-Capítulo 3-
"No puedes huir de una debilidad, debes enfrentarte a ella o perecer"- Robert Louis Stevenson
Sam se asomó despacio a la sala de su departamento, pudo escuchar del equipo de sonido una canción de David Archuleta sonando levemente, y a Carly cantando mientras algo se freía.
Era temprano, La rubia todavía estaba de pijama, aún no se había entrado a bañar, sólo se cepilló los dientes para averiguar de qué iba el ruidito poco común en sus mañanas. Tan pronto como escuchó ¨Is it real or just another crush? ¨ recordó con una sonrisa que Carly estaba en el área.
Se asomó a la cocina esta vez. Carly ya no tenía su pijama, estaba ya bien alistada como siempre. Tenía un delantal puesto y estaba concentrada en lo que fuera que estaba preparando para el desayuno. Sam dio media vuelta, dirigiéndose otra vez hacia su recamara para darse por fin un baño y alistarse,
Con el agua escurriéndole por todo el cuerpo, permaneció inmóvil, con la mirada perdida, recostada en la pared no supo exactamente cuánto tiempo.
Todo había pasado demasiado de repente.
Y ella aún no terminaba de asimilarlo.
Tantas veces, que no podía ni contarlas, había deseado volver a ver a Freddie por lo menos una vez más. Había permanecido en su cama despierta muchas noches antes de dormirse, imaginando lo que haría si pudiera verlo otra vez. Imaginando todo como una tonta película. Se rió de sí misma con algo de amargura. Sí, había imaginado todo como una estúpida y perfecta película.
Trató de concentrarse sólo en bañarse. Trató que el agua que estaba cayendo sobre su cabeza fuera algo como un borrador momentáneo. Pero no funcionaba.
Las veces que Alan le decía que ella seguía enamorada de Freddie, ella lo negaba, o más bien decía que no era lógico, que no era posible que después de todos esos años y sin al menos verse o hablarse, ella siguiera sintiendo eso.
Pero muy en el fondo lo temía. Temía que Alan tuviera razón. ¿A que la llevaría estar enamorada de alguien que hacía años no veía, y según ella, no volvería a ver, y además vivía en Londres? A ningún lado. Era comprensible que quisiera hacer como si no fuera así.
Pero ahora todo era distinto.
Ella había dejado de objetar cuando Alan hacía alusiones al tema., Sólo continuaba como si no hubiera escuchado nada. Porque no era como si asumirlo o no fuera a cambiar algo.
Porque él estaba en Londres.
Además, No era como si ella considerara toda la cosa normal para admitirla así como así.
Porque nada de aquello era normal. Sentir eso cuando él ni siquiera estaba y después de tanto, definitivamente no era normal.
Y luego cuando lo volvió a ver se volvió a sentir como una adolescente. Se volvió a sentir como la Sam de Seattle frente a Fredward tecniñoño Benson.
Pero no era sólo eso.
Era como si ambos todavía no terminaran de reencontrarse. Y ella creía saber porque.
Dylan volvió a tirarle a Freddie un cereal mientras éste ¨leía ¨ el periódico. El castaño se pasó la mano por la frente, donde lo había acertado el cereal, mientras miraba a todos lados. Frente suyo, Dylan comía tranquila y seriamente sus cereales con yogurt. Entonces Freddie volvió, olvidando ése algo que lo había acertado, a leer su periódico.
Otro cereal.
Volvió a levantar la vista, y Dylan seguía comiendo tranquila y concentradamente su cereal. Freddie rodó los ojos. Dylan podía ser absolutamente infantil a veces. Bueno, ¿a veces?
-Dylan…
-Eu… - dijo el rubio levantando la vista y aparentemente saliendo de sus pensamientos.
-Deja de tirarme lo que sea que me estés tirando ¿quieres?
-Pero yo no estoy haciendo nada… - los ojos de Dylan se abrieron más dejando ver algo de indignación.
-Claro que no…
-Nop - dijo ignorando el tono sarcástico de Freddie y volviendo a mirar su interesante plato de cereal, a Freddie le dio algo de curiosidad saber que tan interesante podía ser un plato con cereal. Más divertido que su periódico, eso seguro.
Otro cereal.
-Dylan… sería realmente genial leer mi periódico. – dijo poniendo su periódico en la mesa, en medio de ambos., con tono cansado
-Claro, eso imaginé cuando noté que estás hace una hora en la misma página, tan interesante que lees y relees la misma cosa.- dijo Dylan con una sonrisa de autosuficiencia y levantando una ceja. Freddie odiaba cuando hacia eso porque era su forma de decir ¨jaque mate¨.
-Está bien… pregunta lo que quieras… - dijo Freddie cruzándose de brazos, sabía que tarde o temprano ese momento llegaría,
-¿Qué? Oh, no Freddie, hermano… sin presiones- dijo con una sonrisa amable, que a Freddie le pareció más malévola que otra cosa. Siempre que Dylan quería saber o simplemente obtener algo, hacía la guerra del silencio. Era simplemente un maestro en eso. Dejaba de hablarle a Freddie de eso que realmente quería hablar y actuaba como si nada. Cosa que a Freddie siempre terminaba por ponerle los nervios de punta o la conciencia terminaba pensándole una tonelada. Así era como Dylan siempre ganaba.
-Estoy bien… ¿está bien? De verdad que lo estoy. – por fin Dylan dejó las expresiones de lado y miró seriamente a su amigo.
-Estabas bien… estabas sonriendo como tonto, para ser más exactos, pero hoy desde que te despertaste estás como ido. Y si no quieres hablar de ello, sin presiones.- dijo otra vez sonriendo el rubio, Freddie frunció el entrecejo.
-creo que me caes mal…- dijo Freddie mirándolo, Dylan ensanchó su sonrisa
-Yo también te adoro, Fredward
-Tengo miedo de haber perdido su amistad. – dijo el castaño, no muy convencido de que eso era lo único que temía haber perdido. Dylan arqueó las cejas, y fue hacia donde estaba Freddie, con las manos en los bolsillos.
-¿su amistad? – dijo permaneciendo en pie y observando a su amigo, como si esperara que Freddie añadiera más, entonces se dijo que era mejor dejar que Freddie solito se diera cuenta de las cosas que él ya sabía. - yo que ya pensaba que te diría hoy mismo mi¨ te lo dije¨ - lamentó.
-No empieces… - dijo Freddie tapándose la cara con un cojín. No quería ni pensar en eso.
-Bueno, el punto es que estás siendo tonto. – dijo Dylan sonriendo con amabilidad, como si le hubiera hecho un cumplido, Freddie lo miró incrédulo para luego volver a taparse la cara.
-¿gracias?
-No hay de que…, pero en serio. ¿no te parece que sería buena idea hablar con ella?
-Claro, y que me diga que me dejó de hablar porque el que se fue fui yo y ella no tenia porque seguirm-
-Freddie… - el castaño lo miró y suspiró, algo abatido- es eso o estar en la misma página del periódico sin saber que decía, todas las mañanas. Y hay mucho cereal en la cocina. – dijo Dylan con sobreactuado tono de advertencia., rompiendo el corto momento de seriedad, Freddie rodó los ojos sonriendo. Luego volvió a mirar el techo suspirando.
Supongo que después de todo, tienes razón.
No estaba siendo fácil para Carly.
Nada fácil.
Es que pedirle a Carly Shay que permaneciera callada esperando que le hablen de algo era como pedirle al mismísimo Lord Voldemort que fuera un hippie de larga melena. No estaba en su naturaleza.
Frunció el entrecejo mientras miraba una taza de café humeante frente a ella.
¿Ellos le contaban las cosas naturalmente, llegado el momento que no pudieran aguantar, como la gente normal? No que ella recordara. Suspiró. Sólo quería que las cosas entre ellos se arreglaran. Que volviera a ser amigos. Al menos por ahora.
O esos dos hablaban o esos dos hablaban. De eso se encargaba ella.
-¡Carly! Eso huele demasiado rico… ¿me invitas? – dijo una sonriente Sam sentándose en la mesa, justo en frente suyo, Carly salió de sus cavilaciones y sonrió.
-Claro…- se levantó y trajo el desayuno de Sam: huevos revueltos, tocino y jugo de naranja, luego volvió a tomar su café y se dio cuenta que ya se había enfriado. Frunció el entrecejo.
-¡Esto está genial!- Carly se mantuvo en silencio. – ¿pasa algo?
-¿vas a hablar con él? – Sam paró de masticar y se maldijo por preguntar. Claro que pasaba algo.
-Ammm- dejó su desayuno de lado- Carly yo… no sé si sea necesario, es decir-
-¿Que no es necesario?- Carly miro un rato la mesa, como si estuviera seleccionando las palabras adecuadas que decir, luego volvió a mirar a Sam- ¿de verdad? ¿pretendes sólo… hacer que Freddie es un conocido y ya? Sam, ustedes tienen más historia que silvestre y piolín juntos… no puede
-¿historia?- Sam se tensó un poco, eso era cierto y quizás Carly lo decía más por la amistad de ambos, pero ella no había podido obviar esa otra historia paralela- y… ¿silvestre y piolín?
-No me interrumpas. Aunque si Freddie hubiera escuchado eso, estaría de acuerdo en que le gana a los caballos en un establo…- dijo despacio recordando la noche del encierro en que Sam había besado a Freddie.
-¿caballos? ¿Qué?- Carly siguió hablando
-El punto es que ustedes no pueden simplemente hacer como que no pasa nada. O hacer que de pronto solo son conocidos, después de todo lo que ya pasaron juntos. Yo sé que él era y sigue y seguirá siendo importante para ti como tú para él y no intentes convencerme, o peor, convencerte, de lo contrario.
-Pero…
-La prueba de eso es toda esa tensión entre ustedes ayer…
-Es que…
-Sam…
-¿y qué le digo? ¿a ver?- dijo Sam algo exasperada.
-La verdad. Verdad que yo no quise forzar a saber, porque respeté tu decisión y punto. Pero él se merece eso, y además sin eso no pueden arreglar nada. ¿en serio tengo que repetirte todo lo que te dije? ¡es Freddie, Sam! Es nuestro amigo, mejor amigo. Si eso no te basta, no sé que lo hará.
-Quizás ya no sea mi amigo, y lo sab-
-¡Oh, Sam!, no me vengas con eso. Tú y yo sabemos que cosas verdaderas no terminan. Y la amistad es una de ellas, y nuestra amistad, según yo, fue verdadera, la de los tres. -
La castaña se levantó y se llevó el plato vacio de Sam junto con su taza de café. Ella sabía que todo aquello no era apenas cuestión de amistad, entre los dos había más cosas sin resolver, porque le bastó volverlos a ver juntos para darse cuenta. Pero por ahora sólo podía apelar a eso: su amistad. Debía hacer que de a poco fueran arreglando terreno por terreno todo. Y primero lo primero.
Sam, por su lado, suspiró. Carly tenía razón.
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Freddie estaba instalándose en su nueva oficina. Le gustaba. Era enorme, espaciosa, iluminada y con el enorme ventanal hacia el parque central.
Dylan estaba en la oficina contigua a la suya y eso le valió esa mañana como tres visitas de su amigo para decirle qué le gustaba y qué no de ahí. En la lista de que no le gustaba estaba su secretaria. Aunque no sabía porque, parecía una señora muy… profesional.
Mientras arreglaba algunas cosas en su computadora, recibió un correo de Carly.
¡Hola Freddie!
¿Qué dices de venir a cenar con Sam y conmigo hoy? Serán tacos de spaghetti aunque no sé si me salgan tan ricos como a Spencer, y por si las dudas prepararé algo más, no te preocupes. Ah, y trae al famoso Dylan. Estaré encantada de conocerlo, Con eso que Sam ya lo conoció y dijo que le cayó muy bien.
Buena suerte en tu primer día. Espero que todo te salga bien.
Besos.
Carly
Pd: necesitas conseguirte urgente una línea de celular.
Freddie suspiró.
-Carly… estuve pensando… ¿Qué se supone que harán Dylan y tu mientras yo hablo con Freddie?- dijo Sam con tono pícaro, mientras acomodaba cubiertos en la mesa, Carly rodó los ojos.
-Ay, Sam…
-Es que acomodar cubiertos es aburrido… - se defendió la rubia.
En eso escucharon el timbre. Debían ser ellos. Carly se dirigió a la puerta, y Sam se fue a sentar al sofá.
-¡Hola Freddie!- dijo abrazándolo. Dylan vio la escena con las cejas arqueadas y Sam, que los miraba desde su lugar, soltó una risita por la expresión del rubio.
-Hola Carly… - dijo Freddie correspondiendo el abrazo con una sonrisa,
-Pasen, están en su casa- Dylan, dirigiéndole una mirada a Freddie soltó una tosecita y Carly frunció el entrecejo confundida, por su parte Sam sonrió divertida y el castaño rodó los ojos, sonriendo disimuladamente.
-Carly, Dylan, Dylan, Carly- dijo señalándolos a la par que los nombraba.
-Mucho gusto- dijo Carly pasándole la mano, Dylan hizo lo mismo
-Igualmente- dijo el rubio, y algo en la cabeza de Carly hizo clic
-¿eres el chistosito del teléfono? – dijo frunciendo el ceño, ligeramente disgustada.
-¿yo? – Dylan parpadeó varias veces antes de caer en la cuenta de lo que Carly estaba hablando, Sam y Freddie arquearon los cejas cuando Dylan empezó a reír por lo bajo- ah… si… jaja supongo que sí...- Carly le dirigió una mirada gélida y Dylan dejó de encontrar divertido aquello. Esa chica no tenía sentido del humor. Sam y Freddie quisieron reír, pero ambos, como si se leyeran el pensamiento, encontraron mejor disimular carraspeando al mismo tiempo. Una ceñuda Carly y un ligeramente ofendido Dylan voltearon a mirarlos.
-Bueno, bueno… la cena está lista. ¿Quién tiene hambre?- dijo Sam yendo hacia el comedor. El primero en ir tras ella, muy serio, fue Dylan, luego Freddie y por ultimo Carly.
La cena transcurrió con Sam y Dylan bromeando muy a gusto sobre diversos temas, y Carly y Freddie hablando sobre la compañía donde ahora trabajaban Freddie y Dylan, básicamente. Sam y Freddie se hacían preguntas sobre sus respectivos trabajos, pero eran esporádicas, cortas y dejaban un silencio algo incomodo entre los cuatro. Por su parte Dylan y Carly, bueno, ni se miraban ni se dirigían la palabra.
Terminaron de cenar, y cuando ya se dirigían a la sala, Carly suspiró.
-Dylan… - Dylan volteó a verla con desconfianza, Sam se tensó un poco pues ya estaba esperando eso, y Freddie solo estaba confundido. – Ammm, mi… computadora, eres compañero de Freddie, ¿cierto? Puedes ver qué le pasa a mi-
-Pero Freddie…- dijo Dylan confundido,
-Freddie está cansado… y
-Yo también.- puntualizó el rubio algo indignado. Sam supo que Carly quería golpearlo cuando la vio cerrar los ojos y suspirar.
-Necesito que vengas conmigo.- dijo Carly tomando al chico del brazo y llevándolo a su recamara, Freddie arqueó las cejas
Ambos se sentaron en el sofá, sumidos en sus pensamientos, luego cuando se dieron cuenta que ese era un momento bueno para hablar, decidieron hacerlo:
-Necesito decirte algo…- dijeron ambos al mismo tiempo, luego rieron por lo bajo sorprendidos de que eso les siguiera pasando
-Creo que siempre haremos eso…- comentó Freddie divertido, Sam asintió.
-Yo… Freddie, necesito que me escuches. – dijo mirándolo, Freddie permaneció unos segundos sin decir o hacer nada más que mirarla de vuelta, pero finalmente asintió. – yo… mira, esto…
-Sam… - dijo casi en un susurro haciendo que la chica lo mirara a los ojos, y dándole la confianza que parecía faltarle para que hablara
-Yo soy una tonta, sé lo que hice, sé que dejé de hablarte y de comunicarme contigo sin siquiera darte una razón, y sé que eso no hacen los amigos, sé que hice mal, de verdad que sí, y esto te sonará orgullo o lo que sea, pero tenía mis motivos. Motivos estúpidos, pero los tenía, y a veces todo lo que necesitas son motivos estúpidos.- Freddie no pudo evitar sonreír- yo, creí que llegaría el momento en que eso pasaría, ¿sabes? Dejar de hablarnos, y seguir cada uno por su lado. Aunque ya lo estuviéramos, ¿me entiendes al menos?
-Si…
-Y… creo que quería acostumbrarme. – no supo si eso sonó tan amargo cuanto fue decirlo- creo que, de cierto modo fui una cobarde. Y una mala amiga. Creí que era mejor para los dos porque… tal vez terminara pidiéndote que volvieras. Y tenías que estar allá. – Freddie permaneció en silencio, sin saber que decir. La miró, ella miraba el piso como si fuera la cosa más interesante que ya hubiera visto- yo sabía que no era lo suficientemente fuerte como para seguirte tratando y que estuvieras tan lejos, cuando te quería aquí.
-Si me hubieras pedido eso, definitivamente hubiera vuelto.
-Lo sé, eres un tonto- dijo Sam alzando la vista y sonriendo levemente, Freddie sonrió también- estás en todo tu derecho de enojarte, yo no me porté como una amiga y si no quieres seguir- no pudo continuar porque Freddie la abrazó.
-Realmente te extrañé- le susurró al oído Freddie, mientras una escondida Carly ahogaba un gritito de emoción, y detrás de ella, Dylan sonreía.
hola :)
antes que nada, siento no haber subido el capitulo ayer, pero como no pude conectarme en la tarde- noche, y en la mañana se me habia olvidado, lo siento.
pero acá está :)
quiero agradecer sus reviews, de verdad muchisimas gracias.
y ¿que tal éste capi? francamente no recuerdo haber tomado café antes de escribirlo, pero eso parece, asi que no se ._.
ojalá les haya gustado.
felix felicis y buenisimas vibras para esta semana :D
au revoir!
