El llanto logró calmarme un poco, pero la angustia me regresaba cuando esa luz roja con el dibujo de una jeringa blanca seguía encendida, cada vez que veía que esa luz seguía encendida me salían algunas lágrimas más. Era una situación muy triste y angustiosa para mí.

De pronto sentí que algo se posaba sobre mi cabeza, mis sollozos se interrumpieron al sentir eso e instintivamente levanté la cabeza. Ya no estaba solo, sino que Gardenia había llegado al Centro Pokemon, se había sentado junto a mí y su mano estaba posada sobre mi cabeza.

- "¿Qué te ocurrió?" – me preguntó con serenidad

Intenté decir algo, pero el nudo en la garganta me impedía decir cualquier cosa y lo sentía mucho más apretado al ver a mi amiga ahí, sentía que me odiaría si le decía que le hice daño a un pokemon de hierba. Fue entonces que ella, con una tranquilidad que nunca había visto de su parte, me abrazó, mientras acariciaba con suavidad mi cabeza.

- "Ya, ya…" - me dijo serenamente – "verás que todo estará bien"

No sé cuando tiempo habré estado así, tal vez unos 10 minutos, hasta entonces yo me desahogaba sin control en los brazos de mi amiga mientras ella me intentaba consolar con una calma y tranquilidad que nunca había esperado de ella. Luego de eso sentí que las lágrimas por fin se me agotaban. Me puse de pie y comencé a respirar con más calma, también me comencé a secar los ojos con algunas servilletas que tomé del servilletero de la mesa. Miré a los ojos a Gardenia, ella era realmente una buena amiga y siempre le agradecería esa paciencia y calma que tuvo conmigo.

- "Gracias" – fue lo primero que dije, ya mucho más calmado.

- "No es nada" – me respondió con una sonrisa – "¿Te sientes mejor?"

Asentí, volví a mi asiento también.

- "¿Te sientes mejor para contarme que ocurrió?" – me preguntó

- "Si… lo haré" – le dije, intentando mantener la calma

Durante el siguiente rato le pasé explicando que es lo que había pasado, el tiempo que tardé en encontrar el arbusto de bayas, todas las que tomé, lo difícil que fue intentar mover la cesta llena y el ataque que sufrí de ese pokemon, y luego la manera en que se comió todas esas bayas y como es que luego cayó inconsciente y como es que lo pude transportar hasta el Centro Pokemon.

- "Vi como ibas corriendo por la calle" – me explicó – "pero no me viste y no alcancé a decirte nada porque ibas muy rápido, tardé un poco en encontrarte, pero finalmente logré ver que estabas aquí"

- "¡Me equivoqué de bayas!" – exclamé lamentándome – "ésas no eran las que habías pedido, y sin querer creo que envenené a ese pokemon"

Gardenia giró su vista hacia la cesta, aún continuaba junto al mesón de la recepción. Se puso de pie y fue a buscarla. Quitó la tapa al volver a sentarse frente a mí y sacó una, luego miró dentro de la cesta de nuevo. Ella sonrió.

- "¿Sabes lo que son éstas?" – me preguntó

- "Bayas venenosas" – le respondí con tristeza

- "No…" - ella sonrió hacia mí – "Éstas son bayas Pecha. Justamente te había pedido de éstas"

Levanté la vista hacia ella, sorprendido.

- "¿En serio? Entonces… ¿No envenené a ese pokemon?"

Ella rió.

- "Claro que no" – me respondió con una risita – "de hecho, estas bayas son todo lo contrario a algo venenoso. Estas bayas se usan para curar a los pokemons que han sido envenenados."

Mis ojos estaban abiertos hasta el límite cuando me dijo eso.

- "¿En serio?" – le pregunté de nuevo

- "En serio, de hecho, creo que lo salvaste"

Fue justo en ese momento que tanto Gardenia como yo vimos como la luz roja se apagaba por fin. Instintivamente nos pusimos de pie. La enfermera Joy salió desde las puertas un par de minutos después. En su cara tenía con una sonrisa.

- "Todo está bien"

Fue recién en ese momento que respiré con calma, mis peores miedos con respecto a ese pokemon habían desaparecido.

- "¿Quieres pasar a verla?"

- "Claro que si" – respondí yo

No hubo siquiera que preguntarle a Gardenia, se notaba emocionada cuando le dije que ése era un pokemon hierba, y que quería verlo también, aunque le dije que era un pokemon que no era de Sinnoh, y ella me respondió que igual quería verlo.

Joy nos llevó hasta la sala de recuperación, que era una sala donde muchos pokemons se hallaban recuperándose detrás de un cubículo individual, junto a los muros de los costados, donde varios pokemons dormían dentro, excepto este pequeño pokemon, que estaba sobre un mesón al medio de la sala, Chansey estaba arrojando a un pequeño contenedor algunos trozos de algodón usados y guardando algunos instrumentos en una fuente metálica. Gardenia vio emocionadísima a ese pequeño pokemon, se abalanzó sobre él, como siempre hace cuando ve un pokemon hierba, y lo abrazó. Yo no pude evitar sonreír; Gardenia lucía graciosa cuando hacía eso.

- "¡Eres un Treecko muy adorable, lindísimo!" – le dijo

Treecko… Ese era su nombre, nunca había oído sobre ese nombre, por lo que ya podía confirmar que no era de esta región.

- "Lo mejor es que la dejes descansar" – dijo Joy, alejando a Gardenia de Treecko, quien se mantuvo sobre el mesón

- "¿Es hembra?" – preguntó mi amiga, al oír el "la" en su oración

- "Cuando una es enfermera tanto tiempo como yo puede darse cuenta, los Treeckos machos y hembras no tienen diferencias apreciables, pero supe de inmediato que esta Treecko es hembra" – entonces me miró a mí – "¿Puedes explicarme por qué es que Treecko llegó así?"

Asentí y volví a repetir la misma historia que le había contado a Gardenia, esta vez Joy, Gardenia y Treecko escucharon la historia. De reojo noté que Treecko bajaba la cabeza y miraba ligeramente hacia otro lado cuando mencioné la parte de cuando me atacó.

- "¿Y no sabes por qué cayó inconsciente?" – me preguntó Joy

- "No" – le respondí – "al principio creí que la había envenenado con las bayas, pero hace un rato Gardenia me dijo que estas bayas curan a los pokemons envenenados"

Gardenia asintió y le mostró una de las bayas Pecha que se tomó de la cesta.

- "Si" – respondió Joy – "de hecho estas bayas si curan el envenenamiento, y es por eso que Treecko te atacó"

- "¿Qué?" – pregunté sorprendido

Miré a Treecko, ella estaba con sus mejillas coloradas por la vergüenza y sus ojos amarillos miraban hacia el lado, pero asintió con la cabeza. Joy se acercó a ella.

- "Observen esto"

Señaló hacia la espalda de Treecko, Gardenia y yo vimos que Joy le había colocado un parche ahí, casi a la altura de su cuello. Joy tomó una pequeña bandeja plateada junto al mesón. Había un pequeño objeto, parecía una delgadísima varilla, casi del grosor de una aguja, de color púrpura.

- "Esto es lo que tenía enterrado en su espalda"

En ese momento recordé que antes de caer inconsciente había intentado alcanzar su espalda con sus manos, pero se detuvo cuando perdió el conocimiento.

- "Mi conclusión es que Treecko fue atacada por algún pokemon venenoso en algún lugar del bosque, le lanzó un ataque de piquete venenoso, y una de las hebras del ataque le tuvo que haber impactado ahí, se intentó quitar esa hebra, pero en vez de quitársela completa se tuvo que haber quebrado en dos, la mayoría de la hebra se la quitó, pero le quedó un trozo enterrado que no se pudo quitar. Al ver que tenías de esas bayas para curar el envenenamiento, y por la desesperación que tenía de curarse, te atacó para intentar comer algunas, pero no sirve de nada si es que un trozo de una de las hebras de un piquete venenoso sigue enterrada en el cuerpo, pues el veneno sigue fluyendo desde ahí"

Miré a Treecko, ella asintió cuando Joy dijo su teoría.

- "Lo que aún no me explico es que hace un Treecko sin entrenador aquí en Sinnoh, los Treeckos son de Hoenn, a menos claro que… - nos miró con algo de tristeza – la hayan abandonado"

Vi que Treecko volvió a asentir, esta vez con mucha tristeza, vi que unas lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos. Esa escena me causó mucha tristeza, debía ser terrible cuando un pokemon es abandonado. Me acerqué a la Treecko y le di un fuerte abrazo, teniendo cuidado de no tocar el lugar donde tenía el parche. Ya no me importaba el que me hubiera atacado, pero si es que había sido abandonada sabía que tenía una gran tristeza en su corazón. Treecko pareció reaccionar con sorpresa ante ese abrazo, pero casi de inmediato noté que comenzaron a salirle más lágrimas desde sus ojos, ahí es cuando sentí sus brazos rodeando mi espalda. Ella también me estaba abrazando. Gardenia y la enfermera Joy miraron conmovidas la escena. Treecko no era mi pokemon, pero parecía como si lo fuera.

La campana de la recepción sonó en ese momento; había llegado un entrenador. La enfermera Joy tenía que ir hacia allá y ver que ocurría.

- "Yo volveré al trabajo" – dijo – "no creo que sea necesario que Treecko deba pasar la noche aquí, yo creo que estará completamente bien en la mañana, solo necesita dormir bien"

- "Muchas gracias, enfermera" – respondimos Gardenia y yo

- "¡Tree….!" – dijo Treecko a la enfermera, agradeciéndole por su ayuda y saludándola con la mano.

- "Ten más cuidado para otra ocasión" – sonrió – "tengan una buena tarde. Vuelvan cuando quieran"

Joy salió de la sala de recuperación y fue hacia la recepción, justo cuando la campana había vuelto a sonar.

- "Es hora de irnos" – dijo Gardenia

- "Si"

Fui yo quien cargué a Treecko en mis brazos, la sostuve con un brazo desde su espalda y con el otro brazo desde sus piernas. Gardenia caminó junto a mí y salimos de la sala de recuperación, nos dirigimos a la salida, pero Gardenia se desvió, fue a buscar la cesta que aún estaba en la misma mesa. Vi que Joy estaba hablando con un entrenador, ella sonrió y fue al interior.

- "Ése es el entrenador con el que luché hoy" – me dijo al oído, antes de salir del edificio

- "Ganaste ¿Verdad?" – pregunté, primera vez que hablábamos sobre ese tema, lo habíamos olvidado por completo

Asintió.

- "Mi querida Roselia logró vencer a sus tres pokemons" – continuó diciendo a mi oído, pero cuando salimos del Centro Pokemon me comenzó a hablar más fuerte – "tenía un Buizel, un Weavile y un Luxio, pero Roselia pudo con los tres" – y rió suavemente

Ya había anochecido, los faroles de la calle ya estaban encendidos y la luna estaba comenzando a salir. Nos detuvimos un momento, había algo que aún no habíamos decidido. Gardenia y yo lo sabíamos, pero aún no sabíamos que hacer, o mejor dicho, aún no lo habíamos pensado. ¿Qué haríamos con Treecko?

Ella estaba tranquilamente en mis brazos, al parecer se sentía cómoda ahí, pero era una situación algo complicada. Yo tenía 8 años entonces, me faltaban 2 para poder tener la edad mínima requerida para tener mi propio pokemon y estaba seguro que mis padres no me dejarían tener uno hasta entonces. Lo mejor era que Gardenia se la quedara, ésa era la mejor opción, y mucho más porque ella amaba a los pokemons de hierba como lo era Treecko, y sería una forma muy buena para que se convirtiera en una pokemon muy fuerte. Ella y yo nos miramos y asentimos al mismo tiempo, ya sabiendo lo que haríamos.

Dejé a Treecko de pie en el suelo, y ahí comenzamos a explicarle lo que íbamos a hacer.

- "Treecko" – le dije – "Déjame presentarte a Gardenia, es la líder del gimnasio de la ciudad, es la mejor entrenadora de pokemons hierba de todo Sinnoh y es una amiga increíble"

- "Hola" – le dijo Gardenia a Treecko, notaba como es que mi amiga controlaba sus impulsos de intentar abalanzarse de nuevo sobre ella para abrazarla – "Sé que seremos un muy buen equipo, y muy buenas amigas. ¿Quieres ir conmigo?"

Treecko escuchó atentamente lo que le dijimos Gardenia y yo, ella estaba muy consciente de lo que le decíamos, pero mientras Gardenia le hablaba, la pequeña pokemon desvió su vista de los ojos de ella y me comenzó a mirar a mí. No asintió ni negó con la cabeza cuando Gardenia le preguntó, pero me comenzó a mirar a mí. Dio un paso hacia mí y estiró sus brazos hacia mí. Eso me hizo sentir muy emocionado. Treecko quería ir conmigo.

- "Treecko…" - intenté decir, pero no sabía que más decir, miré de reojo a Gardenia, ella también lucía sorprendida – "pero…"

Pensé de inmediato en lo que ocurriría en casa si es que eso pasaba, mis padres no me dejarían tenerla por ningún motivo como mi primer pokemon, recordaba como fue la reacción que tuvieron cuando me vieron llegar con el Budew de Gardenia, sentía que vendría un discurso enorme del por qué tendrá que deshacerme de ella. Me daba una pena enorme decirle que no. Yo si quería que ella fuera mi pokemon, no por el hecho de tener uno, sino por el hecho de en este corto día había pasado algo importante para los dos.

- "Yo no… yo no puedo llevarte conmigo" – dije con tristeza – "mis padres no me dejarían, y aún no puedo tener mi propio pokemon. Mejor ve con Gardenia, ella será mejor una entrenadora para ti"

- "¿Tree…?" – ella miró con tristeza lo que le dije, sentía que ambos estábamos muy tristes

Ella levantó su mano derecha y tomó mi mano. Eso me hizo sentir mucho más triste aún, era un sueño imposible el que ella fuera mi pokemon. Pero debía hacer lo que era lo correcto; tomé la mano de Gardenia con mi mano libre y la junté con la mano con la que Treecko se sostenía de mí, así ambas quedaron de las manos.

- "No te preocupes" – dije, intentando esbozar una sonrisa, creo que la más falsa que había hecho en mucho tiempo – "podremos ser muy buenos amigos, Gardenia tiene muchos pokemons y todos ellos son mis amigos, será lo mismo"

Treecko miró a Gardenia, quizás para corroborar lo que le dije.

- "Es cierto" – dijo ella, también intentando sonreír, para intentar apoyarme con lo que le dije – "de hecho Roserade, mi pokemon más fuerte, es muy buena amiga de él, la encontró hace mucho tiempo atrás cuando aún era un Budew, y desde entonces siempre han sido amigos"

- "Y nos veremos siempre que vaya a visitar a Gardenia" – le dije – "¿… está bien?"

Treecko observó la mano de Gardenia, la que estaba sujetando su mano, luego me miró a mí.

- "Treecko…" - dijo, al mismo tiempo que asentía lentamente

- "Entonces así será" – dije – "nos veremos siempre, verás que si"

Fue así como se arregló el asunto, al menos por el momento. Fue ahí que nos separamos en direcciones distintas, Gardenia me agradeció por las bayas que le logré conseguir, me dijo que no importaba las que faltaban, igual le alcanzaría para hacer muchos poffins con las que había ahí, luego de eso ella y Treecko se despidieron y se fueron en dirección contraria a mí, en dirección al gimnasio, Gardenia tomaba con una mano a Treecko, mientras que con la otra mano cargaba la cesta, yo me fui en dirección contraria, hacia mi casa, la sonrisa que tenía mi cara, la más falsa que había hecho desde hacía mucho tiempo, se comenzaba a desvanecer a cada paso.

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Marie aún dormía en mis brazos, yo iba sin mucha prisa, aunque tendría que tenerla, el Centro Pokemon parecía ser el lugar donde tendría que pasar la noche, ya veía que no llegaría hasta la próxima ciudad, por lo que el Centro Pokemon se convertía en mi objetivo principal antes que oscureciera completamente. Habría llegado más pronto si es que no me hubiera quedado pensando tanto tiempo en ese descanso que tuvimos, aunque con franqueza no estaba apurado, sabía que llegaría tarde o temprano al Centro Pokemon.

(... continuará)