Así pues, Alfred se retiro a su casa durante todo el camino a casa solo podía pensar en dos cosas:
1 comer
2 maldecir
Alfred estaba muy ocupado teniendo hambre y maldiciendo; sin importar por donde lo viera tener que ir al psicólogo no se veía nada bien, pero su madre era quien lo había dicho, por lo que no tenia escapatoria.
Al llegar a casa no había nadie, como de costumbre…
-Hola Alfred- espera, si había alguien.
-Kyaaaa! Fantasma!- Alfred no era muy astuto..
Matthew suspiro acto seguido decidió corregir a su hermano
-Alfred, no soy un fantasma, soy tu hermano, lo recuerdas, tienes un gemelo
-A si, ya sabia que eras tu, solo estaba bromeando hahahaha- y rio falsamente, no se acordaba que su hermano estaba en casa
-Mamá me conto que ibas a ir al psicólogo, que tal te fue?
-Mmm se podría decir que bien, no es tan mal tipo, pero…- Alfred izo una pausa sin decir nada, Matthew se acerco tímidamente a su hermano, pues siempre que su hermano se quedaba así de pensativo algo malo le ocurría, y esta no iba a ser la acepción.
-MAMÁ ME MANDO AL PSICOLOGO! QUE TAN MAL CRE QUE ESTOY?-el grito de desesperación de Alfred se escucho por toda la casa mientras su pobre hermano se encontraba sujeto a sus hombros, pues este no dejaba de agitarlo como si del fin del mundo se tratara.
-Ya, ya Alfred- pero no era escuchado
-ALFRED YA DETENTE!-wou esa era la voz de su hermano en una de esas pocas veces se escuchaba.
-Ha?-como salido de una pesadilla Alfred al fin dejo de agitar a Matthew – a perdón, es solo que mamá no debió hacerlo….- y de un momento a otro la tranquilidad en su voz se volvió a perturbar por la falta de comprensión de los motivos de su /malvada/ madre para mandarlo con el tal Dr. Arthur.
-PERO POR QUÉ?- si, ese era el norteamericano de lentes volviendo a casi matar a su pobre hermano menor que ya tenia los ojos en blanco de tanto haber sido agitado.
Y así termino ese día, el día de la primera cita de Alfred con el Dr. Arthur, desde ese día tendría que agradecerle a su madre por el favor? Que le había hecho por llevarlo a ver al psicólogo, pues ahora vería que su chica ideal al fin llegaba, solo que…. en chico? Si, de ahora en adelante su vida tomaría un rumbo distinto.
También fue el día en que Matthew comenzó a dudar de su madre, pues al mandar a Alfred al psicólogo lo había condenado a él a tener que ser la victima de la futura y constante frustración de su hermano.
…..escuela…de…..Alfred…al…..día…..siguiente…..
Una vez mas Alfred se encontraba bajo el /acoso/seguimiento de sus fans, si sus lindas fans que no lo dejaban dormir y hurgarían hasta en su basura para encontrar algo de su amada estrella deportista. Pero Alfred no tenia ojos para ninguna, otra vez pensando lo mismo:
1 god why?
2 seré gay?
3 tengo hambre
Entonces como si de una brillante idea se tratara Alfred decidió que solucionaría uno de sus problemas, iría a comer al Burger King, no era precisamente su restaurante de comida rápida favorita pero el que mas cerca le quedaba. Camino a resolver uno de sus problemas se encontró algo que no era nada heroico.
Frente a el la visión de una alumna de su escuela, lo dedujo por su uniforme, siendo acosado por lo que era un pervertido rubio con barba, que vestía de colores bastante llamativos para su gusto, ese era el claro llamado de un héroe; se acerco a la chica y al /pervertido/ rubio, y para intentar disimular y con la mayor confianza del mundo tomo a la chica por el hombro y dijo:
-Hola cariño-porque no se sabia el nombre de la chica- ya nos vamos a casa?
La joven solo atino a mirarlo algo sorprendida y agradecida, porque sabia a la perfección quien era el chico y que le estaba haciendo un gran favor al salvarla del pervertido ese, aunque Alfred no le gustaba como a todas las chicas del colegio.
-Désolé, no sabia que tenias novio-después de decir esto el francés miro su reloj y al darse cuenta de la hora que era, simplemente se despidió dándole una rosa a la joven y una sonrisa a Alfred.
-Que raro tipo-dijo la joven con un toque de molestia en la voz-yo soy Elizabeta y gracias por salvarme.-no parecía el tipo de chica que se hubiera dejado hacer algo por un francés, parecía alegre y con energía, no tanta como la del norteamericano, pero si una chica enérgica.
-Yo soy Alfred, y pues no te preocupes para eso están los héroes no? hahaha!-la joven le sonrió de una manera amable y se despidieron.
Ahora si, una vez hecha una buena acción Alfred se fue a solucionar uno de sus problemas.
Tenia el tiempo del mundo , ya que ese día no había tarea y no tenia "cita" con su psicólogo; después de terminar de comer su tercera hamburguesa y pedir algo de la sección de postres, se dispuso a pensar como solucionar sus otros dos problemas ya con un cono doble en la mano.
-Mmm que hare?…-una lamida a su helado y luego volvía ha pensar.
-Tal vez no le he dedicado el suficiente tiempo a una relación con una chica, tal vez es por eso que dudo ahora, si tuviera novia….-otra lamida a su helado
-Aunque… estoy yendo a un psicólogo no? Tal vez el me podría ayudar con esto…-seguía comiendo de su helado esta vez del lado de chocolate; en que estaba pensando? Dijo que no le pediría ayuda al Dr. Ese, además qué si lo veía raro?, porque seguro lo haría cuando Alfred hablara sobre el hecho de que no sabia si era gay o no….. si, lo vería raro y le diría su madre que dejara de llevarlo a consulta y luego… esta vez al pensar por fin dejo del lado su helado, había tenido una gran idea, este plan para deshacerse del psicólogo si era bueno y no había falla! Sí le preguntaba de cosas como ser homosexual seguro el psicólogo lo vería raro y lo correría! Si este plan era a prueba de tontos!
-Eso es lo que hare!-canturreaba feliz Alfred mientras volvía a su helado.
Tal vez el helado y las hamburguesas no le habían caído para nada bien, porque no podía ni imaginar a donde lo llevaría su nuevo y nada astuto plan. Tratar un tema así, no seria problema para Arthur, hasta tendría un extraño momento de honestidad con el su Dr. Arthur
