Por pedido está de nuevo online.
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Primera publicación: 2013
Resubido: 28 de enero 2018
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I
Las Ventajas de Estar Soltero
-De Novia a Soltera-
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POV MISTY
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Recapitulemos un poco mi vida.
Misty Waterflower, líder del Gimnasio Celeste en Ciudad Celeste. Menor de cuatro hermanas. Pelirroja de ojos verdes. Soy una chica alta para mis veintiún años y la natación me ha dado un perfecto cuerpo de atleta.
He hecho muchos amigos en mi vida, Ash por ejemplo. Solía ser el chico que me gustaba. Morenito, ojos café, cabello oscuro. Cara de niño bueno y siempre atendiendo a todo lo que lo rodea. ¿Quién no se encandila con algo así?
Yo no pude resistirme.
Éramos muy buenos amigos, hasta que empezó a presentarme a sus amiguitas. Ok, no voy a negarlo, mi sangre hervía cada vez que me llegaban el rumor de que una nueva chica –y más encima bonita- empezaba a viajar con él por el mundo. Pero no podía hacer nada…
¡Mi lugar era el gimnasio!
Hasta que llegó él… ¡Mi actual Ex!
Castaño, ojos claros, atento amable… ¡UF! Tengo que admitirlo en un principio no quería nada con él pero… me ganó por cansancio y accedí a salir con él. La sorpresa que me llevé cuando descubrí a ese Giorgio.
¡Cielos! ¡Existen hombres tiernos, y Giorgio!
He sido muy feliz. Tan feliz que no le guardo nada de rencor pese a que terminó conmigo… Después de todo, es mi culpa por no poder responderle como era debido.
¡Todo por culpa de él!
¡Ash Ketchum, a veces te odio!
Giorgio sabía muy bien los términos en los que yo empezaba una relación con él; nunca le negué mis sentimientos por el pueblerino y creo que eso también fue un detonante.
¡Consejo: Nunca digan todo a sus parejas; el pasado es pasado y lo que no sabe no le dolerá!
¿Duramos cinco años, no creo que eso sea tan malo o sí?
Desde los dieciséis hasta los Veintiuno…
Tomé aire y cerré los ojos.
«Misty, creo que llevamos cinco años juntos, deberíamos pasar a ser más que simple noviazgo de niños»
¡Les juró que yo lo intenté, pero mientras lo besaba no podía dejar de pensar en el otro, no podía dejar de creer que a quien besaba era a Ash!
Por suerte, no me dijo nada. Se alejó de mí con una sonrisa, me besó la frente y se fue…
Ese día descubrimos que no podíamos seguir… ¡Pero yo estaba segura que lo quería a él!
…
¿A quién engaño?
Sí cada vez que el tipo cambia de novia, mi sangre vuelve a hervir como en el pasado.
¡Porque soy tan estúpida!
El cambio a soltera luego de cinco años, era duro. Lo sé, casi me perdí los mejores años estando de novia.
¡Pero no es nada que no se pueda resolver!
Ok…
«Misty, me diste los mejores años de mi vida. Pero… esto ya no puede seguir. No sino pones en claro con tus sentimientos. Te amo, pero… mejor pongámonos un Stop.»
Recordando una y otra vez la frase con la que terminamos, me senté frente a mi escritorio y tomé una libreta, tras pensarlo un rato, escribí con letras grandes:
¡Lista de cosas para hacer estando soltera!
Aspiré profundo y continué.
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1- Cambio de Look. ¡Algo nuevo!: Sé dice que un buen cambio de look es un nuevo comienzo.
2- Ir a un bar: ¡Probar cuanto trago encuentre!
3- Bailar en una discoteca hasta que salga el sol: ¡O hasta que los pies no den más!
4- ¡Coquetear con cuanto chico lindo se me acerqué!: ¡Necesito levantar mi ánimo!
5- Ir a un evento masculino! ¡Sí, sí… Strippers!
5- Viendo en el momento, nuevas cosas por descubrir.
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Lista de Ventajas de estar Soltera:
1- No hay horarios.
2- No hay caras largas.
3- Puedo lucir como quiero, o estar sin arreglarme.
4- Puedo mirar más de la cuenta en la calle ¡Nadie se va a quejar!
5- No tengo que pelear por la comida.
6- ¡Poder hablar con quien quiero a la hora que quiero!
7- ¡No hay que dar explicaciones!
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Buena lista ¿verdad? Uno tiene que ver la soltería como algo bueno, no como algo malo. O al menos eso pensaba hacer yo, hasta que el bonsái de Paleta se me pegó como Grimer…
¿Qué tramará? Lo conozco mejor que a mi propia palma… algo no está bien en ese hombre…
¡Pero bueno! Ahora tenía que fijarme en mí…
Quería salir a disfrutar las noches, pero no quería perjudicar mi reputación como líder de gimnasio…
mmmm… ¡Ya sé!
¿Para qué una tiene hermanas? —sonreí tomando el teléfono para llamar a las chicas—. ¡Hola Hermanitas!
—¿Misty? —preguntó la voz de mi hermana mayor, Daisy.
—¿Qué sucede? —agregó Lily.
—Terminé con Giorgio —se armó un silencio del otro lado—. Y quiero…
—¿Romper cosas? ¿Suicidarte? ¿Salir? ¿Llorar? ¿Pegarle a alguien? ¿Un cambio de imagen? —las preguntas de mis hermanas me dieron risa, pero al último le acertaron.
—¡Eso! —exclamé—. Quiero salir, disfrutar de mi vida pero como soy la líder local…
—¡Te mandaremos a la señorita Tamara! —dijeron a coro.
—¡Genial! —la señorita Tamara era la asesora de imagen de mis hermanas… ¡Perfecto!
—Tranquila Misty… —dijo Lily entre risas—. Ahora que decidiste dejar de ser una amargada… ¡Con gusto te ayudaremos!
Hermanas… ¿Quién necesita más?
Eran las tres de la tarde cuando llegó la señorita Tamara vestida con un fino traje dos piezas color verde musgo. Combinando muy bien con sus ojos verdes.
—Misty —me extendió la mano—, gusto en verte.
—Gracias —estreché la mano y luego la invité a pasar—. Supongo que mis hermanas…
—Sí —afirmó interrumpiéndola—, ellas me informaron de sus planes —sonrió—, tengo algo ideal para usted.
—Ok, me pongo en sus manos.
Tras aquellas palabras empezó a entrar mucha gente al gimnasio: con ropas maquillajes y equis cantidad de cosas… ¡Wow!
Primero, me hicieron bañarme y tras ello me dieron una buena sesión de masajes…
¡Me sentía en las nubes!
Segundo, me arreglaron las uñas de las manos y de los pies mientras peinaban mi cabello. ¡Le dieron volumen a mi flequillo y se ve genial!
Luego me mostraron dos extensiones de cabello, uno negro y el otro verde.
—¿Para qué son? —pregunté y me miró con una sonrisa.
—Verás —comentó Tamara acercando las extensiones a mi cabello—, como no tienes que ser reconocida como "Misty" decidimos teñirte el cabello.
—¿Teñirme el cabello? —ohhh cielos…
—Sí, pero no te asustes. Usaremos un tinte que dura hasta que te laves el cabello.
—¿De verdad?
—Sí, es un colorante esporádico. Y muy fácil de colocar, ahora presta atención porque mientras te colocamos el primero, te vamos a decir los pasos.
Me separaron el cabello en cuatro partes, empezaron por abajo y luego las capas de arriba. Se veía complicado, pero no imposible.
—Lo dejas actuar unos treinta minutos y luego lo peinas. No lo enjuagues o se saldrá todo.
—Ok… —afirmé mientras me veía en el espejo. Estoy literalmente… ¡Morocha!
Y vaya que me veía distinta.
Por último, me probaron un par de conjuntos que mis hermanas mandaron. Creo que estoy empezando a quererlas un poquito… ¡La ropa era preciosa! Unas faldas tableadas, top para blusas muy escotadas… Sobre todo, ahora que morocha podía usar más colores que antes.
Tras elegir la ropa que usaría esa noche para mi primera noche de soltera. Me colocaron las extensiones para peinarme. Una trenza iniciada sobre mi oreja derecha, terminando en la izquierda y el resto del cabello suelto… Cielos… Me veo genial.
Ocho de la noche y ya estaba peinada, maquillada y vestida con un strapple ajustado al cuerpo morado -más o menos era dos manos sobre la rodilla el largo de éste- con detalles dorados del lado derecho del mismo.
¡Estoy increíble!
Por eso, tomé mi pokégear y llamé a mi gran amigo del alma.
—¡Ash! —lo saludé emocionada.
—¿Y ese milagro?
—Bueno —fingí indiferencia—, yo te llamaba porque querías participar de mi vida loca… pero si no quieres…
—¡No! —gritó interrumpiéndome—. ¡Sí quiero!
—Ahhhh —me mordí el labio pensando que iba a decirle—… Te espero en el bar que está cerca del faro de ciudad Celeste se llama "Bar: El Spinda Mareado"
—Ya…
—¿Aún estas en Ciudad Celeste? —le pregunté por el titubeó de su voz.
—Sí, sí estoy aún aquí. ¿En cuánto?
—En media hora. ¿Te parece?
—Ok…
—Nos vemos —corté la comunicación algo confundida.
¿Estaría ocupado? ¿Por qué tan ajeno a la conversación?
Ohhh Ash Ketchum… Eres insoportable…
Ahora… Voy a entretenerme contigo…
Tomé una linda cartera morada que tenía una cadena dorada como correa y tras mirarme una última vez al espejo salí del gimnasio.
Cuando llegué al bar, él estaba ahí. Claro, ya me di cuenta porque estaba raro. ¡Él también se cambio el look! A decir verdad, con el cabello corto se veía muy… comible…
¡Ok Misty! Tranquilízate…
Ash estaba con una camisa blanca, que cambiaba de color por las luces del lugar, sentado en la barra, mirando hacia la pequeña pista de baile que tenía el bar.
—Hola Guapo —le dije sentándome a su lado, cambiando un poco el tono de mi voz.
—Hola —respondió mirándome de reojo y volvió a prestar atención a la pista. ¡Ay él, se hace el difícil!
—¿Solito?
—Espero a alguien —contestó indiferente.
—Oh… ¿tu novia?
—Pues —me miró para hablar y me recorrió con la mirada sorprendido. ¿Me habrá reconocido? —, no… no es mi novia. Es una amiga.
—Ah… entonces —llamé al barman—, ¿no habrá problema que me invites a un trago?
—Por supuesto que no —me sonrió de lado, muy galante. Claro ya le salió lo coqueto—. ¿Qué quieres?
—Un daiquirí de fresas —le sonreí inclinando la cabeza hacia la derecha.
—Qué sean dos entonces —contestó también riéndose y hablando en un tono que me hizo erizar los cabellos de la nuca. ¡Uhhhh por qué tan creído el idiota!
Luego de una charla banal sobre lo guapa que estaba y de terminarnos el trago. Me invitó a bailar…
Estábamos muy entretenidos hasta que, con un grito de la barra, empezó los treinta minutos de lentos… Ok… Quise volver a la barra, pero Ash me detuvo del brazo y me apegó a él.
—Oye… —traté de mirar hacia otro lado, ¡estábamos muy cerca! —, tu amiga.
—Ah… mi amiga… —respondió como si no le tomará importancia—. Tranquila… —colocó su mano derecha en mi espalda y me apretó a él. ¡Demonios!
—¿Eh?
—Mi amiga… luce muy bonita morena… pero me gusta más pelirroja —la sonrisa en los labios y la victoria en sus ojos…
¡Rayos! Sabía que era yo…
