"Tomada la decisión por el joven Sageki este junto con el maestro Jedi Naruto Uzumaki parten rumbo hacia el planeta Devaron con el objetivo de mantener refugio y realizar el entrenamiento."
-Por alguna razón no podemos entrar al hiperespacio.
Los dos hombres se encontraban en la nave espacial que poseía Naruto, una nave vieja, pero con buen motor, según Sageki.
-¿Revisó todo? -pregunto el joven pelinegro al rubio.
-Así es, no se que ocurre con esta chatarra.
Sageki no respondió nada ante eso y se dirigió a la parte trasera de la nave que daba con la pequeña bodega que tenía, subió las escaleras rojas de metal pegada a la pared y reviso las conexiones y circuitos tratando de encontrar algún error. Una vez revisado el joven se dirigió rápidamente hacia la cabina principal.
-¿Encontraste algo? -el rubio miro confuso al joven.
-¿Me permite? -el pelinegro se refería a pilotear.
No era la respuesta que esperaba el rubio. Le cedió el asiento.
Sageki comenzó apretando teclas y girando palancas específicas, luego parpadeo una luz amarilla justo al lado del panel de control indicando que la nave se encontraba lista para entrar al hiperespacio.
-Por favor, tome asiento.
Naruto consternado hizo caso y se sentó en el asiento de copiloto y en un instante se pudo observar como las estrellas del espacio comenzaban a alargarse hasta que finalmente entraron al hiperespacio.
El rubio aprecio como el joven sostenía los cuernos (volante) de la nave, lo hacía con tanta confianza que no pudo evitar preguntar.
-¿Ya lo ha hecho otras veces?
-Es la primera vez que salgo de mi planeta natal.
Naruto lo miro sorprendido por lo dicho, el chico parecía muy experimentado para la situación.
-Piloteas muy bien. -fue lo único que salió de Naruto en ese momento.
-Soy el mejor piloto de Tatooine, no he perdido ninguna de las carreras este año.
Naruto sintió mucha nostalgia ante lo dicho por el joven.
-Mi tía me dijo que mi padre era buen piloto también.
El rubio miro al joven y pudo ver que este también lo miraba, le vinieron muchos sentimientos encontrados, muchos recuerdos.
-Era el mejor. -El rubio sonrió. -Nadie maniobraba mejor que tu padre. -Recordó aquellos años. -en la nave, tu padre vivía al límite.
El chico sonrió emocionado pero tranquilo, imaginando lo grandioso y genial que era su padre.
-De hecho, -Naruto se giró para explicar con más atención. -Sasuke era tan bueno piloteando que muchas veces los cruceros de la republica eran dirigidos por el mismo.
-¡¿Enserio?! -el joven quedo completamente asombrado ante tal declaración.
-Sí.
Una alarma poco ruidosa sonó en ese instante indicando que la nave ya estaba llegando a su destino. Sageki comenzó a prepararse.
-Por cierto, ¿Qué fue lo que arreglaste para que la nave marchara? -pregunto Naruto.
-Las bobinas y los sensores de oxigeno no estaban bien regulados, por eso no podía entrar al hiperespacio.
El rubio solo asintió.
La nave comenzó a moverse bruscamente y Sageki agarró la palanca de neutralización para bajar hasta un mínimo los propulsores.
La nave se detuvo por completo y llegaron, sin embargo la sorpresa de ambos fue tan grande al ver asteroides por todas partes, Sageki comenzó a maniobrar con brusquedad para evitar cualquier choque con los asteroides, pero en ese momento casi parecía imposible.
-¿Qué sucede aquí? ¡Dijo que no había ningún campo de asteroides!
Ni siquiera Naruto entendía lo que pasaba en ese instante, allí donde estaban no existía algún campo de asteroides. De pronto un miedo le invadió en ese momento, frente a él estaba el planeta donde vivía, sin embargo el planeta vecino que buscaba no estaba. Entonces lo entendió.
-...Lo destruyeron.
El pelinegro a su lado piloteando la nave tratando de esquivar todos los asteroides no entendía lo que el Jedi le quería decir.
-¿Cómo? -le cuestiono el joven a Naruto.
-Destruyeron Hangur.
El chico seguía sin entender.
-¿Qué es eso? -El chico ya visualizaba un espacio abierto donde los asteroides no viajaran a gran velocidad.
-El planeta vecino de Devaron.
Sageki palideció ante lo que dijo Naruto.
-¿Cómo es eso posible? -el joven empezó a pilotear más tranquilo al salir del campo de asteroides.
-La estrella de la muerte.
Ya mucho más tranquilo el joven pelinegro se dirigió hacia el verde planeta, comenzó a entrar en la atmosfera.
-Por favor explíqueme.
-Sabes lo que ocurre con el imperio ¿verdad? -Sageki asintió. -Bueno, durante años estuvieron construyendo una estación espacial, pero no cualquiera, una capaz de destruir planetas.
Sageki consternado por lo relatado por el Jedi se negaba a creerlo.
-No es posible...
-Debe ser a causa de la rebelión que hay.
-¿Rebelión?
Naruto lo miro con cierta pena, se golpeó mentalmente por esos sentimientos.
-No debes de saber sobre eso, bueno, con lo que sucede en el imperio dictado por Madara se levantaron grupos de jóvenes quienes buscan la paz y libertad por los pueblos sometidos ante el imperio.
Sageki preguntándole a Naruto donde debía de dirigirse este le dijo las indicaciones, para luego estacionar la nave frente a un gran bosque junto a una pequeña casa oculta entre arboles gigantes, desde el cielo era imposible notarla.
Una vez estacionada la nave ambos se bajaron de ella para tocar tierra. El joven Sageki aun consternado por el relato del rubio sintió confusión ante su paradero.
-No entiendo, ¿Dónde estamos? -preguntó el joven.
-En mi hogar.
Dirigiéndose hacia la casa que se encontraba allí el joven Sageki entendió la respuesta del Jedi pensando que su hogar era su ciudad natal. Sin embargo no se esperaba lo que vería.
-¡Viejo de mierda!
Un grito algo agudo sorprendió al joven cuando se encontraban en la puerta, pero más fue la sorpresa cuando vio que de dicha casa salía un chico corriendo y con un puño dirigiéndose directamente a la cara de Naruto. El joven se veía como un adolescente, con el mismo color de cabello del Jedi y los mismos ojos, sin embargo las marcas en su rostro eran dos en cada mejilla, no 3 como en Naruto.
En un rápido movimiento el Jedi esquiva el golpe que quería proporcionarle el chico rubio e inmediatamente Naruto lo agarra de un brazo para empujarlo.
Sageki entendió que ese niño rubio casi idéntico al hombre con el cual viajo en la nave era su hijo.
-¡Compórtate Boruto! -reprochó el hombre a su hijo.
-¡Púdrete...! -el chico rubio no termino de insultar a su padre tras ver que junto a él había un chico, uno más grande que él.
Inmediatamente Boruto se cohibió ante la presencia del extraño. Segundos después salió otra persona, esta vez una niña más pequeña que su hermano, ella se dirigió a abrazar a Naruto y este correspondió dicho abrazo.
Luego de aquello el Jedi invito a entrar a la casa al joven Uchiha quien accedió sin queja alguna, Sageki pudo sentir como el hijo de Naruto lo miraba fijamente causándole incomodidad. Dentro de aquella casa rustica y acogedora se encontró con una mujer ya adulta, de cabello oscuro con reflejos violetas y unos ojos aperlados, pareciera que fuera ciega, pero no lo era, Sageki conocía que raza de humanos eran. Observo todo el panorama, la casa, los cuadros, los niños con ambos padres, una familia. El joven pelinegro sintió una profunda tristeza por la pérdida de sus tíos.
Naruto observo como el chico reaccionaba ante dicha situación y diciéndole a su esposa que el joven que acababa de traer se quedaría en casa Naruto se dirigió con Sageki hacia las afueras de la casa.
Ambos entraron en lo que parecía ser el granero de la casa y se quedaron dentro del lugar. Naruto noto como el joven Sageki tenía el sable de luz de Sasuke enganchado en su cintura.
-¿Qué sientes?
Preguntó Naruto al joven Uchiha.
-Pena.
Respondió Sageki, Naruto lo miró con tristeza.
-Mis tíos aún están en mi cabeza. -dijo el chico tocándose la sien.
-Y ahí estarán, lo estarán durante toda tu vida.
El joven pelinegro lo miro tratando de comprender sus palabras.
-Pero que eso no sea tu debilidad Sageki, sino tu fuerza.
Luego de aquella conversación el Jedi sacó de uno de sus baúles una esfera del tamaño de un puño y la lanzo con suavidad por el aire, esta esfera de metal no cayo, sino que se posiciono cerca de Sageki.
-Saca tu sable.
El chico sin entender lo que quería hacer Naruto no lo cuestionó y saco su sable, con una mirada del rubio el Uchiha comprendió que tenía que encenderlo, y así hizo.
-Rebota los disparos. -Dictó el Jedi.
-¿Cómo...? -No dio tiempo para terminar la pregunta puesto que en ese preciso instante lo que parecía ser un disparo atentó contra él, y no sabía de donde provenía.
Sageki se posiciona en defensa y entendió que los disparos los originaba esa esfera metálica que flotaba alrededor de él. Nervioso el joven le preguntó.
-¿Esto no es extremo?
Ante la pregunto Naruto solo comenzó a reír.
-Nunca te daría un entrenamiento que yo no pudiera realizar. -Respondió el rubio.
-Pero usted es mucho más entrenado que yo. -Cuestionó el joven.
-Entonces debes esforzarte mucho más.
Durante el entrenamiento el joven Sageki se sentía cada vez más confiado a medida que lograba rebotar los disparos que le proporcionada la esfera de metal que flotaba en su alrededor, con varios ágiles movimientos en el sable logro en su mayoría devolver el disparo.
-No es difícil. -concluyó el joven.
-Por supuesto que no, lo difícil viene ahora.
Sageki observó cómo el Jedi sacó de uno de los baúles un casco, uno muy peculiar. Al colocárselo se percató que dicho casco no contaba con algo que dispejara su vista, estaba completamente tapado.
-¿Cómo pretende que pueda devolver los disparos, si los ojos tengo cerrados?
Ante la pregunta del joven, Naruto solo negó con la cabeza.
-Los ojos pueden engañarte.
Con el casco puesto el primer disparo fue ejecutado por la esfera robótica, ese primer disparo no pudo ni ser esquivado ni devuelto, de esa manera golpeó en el brazo del joven produciendo que saliera un chasquido de dolor.
Transcurridos los minutos Sageki seguía sin devolver un solo disparo, no entendía como podía hacerlo.
-No puedo.
Dijo el pelinegro resignado ante su estado.
-Claro que puedes. -Le convenció Naruto. -Debes guiarte por la fuerza.
-Pero señor..- Naruto lo interrumpió.
-Si gustas puedes decirme Naruto o maestro. -le ofreció el Jedi.
-...Maestro. -avergonzado continuó. -Aun no lo entiendo, no se que es la fuerza. -En ese instante Sageki levantó el casco de su cabeza para mirar a su maestro.
-Póntelo. -Dictó el Jedi.
Inmediatamente el joven se volvió a colocar el casco.
-La fuerza lo es todo.
El joven Sageki lo miró sin entender aún.
-Maestro no lo comprendo.
Otro disparo por parte de la esfera de metal golpeó en el joven pelinegro.
El joven completamente superado por la situación se quitó el casco y lo aventó al suelo, seguido de eso se sentó en el suelo. No quiso mirar al Jedi, pensaba que este lo miraría como un idiota por no realizar el ejercicio.
-La fuerza no es algo que debas entender con palabras, sino sentirla.
El chico lo miró de reojo aún con la cabeza gacha. Estaba intranquilo. Naruto soltó un leve suspiro.
-¿Hay algo que quieras hacer? Descansar te hará bien.
Ante la propuesta de su ahora maestro el joven no sabía que podía realizar. Sus padres vinieron a su cabeza.
-Quisiera hablar sobre mis padres.
Naruto lo miró mientras sonreía.
-¿Qué quieres saber? -Le contesto el Jedi con una pregunta.
El joven emocionado y algo aturdido no sabía por donde empezar.
Inicio con algo básico.
-Yo... no sé cómo son ellos, tampoco tengo fotografías. -El pelinegro miró al rubio con un poco de euforia en sus palabras. -¿Cómo eran?
Naruto sintió una ola de sentimientos desgarradores en su interior, recordando todo lo que alguna vez fue.
-Tu padre, era lo más cercano a la definición de un guerrero.
Sageki estando quieto estuvo atento ante las palabras que soltaba el rubio.
-Durante la guerra de los clones Sasuke fue el Jedi que más se lució en los campos de batalla, era amado por toda la republica gracias a sus grandes logros ganando todas y cada una de las batallas que enfrentaba.
Sageki estaba tan fascinado por lo relatado que ni siquiera noto las rojas mejillas que tenía en ese momento de solo la emoción.
El rubio mirando hacia el techo siguió su relato.
-Sasuke era un muy buen amigo y un gran compañero. -el pelinegro volvió a mirar su casco aún en el suelo. -aunque muchas veces su carácter le impedía ver más allá de la situación.
Sageki trataba de imaginarlo todo.
-Y tu madre, -Sageki pegó un brinco ante la mención de la mujer que lo dio a luz, Naruto notó la reacción del joven. -¿Sucede algo?
-Nada, nada... es sólo que mis tíos apenas me hablaban de mi padre, de mi madre jamás.
Naruto comprendió al joven Uchiha, y este lo miró esperando la continuación de su relato.
-Tu madre era una mujer muy pero muy especial, dotada de una gran belleza y mucho carisma poseía un carácter muy fuerte, -Naruto lo miró con mucha alegría. -discutir con ella era el real infierno.
-¿Cómo era? -no pudo evitar preguntar.
-Era preciosa, como una joya misma. -el rubio lo dijo con cierta felicidad en su voz. -tenia el cabello rosa, muy largo y siempre brillando. -el pelinegro se asombro ante lo relatado por el Jedi, este lo notó. -¿No te lo esperabas verdad?.
El joven negó con la cabeza.
-Todo hombre que la veía caían rendidos a sus pies, incluso yo estuve un buen tiempo enamorado de tu madre.
Sageki ante la confesión de su maestro se sorprendió y sonrojó.
-Tu padre no fue la excepción, él más que ninguno estuvo perdidas ente enamorado de tu madre desde la primera vez que la vio.
No podía aguantar tal emoción que sentía en ese momento el joven pelinegro.
-¿cómo se conocieron mis padres? -no pudo evitar preguntar.
Naruto lo miró con emoción, recordando el hecho hace muchos años.
-Tu padre conoció a tu madre cuando el tenía 8 años y ella 16, -Sageki ante lo recién escuchado quedo muy sorprendido, no esperaba que su madre fuese mayor que su padre. -él vivía en Tatooine, al igual que tú. También competía en las carreras, sin embargo a esa edad él las ganó todas.
Sageki seguía consternado por lo relatado.
-Tus padres se conocieron por obra del destino, en ese tiempo tu madre era la reina de Naboo y tuvo que huir junto conmigo, mi maestro y sus guardias a la republica a presentar un alegato. Por causa de que la nave tuvo una falla paramos a Tatooine, ahí se conocieron.
Sageki quedó maravillado por lo que le relato su maestro, no esperaba tan inusual historia.
-Sasuke quedó muy enamorado de ella, -los ojos del Jedi brillaban cada vez que soltaba una palabra. - luego de que tu padre se hiciera mi aprendiz transcurrieron 10 años en los cuales volvieron a verse.
-¿No se vieron en 10 años?
- Tu padre tenía que entrenar para ser un Jedi, cómo era ya muy mayor para empezar el entrenamiento en el templo, los otros maestros no lo permitieron, por lo cual yo me dediqué a él.
En Sageki una duda surgió.
-¿Cuántos años tenías tú cuando conociste a mi padre?
-Yo tenía 14 años.
-Mi padre era el más joven entonces. -concluyó el chico.
-Correcto.
Para Sageki ese momento fue muy especial, conocer un poco más sobre quienes fueron sus padres lo hizo tremendamente feliz. El rubio continuó.
-No paso mucho para que ellos luego se casaran en secreto. -relató el rubio.
-¿Secreto? ¿Por qué? -Pregunto el joven pelinegro.
-Cuando sigues el camino de un Jedi se hacen unos votos, uno de ellos es que no se deben de formar vínculos amorosos.
Sageki un poco confundido decidió preguntar.
-Sin embargo usted tiene hijos y una esposa.
Naruto con un dejo de tristeza comentó.
-Los votos ya no importan mucho, después de la guerra de los clones muchos maestros Jedis fueron asesinados, solo quedan algunos con vida.
En completo impacto el joven pelinegro decidió callar.
-Tu padre rompió ese voto. Y ese matrimonio en secreto que llevaban dio fruto al embarazo de Sakura.
En ese instante el joven de melena negra no podía evitar pensar en lo cual enamorado debía de estar su padre para romper un voto Jedi.
-¿Cuándo murió mi padre?
La pregunta tomo por sorpresa a Naruto.
-Poco antes que tu madre te diera a luz.
A pesar de las tristes palabras que soltó el rubio el joven Sageki sintió alegría por lo relatado, un pequeño vacío sintió al saber que no pudo estar un solo día luego de haber nacido con alguno de sus padres, él sabía que su madre murió al darlo a luz.
Pasaron unos momentos de silencio donde el joven pensaba sobre todo lo que le había contado su maestro, era más información de la que jamás obtuvo en su vida sobre sus padres. Luego miro el casco a su lado aun tirado en el suelo, lo tomo en sus manos y levantándose se lo coloco dispuesto a comenzar de nuevo.
Por alguna razón todo lo relatado por su maestro le trajo cierta motivación a continuar.
La esfera de metal volvió a ejecutar disparos en Sageki y este no podía ni esquivar o devolver.
-Sageki, siente la fuerza, siéntela corriendo por tus venas, emanando de tu piel, siente como la respiras y como la expulsas.
El Jedi sentía como cada vez la fuerza en el joven crecía con mucha intensidad.
-No lo va a lograr.
Desde la entrada del granero se encontraba un chico rubio, más joven y pequeño que Sageki. Naruto soltó un pequeño gruñido al ver como Sageki ante tal comentario de su hijo se detenía.
-Me costó meses poder realizar eso, él no podrá de un instante para otro.
-Boruto, ahora no. -le regaño su padre.
-Solo decía. -dijo este levantando los brazos y apoyando las manos en su nuca, imitando la pose de descanso.
Sageki sabía que sería difícil, pero no imposible. El joven comenzó a sentir extrañas sensaciones en el ambiente, cada sensación vinculada a las personas y objetos allí presentes, sintió como podía manejar esa sensación, como si fuera una tela de pluma, casi invisible a su mente. Concentrado solo en la esfera pudo sentir como dicho objeto emanaba calor, era justo cuando disparaba, pudo sentí como ese calor chocaba en su cuerpo, fue en ese momento que supo vagamente lo que era en realidad la fuerza y como podía usarla a su favor.
Mientras Boruto seguía comentando lo imposible que sería para Sageki lograr el entrenamiento ese día y Naruto reprochándole, Sageki predijo donde estarían los disparos, y todos y cada uno de ellos los pudo devolver. Cada que devolvía los disparos la esfera los lanzaba con más velocidad.
Padre e hijo quedaron más que sorprendido aunque el ultimo lo estuvo más.
Sageki dejo de estar consciente de su entorno tras concentrar su mente completamente en la esfera, su postura cambio a una menos rígida y con sus piernas más separadas, sus brazos más ligeros y su cabeza menos baja, había adquirido una postura digna de un combate sin siquiera ser instruido en ello. Naruto admiró la imagen ese momento, y Boruto solo sintió una rabia al comprender la poca razón que tenía hace un momento.
Con la concentración en su punto más alto el pelinegro notó inmediatamente como los disparos cesaron, segundos más tarde se dio cuenta que el entrenamiento que veía como imposible ahora estaba mas que superado, fue un gran paso.
Quitándose el casco pudo ver la iluminada cara de su maestro, Sageki se emocionó ante eso. A su lado estaba su hijo, quien lo miraba con cierto recelo a lo que el pelinegro prefirió ignorar.
Tras la felicitación que recibió el joven Uchiha por parte de su maestro los presentes se dirigieron hacia el interior de la casa donde la señora del hogar los esperaba con una contundente cena. Para Sageki esto fue un gesto muy amable de su parte. Terminada la cena Naruto le indico cual sería la habitación donde se quedaría a descansar, el joven aprecio lo humilde que era ese cuarto pero muy acogedor, aunque la habitación fuera completamente diferente a la que tenía en Tatooine había algo que lo hacía ser muy similar, quizá lo pequeñas que eran ambas.
Sin poder conciliar el sueño el joven Sageki se dirigió al granero en silencio asegurándose de no despertar a nadie en su salida. Observó como el cielo cubierto por las estrellas era oscuro, frio y escalofriante, pero muy hermoso. Ingreso al granero y con el casco puesto en su cabeza y la esfera rondando cerca de él empezó a entrenar con el sable de luz en sus manos.
Poniendo nuevamente en práctica todo lo que aprendió ese día fue interrumpido por la silenciosa presencia de alguien más, el pelinegro apenas percatado de ello con rapidez se quitó el casco de su cabeza y dirigió el sable con la hoja de luz afuera hacia donde el intruso estaba, se dio cuenta que la persona presente allí era Boruto Uzumaki. El joven guardo su sable en la cintura y se sentó encima de unos baúles.
Sageki se sentía algo incómodo.
-Deberías descansar, te hará mal entrenar en exceso. -Le dijo el rubio.
El pelinegro lo miraba de reojo y pudo notar como el chico rubio miraba algo avergonzado hacia otro lado.
-Es cosa mía eso.
-¡¿Cómo?! -El chico rubio se posiciono enfrente de Sageki.
-Es cosa mía eso. -volvió a repetir el joven Uchiha.
Boruto comenzó a gruñir ante lo dicho por el desconocido frente a él. Luego de unos segundos detenido ahí se movió hasta quedar a una distancia de Sageki.
Por un instante en la mente de Sageki le vinieron las imágenes de cuando Boruto le gritaba a su padre.
Decidió preguntar.
-¿Por qué estabas enojado con tu padre?
El rubio lo miró de reojo.
-Es cosa mía eso.
Sageki guardo silencio ante lo respondido, el chico tenía razón. Sin embargo el joven rubio giró hasta quedar frente a él.
-Pero si quieres saber...
Sageki no pudo evitar pensar la falta de atención que tenía el rubio.
-Mi padre es un idiota, -Boruto se sentó sobre los baúles, junto a Sageki. -quería ir con él.
-¿Sabías donde iba tu padre? -le cuestionó Sageki.
-Daba igual, yo solo quería ir de expedición junto a él.
Eso último le molesto especialmente a Sageki.
-No solo no me dejo acompañarlo, sino que te trajo a ti, un aprendiz. -Soltó Boruto con una sensación amarga en sus palabras.
Sageki sentía impotencia ante las palabras de Boruto, puesto que para Sageki él lo tenía todo, un padre, una madre, una hermana y una casa, un hogar donde estar en tranquilidad, que dijera que su maestro hacía expediciones le molestaba mucho.
Aun así el joven pelinegro comprendió a su acompañante, puesto que él también fue niño, también deseaba ir a las minas junto a su tío quien siempre se lo prohibía.
-Tu padre fue a donde vivía, él me rescató. -Boruto con los ojos bien abiertos se dedicó a escuchar. -Mis tíos fallecieron ese mismo día en el que tu padre me encontró. -Sageki se inclinó levemente hacia el rubio haciendo que este se sintiera más atrapado por el relato y prestara mayor atención. -Nunca conocí a mis padres, mis tíos eran lo único que tenía. Yo jamás pensé en aprender lo que aprendo hoy, Boruto, pero si eso me permite conocer un poco más sobre quien soy, entonces estoy dispuesto a morir entrenando.
Boruto asombrado por las palabras de aquel chico a quien llegó a repudiar no pudo evitar correr la mirada. El joven rubio se dio cuenta de lo niño e inmaduro que aún era, entonces volvió a mirar a aquel joven pelinegro a su lado quien solo miraba la oscuridad que yacía en ese momento, sintió impotencia por su actuar, sintió temor por hablar.
En un acto único de amabilidad el rubio le presentó su mano, exigiendo un apretón de ella por parte del negro, quien sin entender la situación aun así le dio el apretón de manos.
-Boruto Uzumaki, espero llevarnos bien. -Decía con una sonrisa contagiosa en su rostro. El pelinegro continuó.
-Sageki Uchiha, lo mismo digo. -completó.
En ese instante el chico rubio se levantó y con las manos aun tomadas levantó también a Sageki obligándolo a pararse.
El pelinegro sin entender la situación prefirió callar.
-Siempre es mejor cuando puedes entrenar junto a alguien. -declaró el rubio mientras poseía el sable de luz verde en sus manos.
El pelinegro entendiendo lo que quería realizar su compañero hizo el mismo acto.
-Sera todo un placer. -Concluyó.
