Capítulo 3: Cigarro

"Hellsing no me pertenece, le pertenece a Kouta Hirano"


Integra estaba a punto de sacar su pequeño revolver que llevaba para su protección y atacar a disparos al maestro de literatura, afortunadamente ya quedaban pocas horas para dejar la aula; con catorce años cumplidos hace apenas unos días las sir se había vuelto una muchacha sumamente "hormonal", para la preocupación del pobre Walter quien no se explicaba la rebeldía de la joven.

Esta había reclamado ya no querer ir al afamado instituto donde recibía su educación, al decir verdad, últimamente sus compañeros parecían alejarse de ella; y no era para menos la chica ya no tenía ni un solo tema de conversación con las chicas de su edad, era todas demasiado bobas y pretenciosas, cuyo único objetivo era casarse algo que ni en sueños le pasaba por la mente, de solo pensarlo la chica sentía una fuerte jaqueca, si de por si a su corta edad sufría al llegar a su oficina el tener que llenar toda la papelería con los datos que le pedía la mesa redonda, así como dar trámite a todos eso documentos que requerían su importante firma, además de las tareas del colegio que también eran muy cuantiosas, y sin mencionar la edad que atravesaba, la convertía en un manojo de estrés.

— Sí sigue con esa actitud, explotaras — comento una voz grave a su espalda, justo cuando había aventado la pila de papeles que cubría su escritorio.

— Alucard ¡¿Qué demonios quieres?! ¡No te llame!— comentó la chica sumamente enojada.

— Leí tu pensamiento, y está lleno de deseos asesinos mi ama, eso es algo que simplemente no puedo ignorar— aclaró con una sonrisa en su rostro pérfido.

— Estoy harta de todo, de que leas mi mente, de que Walter se porte como una madre regañona, del cargo tan grande que yace sobre mis hombros — murmuro frustrada— a veces simplemente… ¡me dan ganas de mandar todo al carajo!— gritó sumamente enojada ante los ojos de su vampiro, que ya no le extrañaba escucharla maldecir, después de todo Walter y él no eran un buen ejemplo.

— Mi ama, sabes tu padre además de acostarse con cuanta dama se le ponía enfrente— se burló Alucard ante la fulminante mirada de la niña, que odiaba que este se burlara de la falta de ética de su progenitor— tomaba una copa o fumaba un habano.

— ¡Estás diciendo que fume o beba!— gritó escandalizada — ¡¿Qué dirán de mí los miembros de la mesa?!

— Integra, por el amor de ese dios que tanto te gusta proclamar, si sigues así no llegaras a los veinte años— se quejó el vampiro por la cantidad de berridos de la noble.

— ¡Y si fumo y bebo crees que si!— explotó en gritos la niña por las ocurrentes ideas del vampiro.

— Bueno… Walter fumaba desde esta edad, incluso creo que más joven y mira todavía sigue con nosotros ese esperpento— dijo irónico, mientras recordaba que Walter a un fumaba un habano de vez en cuando— yo que te puedo decir, después de todo la inmortalidad me permite hacer muchas cosas sin que me preocupe del tiempo o las enfermedades—. Alucard sacaba de su gabardina roja, un cigarrillo, para después tendérselo a la jovencita.

— ¡Te has vuelto loco! mi padre murió de cáncer por culpa de los puros ¿quieres que yo tenga el mismo fin? — preguntó, arrojando el objeto lejos de la ella, Alucard comenzó a reír por la reacción exagerada de la muchacha.

— Me decepcionas Integra Hellsing, ¿Dónde quedo la valiente niña que se defendió de su tío? ¿A dónde fue esa joven que apareció como un jovencito ante todo el parlamento y gente importante de Inglaterra? Ahora se niega a algo que le dará tranquilada para solventar las tareas de su cargo, bueno después de todo eres una cobarde— comentó Alucard dándose media vuelta.

— ¡No tengo miedo!— grito furiosa — es solo… que es moralmente incorrecto— tartamudeó la chica, roja por la vergüenza de estar peleando verbalmente con el imbécil de Alucard y de estar sucumbiendo a la proposición de él.

— ¡Vamos!, después de todo es más grave el pecado de haber matado a tu tío Richard, no crees ama— atacó el nosferatu, dejando pálida a la sir— usted ya estas más que condenada, no lo crees.

—Pero… fue en defensa propia— alegó la niña — no quería pasara de ese modo.

— Eso, tendrás que confesarlo cuando tu hora llegue— dijo el vampiro condescendiente acercando otro cigarrillo a la cara de la muchacha— ¡vamos te enseñare como!

Integra observo el cigarro con algo de azoro, era una muchacha muy seria, siempre cumplida con dios y ahora ese demonio que tenia de mascota le ofrecía algo que siempre le había dado curiosidad probar.

— Walter te cortara en cuadritos si se entera —susurro la niña suspirando y tomando el objeto "del pecado" que le ofrecía el impúdico ser.

Alucard solo dio una sonrisa cínica en el rostro al ver como su ama se llevaba el cigarro a la boca en un gesto elegante y presuroso le dio fuego a la sir para después ver como esta daba una bocanada más profunda de lo normal atragantándose con el humo; el vampiro soltó una tremenda carcajada al ver como la chica tosía como una posesa y tiraba el cigarro enojada.

— Esto no es relajante, ¡me mentiste! —Gritó enojada — tú lo que quieres es matarme para quedar libre —. Agregó furiosa.

— Ama, es que no lo hace bien— comentó el vampiro después de haberse divertido a la costillas de la niña, prendió un cigarro y comenzó a decirle como es que debía aspirar y dejar salir el humo sin ahogarse en el proceso, para la fascinación de la joven que solo veía como el nosferatu fumaba sin ningún problema, incluso con elegancia, así que arremedándolo empezó con otro cigarro y se dio cuenta que el sabor fuerte del tabaco así como el ejercicio de su boca al estar arrojando el humo e intentando hacer figuras con él le había quitado todas las preocupaciones que tenía las últimas semanas.

— No sé si agradecerte, que me hallas dado una adicción, pero si debo reconocer que el acto es sumamente relajante Alucard, muchas gracias — dijo la chica pensando en cómo diablos iba a conseguir el tabaco ahora que había reconocido sus "propiedades relajantes"

— Ya arreglaremos ese inconveniente— agregó el nosferatu, desmaterializándose dejándola sola.

Habían pasado dos días que el vampiro la había enseñado a fumar, para asombro de Integra esta se dio cuenta que lo que al principio parecía un vicio, era su medio de escape para controlar la magnitud de problemas que tenía enfrente, pero no por eso dejaba de molestarle tener que ocultarse de Walter por decepcionarlo y más cuando se diera cuenta quien le conseguía los cigarros, Alucard era su cómplice, no quería entender porque el vampiro le había ensañado tal artimaña y todavía se la proporcionaba, cuando pensaba como decirle a su fiel mayordomo la situación, este entro por la puerta de su oficina sorprendiéndola con un cigarro a medio terminar en su mano y el característico olor del cual ya no podía culpar al vampiro.

— ¡Señorita! —grito el mayordomo, molesto por la mentira de parte de la sir, de la cual ya sospechaba por la actitud tan rara en ella.

— Walter, ¿es que? — iba explicar Integra, en eso Alucard se atravesó por la pared de la oficina, haciéndole frente a Walter, para asombro de Integra que no espero que el Nosferatu intercediera por ella.

— ¡Vamos "ángel de la muerte"! no iras a regañar a tu superior, además tú has fumado desde la misma edad de nuestra ama— arremetió el nosferatu con una sonrisa.

— Así que, fuiste tú el que le enseño ¡maldita sea, Alucard es una niña! — dijo el mayordomo sacando sus hilos de plata para pelear con el vampiro que solo amplio más su sonrisa, para terror de Integra que no quería desencadenar una pelea, y menos en su oficina.

— ¡Basta los dos! — Gritó la chica, lo que ocasiono que ambos hombres la miraran— Alucard tiene razón Walter, no puedes decirme nada sobre esto, además aunque te aprecio mucho, no debes olvidar tú lugar en esta casa— agregó Integra ocasionando la sonrisa de Alucard— y tú no sonrías, lo único que buscabas era que Walter se enojara conmigo.

— Señorita Integra, usted sabe que su padre murió de cáncer ya hace unos años, me preocupa que usted contraiga esa enfermedad. Pero usted es mi superiora y a decir verdad, Alucard tiene razón, yo no puedo contradecirla — la mirada del mayordomo decayó ante esas palabras.

— ¿Por qué razón es que viniste a mi oficina? — preguntó Integra intentando sonar indiferente, aunque las palabras dichas por el anciano la habían conmovido un poco.

Alucard decidió dejarlos solos, así que desapareció lentamente para evitar que el Walter lo confrontara, aunque sabía que este lo arribaría tarde o temprano.

— Ni creas que olvidare esta, bastardo — lo confrontó Walter, después de que habló con la sir y el vampiro se fuera a su sótano — eres un cínico, jamás entenderé que es lo que buscas hacer con la señorita Integra ¿Por qué la corrompes de esa manera?

Alucard le dedico una mirada como si de un insecto se tratara, desde su silla mientras tomaba una copa de sangre, había veces en que el mayordomo se le hacía simpático, pero días como eso quisiera acabar con él lo más rápido posible. Pero… no podía ir en contra de las ordenes de Integra, así que esperaría con ansias el día en que ella se lo pidiera y si su presentimiento no le fallaba, no habría de pasar mucho después de todo, él era de los pocos que conocía la verdadera personalidad del "mayordomo" de Hellsing.

—Walter, Integra no morirá, tengo planes importantes para ella, y su muerte es impensable— confesó Alucard mientras bebía de su copa — además a veces dudo de la preocupación que tienes por ella Walter, después de todo, jamás has estado para salvarle la vida —. Dijo apuntándole con su dedo índice.

Este se hizo el desentendido y decidió marcharse alegando que jamás se podría razonar con él por más años que poseyera, a lo cual Alucard dio un suspiro y se sirvió más sangre a su copa.

La muerte de Integra era impensable, la mocosa debía seguir viva para encajar en sus planes.