N/A: Antes de leer, les agradecería si al ver cualquier cosa en la redacción que pueda mejorar, me lo digan. Tengo por objetivo mejorar en eso y este capi no me deja muy conforme en esa parte. De ante mano, gracias por leer.

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Capítulo 3: La Orden

Jadeaba. Tenía que escapar, esconderse. Se tropezó con una roca en desnivel del suelo. No importa. Se levanta y corre. Pasillos oscuros. Desolados. Escapaba de su captor. No podía parar o le darían una zurra. Jadeaba por el esfuerzo. Vamos. Tenía que llegar a un lugar seguro. Un poco más. Estaba cansado. Dobló una esquina y ve al final del pasillo una cara conocida.

"¡YUU-CHAN!". Y el joven pelirrojo de increíble ojo verde bosque- el otro estaba cubierto con un parche ocular negro-, se lanzó sobre su compañero exorcista. Tirando a ambos al suelo.

"Mierda, Lavi. Quítate de encima que me ahogas" Respondió un cabreado jovencito de cabellos negros y rasgos asiáticos.

"¿Me extrañabas? Porque yo sí". Lavi no mostraba interés por levantarse.

"Que te ¡quites!".Empujó el pelinegro. Haciendo que Lavi se golpee en la cabeza con el suelo.

"Yuu-chan, eres un bruto. Me dolió". Se sujetaba la cabeza con ambas manos, sentado en el suelo.

Kanda Yuu suspira pesadamente, cerrando los ojos. A veces quería que Lavi no existiera, así se evitaría estrés innecesario.

Miró a su amigo y sonríe internamente. Era un muchacho hiperactivo y risueño, que le encantaba curiosear; siempre estaba escapando de su abuelo y tutor, Bookman. Se supone que a futuro, Lavi se convertiría en el sucesor del clan de los Bookman cuando fuese mayor y por eso debía estudiar todo lo relacionado con el trabajo familiar. Lástima para Lavi que fuesen recolectores de la historia, porque nunca se acababa el material que debía estudiar y memorizar.

Pero Yuu era amigo de Lavi y por eso conocía más que otros al joven pelirrojo; Lavi era en realidad una careta que debía usar Bookman jr., una forma de hacerse conocer mientras hacía registros dentro de la orden oscura; por eso Yuu lo dejaba descargarse con él, molestarlo y ponerle apodos. Ya que Lavi dejaba que hiciera lo mismo con él, cuando la carga de ser exorcista lo colapsaba.

"Yuu-chan, ¡mírame cuando te hablo!"

"Deja de molestar Lavi y ponte a correr"

"¿Eh? Por qué"

"Bookman está corriendo por el pasillo detrás de ti".

Lavi empalideció. Giró la cabeza para confirmar lo dicho por Kanda. A pocos metros estaba Bookman, jadeando y con una mirada iracunda.

"Lavi baka". Dice Bookman, dándole un zape en la cabeza, impulsándola hacia adelante. "Te he dicho que no debes escapar de tus tutorías".

"Pero panda, ¡son muy aburridas!". Zas. Un nuevo zape

"¡No me llames panda! Mal agradecido". Mira al joven Kanda Yuu. "Buen día, Kanda-kun. Espero que este remedo de aprendiz no le haya causado problemas".

"Buen día, Bookman-san. Lavi no me ha incordiado… más de lo habitual".

"Yuu, ¡que malo eres!"

"Y tú, Lavi. Tienes suerte ahora, ya que debemos juntarnos con los demás exorcistas para las actividades". Dijo antes de decir, como 'quien no quiere la cosa'. Y ha llegado Lee Lenalee".

"¿En serio? ¡Genial! Vamos Kanda, extraño a Lenalee". Tomó la mano izquierda de Kanda y lo arrastró a la oficina del supervisor.

Kanda se enojó por el trato y le da un manotón a la mano captora e indignado, se va a paso vivo sólo por el pasillo.

Lavi no podía parar de reír. Le encantaba molestar a Kanda Yuu. Aun recordaba como lo había conocido. Dos años antes, había llegado con su abuelo a la orden para ver si tenía sincronización con alguna inocencia, ya que según Bookman, era la única forma de acceder a la información confidencial de la orden.

El trabajo del clan Bookman era recopilar, organizar y memorizar la historia de la humanidad, pero con la peculiaridad de que debía ser en su mayoría de primera mano, y que debía ser lo más objetiva posible, requisito por el cual todos los integrantes del clan juraban desprendimiento de emociones y filiaciones con otras personas, para evitar la subjetividad y el partidismo. Una realidad que en la actualidad no desagradaba tanto a Lavi, ya que había aprendido que los humanos no merecían la pena y que 'solo eran tinta en el papel'.

Otra característica de la historia que recolectaban, era que pertenecía a los hechos oscuros de la historia oficial; y este punto recae la Orden Oscura. Una organización al margen de la sociedad, que luchaba contra un sujeto llamado Conde del Milenio, cuyo objetivo aparente, era exterminar a los humanos de la tierra, mediante armas humanoides llamadas akumas. Y para ingresar la información de la guerra contra los akumas, los Bookman debían intentar infiltrarse. El actual Bookman era ya un exorcista, pero tenía poca sincronización con la inocencia por el momento. Es por eso que había ido a la orden- para incrementarla-, a la vez que instruía a Jr. por medio de una experiencia real.

Lavi era el nombre de uno de sus registros, que iba a usar mientras fuese exorcista, y estaba observando las instalaciones- en su primer día en la orden-, cuando encuentra a un joven que aparentaba su misma edad y llevaba un ropaje rojo que llegaba hasta sus tobillos. Tenía moretones en el rostro y en las manos, y sus cabellos caían desordenadamente por sus hombros, dándole una apariencia descuidada. Sus ojos no tenían brillo. Parecían tristes.

Se acercó a preguntar que le ocurría, cuando le niño le pega en el rostro. Gritando de dolor, estaba Lavi tirado en el suelo, mientras que el pelinegro lo miraba desde arriba; era tanto el alboroto que estaba haciendo Lavi, que su agresor comienza a reír. Lavi se quedó mirando desde su posición, preguntándose qué tan loco estaba este sujeto.

Una vez que paró de reír, el niño se presentó como Kanda Yu, proveniente de Japón, y nuevo exorcista; que lamentaba haberle golpeado, pero tenía miedo de que le fuera a atacar.

Se estaban presentando y diciendo algunas cosas de sus respectivos pasados, cuando aparece un hombre adulto por uno de los corredores del castillo. Habla con Kanda, prometiéndole que todo acabó, que nada le pasaría; que ordenes de los superiores abortaron todo lo referente a los experimentos y que querían hablar con él en la oficina, y que no escapara de nuevo.

Miró a Kanda intrigado; no le daba buena espina el tipo recién llegado, pero a su amigo debió de convencerle lo dicho porque asintió y se despidió de él.

Por la noche, en la habitación que compartía con su abuelo, Lavi se enteró que hacia tan solo algunas semanas atrás se habían realizados fuertes experimentos con humanos y animales, para crear nuevos exorcistas; estas pruebas eran muy invasivas con el cuerpo humano y que muchos sujetos de investigación murieron. Pero se habían abortado por algún evento que no podía descubrir. Esa era la primera misión de Lavi: descubrir mediante los implicados sobrevivientes que había sucedido.

Las siguientes semanas Lavi se metió en oficinas de la sección científica, como en las habitaciones de cualquier posible implicado con los experimentos, sin encontrar más detalles. Frustrado con su hacer, una mañana se encuentra en la zona de ejercitación a su amigo Kanda Yuu. Éste vestía la misma ropa de la vez anterior, del mismo color, y blandía un palo de madera grueso mientras un instructor le decía como sostenerlo y como golpear el aire.

A Lavi le pareció bastante tonto, ya que para usar un palo no había demasiada ciencia y no se necesitaba aprender o que le enseñen cómo. Cuando el instructor dio por terminada la clase, Lavi se dispuso a hacer conversación y le acompañó todo el resto del día, para conocerlo mejor.

Descubrió que el niño no tenía más parientes, porque los akumas los habían matado. Un general lo había tomado como aprendiz al notar que tenía potencial como exorcista. Entró a la orden oscura hace unos siete meses y que hace cinco lo habían ingresado al nuevo protocolo de investigación, y que fueron tres en su grupo de investigación, pero nunca conoció a los otros. El objetivo era enlazarlo a una inocencia mediante los experimentos y que fue exitoso, pero trajo secuelas a su cuerpo, como resistencia y agilidad, mayor que el promedio y una curación casi milagrosa- afortunadamente no llegó a completar todo el procedimiento debido a la cancelación, porque los nuevos experimentos iban a ser para forzar su resistencia y unirlo más con la inocencia. Uno de los otros sujetos de su grupo que llegó a activar la inocencia, había muerto en esa etapa, cuando la inocencia le 'robó la vida', para activar la curación-.

En este punto de la conversación, a Yuu le temblaban las manos y Lavi comprendió que debió ser muy duro para Kanda pasar por todo eso.

En el almuerzo, descubrió que a Kanda le encantaba la Soba y la Tempura, porque le recordaba la cocina de su amada madre, en Japón. Que usaba un kimono rojo, porque a su hermana mayor le gustaba mucho ese color y guardaba una katana en su cuarto, como recuerdo de su padre y su abuelo, una especie de herencia. En resumen, Kanda Yuu amaba con mucha devoción a sus seres cercanos-incluso muertos-, pero al mismo tiempo lo hería terriblemente, cuando los perdía, o sentía que los olvidaba.

Lavi le aconsejo que guardara distancia con las personas, para no sentir el dolor de la perdida, y Yuu aceptó el consejo.

A cambio de los secretos que le dio Yuu, Lavi le contó los propios- relacionados con su infancia y con el clan Bookman-, creando así un fuerte lazo de amistad entre ambos, aunque no lo quisieran admitir en el futuro.

En la actualidad y con doce años cada uno. Kanda y Lavi tenían una extraña amistad-repulsión. Kanda había dejado en claro que detestaba que le llamaran por su nombre, ya que no había dado tal familiaridad y cercanía a nadie, ni siquiera a su padre adoptivo y maestro exorcista, Froi Tiedol. Lavi, por el contrario, adoraba llamarlo por su nombre sólo para cabrearlo y recordarle sutilmente, del por qué no debía crear lazos amistosos con nadie- si morían dolería demasiado.

Por otra parte, Lavi dejaba a Kanda practicar su puntería con Mugen, nombre de la katana heredada de Kanda, que resultó ser el artefacto contenedor de la inocencia de Yuu, para desestresar a Kanda después de rebasar su paciencia.

Kanda dejó de usar el kimono rojo cuando este se rompió definitivamente, sin posibilidad de reparación; pero siguió consumiendo su comida favorita. Recordando con ello por lo que debía luchar: venganza.

Estaban frente a la puerta de la oficina del supervisor para ver a su amiga Lee Lenalee. Una niña de once años, exorcista desde los ocho, que odiaba a la orden oscura. Estuvo dentro de los nuevos protocolos de sincronización, pero no en el área de experimentos, sino en el de nuevos reclutas afines con la inocencia.

Fue arrancada de su hogar en China para ser ingresada en la organización; dejando a la única familia que tenía en su país natal. Estuvo tres meses recluida en una sala de la enfermería, dopada la mayor parte del tiempo, cuando fueron claras sus intenciones de marcharse a cualquier costo. Sin embargo, al cambiar las ordenes por el alto mando, Lenalee fue liberada de su encierro prometiéndosele su pronto regreso donde su hermano, luego de dos semanas; tiempo en que conoció a Lavi y Kanda.

El trió se consolidó como un grupo curioso e independiente de las normas habituales de la orden como 'disciplina, orden, respeto y recato'; pero no causaban mayores problemas al desavenir estas directrices, por lo que se les dejaba ser.

Cuando se vieron los tres en la oficina, los saludos fueron efusivos, dependiendo de los diferentes niños. Lavi saltó de emoción sobre Lenalee, gritando cuanto la había extrañando. Kanda le dio una palmada cariñosa en la cabeza y le sonrió. Lenalee sonreía y abrazó a ambos, por turnos.

Mientras, cerca del escritorio, se encontraban tres personas mayores. Uno de ellos que no conocían: un hombre que no pasaba los veinticinco años, de cabello morado, ojos violetas y lentes cuadrados sin marco.

"Chicos, les presento a mi hermano, Komui Lee". Presentó la china a sus amigos.

El adulto joven saludó a ambos críos con una seña de mano y una sonrisa. "Es un placer conocerlos, peques". Detrás, estaba el supervisor Walden y el temido Malcom Levellier, comandante de la orden.

Éste último sacaba diferentes reacciones y expresiones en los jóvenes. Lenalee tenía sentimientos encontrados: fue el que dio la orden para 'secuestrarla' y el mismo que dio la orden para que volviera a su casa. Y a Kanda le llegaba una sensación de frio: le había enviado al infierno para convertirlo en exorcista, y él mismo detuvo el último experimento al cual le iban a someter, y del que era probable que no saliese indemne- era más bien una forma de auto defensa.

Lavi sabía de esta incomodidad de sus amigos y pidió al supervisor que les diera permiso para preparase para el evento de capacitación.

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Los tres amigos fueron liberados de la oficina por Walden, el antiguo supervisor de la orden oscura Europea, permitiéndoles retirarse de la junta de adultos. Cuando cerraron la puerta, comenzaron a hablar sobre los planes a futuro.

"Komui, es lo más recomendable que te conviertas en el sucesor de Walden. Él se retira a final de mes y tú querías estar más cerca de tu hermana menor cuando se coinvirtiera en una exorcista tiempo completo. No te hubiésemos anexado como buscador, además que hubiese sido demasiado peligroso para ti, y la niña Lenalee seria aun más difícil de tratar". Argumentó Levellier.

"Visto de esa manera, lo más conveniente es que aceptes, Komui. El Sr. Levellier tiene razón".

Komui no quería estar amarrado a la orden, pero no le dejaban más salida que aceptar el trabajo. De esta manera, no solo cuidaría de su hermanita, sino que evitaría que se cometieran más atrocidades como los experimentos de sincronización, que tanto le pesaban en la conciencia, como hombre de ciencia.

Levellier le había dado los informes de los experimentos para que los organizara. Se había demorado una semana en ver las fichas, no por que fueran demasiadas, sino que su estómago no había podido resistir leer los documentos. Dios, el ser humano era una criatura cruel.

"El nuevo programa para entrenar a los exorcistas comenzará en dos hora, espero que prepares a los niños; no quiero que hagan un escándalo". Dicho esto, Levellier se retira de la oficina del nuevo supervisor.

Komui no soportaba al tipo, era tan arrogante y rígido. Trataba a todos como insectos, que merecían menos que su atención. Imbécil.

"Levellier es difícil, y antes era aun peor. Pero se ha ablandado estos dos últimos años; después de los experimentos. Yo mismo vi cuando rescató a unos de los sujetos, era un infante que llevaba desde el comienzo del protocolo; estaba ensangrentado y apenas respirando, y hbaía caído con ataque de corazón. Con eso pudimos ver la gravedad de los experimentos e hicimos que se detuviesen todos… nunca supe que pasó con ese chiquillo". Suspira pesadamente Walden, en tanto Komui escucha atento. "Supongo que ver in situ el sufrimiento del prójimo, produjo un cambio dentro del hombre, pero vete a saber tú si es la verdad".

Komui no supo cómo responderle.

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Lenalee, Kanda y Lavi usaron las dos horas antes de los ejercicios de capacitación, para ponerse al corriente de lo que habían hecho en el último tiempo.

Lenalee visitaba la sede de la orden oscura una vez al año, para revisar su sincronización y para ver a sus amigos, luego se iba con su hermano a su país, donde el mayor de los hermanos Lee trabajaba en la rama China de la orden oscura. Lavi suele frecuentar la orden ente viaje y viaje encargados por el clan Bookman. Así conocía un montón de lugares y personas, por lo que sus historias de viaje eran entretenidas e hilarantes. Kanda, por otra parte, no salía de la sede; no tenia con quien quedarse fuera de las instalaciones, a no ser que fuera con Tiedol a las misiones; pero su inocencia era una limitante para eso, porque que aun no se desarrollaba por completo en una forma aceptable; de momento contaba solo con 'primera ilusión' que no era suficiente para una contienda con los akumas y tenía poca potencia todavía; pero conocía todos los cambios dentro del personal, las últimas batallas, los exorcistas dados de baja o las inocencias encontradas, información que compartía con sus amigos.

Caminado hacia el comedor la primera mañana de las actividades, encontraron a un niño que no conocían.

Visto de espalada, presentaba una contextura delgada y tenía una estatura menor a la de ellos, incluso Lenalee. Tenía cabellos cortos- ¡y blancos!- que dejaban ver parte de la nuca, de piel blanquecina; vestía con ropa tradicional japonesa por alguna razón que no conocían los jóvenes- un aori superior de color "blanco invierno" y pantalones acampanados, de color azul petróleo-. Amarrado al cuello, se veía un listón rojo de cinco centímetros de ancho, que contrastaba con el blanco de la ropa y la coloración propia del niño.

Frente al extraño, hablaba un adulto de cabellos rubios- vestido con traje negro y sostenía una carpeta en la mano-. Al acercarse, pudieron escuchar parte de la conversación.

"… y recuerde que no debe excederse, le vendré a buscar en cuanto termine la lección. Haga caso de lo que diga el instructor y no olvide 'no excederse'… creo que ya mencioné eso". Dudó el sujeto mayor, presionando su mano desocupada sobre el mentón.

"¡Buenos días señor, necesita algo?". Preguntó Lenalee, servicial como siempre.

"Buenos días, señorita. Gracias, pero no necesito nada; sólo estaba repasando las cosas para..."

"¡Que cute! .- dijo Lavi, abrazando la pequeña figura. "¡Es una bella niña! Lenalee, vas a tener competencia con esta preciosa… ¿Por qué éstas aquí? ¿Eres exorcista? ¡Porque yo sí! Te puedo enseñar todo lo que se…".

"Bien poco es lo que sabes, idiota Usagi. Mejor tírate de la torre del reloj y nos dejas en paz de una vez".

"Mhm". Tosió el hombre mayor. "Jóvenes exorcistas, les presento al joven Allen. Estará en el programa de incrementación en la sincronización, como un observador".

Lavi queda helado, aun sosteniendo al peliblanco. Una vez más, por su gran bocota había metido la pata.

En medio del momento incómodo, Lenalee se adelanta a liberar a Allen del abrazo del patón de Lavi, golpeándolo y arrojándolo al suelo.

"Discúlpalo, en un poco idiota de vez en cuando; espero que no te haya molestado, jaja. Mi nombre es Lenalee Lee y tengo once años; soy usuaria de la inocencia tipo equipamiento, botas oscuras". Apuntó al pelirrojo en el suelo. "El tonto que está tirado, se llama Lavi Bookman y tiene 13 años; es descendiente del clan Bookman y posee una inocencia tipo equipamiento, llamada Tettsui". Apuntó al pelinegro. "El joven a mi izquierda es Kanda, tiene 13 años también y es usuario de la inocencia de tipo equipamiento, llamada Mugen".

"…". Allen miró a cada uno de los exorcistas y asintió para demostrar que entendía la presentación. Pero no dijo nada, lo que extrañó a Kanda.

"Allen, perdón por la confusión anterior, pero es que eres tan adorable, que es fácil confundirte, jeje". Dijo Lavi, con una mano en la cabeza y la punta de la lengua afuera.

"No lo empeores Lavi". Miró feo Lenalee.

"Pero Lenalee, todo el mundo sabe que la verdad no duele pero incomoda…". Tunk, sonó el nuevo zape que recibió de Lenalee.

Observando la interacción-pelea de sus ambos, Kanda enfoca a los nuevos personajes. "¿Usted quién es?".

"Perdón por mi falta de educación, mi nombre es Howard Link, y soy asesor del joven Allen.

"¿Asesor? ¿Por qué?". Cuestionó Kanda. "¿Tiene relación por el hecho de que no habla?"

La pelea semi fingida entre Lenalee y Lavi se detuvo, para poner atención.

"Muy observador joven Kanda". Coloca su mano sobre uno de los hombros del pequeño. "Allen no puede hablar, ya que sufrió un accidente hace dos años". El trío de amigos abrió los ojos con sorpresa. "Normalmente estaría con él en todo momento, pero ha surgido un inconveniente que debo resolver, por lo que estará sólo hasta después de las actividades. ¿Podrían…?"

"¡Por supuesto que podemos cuidarlo! No se preocupe Link-san, nosotros nos encargaremos que nada pase a Allen". Saltó Lavi, enérgico.

"Yo quería decir que si lo podían acompañar, el joven Allen no necesita que le cuiden…

"Tonterías, nosotros nos encargaremos, ¡Vamos Allen!". Tomó de la muñeca a Allen y lo arrastró hasta el comedor.

"No se preocupe, Link-san. Le prometo que nos encargaremos de que Lavi no moleste a Allen".

"¿Y por que ambos me cuentan para su cosas?, che"

Lenalee lo mira con carita linda y dice. "Kanda, no seas amargado. El pobre de Allen es nuevo en la orden, es obvio que, como mayores, tengamos que cuidarlo". Se despide de Howard Link con una reverencia y sigue la estela de Lavi.

Kanda hace un puchero de molestia y se retira sin despedirse.

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"¿Qué quieres de comer Allen? Jerry hace comidas maravillosas". Allen mira a Lavi y luego al cocinero.

"Ahhhhh, ¡Que cuteeee! Precioso ¿Eres nuevo? ¿Cuántos tienes? ¿Qué quieres de comer?". Jerry casi saltó del mostrador sobre Allen, quien se asustó y se escondió detrás de Lavi. "Ahhhh, pero que monada".

"Cálmate Jerry. Allen es mudo, por eso no puede responderte. Y tiene diez".

"Pobrecito. Petit, ¿quieres comer algo?". Allen asintió. "¿Qué cosa? Carnes, pastas, mariscos, pescados, ensaladas, sopa, postres…". Al joven peliblanco le brillaron los ojos mientras asentía.

"Cómo es hora del desayuno, ¿te gustaría unos wafles con miel y salsa de chocolate?". Vuelve a asentir el chiquillo. "¿Y una leche con chocolate?". Una sonrisa bastó a Jerry, para comenzar a cocinar- con corazoncitos rozas flotando a su alrededor-.

Esperando la comida, Lavi decide buscar una mesa para desayunar con sus amigos y el nuevo anexado. De modo que comenzó a molestar a los buscadores que se encontraban en uno de los mesones para que dejaran espacio suficiente y luego, siguió conversando con Allen sobre las instalaciones y las diferentes personas que podrían ver ese día. También se fijó en detalles que no había caído cuando lo conoció: Allen era más bien pequeño para su edad, con ojos grises que parecían metálicos, su cabellos era blanco albo con algunos pelos con un brillo diferente, que hacia menos monótono el color, de tez rosado pálido y labios tres tonos más oscuros que su piel, llevaba una cinta roja alrededor del cuello que se ataba en la garganta y que colgaba hasta sus rodillas, pareciendo una corbata desliñada, también colgando de su cuello tenía un cordel de donde colgaba un pendiente con terminaciones de hilos que parecían cabellos, todo de diferentes tonos de color verde; en la cintura, tenia amarrada una bufanda negra como un cinturón. La vestimenta en si era muy extraña, peo Lavi no era quien para criticarla. Estaba en medio de una descripción de su abuelo, aka: panda, cuando Lenalee y Kanda se les unieron.

"Lavi, debes dejar de molestar a los buscadores, a los científicos y a los exorcistas mayores y…". Dijo Lenalee molesta.

"Pero Lenalee, no sería nada divertido así". Respondió Lavi, poniendo ojo de cordero degollado. Lavi había perdido su ojo derecho a los 11 años, en un campo de batalla por una bala perdida, meses después que había obtenido su inocencia. "Apuesto que a Yuu-chan no le molesta que haga eso". Dijo, mirando a Kanda.

Kanda le devolvió una mirada oscura, mientras que Allen miraba confundido y tiraba de la chaqueta negra de Lavi, pidiendo atención.

"Cierto, Allen no sabe quién es Yuu. Bueno, el antisocial pelinegro en frente tuyo es Yuu-chan… y mugen es la que ahora está en mi cuello." Terminó Lavi, sonriendo tranquilamente, cuando tenía a mugen desenvainada rosando su cuello, sostenida por un Kanda cabreado.

"Chicos, chicos. No peleen. Hombre tan guapos como ustedes no deben discutir así." Dijo Jerry, quien había llegado al mesón, sosteniendo un plato con una pila de wafles en una mano y en la otra una tasa. "Y esto es para mi petit hermoso". Y entregó la orden a Allen.

"Oi, no deberías meterte en conversaciones ajenas. ¿Y no se supone que tú no entregas los pedidos?"

"Hoy es la excepción, tengo a un precioso príncipe al cual servir". Se dio vuelta para enfrentar a Kanda y lo miró con un brillo malicioso en los ojos. "Y mejor será que no me eleves el tono o no tendrás tu tempura, Kanda". Y antes que Kanda pudiese reaccionar, le apuntó con un sartén a centímetros del rostro del joven samurái. "Y no me amenaces con mugen, que tengo genio corto y te las verás con mis sartenes". Dicho esto, ser retira en dirección a la cocina.

"Da miedo Jerry fuera de la cocina". Concluyó Lenalee.

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Luego de haber comido su desayuno, y haber digerido la amenaza de Jerry, los chicos se encaminaron a la sala en las que se realizarían las actividades.

El salón era tan espacioso como el área de entrenamientos. Con pisos de madera y techo bien iluminado, daba la sensación de estar en un auditorio. A lo largo de una pared, se encontraba un mesón caoba; sobré él, habían varios objetos como cojines, carpetas, cintas negras, vasos de agua y otros utensilios diferentes- y delante de ellos papelitos blancos-. Lenalee se acercó para ver de qué se trataban.

"Miren chicos, salen los nombres de los exorcistas"

"¡A ver!". Lavi comenzó a levantar papelitos y comparar los objetos. "Miren, ahí cosas diferentes entre cada equipo".

"Oi, Lavi, aquí está tu nombre". Apuntó Kanda a una serie de objetos, varios metros de los chicos.

Lavi se aproximo entusiasta a donde su compañero, en tanto Lenalee buscaba el propio. "¡Encontré el mío!". Exclamó Lenalee.

Kanda buscaba el propio, cuando siente que le tiran del brazo. Al buscar el origen de la molestia, ve a Allen mirándolo a los ojos y apuntando con el dedo a un lugar de la mesa. "¿Encontraste el mío?". Pregunta el joven samurái a un peliblanco que asiente y sonríe. "Vamos a ver". En efecto, ese era el quipo que iba a necesitar, mas Kanda se quedó pensativo observando el papelito. Su nombre estaba escrito en kanji.

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Una vez llegados todos los exorcistas que participaban de la actividad, el instructor pidió que dejaran las inocencias equipamiento en el mesón junto a su nombre; dio iniciada la actividad con un discurso y comenzó con calentamientos físicos. Los chicos trotaban alrededor de la sala, en tanto Allen observaba sentado detrás del instructor. Cuando tuvieron que ejercitarse con el vaso de agua, sentados cómodamente en los cojines, Lavi perdió la paciencia.

"Esto es ridículo, ¿Cómo se supone que voy a hacer ondas en la superficie del agua con el poder de mi concentración? Es inútil. Ni siquiera Yuu podría y eso que él medita todos los días". Refunfuñó, en una postura impaciente, en posición de piernas cruzadas con las manos apoyadas en las rodillas y casi encima de su vaso, mirando penetrantemente el agua. "Lenalee". Susurró. "¿Lo lograste?"

"Quédate callado, Lavi. No me dejas concentrarme". Dijo una frustrada Lenalee. Entre el ejercicio y Lavi, estaba perdiendo la paciencia. Sin embargo, Kanda parecía estar muy tranquilo y a gusto con el ejercicio; pero vete a saber, quizás estaba pensando en mover el agua con mugen. Miró hacia el rostro de Kanda para percibir una mirada psicópata del pelinegro hacia su inocente vaso. Una gota apareció en la cabeza de la peliverde.

"Recuerden exorcistas, la actividad no busca que logren realmente mover el agua; para eso se necesita un grado de concentración mayor o el uso de otras habilidades mentales; el fin es poder concentrarse en una meta que se ve incierta, que excede las capacidades propias, pero que nos motiva continuar. Y puedo ver que varios no logran este objetivo". Varios mostraron rostro avergonzado, no solo los niños.

Allen, por otro lado, se había puesto a pasear por el mesón con las inocencias. Leyendo los nombres y tocando los objetos que convertían en exorcistas a quienes los usaran. Mientras lo hacía, tanto sus ojos como su pendiente verde, brillaban.

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N/A: !Sí! capi nuevo antes del viernes ;P. fue gracias a los review que me mandaron. GRACIAS! (también fue porque termine el capi 8 que me estaba dando dolores de cabeza XD)

Y espero que el capitulo no haya decepcionado a nadie. Aquí escribo alguna de mis ideas sobre la vida previa de los chicos. Debo decir que sólo me quedé con lo que pude ver del animé- no me acuerdo si el grupo "cuervo" era mencionado ahí, o sólo en el manga, y que he descubierto en algunos escritos; tampoco sé sobre la aparición de Alma Karma y su relación con Kanda, aunque un fic parece que dio un spoiler y lo describía como 'la persona' que busca Kanda y que después de que el samurái lo encuentra, se va de la orden (O.o?). Agradezco si alguien me ilumina con eso.

Una de mis partes favoritas es en el comedor con Jerry. Me divertí escribiendo eso y espero que aparezcan más escenas como esa (Ya tengo un omake pensado ;P). Siempre de pregunté cómo sería la relación de Kanda con el cocinero. La mayoría de los fics que he leído, tienen a un Yuu respetuoso de su cocinero por el simple hecho de que cocina su comida favorita. Pero trabajando en una institución peligrosa, donde en cualquier momento los pueden atacar, creo yo que todos deben saber lo básico en defensa personal.

Por último, si no lo notaron, mi Allen se ve como Rei Ayanami de mi avatar.

Besitos a todos!