Nada de lo que esta aqui nos pertenece, personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

CAPITULO 2

GUERRA CONTRA PROFESORES Y COMPAÑEROS


LIA:

Después del interrogatorio que se generó en la mesa común sobre mi madre, que abarcó temas como: De donde había salido, por qué daba tanto miedo, pasando a, como conseguir que te aprobase. A eso último no sabía ni como contestar, mi madre nunca había demostrado el mínimo interés por la enseñanza. Cuando me había enseñado a mi cualquier cosa, siempre había acabado perdiendo la paciencia. Como para enseñar a veinte personas a las vez.

Por fin me pude escapar a mi nuevo hogar, la Sala Común de Slytherin, acompañada por el resto de alumnos de primero y el prefecto Nathaniel Truffian.

En las escaleras me despedí de Al y Scor para conocer a mis nuevas compañeras de habitación o las víboras por las cuales debería dormir con la varita bajo la almohada, durante siete años.

Arriba me encontré con la chica que casi acabó nadando, por mi culpa, en el Lago Negro, Laurian Verity y dos más. A primera vista, una parecía que continuamente oliese mierda y a la otra parecía que en cualquier momento una mosca iba a salir de su cabeza.

Suspiré viendo mis pocas esperanzas de llevarme bien con alguien de la habitación.

- Hola, tu debes ser Lia Gaunt, la hija de la nueva profesora de Pociones, Soy Rominna Zabini

¿Me mordía la lengua?¿Debía ser buena persona? En toda la cena no se había hablado de otra cosa que de mi madre, así que recalcar nuestro parentesco no resultaba muy inteligente. Conclusión, no vamos a mentir antes de empezar el curso.

- ¿Has llegado tu sola a esa teoría o has necesitado ayuda?- pregunté mientras abría mi baul

Puso la misma cara que si el calamar gigante la hubiese vapuleado con uno de sus tentáculos.

- No te conviene crearte enemigos tan pronto, menos en tu misma habitación- advirtió la chica sin cerebro,

- ¿Nunca te enseñaron que antes de amenazar debes presentarte?- pregunté con altanería

- Me llamo Demetria Ponmore. Como iba diciendo, no creo que sea muy inteligente enemistarte con todas las compañeras de tu propia habitación.

La ignoré por completo, preparar el uniforme para mañana podía ser una tarea muy interesante.

- Oye, a mi no me metáis en el mismo saco, además, en una pelea entre vosotras tres apostaría por Lia- declaró Laurian

Hice oídos sordos a partir de entonces. Me puse el pijama, dejé la varita a mi alcance y, por fin, me fui a dormir. Bueno, al menos intentarlo, porque tres horas después, yo seguía con los ojos abiertos y sin perspectivas de dormirme.

Me dirigí hacia la ventana de la habitación, pasando al lado de todas mis compañeras, ya dormidas, para sentarme en el alfeizar de la ventana. Al mirar a través de ella, confirmé aquello que mi madre me dijo hace tiempo. Incluso los dormitorios están bajo el lago.

Supongo que algo malo tenía que tener la Casa. Desde que tenía cinco años, había odiado con mi alma aquello que podía esconderse bajo las engañosas superficies tranquilas. Demonios, monstruos, criaturas mortales y mi peor pesadilla, los Inferi.

Estaba tan ensimismada que no me di cuenta de que alguien rozaba mi hombro. Como una gacela me aparté de quien me había tocado, y al girarme comprobé que era Verity.

- Siento molestarte, pero antes había algo encima de tu cama y ... como conocía de antemano a esas dos pensé que tal vez podían romperte esto.

Me entregó un paquete junto con una carta de mi madre.

- No lo he abierto, por si lo preguntas

Miré fijamente el paquete, supuso erróneamente que le daría las gracias, así que sin despedirse, volvió a su cama. Al igual que yo

Abrí lentamente el paquete por miedo a romperlo. Dentro había un atrapasueños con plumas, lo miré extrañada y leí la carta buscando una explicación.

Mi querida Lia:

Estés en la casa que estés, mi enhorabuena. Espero que no te hayas buscado problemas en estas dieciséis horas que hemos pasado separadas, y espero haber causado la mala impresión entre tus compañeros que la habitual en las personas comunes.

Se que te preguntarás sobre el atrapasueños que te he regalado, espero que lo aprecies, porque la lechuza a la que se las arrancaste junto con la carta a Hogwarts si las extrañará.

Rómpelo y mañana mismo quitaré cincuenta puntos a tu casa. No esperes un trato especial por mi parte, te exigiré lo mismo que al resto de tus compañeros. Y lo más importante haz amigos y... espera al menos una semana para hacerte enemigos y te agradecería dos semanas para que te pillen y te castiguen. No voy a decir que no te metas en líos porque eso sería imposible.

Descansa

No llegues tarde a desayunar y por Morgana, no llegues tarde a la 1º clase.

Un abrazo y un fuerte beso.

Elcor.

Doblé con sumo cuidado la carta y la guardé bajo la almohada y ahora, por fín si pude dormir.


- ¿Sabes cuantas chicas darían lo que fuera porque dos chicos la esperasen a los pies de las escaleras del dormitorio?- me preguntó Laurian mientras terminaba de peinarme

- ¿A que te refieres?

- Potter y Malfoy te están esperando desde hace un rato

Sonreí al recordarlos, mis, ahora, muy queridos Al y Scor. Tenía la impresión de que me iban a causar muchos problemas pero por otro lado en el mismo momento en que entré en el vagón supe que serían mis amigos incondicionalmente, no se por qué, pero vale la pena arriesgarse.

Recogí mi mochila, lista para el nuevo reto. Antes de bajar me giré hacia Verity, quien se había quedado sola en la habitación, ella no había hecho nada malo y yo había sido una auténtica arpía con ella.

-Oye Laurian ¿te vienes a desayunar con nosotros?- pregunté apoyándome en el quicio de la puerta.

Me miró confusa, yo me hice la desentendida, esperando como quien no quiere la cosa.

- Oye esos dos llevan abajo un rato y no se por qué, así que no creo que esperen mucho rato.

Recogió su mochila y me adelantó. Se deslizó con elegancia por la barandilla de la escalera y se reunió con unos sorprendidos Scor y Albus. se volvió hacia mi y gritó:

- ¿Ahora a quien hay que esperar Lia? y por cierto, ni se te ocurra llamarme Laurian, solo Lauri

Creo que me iba a gustar Hogwarts.


Al llegar al gran comedor Albus fue directo a la mesa de Slytherin, evitando descaradamente la de Gryffindor, en la cual varios chicos, la gran mayoría pelirrojos le miraban fijamente.

Lauri y yo nos sentamos a cada lado de él listas para el interrogatorio.

- ¿Se puede saber por qué estás tanto raro Albus?- pregunté

- Lleva así desde anoche- dijo Scor antes de ponerse a atacar las tostadas

- ¿Habéis visto los horarios? tenemos Historia de la Magia con Huffelpluf, Defensa contra las artes oscuras y Pociones con Griffindor

Me fijé en James, chico que le miraba con instintos asesinos.

- ¿No has hablado con tu hermano?- pregunté

Suspiró, mientras se servía un vaso de zumo de calabaza y tocino.

- A vosotros os gusta que estemos los tres, perdón, los cuatro juntos... pero soy el primer Slytherin en mi familia, en toda la historia. No se como reaccionarán.

- Por como te miran, creo que no lo entienden demasiado. Lo que si tengo claro, es que si no hablas con ellos te pillarán desprevenidos en algún rincón del castillo- informó Lauri mientras se servía gachas de avena.

Scor la miró por encima.

- ¿Ser tan cruda es parte de tu personalidad o solo es para la primera impresión?

Ella solo se encogió de hombros.

- Lo que si está claro es que no podrás evitarlos eternamente, es más, de hoy no pasarás. Solo depende de ti que sea con uno o con todos a la vez. Me da que tu familia actúa en formación.

- Lia, ¿Como sabes que son mi familia?- me preguntó

- Intuición. Así que Historia de la Magia... Mi madre me dijo que Bins era inaguantable incluso vivo. Vaya modo de querer que no vayamos a clase el primer día.


Que decir de Historia de la Magia... una asignatura interesante, es más que te diese clase un fantasma puede sonar hasta bien, si no fuera por la voz monótona, que actuase como si fuésemos sombras y me pesasen los ojos de forma continuada.

Scor se sentó con Lauri. Era curioso ver a uno tomar apuntes como un loco y la otra dormida encima del libro, menos mal que era el primer día. En cambio yo me senté con Albus y preparamos una estrategia para con su familia, entre ellas escribir a sus padres, después que en la comida hablase con su hermano, solo con su hermano y le explicase que, el que no durmiesen en la misma torre no significaba que hubiese renegado de su familia.

Después nos dirigimos a la clase de Defensa contra las artes oscuras, para nuestra sorpresa la clase estaba cerrada. Tras un rato de espera nos sentamos en el suelo.

- Oye Al, esa chica no deja de mírate- comentó Scor

- Lo sé, es mi prima Rose. Voy a hablar con ella- dijo levantándose

- Suerte- dijimos los tres a la vez

De repente pasó a nuestro rápidamente un profesor que hablaba para si mismo, murmurando cosas sin sentido, abrió la puerta y la volvió a cerrar. Scor y yo nos miramos impresionados, no era el saludo inicial que esperábamos.

Una chica de Griffindor iba a llamar a la puerta, cuando esta se volvió a abrir de nuevo. El profesor nos miró con recelo, con los ojos muy abiertos, que junto a su cabello cano y leonado le daba un gran aspecto de loco.

- A que estáis esperando, entrad- ordenó con voz melodiosa y profunda.

Con recelo entramos, la gran mayoría de los alumnos se ponían atrás del todo, incluidos los Griffindors. Rodé los ojos ¿Y esos eran la casa de los valientes? tenía narices. Dejé mi mochila en segunda fila y Scor se puso en el sitio de al lado.

El profesor se sentó en un sillón en frente de la clase, expectante.

- No me gusta como estáis dispersos... Todos los que estáis en primera fila, pasad a los primeros pupitres. Bien, no os conozco y vosotros a mi tampoco. Me llamo Benjamin Burker y seré vuestros profesor de Defensa contra las artes Oscuras.

Se levantó y comenzó a andar entre los pupitres.

- La gran mayoría de vosotros, antes de acabar esta clase, pensareis que estoy loco, tal vez quien sabe. Ni tengo ni quiero tener paciencia para estúpidas novatadas de alumnos de primero que ni siquiera saben sujetar la varita adecuadamente. No tolero la mediocridad. En esta clase no solo vais a aprender a defenderos sino también a atacar, a percibir los movimientos de vuestro rival y practicareis con vuestros propios compañeros de clase. Así aprenderéis lo que se siente, cuando te hechizan y os lo pensareis dos veces antes de querer herir a alguien. ¿Injusto? Tal vez ¿Me importa? lo más mínimo.

Nos miramos los unos a los otros alarmados. Él ni siquiera pareció notarlo y siguió paseándose.

- Aunque antes de nada, vamos a ver que se cuece por vuestras retorcidas, desafiantes bravuconas y diminutas mentes, no es que me lo pidan, simplemente no me fía de ninguno de vosotros empuñando una varita. Por tanto para la próxima clase, quiero una redacción sobre la diferencia entre artes oscuras y su defensa, el bien y el mal ... y si por qué no... Hasta que punto es útil una maldición. Si veo que la respuesta es demasiado cursi o poco creíble, os beberéis zumo de calabaza aderezado con Veritaserum.

-¡Está como una regadera!- declaró Albus después de salir de la clase.

- No puede hacernos pelear entre nosotros- dijo una chica de Griffindor acercándose a nosotros

- Te sorprendería el abismo que hay entre poder y deber...- dije cansada

- Rose, Rose Weasley-

En cuanto la estudié un poco saque algunas cosas en claro, era de esas típicas personas que creen saber cosas pero que no tienen idea de nada, que era demasiado obtusa para tener imaginación y por la cara con la que me miraba, no le caía bien, no sé si por contestarla, por ser amiga de su primo o por ser Slytherin. Lo que si tenía claro es que los Weasley no son tan nobles como se puede creer y eso, lo se de experiencia.

- ¡Gaunt!- gritó el profesor Burker desde dentro de la clase.

- Id yendo a comer, ya os alcanzaré- pedí volviendo a entrar a clase

Dentro estaba el profesor mirando por la ventana con el mismo aire de estar en otra parte.

- Has crecido Lia ¿Cómo está Elcor? no pude hablar mucho con ella estos días

- Estamos bien. Sinceramente usted es una de las personas que menos esperé que me dieran clases. Aunque me alegra verle. No sabía de usted desde hace años

- ¿Cuando fue la última vez que coincidí con vosotras? ¿Trípol, tal vez?

- Noruega, cuando investigó con mi madre las maldiciones Vikingas

-Cierto... ¿Cuanto tiempo estaréis aquí?- me preguntó, volviéndose por primera vez

Le miré directamente a los vacíos ojos castaños, que destacaban sobre el resto grisáceo con profundas ojeras. Me encogí de hombros, ignorando la respuesta

- Supongo que hasta que mi madre se canse

- Eso no es mucho. Aunque a una persona tan errante como ella, es extraño que haya aceptado, incluso por ti ¿Cual crees que es el motivo mayor, Lia?

No me gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación. No me quedó otra que volver a alzar los muros de Oclumancia y sonreír de la forma políticamente aceptada.

- No se a que se refiere profesor Burker. Me temo que debemos dejar la conversión para otro momento, sino no tendré tiempo para comer antes de la siguiente clase.


Me dirigí a prisa a el Gran comedor en busca de mis compañeros. Lo reconozco, adoro a Ben, ha sido un gran amigo de mi madre desde que yo era muy pequeña, pero siempre había visto confabulaciones hasta en la sopa. Además de ver incapaz que mi madre me cuidase a mi y se recorriese el mundo al mismo tempo. Es cierto que muchos lo verían algo más que complicado, pero oye, estoy aquí, tan mal no lo ha hecho ¿No?

- ¿Qué quería Burker de ti?- me preguntó Albus

No tenía ganas de hablar del tema, así que solté algo para cerrarle el pico

- ¿Has hablado ya con alguien de tu familia?- pregunté mordazmente

Tras un rato en silencio Scorpius comentó

- Tenemos que ir a clase de Pociones, es hora de conocer a la temida profesora Gaunt.