Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, la historia aquí plasmada en cambio, es de mi completa autoría.
ROOMIES
FRAGIL
Abrió los ojos de golpe, de nuevo la maldita pesadilla, no podía estar más harto. Las penumbras de la habitación y las cortinas oscuras no le permitían saber la hora, pero el reloj de su celular decía que hacía más de una hora que se fueron sus padres. Miro la foto en su cómoda, al momento la puso boca abajo y salió de la cama, entro a su cuarto de baño y la luz que se colaba por la ventanilla lo cegó momentáneamente, abrió solo un ojo: el reflejo en el espejo le miraba a través de un penetrante ojo cansado, frunció el ceño, abrió el otro ojo, ambos eran de un brillante azul cielo en el iris, se lavo la cara con agua helada, deshaciéndose del sudor frio que dejo perlada su frente tras la pesadilla, saco su caja de lentillas de la gaveta tras el espejo y se las puso. Trato de aplacar un poco su cabellera azabache y salió del baño sin mirarse ni una vez más al espejo.
Un delicioso aroma venia de la cocina, el moreno siguió el aroma para encontrar el desayuno – o la comida más bien – servida en el comedor. Con un delantal rosado con florecillas, le sonrió aquel chico raro cuatro ojos.
"Oh, buenas tardes – le saludo con una sonrisa sospechosa – creí que dormirías todo el día"
"Eso intentaba – dijo bajito y se sentó a la mesa – ¿Qué haces aquí?" Pregunto llevándose una bola de arroz a la boca.
"Oh gracias por preparar el almuerzo, Kabuto, sabe delicioso – dijo imitando la voz del chico, se sentó a comer – Orochimaru-sama cree que aun necesitas niñera"
Los dos comían en silencio. El de pelo gris de vez en cuando levantaba su mirada hacia el azabache y le observaba por sobre la montura de sus lentes.
"¿Te quedaras todo el fin de semana?" Pregunto fastidiado el menor.
"Si – le respondió levantando su plato – deberías dejar de usar lentes de contacto, las gafas no son tan malas"
"Ese es mi problema, Kabuto" Dijo levantándose de la mesa.
"Con esa actitud nunca conseguirás novia" Le dijo muy molesto mientras recogía su plato y lo lavaba.
"No la necesito – le respondió al oído, mientras acercaba su cuerpo a su espalda y le besaba la nuca – no necesito ninguna niña tonta si te tengo a ti…"
"Hace unos minutos estabas… – se mordió los labios reprimiendo un gemido – estabas molesto por mi presencia"
"Hace unos minutos no me acordaba de que eres mi puta personal"
El mayor se giro bruscamente para darle un golpe que el azabache detuvo, se rio un poco.
"N-no juegues… conmigo" Dijo serio y tembloroso.
"¿No? – le pregunto con inocencia fingida, mientras le mordía el cuello y le dejaba marcas – pensé que te gustaba que lo hiciera" dijo sacándole el delantal, la chaqueta y la camisa.
Tras unos minutos de besarle el cuello y el pecho, lo tenía desnudo de la cintura para arriba. Le soltó la coleta y los cabellos grises le cubrieron la mitad del rostro sonrojado, le quito las gafas que ya estaban empañadas y el mayor quiso besarle la boca, inmediatamente el azabache lo giro estampándolo contra la isla de la cocina, lo reclino y le bajo los pantalones. Kabuto sintió que le temblaban las piernas mientras la lengua del menor hacia maravillas en su entrada.
"¡Menma!" Gimió bruscamente cuando este le embistió.
"Así es puta – dijo embistiéndole desde atrás mientras le mordía el hombro – repite mi nombre"
"Por favor – suplico, tratando de girarse – Menma"
"¿Qué diría mi padre si viera que su alumno estrella se abre de piernas como una perra callejera a la menor provocación?" Lo giro y se dejo caer en una silla con Kabuto sobre su regazo.
El chico estaba sonrojado, sudado y le sujetaba de los hombros mientras se mordía los labios intentando reprimir cada jadeo. Menma le miraba con desprecio, era indescriptible el placer que le causaba humillarlo, solo era comparable con el de estar dentro de él, satisfaciendo sus necesidades.
Lo embistió un par de veces más y se corrió dentro del cuerpo de Kabuto dejándole una marca profunda de mordida en el hombro, el peligris solo gimió sintiendo su propio orgasmo.
"Menma yo t…"
"Limpia el desastre – le ordeno tirándolo al piso – iré a darme una ducha, no me molestes antes de la cena"
Kabuto lo miro desde el suelo, el menor le lanzo un beso y se giro, el mayor quiso lanzarle algo duro directo a la cabeza. Recogió su ropa y se vistió, sintiendo asco mientras limpiaba de su vientre los restos de su orgasmo. Aun se preguntaba como llevaba un año entero en esa especie de relación, oh si, era estúpido ¡Ah! y estaba enamorado, aunque básicamente eran sinónimas esas dos cosas. Enamorado de un chico 5 años menor, que lo trataba como basura. Como su puta personal, para ser exactos.
*.*.*.*.*.*.*.*
El teléfono celular seguía vibrando. Solo lo encendió y este empezó a recibir de nuevo las llamadas insistentes, Hinata estaba del otro lado de la habitación, abrazando sus piernas a su pecho, tenía el rostro entre las rodillas, seguía quieta y en silencio, incapaz de tomar el móvil para apagarlo, con lo temblorosas que estaban sus manos, podría teclear para contestar por error y no quería eso. Sabía bien quien le llamaba, sabía que estaba en problemas, sabía que era inútil quererse esconder de ese hombre, como también les dijo a Sakura e Ino que era tonto pensar que por cambiar de celular no lograrían localizarla. Habían pasado menos de 24 horas y ya la habían encontrado con ese nuevo número, no tardarían mucho en saber donde estaba viviendo. El lugar donde se estaba escondiendo.
No podía dejar que eso pasara.
La puerta de la casa se abrió, escucho pasos y la vos de Ino, se apresuro a tomar el celular y simplemente sacarle la batería, luego lo metió en el fondo de una caja e hiso como que desempacaba, las chicas tenían que verla tranquila. Sakura estaba cruzada de brazos, Ino había dejado las compras en el comedor y observaba aquel objeto en la sala que tenía toda la atención de la pelirrosa ¿y cómo no? llamaría la atención de cualquiera con un par de ojos, el problema no era el color, si, era una rojo marrón tirándole a diarrea ocasionada por betabel pero el problema en si no era su diseño tan retro: si no, lo que probablemente debía estar con ese sofá desde los años 50's de donde es que seguramente salió.
"No voy a sentarme ahí" Dijo categórica la pelirrosa.
"Deberías – dijo Ino divertida – con suerte algo te pica" Dijo en tono burlón y se fue a la cocina.
"Ja ja muy graciosa – le reprocho con sarcasmo mientras se llevaba una manzana verde a la boca – supongo que no esta tan mal ¿O sí?" Pregunto recargada en la encimera mientras admiraba la estancia y el balcón.
"Estamos muy bien – le dijo Ino con seguridad a su amiga – en tanto no te crezca más la frente, estaremos bien con el espacio" Le dijo mostrándole la lengua.
"O en tanto tu no engordes" Dijo la pelirrosa divertida.
Ino se quedo en silencio, Sakura recapacito al momento y articulaba sin emitir sonido, queriendo disculparse con urgencia, el tema del peso de la rubia era un prohibido, no, no se trataba meramente de vanidad femenina y Sakura lo había descubierto mientras acompaño a su mejor amiga a las terapias.
"Ino… yo…"
"Entiendo – le dijo queriendo restarle importancia al tema – mejor hablemos de lo que si importa…"
"En serio lo siento – dijo seria y volvió a morder su manzana – no pasara de nuevo" La ignoro.
"Vamos a hablar de ello tarde o temprano frentona – le apunto con el apio – mejor que sea ahora… Sakura ya casi ha pasado un mes y no has llorado, ni una lagrima si quiera"
"Y es de admirarse ¿No lo crees?" Le guiño el ojo.
"Para nada, el no llorar la muerte de tus padres… – dijo con cautela – no te hace mas fuerte…"
"Tampoco el hecho de llorar"
"¡Debes hacerlo, Sakura! – dijo reacia – nadie va a juzgarte por ello"
"¿Si lo hago estarás menos histérica?"
"Algo menos" Dijo obviando.
"Llorare entonces"
Sakura saco una cebolla de la bolsa de las compras e hiso ademan de cortarla, Ino se la arrebato y la miro con el seño fruncido, Sakura bajo la mirada un poco fastidiada.
"No estoy jugando, Sakura"
"No voy a llorar, Ino" Le explico cansada.
"¿Así va a ser? – pregunto molesta – tengo que sentarme a esperar que asumas tu situación y te rompas ¿eso quieres?"
"No tienes que soportarlo"
"¡Soy tu mejor amiga!"
"Lo eres ¡así que deja de actuar como mi madre!"
"Sakura…" Le advirtió la rubia.
"No eres mi madre, no lo eres Ino…"
"Sakura-chan" intervino Hinata quien fue a la cocina al escuchar los gritos.
La rubia estaba con una mirada endurecida y se podía ver el furioso latir del corazón de Sakura, le estaban brotando venas en la frente, la pelirrosa tenía problemas cuando se podía irritable e Ino lo sabía. Hinata temía por como pudiera terminar a discusión, ya sabía a donde iba Sakura.
"No actúes como si debieras protegerme" Dijo ignorando a Hinata.
"Sakura" Dijo con más firmeza Ino.
"¡Deja de hacerme ver débil!"
"Sakura, solo déjalo salir"
"¿Cómo tu? – le exigió muy enojada – ¿Trato de matarme de hambre? ¿Me hundo en depresión?"
"Sakura-chan" Hinata le cogió el brazo, la pelirrosa se libero.
"¡Hundirte en auto depresión no te regreso a tu madre! ¡Solo te mando a un internado para desordenes alimenticios!" Dijo muy enojada.
Hinata se tapo la boca horrorizada, Sakura sintió un poco de remordimiento por usar esas palabras y ese tono, pero estaba enojada, no podía entender que su amiga quería ayudarle.
"No, no lo hiso – dijo en voz baja, su amiga no iba a razonar – tampoco te regresara a la tuya, ni a tu padre… pero te liberara y te hará entender que estas actuando como una imbécil con el resto del mundo solo porque estas enojada contigo" Dijo y se marcho a la recamara, azoto la puerta.
Sakura salió del departamento azotando la puerta también, Hinata se quedo en medio de la cocina, de nuevo no hiso nada, no intervino, solamente miro. Termino acomodando las compras.
Naruto miraba a Sasuke y el moreno al menor, negó con la cabeza haciéndole entender que no debía meterse: habían escuchado completa la no tan calmada conversación de las chicas. Naruto frunció el seño y siguió con la tarea de clavar las repisas, Sasuke seguía esperando en la línea con su paciencia disminuyendo con cada minuto y segundo que marcaba el cronómetro de la llamada en su teléfono celular. Llevaba más de 6 minutos esperando por una respuesta: hacia dos semanas que había comprado en línea todo el amueblado para las habitaciones y no había llegado nada al departamento, se suponía que a su llegada ya debían haber dos camas, con sus respectivas mesas de noche y dos roperos, también un escritorio y si esa noche tendría que compartir un futón en el piso helado con el bruto de su amigo: matara a alguien.
"Si sigues frunciendo el seño así, tu arruga se hará más evidente" Dijo Naruto a sus espaldas.
"Cállate, dobe" Dijo molesto y disimuladamente miro su reflejo en el espejo buscando la mencionada arruga.
Naruto solamente soltó una risilla y siguió en lo suyo, al teléfono de Sasuke entro otra llamada y escucho una voz familiar en la línea.
"Pásame a Naruto – dijo el hombre con molestia – no me importa que este interrumpiendo"
A Sasuke le salto una vena en la frente ¿Qué ese hombre no tenia modales? y de nuevo insinuando que el azabache tenía intenciones malsanas con el rubio. Miro de reojo a Naruto, intenciones, si que las tenia… miro el torso desnudo de Naruto, este solo traía el pantalón del pijama puesto, bueno, quizá no eran intenciones del todo sanas. Sasuke sacudió su cabeza y el pensamiento también.
"El viejo rabo verde" Le dijo a su amigo pasando el teléfono.
"Ero-sennin – saludo el rubio tomando el teléfono – ¿Qué tal?"
"Deja de llamarme así, mocoso – dijo irritado y se aclaro la garganta – sabes por lo que te llamo, se suponía que nos viéramos hoy para darte el encargo de tu madre… ya sabes"
"Si, lo sé…" Dijo Naruto con desgano, muchas personas se estaban tomando bastantes molestias por él.
"Dile que le vemos en la plaza del centro en media hora" Le ordeno Sasuke serio al ver la cara de circunstancia de Naruto.
"Abuelo…"
"Si – dijo serio – escuche al pervertido Uchiha, te vemos ahí"
"¡Tu eres el pervertido, viejo rabo verde!" Le dijo Naruto molesto antes de colgar.
Sasuke buscaba ropa en la maleta mientras estaba sentado en el suelo con la espalda rígida, desde siempre Jiraiya había dicho que no le agradaba la amistad del Uchiha menor para Naruto y esto por que alegaba que el azabache le miraba con lujuria desde que las hormonas se hicieron presentes y el mayor no perdía oportunidad de decirle lo pervertido que era.
"No le hagas caso, teme – dijo rascándose la nuca – es un idiota"
"Viene de familia" Dijo burlón Sasuke.
"¡Oye, teme! no te permito que…" Una camisa se estrello en su cara.
"Póntela – le ordeno divertido – tenemos que salir a ver a tu anciano abuelo"
"Oye Sasuke – pregunto poniéndose la camisa y quitándose el pantalón del pijama – ¿Y si sabes dónde está la dichosa plaza? Digo llegamos apenas ayer, no te estudiaste el mapa de la ciudad anoche ¿te sabes el camino?"
"Por supuesto"
Claro que no, pero ya averiguaría en el transcurso, se dijo el Uchiha mientras se vestía dándole la espalda al rubio, no es que fuera pudoroso, los dos eran varones y se habían desvestido frente al otro miles de veces, últimamente no pasaba antes de ese momento, no quería darle la oportunidad a los malos pensamientos referentes al rubio o a su jodidamente bien trabajado abdomen. Tampoco quería darle la razón a Jiraiya con eso de que él era solo un lujurioso ¡Por Dios! si el que escribía novelas pornográficas era el viejo ese y bien sabían todos que la fuente de inspiración era su pareja. Solo el gran Kami sabia por que el serio y recatado Sensei de Sasuke se había casado con ero-sennin, vale que el pálido hombre era algo excéntrico y raro, pero el azabache nunca lo pensó tan loco como para terminar con el abuelo de Naruto.
Completamente vestidos salieron de la habitación, cruzando la horrible cortina que hacía de puerta en el marco viejo de la entrada a su recamara, Sasuke tomo las llaves, Naruto se acercó a Hinata.
"Huele genial, Hina-chan" Le dijo sorprendiéndola.
La chica soltó un gritito y se sonrojo.
"Disculpa no quería asustarte"
"N-no, no es… eso" Dijo en voz bajita y toda roja.
"Ah, lo siento – dijo el rubio apenado – apenas te conozco y ya te llamo por tu nombre, disculpa"
"N-no, no – dijo desesperada – Hina… Hina-chan está bien…yo ¿Puedo…?" Jugaba con sus deditos.
"Llámalo dobe" Dijo Sasuke interrumpiendo la escena cursi.
"Teme – Le dijo el rubio entre dientes, el moreno bufo molesto porque le hiciera esperar – puedes llamarme Naruto, Hina-chan"
La chica enrojeció a más no poder por el grado de intimidad de dejarle llamarle por su nombre y seguía jugando nerviosa con sus dedos bajo la mirada sonriente del rubio y una muy irritada del azabache.
"Naru-Naruto-kun – dijo sintiéndose atrevida – Naruto-kun está bien"
"Vale" Le respondió sonriendo.
"¿Te vas o te quedas?" Interrumpió irritado Sasuke, salió por la puerta.
"No le hagas caso Hina-chan, está enojado porque no tuvimos sexo anoche – dijo Naruto bromeando y le guiño un ojo a la chica, provocando que la Hyuga se asustara – espérame, teme" Dijo siguiendo a su amigo.
La morena camino hasta la sala anonada ¿Ellos dos tenían ese tipo de relación? ¿Por eso el moreno la miraba de esa forma? ¿Así eran las cosas? llego a la sala y se dejo caer en el sofá.
Sasuke y Naruto se toparon con Sakura en las escaleras del corredor, sentaba fumando un cigarrillo y con cara de pocos amigos. Sasuke se fue de largo, la pelirrosa le miro, Naruto se detuvo.
"Sakura-chan…"
"No estoy de humor Naruto" Dijo con tono cansado.
"Yo solo quería decirte que lo siento – Sakura lo miro – no entiendo que se siente perder a tus padres, pero igual creo que Ino tiene razón y a mi parecer, llorar solo dejaría ver lo valiente que eres… no al revés"
Sakura iba a alegar algo cuando escucho un gritillo asustado de Hinata, Sasuke le grito a Naruto desde el estacionamiento e hiso sonar el claxon. Naruto se fue, Sakura espero unos segundos ahí parada, después entro al departamento a ver qué sucedía con su amiga.
*.*.*.*.*.*.*.*
Las llantas del auto chirriaron al frenar y estacionarse de un movimiento en la acera, el hombre bajo apresurado dando zancadas y detrás de él, su mujer con la mirada llena de angustia. Corrieron entrando al estudio donde guardias custodiaban a la maestra de ballet y unos cuantos profesores mas, junto con la pequeña en su tutu rosa que miraba a todos sin entender.
"¡Naruko!' Exclamo Kushina antes de tomarla y alzarla entre sus brazos con alivio.
"Mami" Saludo la niña ajena a todo.
"¿Qué ha pasado?" pregunto Minato a los oficiales, después de escrudiñar a su hija en busca de algún daño.
"Acompáñeme señor Namikaze" Dijo con respeto guiándolo lejos de los demás.
Cuando estuvieron bastantes metros alejados como para que nadie escuchase, el oficial se dirigió al rubio.
"Su hija ha estado a punto de ser raptada – Minato apretó los puños – jefe, no puedo dejar a mis hombres custodiando la academia y cada lugar al que su hija va, este en un pueblo pequeño pero todos requerimos igual seguridad… entenderá que descuidara un poco el perímetro"
"Entiendo – dijo muy serio, el también sabía que era egoísta abusar de su poder y nombre para poner la atención de las fuerzas policiales sobre la seguridad de la pequeña hija del juez del pueblo – no ha pasado a mayores…"
"No esta vez – dijo serio – no sé en qué problemas este metido señor Namikaze y no me corresponde interrogarle sobre el tema, pero si quiere mi consejo: lo mejor sería alejarse, alejarse lo bastante para que nadie le alcance… ni a usted, ni a su familia"
Minato miro con preocupación a su esposa, a su hija, pensó en Naruto, pensó incluso en Menma.
"Gracias por su ayuda oficial – dijo serio – llevare a mi familia a casa" Dijo yendo hacia la pelirroja y la rubia.
Tuvieron un trayecto tranquilo y en silencio, la niña no pregunto nada respecto a los oficiales y ni si quiera estaba enterada que habían tratado de raptarla, ella solo sabía que un amable hombre mayor le estaba ofreciendo caramelos en el jardín de la academia de ballet y después escucho el grito de su maestra, todo paso muy rápido: el hombre desapareció y las patrullas llegaron. Minato apretaba el volante con impotencia, tenían en ese pueblo desde que Naruko nació, se habían mudado ahí justo porque su mujer sufrió un intento de asesinato, después le siguió Naruto con un intento de secuestro similar al de la rubiecita, Menma no había pasado por ello, Menma era la única parte de su vida que no estaba siendo constantemente acosada por el peso de Minato en la lista negra de muchos Yakuzas. Y era mejor así, el azabache ya tenía bastante con el peso que llevaba sobre los hombros. Antes de que pensara más sobre el tema y sobre el chico, su esposa le interrumpió.
"¿A dónde iremos ahora?" Ella sabía que debían mudarse, de nuevo.
"¿Mudarnos?" repitió la menor con inocencia.
"Si cariño – le dijo Minato a su mujer, entonces le respondió a su hija mirándole por el espejo retrovisor, sentadita en su lugar jugando con el tutu – mami y yo queremos que conozcas Alemania"
"¿Alemania?" Repitió Kushina sorprendida.
"Es lo más lejos y seguro – le dijo en voz baja a su mujer – si, allá hay mas academias de ballet preciosa, muchos lugares a donde ir"
"¿Naruto onee-chan ira? ¿Sasuke-kun ira? "
La pareja se miro.
"De visita corazón – le dijo su madre – seguro que si"
Kushina le dedico una mirada tranquilizadora a su esposo, pero los dos sabían que estaba en cualquier ánimo menos tranquila, deberían mudarse de nuevo y por la misma razón. Minato Namikaze, reconocido juez en la ciudad: con más de 16 yakuzas llevados al estrado y sentenciados a cadena perpetua, mas una importante cantidad de casos e investigaciones cerradas exitosamente en casos de narcotráfico e infinitamente amenazado de muerte. Las represalias le seguían aun lejos del estrado y habiendo renunciado a su cargo, lo peor era que aunque tardaron, le estaban alcanzando.
*.*.*.*.*.*.*.*
Mikoto estaba sentada en el sillón viendo a su marido esperando en la línea, tenían toda la mañana tratando de localizar al primogénito Uchiha y este no daba señales de vida.
"Seguro está ocupado en una sesión importante" Dijo la mujer.
Su esposo torció el gesto. Bien sabía Fugaku que su hijo fotografiaba a muchas personas, pero importantes o en sesiones profesionales, lo dudaba bastante, sabía como Itachi gastaba rollos y rollos en pornografía barata de sus rollos de una noche, pero no iba a decirle eso a Mikoto, no a su esposa.
"¿Qué pasa, padre?" Respondió Itachi al fin.
"¿Para qué jodidos quieres este aparato infernal si no vas a contestarlo cuando te llaman?"
"En primera se llama celular, padre y en segunda, estaba algo ocupado" Dijo divertido.
Fugaku escucho una risilla femenina a lo lejos y el eco del que seguro era un cuarto de hotel, bien conocía a su hijo.
"Como sea – dijo adoptando un tono serio – te he mandado un guardaespaldas"
"¿Qué?"
"Guardaespaldas Itachi, alguien que cuide de ti"
"Sé lo que es un guardaespaldas – respondió alterado y se calmo de inmediato al recordar con quien hablaba – sé lo que es… pero eso quiere decir que…"
"Si – le confirmo, corría peligro – tu madre y yo saldremos en unas horas rumbo al aeropuerto, los Namikaze vienen a quedarse en la mansión e iremos a recogerlos"
"¿Qué sucedió?"
"Trataron de secuestrar a Naruko – dijo serio y tratando de no mostrar su preocupación – estarán más seguros aquí y es lo menos que podemos hacer por ellos"
Mikoto le miro, su mujer y el sabían lo mucho que los padres de Naruto estimaban a Sasuke y el otro tanto que habían hecho por el joven y toda la familia.
"También le hemos puesto un guardaespaldas a Sasuke"
"Padre – dudo – ¿Qué hay de Naruto?" Pregunto entre molesto y preocupado.
"También él está cubierto – dijo Fugaku – por cierto, el no sabe lo de su hermana, no lo vayas a mencionar"
"No, para nada"
"Déjame hablar con él" Pidió Mikoto.
"Eso era todo Itachi – dijo el mayor a modo de despedida – tu madre quiere hablarte"
"Gracias padre, cuida tu salud" Le dijo con una sonrisa cariñosa en la vos.
"Hijo, cariño"
"Estoy aquí madre" Dijo con ternura.
"Cariño, dime que estas bien"
"Lo estoy madre – suspiro – me preocupa que tu no lo estés"
"Tu padre tiene vigilancia las 24 horas y…"
"Madre, sabes de lo que hablo" Le reprocho un poco.
"No puedes culparme, vivo alejada de mis dos únicos hijos y cuando hablo con alguno es por medio de cartas o en una llamada que no puede pasar de 5 minutos" Dijo angustiada.
"Y solo para asegurarte que no nos tengan secuestrados torturándonos en una bodega abandonada"
"¡Itachi!" Le reprendió Mikoto.
"Lo siento mami – dijo apenado y con cariño – mi ototo y yo te amamos, esto de la distancia es por nuestro bien, yo lo entiendo a la perfección"
"Pero tu hermano no" Dijo con pena, sabiendo que el menor de los Uchiha creía que sus padres vivían de vacaciones y no en una casa de seguridad en Alemania.
"El día que se lo digan va a entender – suspiro Itachi – los Namikaze han sido buena influencia para él, tiene un corazón noble y blandengue, pero tiene el genio que heredan los Uchiha, aunque me gustaría decir que contribuí a forjar su carácter mientras crecía pero en mi lugar quedo el odioso de Naruto… muy a mi pesar ese tonto siempre ha estado para mi ototo"
"No es tu culpa Itachi"
"Lo sé madre – sonrió con tristeza – tampoco la tuya y no te angusties, cuidare de mi y te aseguro que con o sin guardaespaldas mi ototo baka estará bien…"
"Hijo, yo…"
"Mikoto" Le llamo su esposo señalando el cronómetro, si la llamada duraba más de 5 minutos corrían el peligro de que fuera interceptada y se diera a conocer su ubicación.
"Te amo, cuídate por favor"
"Y tu, madre, te amo también"
Cuando Mikoto colgó, Fugaku ya le estaba esperando con esa habitual expresión dura pero con los brazos abiertos para consolar a esa madre que sufría por sus hijos, su esposo no lo sufría menos pero en aquellas circunstancias no podía darse el lujo de demostrar ni aunque fuera un poco de su pesar, al menos no mientras sabia que debía sostener la frágil alma de esa madre que anhelaba la cercanía de sus hijos.
Kushina estaba arrullando a Naruko, mientras Minato guardaba las pertenecías en el maletero, empacaron en menos de una hora y en minutos consiguieron boletos para el primer vuelo a Alemania.
Tanto Minato como Fugaku solo podían ver a sus esposas sufrir por las familias en silencio. Soportando el peso de todo aquello y la ironía en todo eso era que ambos hombres habían trabajado hombro con hombro en el sistema de justicia para librar a su ciudad de la peste de los delincuentes y así asegurar el futuro de sus familias, para que al final solo les persiguieran las consecuencias de sus buenos actos. Lograron lo imposible: que el crimen pagara, pero sin contemplar que a su vez, sus propias familias también lo hicieran.
*.*.*.*.*.*.*.*
"Ahí están" Dijo Naruto saludando a lo lejos a Jiraiya y Orochimaru.
"Hmp" Caminaron hacia ellos.
"Sasuke-kun" Saludo con un asentimiento Orochimaru.
Sasuke respondió con una leve y respetuosa reverencia. Naruto le dio la mano a su autoproclamado abuelo, evito cruzar miradas con Orochimaru, esos dos no se hablaban, el ambiente se tenso de inmediato. Caminaron hasta un café en un incomodo silencio. Una vez ahí, Sasuke emprendió una plática de monosílabos con su sensei, mientras Naruto hablaba con una muy forzada discreción con Jiraiya.
"Pasaporte, actas, licencia y unas cuantas membrecías – le dijo dándole un gran sobre – todo está aquí dentro"
"¿Incluiste la membrecía de un club nudista?"
Orochimaru poso su más venenosa mirada sobre su esposo y este sudo frio, Sasuke le miro de reojo con deleite por la reacción y curiosidad bien disimulada por la respuesta.
"Claro que no mocoso – se defendió aun asustado de su amado Orochimaru – tienes que tener mucho cuidado con esto de ahora en adelante"
Sasuke regreso a la amena plática con su sensei. Naruto saco una licencia de conducir del sobre.
"¿Uzumaki?" Leyó el apellido en su identificación nueva.
"Exacto – le dijo Jiraiya – y conservaras tu nombre de pila"
"¿Uzumaki no es el apellido de mi madre?"
"El de soltera, si – asintió – pero no hay un solo papel que pruebe su parentesco contigo, desde que lleva el apellido de Minato"
"Ya veo"
"Los que aparecen como tus padres en el acta, son presta nombres, es todo seguro con ellos y totalmente profesional"
"No quiero pensar cuanto has gastado, viejo"
"No lo hagas – le dijo serio su abuelo – eso es lo de menos y lo sabes"
El teléfono celular de Sasuke sonó.
"Disculpen" Y el moreno se retiro de la mesa.
"Ahora regreso" Se excuso Jiraiya y fue al baño.
Naruto se quedo en la mesa con Orochimaru, de nuevo en silencio, incomodo silencio.
"Parece que lo llevan mejor cada día" Dijo el rubio refiriéndose a su abuelo con Orochimaru.
"Si" Corto el mayor.
"¿Cómo estas?" Pregunto sintiéndose tonto.
"Bien"
"¿Y ero-sennin?"
"Mejor"
"¿Qué hay de…?"
"También está bien – dijo muy serio, mirando al rubio al fin – a la perfección debo decir"
"No contesta nunca mis llamadas"
"Lo sé"
"Tendría que…"
"Te equivocas, él no quiere saber nada de ustedes"
"También soy su familia – se defendió serio – te aferras a él como lo haría cualquier padre y aunque no lo entiendo, lo agradezco pero…"
"No tienes nada que agradecerme, no es compasión – dijo molesto – y tampoco un favor hacia tu familia"
"Mi familia, es también la de mi hermano – dijo conteniendo su creciente molestia – lo menos que merezco es poder cruzar un par de palabras con él"
"Menma no quiere saber nada de los Namikaze ¿Tienes hueca la cabeza niño? ¿No te dice nada la incontable cantidad de llamadas perdidas de tu numero al suyo?"
"Menma no podía decir no, cuando tú te lo llevaste – ambos se miraron con rencor – no sé si confiar en que su falta de respuesta estos años sea su decisión o cosa tuya, Orochimaru"
"Pues confía" Dijo Jiraiya sentándose a la mesa.
Orochimaru simplemente miro hacia otro lado, de seguir hablando con el rubio le diría unas cuantas cosas nada agradables y eso no era correcto, lo sabía, menos estando su abuelo sobre protector en la misma mesa. Jiraiya le dio una leve caricia al moreno en la rodilla por debajo de la mesa, incitándole a guardar la compostura.
"Quiero verle, abuelo" Pidió Naruto casi con llanto.
"Orochimaru solo te ha dicho la verdad – suspiro el de pelo blanco – tu hermano no quiere verte"
"Ni a ningún otro Namikaze" Acoto Orochimaru.
Jiraiya le reprendió con la mirada, este ni se inmuto.
"Así son las cosas" Respondió el novelista a su nieto, con tono de disculpa.
"¿Qué se supone que significa?" Exigió saber Naruto.
"Nos vamos, dobe" Le dijo Sasuke acercándose a la mesa.
"¿Por qué tan pronto?" Le pregunto el aludido.
"Los muebles llegaran a casa en una horas"
"¿No comerás con nosotros?" Pregunto Orochimaru a su alumno.
"Si, si – dijo apresurado Jiraiya – quédense a comer"
Naruto se sentó algo más animado y Sasuke molesto, escucho murmurar al de pelo blanco algo sobre arruinar planes perversos y un poco más sobre este Uchiha enfermo pero decidió no prestarle atención.
*.*.*.*.*.*.*.*
Hinata estaba acostada en el futón cubierta hasta el cuello, con un termómetro en la boca y sus amigas tremendamente preocupadas por ella.
"Esta normal" Dijo Sakura checando por enésima vez la temperatura.
"¿Estas segura? – pregunto la rubia quitándole el termómetro – esto puede estar descompuesto" Dijo sacudiendo el termómetro.
"Chicas – llamo Hinata, con una sonrisa apenada – estoy bien, en serio, solo sentí un piquete"
"Pudo haber sido una rata, algún animal ponzoñoso" Le dijo Sakura preocupada.
"O un resorte oxidado – añadió escandalizada – ¡podrías haber contraído tétanos!"
"¡Chicas! – las miro sentada – estoy bien, solo ha sido un pinchazo… y puedo asegurarles que estoy vacunada hasta para enfermedades que ni existen" Dijo con pena.
Las chicas la miraron. Hinata siempre fue una niña solitaria, retraída y distante, nadie en la escuela nunca hablaba con la heredera Hyuga por que la pequeña siempre era custodiada por su primo Neeji, quien la cuidaba celosamente como un dragón a una princesa. Su familia es una muy poderosa que siempre le sobreprotegió ante todos y de todo, la chica tenia consultas cada semana, revisiones medicas cada mes, se le instruía en casa para enseñarle etiqueta, cocina, todo lo necesario para que fuese la esposa perfecta y aunque tenía un cuerpo débil, ella era una inversión importante para la familia ya que la belleza de la heredera, era un gancho seguro para cerrar cualquier negocio, si bien su hermana menor era más inteligente y poseía mas cualidades que Hinata, no era tan agraciada. La Hyuga mayor era el negocio más arriesgado de la familia, justo a unos días de ser intercambiada por jugosas acciones, sus amigas decidieron un viaje de huida y ella les acompaño sin dudar, con apenas una maleta con dos mudas de ropa que tomo apresurada y sus documentos importantes. Ahora estaba con las dos chicas más valientes que conoció nunca y sin embargo tan llenas de problemas, que aun con todo, la cuidaban y querían mucho.
"Soy una carga" Dijo apenada a punto de llorar.
"No, no cariño – le abrazo Ino – no lo eres" Miro a Sakura en busca de ayuda.
"Por supuesto que no lo eres Hinata – le dijo con certeza – después de todo este viaje fue más por mí que por ustedes… no eres ninguna carga"
"Pero soy una inútil – alego llorando – no sé hacer nada, no tengo dinero, ni estudios, ni una cualidad que sirva para sacarnos adelante"
"De eso no vas a preocuparte ¿Me escuchas? – le dijo Sakura tomándola de los hombros – has venido con nosotras para ser nuestra hermana, para liberarte del peso de tu apellido, no para ser una maquina de dinero… se supone que por eso has escapado de casa"
"Pero… las cuentas, la comida – miro a sus amigas – hay cosas que pagar, necesito un empleo"
"No vas a trabajar – le dijo seria Ino – aunque quisieras, no puedes…"
Recordaron que su padre ya había dado alerta roja a todas las autoridades y que seguro tenia a unos cuantos muy buenos investigadores siguiéndole la pista a la Hyuga y el dejarla salir a la calle o cualquier descuido podría hacer que la encontraran, Hiashi seguramente metería a la rubia y a la pelirrosa a la cárcel acusándolas de secuestro y ellas dos no sobrevivirían. Sakura e Ino sintieron escalofríos ante la idea, pero en cambio abrazaron a su amiga.
"No vamos a dejarte sola"
"Eres nuestra amiga"
"Necesitamos a nuestra hermana"
"Y quien cocine sin envenenarlas" Dijo reprimiendo su risita.
A Sakura e Ino les resbalo una gota estilo anime, eso era cierto, si alguna de ellas dos cocinaba, pondría en peligro la salud de las demás. Las chicas rieron y escucharon el timbre de la casa.
"Yo abro" Dijo Sakura yendo a la puerta.
Ino se sentó bien mirando al techo, Hinata le observo de perfil.
"¿Estas bien?"
"Si"
"Sakura no quiso ser cruel…"
"Si quiso – admitió Ino con un suspiro – pero la entiendo, está encerrada en dolor, no ve otro daño que no sea el que ella tiene… sé lo que se siente…"
"Pero…"
"Y es mi mejor amiga, igual que tu – le tomo la mano – no le culpare por lo que dijo mientras no está consciente"
Hinata le sonrió con dulzura, no podía tener amigas mejores que ese par.
*.*.*.*.*.*.*.*
Sasuke conducía con una velocidad muy por debajo de la normal, Naruto no se quejaba también necesitaba despejarse.
Después de la comida habían tenido que despedirse apresurados por que Jiraiya y Orochimaru se habían puesto cariñosos en mitad del restaurant y ni su nieto ni el azabache querían presenciar aquello, Naruto aun tenia escalofríos a Sasuke no le paraba el tic en el ojo. Aun así Jiraiya despidió al Uchiha llamándolo pervertido.
"Preguntaste por Menma" Dijo Sasuke sin mirar a su amigo.
"Si – dijo recargando su frente en el cristal de la ventana – la serpiente no me ha dicho nada"
"No eres del agrado de Orochimaru"
"El sentimiento es mutuo – dijo serio – yo solo quiero saber de mi hermano"
"Hmp"
"No puedes prohibirlo…"
"Técnicamente si"
"Los dos sabemos que tiene la custodia de Menma, pero vamos que es grandecito ¡Puede decidir!"
"Una razón más para que dejes de buscarlo – le dijo neutral – si él puede decidir, podría ya haberte buscado"
"Quizá cree que no quiero verlo, quizá piensa que no le quiero o que mi padre le desprecia"
"¿Quién en su lugar no pensaría lo mismo?" Dijo el azabache con ironía.
"Me importa un carajo ¡Va a oírme! así tenga que llamarlo mil veces más" Dijo enojado sacando el celular de Sasuke.
*.*.*.*.*.*.*.*
Menma estaba acostado en su cama, con su antebrazo cubriéndole los ojos, su teléfono celular seguía sonando y él sabía bien que le llamaba. No iba a atender, nunca lo hacía, el telefoneo normalmente cedía dos horas después, luego sonaba unas horas más tarde el mismo día y paraba una semana para repetir. Así era eso, así era desde que llego a esa casa.
"¿Vas a contestar?" Le grito Kabuto desde la habitación de al lado.
"Vete a la mierda, Kabuto" Le grito desde la misma posición.
Cuando el teléfono dejo de sonar, se sentó en la cama, vio su mesilla de noche y las fotos en ella. Tenía en la mano el portarretratos, estaba con Orochimaru quien le abrazaba cariñosamente mientras el menor sostenía un diploma y vestía una toga, fue su graduación de preparatoria, ahí junto a ellos, como ajeno a todo, estaba Jiraiya. Aunque Orochimaru le trataba como si fuese su hijo – legalmente lo era desde hace 6 años – el novelista nunca le tomaba en cuenta, no era como si Menma fuese a rogarle que lo dejase llamarlo padre, le había tomado su tiempo – y muchos ruegos por parte de Orochimaru – llamarle papá al azabache, no le molestaba llamarle por su nombre a Jiraiya pero si pudiera estar seguro de que puede llamarlo de otra manera más afectuosa lo haría. Menma estaba plenamente consciente de que ellos no eran sus padres, cuando tomaron su custodia él era un adolescente de 12 años y aunque Orochimaru le quería demasiado y no dudaba en expresárselo, a veces de maneras muy maternales, Jiraiya era otro caso, era como si fuese invisible para él. Sabía que él era una especie de padre para Minato, desde pequeño escucho a su hermanito llamarle abuelo al hombre… él nunca pudo hacerlo. Menma detuvo sus pensamientos. Hacía mucho que Naruto no surgía entre ellos.
"No quiero saber de ti – dijo mirando la otra foto – no soy tu…" Dijo casi con rabia.
En la foto estaban dos pequeñines: ambos con una hermosa mirada azulina, uno azabache y otro rubio. Aventó la foto contra la pared y el vidrio se rompió junto con el marco.
"Es porque no soy tu, Naruto"
Se dijo a sí mismo. Él sabía que Jiraiya amaba al rubio, a su rubio hermano. Por eso le odiaba. Por la misma razón que estaba bajo la custodia de Orochimaru, por la misma razón que se había tenido que mudar con él, por la misma razón que Jiraiya no le quería, por la misma razón que le odiaba, era todo porque Naruto representaba cada cosa que él no podía poseer. Saco de su cajonera una pequeña caja con fotos, las rego en el suelo donde se sentó: Minato, su padre le miraba sonriente desde una foto donde los sostenía a él y al rubio en los brazos, Jiraiya en una foto donde cargaba a Naruto sobre su hombro y Menma mirada a la cámara desde el suelo, como en otro plano. Una última foto donde estaban él y Naruto, tomados por los hombros, sonriendo alegres y haciendo gestos y una última foto que era quizá la que más odiaba: estaba rota por la mitad y pegada con cinta adhesiva. Su cumpleaños número 10. El cumpleaños que le cambio la vida.
*.*.*.*.*.*.*.*
Había intentando quemarlo, pero el moho no lo permitió. Sakura quiso arrojarlo por el balcón con su fuerza bruta pero no hubo manera, Ino intento volverlo leña pero no pudo golpearlo más de dos veces antes de que el martillo se rompiera ¿De qué estaba hecho ese sofá? Cuando llegaron los hombres de la mueblería, empezaron a meter todo a la casa y amontonarlo en la estancia, llegaron al mismo tiempo muebles a nombre del Uchiha y los muebles que eran regalo del padre de Ino, el señor Yamanaka era el único al tanto de donde estaba su hija y sus dos amigas. Ino coqueteo un poco con los hombres y cuando logro que bajaran el mueble junto al basurero, creyó que se habían librado del horroroso sofá, cuan equivocada estaba: antes de que Sakura y Hinata festejaran, los hombres ya estaban regresando el sofá al departamento aun con Ino sobre él.
"Adiós" Dijeron los hombres y me marcharon.
"Pero…" Sakura y Hinata miraron a Ino.
"Querían dinero por deshacerse de él" Dijo la rubia enojada, pateando el horroroso sofá.
El sofá no quería irse. Cuando Naruto y Sasuke llegaron, las tres chicas seguían mirando con aura negra el sofá maldito, los chicos venían en su asunto como para prestar atención.
"Te digo que quizá no está en casa – dijo Naruto por enésima vez – quizá salió y olvido el móvil"
"No puedes ser tan dobe, usuratonkachi" Le dijo fastidiado.
"Ha olvidado el móvil"
"Si – bufo – lleva 6 años olvidándolo en casa"
Naruto endureció la mirada, Ino fue la primera en notar la presencia de los chicos.
"Sasuke-kun – llamo dudosa, el chico la miro indiferente – han llegado sus muebles"
Sasuke vio una cómoda de madera blanca con detalles de flores tallados, dos cabezales con el mismo diseño y torció el gesto totalmente al ver tantos muebles amontonados.
"Esos inútiles" Dijo sacando el celular para llamar y reclamar que le hayan llevado el pedido equivocado.
"No, no está mal – miro el desastre – estos llegaron hace un rato, son los de nosotras… me temo que los de ustedes han quedado enterrados debajo"
"A trabajar se ha dicho" Menciono Naruto recogiéndose las mangas y moviendo un mueble.
"Ese es nuestro" Dijo Sakura.
"Lo llevare al cuarto de ustedes" Se ofreció amable.
"No – le dijo sosteniéndolo del otro lado – yo puedo"
"En serio – dijo el rubio jalando – yo lo hago"
"Te digo que yo puedo" Dijo forcejeando.
"Eto – Hinata se acercó – Sakura-chan…"
"Suéltalo yo puedo" Dijo aferrada la chica.
En cuanto Naruto lo soltó la chica pego un alarido, su espalda resintió el peso y el dolor no tardo en aparecer, Ino tomo el mueble.
"Eres una debilucha"
Repitió el proceso y el resultado.
"Deberían dejarme ayudar" Dijo el rubio.
"¡No!" Gritaron ambas empeñadas y adoloridas.
Después de más o menos una hora, Sasuke y Naruto habían metido y armado sus muebles y camas a la habitación que les tocaba, tomaban un descanso mientras miraban como Sakura intentaba no romperse la espalda cargando la mesita de noche y su vez, Ino intentaba lo mismo con los tablones de las repisas desmontables. Hinata las miraba con angustia.
"¿Entiendes por que no quieren ayuda, teme?" Pregunto el rubio bebiendo de su cerveza.
"Ni idea" Dijo intentando no reírse de las muecas de la rubia.
"Han intentado deshacerse del sillón todo el día – les explico Hinata apenada – no han podido…"
"¿Pero por qué…?"
"Sakura-chan es una chica muy fuerte – dijo sonriente – Ino-chan también, solo quieren demostrarse a sí mismas que son independientes"
"Somos compañeros de piso – dijo Naruto – dejarnos ayudarlas no hará que las veamos débiles"
"No es eso" Dijo Sasuke entendiendo la tonta idea de las chicas.
"Quieren dejar claro que no pasaran sobre ellas, han discutido mucho estos últimos días – miro por donde las chicas iban metiendo los muebles con pesadez – un esfuerzo físico las distrae del problema"
"No entiendo" Dijo Naruto confundido.
Sakura torció el gesto, todos la miraron pero ella no emitió queja alguna, no pediría ayuda.
"No necesito la ayuda de nadie" Dijo mas para si misma.
Sasuke no dijo nada más y la ayudo, Naruto hiso lo mismo. Mientras ayudaban en silencio el chico miro a la rubia de reojo y sintió algo haciéndose pequeño en su pecho, regreso a su tarea y saco un mueble grande para llevarlo a la recamara. Para cuando llego la noche, todos los muebles estaban en las habitaciones correspondientes, los chicos lucían sudados y aunque Naruto respiraba como perro pequinés, al azabache no se le había despeinado ni un solo cabello. Este sonreía con superioridad mientras una muy irritada Ino miraba a otro lado y una muy enojada Sakura estaba empeñada en no decir palabra.
"Arigato Naruto-kun, Sasuke-kun – hiso una educada reverencia en agradecimiento y obligo a las chicas a hacer lo mismo – les agradecemos mucho ¿Verdad chicas?"
"Si, como sea" Dijo Sakura aun con dolor.
"Lo que sea" Repitió Ino.
"He preparado la cena – dijo Hinata contenta – pueden sentarse en la sala, ahora lo sirvo"
Sasuke no iba a protestas y por los gruñidos del estomago de Naruto estaba claro que el tampoco lo haría. Se sentaron en el sofá, mientras Hinata estaba en la cocina y sus amigas ayudaban a servir.
"¿Qué tiene de malo el sofá?"
"No combina con la sala, es muy anticuado, cosas de mujeres – dijo hastiado – Yo que se"
"No lo entiendo"
"Nunca entiendes nada"
"Entiendo que debo dejar de llamarlo" Dijo triste recordando el tema de su hermano.
"Es lo mejor" Dijo Sasuke en vos baja.
"Es mi hermano teme, no se supone que haga lo que mis padres y suponga que nunca existió Menma"
Un plato se estrello contra el piso, los chicos miraron, se le cayó a Ino.
"Ahora lo limpio" Dijo nerviosa y regreso por un trapo a la cocina.
Hinata y Sakura pusieron los platos en la mesa, se sentaron al otro extremo de sofá, muy lejos de Sasuke y Naruto, el rubio se paro, Sasuke conociendo sus intenciones le sujeto de la muñeca.
"Me escucho…" Le dijo al azabache.
"Siéntate" Le ordeno.
"Solo iré a ver qué…"
"Ella está bien – le dijo entre dientes – siéntate"
"Tan pronto vea que le pasa" Y se soltó del agarre.
Hinata evaluó el gesto de desdén de Sasuke, Sakura estaba demasiado cansada para notar nada y Sasuke, el fulmino a Naruto con la mirada, el rubio entro a la cocina, encontró a la Yamanaka tratando de impedir un ataque de hiperventilación en la cocina.
"¿Estas bien?" Pregunto un tanto preocupado.
"Siempre lo haces…" Le dijo.
"¿El qué?"
"Esto – lo encaro – venir tras de mí cuando sabes que algo va mal"
"Solo quería asegurarme de que no te hubieses cortado" Dijo serio.
"No te creo – le respondió algo molesta – ayer Sasuke-kun me ha vuelto a amenazar si me acerco a ti"
Naruto la miro, ella estaba seria, no era que el dudara del teme y sus intenciones, seguro que si amenazo a la chica fue por algo y no fue solo una amenaza.
"¿Qué te dijo?"
"Que te rompí el corazón…"
"Ah, vale – suspiro – nada que no supieras"
"Naruto hace un rato ¿Venían hablando de Menma?"
Naruto dudo sobre responderle, no tenia por que darle explicaciones, de verdad que no, pero tampoco ganaría nada negándolo.
"Desde que se mudo – suspiro muy hondo – no he sabido nada de él, no hemos hablado desde entonces"
"¿No han tenido ningún tipo de comunicación?"
"¿Por qué me haces esas preguntas? ¿Por qué Ino? ¿Te gusta jugar con mi cabeza? ¿Sigo siendo tu juego favorito?"
"Naruto, no – se le quebró la voz, había tanta historia entre esas palabras, entre ellos dos – no es eso, yo no…"
El rubio negó con la cabeza. Naruto tomo la barbilla de Ino, esta lo miro tremendamente sorprendida, Naruto acercó su rostro y sintió que la chica dejo de respirar, tal vez estaba haciendo algo tonto, tal vez se arrepentiría, muy probablemente complicaría todo pero no podía echarse atrás. El pecho de Naruto se apretaba, Ino definitivamente olvido como respirar.
"Ino, no vas a… – Sakura se quedo de piedra en el marco de la puerta de la cocina, se puso seria – venia a ver por qué no encontrabas el trapo"
"Ya lo tengo" Dijo Ino cogiendo un trapo de la mesa y saliendo de ahí inmediatamente.
Naruto se quedo ahí, de espaldas a Sakura, ella le perforaba la nuca al rubio con la mirada. Naruto se limito a relajar los hombros y soltar una risita. Sintió con Sakura se paro detrás de él.
"Sasuke no es el único que sabe amenazar – dijo con voz de ultratumba – hazle daño de nuevo a mi amiga y te hare añicos" Le susurro al oído y se fue a la sala.
"¿Dañarla? ¿Yo a ella? – Susurro con ironía el rubio mientras se tentaba los labios – es ella quien me hiso daño antes… y al parecer aun tiene la facultad" Dijo con pena saboreando el tibio y fugaz rose de los labios de la rubia.
Cuando regreso a la sala ya todos estaban cenando, Sasuke apenas había tocado su plato, le basto con mirar a Naruto para saber que había pasado en la cocina, le miro con reproche. Sasuke simplemente se levanto, se metió a su habitación y maldijo el no tener una puerta para azotar. Naruto se vio descubierto, mas no dijo nada, no siguió al moreno y en cambio se sentó a cenar, llevaba mejor los sermones con el estomago lleno, las chicas platicaban e Ino hacia como que prestaba atención igual que Naruto.
Sasuke estaba al teléfono con su hermano, ahora de verdad quería azotar más que solo una puerta.
"Nuestra madre me rogo que no te lo dijera – dijo con pesar – pero no puedo dejar que sigas pensando que eres un apestado"
El azabache menor no digería todo lo que le había contado Itachi.
"¿Los cruceros?"
"Estaban en USA"
"¿Las cataratas?"
"Italia"
"¿Las vacaciones en Jamaica?"
"Pasaron dos meses en Europa – Sasuke de repente sentía el peso del mundo sobre él, agradeció tener la cama bien atornillada porque si no, se hubiera roto cuando él se dejo caer de espaldas sobre el colchón – necesitaba que lo supieras ototo"
"¿Padre cree que sigo siendo un niño?"
"Padre solo quiere protegernos"
"¿Mintiéndome? ¿Haciéndome creer que prefieren viajar que ver a su hijo?"
"Ototo no te comportes como un niño mimado, ahora sabes que han estado haciendo realmente todo este tiempo… no me gusta más que a ti la forma en que lo hicieron, pero solo nos están protegiendo"
"No puedo creerlo"
"Han hecho todo lo que está a su alcance – suspiro pesadamente – me han puesto un guardaespaldas, a ti y a Naruto también"
"¿Debo decirle al dobe?"
"¿Tu qué crees?"
Ambos imaginaron a Naruto montando un numerito.
"No es necesario – suspiro Sasuke, estaba procesando toda la información – entonces, supongo que eso era todo"
"Básicamente – dijo serio, se rio un poco – ¿Cómo les va con las nenas con las que comparten piso? ¿No estas agradecido conmigo por ese hermoso accidente?"
"En lo mas mínimo – se golpeo la frente – comparto piso con el dobe, una chica pelos de chicle, una rarita acosadora con problemas de retraída y para colmo Yamanaka"
"Si, pero… espera ¿Yamanaka?"
"Si" Dijo fastidiado.
"¿Ino Yamanaka? ¿Ino Yamanaka la de primaria?"
"Si"
"Ino Yamanaka ¿La que estaba detrás del zorro de tu amigo y su hermano bastardo? – se sorprendió – ¿la Ino Yamanaka a la que mandaste un mensajito con tijeras de parte de tus admiradoras?"
"Si – le grito – esa Ino Yamanaka" Se tapo la boca.
Naruto estaba parado en la puerta, apenas sujetando la cortina que hacía de puerta.
"Te marco luego aniki" Colgó antes de que el mayor dijera algo más.
"¿Ha llamado bastardo a Menma?"
"Naruto" Se sentó en la cama.
"¿Mensajito con tijeras? – miro a Sasuke, escucho todo – teme, no… tu… fuiste capaz"
Estaba recordando la ocasión en que encontró a la rubia tirada bajo una banca llorando desconsoladamente por que unas niñas malas le habían cortado la dorada cabellera de forma abominable, nunca dieron con las culpables por que ella no quiso acusar a nadie. Habían sido las admiradoras de Sasuke, él las había mandado.
"Adivina – dijo de pronto tratando de guardar la calma – me he enterado que mis padres no han estado viajando todos estos años, bueno si, pero no por placer ellos…"
"Eres un imbécil"
"Naruto"
"¿Sabes el daño que eso le causo? ¡Estaba pasando por el duelo de su madre!"
"Naruto, yo…"
"¡Estaba destrozada!"
"¡Y captando toda tu atención!" el azabache bajo la cara por lo que dijo, había sonado a celos.
"¿Qué te orillo a semejante cosa?"
"Naruto no entiendes"
"¡No, no entiendo! últimamente no entiendo nada, así que explícame"
¿Ese era el momento? ¿Así iba a ser? No era como si Sasuke fuera un romántico, pero no quería que las cosas se dieran así ¿por qué? ¿Tendría que decírselo a Naruto en esa situación?
"¿Por qué la besaste?" Soltó el azabache de pronto.
No, en definitiva eso no era lo que iba a decir, pero salió, Naruto lo miro serio.
"¿Por eso no te opusiste a compartir piso verdad?"
"Teme" Ahora era Naruto quien no quería escuchar.
"Por eso querías quedarte – le reprocho – solo quieres un pretexto para revolcarte con esa puta y dejarla que te rompa en pedazos de nuevo"
En la sala Sakura estaba hirviendo, Hinata la sostenía con mucha fuerza para que no se parara y fuera a moler a golpes a los chicos, Ino solamente miraba el piso ¿Es que aquellos dos olvidaron que no tenían puerta? ¿Qué no estaban solos? ¿Qué la persona de la que hablaban estaba sentada en la sala? Hinata levanto a Sakura y la jalo a rastras hasta la habitación que compartían, regreso una mirada determinada a Ino.
"Lávate la cara – le ordeno – cálmate un poco y ven a la habitación, tienes mucho que contarnos"
"Hina…"
"Ahora" Le ordeno con un tono inusualmente severo.
Sasuke no era el único que tenía algo que contar.
*.*.*.*.*.*.*.*
Pufff! si, sé que me tarde (mucho) una disculpa (sincera aunque no me crean) pero ya está la continuación, tengo más Fics pausados pero no los continuare hasta que termine Roomies y espero poder actualizar pronto, escribo algo forzado y a la brava por falta de inspiración, pero espero que si le estén entendiendo a la historia y que sigan comentando, los reviews son los que me animan para seguir escribiendo, si ustedes siguen dejando comentario yo sigo trabajando ;)
Saludos Zanzamaru, ya iras viendo que tanto tienen (o no) de heteros estos dos, si hay más secretos de los que crees y como es la primera vez que escribo misterio espero no estar metiendo la pata jeje XD saludos a tu mama que no está viendo esto :$
hazukirokudo muchas muchas muchas gracias por leerme :D si, eto… con eso de la heterosexualidad me voy a medir un poco (lo prometo) es yaoi y shonen-ai después de todo n.n y sí, todos tienen su historia, estoy haciendo un pecado para cada uno jejeje y ojala sigas leyendo porque prometo subir una actualización bien porno como pediste, pronto, saluditos
jennitanime ¿Gemelo? Bueno la relación Menma/Naruto es un poco más complicada que eso y ya lo veras conforme leas el fic, si hay una muy vieja historia entre los hermanos Uzumaki, Ino y Sasuke, espero haberte aclarado o dado algunas pistas sobre eso en este capi, y también espero seguir leyendo tus comentarios, gracias y saludos
kioko527 Listo, o he avanzado ¡Gracias! me alegro que te guste mi forma de escribir, jeje el yaoi se da solito en el SasuNaruSasu en la mente de una pervertida como yo jeje espero te haya gustado el capitulo, si sigo recibiendo comentarios, seguire actualizando tan pronto pueda. Un saludo ;)
