Beyond The Darkness of Night

By: Negai No Rei

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling y a la W. B. solo la trama me pertenece y el personaje original. Este es un trabajo creado por y para fans sin fines de lucro. (Lo que es igual a "no gano nada no me demanden")

Advertencia: Esta historia tiene contenido no apto para menores de edad o mentes cerradas. Slash, Lemon, Violación y Lenguaje fuerte. Este escritor no se hace responsable de los daños mentales causados al leer el fic.

N/A: Trato de actualizar regularmente, pero mi editora está haciendo hasta lo imposible para retrazarlo (aja se va de alcohólica y no invita ¬¬) (Ed: No me voy de alcohólica, voy a socializar ) Gracias por sus comentarios, en verdad estoy un poco ciscado porque en la escuela me dijeron que no sirvo para escribir y es mi sueño un día escribir un libro TT en otras cosas espero poder actualizar más pronto, por lo menos un capi por semana aprovechando que la señorita se ha quedado sin Internet.

Capitulo 3: Solitaria Nochebuena

No comprendía aún por qué, aquel día… hacía apenas unos cuantos días la persona por la que su corazón latía tan rápidamente le había besado, pero… ¿Cómo era posible que después de tanto tiempo de conocerle aún se paralizaba¿Por qué volvió a atacarlo el miedo si él también lo deseaba?

Se sentó en el alfeizar de la ventana, hacía un aire helado y nevaba, suspiró y llevó su vaso de Güisqui de Fuego a la boca, pensó que sería agradable la compañía de aquella persona, pero con lo que había pasado no había más esperanzas para él.

–––––––– FLASHBACK ––––––––

Salía de su aula después de una clase pesada, creyó que sería bueno tomar un largo baño caliente en su tina con una botella de vino tinto Muggle, después de todo algo sabían hacer los Muggles…

– Profesor Stroievsky – escuchó detrás de él y su corazón latió con tanta fuerza que creyó que saldría disparado de su pecho – ¿Tuvo hoy un buen día? – preguntó con un tono bastante meloso

–No puedo quejarme – dijo el hombre impasible como era su costumbre – ¿Qué tal estuvo el suyo, Profesor Snape¿Ha logrado que atiendan "la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones"? O ¿hay quienes no hayan logrado entender "la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes"? – sonrió burlón incitando a un acostumbrado duelo de palabras.

– Me pregunto si debo tomarlo a burla o sentirme halagadote que recordara mi discurso inicial, teniendo en cuenta que nunca ha tomado clases conmigo… no muchos lo recuerdan… – dijo Severus acercándose peligrosamente

– Supongo que no está de más actualizarse, todo pierde su efecto con el tiempo…

– Aunque a veces el efecto es más fuerte ¿No crees? – preguntó Snape a un palmo de narices del otro, tratando de sentir su aroma

– Supongo que – tembló un poco – todo depende del tema a tratar – la cercanía del hombre lo ponía nervioso, él trataba con todas sus fuerzas (que en ese momento no eran muchas) de mantener su apariencia indiferente…

Severus sonrió al notar el sonrojo involuntario del otro, tomó su rostro entre sus manos y mirándolo a los ojos trató de besarlo pero el otro retrocedió soltándose.

– ¿Qué pasa? – preguntó el hombre consternado

– Y…yo… – dijo nervioso pero en un segundo se recuperó y recobró su máscara de indiferencia – ¿Qué te hace pensar que me interesas? Y en todo caso no soy tan fácil…

El hombre frente a él reaccionó molesto, cerró os puños con fuerza y tragó saliva…

– Si no me equivoco – comenzó a decir, su voz era fría y firme, tal cómo la recordaba de siempre – Has sido tú quien ha estado provocándome ¿Me crees idiota¿Crees que no noto la forma en que me miras cuando crees que nadie te observa¿Crees que no percibo tus temblores cuando notas mi cercanía? Y sobre todo ¿crees que soy tan insensible e indiferente que no puedo caer en tu juego?

Severus Snape le aprisiono entre la pared y su cuerpo, era considerablemente más alto que su prisionero y lo sostuvo por las muñecas para evitar cualquier movimiento no deseado. Besó su cuello, recorriendo con deleite cada centímetro de piel. Subió un poco y mordió su oreja, succionando ligeramente el lóbulo de la misma.

En ese momento, Donovan comenzó a sentirse extrañamente inseguro, las piernas le temblaba de tal modo que si Snape no lo estuviese sosteniendo se caería al suelo; sintió mido y aumentaba a cada segundo de una forma impresionante.

– ¡Severus!... ¡Para por favor!– exclamó con voz aterrada a pesar de que el más grande lo sentía vibrar bajo sus caricias – ¡Por favor, detente!

Severus se separó sorprendido al escuchar la suplica y la voz quebrada de su prisionero, sólo así pudo ver la expresión en el rostro del otro; tenía los ojos muy abiertos y el terror se reflejaba en ellos; dos gruesas lágrimas surcaron su rostro níveo. El más grande soltó su agarre y el otro se dejó caer de rodillas al suelo mientras se llevaba las manos a la cabeza.

Se sentía débil, estaba realmente aterrado… miles de imágenes recorrían la mente de Donovan, se agolpaban dolorosamente como dardos en su cabeza.

Sintió a Severus acuclillarse frente a él y rodearlo en un cálido abrazo; tuvo que contener el impulso de refugiarse en su pecho. Hizo acopio de la poca fuerza que le quedaba, separó al otro sin brusquedad, se levantó y salió de ahí sin decir una palabra.

Corrió hasta su habitación, apenas cerró la puerta y se desplomó, su llanto comenzó a salir involuntariamente, no entendía como y tampoco por qué, pero necesitaba llorar como hacía muchos años no lo hacía. Como pudo se levantó y llegó a su cama en la que se tendió a llorar como cuando era un niño.

——————— FIN DEL FLASHBACK ————————

Terminó su vaso de güisqui, bajó del alfeizar y cerró la ventana, tenía la cara colorada por el frío y sentía la nariz congelada. Se frotó las manos y las tendió hacia la chimenea para llevarlos luego a su rostro.

Se dirigió con paso lento hacia la cocina, sacó un paquete del frigorífico, leyó algunas indicaciones, lo desenvolvió y lo metió al microondas… después de todo los inventos muggles servían para algo…

°°°

– Te noto pensativo desde que llegaste, Severus – comentó el rubio de ojos grises frente al hombre

– No es nada – dijo intentando sonreír – Dime qué es tan importante que solo Lovegood, Longbottom, Weasley y tú pueden hacer

– Minerva no nos ha dicho nada y Lupin nos evita lo más que puede, sabe que le preguntaremos de qué se trata

– ¿Tienes alguna idea? – preguntó el hombre con curiosidad

– En realidad no… nadie ha soltado prenda ¿Alguna novedad en el trabajo?

– Curiosamente mis alumnos son aún más difíciles que cuando trabajaba aquí – suspiro

– Las cosas se hacen más difíciles con la edad – bromeó el rubio

– También Harry bromea con eso – dijo pensativo el hombre

– ¿Harry?

– Me tiene preocupado ¿sabes? – y el rubio arqueó una ceja – creo que está muy solo

– No lo creo, Weasley y Granger siempre están con él…

– Te equivocas, esa parejita se ha dedicado arduamente a lo suyo, además… Harry trabaja bastante duro, apenas sale de su despacho y cuando lo hace se lo pasa entrenando con el escuadrón, apenas lo veo en el comedor o en la sala de maestros y solo habla conmigo

– ¿Por qué te preocupa Potter? – preguntó el rubio mirando a su padrino de forma extraña

– Porque noté algo extraño en su mirada, no es la misma del chico de once años que conocí aquí o la del valiente Gryffindor que peleaba contra Voldemort… es como si algo dentro de él se hubiera apagado

– Tal vez no miraste bien… – dijo Draco tratando de convencerse a sí mismo más que al hombre que tenía enfrente

– ¿Lo odias¿Le guardas algún rencor después de todo?

– Solo… trato de corresponder al sentimiento…

– Él no te odia – soltó el hombre – Se preocupa por ti, me hace sus tres preguntas rigurosas cada que tenemos oportunidad de hablar

– ¿Preguntas?

– Si, me mira y me pregunta "¿Te ha escrito¿Cómo se encuentra¿Le va bien?" – comentó con voz monótona como quien recita un discurso aprendido

– Y… ¿Qué le respondes? – preguntó el rubio sin poder ocultar su curiosidad

– Que te pregunte él mismo – dijo el mayor intrigado por la actitud de su ahijado que lo miró sorprendido – Por cierto, me invitó a Grimauld Place a pasar navidad, le dije que vendría contigo y que Lovegood estaría aquí, creí que vendría pues pasé a Grimauld place y no lo encontré, tampoco estaba en la escuela…

– Eso te preocupó más ¿cierto?

– Después de todo es nochebuena, nadie merece pasarla solo en estas fechas

– Luna me contó que a ella le pidió que se mudase con él y ella lo rechazó

– ¿En serio?

– Creo que la afectaría emocionalmente

– ¿Te preocupa esa chica?

– Longbottom y yo somos los que hablamos a veces con ella, por lo demás es una chica solitaria, regularmente habla con Myrttle por los pasillos

– Siempre ha sido así, regularmente no se escapa de los comentarios hirientes y las bromas pesadas…

– Es una buena chica, bastante lista y regularmente su charla es amena, además de que siempre se preocupa por los demás

– Me alegro que la tengas en alta estima – sonrió el mayor

°°°°

Abrió la puerta después de quitar los hechizos de seguridad, lo recibió aquel peculiar olor a madera y pergamino viejo, se guitó la capa y el abrigo, dejó la sombrilla y las prendas humedecidas por la nieve en el perchero de la entrada y, con un movimiento de varita, prendió la chimenea. Se dejó caer sobre uno de los mullidos sillones y vio como se levantaba el polvo acumulado, hizo otro movimiento de varita y el polvo desapareció.

Se levantó un momento y fue directamente al minibar que se encontraba extremadamente cerca, después de todo la casa en Valle de Godric no había sido nunca grande, tomó la primera botella que encontró y después de servirse en un vaso se llevó ambos a la mesa de centro, se descalzó y se tumbó sobre el sillón frente a la chimenea.

Dio un sorbo a su vaso e hizo una mueca de desagrado ¿qué rayos era eso? Tomó la botella y leyó la etiqueta.

– "Vodka" – murmuró – Seguramente muggle

Pensó que no tenía idea de cómo se tomaba eso pero él lo que quería era beber y olvidarse de su situación actual; quería olvidar que Luna había rechazado su oferta de vivir con él, negándole su compañía, y sobre todo olvidar que todos se habían olvidado de él después de vencer al Lord.

Después de un rato y media botella de vodka "en las rocas", se sintió patético y pensó que sería bueno salir y tomar el fresco. Se apareció frente al Caldero Chorreante, se apretó bien el abrigo y entró; había algunos cuantos en las mesas, se sentó en los asientos de la barra y pidió a Tom Güisqui de Fuego.

– Déjame la botella, Tom – pidió Harry

– Mal clima ¿eh? – sonrió el viejo cantinero con voz rasposa

– Bastante frío – respondió Harry

– Deprimentes estas fechas – dijo una tercera voz – le recuerdan a uno su miseria a cada segundo ¿cierto?

– Profesor Stroievsky – saludó Harry muy serio con un asentimiento de su cabeza – No esperaba encontrarle por aquí

– De todas las personas que esperaba encontrar aquí – sonrió el hombre bobamente y Harry supo que estaba ebrio – no esperaba encontrarme contigo – otra sonrisa boba y un hipido – ¿Qué rayos estás tomando?

– Güisqui de Fuego – respondió Harry ásperamente

– ¿Por qué me odias, Potter? – Preguntó el hombre pidiendo a señas lo mismo que Harry bebía – Yo no te he hecho nada malo

Y era cierto, aunque también era cierto que lo odiaba desde que rescató a Draco de sus garras y desde que supo que era él el más temido y más cercano mortífago del Lord, casi su mano derecha.

– No lo odio – mintió – Simplemente me es indiferente

– No me mientas, Potter – sonrió amargamente esta vez – es por ese chico, Malfoy ¿cierto?

– Cierto – dijo Harry – y por todos esos muggles inocentes y también por Krum y por Wood y todos esos magos y brujas que mataste a sangre fría, no entiendo cómo es que te exoneraron después de aquello

– Eran ellos o yo – dijo cínico – además tú también tienes cola que te pisen

– Es diferente, yo solo maté a una persona

– Pero mataste… eso te hace igual a mí – sonrió mirándolo a los ojos – en serio tienes ojos hermosos – dijo acariciando el rostro del chico que lo rechazó

– No vuelvas a tocarme – dijo molesto Harry

– Como digas, yo solo quería charlar, después de todo ambos estamos patéticamente solos esta noche

– Aún así, no vuelvas a tocarme, ya bastante hemos hablado

– Dime, Potter – dijo recargándose de espaldas a la barra – ¿Qué hace un gran héroe como tú bebiendo solo en una noche de fiesta?

Harry se molestó, tomó su botella y le pagó a Tom, dio la vuelta y se puso en marcha. Salio del lugar rumbo al callejón Diagon, el lugar estaba lleno de personas haciendo compras de último minuto.

– No me sigas, tu compañía no es grata – dijo molesto notando que el hombre iba tras él

– ¿A dónde piensas ir tú solo? – preguntó divertido el otro

– A cualquier lado lejos de ti y de aquí

– Escuché que las tabernas de Hogsmeade tienen buen ambiente estas fechas

– ¿Y qué te detiene? – preguntó Harry ansioso de librarse de él

– En realidad quisiera… me gustaría que me acompañaras

La expresión molesta de Harry cambió, no perdía nada, así no pasaba solo la noche, además el hombre seguramente lo olvidaría al siguiente día.

– Está bien, vamos – dijo seco – podemos aparecernos en Hogsmeade

– Como gustes – sonrió victorioso

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Espero sus comentarios, sé que surgen nuevas dudas, esas se irán aclarando poco a poco, tal vez sea tiempo de pedir su opinión, simplemente necesito que me digan el nombre que más les agrade para un "amigo de la infancia" de Donovan cuya participación será breve pero crucial… dos nombres me rondan la mente, uno es Johan y el otro es Dieter… cualquiera de los dos, solo recordar que ambos son extranjeros :P gracias de antemano y espero sus comentarios. Joako.