Disclaimer: Todos los personajes −excepto unos cuantos− son propiedad de Rumiko Takahashi. Sólo la historia me pertenece.

Summary: Una decisión, puede conducir a la más grande traición.


III


− ¡Rin! ¡Detente en este mismo instante mocosa!

Corre a toda velocidad, sorteando cuanto objeto y youkai se atraviesa en su camino, conteniendo las enormes ganas de reír para no caer estrepitosamente al suelo. Ciertamente la imagen del pequeño sapo tratando de darle alcance a la joven es una imagen digna de diversión.

Es la misma rutina de siempre: él la molesta, ella le reclama y ambos se sumergen en una acalorada discusión por ser el vencedor (aunque para verdaderas batallas las que tienen lugar entre él y Shiori) ¿La razón de ese día? Su vestimenta y lo supuestamente masculina que la hace ver estar vestida de hakama y haori. Algo sumamente irrelevante, si le preguntan. Y si a todo eso se le suma que increíblemente su nana se encuentra de acuerdo con el comentario, que mejor razón para arrebatarle el báculo y salir corriendo.

Ah sí, dulce venganza.

Pero al doblar en un pasillo, casi llegando a la salida, choca abruptamente con alguien, lo que la hubiera mandado al suelo si ese alguien no la hubiera sostenido.

− ¿Otra vez corriendo por los pasillos, señorita Rin? Debería de tener cuidado, se lastimará por ello− la voz del General se escucha divertida, pero como respuesta recibe las sonoras carcajadas de la joven que hace esfuerzos sobrehumanos por guardar silencio, lo que provoca su propia risa–. ¿Qué fue lo que Jaken le dijo esta vez? Veo que le ha quitado su preciada posesión, debe estar más que histérico.

− ¡Rin!...chiquilla…al fin…te…alcancé− el aire apenas entra a sus pequeños pulmones. El molesto siervo viene casi a rastras a su encuentro y con un manotazo, le arrebata el báculo −¡Muchacha irrespetuosa!

−Pues eso debería servirle de lección para dejar de molestarme, Señor Jaken.−la joven responde airadamente con el ceño fruncido.

− ¡¿Pero acaso no te ves en un espejo, niña?! No es correcto que andes por ahí vestida así. Por todos los Dioses, ¡eres la protegida de Lord Sesshomaru, no una campesina para que vistas de hombre y andes descalza! ¡No tienes necesidad de ello!

− ¡Rin!, mi niña, aquí estás− Shiori se acerca rápidamente con algo en sus manos− Por favor, regresemos para que te cambies. ¡Mira que hermoso kimono he elegido para que vistas!− y tiene razón, el kimono es espectacular. Sin embargo, Rin hace una imperceptible mueca de desagrado que el General nota al instante. El vestir tan elegantemente jamás le ha agradado demasiado.

− ¿Por qué tendría que cambiarse? Yo creo que se ve muy bien así como está-. Hiroshi le dedica un guiño cómplice la joven.

−Hiroshi, ¿Podrías por favor ayudarme un poco con esto? Aunque resulte descabellado que lo diga, Jaken tiene razón. No puede andar vestida así, menos aún fuera del Palacio.

− ¿Y por qué no, cariño? Nunca he visto que el Amo se moleste por ello.

−Debí asumir que te pondrías de su lado, como siempre- suelta un suspiro cansado-. Bueno, al menos si no quieres ponerte el kimono, déjame hacer algo − de entre su kimono, saca una peineta de plata con la cual adorna un costado de su cabello −. Listo. Mucho mejor sin todo ese cabello cubriendo tu rostro ¿No es así?− suspira, rindiéndose.

La joven sonríe −Gracias Shiori. Bueno, tengo que irme, regresaré antes de mediodía para ayudar en la cocina ¡Nos vemos!−con un gesto de su mano, se despide de todos.

− ¿Quiere que la acompañe a la aldea?− la llama antes de que salga con rumbo al establo.

−No se preocupe, acaba de llegar de su viaje y debe estar cansado. Dígale al Señor Sesshomaru que llevaré a Ah-Un conmigo− se calza rápidamente y se va.

−Mocosa desconsiderada, así es como le agradece al Gran Jaken el haber cuidado de ella todo este tiempo… niña caprichosa, y el amito que nunca la reprende…pero algún…−masculla en voz baja

−Pues esperarás sentado por siempre, porque sabes que el amo jamás la reprendería, aunque no estoy segura si contigo no lo haría por ir a llorarle todo lo que estás diciendo… claro, si eres tan valiente como para hacerlo –la mujer no se ha podido resistir a molestarlo un poco.

Y ahí van de nuevo…