POCO PROFESIONAL

Eran simples las reglas a seguir.

Mientras estuvieran en el trabajo o con alguno de sus compañeros (poniendo especial énfasis en Grissom), evitarían mirarse, tocarse, y quedarse solas. Intentarían ser asignadas a casos diferentes, para evitarse las consecuencias que de seguro eso traería para ellas. Incluso, llegó un momento en que no se hablaban en todo el día, y es que querían guardar las apariencias, al menos por un tiempo.

Ser profesionales, ante todo.

Y eso, Sara lo llevaba muy bien, y creía que Catherine tampoco tenía problemas con ello, mas se equivocaba.

Se dio cuenta de esto cuando inesperadamente alguien la tiró del brazo y se halló encerrada en un pequeño armario de limpieza, con el cuerpo de su superior aprisionando el suyo contra la pared y sus labios besándola apasionadamente. Y cuando por fin pudo liberarse…

- ¡Catherine! ¿Qué sucede contigo, alguien pudo haberlo visto?

- Vamos, que no había nadie en el pasillo, me fije antes – fue la respuesta, seguida de otro beso fugaz y una sonrisa traviesa.

- Pero… ¿y qué pasó con nuestro acuerdo? Ya sabes…

- Digamos que las reglas se hicieron para romperse, ¿no?

Y en ese sucio armario siguieron besándose, mientras las manos de la rubia recorrían, por debajo la blusa, la espalda desnuda de la morena, haciéndola suspirar cuando los dedos ansiosos encontraron por fin el broche del sujetador. Siguieron besándose y acariciándose, y poco les importó que la ropa que iba quedando en el suelo pudiera quedar llena de polvo.

Sara mordió su labio inferior para no gemir cuando una de las manos de Catherine se interno por dentro de su pantalón. Y se reprendió mentalmente por dejarse llevar, ya que en cualquier momento alguien podría desear sacar una escoba y las encontraría a las dos medias desnudas y en plena faena.

Pero es que había veces en que Catherine Willows lograba que la siempre seria Sara Sidle se comportara de manera muy poco profesional.

Aunque en esos momentos… a ninguna de las dos les importaba mucho esta cuestión.