Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de GeekChic12, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 10532542 / 1 / All-Yours
Capítulo 3: Bikini
BPOV
Había pasado mucho tiempo desde que estuve abrazada con Edward así, y eso envió calor reconfortante por cada parte de mi cuerpo. Él se sentía y olía justo como lo recordaba, sólido y cálido, algodón limpio y un toque de la misma colonia que había usado en ese tiempo. Lo olí con tanta sutileza como pude.
Él debió haber sabido cuánto necesitaba ese abrazo en ese momento.
Habíamos tenido un acuerdo tácito durante los años para mantener nuestra distancia, físicamente, en parte porque Kate nunca había sido mi fan número uno y en parte para no confundir a Lily. Si era honesta, era también autopreservación de mi parte. Me había tomado mucho tiempo superarlo cuando nuestro verano juntos terminó, y sería un callejón sin salida si me permitía acercarme demasiado de nuevo.
Una vez que él colocó mi maleta en la cama de Lily, le agradecí y mantuve mis ojos para mí, aunque una parte de mí quería verlo salir por la puerta.
Me sorprendió cuando Edward se ofreció a dejarnos vivir con él y Kate por el próximo año. Estaba segura de que nos veríamos obligadas a regresar con papá y Sue, lo que habría detenido mi educación, cuando finalmente estaba tan cerca de terminar. Obtener mi título era importante para mí. Sabía que Edward sería capaz de ayudar más económicamente cuando su carrera despegara, pero yo quería saber que podía proporcionarle una buena vida a nuestra hija por mi cuenta.
Edward se había graduado con su maestría la primavera pasada y me había dicho muchas veces que él haría cualquier cosa para ayudarme a finalizar mi programa. Como madre soltera, incluso con algo de ayuda, había tenido que ir a un paso más lento. Había finalizado mi licenciatura y ya estaba inscripta en el programa de educación de profesores de secundaria en UDub para el próximo año. Era la última cosa que necesitaba para obtener mi certificado de enseñanza y mi título de maestría en enseñanza, y no era algo que pudiera completar en línea. Estaría trabajando y enseñando con algunos compañeros en escuelas locales durante el año. Sería devastador tener que renunciar a eso y mudarme de nuevo a Forks para trabajar en la cafetería o, Dios no lo quiera, en Newton's Outfitters.
El alojamiento en Seattle era demasiado caro. El apartamento en el que habíamos estado viviendo estaba en una zona linda a mitad de camino entre el campus y el departamento de Edward y Kate. La abuela de un amigo de Edward lo poseía libre de gravámenes pero había decidido mudarse a un asilo y subalquilar el lugar. Cuando Edward había escuchado sobre ello y descubrió lo bajo que sería el alquiler, lo consiguió inmediatamente para Lily y para mí. Fue el momento perfecto porque yo estaba lista para transferirme desde la Península para terminar mi licenciatura.
Lily tenía dos años cuando nos mudamos, y fue genial para ella estar mucho más cerca de Edward. Ella era una total niña de papi, y él simplemente la adoraba. Sin ya no estar limitado a los fines de semana, él a menudo aparecía durante la semana para llevarla al parque y darme un poco de tiempo de estudio. Y cuando ella comenzó el preescolar, él la sorprendía recogiéndola para almorzar al menos una vez a la semana. Si fuéramos forzadas a mudarnos de vuelta a Forks, sería difícil para ella estar tan lejos de él de nuevo. Y para Edward también, a juzgar por lo rápido que se ofreció a recibirnos.
Era comprensible que a Kate no le gustara la idea de que me quedara aquí, pero no podía creer que ella simplemente lo dejara. Y que Edward fuera tan insistente en dejarnos mudar aunque ella claramente no estaba bien con ello... Guau. Él siempre pareció subestimar la aversión de ella por mí, pero aun así. ¿Y que ella se diera por vencida? No estaba segura de qué pensar de eso.
Sin embargo, ella regresaría. Estaba segura de eso.
Edward la amaba. Habían estado juntos por años y años. Lo resolverían.
Ignorando la pequeña punzada que el pensamiento envió a mi corazón, comencé a desempacar mi maleta, teniendo que detenerme para limpiarme la nariz de vez en cuando. Había mantenido bastante bien la compostura por Lily hasta el momento que entré en los brazos de Edward, pero mis emociones finalmente se desbordaron. Cuando él me había escuchado sollozar, me apretó un poco más fuerte, y significaba muchísimo tener su consuelo. Él era un gran amigo y un padre maravilloso, y Lily y yo éramos increíblemente afortunadas de tenerlo en nuestras vidas.
En el fondo de la maleta que me había prestado Angela, encontré mi viejo bikini rojo. Agarrándolo, acaricié el material entre mis dedos, recuerdos de varios veranos atrás salieron a la superficie en mi mente, el olor de árboles de hoja perenne y fogatas, los sonidos de los niños riendo. Eso también me recordó al día en que Edward y yo nos conocimos.
Aproximadamente seis años antes…
—¡Bombaaaaaaa!
Agua fría cayó sobre mi piel caliente, y con un chillido, salté de la tumbona, momentáneamente olvidando que me había desatado la parte de arriba del bikini para evitar las líneas de bronceado.
—¡Oye, lindas tetas!
—Mierda —siseé, cubriéndome con un brazo y agarrando la parte de arriba del bikini de la silla. Alejándome de todos dentro y alrededor de la gran piscina, lo até de nuevo rápido mientras mi piel ardía por la vergüenza.
—¡No seas tan idiota, Newton! —escuché a una voz masculina gritar detrás de mí. Pasos golpearon el cemento mojado y se acercaron a mí—. Oye, ¿estás bien? —La misma voz. Miel y seda. También la misma que había decidido que quería escuchar por siempre después de escucharla esa mañana en nuestra orientación.
Se suponía que todos los consejeros tenían que conocerse entre ellos durante este tiempo libre, pero yo había terminado quedándome dormida en mi silla junto a la pileta.
Respirando profundamente, me giré para enfrentar al chico detrás de mí, y mi mandíbula inmediatamente se aflojó. Mis cejas se juntaron, y mis pulmones dejaron de funcionar. Estaba bastante segura de que estaba muriendo.
Parado frente a mí, empapado en pantalones cortos negros, los que estaban indecentemente pegados a sus muslos musculosos, estaba el mismísimo Edward.
El-Más-Lindo-Consejero-De-Campamento-Que-Alguna-Vez-Vivió-Edward.
Mi-Sonrisa-Deja-Mujeres-Mudas-En-Todos-Lados-Edward.
Señor-Veterano-En-Campamentos-Si-Necesitas-Algo-Yo-Soy-Tu-Chico.
Yo quería que él fuera mi chico.
Era obvio que había sacudido su cabello mojado, ya que sobresalía en todas direcciones. Su piel brillante estaba bronceada y tensa sobre los músculos duros y magros, y esos ojos verde azulado estaban fijos en los míos y llenos de preocupación.
¿Por qué no podía ser un idiota engreído? Él ciertamente podría lograrlo.
Pero no. Él tenía que ser todo dulce y servicial además de verse así.
Ladeó lentamente la cabeza mientras yo continuaba mirándolo fijamente y mostrando mi talento como muda.
—Estoy bien —finalmente logré chillar antes de agarrar mi toalla, cubrir mi cuerpo, y volver corriendo a mi cabaña.
—¡Oye, espera!
No podía esperar. Apenas podía hablar en su presencia.
Una de mis compañeras de litera, Lauren, estaba en la cabaña leyendo cuando irrumpí por la puerta.
—Um... —Ella dejó caer el libro sobre su pecho—. ¿Todo bien?
—Sí —jadeé—. Bien. Lo siento. Solo… —Moví mi mano en la dirección en la que había venido como si eso explicaría algo. Todavía estaba jadeando. Realmente necesitaba ejercitarme más.
Pasando, me tiré bocabajo en mi cama de una plaza y deseé que Lauren pudiera escuchar mi voz amortiguada por la almohada.
—Acabo de mostrarme ante todos en la piscina.
—¿Qué?
Levanté un poco la cara y lo repetí.
Ella se rio.
—Lindo. Y yo que te había catalogado como tímida.
—Yo soy tímida —me quejé—. No lo hice a propósito.
—Oh. Bueno... al menos tienes tetas lindas.
Resoplé en la almohada.
—Gracias. Al parecer alguien llamado Newton está de acuerdo contigo.
—Y Edward también, supongo.
Otro resoplido.
—Sí. Claro. Estoy segura de que el propio adonis del Campamento Wallasatch's se está muriendo por poner sus manos en mis pequeñas copas B.
Una voz mucho más profunda que la de Lauren respondió.
—En realidad lo está.
Ahí chillé de nuevo.
Lauren se carcajeó mientras Edward se paraba contra el marco de la puerta, perfectamente delineado por el sol detrás de él.
Por supuesto.
—Adonis, ¿eh?
—Tú... Pero... Qué... —balbuceé, tratando desesperadamente de unir algunas palabras y tal vez respirar un poco en el medio.
Un lado de la boca de Edward se levantó, dejando a mis pulmones completamente inútiles.
—¿Planeas terminar alguna de esas oraciones?
Tal vez había un idiota engreído ahí después de todo. Entrecerré los ojos en su dirección.
—¿Planeas decirnos por qué estás en el lado de las chicas del campamento?
Encontrar mi proceso de pensamiento coherente y producir una oración completa me tomó por sorpresa, y mis ojos se ampliaron.
Edward suspiró.
Suspiró.
—Tus ojos —graznó. Poniendo su puño en su boca, se aclaró la garganta—. Son uh... realmente bonitos.
—Oh, asco —dijo Lauren, levantándose de su litera—. Tengo deberes de cocina. —Ella apuntó a Edward y después a mí—. Ustedes intenten comportarse. Meterse en problemas con la señora Cope antes de que los niños siquiera estén aquí podría ser un récord. —Edward puso los ojos en blanco, y ella sacudió su cabello rubio mientras pasaba junto a él por la puerta.
—Gracias —le susurré.
Él sonrió débilmente, como si tal vez estuviera avergonzado. ¿No había querido decir eso?
Edward se sentó con las piernas cruzadas en el suelo a poca distancia de mi cama.
—¿Estás segura de que estás bien? Parecías bastante asustada antes.
—Estoy bien. De verdad. Solo me mojé un poco. No es gran cosa.
Edward inhaló y comenzó a toser y escupir antes de que yo siquiera terminara mi última oración. Salté de mi cama y me arrodillé a su lado en el piso. Golpearlo en la espalda algunas veces pareció ayudar, y él se aclaró la garganta repetidamente.
Mi mano estaba presionada contra la piel caliente de su espalda, y si pensaba que hablar con él me volvía estúpida... Tocarlo llevaba la pérdida de cerebro a un nivel totalmente nuevo.
Edward finalmente recuperó el aliento, y yo encontré mis palabras.
—¿Estás bien?
—Bien. Sí. Solo voy a... —Se puso de pie bruscamente, por poco golpeándome en la barbilla con su hombro, lo que me envió hacia atrás cayendo con fuerza en mi trasero. Tomada por sorpresa, lo miré desde mi posición en el piso de madera, mi peso descansando en mis manos y mi voz muda de nuevo. Su expresión era de dolor cuando me miró por un momento, sus ojos vagaron por mi cuerpo de abajo hacia arriba. Con un gemido, se apartó de mí y abrió la puerta de la cabaña antes de salir con rapidez.
Me senté por un minuto y lo observé dar largas zancadas a través de los arboles hacia el lado de los chicos del campamento.
Bueno, eso fue... raro.
Mirando hacia abajo, me di cuenta que mis piernas desnudas estaban un poco extendidas y abiertas por la forma en que caí. La parte de arriba del bikini también proporcionaba un escote bastante lindo, especialmente desde su punto de vista, incluso para mis pechos relativamente pequeños. ¿Él estaba...? ¿Podía el chico más caliente que había visto en la vida real posiblemente haberse excitado?
¿Por mí?
De. Ninguna. Manera.
Un suave golpe en el marco de la puerta me sacó del recuerdo, y levanté la mirada para ver a Edward parado ahí. El calor inundó mis mejillas, y dejé caer la parte de arriba del bikini como si me hubiera quemado.
Ladeó la cabeza hacia mí y me preguntó si estaba bien, igual que lo hizo años atrás.
—Oh, sí. Bien. No te preocupes. —Puse una brillante sonrisa, y él arqueó una ceja hacia mí.
—Está bien. Voy a pedir algo para cenar. ¿Comida china suena bien?
—Funciona para mí. Sabes lo que le gusta a Lily, ¿verdad?
Edward esbozó esa dulce sonrisa de papi que solo aparecía en su cara cuando él pensaba en nuestra hija.
—Sí.
—Bien. Yo quiero carne y brócoli.
—Lo tienes. —Él golpeó el marco de la puerta dos veces antes de caminar de regreso por el pasillo.
—¡Oh, y rollitos primavera! —grité detrás de él.
—¡Duh!
Riéndome, puse lo último de mi ropa en la cómoda de madera oscura de Lily y pasé una mano por la parte de arriba con un suspiro. Su habitación estaba decorada con mariquitas rosas y marrones, y una bonita lámpara con lunares estaba encima de la cómoda. Estaba muy agradecida de que ella tuviera este espacio personal para quedarse después de haber perdido el otro. Ella tenía algo de ropa, libros, y juguetes aquí, y estaba segura de que dormir en una cama familiar sería un gran consuelo para ella.
Después de la cena, vimos Encantada, la película favorita de Lily. Ella se sentó entre Edward y yo en el lujoso sofá, aparentemente contenta. Una vez que ella se durmió contra mí, Edward se ofreció a acostarla. Sonreí y le asentí, no acostumbrada a tener ese tipo de ayuda. Estaba agradecida que él pudiera transportarla sin despertarla, algo que yo no era capaz de hacer ahora que ella estaba tan grande.
Él me devolvió la sonrisa, y una de sus cálidas manos se rozó contra la mía cuando él agarró a Lily de donde estaba presionada contra mi costado. Suprimiendo un escalofrío, observé los músculos de sus brazos flexionarse cuando alzó a nuestra hija, y me lamí los labios, sin darme cuenta que sus ojos estaban en mí. Cuando alcé los míos para encontrar sus verdes azulados, él casi tropezó con la pata de la mesa de café.
Me di cuenta entonces que realmente no había pensado en este arreglo para vivir. Especialmente con la partida de Kate y la hora de acostarse de Lily bastante temprana, Edward y yo estaríamos solos juntos más de lo que pensaba.
Él siempre había estado fuera de límites antes. Y todavía lo estaba, pero...
¿Y si Kate no regresaba?
¿Y si realmente hubiera terminado todo entre ellos?
Si ella realmente lo amaba, seguramente no se alejaría.
Pero...
¿Y si?
¡Hola!
Muchas preguntaron en los reviews si sabríamos por qué Edward y Bella no están juntos, la respuesta es sí. En este capítulo nos enteramos de cómo se conocieron, y en los siguientes también van a aparecer recuerdos de esa época. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué les parece hasta ahora la historia?
Gracias por los reviews del capítulo anterior: debynoe, Isabelfromnowon, cavendano13, krisr0405, Rosy Canul, Itzel Lightwood, sandy56, Chayley Costa, saraipineda44, Noelia, Pili, Pera l.t, Yoliki, Leah De Call, tulgarita, Melany, sofiarp, Lady Grigori, bbluelilas, EmmaBe, Tata XOXO, Cary, Gaby Cullen Kattalakis, kaja0507, May Cullen M, crysty Katy, Sully YM, freedom2604, y somas.
¡Hasta el próximo capítulo!
