Todos los personajes que aparecen en esta historia son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi, los cuales utilizo sin ningún ánimo de lucro.

Táctica y estrategia

III

Violencia

O-O-O

—N-no, Ranma… por favor, no lo hagas—. Chilló la joven, asustada al sentirlo invadiendo el espacio de su intimidad sin ningún cuidado. El sonido de la tela desgarrándose acompañó el clamor de la lluvia cubriendo la ciudad, mirando horrorizada al muchacho abriéndose camino entre los pliegues del raído suéter tejido que ella usaba. Akane se encontraba de pie, a la vez que una masa con vida propia hacía mutar la forma de la prenda rosa pálido, aprovechándose para sujetarse de cualquier parte de su tibio cuerpo.

—Conque aquí están, ¿eh, chicas?—. Ronroneó el muchacho, haciendo caso omiso a las quejas de ella, a quien se le subía la temperatura con cada caricia "accidental" que el joven le propinaba mientras llegaba a la altura de su cuello.

—B-ba-basta… N-no te atrevas —Usó una gran cantidad de energía para concentrarse en decir su oración—. Lo vas a romper, y si lo haces, voy a matarte.

Un segundo después, el artemarcialista sacó la cabeza con su cabello negro desparpajado, estirando aún más el ya desgastado cuello del suéter.

—De todas formas ibas a tirarlo —Ranma formó un puchero, y ya que las mangas de la prenda eran bastante reducidas, se conformó con rodear la cintura de Akane por dentro—. Pero no deberías de hacerlo. Conozco algunas travesuras que podemos hacer con esto-. Sugirió sin pena alguna.

—Er-eres un pervertido—. Exclamó azorada. Incapaz de reconocer que aquello no se sentía nada mal.

—¿Quién, yo?—. El ojiazul miró el efecto que causaba en ella y no se pensó dos veces en bajar las manos de la cintura de la chica, a un par de formas redondeadas, las cuales sujetó con total confianza.

Akane se estremeció de inmediato, reaccionando lo suficiente para caminar por instinto hacia atrás. El peso no contemplado del chico sobre su eje la hizo perder el equilibrio y ambos terminaron cayendo como un par de pesados tablones.

Afortunadamente, estaba la alfombra, que amortiguo el impacto.

Ellos no buscaron ponerse de pie en mucho tiempo.

o-o-o

Notas de autor

No sabía dónde ponerlo u/u