Lazos malditos
Hermione sentía como una poderosa fuerza la hacía girar sobre sí misma y varias veces, sin poder ver nada cayó con fuerte impacto en un suelo congelado, en hielo. Como pudo se levantó, tenía sangre en el labio, sostenía en la mano una botella de cerveza con mantequilla a la que se había agarrado antes de caer, y en ese segundo se le iluminó la mente, era un traslador, pero ¿por qué había un traslador allí, en ese cuartillo? ¿Y por qué esa botella de cerveza? Miró a su alrededor, todo era nieve, de noche, y ella estaba encima de un lago congelado, hacía mucho frío, debía de estar a grados bajo cero. De repente a su derecha vio como alguien se apareció, y se llenó de miedo al ver quien era, Ernie Rosblom, el asesino que escapó de Azkaban. Su pelo negro estaba totalmente despeinado, su barba negra acunaba la sonrisa malévola y lunática que mantenía, su mirada de ojos verdes parecían como dos cuchillos que se clavaban en el corazón. Vestía de negro con la ropa rasgada y tenía suciedad por todo el cuerpo.
-¿Qué tenemos aquí? –dijo dándose la vuelta para ver quien había caído en la trampa- Oh, pero si es una preciosa alumna del castillo.-levantó la varita e hizo que la botella de cerveza se rompiera para que ella no pudiese volver.
Hermione gritaba desesperada y se arrastraba huyendo de él como podía sobre el lago congelado. Buscaba su varita, pero era inútil se había quedado en las mazmorras.
-Tú no eres la que debería de haber venido hasta aquí, pero ya que te has tomado la molestia, no tendré más remedio que… acabar contigo- Ernie empezó a reir muy fuerte y a avanzar poco a poco hacia ella, mientras, Hermione gritaba desconsoladamente-. Grita todo lo que quieras, no te servirá de nada, nadie te puede escuchar.
Hermione se levantó y empezó a correr en dirección contraria, el hielo comenzó a romperse detrás de ella, alcanzándola finalmente, soltó un grito que acabó dentro de la gélida agua, ella no tenía fuerzas para nadar, sentía como sus brazos y sus piernas comenzaban a perder movilidad y despacio se hundía cada vez más. Cuando creyó que todo estaba perdido, algo la subió con fuerza y la dejó levitando en el aire sin poder recobrar todavía el movimiento de sus extremidades.
Ernie la sostenía con la varita sin el mínimo esfuerzo y se acercó más a ella.
-No creas que va a ser tan fácil preciosa
De su varita salieron lazos de hielo que se enlazaban a su cuerpo manteniéndolo inmóvil, esos lazos malditos eran fríos y muy finos, podía notar como la apretaban con fuerza y se incrustaban marcándola con sangre en algunas partes de su cuerpo. Ella lloraba y gritaba con la esperanza de que ese insufrible dolor parase. Ernie estaba debajo de ella listo para hacerla sufrir mucho más, así que Hermione cerró los ojos haciendo salir más lágrimas de las que ya estaba derramando.
-¡Expelliarmus! –alguien que Hermione no pudo ver lanzó el hechizo a Ernie haciendo que este soltara de golpe la varita y la conexión que mantenía a Hermione sujeta con lazos malditos y levitando en el aire se rompiera. Hermione cayó al suelo y debido al fuerte golpe quedó inconsciente.
-¡Hermione! ¡Te has despertado! –exclamó Ron al ver que su amiga por fin había despertado y la abrazó con fuerza.
-¡Ah! Ron me haces daño- estaba en la enfermería y Harry y Ron se encontraban con ella.
-Oh lo siento lo siento- se disculpó apartándose rápidamente
-Hermione ¿cómo te encuentras? –preguntó Harry
-No muy bien la verdad, me duele la cabeza –y empezó a incorporarse
-Eso es del golpe que te diste
Hermione se miró las pequeñas marcas que tenía por todo el cuerpo y lo recordó todo, las lágrimas empezaron a resbalar por su cara, ahora cálida.
-Oh Hermione –esta vez Ron la abrazó con mucha más delicadeza y por encima de los hombros
-Tranquila, Ernie tiene su merecido y está en Azkaban de vuelta, ahora estamos aquí contigo.
-Pero, ¿qué pasó? ¿Cómo llegué yo allí? –preguntó entre sollozos- ¿cómo terminó todo?
Harry y Ron se miraron.
-Pues… -empezó Harry
-Señorita Granger, ¿se encuentra mejor? Ha pasado muy mala noche aun estando inconsciente – Dumbledore acababa de entrar en la puerta de la enfermería y Hermione se quitó las lágrimas de la cara con las manos- Ron, Harry ¿seríais tan amables de dejarme unos minutos a solas con la señorita Granger?
-Claro profesor –los dos se levantaron y se despidieron de su amiga asegurándole que volverían en cuánto acabaran las clases.
-Profesor, ¿qué ha pasado? –preguntó intentando aguantar los quejidos.
-Verá señorita Granger, ante todo quiero pedirle disculpas, no se sabe cómo, pero Ernie entró en el colegio y dejó el traslador en ese cuartillo, y desgraciadamente nadie se percató de su llegada. Y bien, respondiendo a su pregunta, Ernie Rosblom es un peligroso asesino que como bien sabía, había escapado de Azkaban con un objetivo, vengarse de Lucius Malfoy, ya que por su culpa él estaba en prisión, y qué mejor manera de hacerlo que torturando a su hijo hasta dejarlo morir. Ernie llevaba un tiempo planeando su escapada y la forma en la que capturar a Draco, así que dejó el traslador en el cuartillo de las cervezas porque como acertadamente supuso, Draco tiene también la costumbre de beber cerveza de mantequilla de vez en cuando. Ese traslador esperaba a que Draco Malfoy lo tocara, no usted señorita Granger. –Hermione no daba crédito a lo que estaba escuchando, estaba atónita.
-Pero… ¿Cómo salí de allí? ¿Quién me encontró?
-Draco sabía el rencor que Ernie sentía por su padre, y cuando tu desapareciste por el traslador, Rosblom se apareció hasta el lugar donde te encontrabas tú, y Draco lo vió por lo que empezó a sospechar que eso iba destinado a él. Y gracias al libro que usted misma llevó a las mazmorras, pudo encontrar un hechizo seguidor, muy útil para estas ocasiones debo decir –dijo de manera despreocupada cogiendo grajeas de todos los colores que estaban en la mesilla de Hermione- así que llegó justo a tiempo para aturdir a Ernie y salvarla a usted de un final indeseable.
-¿Malfoy fue quien me salvó de… Ernie? –no se lo podía creer, uno de sus peores enemigos la había salvado de la muerte- ¿Y qué hizo con Ernie?
-Pues astutamente dejó una nota en el libro con lo ocurrido, porque sabía que vendría algún profesor para seguir vigilando, y en efecto cuando el profesor Snape llegó capturó a Ernie. Pero ahora lo importante es que usted descansé y trate de recuperarse lo antes posible, estoy seguro de que sus amigos la echan mucho de menos –le dijo con una sonrisa en la cara, y eso la tranquilizó un poco.
-Señorita Granger, ya estoy aquí, déjeme ver esas marcas –Madame Pomfrey llegó para terminar de curar todas las cicatrices de lazos malditos que tenía.
Hermione se sorprendió aún más cuando vio que Draco se encontraba parado en la puerta de la enfermería mirándola, pero cuando ella lo miró, Malfoy se fue, como si solo quisiera asegurarse de que se encontraba bien.
