Estos personajes pertenecen a otras personas, a su creador, un señor de Japón.

Capítulo 3: ¡Cayó una... unas cuantas!

Pocas horas después, la casilla de Ikki tenía más de treinta mensajes de chicas que querían con el muchachón. Como Ikki no sabía usar el computer – y ni le interesaba aprender – Shiryu tuvo la amabilidad de ayudarlo a responder los mensajes.

-Oye... arrasaste en la red - comentó Seiya, mientras observaba a los chicos trabajar.

-Ahora hay que contestar apropiadamente a estas señoritas – dijo Shiryu, listo para empezar.

El primer mensaje era de "Solaytristebajoelsol", y pedía conocerse de inmediato ahora YA porque no aguantaba más esta soledad.

-Esa es demasiado atrevida, no le conviene al pajarraco – dijo Hyoga.

-Tiene razón – dijo Shun – respóndele que deben conocerse mejor.

-Las otras son muy jóvenes: ésta tiene trece, ésta quince... no te conviene juntarte con ellas, o serás acusado de profanador de cunas – dijo Seiya.

-Estas de acá son muy mayores. Esta tiene ¡cincuenta! Demasiado, podría ser nuestra madre – dijo Shun.

"Sexsymbol" no los convenció, porque lo invitaba a su casa a cenar y desayunar... No se dignaron contestar los mensajes de hombres, que eran por lo menos diez, lo que provocó gran risa en Seiya.

-Ésta suena bien – dijo Shiryu -. Escucha: "Soy una mujer solitaria, con grandes responsabilidades. Necesito un hombre sincero con el que poder conversar, y creo que entre nosotros podría nacer una gran amistad. Escríbeme a Diosa 4563 Fundación .gr.

-Ya, respóndele con algo bonito... no sé...

-No le respondas, soy yo – dijo Saori, apareciendo de repente por detrás de los chicos.

-¿Le escribiste al Fénix, Saori? – prehuntó Hyoga, sorprendido.

-No pensé que fuera él. Creí que era alguien que me servía – respondió ella, y se fue.

-Entonces probemos con esta – dijo Shun -. Escuchen: "Yo también soy tímida, y me gustaría ser tu amiga, sólo eso, porque mi corazón ya está ocupado por un hombre que no se interesa en mí. Necesito alguien en quien confiar. Escríbeme a ChinitaSolitaria "

-Tiene foto, veamos cómo es – pidió Hyoga. La pantalla mostró un dulce rostro que Shiryu conocía muy bien...

-¡Pero si es Shunrei! – exclamó Seiya, mientras Shiryu se desmayaba de la impresión. Cuando volvió en sí – unos segundos después – gritó:

-¡Mataré al hombre que me robó a mi Shunrei!

-El suicidio está prohibido – dijo Shun. Shiryu lo miró sin entender.

-¿Qué quieres decir? – de pronto, en su mente se hizo la luz -. Oh, ya entendí... qué bien. No le escribas, ¿eh, Ikki?

-No te la quitaré, Shiryu, no te preocupes... a ver, veamos ése. Lee, por favor, Shun.

- "¡Hola! Me gustaría ser tu amiga, y tal vez, con el tiempo, algo más. Ayúdame a olvidar a un amor malagradecido. Trabajo en un orfanato, soy rubia y dulce. Escríbeme a Rubiadulce ."

-A ver la foto – pidió Hyoga, sospechando algo. Sí, la sospecha era correcta. Ahí estaba Elli, sonriendo dulcemente.

-Mejor esa chica no – dijo Shun.

-¿Por qué no? Ya no hay nada entre nosotros – dijo Hyoga, con la voz más aguda de lo habitual.

-Leamos otro, mejor – propuso Shiryu – "Saludos, joven solitario. En las largas noches heladas de mi país sueño con la amistad de personas de países cálidos, que me ayuden a soportar las penurias de mi vida. Mi corazón es de otro, aunque es un amor sin esperanzas, pero quiero ser tu amiga. ¿Estás de acuerdo? Si deseas, puedes dirigir tus mensajes a PrincesadelHielo . Adiós".

-No muestres la foto, ya sé quién es – pidió Hyoga, decidido a escribirle a una de las rubias... o a las dos. Aún no sabía por cuál decidirse.

-Otro más... – dijo Shiryu – "¡Hola! Soy rubia, atlética, algo mal genio. Quiero ser tu amiga, sólo eso, porque amo sin esperanzas y he decidido no entregar mi corazón a nadie más. Te anticipo que no puse foto porque no puedo mostrar mi rostro en público. No es que sea fea, sólo que se me ha prohibido hacerlo. Bueno, adiós. Escríbeme a Camaleoncita "

-¿Qué hace June en una página de citas? – se horrorizó Shun.

-Tú mismo le dijiste que sólo podían ser amigos – le dijo Seiya – La chica sólo está buscando algo de cariño...

-Sí, pero... yo no quería que se buscara a otro – murmuró Shun, súbitamente celoso.

-No le escribiré, hermanito, tranquilo... a ver, léete esa.

-"Mujer silenciosa, inteligente, con grandes responsabilidades..."

-Ah, pero si esa es Saori – reclamó Seiya.

-No, si es otro correo. Déjame seguir... "...esa soy yo. Físicamente soy alta, de largo cabello celeste, ojos claros, delgada. Trabajo en asuntos relacionados con la religión, vivo en un lugar muy frío, por eso necesito el calor de los amigos. Escríbeme a Sacerdotisa Asgard. uk." Veamos la foto... ¡Uy! Pero si es...

-¡Hilda! – exclamaron los otros a coro, incluida Saori, que había vuelto a asomarse.

-Y pensar que ésa se rió de mí cuando le conté lo de la página de citas...- se quejó ella.

-Pues si me preguntas a mí, no se ve mal – dijo Seiya -. Podrías escribirle, ¿quién sabe?

-Pues no te pregunto nada, y no me da buena espina eso de escribirle, le puede dar la locura y me mata...

-Mi hermano tiene razón. A ver, la última: "Soy alta, cabello rubio verdoso, apasionada, no te muestro mi rostro o te mato. Escríbeme a Viborita ."

- Esa es Shaina... se nota al tiro... te la dejo, total no me interesa, tengo a Miho.

-Eso crees – dijo Shiryu – léete esta.

- A ver – dijo Seiya – "Chi-ca mo-des-ta y dul-ce bis-co...

-Mejor yo leo – Hyoga lo apartó de un esmpujón – "Soy una chica modesta y dulce, busco un hombre fiel y amable que me haga olvidar a mi amor de la infancia. Trabajo en un orfanato, soy bajita, delgada y morena"

-¡Ah, diablo! ¿Y qué le dio a Miho? – reclamó Seiya.

-Cometimos el error de creer que las teníamos seguras, y ellas nos quieren abandonar – se quejó Hyoga.

-Pero no nos desviemos del tema principal. A ver, Ikki, hermanito, decídete por una para escribirle.

-No pienso escribirle a una conocida, me daría demasiada vergüenza. Busquemos otra.

-Es la última, por si acaso... "Soy alegre, deportista, sincera. Físicamente, soy alta, pelirroja y delgada, de cabello largo y algunas pecas. Me gusta bailar, saltar en paracaídas e ir al gimnasio. Hago voluntariado en un hogar de ancianos y en una casa de acogida para mujeres maltratadas. ¡No te rías de mis pecas! Escríbeme a DulceLindsay ." – Me gusta, hermano. Creo que deberías escribirle.

-Sí, se oye normal. Muéstrame la foto.

Era una linda chica, pelirroja y esbelta, vestida con un uniforme de basquetbol que le quedaba grande. A Ikki le gustó.

-Escríbele entonces – dijo Seiya.

-Escríbele, Shiryu – pidió Ikki.

-Bueno, pero díctenme, que no se me ocurre nada.

-Yo te dicto – dijo Shun -: "Hola, nena; escríbeme y yo te escribo"

-Eso no sirve – dijo Saori, apareciendo nuevamente – es demasiado parco. Escribe esto, Shiryu: "¡Hola, Dulce Lindsay! Me llamo Ikki, no pajarraco. Ahora estoy de vacaciones, pero casis siempre estoy trabajando, limpiando el mundo de su maldad. También me gusta ir al gimnasio. Vivo con mi maravilloso hermanito menor y unos amigos, acá en Japón. Escríbeme pronto."

-Qué inspirado – se asombró Seiya.

-Sólo es sentido común – dijo Saori, antes de irse nuevamente.

Oye, Shiryu, ¿me ayudas a crearme un correo? Quiero escribirle a alguien.- pidió Shun.

-Y a mí también – pidió Hyoga.

-Yo no lo necesito; voy a hablar con ella en persona – dijo Seiya.

-¿Y qué hago yo? – preguntó Ikki.

-Tú esperas a que ella te conteste – dijo Saori, pasando por la sala camino al jardín.

Continuará...