Nota de la autora original: ¡Gracias a todos por sus reviews! ¡Me encanta leer sus teorías y sus comentarios! Si, ImLostForever, Lily Riverstone, y whateveritis 12 están en lo correcto – En el canon, Lupin no teme usar el nombre de Voldemort. Gracias por señalar mi error; voy a arreglarlo. XL – la pregunta de por qué Harry no notó la presencia de Peter en el dormitorio desde hacía un año cuando miraba al mapa es muy buena. Pero la misma pregunta es aplicable al canon: ¿Por qué Fred y George nunca notaron a Peter en el dormitorio antes de que le dieran el mapa a Harry? Creo que la respuesta debe ser la misma en ambos casos: El mapa está lleno de puntos, y es imposible enfocarlos a todos. Fred y George debieron de estar más interesados en hacer travesuras que en buscar a Ron; y Harry, Hermione y Dobby están más interesados en "rebobinar" el mapa al momento del sorteo que en buscar quienes estaban en el dormitorio de Gryffindor.
Nota de la traductora: Vale, en realidad, yo creo que es una mezcla de lo que dijo Painmont (me refiero al por qué los gemelos y Harry no habían divisado a Colagusano) y un poco de conveniencia para la trama. ¡Vamos! a veces creo que le sucede hasta a los mejores escritores; incluso he llegado a pensar que el hecho de que Colagusano parara en Gryffindor es conveniencia de la trama también, porque el siempre demostró ser un cobarde.
Disclaimer: Nada de esto es mío, todo es de la brillante J.K. Rowling y Painmpont, autora de la historia original en inglés.
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—Pero esto no tiene sentido —La voz de Hermione ahora temblaba—. Sally-Anne no está en el mapa, y hay un espacio en blanco justo en donde debería estar. Pero todos los humanos deberían aparecer en el mapa.
—Por lo tanto ella no es humana —susurró Harry—, y aún así el Sombrero Seleccionador dijo que si lo era… ¿Cómo alguien puede ser y no ser humano al mismo tiempo?
—Quizá ella es una especie de humana indetectable, Harry Potter, señor —sugirió Dobby. El miró al mapa con sus enormes ojos, como si de alguna manera pudiese ver el punto invisible de Sally-Anne sí se acercaba demasiado.
Hermione comenzó a tocarse el cabello de nuevo.
—Nosotros sabemos cuáles son los tres seres indetectables: Fantasmas, animales y retratos. Los fantasmas que la vieron dijeron que ella no era una de ellos. Eso sólo deja a los animales y retratos.
—A menos que hayamos pasado algo por alto, señorita.
Hermione miró pensativamente al pequeño elfo doméstico. Ella asintió.
—Si, a menos que nosotros estemos pasando algo por alto.
Hermione retiró el giratiempo del mapa, y Harry vio el Hogwarts del presente desdoblado en el mapa otra vez, que había estado en el pasado momentos antes. Ahí estaba Filch, merodeando por el corredor del tercer piso, pero su fiel señora Norris no parecía estar en el mapa. El imaginó el punto de Filch siendo arrastrado por un invisible punto acompañante. ¿Podría ser que Sally-Anne estuviese todavía en Hogwarts, con un punto invisible al igual que la Señora Norris?
—¿Ella podría haber sido una animaga, como la profesora McGonagall? —inquirió Harry lentamente—. Quizá el mapa simplemente no puede verla cuando está en su forma animal —entonces, negó con la cabeza—. No, eso no tiene ningún sentido; McGonagall aparece en el mapa cuando es humana, ¿no? Nosotros la vimos antes. Quizá ella también aparece en el mapa cuando es una gata, porque ella es realmente humana. Pero Sally-Anne era humana durante la selección, y aún así ella no sale en el mapa.
—Un retrato, entonces —susurró Hermione—. Quizá Sally-Anne era un retrato, vuelta a la vida a través de una magia extraordinaria.
Por un momento, Harry visualizó a la formidable Dama Gorda descendiendo las escaleras de la torre de Gryffindor para mezclarse con los demás en el living. Se estremeció ante ese pensamiento. Si un retrato de Hogwarts hubiese sido traído a la vida, él hubiese preferido que los frailes eternamente borrachos con sus interminables vasos de vino se quedaran en su cuadro. Pudo imaginar a los Franciscanos enseñándole a Fred y George una cosa o dos sobre cómo mantener entretenidas a las masas. Pero, ¿un retrato vuelto a la vida? El negó con la cabeza, vacilante.
—¿Qué clase de magia podría hacer a un retrato tener vida? —reflexionó el—. Un retrato es un mero recuerdo de una persona, una huella sin alma.
Hermione pensó en aquello por un momento.
—Los seres que no tienen alma no aparecerían en el mapa, y Sally-Anne no es visible en el pergamino. Entonces, quizá Sally-Anne fue un retrato, traída a la vida por alguien que la amaba… No, el sombrero seleccionador dijo que ella era una niña humana, ¿cierto? —ella retorció un mechón de su cabello en tal nudo que hizo que Harry se preguntara si ella podría volverlo a desenredar alguna vez.
—¡Harry Potter, señor! —Dobby tiraba de su manga—. Dobby cree que deberíamos retroceder al mapa aún más atrás, y ver si la otra chica de Hufflepuff está en el mapa.
Harry lo miró con aprobación y asintió rápidamente.
—Buena idea, Dobby. Hagámoslo.
Harry y Dobby desdoblaron el mapa de nuevo y lo sostuvieron entre ellos mientras Hermione colocaba en giratiempo sobre él. Esta vez, ella le dio muchas más vueltas que antes, y los pequeños puntos en el mapa se comenzaron a mover a un ritmo vertiginoso. En su mente, Harry trató de ubicar los años, pero rápidamente se perdió en los veloces movimientos. Hermione comenzó a lucir confundida también, pero Dobby observaba tranquilo cómo se movían los puntos mientras pasaban los años en el mapa. Harry se maravilló de la habilidad del elfo de mantener la concentración en los pequeños puntos; quizá los años siendo inundado de peticiones de los Malfoy hicieron que él desarrollara una especie de gran poder de concentración.
1989. Ahí estaban Fred y George, siendo seleccionados en Gryffindor, a un lado de Lee Jordan y Angelina Johnson. Ahí estaba Bill, y allí estaba Charlie… ¿Exactamente cómo se las ingenió Charlie para pasar tanto tiempo en el campo de Quidditch sin perder todas sus clases? Ahí estaba Percy, pasando una inaudita cantidad de tiempo en el baño de chicos; Harry se preguntó si él estaría llorando o aseándose. Probablemente la última, decidió.
1987, 1985, 1983... Ahora había un montón de nombres desconocidos en el mapa. ¿Realmente Charlie Weasley había jugado Quidditch a solas con Gweng Jones?
1981, 1979, 1977... Harry miró, encantado, los minúsculos nombres que él conocía tan bien: James Potter, Lily Evans, Sirius Black, Severus Snape, rodeados por un mar de nombres desconocidos. Advirtió, con una sonrisa, que el punto de Lupin pasaba mucho tiempo con el de su padre. Y allí estaba Sirius, el traidor, y Peter Pettigrew, que se convirtió en la víctima de Sirius. Pero, ¿por qué el punto de Snape aparecía tanto junto al de su madre? Ella debía de haber estado terriblemente fastidiada con eso. Quizá el la molestaba para que le permitiera copiar sus tareas de pociones… Harry sonrió para sí mismo ante la idea. No pudo evitar tocar el punto de su madre con el dedo. ¡Si tan sólo hubiese una manera de alzar ese pequeño punto fuera del mapa y hacerlo realidad! «Si yo pudiese sacar a mi madre y a mi padre de éste mapa y traerlos al mundo real», pensó repentinamente, «me pregunto qué pasaría con sus puntos. Tal vez desaparecerían, dejando sólo un espacio vació detrás… Como Sally-Anne…»
1975… ¿Qué estaba mal con el mapa? Parecía haberse congelado; todos los puntos estaban quietos de repente. Entonces, lentamente, desaparecieron por completo del pergamino, y el mapa quedó en blanco.
—¿Qué ocurre? —Harry miró expectante el pergamino vacío.
—Creo que hemos llegado al comienzo —Dijo Hermione calmadamente—. Esto debe el momento en el que el mapa fue creado. Quizá el mapa es incapaz de discernir que pasó antes de su existencia.
—Entonces, no seremos capaces de ver que paso en 1865 —Añadió Harry decepcionado.
—No en el mapa, no —contestó Hermione suavemente—. Pero los registros mágicos del colegio podrían revelarnos mucho más que eso, ¿no? Creo que necesitamos hacer una visita a la oficina de McGonagall esta noche. Nosotros tenemos las copias de Dobby de los registros del colegio, pero necesitaremos las originales. Creo que el giratiempo será capaz de enseñarnos también versiones anteriores de los registros del colegio. —Ella ladeó la cabeza, tristemente—. Es divertido, ¿no? He pasado mucho tiempo leyendo sobre teoría de la magia, tratando de encontrar una manera de unir el giratiempo con algún objeto mágico; yo no creí que simplemente poniendo los dos objetos mágicos juntos hiciera que funcionara. Era tan simple que sólo no pensé en ello hasta que Dobby sugirió que lo intentáramos.
«La gente no entiende algunas cosas por ser tan simples». De pronto, Harry recordó lo que Susan Bones le dijo sobre las contraseñas. «Quizá», pensó para sí mismo, «la verdad sobre Sally-Anne es tan sencilla que no lo podemos ver.»
...
Mientras se dirigían al Gran Salón por Té, Harry y Hermione pasaron delante de un cato atigrado en las escaleras.
—Buenas tardes, profesora —dijeron a coro amablemente, y el gato pareció fluctuar por un instante antes de asumir la familiar figura de la Profesora McGonagall.
—Los viejos estudiantes siempre me reconocen, ¿eh? —ella sacudió su cabeza lentamente—. Ah, bueno, aún puedo pillar a uno o dos desprevenidos estudiantes de primer año rompiendo las reglas en frente de mí cuando estoy en mi forma felina —ajustó sus gafas, que eran tan notables como las marcas alrededor de los ojos de la gata.
—Profesora, ¿Cómo se siente? —Inquirió Harry impulsivamente— Ser un gato, quiero decir.
—¿Que cómo se siente ser un gato? —la profesora McGonagall lo miraba pensativamente—. Una excelente pregunta, Potter, una asombrosa pregunta que pocos estudiantes me han hecho. Tal vez los gatos son tan familiares para la mayoría de nosotros que es fácil olvidar que ellos son, después de todo, entes diferentes a los humanos —ella sonrió, con una mirada distraída en sus ojos—. La primera vez que me transformé en un gato, era una pequeña niña. Esa fue la más maravillosa y enervante experiencia en mi vida. Es tan… tan diferente, ya ves, ser un gato. No es tan simple cambiar tu apariencia; la poción Multijugos sólo puede hacer eso, como debes saber —un centelleo en sus ojos le sugirió a Harry que quizá McGonagall estaba, después de todo, algo enterada de sus experimentos con la poción Multijugos durante el año pasado, y sintió que se ruborizaba un poco.
«Ser un gato —continuó McGonagall pacientemente—, es más que simplemente adoptar la apariencia de un gato; es tener la mente y los sentidos del animal en cuestión. La primera vez que me transformé en un gato, pensé que enloquecería con todos aquellos abrumadores olores, los ruidos extraños, la inaguantable luz del día… Pero gradualmente me fui ajustando, y me di cuenta de que nunca había sido consciente adecuadamente del mundo que nos rodea antes de transformarme. Los humanos no notamos nada; como personas, estamos rodeados de todos estos maravillosos aromas y nuestras narices son demasiado inútiles como para percibirlos y nuestras mentes muy flojas para procesarlo. Tendemos a creer que los humanos y los gatos habitamos en el mismo mundo; pero muy pocas personas nos damos cuenta de que no es así. Los gatos están conscientes de todo lo que está alrededor, ya verás, mientras que los humanos tropezamos torpemente, sin notar nada.
—¿Alguna vez ha tenido la tentación que quedarse como gato, profesora? —Preguntó Hermione tímidamente. McGonagall sonrió.
—No puedo negar que he considerado la posibilidad a veces, señorita Granger, especialmente cuando me enfrento a un montón de pruebas particularmente tediosas que corregir. Pero si me quedara como gato por mucho tiempo, perdería mis propósitos para volver a la forma humana, y entonces ¿quién pondría un ojo sobre la casa de Gryffindor? Alguien tiene que cuidar de ustedes, como sabrán.
—¿Nunca dejaría que un estudiante de Gryffindor fuese olvidado como Sally-Anne, o sí, profesora? —susurró Harry. ¿Fue su imaginación, o McGonagall vaciló por un momento antes de contestar?
—Nunca dejaría que nadie en Hogwarts fuese olvidado si puedo ayudarle, señor Potter. Ni si quiera cierto joven que tuve décadas atrás, en 1942, aunque he intentado suprimir algunos detalles de esos recuerdos.
Hermione rió, pero Harry cuestionó curioso:
—¿Cuál era su nombre, profesora?
—¡Harry! —Hermione le dio un golpe suave en el hombro—. ¡Ese no es nuestro asunto!
Pero cuando McGonagall lo miró, no lo hizo con gesto ofendido; ella simplemente le dirigió una mirada evaluativa antes de responder:
—Quizá, señorita Granger, es mejor hacer muchas que pocas preguntas. No me importa decirte su nombre, Potter. Es un nombre familiar para ti —Harry creyó detectar algo de temor en su voz—. Su nombre era Tom Riddle.
—¿Voldemort?
—Pero en ese momento no era conocido como el-que-no-debe-ser-nombrado. Era sencillamente un estudiante, y uno muy encantador, además. Pero créame, señor Potter, hay veces en las que he deseado poder borrar de la memoria de todos a aquél joven.
—Pero no lo hizo.
McGonagall suspiró.
—No, no lo hice. Creo firmemente, como verás, que aunque hayan memorias vergonzosas no deberían ser eliminadas. Si permitimos que nuestros errores del pasado sean olvidados, corremos el riesgo de cometer los mismos errores en el futuro. Me gustaría pensar que estoy mejor equipada para luchar contra todo ya que comprendo que fácil puede ser encantarse con la maldad… —su voz se apagó. Ella se quedó allí por un momento, perdida en sus pensamientos. Entonces, dijo bruscamente—. Ahora, vayan rápido a por algo de té, ¿de acuerdo? Creo que el director ya está en el Gran Salón.
«¿El director ya está en el Gran Salón?»Harry y Hermione intercambiaron rápidas miradas y emprendieron su rumbo, en un acuerdo silencioso, hacia la oficina del director.
Encontraron la espaciosa habitación circular vacía, excepto por Fawkes, que lucía particularmente desaliñado y moribundo esa tarde; el sombrero seleccionador, que dormitaba; y los solemnes retratos en las paredes.
Estuvieron allí por un momento y observaron los retratos en silencio. Algunos de los nombres grabados en el marco de los retratos eran familiares para Harry. Armando Dippet, un frágil y cavo hombrecillo, había sido el predecesor de Dumbledore. Phineas Nigellus Black, un mago arrogante con una barba puntiaguda, estaba sin duda emparentado con el fugitivo Sirius Black. ¿Y no había sido el hombre de aspecto nervioso, Quentin Trimble, el autor de uno de sus libros de texto de primer año? Oh, sí, Las Fuerzas Oscuras: Una guía para la autoprotección. Harry miró dudosamente al Profesor Trimble; le dirigía una mirada ligeramente asustada, como si hubiese recibido por él noticias de que las Fuerzas Oscuras se acercarían a él en cualquier minuto. Harry reconoció también a Phyllida Spore, una hermosa bruja envuelta en un vestido verde, como la autora de su libro de Herbología de primer año.
—Buenas tardes, jóvenes —dijo uno de los retratos amablemente. El retrato que habló era de una bruja de aspecto jovial vestida con ropa pasada de moda. Harry escudriñó su marco y leyó el nombre "Dilys Derwent".
—Buenas tardes, profesora Derwent —contestó tímidamente—. Mi nombre es Harry Potter, y ésta es mi amiga Hermione Granger.
—Oh, yo sé quién eres —replicó ella con una sonrisa—. ¡El famoso Harry Potter! Te oímos hablando con el sombrero seleccionador el otro día, claro está. Hemos estado hablando acerca de tu pequeño misterio desde entonces, ¿no, Everard?
—Sí, realmente —respondió el retrato de un hombre algo apuesto, vestido con una camisa blanca con un extraordinario número de volantes—. El más intrigante acertijo, señor Potter, el más intrigante, sí señor.
—No hay mucho que hacer aquí, como ves —habló la inconfundible voz de Phineas Nigellus Black—. Uno se cansa de ver a Dumbledore trabajando.
—¿Te has acercado algo a la respuesta del misterio de la chica que desapareció? —preguntó Phyllida Spore impaciente—. Su desaparición es preocupante para nosotros, pero aún más para mí, ya que fue una estudiante de mi casa.
—Por favor, profesora Spore —exclamó Hermione, contemplando el retrato de la ex directora—, hay dos chicas que desaparecieron: Sally-Anne Perks, y una estudiante desconocida de Hufflepuff que se desvaneció en 1896.
Phyllida Spore le sonrió.
—Oh, estamos conscientes de ello, querida, pero sólo uno de esas desapariciones es realmente un misterio. El sombrero seleccionador no puede recordar el nombre la primera niña, pero yo ciertamente puedo hacerlo.
Harry la miró sorprendido.
—¿Puede recordar su nombre?
—¡Si, por supuesto que sí! No se puede alterar la memoria de un retrato, a excepción de que lo destruyas. Nosotros somos recuerdos, querido chico, y nosotros recordamos precisamente todo lo que nuestras contrapartes vivas hacían, nada más ni nada menos. La dama a la que yo represento, la profesora Spore, fue directora de Hogwarts en 1896, y yo recuerdo todo lo que ella sabía de los estudiantes que estuvieron aquí durante aquél tiempo.
El corazón de Harry latía con fuerza en su pecho.
—¿Quién fue, entonces, la quinta chica que fue seleccionada en Hufflepuff en 1896? ¿No puede decirnos su nombre?
—¡Por supuesto que puedo! —replicó la profesora Spore gentilmente—. Pero no hay un misterio particular acerca de su desaparición. La pobre pequeña estaba perturbada mentalmente, pobrecilla. Ella venía de una antigua familia mágica, y ellos quisieron mandarla a Hogwarts. Más pronto comenzó a ser claro que su mente estaba terriblemente turbada, y que no podía controlar su magia del todo. Causó involuntariamente un accidente tras otro, pobre niña, y su familia decidió sacarla del colegio sólo una semana después de haber llegado acá. Uno de sus parientes removió luego su nombre de los registros del colegio para ocultar la vergüenza que representaba para su familia.
—¿Cuál era su nombre? —la voz de Harry se tornó en un susurro.
—Su nombre era Ariana. Ariana Dumbledore.
—¿La hermana del profesor Dumbledore? —la voz de Hermione era casi inaudible.
La profesora Spore asintió.
—Sí, su hermana. Pobre pequeña; ella murió pocos años después. El profesor Dumbledore nunca ha hablado sobre su muerte. Creo que él no lo supera todavía, aún después de todos estos años.
—Oh —Harry se quedó inmóvil, tratando de entender. Sintió la mano de Hermione entrelazarse con la suya amablemente, y él la apretó en agradecimiento—. Pero si ella… murió, ¿cómo pudo ser traída de vuelta?
—¿Ser traída de vuelta? No seas idiota, chico —respondió el retrato del profesor Black desdeñosamente—. Ella está muerta.
—Pero tenemos razones para pensar, señor, que esas dos chicas que desaparecieron con noventa y cinco años de diferencia fueron la misma niña —añadió Hermione. Phineas Nigellus Black bufó, pero Hermione insistió—. Por favor, Profesora Spore, ¿cómo lucía Ariana Dumbledore?
—¿Ariana? —la profesora Spore consideró por un momento—. Ella era una pálida y pequeña chica tímida, de cabello claro y pecas. Sus ojos eran azules, como los de su hermano.
Harry tomó un pedazo de pergamino y una pluma del escritorio de Dumbledore.
—¿Ella lucía como esto? —Harry nunca fue particularmente bueno dibujando, pero era capaz de hacer una retrato pasable de Sally-Anne, el cual sostuvo hacia la profesora Spore. Sus ojos se ensancharon al ver el dibujo, y asintió silenciosamente.
—¿Estas sugiriendo, niño, que Sally-Anne Perks y Ariana Dumbledore fueron la misma persona? —el hombre que se llamaba Everard sonaba confundido—. No veo cómo eso es posible. Como Phineas estaba diciendo, Ariana murió hace noventa y cinco años atrás. ¿Cómo puede ser la misma persona de Hufflepuff que desapareció hace dos años? Es tan simple como que eso no es posible.
—Podría haber alguna especie de fuerza oscura detrás de este misterio, recuerden mis palabras —susurró el retrato Quentin Trimble. Lanzó una mirada por encima del hombro, como si creyera que las fuerzas oscuras lo atacarían en cualquier momento desde detrás del lienzo.
—Oh, no seas ridículo, Quentin —lo regañó Dilys Derwent—. Las fuerzas oscuras importan un pepino en este asunto. Usemos el sentido común para esto, ¿de acuerdo? Ariana Dumbledore está muerta. Yo mismo asistí a su funeral. Lo recuerdo muy bien; ¡fue un asunto muy triste!
—¿Y si ella fue un retrato, como ustedes? —preguntó Harry titubeante—. Si su retrato fue pintado después de su muerte, ¿sería posible traerla a la vida? ¿Podría haber salido del retrato para ser una estudiante de Hogwarts una vez más?
La profesora Derwent lo miró con lástima.
—Querido chico, si fuese posible traer los retratos a la vida, ¿no crees que nuestros seres queridos nos hubiesen traído hace ya mucho tiempo?
—Sus seres amados, quizá —Phineas Nigellus Black sonaba amargado—. No puedo hablar igual de mis propios descendientes.
—Nadie puede traer a un retrato a la vida —dijo Phyllida Spore suavemente, pasando por alto el comentario de Phineas—. Ni si quiera Albus Dumbledore.
—Sally-Anne no fue un retrato —murmuró el adormecido sombrero seleccionador desde su butaca—. Ella era una niña real.
—Y aún así —susurró la profesora Spore—, el retrato que acabas de dibujar, Harry, basado en cómo recuerdas a Sally-Anne, muestra el rostro de Ariana…
Harry apretó la mano de Hermione y miró hacia el montón de retratos, indefenso.
—Pero, entonces… Entonces, nada de esto tiene sentido. Todo este es imposible…
—A menos —dijo Hermione velozmente—, que estemos pasando algo por alto.
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¡Finalmente! Siento que me tardé bastante en traer este capítulo, y pido disculpas por ello. Pero bueno, tengo excelentes excusas. Verán, hace cosa de quince días atrás, se vivió una semana bastante caótica acá en donde yo vivo, de modo que, honestamente, con las preocupaciones que tenía acerca de lo que iba a pasar, yo no tenía mucha mente que digamos para escribir fics, ni traducir, ni estudiar, ni nada. De modo que empecé oficialmente a traducir éste capítulo el lunes pasado, momento en el que las cosas estaban más calmadas. Pero después de todo, lo importante para mí es que lo disfruten tanto como yo disfruto traduciéndolo.
(Ejem, ejem) Los reviews son chéveres, ¿no? Bueno, al menos a mí me encantan (ejem, ejem)
PD: ¡Casi lo olvido! ¡Muchísimas gracias a quienes han dejado review y siguen la historia! Reitero, espero que disfruten el capítulo.
