A ojos de Inti/Derek
Me desperté sobresaltado; tenía la respiración agitada y el corazón me retumbaba en los oídos.
Estaba en un cuarto de hospital y… por la creadora, me estaba congelando necesitaba calor, salir de este lugar hacía el día.
La habitación era etérea, a excepción del electrocardiograma y el amueblado, que no era mucho. A mi lado izquierdo había una ventana que abarcaba la mitad superior de la pared, a través de ella se apreciaba un hermoso cielo celeste con unas cuantas nubes, no lograba ver el sol, debía de ser por la tarde, desearía haber despertado más temprano para así haber podido sentir el sol en mi rostro… rostro, yo nunca había tenido nada similar a un cuerpo humano, habitaba como una fuerza vital incorpórea en un gran ser viviente junto con otras vidas tan independientes como unidas, y ahora, era un individuo, una única vida en un único cuerpo, era sorprendente.
-Au-gemí.
Aunque debo decir que los dolores de cabeza no eran tan fantásticos.
Alguien entro.
Era una enfermera. Portaba el típico uniforme blanco, cofia y su cabello recogido en una coleta.
-Santo Asclepio-dijo cuando hicimos contacto visual.
Tal vez no esperaban que despertara tan pronto.
Salió corriendo mientras gritaba llamando al doctor.
Un equipo médico completo entro al poco tiempo. Revisaron mi pulso, mis ojos, mi garganta, entre otras cosas. Después de eso me hicieron una serie de preguntas como las siguientes:
-Doctor: ¿Qué es lo último que recuerda?
-Enfermera 1: ¿Tiene alguna molestia?
-Enfermero 1: ¿Pudo ver a su agresor?
-Doctor: ¿Recuerda algo más que nos pueda ayudar a coincidir con su agresor?
Di la información suficiente como para que dejasen de hacer preguntas, pero no como para que dieran con la persona que le disparo a Derek.
-Muy bien, señor Hale-dijo el doctor después de que su equipo saliera mientras tomaba notas en un portapapeles-. Todo parece estar en orden, si todo sigue así estaremos listos para darle el alta en unas horas más-finalizo con una sonrisa ensayada.
-Muchas gracias-dije sonriendo mientras sentía como hacía menos frío.
-Volveré a verlo en un par de horas-y dicho eso se fue.
-Sanadores físicos,-dije en un bostezo-lindo.
Estaba agotado, y no sabía por qué.
Mis parpados pesaban toneladas y comenzaba a tener calor junto con unas espantosas punzadas en la cabeza. Trate de frotarme los ojos para despejarlos pero un pinchazo agudo y prolongado recorrió mi brazo izquierdo y muñeca. Bajé la vista y casi grite de horror.
Tenía una aguja clavada en el brazo izquierdo, en la parte de donde se conectaría con la jeringa estaba un delgado tubo de plástico que ascendía hasta una bolsa de plástico transparente medio llena con un líquido incoloro. Traté de llegar a la tuerca que controlaba el flujo del medicamento con mi brazo derecho, pero era como si fuera de plomo, eso no podía ser medicamento.
Me sentía enfermo, si antes tenía frío ahora me sentía como si hubiese saltado a un volcán.
Sentía como si en vez de tener sangre tuviese hierro fundido; pesado y caliente. Era mucho peor en la canalización, ni siquiera sentía esa parte.
Ya no podía ver nada, todo era líneas blancas y grises, hice un último intento por quitarme la aguja, pero la oscuridad me engulló.
-§§§-
Desperté de golpe, ya no por Derek, si no por mí, realmente iba a desaparecer.
Alguien me apretó el hombro.
Era una chica de como trece años, castaña, de ojos pardos y sonrisa pensativa. Tenía una vista profunda, sus iris poseían un brillo caleidoscópico, hechizante.
-Hola-dijo sentándose en un espacio libre d la cama del lado derecho-. ¿Eres Inti o Derek?
-Inti-dije algo desconcertado, ¿Cómo sabía quién era?-¿Tu?
-Devi-dijo con una sonrisa radiante-. Soy un Ser de Luz, como tú. Pero yo nací así; humana.
-Un Ser de Luz humano, increíble-dije sintiendo un cosquilleo en el estómago-. La Tierra progresa.
-Sí, bueno, un nacimiento a la vez-dijo mientras se acomodaba un mechón de su cabello.
Esta chica era muy simpática y agradable, no me sorprende que sea un Ser de Luz. Pero…
-¿Tienes poderes curativos?-pregunte abruptamente.
-¿Disculpa?-dijo haciendo una mueca de extrañeza, pero sin dejar de sonreír.
-Hiciste que despertara-dije mordiéndome el labio inferior-. Estaba desapareciendo. Lograste hacerme despertar. ¿Cómo?
-Ah, eso,-dijo recomponiendo su sonrisa. Su actitud me recuerda a la de la Gran Creadora- no, ese fuiste tú. Yo solo te quite la aguja del brazo. Pero si, puedo curar con las manos-dijo observando sus palmas.
Suspire mientras pasaba una mano por mi cabello.
-¿Qué era eso?
-Nada especial, medicamento.
-¿Por qué me afecto así si solo era eso?-cuestione mientras me erguía por el lado izquierdo y estiraba viendo por la ventana. Devi continuo sentada.
-Era un químico, y tú eres una energía natural, un sanador, te estaba envenenando-dijo con tono cambiante.
Me quede petrificado.
-¿Envenenado?-dije con terror-¿Cómo?-dije volteando a verla a los ojos-E-eso es im-imposible-tartamudee.
-Ahora estas en el cuerpo de Derek Hale, Inti-dijo mientras su semblante se tornaba serio-. Las reglas han cambiado.
Volví a ver los ojos de Medusa.
Tenía razón. Ya no estaba en mi planeta. Ya no habitaba en el lado viviente y prístino de Ípsilon Andrómeda B. Ahora estaba en la Tierra. Aquí podía morir, en cualquier momento.
-¿Ya llegaron los demás Seres de Luz?-dije tratando de apartar los pensamientos negativos.
-Casi-dijo Devi-. Solo faltan Venecia y Scott. Al parecer curar dos años de amor destruido por la propia mano en un segundo no es sencillo.
-Si, lo entiendo.
-Si, bueno-dijo poniéndose de pie rápidamente-Inti, tenemos que irnos. Vamos tarde para reunirnos para los demás Seres de Luz.
-Pero… Scott y Venecia…
-Los pondremos al tanto-dijo tomando mi mano en la suya, parecía que mi mano se estuviera comiendo a la suya, y jalándome hacía afuera de la habitación.
-Pero, los curanderos…
-Ya me encargue de eso-dijo con una gran sonrisa-. Vamos.
