Sé que me he demorado en actualizar pero es que pensé que nadie seguía la historia, todo esto de Fanfiction es nuevo así que estoy aun muy confundida. Pero ya voy a estar actualizando :3


Después de la vergonzosa boda todos volvieron a sus vidas normales. Inuyasha había mandado un mensaje solicitando la presencia de mi padre en Inglaterra porque al parecer las cosas en el acuerdo con los ingleses se habían complicado. La mujer de mi hermano vivía a lado de mi madrastra Izayoi en la mansión y yo continuaba con mi vida impartiendo clases en la universidad. Volvía a casa hasta muy noche porque pasaba la mayor parte del tiempo en la escuela tratando de no pensar en la azabache, siempre fracasando rotundamente pues en las noches cuando me encontraba sumergido en las frías sábanas de mi cama pensaba en las últimas palabras que me había dicho. Pudimos habernos casado pero el mundo conspiro en nuestra contra.

-El amor es una mentira-susurre mientras hundía mi rostro en la almohada, era una noche lluviosa y ruidosa ¿cómo pasaría ella esta tormenta? Totalmente sola... el idiota de Inuyasha parecía no querer volver y nada se podía hacer ante eso. Cerré mis ojos lentamente y dormí profundamente para seguir con la rutina de todos los días. Estaba tan acostumbrado a mi cotidianeidad que siempre despertaba a la misma hora para salir a correr, volver a casa, ducharme y desayunar para después partir al trabajo. Pero este día algo paso, recibir una llamada por parte de mi gran familia nunca era algo bueno, fue una de esas llamadas la que me anunció la fatídica boda de mi hermano.
-Hola-dije serio.
-Buen día Sesshomaru- se trataba de Izayoi al otro lado de la línea.
-Buen día-dije
-Aome y yo la pasamos solas en esta gran casa así que pensé en que sería grandioso que vinieras a cenar con nosotras. Por favor no te niegues, sé perfectamente que tu amas la paz y el silencio pero hazlo por esta vieja ¿Si? - trague saliva, por primera vez me sentí nervioso, tendría que verla de nuevo y eso no estaba bien, no la veía con buenos ojos, la deseaba y aunque siempre disimulaba todo muy bien por fuera, por dentro luchaba inmensamente por no tomarla en mis brazos y besarla frente a todos.
-Bien-dije.
-Gracias Sesshomaru-Izayoi cortó la llamada y yo seguí mi rutina. Para mi desgracia las horas pasaron rápido y me vi en la obligación de volver a casa y alistarme para la cena en la flamante mansión Taisho. Me vestí con una camisa blanca perfectamente planchada, un saco negro, pantalones del mismo color, zapatos perfectamente lustrados y una gabardina de lana para el frío, pues estaba seguro de que la lluvia azotaría llevándose todas las impurezas y dejaría frescura en el ambiente.
Cuando estuve listo partí de mi hogar para volver a la casa de mis padres y no me equivoqué con respecto a la lluvia, a mitad del camino pequeñas gotas golpeaban los vidrios de mi auto hasta convertirse en azotes salvajes. Aun así no renuncie a la idea de asistir a la cena de Izayoi, al contrario, mi frío corazón deseaba latir con fuerza por la azabache. Seguí conduciendo hasta que llegué, el cuadro que pintaba la mansión Taisho era muy diferente al que yo vi aquella noche, las luces estaban prendidas y la servidumbre seguía la rutina de siempre.
-Un gusto verle amo Sesshomaru-dijo Jaken el mayordomo a lo que yo sólo asentí.
-Sesshomaru que alegría que ya estés aquí, temí que no vinieras por la lluvia-
-Ya estaba a mitad del camino cuando la lluvia azotó-dije quitándome la gabardina y entregándosela a Jaken.

-Por favor acompáñame al comedor, Aome pronto baja- no le respondí solo me limité a seguirla.
-Toma el lugar de tu padre, eres el hombre de la casa en este momento-me dijo y yo le obedecí.
-Estoy lista señora Izayoi-aquella voz que comenzaba a olvidar se hacía presente. Allí estaba Aome Higurashi luciendo un vestido blanco de tela satinada que se ajustaba a la sensual forma de su cuerpo y en el rostro un maquillaje elegante y discreto, en resumen, lucia adorable. En ese momento me imagine una vida a lado de esa azabache en donde cada tarde me recibía envuelta en atuendos adorables y seductores después del trabajo, para servirme una deliciosa cena e ir juntos a la cama.
-Aome que bueno que ya estas lista, invite a Sesshomaru a cenar, así que iré a la cocina a ordenar que sirvan la comida-Izayoi salió del comedor dejándonos solos, ella al paso de los segundos se sentó a mi derecha y me miro con ese par de gemas brillantes color zafiro.
-Buenas noches Sesshomaru-dijo ella.
-Buenas noches señora Taisho-dije y ella bajo la mirada entristecida, quise remediar mi error pero Izayoi ya había llegado con los sirvientes y el momento intimo había dado a su fin.
La comida había sido deliciosa, lástima que la velada fuese un desastre ¿Es que acaso Izayoi no guarda silencio nunca? Toda la cena se la paso hablando sobre las flores de su jardín, del club con sus amigas y la visita que hizo a un orfanato.
-Qué bueno que estás aquí Sessh... lástima que la lluvia no para-dijo Izayoi mientras se levantaba de la mesa para ver la lluvia a través de un gran ventanal.
-Puedo conducir así-dije
-Claro que no, puede ser peligroso, además es viernes mañana no asistes al trabajo-decía Izayoi mientras veía el ritmo salvaje que llevaba la lluvia.
-La señora Izayoi tiene mucha razón Sesshomaru lo mejor sería no arriesgarse-dijo Aome desde su lugar.
-No se diga más-intervino Izayoi- a tu habitación jovencito... Kaede ya iré a la cama y quiero mis pastillas para dormir, esta tormenta no me dejará descansar en paz-Izayoi salió del comedor y fue a la cocina una vez más.
-Buenas noches-dijo la azabache levantándose de la mesa para dejarme en el comedor.

Minutos después ya me encontraba bajo las cobijas de mi vieja cama, no me equivoque tampoco respecto a la extraña sensación de saber que esa azabache estaba bajo el mismo techo que yo. Esa mujer era tentación pura ante mí, podía hacerme desear tenerla entre mis brazos a pesar de ser algo prohibido.


Asia12: Ya voy a actualizar seguido :) nada pendiente.

Mimato bombon kou: Gracias :) vamos a ver que sucede con este par.

Saludos y besos