Ya estoy aquí otra vez, con alguna que otra cana de más, del tiempo que hace que actualicé por vez última. De tanto que los dos capítulos anteriores están reeditados, pasaron muchas palabras entre medias y había que modificarlo. Así que si alguien los quiere volver a leer para acordarse de que iba esto XD , ahí los tiene.

Disclaimer: Una vez más, no soy Rowling¡soy Revitaa Locatis-Potter!

3. Viaje

-Cómo haré para dejarme convencer por ese Sirius…- se recriminaba en inteligibles murmullos James, una y otra vez. Recién entrado en el bosque, era inevitable poner verde al culpable, aun cuando no lo hubiera y en caso de haberlo fuera su mejor amigo. Eso era lo de menos.

Bien pensado, lo mejor era transformarse. Las temibles fieras, más imaginadas que verdadera amenaza y que aumentaban sus miedos, se retirarían ante otro animal como ellos, más ágil, menos ruidoso y más rápido además.

James estaba algo asustado y comenzaba a ver que haber ido a por bebidas él, solo y siendo la estrella del partido de quidditch, había sido algo tonto como poco. Pero continuaba adentrándose por el Bosque por la causa superior de emborrachar a sus compañeros de casa, y una vez aceptado que haría eso, daría muy mala imagen volver sin nada.

Además, todavía podía ver a Nicole Swallow con esa mirada de valiente superioridad, como si estuviera por encima de esa clase de miedos… Debía reconocer que le daba un peculiar atractivo muy interesante. Esperaba que al menos Swallow cumpliera con lo de no contarle nada a Lily, que ella no se enterara de lo que estaba haciendo. No quería ni pensar en lo preocupada que se pondría y en la posterior y segura bronca. Lily…

Intuitivamente, James se detuvo. Con la percepción del ciervo, podía notar que algo no iba bien en el camino, una repentina inseguridad le avisaba. Alguien o, peor, algo, se movía por todas partes a su alrededor, y no había ningún otro sonido más. Era estremecedor.

Venía de todos lados y a James se le nubló el movimiento, pues no sabía por dónde meterse. Nada tocaba el suelo, nada hacía crujir las hojas; viniera de donde viniera, no podía ser tan sigiloso por el suelo y tan poco por las ramas de los árboles. Eso hizo que a James se le subiera por el cuerpo un escalofrío hasta la cabeza, hasta las puntas de sus cortas astas.

Repentinamente, James sintió cómo cerca de él, a la derecha, algunas ramitas sonaron, como si alguien las torciera a su paso por la frondosidad del Bosque. Sin pensarlo, de forma refleja, corrió en dirección contraria, olvidando la dicha frondosidad, que hizo corta su carrera al chocar contra uno de los grandes árboles. Casi le hizo perder la consciencia y recobró su aspecto humano. Entonces descubrió lo que con sus ojos de ciervo no habría podido ver.

Era una sombra y una luz, parecía un espíritu corpóreo que tanto asemejaba lo vivo como lo que no vive, que caminaba por encima del suelo y agitaba su alrededor con una especie de aura. Era blanca y brillante, y también oscura y siniestra. Caminaba hacia él rodeaba de una música extraña. Se agachó a su lado y lo miraba con atención, con un ansia no contenida. Acarició su mejilla abriendo los ojos, haciendo encoger su iris hasta dar una visión demoníacamente sagrada, poniéndole a James, que apenas si llegaba a verla, todos su poros de punta, segregando un sudor frío.

Ella se acercó a su boca presta a posarle sus labios, pero James ladeó la cabeza incapaz de un movimiento más brusco. Se mostró muy contrariada por el inesperado rechazo, como si se viera en una situación nueva; frunció bellamente su frente pálida, pero sabía qué debía hacer.

Colocó las manos en la cintura de James y pausadamente, recorrió su cuerpo, palpando su piel delicadamente por debajo de la ropa, atravesándola, de forma casi sensual. Llegando al pecho, sus dedos se tensaron y mientras ella comenzaba a desaparecer, haciéndose hueco dentro de él, James no paró de gemir con rechazo en cierto punto satisfactorio. A medida que se introducía, la blanca sombra vio que sólo podría investigar en él, únicamente investigar, y poco a poco salió del muchacho, salió por sus ojos como un suave y húmedo vapor, recobrando su figura mientras sus manos aún seguían intentando permanecer en James, inútilmente.

Sin querer desviar la vista, se volvió a James y lo comprendió. No era blanca, era pelirroja. Sus ojos verdes se empequeñecieron en un aspecto de natural belleza. Se abalanzó sobre él de nuevo, que estaba agotado y prácticamente sin sentido tras haber notado aquel intruso en su cuerpo. Lily… al verla tan cerca se sentía cerca del cielo. La mujer por la que daría la vida. Tan ciegos son los hombres cuando aman que no les importa estarlo.

Cerrando los ojos, ella pudo besarlo.

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-¿Qué hace aquí el jugador preferido de Gryffindor, tan tarde?

-He venido a por unas bebidas.

-Con que hay buena fiesta¿eh? Quien te vio atrapando la snitch no ha hablado aquí de otra cosa y de la joven promesa que eres… Espera un momento.- la señora Rosmerta entró en la trastienda y salió con una buena cantidad de botellas.- Esto es lo único que te puedo dar ahora… ¡Reducto!

Al momento, todo había quedado disminuido, la camarera las metió en una bolsa que entregó al muchacho.

-Ahí va. ¿Cómo es que nadie ha venido antes de que fuera tan de noche?. ¡Menudas horas para seguir bebiendo!

-Con lo que había en el banquete de la escuela y algo más pensamos que habría suficiente.

-Los chicos de vuestra edad nunca tienen bastante… tenlo en cuenta para la próxima. No te preocupes por el dinero, ya me lo mandarás, lo mejor será que vuelvas lo antes posible al castillo.

-Muchas gracias. Buenas noches…- cogió la bolsa con ademán de irse.

-¡Potter, espera!- la señora Rosmerta notaba en James a alguien diferente y frío. Normalmente él era de otra forma.- ¿Cómo has venido?

-Me han traído.

Ella no lo creyó al momento y decidió ocuparse de él.

-Anda, ven, yo te llevaré. ¡Ben!- llamó a un hombre al parecer se encontraba en el interior de la tienda. Le contestó un gruñido.- Ya que estás ahí, sustitúyeme un momento.- otro gruñido, que a la regente debió de sonarle afirmativo.- Ojito¿eh?. ¡Lo tengo todo contado!

-No quiero que se tome la molestia, de verdad…

-Ni pensarlo.- replicó tajante, lo sacó del bar y fueron caminando por las calles oscuras del pueblo (dentro de otros cafés se veían luces de los habitantes celebrando también la fiesta) hasta unos establos situados en las afueras.

-¡Ah, mira! Aquí un carro todavía enganchado. Hagrid hoy estaba algo distraído. Espero que no te asusten los thestrals hoy por la hora que es.- le sonrió. Le chocó porque James no parecía reaccionar. Desde que salía con aquella chica pelirroja había estado animado¿Qué le ocurría? Subió sin decir ninguna palabra.- ¿Te encuentras bien?

-Sí¿acaso parece que no?

Ella parpadeó algo sorprendida y extrañado.

-No, nada… espero que llegues bien.

El carro empezó a rodar y la señora Rosmerta fue haciéndose más pequeña en la distancia, hasta que al final quedó engullida por las sombras de la noche oscura. James se acomodó y se examinó, tal si fuera la primera vez que se mirara.

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-¿James no ha vuelto aún?

-No, qué va. Y ya está tardando…- respondió Remus con un dedo entre los dientes, preocupado.- ¿Y Evans?

-No sé dónde está. ¿Por qué demonios no haríamos un segundo mapa del merodeador?

-Oíd¿y James? Hace rato que no lo veo y Lily me ha preguntado ya unas veces.- preguntó Aine llegando hasta ellos. La sala común se encontraba más vacía que cuando James se había ido y su ausencia se notaba rápidamente. A los alumnos más pequeños les había vencido el cansancio y a otros la falta de la diversión y esparcimiento que ofrece una cerveza de mantequilla caliente les había hecho desistir. La parte más amena de la fiesta ya había pasado.

De repente, entró James. Aine lo saludó y fue a avisar a Lily.

-Tío¿dónde te metes?

-Peter, no te rías de mí que te dejo sin ninguna.- dejó la bolsa sobre la mesa y volvió con los otros. Sirius comenzó a llamar a los demás para que se acercaran por las botellas, una vez las devolvió a su natural tamaño.

Entonces Lily bajó las escaleras rápidamente.

-James¿se puede saber dónde estabas?

-Estoy bien.- respondió escuetamente. La miró muy serio. Tanto que Lily se temió algo. Ni siquiera parpadeaba, únicamente la miraba con la mirada fría. Recibió un toque por detrás: Sirius había vuelto haciendo malabares con siete cervezas de mantequilla.

-¡Eh!. ¿Qué os pasa!. ¡Bebed un poco!- cada uno le cogió una. A Sirius le quedaron tres.

-¿Quién falta?

-Sólo James, estas dos son para mí.

-¡Canuto, comparte!

-¿Y James, entonces?

Y mientras Remus y Nick intentaban arrancarle a Sirius la botella de más, Lily y el resto pudieron ver que él ya no estaba.

James había huido velozmente, aprovechando que Sirius había interrumpido su mirada con Lily. Tenía un sentimiento de despecho, de rechazo y estaba buscando a alguien, no importaba quién, cualquiera.

Miró a la luna, casi nueva en el cielo, por una ventana; y se sintió tan solo, solo, solo… eso tendría que cambiar.

El problema era que esa noche era Halloween, el día después de una victoria de Gryffindor y además estaba prohibido salir fuera de las respectivas salas comunes. Nadie que tuviera un motivo para ello saldría de ellas.

-¡Rob, no!- se oían risas de una chica.- ¡Esto es otra locura tuya!

-¿No ves que no hay nadie!. ¡Es perfecto!

-Claro, como Filch esta noche está de descanso… él no ha desaparecido¿sabes?

-Eso ya lo sé, pero no va a vernos ni a encontrarnos.- se oyó como una roca se deslizaba pesadamente.- Hace unos días vi a Black entrando por aquí, seguro que nadie lo conoce.

-¿Quieres meterme donde se mete Sirius Black?. ¿Has perdido la cabeza?- se rió ella.

-Ahora iré a por una sorpresita que te va a encantar.- añadió melosamente. La dejó sola, y eso era lo que James quería. Se fue acercando despacio.

-Julie…- susurró a un aire frío.

-¡Potter! Me has asustado. Perdona… os hemos descubierto el lugar secreto.- sonrió amablemente.- Espero que no te importe, a Robert se le ha ocurrido una mala idea. Si quieres, cuando vuelva nos iremos.

-Quédate aquí…- aún más cerca de ella, Julie empezó a comprender que algo no iba bien.

-¡Potter!. ¡Fuera, vete!. ¿Qué estás intentando?- lo golpeó fuerte y se echó para atrás.- ¡Oye!. ¿Y Lily qué, Potter? Cómo pudo creerte… Yo llevo casi tres años con Robert¿te enteras ahora?- hizo un silencio.- No te me acerques.

Julie salió corriendo, sus zapatos hicieron eco en las paredes. James, que después del golpe se había sentido algo desorientado, paralizado inexplicablemente, pudo por fin volver a moverse.

Tampoco castaña, sino pelirroja, sino Lily. Parecía ser la única… ¿por qué? Se marchó también él de allí, porque alguien podía haber oído algo.

Si era la única, tendría que buscarla, sería a la que buscara. Todo estaba solitario y tranquilo, se oían los búhos ululando, las lechuzas haciendo batir sus alas.

¡Soledad! Eso tendría que cambiar.

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¡¡Volví!! Me tenéis aquí de nuevo. Por fin concluí En las rejas del Tiempo y me comprometí a acabar esta historia, así que algo después he el capítulo tercero.

Se lo voy a dedicar a Luneta Lupin, a quien beteo, pienso que lo he retomado con más rapidez porque ella estaba pendiente, pendiente de que lo subiera. Sé que te gusta, así que va con dedicatoria ;D

No sé si sentarme a esperar reviews, jejeje… ¡bueno, sin más los espero!

RL-P