Capítulo 3
Sokka estaba acostado en su cama, estaba relajado y obvserdando el hermoso paisaje que se veía desde la ventana. En ese momento una persona entró por la puerta y se acostó a su lado -Hola mi amor-
-Ya empezaba a echarte de menos- le dijo mirándola con melancolía.
-No pensarás que iba a dejarte aquí solo ¿Verdad?-
-Jamás se me cruzó por la cabeza-
-Siempre estaré contigo Sokka. En especial hoy-
-¿Que tiene de especial hoy?-
-Dia de pastel de limón- le respondió sonriendo mostrándole una bandeja con un gran pedazo del dulce.
-Justo estaba pensando en qué podría meter en mi estómago-
-Tendrás todo el pastel que quieras. Sólo hazme un favor-
-Nunca te rindas, por más difícil que sea no lo hagas-
-No te entiendo Sukki- dijo confundido.
-Prométemelo Sokka por favor-
-Lo prometo- le dijo antes de besarla y todo se volvió negro.
Sokka se despertó sobresaltado en su cama, cuando su mente empezó a funcionar de nuevo, recordó dónde estaba y en qué momento -Por favor quiero estar en paz. Sólo eso pido, por favor- se dijo a sí mismo mientras se daba pequeños golpecitos en la cabeza con su boomerang mientras intentaba recomponerse. Luego de darse una ducha fría intentaba aclararse la cabeza, en especial acerca de su reacción de ayer y cómo debería proseguir a partir de ese momento.
-"De nuevo dejé que mis sentimientos me manejaran, deberé ser más cuidadoso a partir de este momento"- pensó.
-¿Señorito? ¿Ya está levantado? Tengo que ordenar la habitación- dijo una voz proveniente del otro lado de la puerta.
-Un momento, ya casi termino- le respondió mientras se colocaba el atuendo que tenía los colores tradicionales de la tribu agua.
-Buenos días- le dijo la sirvienta haciendo una pequeña reverencia.
-Igualmente, la habitación es toda tuya- dijo cortésmente. Estaba bajando por las escaleras del palacio sumido en sus pensamientos hasta que vio a Zuko esperándolo de pie con los brazos cruzados, en la entrada del salón principal.
-Hola- le dijo haciendo un pequeño gesto con sus labios.
-Buenos días Zuko ¿Está todo bien? Te noto algo raro, más de lo usual-
-Me he enterado acerca de cómo te fue en tu visita al hospital mental-
-Oh, acerca de eso...- dijo intentando excusarse.
-Está bien- le dijo en tono comprensivo -Sé muy bien el efecto que Azula puede causar en la gente, miedo y odio son los más habituales. Intenta crecer a su lado durante casi 14 años-
-No puedo imaginarlo. Siento no haber actuado como esperabas que hiciera, lo eché todo a perder-
-Tranquilo, sólo fue un pequeño desliz. Pero ahora ya sabes que debes ir con cautela la próxima vez-
-¿La próxima?-
Zuko sacó una daga de su bolsillo trasero, le mostró la inscripción que estaba grabada en la hoja del cuchillo y cuando Sokka lo miró a su amigo con los ojos bien abiertos, él esbozó una pequeña sonrisa -Si yo no hubiera seguido este consejo nunca los habría conocido a ustedes y todos los acontecimientos que sucedieron a partir de ese momento jamás habrían pasado, probablemente no estaría parado aquí y lo más seguro de todo, es que no estaría llevando esto -dijo señalando la pequeña corona en su cabeza.
-¿Dices que debo intentarlo de nuevo?-
-Diste el primer paso, deja que Azula sea quien dé el segundo y lo más importante, haz algo inesperado. Azula no maneja bien las sorpresas-
-Ya hablas como tu tío- le dijo sonriendo.
-Eso intento, pero no es fácil llenar sus zapatos. Ahora vete, antes de que olvide de que somos amigos y te dé una reprimenda por lo de ayer- bromeó.
Azula estaba mirando el techo de su habitación intentando matar el tiempo, los pocos momentos en que no estaba encerrada era cuando la ayudaban a bañarse o la llevaban a pasear por el enorme jardín del lugar. Para ella hubiera sido muy fácil escaparse en cualquier momento, pero sabía que no tenía sentido, ya que no tenía adónde ir, sus amigas la habían traicionado, su madre la abandonó y su padre le era completamente inútil en su condición, su hermano era el único que podía otorgarle la libertad, lamentablemente Zuko jamás se la concedería a menos que creyera que ella ya no sería una amenaza y para eso necesitaba ganarse su confianza, la cual nunca tuvo en primer lugar -Parece que no tengo muchas opciones. Pero al menos ya no me obligan a usar esa camisa de fuerza- se dijo a sí misma.
-Princesa Azula, tiene visitas- le dijo una de las cuidadoras.
-¿Quién?-
-La misma persona que vino ayer. El joven de coleta y ojos azules-
-Hágalo pasar- le respondió -Bueno parece que ese campesino puede resultar más útil de lo que esperaba- dijo sonriendo.
Sokka se encontraba en el pasillo yendo en dirección a la habitación de Azula, ésta vez fue más preparado que la última. Llevaba un bolso en su mano, el cual ya había sido inspeccionado por los de seguridad -Adelante ya puede pasar- le dijo la mujer.
-Muchas gracias señora- dijo asintiendo. Una vez dentro vio que ya lo estaba esperando sentada arriba de su cama -Hola Azula-
-Buenos días campesino-
-Mi nombre es Sokka, no campesino-
-Como digas, me sorprende verte de nuevo, la mayoría se rinden al primer intento-
-Soy una persona perseverante. Además quería disculparme por mi actitud de ayer, no debería haberte gritado y dicho esas cosas, pero aceptemos que tú tampoco eres una santa-
-Yo sólo dije lo que pensaba. Ahora si no te gusta, dime que es lo que quieres escuchar y así ahorraremos tiempo-
-Veo que tu estancia aquí dentro no te ha suavizado mucho que digamos-
-Si te pasaras tanto tiempo aquí dentro como yo, probablemente también tendrías una actitud como la mía-
-Es probable, en fin no vine aquí a discutir contigo-
-No hay muchas cosas para hacer aquí, ademas de hablar-
-Hay tantas cosas de las que podríamos hablar pero no serviría de nada ya que te niegas a sincerarte, no completamente al menos. Las pocas veces que has dicho la verdad ha sido a medias y sólo porque servía para manipular o para lastimar a la gente de tu entorno. Tu hermano aún no pierde las esperanzas contigo, pero yo soy mas realista-
-¿Entonces qué haces aquí?-
-Si no sigo viniendo e intentándolo tu hermano no me pagará. Ya que no podemos hablar, al menos podemos hacer otra cosa- y de su bolso sacó unas fichas de Pai-Sho -¿Juegas?-
-Ése es un juego tonto y aburrido, deberías ir a la tienda de té que tiene mi tío en Ba-Sing-Se. Allí encontrarás gente que le guste eso-
-Es decir que no sabes jugar- respondió él. Al ver la mueca que hizo Azula supo que había dado en el clavo -Vamos, te enseñaré es muy fácil, si un "campesino" pudo aprender, no hay dudas que alguien de la familia real lo haría enseguida. A no ser que tengas algo más importante que hacer o algún compromiso al que debas ir-
Por primera vez en mucho tiempo la chica tuvo que reconocer que estaba en un callejón sin salida y no había otra opción más que seguirle el juego -De acuerdo juguemos este estúpido juego, pronto verás que cometiste un grave error al subestimarme-
-Nunca te subestimaría Azula- respondió mientras empezaba a colocar un pequeño tablero y las fichas arriba de la mesa.
Zuko estaba en las afueras del palacio practicando con su fuego control, no sólo lo hacía para mantenerse en forma y perfeccionar el dominio de su elemento sino también lo ayudaba a despejar su mente acerca de las preocupaciones y sus deberes como monarca. Se encontraba lanzando distintos ataques a su alrededor, luego empezó a girar en círculos mientras creaba látigos de fuego con sus manos, los cuales al girar podrían haber acabado con cualquier enemigo que se econtrara cerca.
-Sí que has mejorado mucho- le dijo Mai quien había visto el desempeño de su esposo desde lejos.
-El que haya paz no significa que deba dejar de practicar, además es bueno para la salud-
-Y que lo digas- le dijo en tono provocativo mientras acariciaba los bien formados músculos de Zuko -Me iré a dar una ducha ¿Quieres acompañarme?-
-Ya casi termino, iré en un segundo- le respondió.
-No tardes mucho, no olvides que además de tu nación, también tienes un deber con tu esposa-
-Jamás lo olvidaría- dijo sonriendo. Al cabo de un momento, cerró sus ojos y empezó a concentrarse, moviendo sus manos al estilo de los maestros agua hizo que sus dedos empezaran a brillar y cuando abrió los ojos apuntó con su dedo índice al aire y de éste salió un relámpago enorme que iluminó el lugar -Cuento contigo Sokka, no me falles-
Sokka y Azula estaban terminando su partida de Pai-Sho, la cual se había vuelto bastante interesante -Aprendes rápido- dijo él.
-Por supuesto, pocas personas pueden igualar mi mente-
-En "humildad" también, por lo visto-
-Soy una prodigio del fuego control, asi que tengo motivos para estar orgullosa. Pero no podrías saberlo, ya no que no manejas ningún elemento-
-Tal vez no sea un maestro agua como mi hermana pero soy un gran estratega y un maestro espadachín, fui entrenado por el mismísimo maestro Piandao-
-Sí, claro. El gran Piandao entrenaría a un miembro de la tribu agua- dijo con sarcasmo.
-A diferencia de tí, él piensa que el conocimiento no le pertenece a una nación sino al mundo. Si bien le mentí acerca de quién era, mi maestro supo enseguida de dónde era yo y aún así quiso enseñarme. Incluso me hizo forjar mi propia espada espacial-
-¿Espada espacial?-
-La hice con una roca que cayó del cielo. Lamentablemente la perdí el día de la invasión pero bueno, mejor haber perdido un arma antes que mis amigos-
-Yo perdí mi corona, mi padre sus poderes de maestro fuego y tú lloras por una tonta espada-
-El resto del mundo sufrió durante 100 años por la guerra que tu bisabuelo comenzó, tú sólo tuviste un mal día y te derrumbaste. Parece que no eras tan fuerte como tu hermano-
-¿Qué quieres decir con eso? ¡Zuko jamás podría compararse conmigo, siempre fui mejor maestra fuego!- dijo enojada.
-No me refiero a tus habilidades con el fuego control sino a lacapacidad de seguir adelante en la vida a pesar de las dificultades. Su madre lo abandonó para protegerlo, su padre le dejó una cicatriz permanente en su rostro antes de desterrarlo, más tarde intentó matarlo cuando lo confrontó acerca de lo que pasó el día que murió tu abuelo... y la lista de cosas feas sigue. Por como yo lo veo, Zuko es la persona con más fuerza y esperanza que haya conocido, aunque él no lo sepa- respondió haciendo una pequeña sonrisa, y luego movió una ficha de Pai-Sho -Fin del juego-
-¿Qué? No, otra partida ¡Vamos! Te demostraré lo buena que soy-
-Lo siento, debo irme. Te veré dentro de unos días-
-¿No vendrás mañana?- preguntó ansiosa.
-Tengo unas cosas que hacer- le contestó y luego la miró arqueando la ceja -Cuidado Azula, o empezaré a pensar que ya me tomaste aprecio- y antes de irse le dio un pequeño beso en la mejilla, lo cual hizo que la chica abriera los ojos sorprendida.
-¿Por qué hiciste eso?- le preguntó enfadada y algo confundida.
-¿Por qué no hacerlo?- respondió sonriendo antes de irse de la habitación -"Parece que la balanza empieza a equilibrarse a mi favor princesita"- se dijo mentalmente.
¿Cómo están? Nuevo capi de esta historia, espero reviews, positivos o negativos, asi sé que estoy llevando por buen camino este fic =)
