Hola alli! Tercer capitulo de este fanfict. Gracias por las opiniones, en serio me ayudaron :3 En cuanto al contenido de este capitulo, llamo a los chicos por su personalidad y mente, no por su aspecto. Por ejemplo si escribo Leo, no olviden que luce como Mikey y así sucesivamente. Se que pueden entender esto mas fácilmente que yo incluso, solo se los recuerdo por si acaso. Disfruten ;)
Entonces surgió el pánico.
-Maldita sea, no otra vez, ¿¡que no puedo pasar una triste semana en mi hermoso cuerpo!?
-¡No, no, no! ¿Y ahora me quedare como Leo para siempre? ¡No quiero ser un aburrido fan de héroes espaciales!
-No pudieron haber ido muy lejos, pero ¿cómo voy a saber cuánto tiempo estuvimos inconscientes? No tengo idea de cómo los rastrearemos… ¿y si destruyeron la maquina?
Leo fue el único que conservo la calma y observaba como sus hermanos histéricos miraban su recién cambiado físico. Después de un momento llego a la conclusión de que no iban a calmarse por sí solos.
-¡YA BASTA!- grito para hacerse oír sobre las voces de los otros, quienes se detuvieron.- Miren, volvernos locos no va a solucionar esto, así que les pido que sean razonables.
-Ok, OK es cierto- dijo Donnie respirando profundamente- Tenemos que encontrar un modo de dar con el lugar donde se llevaron la maquina, y así podre encontrar un modo de revertir esto. Todo se resolverá- concluyó, aunque parecía que intentaba convencerse más a si mismo que a los demás.
-¿Que hacemos mientras?- pregunto Mikey mirando con nerviosismo a Leo para luego hacer una mueca- No me gusta nada esto de preguntarme cosas a mí mismo.
-Muy bien, ignorare eso- dijo el mayor sacudiendo la cabeza.- Esta por amanecer, y saben que no podemos quedarnos afuera de día.
-Entonces sugieres que volvamos a la guarida y le digamos a Splinter lo que paso ¿cierto?- pregunto Raph.
-No- sentencio Leo con severidad- No le diremos nada a Splinter, ni a Abril ni a Casey
Donnie y Mikey observaron atónitos a su hermano y a la expectativa, como esperando a que se retractara. Raph por otro lado soltó una carcajada y miro al líder con una mezcla de incredulidad y burla.
-Déjame ver si entendí. El intrépido líder, el hijo perfecto, acaba de ordenar que no le digamos nada a Splinter. ¿Seguro que estas bien? Creo que ese nuevo cuerpo te está afectando el cerebro- dijo con descaro, aunque como ahora lucia como Donnie y también tenía su voz, no sonaba demasiado extraño.
Leo le dirigió una mirada severa, que en el cuerpo de Mikey sí era poco común.
-Es obvio que no le hará mucha gracia que nos hayamos dejado golpear por un rayo extraterrestre así de fácil. Vamos ya, estamos perdiendo tiempo.
Se dio la vuelta. El sabia que les había contado la verdad a medias, pues su autentico motivo para no decirle nada a su padre era que no quería confesarle que había sido descuidado nuevamente y había permitido que a sus hermanitos les pasara algo. Antes de que la culpa lo invadiera por completo, llegaron a la guarida.
-Muy bien, iré a mi laboratorio para ver si encuentro algo- anuncio Donnie
Mikey se rio.
-Disculpa, ¿dije algo divertido?
-No, lo divertido es que Raph lo dijo.- siguió riendo hasta que recibió un golpe de parte de Raph.
-¿Ni siquiera luciendo como Leo puedes cerrar la boca verdad?
-¿Saben? Mikey tiene algo de razón.- dijo Leo atrayendo la mirada de todos.
-Bro, en serio, deja de decir mi nombre, es raro verme hablar en tercera persona.
Los demás optaron por ignorar al menor.
-Me refiero a que, no dejes que te vean, no es normal que Raph esté en tu laboratorio y tu afuera- le dijo a Donnie- Así que sería mejor que fueras con el- esta vez se dirigió a su hermano impetuoso
-Como siempre estamos rodeados de miles de personas- añadió sarcásticamente Raph, pero obedeció y siguió a Donnie.
Leo y Mikey quedaron solos en la sala y se sentaron. Después de unos minutos Mikey rompió el silencio.
-Leo, ¿podemos al menos cambiar nuestras mascaras?
-No- respondió el otro sin apartar la vista de un comic que había tomado del sofá.
-Pero,- insistió el otro haciendo un puchero.- Quiero algo de mí. No tengo mi voz, ni mi linda carita, am…sin ofender.
Esta vez Leo sintió simpatía por su hermanito y se sentó junto a él.
-Ahora que yo soy "el menor"- dijo haciendo comillas con los dedos- no debería consolarte pero estoy segura de que Donnie rastreara la maquina y ya allí nos cambiara. Digo: ¡es Donnie!
Mikey sonrió y sus ojos (o, mejor dicho, los ojos de Leo) se iluminaron.
-Cierto, gracias Leo...em… ¿yo?- completó vacilante.
Ambos rieron y prendieron el televisor en espera de noticias de sus hermanos en el laboratorio.
Por favor, envienme sus opiniones, para saber si esta historia les esta gustando o no. Capitulo 4 llega pronto :)
