de sus propias palabras - ¿Me acompañas?

- Claro - Aseguró ella.

Ambos cerraron los ojos y desearon ver un lugar calmo, tranquilo y relajado. Esperaron unos segundo y al abrir los ojos no había nada allí.

- Creo que no va a funcionar - Dijo Draco tristemente - Tienes razón Ginny, vámonos.

- Aguarda, intentémoslo una vez más - Dijo ella sonrientemente.

Draco correspondió la sonrisa y volvieron a intentarlo pero nada ocurrió. La habitación realmente había quedado destruída por completo. Desanimados, ambos dieron la vuelta e ingresaron a una sala vacía para entablar conversación, al menos hasta que alguien más llegara a interrumpirlos.

- ¿Saben los demás que estás aquí conmigo? - Preguntó él de una vez apenas se instalaron en el suelo del salón.

- Sí, ¿por qué no habrían de saberlo?

Una expresión desconcertante apareció en el rostro de Draco y pasó un brazo por el hombro de Ginny. La joven cerró los ojos, perdiéndose en el sentimiento de ese abrazo, recordando todas las cosas maravillosas que había llegado a vivir con aquella piel, su aroma seguía siendo el mismo. Sintió el delicado respirar por sobre su cuello y fue entonces que, conciente del peso del brazo de Draco, se movió, pero él, lejos de apartar el brazo la atrajo con aun más fuerza y alzó su barbilla con la otra mano. Ginny contuvo el aliento y abrió los ojos con asombro antes de cerrarlos cuando los labios de Draco se posaron en los de ella, firmes, cálidos y apremianates. Después de unos momentos Draco apartó su boca de la de ella y se alejó un poco cuando sintió una leve resistencia en Ginny. La miró con cierta extrañeza, como interrogándola con la mirada.

- Por favor Draco...no podemos...no está bien.

Draco soltó una risita.

- ¿Por qué diablos no?

Ginny se volvió llevándose una mano a la sien durante un momento, meneó la cabeza en silencio tratando de formular una respuesta coherente, Draco le tocó el brazo recorriendo los dedos desde su codo descubierto por su camisa arremangada hasta la yema de los dedos.

- ¿Somos novios, no? Después de todo, las parejas suelen besarse...y nosotros ya tenemos bastante experiencia en eso.

- ¡Nosotros no somos pareja! - Protestó ella con vehemencia volviéndose para mirarlo de frente - No de verdad.

- Te compraré un anillo de compromiso - Bromeó Draco sonriendo - ¿Eso lo hará verdadero?

- ¡Ay Draco! - Exclamó Ginny irritada - Te estoy hablando en serio.

- Yo también - Repuso él. Luego al mirar el rostro furioso de la joven, dejó de sonreír y dijo rotundo - Está bien Ginevra ¿quieres hablar? Hablemos.

Ginny lo miró seriamente y sin saber qué debía esperar pero lo dejó hablar.

- Ahora dime ¿cuál diablos es el problema?

- Tú sabes perfectamente cuál es, no podemos fingir que somos pareja, ¡es ridículo!

- No pensabas eso ayer. De hecho, más de una vez me dijiste que estabas agradecida.

- Lo sé pero... - Ginny apartó la mirada y se mordió el labio inferior.

- Y no tenemos que fingir... - Agregó Draco - ¿Te ofrecí una solución, recuerdas? ¿Ya pensaste en ello?

- Es incluso más absurdo que fingir, tú no quieres estar conmigo en realidad.

- ¿Ahora sabes legeremancia? Al contrario, siempre quise volver a estar contigo - Arguyó él - Creí que te lo había dicho con suficiente claridad.

Ginny le lanzó una mirada extrañada e incrédula.

- No entiendo.

- No seas tonta Ginevra - Dijo Draco con cierta impaciencia - Por supuesto que entiendes, no eres una niña de diez años.

Las mejillas de Ginny se encendieron, no era raro que Draco perdiera la paciencia, pero sí que intentara disimularla de esa manera, si hubiese sido cualquier otra persona, unos cuantos insultos habrían acompañado esas palabras. Ella se miró las manos, apretadas con nerviosismo.

- Lo que pasa es... - Dijo con voz casi inaudible - ...es que ya dejé de pensar en ti de ese modo.

- ¿Si? - La voz de él sonaba seca - Me parece que no te sería muy difícil retomar viejos pensamientos, cada vez que te he besado en estos dos días has respondido muy bien.

- La primera vez no cuenta.

- Está bien, no cuenta - Aceptó Draco con una sonrisa, parecía haber recuperado su buen humor - ¿Pero las siguientes sabías que me estabas besando a mí, no?

Ella se encogió de hombros, turbada por la franca pregunta de Draco, incapaz de confesarse a sí misma que, a pesar de sus sentimientos por Harry, Draco seguía excitándola con tanta facilidad.

- Quizas - Murmuró.

- ¿Quizas? - La voz de Draco volvió a tornárse áspera, le tomó la barbilla con una mano y la obligó a mirarlo de frente, en sus ojos había una fiera acusación - ¿Cerraste los ojos para pensar en Potter o me estabas besando a mi?

- Draco...

- Respóndeme, Weasley - Dijo él en voz baja y definitiva - Quiero la verdad.

Ginny entreabrió los labios, se los humedeció con la punta de la lengua, sin poder despegar la vista de los penetrantes ojos grises de Draco. Ahí estaba ese fuego ardiendo en él, ahí estaba esa forma agresiva y profunda de moverse por el mundo, lo que más le atraía.

- A ti - Susurró.

Una leve sonrisa de satisfacción curvó apenas los hermosos y delicados labios de Draco.

- Bien, entonces deja de poner excusas estúpidas. Tú me conoces y yo también, conozco cada rincón de tu cuerpo... - Draco se acercó otra vez a ella respirando sobre su piel - ...cada peca... - Ginny cerró los ojos escuchando la embriagadora voz sobre sus oídos.

-Supongo... - Murmuró ella.

Sabía que era lo que ocurría: parte de ella quería y ansiaba volver a sentir todas las lascivas sensaciones que había compartido con Draco durante el año de la guerra. Suponía que desde apenas conocidos él se había apoderado de su atención, pero había sublimado su impulso sexual hacia él en una especie de culto ideal, de amor platónico, después de todo, él era un Malfoy perteneciente a la casa Slytherin y enemigo de su familia. Michael, Dean, y Harry habían constituído un objeto más adecuado y alcanzable de sus anhelos, Harry prácticamente vivía en su casa, su hermano era su mejor amigo y era un muchacho bastante atractivo, pero ahora él ya no estaba en medio, ya no se interpondría entre los dos porque no estaba engañándolo y Draco era un reivincado miembro de la sociedad. Empero, había otras complicaciones, Harry podía haber decidido casarse con otra mujer pero eso no cambiaba los sentimientos que Ginny abrigaba por él. El trauma de encontrarse de forma inesperada en pareja falsamente con Draco y el torbellino mental que le había provocado había empujado al subconciente todo pensamiento sobre Harry, pero la noche anterior después de que Hermione se hubiera ido, lloró hasta quedar dormida, maldiciendo su propia debilidad, y el día de hoy había llevado en su interior una pesada carga de abatimiento y triteza. De repente tuvo deseos de llorar otra vez. Apartando su cuello parpadeó varias veces para disipar la amenaza de lágrimas. Draco emitió un leve suspiro y la tomó en sus brazos, reclinándole la cabeza sobre su hombro, los dedos del joven le acariciaban el pelo y las mejillas con ternura. Ginny sonrió y levantó la cabeza para mirarlo, de verdad era un hombre apuesto y varonil, su piel apenas si estaba bronceada por el sol del verano, tenía un cabello suave y rubio, y los ojos de un gris intenso. Sin proponérselo, la mirada de Ginny se apartó del rostro de Draco y se clavó en el cuello desabotonado de su camisa y de pronto percibió su cercanía, las piernas de él contra las suyas, la mano amplia en su cintura. Draco entrecerró los ojos al instante dejando de reír, y sus dedos la ciñeron con más fuerza, Ginny aspiró profundamente esquivando su mirada y trató de apartarse.

- No te resistas - Dijo él - No lo hagas...

Casi sin aliento, Ginny murmuró

- Amo a Harry.

- Harry no te ama.

Ella alzó los ojos llenos de dolor para afrontarlo, asombrada ante su crueldad, y descubrió un brillo extraño en los ojos de él, antes de que éste la atrajera con fuerza hacia sí y la besara con más pasión que delicadeza. Una mano se deslizó de la cintura de la joven hasta sus costillas y luego enmarcó con firmeza uno de sus pechos, el corazón de Ginny sufrió un vuelco y luego empezó a latir con repentina excitación.

- Por mi parte, te deseo...y mucho - Dijo Draco,apartando los labios de su boca y mirándola con intención.

Ginny trató de decir que ella no lo deseaba, pero si lo hacía, habría sido una mentirosa. Draco le acariciaba el pecho, apretando con suavidad el contorno de su ondulación sobre la camisa. Confusa y turbada, la joven volvió la cabeza ocultando el rostro en el pecho masculino, la mano de Draco subió para acariciarle el rostro y la joven sintió que le rozaba la sien con los labios, en un beso leve, tierno.

- Y no puedes negar que tú me deseas también - Murmuró él.

Ella meneó la cabeza.

- No es lo mismo.

- Eso lo veremos - Concedió Draco con voz definitoria.

Su mano acarició con suavidad el pecho de la muchacha y luego empezó a deslizarse por su hombro, era tan relajante que Ginny sintió el extraño deseo de ronronear, como una gatita complacida, se sintió adormecida, segura, consolada, y el nudo de infelicidad que la había acompañado durante el día parecía haberse disuelto.

- Te pedí que fueras mía, sólo tienes que aceptar y nuestra relación será tan real como la de cualquiera.

- Draco...

- No me digas que no puedes antes la excusa era Potter, que te sentías mal por serle infiel y que cuando él regresara a ti, me dejarías, y así lo hiciste. ¿Y ahora qué? Harry tiene a Annis, tú ya no eres nada para él.

- Sentí su enfado cuando se enteró de lo nuestro.

Draco suspiró y apartó la mirada hacia un punto fijo en la habitación, no podía mirar a Ginny a los ojos porque sentía que prácticamente le estaría rogando. La decisión era de ella, de nadie más y Draco daría batalla hasta el final, pero sólo si tenía oportunidad de ganar. Si no, nada de lo que hablara con Ginny tendría sentido.

- Te extraño, Ginny - Dijo él, aun sin poder mirarla.

La joven levantó la vista, sorprendida ante la declaración. Una súbita ternura, mezclada con compasión, la inundó, no cabía duda que se sentía atraída por él. Era extraña la forma en que Draco podía despertar en ella reacciones tan fuertes, si no más intensas, que Harry, pero dudaba que fuera amor. ¿Y si lo fuera? ¿Dejaría que el tren se fuera para lamentarse toda su vida de lo que pudo ser y no fue? ¡Qué importaba su familia! ¡Qué importaban los demás! Lo único que interesaba era lo que ella misma opinara, pero... ¿es que realmente sabía lo que su corazón deseaba?

- Ginny - La voz de Draco la sacó de sus hondas reflexiones - ¿Es una decisión tan difícil?

- Si - Respondió ella lacónica.

- ¿Si es difícil...o si serás mi novia?

- Si, seré tuya Draco.

-.-.-.-.-.-

Muchas gracias a todos los que me dejaron un lindo review y me lo hicieron saber!! Realmente me hizo muy feliz saber que les gustó la historia. Esta vez tardé en actualizar porque tonta de mi, perdí mi libreta con los folios, por suerte la encontré hace tres días, asi que ya no voy a tardar tanto. Espero que este capitulo les haya gustado! saludos montones.

yo-182: es que Ginny tenía problemas más importantes en mente, jaja. Tienes razón, tendría que haberla hecho participar pero estaba como en trance, ni cuenta se dio de lo que pasaba a su alrededor, solamente escuchó a Harry y puf... el mundo se le vino abajo.

Alexander Malfoy Black: ¿te digo la verdad? Harry tambien me resultó extraño! encima de que vino con otra, se ofende! pero quien se cree que es? Jaja, estos magos... aunque tengo que decirte que Harry tiene esas actitudes por algo que pienso contar después, ¡aguantame!

Lynette P. Broderick: tus reviews me dejan sin palabras. Realmente analizas cada párrafo letra por letra y lo lees minuciosamente! ahora me das miedo, jaja, sos tan detallista que se que vas a encontrar miles de errores, pero eso tambien es bueno, porque estoy segura de que tus comentarios me ayudaran a mejorar n.n, y con respecto a la huida de Ginny, te contesto lo mismo que a Yo, es que Ginny casi que ni se dio cuenta de la segunda pelea, estaba tan shockeada por lo anterior que quedó medio tarada, jaja. Y eres genial! sí, Hermione estaba COMPLETAMENTE ofendida, se sintió dejada de lado, mas o menos traicionada por la falta de confianza, pero como es ella, se lo hizo saber de una manera delicada y sutil. Espero que sigas analizandome con tus maravillosos reviews! PD: me encanta tu nombre!

Sahian: gracias por el comentario!! tengo planeado algún que otro flashback para cuando Ginny le comente todo a Hermione... quizas para el próximo capítulo, es que tengo que acomdarlos porque los flashback no estaban en la historia, pero los agregué porque ya lo sugirieron (tu incluida), asi que gracias por el consejo!

Vincent kun: segundo lector hombre! que honor! me alegro mucho que te haya gustado, y no te preocupes, Ginny tiene un desastre en la cabeza ahora, pero sabe perfectamente lo quiere (al menos inconcientemente) Draquito va a cuidarla bien, jaja. Gracias por leer!

Muchisimos besos y super gracias por llegar hasta acá!

BESOS Y ACHUCHONES para todos.