¡POR FIN! lamento mucho el retraso
Jamás seras llamado padre de mi hijo, parte 3
...
Los ojos del castaño no expresaron nada, no por ahora, el azabache se inclino junto a la silla de ruedas. Se encontraban frente a la tumba del pequeño, estaba adornada con listones blancos, como si fuera una cuna o algo así. En la lapida decía el nombre del bebé; James Rivaille J. (Jaeger)
- Pensé que, querrías verlo.
Eren miro de reojo a Rivaille, apretó los labios y una lagrima resbalo de su ojo izquierdo resbalando por su mejilla, Rivaille la retiro de su rostro, beso su mejilla, y le dijo que tenían que ser fuertes. Después de sus palabras lo único que hizo fue regalarle un abrazo. En la mente de Eren lo único que pasaba era que deseaba salir corriendo de ahí, si tan sólo sus estúpidas piernas le respondieran a su llamado desesperado. No podía hablar, simplemente sus labios no podían moverse, parecía haberse quedado sin cuerdas bucales. Hizo un máximo esfuerzo, lo único que emano de su boca fue un "sácame de aquí" con la voz bastante ronca y entre cortada.
El azabache obedecido de manera lenta, volvió a empujar la silla de ruedas, esta vez tomaron una dirección diferente.
-Entonces si hablas.
-No tengo por dirigirte la palabra- Con la voz ya más clara. - ¿Cuanto tiempo estuve ahí?
-Lo suficiente para que pudiera echarte de menos.
Un silencio abrumador y a su vez perturbador dio iniciativa a que el azabache comentara sus planes.
-Tendremos una casa digna, donde podremos empezar de nuevo.
-No.
-¿Por que no?
Eren se limito a decir otra palabra, tan sólo miraba sus manos mientras jugaba con sus dedos, Rivaille miraba al frente con una sonrisa, de cierto modo estaba feliz, Eren estaba despierto y ahora vivirían juntos.
-Con cuidados especiales estarás mejor muy pronto.
Me hubieras dejado morir.
Pensó el castaño.
Al llegar a casa, el ojiverde quedo asombrado por el tamaño de esta para solo dos personas. Era inmensa, de color blanco, con ventanas grandes, las cortinas se notaban desde afuera, eran color verde menta, resaltaban muy bien con el exterior. En fin, Rivaille sentó sobre el césped al castaño, junto a un jardin de flores de colores que daban énfasis al lugar, lo miro un momento. Y Eren hizo lo mismo. Finalmente lo cargo en sus brazos y lo llevo hasta el tercer piso, donde se encontraba su habitación, lo recostó sobre la cama, el azabache ya instalados se acostó a un lado del ojiverde. Las ganas que tenia Eren de golpearlo eran increíblemente grandes, pero, se sentía cansado, poco a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse dormido. Rivaille lo abrazo y tambien cerro los ojos.
Semanas después ...
Eren seguía sin poder caminar del todo, aun estaba muy débil, sin embargo ya tenia sensibilidad, procuraba no pasearse cuando Rivaille se encontraba en casa, cuando era así prefería quedarse en cama y no darle importancia a lo que decía, un dilema le hacia eternas sus noches.
-¿Debo perdonarlo? ... Ha echo esto, por mi, pero, mi hijo. Esta muerto por él... No, fue mi culpa. Fui yo quien no supo cuidar de ambos. Quizás, debo darle la oportunidad que tanto desea.
La puerta se abrió, era Rivaille con una charola en mano.
-Buenos días Eren.
Planto un beso en su frente y le regalo una sonrisa.
-Gracias. Buenos días.
-¿Como te sientes?
-Bien, y tu como estas?
-Feliz, estas despierto.
Algo dentro de Eren se activo y volvió a palpitar.
-Rivaille.
-Que necesitas Eren?
-Ven.
El azabache se sentó a su lado quedando unos centimetros de distancia entre sus rostros. Los ojos color olivo del azabache se encontraron con los de color esmeralda, Rivaille volvió a sonreir y puso una mano sobre la mejilla del otro, Eren sonrió ligeramente y cerro los ojos, lentamente los labios se fueron encontrando hasta poder saborearse mutuamente, el beso se hizo bastante duradero, no se separaron hasta que el oxigeno se hizo escaso.
-No es una trampa, o si?
Dijo Rivaille mientras acariciara el cabello del castaño
-Aun no lo sé.
Respondió Eren con una sonrisa.
-¿Y tus piernas?
-Nada. Aun no puedo moverme con facilidad, a veces siento un hormigueo, es horrible ya que no puedo moverme.
-Ese doctor dijo que en una o dos semanas, casi harás el mes sin caminar.
-Supongo que aun no me repongo del todo.
Ambos quedaron en silencio un momento.
-Eren, quieres ir a algun sitio?
-No lo sé.
-Piénsalo, iré a darme un baño y vuelvo.
-¿Hace cuanto tiempo no tomo un baño?
-Oh querido, si no te bañara a diario, ¿crees que me atrevería a tocarte?
-Y por que no me doy cuenta?
-No sé, ya vuelvo.
Eren tomaba su desayuno mientras miraba a la ventana, miro con más detalle la habitación, era espaciosa, la cama tenia sabanas de color azul turquesa, desde la ventana observaba a la gente pasar, una pareja caminaba con helados en las manos, de inmediato supo a donde quería ir, quiso hacer algo por el mismo, se levanto apoyándose de mueble en mueble hasta el armario, lo abrió y saco la clásica vestimenta de Eren, Jeans azules y esa camisa color beige. Regreso a su cama y allí se vistió. El azabache salio del baño, lo que vio fue una sorpresa, Eren estaba sentado con una sonrisa y las manos en alto, señal de victoria, el azabache se acerco al castaño y sacudió sus cabellos para después besar su mejilla.
-Quiero un helado, de vainilla.
El azabache sonrió.
-Iré por la silla.
-Espera, te acompaño.
Le brindo su brazo que pudiera apoyarse y no caer al caminar, con pasos pequeños y torpes pudo llegar hasta las escaleras, ahora el nuevo reto seria bajar cada una, teniendo en cuenta que eran tres pisos. Un rato después ya estaban en la sala, Eren se sentó en la silla de ruedas y salieron, nuevamente la luz lo cegó un momento, el ambiente era frió, Rivaille se quito el abrigo y se lo ofreció al castaño.
-Estas seguro de querer helado?
-No, mejor vayamos por algo caliente.
-Café?
-Prefiero algo más dulce. Chocolate caliente.
Eren aun tenia el corazón de un niño, rencoroso y bondadoso, inocente e impuro a su vez. era un corazón frágil y fuerte, al que tenia que cuidar muy bien, era extraño y difícil de explicar. Todo el camino el castaño miraba de izquierda a derecha, como si no hubiera visto los lugares desde hace mucho tiempo. Llegaron a su destino.
-No recuerdo esta cafetería.
-La inauguraron hace un par de semanas.
La platica en el lugar era sobre planes, que harían con respecto a la salud de Eren, que harían una vez que se recuperara, de vez en cuando se quedaban en silencio pero Eren o el azabache reanimaban el momento con una sonrisa.
-Quiero regresas caminando.
-... De acuerdo, pero si te sientes mal vuelve a la silla.
Lo logro, llego a casa caminando.
Pasaron exactamente 7 meses, 7 meses intentando arreglar las cosas, todo marchaba a la perfección. Eren había olvidado los malos momentos, Rivaille procuraba ser mas cuidadoso con sus impulsos de rabia, La gente decía que ellos estaban enamorados, y que cuando pasaban por la calles caminando de la mano lo único que radiaban era amor puro y maravilloso.
Rivaille le dijo a Eren que le tenia una sorpresa, le dijo que lo esperaba en el parque que tanto le gustaba al anochecer, él se fue durante la tarde, el castaño sabia que las sorpresas de el azabache siempre eran formales, así que saco el mejor Smoking que tenia en su armario, no quiso esperar hasta el anochecer, se alisto, incluso intento cambiar su peinado, hizo su cabello un poco de lado, ese traje color negro con la camisa roja y corbata negra le iba muy bien, tomo el libro que estaba en el estante "Laura decide morir" era su favorito, puso un poco de música suave y se sentó a esperar la hora. Cuando al fin llego el momento salio apurado de la casa, le envió un mensaje al celular de Rivaille avisando que ya estaba en camino.
Al llegar parecía que la gente había decidió no asistir, estaba completamente sólo. afortunadamente no era muy grande, a una distancia no muy lejana se veían pequeñas luces que colgaban de una especie de sombrilla cuadrada color blanco junto a una fuente de luz.
Al acercare más vio al azabache que de igual forma usaba un smoking a diferencia de que este era azul. Extendió la mano para que el castaño la tomara, lo invito a sentarse y acomodo su silla.
-Una cena al anochecer.
Suspiro el castaño con una sonrisa.
-Lamento mi falta de imaginación.
-Me encanta.
Rivaille levanto la mano y un mesero llego con una botella de licor suave, sabia que Eren no soportaba el alcohol. Sirvió ambas copas, ambos chicos las tomaron en las manos y las chocaron para brindar.
-¿Por qué no hay nadie aquí?
-Estamos tu y yo y el mesero cariño.
Sonrió y volvió con su respuesta
-Me refiero a por que no hay gente extra, como normalmente hay.
-Ah, quería prevenir que cuando metieras el tenedor en tu boca una pelota golpeara tu cabeza y terminaras nuevamente en el hospital.
Eren rió un poco y se llevo la copa a los labio, después de dar un trago, Rivaille extendió su mano y la coloco sobre la mano del castaño, la entrelazo y se puso de pie para quedar junto a el.
-¿Me acompañas a ver aquella fuente?
Eren se levanto de la silla y camino de la mano con el azabache, aquella fuente emanaba colores neón muy llamativos, primero azul, luego morado, blanco, rosa, verde, amarillo.
Le dio una moneda al castaño.
-Pide un deseo y arroja la moneda.
El castaño obedeció, tomo la moneda dorada contra su pecho, cerro los ojos y con una sonrisa en el rostro pidió se deseo
.
.
-Sin importar que suceda, quiero ser el hombre más feliz a lado de Rivaille.Arrojo la moneda, al abrir los ojos miro a su derecha, el azabache estaba apoyado en su rodilla extendiendo la mano con una pequeña caja de color negro.
-¿Te casarías conmigo?
Eren estaba atónito, derramo unas cuantas lagrimas, se agacho y abrazo a Rivaille con fuerza, cuando recupero su cordura se levanto.
-Si, me casaría contigo.
el azabache tomo el anillo y se lo puso en el dedo anular al castaño, lo beso tan romanticamente, que el mesero que los miraba se cubrió la cara con charola plateada que tenia en las manos.
-Eren, quiero que seas feliz.
dijo el azabache después del beso, eren sonrió y volvió a abrazarlo.
-Te... Te amo.
Feliz navidad xd
mis queridos lectores, pido una sincera disculpa, se que tardo mucho en actualizar.
gracias por leer este fanfic y por los comentarios. owo
