Capitulo Tres...
-0-
Durante toda la presentación las que más hablaron fueron las dos mujeres mayores, una que otra pregunta dirigida al castaño y a la peli ceniza que por cortesía contestaban pero entre ellos dos no se dirigieron la palabra, él por no poder procesar la información y ella simplemente por maldecir su mala suerte. Los mayores decidieron dejarlos solos un momento para que hablarán sin contenerse.
Él no estaba seguro como llamarla, fueron compañeros por tres años en secundaria y ya casi al acabar tercero le había comenzado a decir por su nombre porque todos los del club lo hacían, tampoco quería permanecer callado sin decirle un decente Hola pero la situación no era precisamente buena, un montón de ideas pasaron por su cabeza hasta que una pequeña voz las corto.
-¿Cómo ha estado Shindou san?- la pregunta lo dejo pensando, hasta hace unas horas estaba molesto con el gobierno, con las leyes, con el mundo, ahora mismo estaba fuera de sí.
-Creo que bien ¿Tu?
Ahí fue cuando noto la expresión de profunda tristeza de la chica, era como si no hubiera dormido bien en bastante tiempo, su postura aunque firme era notable las pocas fuerzas que tenía, por un momento se sintió algo ofendido ¿Tan malo era como pareja? Tuvo que sacudir su cabeza con fuerza, él no quería ese matrimonio y por lo visto ella tampoco.
-…
-Aka… Yamana san ¿Estas bien?
-Sí, si lo estoy, es solo algo sorprendente ¿No?
Akane abrazó sus piernas como si intentará protegerse del exterior, Shindou procesaba la poca información que le dio la chica respecto a cómo se sentía, ese tono solo lo había escuchado una vez y fue muy recientemente, la idea de que la chica pasara por esa situación hacia que se molestará aún más con esa ley. No quería caminar sobre hielo delgado pero algo dentro de él le dijo que tenía que hacerlo.
-¿Cómo lo tomo? – Akane lo miro confundida- El chico ¿Cómo lo tomo?
La peli ceniza no estaba muy segura de que decir o como decirlo, algún día se iba a enterar pero que el castaño lo haya adivinado la dejó demasiada impresionada.
-No muy bien- Se sintió algo extraño el haber acertado, nunca había conversado de cosas románticas así que eso lo dejaría muy incómodo - Ya tiene unos meses que cumplí los dieciséis, tenia la esperanza de que mi asignación aun no había llegado porque mi pareja aun no cumplía la edad requerida y a lo tonto soñé que era porque él aun tiene quince años o eso fue hasta ayer que llego.
-¿Te corto?- La chica negó con la cabeza aún más triste si eso fuese posible.
-Yo termine con él… No podía pedirle que se quedara conmigo, tampoco podía arriesgar el futuro de mi esposo asignado e ir contra la ley
Eso le dolió más de lo que imaginaba al pianista, él estaba siendo muy egoísta, no quería casarse y solo había venido a disculparse con la chica, en cambio ella solo pensó en él. Estaba en la misma situación que su sempai, él no le dio muchas vueltas en el asunto, quería ayudarla, haría lo que la esposa asignada de su sempai y ninguna otra pareja haría.
-Haré lo que pueda para ayudarte Yamana san
La chica lo miro como si de repente él se hubiera convertido en una especie de fenómeno, tampoco podía culparla no fue exacto al decir esa oración pero tampoco se sentía capaz de decir directamente lo que quería decirle.
-¿Ayudarme? ¿En qué?
-Ya sabes que tú estés con la persona que te gusta, yo te ayudaré- Shindou intento sonreírle para que le creyera y se calmará.
-¡Yo no puedo pedirle tal cosa! Eso no sería justo para ti ni para él- En toda su corta vida se imaginó que la siempre tranquila y amable Akane le gritaría, bueno lo intentaría porque si se escuchó más alto de lo normal pero considerarlo un grito era demasiado.
-Aun no le pides su opinión, hay que intentarlo en lo que encontramos una forma de romper nuestro compromiso sin que nos dañe a ninguno de los dos.
-¿Eso es siquiera posible?- Poco a poco la voz de la chica se llenaba de esperanza.
-Aun no lo sé, debe de haber una forma, ya sabes de alguna manera todo saldrá bien
-¿Tenma kun? – Escucharla reír solo hizo que el también riera, involuntariamente dijo la frase de uno de sus mejores amigos y compañeros. Hasta ese momento se dio cuenta lo cerca que estaba de su ex manager, hace unos minutos los dos estaban en esquinas contrarias de ese cuarto y ahora parecían ser amigos… cosa que quizá en el pasado no fueron.
Shindou comenzó a pensar que en realidad tuvo suerte al tener a una vieja conocida como pareja asignada, tenía muchas probabilidades de que le tocara una obsesiva con las reglas que prácticamente lo obligaría a casarse, una persona con la que simplemente no podría llevarse bien y en su lugar obtuvo a alguien muy frágil que al igual que él no quería ese matrimonio.
Eso fue lo que pensó hasta que el padre de la chica entro alegando que ya habían pasado mucho tiempo solos, Shindou logro escuchar las amenazas por parte del hombre castaño por lo que por su bien se hizo hacia atrás. Con las cosas más tranquilas lo que quedo de la presentación fue más tranquilo sin contar las malas miradas entre los padres de los dos.
Ya se habían despedido las familias cuando Akane lo llamo, con sonrisas picaras entre las madres y el padre de Shindou dejaron por segunda vez a los chicos solos –el castaño sabia perfectamente que al parecer no le agrado al padre de Akane, este protestó pero aun así se fue-.
-Muchas gracias de nuevo Shindou san, traje algo para usted pero no sabia en que momento dárselo.
-¿He? ¿A qué te re- La chica le entrego una pequeña caja blanca con un moño azul, por la vergüenza Akane había adquirido un tono rojo en las mejillas, Shindou tomo el regalo todavía confundido.
-Fu fue su-su cumple-cumpleaños ¿Verdad? Ayer...
Quería preguntarle como sabia pero él creía ya tener la respuesta, ayer los asignaron así que debía ser por eso ¿Verdad?
-Us-usted lo menciono un par de veces, el día de su cumpleaños en secundaria ¿Estoy en lo correcto? ¿Me equivoque? – El pánico en su voz lo saco del trance en el que se encontraba, aparentemente se equivoco y ella si se sabía la fecha.
-Si… ayer fue mi cumpleaños
-Me alegro tanto- La chica susurro pero aun así Shindou fue capaz de escucharla, después de una reverencia más cada quien tomo su camino, Akane contenta de haber podido darle su regalo y Shindou más confundido de lo que había estado en mucho tiempo.
La idea de que tenía muy buena suerte se hizo todavía más fuerte en la cabeza de Shindou Takuto.
Aquí acaban los tres capítulos de introducción nwn
Otro cliché lo sé! Pero este fic no irá de salseo a lo burro como se acostumbra en los fics de este tipo (o al menos en los que he leído). Así que no se preocupen -w-.
No puede ser todo perfecto con las familias de los dos, osea Shindou puede ser un caballero y todo pero no todos los padres son del tipo "Ho que buen chico, ten llevate a mi hija de 16 años de mi lado!" bueno hay padres más ojetes pero xdxd hay no sé, entienden el punto -espero-.
¡Gracias por leer!
Próxima actualización: 09/01/2019
