Muchas gracias a tods por sus reviews! Se siente muy bonito que les guste el fic, así que trataré de actualizarlo todos los días. Buena vibra y besos para tods!


Pía se colocó un chaleco antes de comenzar con las flores. Cogió la manguera de agua, la conectó y se dispuso a regar las plantas.

- Ey… hola. Tú eres Pía, ¿cierto?

- Ah? Hola – respondió Pía que había perdido un poco el control de la manguera – Sí, mucho gusto. Eres Allison, verdad?

-Sí, sí… Veo que se llevan bien todas ustedes.

- Sí bueno, esta casa nos unió mucho a todas. Nos volvimos algo así como una familia, aunque nos falta una integrante que es Adela. Pero estamos felices por ella porque al final aceptó sus sentimientos y se fue con su príncipe azul. – dijo Pía con una sonrisa

- Ah sí? Para mí, el príncipe azul se destiñe con la primera lavada – dijo en tono de broma Allison

- Pues no creo que sea el caso de Ignacio, el novio de Adela. Ellos estaban hechos el uno para el otro – decía Pía con un tono risueño

- Bueno entonces yo también estaré feliz por ella… y tú? Tú tienes un príncipe azul?

Pía se sonrojó por un momento y bajó la mirada con una sonrisa de enamorada.

- Pues no sé. A veces parece que sí, otras veces que no.

- Uf pues no sé qué dudas podría tener este príncipe para no decidirse. Si fuera mi caso, yo no desperdiciaría ninguna chance contigo – dijo Allison en tono serio

Pía se quedó un poco anonadada pero después ambas rieron al mismo tiempo.

Por otro lado, en el patio de la casa, Valentina miraba todos los rincones de la habitación esperando encontrar a Pía con la esperanza de que tal vez su amiga ya haya terminado sus trabajos, pero no la vio asomarse ni una sola vez. Decidió entonces volver a poner su mente en la meditación, pero en ese instante la imagen de su hermana y su mamá se le vino a la mente. "Caramba, olvidé darles una llamada. Llamaré al trabajo de mi madre a ver si la encuentro, porque si no lo hago, serían capaces de venir acá a reprocharme" pensó. Con esa idea, y ya que la clase estaba por terminar, Valentina le pidió permiso a la profesora para salir y realizar la llamada. Inmediatamente salió del patio y se dirigió al despacho de Maca para comentarle lo de la llamada y así poder realizarla. Maca aceptó rápidamente, así que la dejó sola en la habitación para que se sintiera más cómoda al hablar con su madre. "… Sí, yo sé, pero ¿en qué hubiera cambiado?... Sí… sí… ay, ya te dije… sí, ya sé… ya, okey… está bien, nos vemos" . Colgó. Valentina sin darse cuenta había terminado junto a la ventana con el teléfono. Sus ojos pusieron la vista hacia el exterior y no le gustó nada lo que veía: afuera, en el jardín, Pía reía muy plácidamente con Allison mientras ambas jugaban con las plantas y la nueva hacía muecas graciosas. "¿Por qué Pía se ríe tan bobamente con la chica nueva? No la conoce nada. Debe ser una aburrida niña bien" se decía a sí misma Valentina con una cara de desagrado.

- Oye en serio no lo había notado, tienes razón! – decía Pía riéndose

- Pues claro. A estas alturas ya deberías saber que Allison siempre tiene la razón – decía orgullosamente Allison mientras aguantaba la risa

-Uy sí sí, jajajaja… Uf creo que se me ha hecho un poquitín tarde, tengo que terminar de preparar el almuerzo. Me voy a la cocina, nos hablamos luego. – decía Pía mientras se quitaba el chaleco y se dirigía a la casa

- Ah claro, okey, nos vemos. Un gusto conocerte, Pía.

- Igualmente – dijo Pía mientras volteaba para verla despedirse y luego volver a mirar su ruta para la cocina

Valentina vio a Pía dirigirse a la cocina. Después de unos minutos, decidió seguirla.

- Ey, tú, desaparecida – dijo Valentina al entrar a la cocina

- Valen! ¿Cómo es eso de desaparecida? Estuve arreglando el jardín, además no te he visto como en ¿1 hora? Tampoco es para que lo exageres – decía Pía sonriendo

- "¿1 hora? Esa infinidad de tiempo en que no la había visto había solo sido 1 hora?" Sí, tranquila solo estaba bromeando… ¿qué estás preparando? – dijo Valentina intentando cambiar el tema

- Estoy probando con algo nuevo. He seguido una receta que leí por Internet, el plato se llama "Ají de gallina".

- Bueno, siempre y cuando no nos intoxiques…

- Oye! – dijo Pía mientras le daba un pequeño empujoncito – No cocino tan mal.

- No, no taaan mal – decía Valentina mientras le ponía sus manos en los hombros riendo

- Ay qué mala eres Valentina, me bajas la moral. Acaso has probado algo mío antes?

Valentina se quedó sin palabras mientras miraba los ojos de su amiga. Pía recién en ese momento se dio cuenta del doble sentido que habían tenido sus palabras.

- Eh, disculpen chicas. Pía, ¿ya está lista la comida? Maca dice que te has tardado un poco – dijo Allison que acababa de entrar

- Sí, sí, ya está. Enseguida sirvo la mesa.

- Okey, yo les aviso a las chicas por ti. Te espero – dijo Allison con una sonrisa coqueta mientras se iba

- Ahm… ¿qué fue eso? – preguntó Valentina

- Ah? ¿de qué hablas? Por favor lleva los individuales a la mesa – dijo Pía que estaba un poco agitada terminando de alistar todo

Valentina se quedó con la intriga en la boca, pero simplemente buscó los individuales y alistó la mesa. Como siempre, cada una tenía los mismos asientos. Pero para su mala suerte, Allison se sentaría a su costado, en el sitio el cual solía ocupar Adela. "Al menos no estará junto a Pía" pensó. El almuerzo transcurrió sin ningún inconveniente, excepto que los exagerados buenos modales de Allison fastidiaban a Valentina. Pía, Marissa, Nina, Greta e inclusive Maca disfrutaban el espectáculo. Terminada la comida, se dividieron las labores para arreglar la mesa. Luego, las chicas fueron llamadas a realizar la segunda actividad que tendrían junto a la profesora que las esperaba en el área de la piscina. Esta vez Pía no pudo acompañarlas debido a que andaba un poco atrasada con las obligaciones. Allison, aunque quería otra vez pasar tiempo con Pía, no pudo debido a que tenía que analizar a las demás chicas.

Una vez terminada la actividad, las chicas subieron a darse un baño y tendrían un descanso libre de media hora para luego bajar a la cena. Pía, como era de esperarse, había estado ocupada toda la tarde y debía aprovechar ese descanso para alistar la cena. Todas bajaron luego del tiempo dado y la merienda se realizó un poco callada: hacían falta las bromas de Adela y las ocurrencias de diva de Nina, además de que todavía no tenían mucha confianza con la recién llegada. Una vez terminada la cena, Pía se llevó los platos a la cocina, mientras las demás subían a sus recámaras.

- Wow, que tú no te cansas? – dijo Allison mientras entraba a la cocina al ver a Pía lavar los platos

- Pues es mi trabajo. Pero no, en realidad con tal de estar en esta casa, haría cualquier cosa.

- Ah si? Y eso por qué?

- Pues es que este es mi hogar. Aquí pude encontrarme otra vez a mí misma.

- Ah… Oye, cambiando de tema, noto muy triste a Greta, ¿tan feo fue por lo que pasó, que sintió que debía volver?

- ¿No lo sabes? Me extraña – dijo Pía mientras volvía su mirada a los trastes que lavaba

- ¿Por qué te extraña?

- Pues porque prácticamente eres la mano derecha de Maca, imaginé que sabrías el historial de todas.

- Pues no. Maca solo me dijo las primeras causas que las trajeron a todas. En el caso de la castaña, sé que ella sufría problemas con su familia, que la hacían vivir algo así como una doble personalidad: niña bien de día, niña mal de noche.

- Bueno sí, fue una etapa un poco difícil para ella. Pero bueno, felizmente todo se solucionó y ahora ella está tratando de volver a ser ella misma mientras termina de salir de la burbuja en la que había estado toda su vida.

- Entonces, si ya todo está bien, ¿por qué necesitó regresar? – preguntó con curiosidad

- Pues es que…

- No me digas. ¿Algún chico? – decía como si fuera experta en eso

- Pues sí, se llama Emiliano. Ella ya había tenido problemas de dependencia hacia los hombres, eso era lo que la había hecho convertirse en Lola por las noches, ella buscaba sorprender a su ex prometido Kike. Las cosas se salieron de control, ella tiempo después se dio cuenta que Kike era un hombre que no valía la pena. Fue en esos instantes en que conoció a Emiliano, que era el joven encargado de hacer las labores fuertes de la casa.

- Ah sí, Maca sí me habló de Emiliano y me contó que se involucró con una de las chicas, pero no me dijo con quién y no me pareció pertinente preguntarle. Pero… y qué paso? No funcionó, cierto?

- Pues no, Greta al parecer había cometido los mismos errores que con Kike: ella no se enamoraba, sino que ella sentía que debía depender de un hombre, inconscientemente. Por ello, y con el corazón roto después de haber visto a Emiliano con otra, decidió volver a casa de Maca.

- Ay, siempre es la misma historia con ese tipo de chicas… hombres.

- … Sí. Me alegra que a mí no me gusten – dijo Pía mientras ya se arrepentía de haberlo dicho

- Ni a mí… - dijo Allison mientras se colocaba muy cerca a Pía

Pia bajó la mirada y cuando se disponía a seguir con la conversación, la puerta se abrió: era Valentina.

- Uhm perdón, lamento interrumpir – decía Valentina mientras mataba con la mirada a Allison

- Pues más vale que sí – dijo Allison, sin controlar sus palabras, con una mirada retadora

- Uf, qué fea vibra traes… Igual, yo solo venía por… por una manzana – respondió Valen que ya había apartado suavemente a Allison de Pía para ponerse en medio de las dos

- Ah pues, creo que las manzanas están allá – dijo Allison señalando la cesta de frutas que se encontraba junto a la puerta

- Ah sí. ¿Me puedes alcanzar una? – preguntó Valentina con frescura

- Pero tú eres la que quiere la manzana – dijo riendo Allison

- Ahm sí, pero tú eres la que tiene que chequear a las chicas, entonces tú me puedes tirar la manzana cuando ya estés por irte por la puerta – dijo Valentina sonando victoriosa

Allison no supo cómo responder, así que, casi por impulso de derrota, se acercó a la cesta de frutas y le tiró suavemente una manzana a Valentina, acto seguido se retiró de la cocina.

- ¿Pero qué fue eso Valen? – dijo Pía riendo

-Ah? …

Valentina le sonrió a Pía y le agarró una de las mejillas. Unos segundos después la soltó y se dirigió a la puerta. Dejó la manzana en la cesta antes de salir de la cocina para luego dirigirse a su cuarto. Pía simplemente soltó risas de enamorada.

Valentina subió las escaleras y cuando cruzaba por el patio que dirigía a su habitación, se encontró con la sorpresa de que Allison la estaba esperando en la puerta.

- Ehm… disculpa, quiero entrar – dijo Valentina

- Sí, claro, pero antes necesito que me respondas algo.

- Uhm, pues cualquier cosa con tal de que me dejes entrar – dijo riendo Valentina

- ¿Pía y tú son novias? – preguntó con tono serio Allison

- ¿Novias? No, no, solo amigas… - respondió Valentina después de unos segundos

- Ah okey, nos vemos mañana, buenas noches – dijo Allison con una sonrisa mientras se apartaba de la puerta.

"Locas, locas. Todas las niñas bien están mal de la cabeza" pensó Valentina mientras entraba a su cuarto pero sin haber cerrado la puerta.

- Pero, ¿y si te dijera que te alejaras de Pía?, ¿lo harías? - dijo Valentina en voz alta saliendo del cuarto esperando encontrar a Allison, sin embargo esta ya se había ido.

Valentina entonces cerró la puerta sin saber exactamente por qué había dicho eso último. Se echó en la cama de Pía, sin darse cuenta, y prendió su reproductor de música esperando poder distraerse un poco. "Hace tiempo que no escucho la radio, démosle una oportunidad" se dijo a sí misma. Colocó el radio-mode y empezó a escuchar las canciones que no duraban mucho, ya que cambiaba de emisora rápidamente: "Como lo pensé todo sucedió, siento que esa puerta al fin se abrió entre los dos", "…Quiero ser tu amigo con derechos, puntos suspensivos", "…Yo me quedo contigo, aunque sea prohibido. No digas que no", "…será un antes un después. Inevitable resistir", "…Quiero pertenecerte, ser algo en tu vida", "… Te amo, aunque no es tan fácil de decir", "… I'm lucky, I'm in love with my best friend". Valentina apagó su reproductor de música y pensó: "Wow, definitivamente ahora sé por qué no escuchaba la radio". Volteó su cabeza y vio a la tortuguita de Pía. La verdad era que ese peluche le resultaba muy adorable. Justo en el momento en que Valen abrazaba a la tortuguita contra su pecho, Pía entró y rió tiernamente.

- ¿Qué haces Valentina? ¿Acaso me vas a robar mi tortuguita?

- Uhm… no lo había pensado… tal vez de esa manera me vea tan tierna como tú – dijo con una sonrisa Valentina

- Oh no, yo sin mi tortuguita no puedo dormir – dijo riendo Pía

- Pues, si la quieres de vuelta, tendrás que quitármela – habló Valentina con un tono retador

Así, Pía comenzó a corretear a Valentina alrededor de la habitación. Valentina se detuvo al costado del armario chocando contra él y subió la mano que tenía el peluche lo más alto que pudo para que Pía no pudiese agarrarlo. Pía forcejeaba por alcanzarlo y ninguna evitaba el contacto corporal que ello provocaba. De pronto Valentina movió un poco su cuerpo, lo que provocó que tropezara y cayera boca arriba en la cama llevándose consigo a Pía, que ahora se encontraba encima de ella. De pronto sus miradas comenzaron a decirlo todo y el peluche dejó de ser el centro de atención. Pía no esperó mucho tiempo para acercar sus labios a los de la pelirroja, mientras que esta no ponía resistencia alguna. Sus labios cayeron en lo inevitable y, una vez pegados, se comenzaron a mover con lentitud y a un ritmo perfecto. Valentina soltó el peluche que tenía en la mano y circuló con sus brazos la cintura de Pía …